Un reencuentro inesperado

El sol se filtraba por las desteñidas cortinas de la habitación, haciendo que unos azules ojos se abrieran con dificultad por el intenso resplandor. Todavía era muy temprano para levantarse, la alarma no había sonado y las sabanas de su cama eran tan cálidas y suaves.

Pero algo interrumpió esa apacible mañana, el pitido intermitente de un camión retrocediendo llamó la atención del chico cómodamente acostado. Hoy era lunes, el camión de la basura no pasaba ese día, entonces ¿Que era ese ruido tan molesto que no lo dejaba dormir?

Fastidiado por la interrupción elevó sus sabanas por el aire y saltó a regañadientes de la cama para gritar por la ventana a quien fuera el causante de su despertar. Caminó con paso firme hasta la ventana, abrió las cortinas y agarró con violencia un extremo de la ventana para empujarla hacia el otro lado. Cuando estuvo a punto de gritar al desconsiderado conductor del camión de mudanza que estaba al frente de la puerta de su residencia, paró en seco al ver una pequeña figura al lado de este. Acaso esa no era… ¿La chica de la facultad? Vió como su hermoso y largo cabello era iluminado por los rayos de sol de la mañana, las mejillas de Naruto se colorearon levemente y el acontecimiento pasado recorrió su mente como si lo hubieran golpeado en la cabeza.

A diferencia de la vez pasada, ella llevaba un atuendo mucho más casual y también un poco más atrevido, era un diminuto short de mezclilla que dejaba ver unas torneadas y largas piernas. Un top de radiante blanco que era muy simple, pero ajustado y dejaba a la vista un estremecedor escote.

Naruto solo la vio por un par de segundos, pero todo su cuerpo se estremeció al recordar el apasionado encuentro de la última vez. Tanto que quedó paralizado mirándola desde el segundo piso con su ira desvanecida, mientras que sus ojos registraban cada curva desvergonzadamente. La mujer que creyó poder tener entre sus brazos solo por una vez, estaba ahí en frente, hermosa y radiante, como la última vez que la vió. No podía perder esa oportunidad, tenía que ir tras ella.

Entonces, el sonido del golpe de la ventana contra la pared se dejó sentir con fuerza y el rostro de la chica que hasta ahora había estado mirando cómo se abrían las puertas del camión, se giró hacia el segundo piso de la casa, divisando a un joven semidesnudo que la miraba fijamente.

A Naruto le entró el pánico, avergonzado se apartó de la ventana rápidamente, arrastro las cortinas de un tirón y se escondió tras ellas. No podía quitarse de la cabeza esos opalinos ojos que conoció y observó con tanta profundidad tras el beso robado de esa chica. Cerró los ojos con esa imagen en mente para tratar de calmar su corazón, que iba a mil por hora. En ese momento sintió un ruido cien veces más molesto que el anterior. Varios golpes en la puerta hicieron que abriera los ojos de golpe y una voz que venía del otro lado le hicieron reconocer que no tenía mucho tiempo.

¡Hey! ¡Dobe! Levanta tu trasero y ven a ayudar con la mudanza.

¿¡Y quién va a querer ayudarte a ti con la…!? ¿he? ¿Mudanza? ¿A dónde te vas teme?

¿¡Cómo me voy a ir yo idiota!? Es la prima de Neji, ¡llega hoy! ¿Se te olvidó? Lo dijo ayer en la noche.

Ayer….?

Entonces Naruto empezó a recordar, ayer en la noche, estaban todos abajo en la sala común, bebiendo, como era de costumbre en esa casa. Él estaba sentado en su sillón de un cuerpo preferido, ya con su quinta cerveza de la noche y varios cortos de licor en el sistema, escuchando como los demás hablaban de trivialidades. Sakura decía que estaba harta de ser la única chica del grupo, mientras sacaba otra cerveza del mini bar. Posicionado estratégicamente para no tener que desplazarse a la cocina cada vez que les diera sed en las noches de fiesta, tardes de convivencia, o mañanas de resaca. Y Neji le respondió calmadamente que eso no duraría mucho tiempo más. A Naruto no le importaba realmente, estaba acostumbrado a su pequeño grupo y Sakura siempre había encajado bien en él. Aunque solo hubiera llegado a este por querer un poco de la atención de Sasuke. Porque por mucho que él la hubiera invitado a ir de fiesta a su residencia, ella no había aceptado hasta que por casualidad se encontró con Sasuke en el Campus. Cuando Naruto los presentó, los ojos de sakura brillaron como verdaderas esmeraldas e inmediatamente aceptó la invitación de Naruto. En ese momento se dio cuenta de que no tenía ninguna oportunidad mientras Sasuke estuviera cerca, pero aun así, no podía evitar sentirse profundamente atraído por la belleza exótica y perspicacia de la joven mujer.

Recordando ese suceso, la mente de Naruto divagó durante varios minutos, mirando a la nada y terminándose hasta la última gota de su cerveza. Cuando recuperó la conciencia ya estaban todos dirigiéndose a sus habitaciones, Sasuke ofrecía ir a dejar a Sakura a su casa y ella aceptó tan feliz que parecía que vomitaba arcoíris. Ambos salieron para montar la motocicleta del azabache.

Sobre la mudanza… Bueno, no podía recordar nada. Absolutamente nada, ¿Cómo era posible?

¿Qué tanto haces? - Los golpes en la puerta se convirtieron en fuertes patadas – Baja rápido, no voy a hacer esto solo.

Ya voy teme – Dijo mientras tomaba uno de sus viejos jeans que estaba tirado en el suelo.

Escuchó como Sasuke bajaba las escaleras y respiró aliviado, y por fin pudo pensar claramente. Si la prima de Neji iba a vivir con ellos, eso significaba que la hermosa chica del beso ¿Era la nueva inquilina de la casa? ¿Cómo podía ser tan malditamente afortunado? ¡Tenía que tener el mejor Karma del mundo! Él se hubiera conformado con solo poder verla una vez más en el campus, pero no, ahí estaba ella, en la entrada de su casa, esperando a que él le abriera la puerta, era todo un sueño. Empezó a ponerse nervioso nuevamente, agradeció no haberle gritado hace unos minutos, hubiera sido un horrible reencuentro. Abrochó su cinturón y de nuevo trató de recordar la noche anterior. Pero nada, no sabía su nombre, de donde venía, donde estudiaba, podía adivinar que tendría unos 17 años por estar presentando el examen de admisión. Seguro que Neji había explicado todo de ella con detalle, pero como no había escuchado nada, era completamente ignorante. Sin pensar más en tonterías, se puso una camiseta limpia y salió por la puerta.

…...

Hinata estaba enfadada, su padre había sido demasiado desconsiderado esta vez, irse en un viaje de negocios durante un año completo y dejar a su hija a la deriva. Solo se preocupó por llevar consigo a Hanabi, que por supuesto se fue feliz de la vida con él. Ella por otra parte no podía hacer lo mismo, estaba en su último año de escuela preparatoria y no podía darse el lujo de perder un año en el extranjero. Quería entrar a la misma universidad que su primo el año siguiente, y para eso, necesitaba estar en el país y estudiar para el examen de admisión. Así pues, sin nada más que hacer decidió irse a vivir por una temporada a la casa de estudios que administraba Neji, en ella solo residían estudiantes de universidad, pero su primo le aseguró que nadie la molestaría y empezaría a acostumbrarse al ambiente universitario, y si el viaje de su tío se alargaba, podía seguir viviendo ahí y estaría cerca de la universidad.

Hinata siempre había querido mucho a su primo que era muy protector con ella, parecía su hermano mayor, por su actitud y extraordinario parecido. Por esto no dudó en irse a vivir con él. Pensaba la chica mientras miraba por la ventana del asiento del copiloto. Había tenido que contratar un camión de mudanza, porque a pesar de que Neji le había dicho que la casa era muy grande, las habitaciones desocupadas estaban completamente bacías. Así pues, empacó toda su habitación y pretendía dejarla instalada ese mismo día en su nueva residencia.

Examinaba con detenimiento el camino mientras recorrían las estrechas calles de su nuevo vecindario, a pesar de que su miraba estaba un poco perdida y carecía de ánimos para llevar una conversación con el conductor.

Ya llegamos Jovencita – Avisó el conductor mientras paraba frente a una enorme casa de estilo occidental, tres pisos de alto y proporciones cuadradas que se unían unas con otras en los lugares menos esperados. Parecía que la habían remodelado muchas veces construyendo nuevos cuartos. La casa se veía un poco descuidada y vieja, pero tenía su encanto, Hinata sintió que se adentraría a un temible laberinto.

Puede pasar al patio – Dijo Hinata al comprobar el número de la residencia. La casa tenía un extenso patio frontal con suelo de tierra, solo el portal tenía algunas flores bajo los ventanales. La entrada era una gran perta de madera obscura que coronaba unos cuantos escalones de blanco desteñido y sucio.

Después de estudiar un poco el lugar, Hinata se dispuso a esperar que uno de los compañeros de su primo abriera la puerta principal, después de todo el ruido del camión les abría avisado de su llegada.

Esa mañana Neji había tenido clases muy temprano, así que no se encontraba presente en la mudanza, así que la noche anterior dejó avisados a Naruto y a Sasuke del acontecimiento, para que la asistieran y dieran la bienvenida a su querida prima.

A pesar de que había llegado hace unos minutos aun nadie había salido de la casa, le pareció extraño porque su primo aseguró que abrían personas a su llegada. Además había visto a un chico en el segundo piso mirándola por la ventana. Solo lo vio por un par de segundos y no lo divisó bien, pero supuso que bajaría pronto. Por si acaso decidió ir a tocar el timbre de la entrada, no sin antes tomar un par de cajas de la parte trasera del camión. Una de las cajas le llegaba a la altura de la cabeza y le impedía ver con claridad el camino, así que se acercó lentamente al portal.

De pronto, algo se interpuso en su camino y se detuvo bruscamente, golpeándose la nariz con una de las cajas, la cual repentinamente fue levantada.

Te ayudo con esto – Dijo la voz de un chico frente a ella, cuando Hinata abrió los ojos tras el golpe, quedó perpleja. Era el mismo joven apuesto de la facultad, cabello rubio como rayo de sol, preciosos ojos azules y encantadoras marcas en sus mejillas, era inconfundible.

Tu…. Tu eres… – Dijo tímidamente, lo que a Naruto le pareció adorable.

Hola otra vez – Respondió con una enorme sonrisa en su rostro.

¿Vives aquí? - Preguntó con duda en su rostro

Ha… al fin te levantaste dobe – Escucharon ambos desde la puerta. Sasuke estaba apoyado en el marco de la puerta con un café en la mano - Bienvenida Hinata, somos los roommets de Neji – Dijo sin moverse de su lugar.

"Hinata" Pensó para si Naruto mientras miraba embelesado el rostro de su nueva compañera de casa.

Mucho gusto – Dijo Hinata a Sasuke y luego miró a Naruto, él le sonrió y con jovialidad dijo "Soy Naruto" – Mucho gusto Naruto-kun – Devolviéndole la sonrisa con la nariz un poco roja.

Naruto se dió la vuelta con la caja en sus manos y miró a Sasuke con un puchero de descontento – ¿No me estabas molestando para que me levantara a ayudar? ¿Qué haces tomando un café tan tranquilo?

Yo no funciono sin mi café de la mañana – Dijo con sonrisa irónica.

En fin ¡Mueve el trasero! – Naruto resignado pasó a su lado, ya que importaba, después de todo gracias a su poca consideración, había podido sorprender a Hinata – Oye teme ¿Cuál es el cuarto de Hinata?

El que está frente al tuyo dobe – te lo dijeron ayer.

¡Ha! Sí, Claro, claro, vamos Hinata te mostraré tu cuarto – Hinata que se había quedado atrás, se apresuró a entrar a la casa cuando escuchó su nombre.

La habitación a la que Naruto la llevó era espaciosa, con una gran ventana que daba al patio trasero. Tenía lindas pero descuidadas molduras de madera por todo el borde de la ventana, la puerta y el cielo de la habitación. Era encantadora, pero necesitaba una buena limpieza antes de colocar sus cosas.

Naruto dejó la caja en medio de la habitación y se volteó para mirarla.

Me sorprendiste mucho, estaba tan dormido cuando te vi por la ventana que pensé que estaba soñando.

Yo… lo siento – Dijo si mirarlo a la cara y con la caja aun entre sus manos – Cuando salí el campus estaba ¡tan avergonzada! No pensé que te volvería a ver.

Bueno, si me sorprendiste mucho. Pero tranquila, tampoco es para tanto – Mintió, porque el recuerdo de ese beso le había estado rondando toda la semana.

¡Claro que lo es! Yo nunca había hecho algo como eso, me sentí como una niña tonta después de lo que pasó – Dijo sonrojándose notoriamente – Pero, tengo que aceptar que me sentí un poco mejor después de eso, ese chico era mi ex novio, hace mucho que no lo veía y francamente no quería toparme con él. Así que lo único que se me ocurrió fue montar esa escena, yo… solo espero que no te hayas sentido pasado a llevar.

Escucha, no es que no me guste besar a chicas lindas como tú, pero tampoco me gusta que me utilicen así… - Dijo mientras alborotaba sus cabellos – Solo puedo decirte que, ese tipo debió sentirse como la peor escoria del planeta al verte en los brazos de otro – Dijo sonriendo abiertamente a su nueva vecina.

Hinata lo miró fijamente por unos segundos y después soltó una encantadora risa que dejó a Naruto embobado.

Muchas gracias, Naruto-kun.

Naruto salió de la habitación con una sonrisa boba en el rostro, pensando en lo estúpidamente feliz que se sintió al hacer reír a Hinata.

Mientras bajaba la escalera, Naruto se cruzó con Sasuke, que llevaba una pesada caja a la habitación de la nueva inquilina y no pudo evitar ver la estúpida sonrisa de su amigo. Inmediatamente lo supo, no podía engañarlo, las expresiones de Naruto era tan obvias y simples, igual que su personalidad.

Era exactamente la misma expresión que tenía cuando le presentó a Sakura un día soleado en el campus, Naruto la revoloteaba como un picaflor y era olímpicamente ignorado por la pelirosa. Ho cuando salía con Shion, a acosadora en potencia. En serio estaba a punto de catalogar a Naruto como el más mujeriego de la casa, pero esta vez se metería en más problemas que un rechazo o una lapa de ex novia. Si Neji se enteraba que siquiera tenía alguna pequeña intensión de pretender a Hinata, estaría de patitas en la calle de la noche a la mañana.

Teme, ten cuidado con lo que haces – Dijo Sasuke sin apartar su vista del camino. Naruto se detuvo en seco, miró a su amigo con una expresión muy diferente a una sonrisa bobalicona y no pronunció ni una sola palabra – Ella está prohibida – Sasuke solo sigió caminando en dirección a la habitación de Hinata, dejando a un frustrado Naruto, solo en las escaleras.