Ya era de mañana, y Yugi podía escuchar a una molesta paloma picoteando el vidrio de su habitación, así que no se le ocurrió algo mejor que tirar un zapato a la ventana y quebrando el vidrio en el acto

–no me arrepiento de na...

Yugi estaba medio somnoliento, pero se pudo percatar de su cambio de voz, se escuchaba mas suave y aniñada de lo normal; algo definitivamente no estaba bien.

Por instinto, salió corriendo de de su habitación directo a la contigua, la abrió bruscamente y ahí, en medio de la cama acomodadaen el lado izquierdo de la habitación, se veía un bulto con respiración acompasada, al parecer Yami aún no se había levantado.

El pequeño tricolor caminó hasta la cama con pasos rápidos

–Oye Ya...

Se quedó congelado y mas blanco que una sábana..

Ahí, frente a él estaba una chica con rasgos muy parecidos a los de su Mou Hitori no Boku, pero estos eran más delicados

–Ya-yami?

–mnhhhh... ¿que quieres?...– dijo con los ojos cerrados

–Hay algo que no está bien..

–¿de que hablas..?

–no te ves como siempre

–que tonterías dices Aibou ... Cállate y déjame dormir... – y así, se embozó de nuevo con las sabanas, mientras Yugi empezaba a entrar en pánico; el abuelo estaba de viaje, y no podía simplemente llamarlo y decirle "abuelito, fíjate que ahora somos niñas, pasa a la tienda y trae toallas sanitarias, tal vez las necesitemos " sin que al pobre hombre le diera un paro cardíaco.

En un ataque de impulso y desesperación, Yugi tomó el espejo mas grande que pudo encontrar, y empezó a golpear al ex faraón con él, empleando todas sus fuerzas

Atem despertó con enojo y con mucha rabia, estaba dispuesto a matar a quien sea que se haya atrevido a despertarlo de esa manera, hasta su se percató que había un espejo frente a él, pero reflejaba a una chica de cabellos largos y hechos un desastre, con una pequeña elevación casi imperceptible en sus pechos, ojos más finos y delineados de como eran los suyos, labios pequeños y delgados y una pequeña nariz roja, como si tuviera un fuerte resfriado

Atem se compadeció mentalmente de la chica, pero se quedó analizando dicho reflejo por unos minutos, captando poco a poco quien era esa chica

Con creciente temor en su pecho, se levantó de la cama y se dirigió al baño; vio su reflejo en el espejo y no dijo nada por unos segundos

Yugi fue detrás de su compañero y se puso a su lado, comparando ambos reflejos, pero al ver que Atem no decía nada, comenzaba a pensar que su otra mitad había entrado en un coma inducido por su apariencia

–Atem?

–Sabes Yugi, en mi vida han pasado muchas cosas; desde prácticamente quedar encerrado en una jaula de oro, hasta enfrentarme a monstruos y delincuentes de dudosa procedencia, pero esto ya rebasa los limites de lo increíble a lo ridículo... – dijo pellizcando su brazo, pensando que tal vez era una mala broma

–Qué vamos a hacer??

–Primero, saber si somos los únicos con este problema

De la nada, se escucha el televisor encendido en la sala, ambos tricolores salieron de la habitación para apagar el televisor que estaba haciendo un molesto ruido, hasta que el reportaje les llamó la atención, se sentaron en el sofá y prestaron atención a la señorita que lucía muy alterada

–En otras noticias, alrededor del 45% de la población de Domino ha cambiado abruptamente de género, incluyendo a su servidor, ya que ayer si no mal recuerdo era hombre, no me importa si me despiden, tenga que desahogarme

Y con esas palabras, dicha señorita, que resultaba que era señorito, empezó a tirarle a las cámaras todo lo que tuviera a su alcance

Ambos tricolores se pusieron rígidos, al menos sabían que no eran los únicos sufriendo dicha desgracia; Yami pensó que tal vez Bakura había causado tal desastre, luego cambió de opinión pensando que él no sería tan estúpido para hacer eso, podía convertirlos en sapos o piojos, pero no cambiar el sexo de casi la mitad de la ciudad

Mientras tanto, una rubia alta, cabello lacio un poco más abajo de los hombros, con un fleco sobre su rostro y con grandes ojos miel, tocaba desesperadamente la puerta de la casa de su mejor amigo, con la esperanza de que pidieran solucionar su problema

Casi se desmaya al ver a una niña pequeña abrirle la puerta, la pequeña lucía un poco pálida, vestida solo con una pijama violeta que le quedaba un poco grande, y unos grandes ojos amatistas que la veían impactada

–...Yugi??

–Joey??

/Continuará/