CAPITULO V
En realidad Gray agradecía la inesperada visita de su amigo, ayudo bastante a mejorar el ambiente, había llegado en el momento preciso ya sea destino o casualidad mejoro el estado de animo de Juvia ya que él no era precisamente bueno para consolar a las personas. A duras penas lograba mantenerse en pie él solo.
-Bueno me voy, se hace tarde-empezó a despedirse Natsu
-Gracias por venir- respondió Juvia sonriente
-No es nada, si el idiota te hace enojar búscame- dijo el peli rosa sonriente extendiéndole a la chica un papel con su número telefónico que saco de su cartera, ella sonrió en respuesta, mientras Gray ponía cara de molestia.
-Creí que ya te ibas-
-Tú y tu amabilidad…no me digas donde está la puerta ya lo sé no te molestes, bien me voy- y así el peli rosado desapareció tras la puerta.
-¿Se conocen desde hace mucho?- pregunto Juvia un momento después mientras recogía los discos
-Por desgracia- respondió Gray en tono de broma ayudando a la azulada y tras un breve silencio continuo-Es un idiota al que le parece gracioso joderme la vida, sobre todo por lo bueno que soy en la cocina, no creas que no los escuche-Juvia agacho la mirada avergonzada-pero es la clase de idiota que te aguanta en tus peores momentos-ella sonrió al comentario del pelinegro y el silencio volvió a presenciarse, el notaba una mirada perdida de ella.
-¿Estas bien?-
-Sí, solo pensaba…si yo tendría alguien así en mi vida-y ahí estaba Gray y su incapacidad de consolar a las personas y aunque fuera tan malo algo lo impulso a intentar apoyarla
-Bueno si la tienes, ten por seguro que ahora mismo está buscando hasta por debajo de las piedras-
-Eso creo-
-¿Quieres ver una película?-
-¿Tienes películas?-
-No pero le robe la cuenta de Netflix a Natsu-
-¿Cómo?-
-El muy idiota es malo con las contraseñas, así que siempre las anota y guarda en su cartera-
-¡¿revisaste su cartera?!-Gray soltó una risa burlona
-La alcance a ver cuándo te dio su número y sus contraseñas no son muy complicadas-
-¿No se molestara?-
-No, además no creo que la use-Gray empezó a caminar a su habitación con Juvia siguiéndolo de cerca, el pelinegro bajo una laptop de una cómoda, se dirigió de nuevo a la pequeña sala y se sentó en el sillón que estaba frente a la TV
-¿Por qué crees eso?-
-Presentimiento…lo conozco- encendió la máquina y así Gray logro "hackear" exitosamente la cuenta del peli rosado
-¿Esto no es ilegal?-
-Tranquila no lo es-
-No siento que esto esté bien- Pero aun así se sentó al lado de Fullbuster- Esa película se ve interesante
-¿No se supone que esto no es correcto según tú?- Pregunto burlón el chico
-Tú estás haciendo esto, yo no-
-Como digas- Gray puso la película que Juvia había dicho, trataba sobre un asesino serial y de cómo se las ingeniaba para escapar de la policía. Ambos se quedaron viendo la película de la televisión ya que el chico logro conectar la computadora a la TV. Al final en el clímax de la historia el asesino acorralado por la policía decide suicidarse a ser arrestado finalizando una hora y media de misterios y persecuciones.
-Fue una buena película-menciono el pelinegro
-Sí, pero ya deberíamos dejarlo-menciono la chica
-¿Segura?-Y Netflix hacía de las suyas poniendo una película parecida a la anterior en una cuenta regresiva de 12 segundos
-Solo esta y ya- resulto que no fue solo esa película ya que ambos se toparon con una serie policial donde el FBI se especializaba en atrapar asesinos en serie y lograron llegar a la mitad de la primera temporada hasta que el hambre se hizo presente
-¿Encargo pizzas otra vez?-
-mmm…no se-Juvia se levantó de la sala y se dirigió a la cocina, no noto lo tarde que era hasta que observo por la ventana que la luna comenzaba a asomarse, busco entre las alacenas para ver si podía preparar algo y se dio cuenta de que Gray no mentía cuando decía que no había nada en la cocina
-¿Qué haces?- grito el chico desde la sala
-Buscaba algo para cocinar-
-Te dije que no había nada-menciono el ojigris parado en la entrada de la cocina
-No pensé que el nada fuera tan literal-
-Bueno ya vez que si-Juvia se preguntaba cómo era que Gray vivía así, si no sabía cocinar quería decir que comía fuera, no le parecía una vida muy sana.
-Vamos a cenar fuera-Indico el chico asustando un poco a Juvia por la sincronización de su mente con lo que acababa de decir el pelinegro
-Claro ¿A dónde?-
-¿Te gustan las hamburguesas?- Pizza y hamburguesas, Juvia se preguntaba cómo diablos no engordaba ese hombre
-Supongo que si…bueno en realidad no lo recuerdo-
-Hagamos que recuerdes- Y justo en el momento en el que abrieron la puerta entro una fría brisa de aire
-¿No está haciendo mucho frio para que sean mediados de Octubre?- menciono la peli azul
-¿Calentamiento global? Yo que sé, solo ve por un abrigo-
No tardaron más de cinco minutos cuando ambos volvieron con sus abrigos puestos, Gray usaba una chamarra negra un poco vieja pero bastante abrigadora, Juvia solo traía un suéter azul de cuello alto.
-¿Solo te vas a poner eso?-
-Bueno…aguanto bien el frio-menciono Juvia dudando de sus propias palabras
-¿Cuánta ropa te dieron en ese lugar?-
-Gray, es un albergue y no era solo yo ahí son más personas, no podía traer tanta ropa-
-No los justifiques-
-No lo hago-
-Como sea no pienso discutir, puedo ir por las hamburguesas y traerlas aquí-
-Enserio Gray puedo salir así-
-Te vas a congelar mejor quédate aquí-Juvia desvió la mirada y torció la boca no de manera exagerada si no de una que si no ponías atención no te darías cuenta, Gray pensó que ella quería salir a ver la ciudad, después de todo habían estado encerrados todo el día haciendo lo que él decía, era normal que estuviera aburrida, soltando un ligero suspiro el pelinegro le puso su chamarra a Juvia.
-¿Gray?-
-Te va a quedar grande y puede que este fea pero no te dará frio, espérame aquí- No dejo que Juvia dijera nada y se fue a su habitación, volvió con una chaqueta café oscuro más ligero que la chamarra.
-Bien vámonos- la chica solo asintió en respuesta
Gray la llevo a un puesto de hamburguesas callejero que quedaba a unas cinco calles del edificio del departamento, en la esquina frente una ferretería y una tienda de ropa.
-Puede que no parezca la gran cosa, pero te juro que son las mejores hamburguesas que he probado-
-Huele delicioso- las ráfagas frías de viento llevaban el olor de la carne asada, Juvia agradecía que Gray se hubiera puesto tan terco al momento de salir, el ambiente era muy helado y sospechaba que solo con su suéter no hubiera sobrevivido.
-Hola Gray- saludo el hombre a cargo del puesto
-Que tal Max-
-¡Valla! Vienes acompañado-menciono el hombre dirigiendo su atención a Juvia
-Buenas noches-saludo la peli azul
-Buenas noches- respondió sonriente-¿las mismas de siempre?-dijo un poco después dirigiéndose a Gray
-Dame tres-
-Claro salen en un momento-a un lado del puesto había tres pequeñas mesas, Gray se dirigió ahí con Juvia para tomar una, el silencio se hizo presente entre ellos, era normal pensó Gray después de todo seguían siendo unos completos extraños.
-¿Gray?- llamo suavemente la peli azul
-si-
-Gracias-
-¿Por qué?-
-Por la chamarra, por traerme aquí, por dejarme quedar en tu casa, por todo- ella parecía estar al borde del llanto pero ninguna lagrima borto de sus ojos
-Ya te dije que no es nada- ella sonrío ligeramente y el desvió la mirada, por alguna razón sus ojos se sentían atraídos por esa curva, pero se negó a mirarla
-Tres hamburguesas- Max apareció con la comida. Los chicos le agradecieron, la cena transcurrió en silencio, un silencio bastante cómodo para ambos, al final decidieron que el frio era tanto como para regresar a casa.
-Gray basta-Juvia hacia pucheros mientras el pelinegro trataba de contener la risa, caminaban lentamente al departamento
-Eres la única chica que conozco que come tres hamburguesas-
-¿Y eso que tiene de gracioso?
-Incluso comes más que yo-Juvia se sonrojo de la vergüenza, era un hecho que comió mucho, pero las hamburguesas eran demasiado buenas y ella tenía demasiada hambre, desde su punto de vista era justo, aunque le avergonzaba que Gray hubiera tenido que pagar de más de lo que tenía previsto, el plan original del chico era que ambos comieran una y media hamburguesa pero la azulada pidió una y media hamburguesa de más, aunque no parecía molesto por eso.
-Espera aquí- el pelinegro se detuvo frente a una farmacia, ella se quedó fuera mientras el entraba al establecimiento.
A Juvia la ciudad nocturna le parecía hermosa, las luces adornaban la noche, después alzo su vista hacia el cielo estrellado perdiéndose en la luna. Gray no tardó mucho en salir de la farmacia, cuando la noto tan concentrada viendo el cielo, había algo en ella que le hacía sentirse extraño, supuso que era la culpa.
-Juvia-
-¿Si?-
-¿Qué miras?-
-La luna es muy bella- Gray alzo la vista la satélite, en verdad era esplendorosa, tenía un intenso brillo y se veía enorme.
-Por algo son las lunas de Octubre, supongo-
-Creo que sí, ¿terminaste de comprar?-
-a… Si, tomate una de estas-Gray busco en la bolsa una caja de pastillas masticables para proteger el estómago, cuando la encontró se lo paso a Juvia.
-¿Para qué?-
-Comiste mucho te puede doler el estómago y no quiero que cuando el idiota de Sting se aparezca estés enferma de algo-
-No lo llames idiota-dijo la azulada masticando la pastilla, Gray solo gruño en respuesta.
Terminaron el trayecto al departamento en un habitual silencio entre ellos, cuando llegaron ambos se dirigieron a sus habitaciones
