Los presuntos contrincantes

Después de un buen plato de ramen, el cuerpo y corazón se siente más cálido, un poco más protegido y completamente lleno. Naruto caminó por el borde del rio Sumida con el estómago repleto, buscando un buen lugar donde reposar tranquilamente. Un poco más allá de un puente, encontró un pedazo de césped que aún no había sido cortado y se lanzó a la suave cama de pasto con las manos en la nuca. Soplaba una tenue brisa que hacia ondear su camiseta, la levantaba levemente y acariciaba su abdomen, era una sensación realmente relajaste, cualquiera podría quedarse dormido en paz con el arrullo de los pájaros que revoloteaban alrededor y la sombra que daban las nubes sobre él. Pero Naruto no se daba cuenta de lo relajante de la situación por los pensamientos que le rondaban por la cabeza.

¿Por qué se sentía así con la llegada de Hinata? Estaba tan confuso, deseaba llamar la atención de la chica, pero no sabía cómo, pero para empezar ¿Por qué quería llamar su atención? Acaso ¿Le gustaba Hinata? ¡Pero si acababa de conocerla!, a lo sumo había pasado una hora hablando con ella, no sabía prácticamente nada, ¿Qué cosas le gustaban, porqué terminó con su ex, porqué se fue a vivir con ellos, que quería estudiar, en que escuela iba? Aún tenía que preguntarle muchas cosas para saber si le gustaba o no. Pero no sabía cómo empezar, y además, que pasaba si terminaba conociéndola por completo, ¿Qué pasaría si se diera cuenta de que la chica era grandiosa y caía rendido ante ella? Neji nunca dejaría que fueran algo más, si la tocaba estaba muerto, de patitas en la calle y sin dinero suficiente para pagar por otra habitación. No podía vivir en el taller de la Universidad, claro quizás una semana o dos, pero lo terminarían descubriendo, y ni siquiera Iruka-sensei lo podría salvar de esa.

Pero ¿Qué tal si Hinata no era tan genial como pensaba? Todo el mundo tiene defectos, quizás terminaba descubriendo que no era del todo su tipo. En ese caso todos los problemas se solucionarían, podría verla solo como una amiga, solo como su linda vecina - Una linda vecina que por las mañanas saldría del baño con nada más que una toalla, o que se pasearía en camisón de dormir por la casa los fines de semana, o… ¡Ya te estas desviando del tema Naruto! ¡Un poco de madurez por aquí y menos hormonas! ¡Por favor! – Pensaba el rubio mientras se balanceaba en la pendiente en la que estaba acostado y se golpeaba la cabeza repetidamente.

Aunque Hinata resultara ser una chica no tan perfecta, el hecho de que fuera tan atractiva no se podía evitar. Y si bien Naruto ya no se sentía tan descontrolado como cuando era adolecente, cuando se ponía a observar a Hianta con detenimiento, fuertes sensaciones se apoderaban de él, el corazón le latía más rápido, la imagen de ese delicioso beso le recorría la mente y se sentía como un animal asechando a una indefensa presa al ver la blanca y suave piel de la chica frente a él.

Naruto no podía imaginarse intentando ser amigo de una chica como ella, tarde o temprano algo pasaría y podría quedar como un completo idiota.

Hay personas en este mundo con las que simplemente encajas, no tiene sentido ni explicación. No es raro sentirse atraído por una persona que acabas de conocer, normalmente es por su aspecto, su forma de hablar o porque tienen cosas en común, pero hay otras que simplemente son un misterio. Solo necesitas unos segundos para sentir una extraña atracción, un sin sentido, una intriga profunda. Eso era lo que Naruto sentía, intriga, estaba profundamente intrigado por esta avasalladora chica que volvía locos sus sentidos sin siquiera proponérselo. Ese aspecto tan tranquilo y sereno no hacían que pasara desapercibida, su aparente fragilidad llamaba su atención y deseaba protegerla de lo que fuera. Si en ese momento alguien quisiera hacerle daño a esa dulce chica, él haría todo cuanto estuviera en sus manos para evitarlo, aun cuando eso significara ensuciarse las manos. Y siendo sinceros era ridículo sentirse así de protector, de sentirse con el derecho de ser el único capaz de protegerla, porque quizás ella ya tenía a alguien que la cuidara. Y si realmente había alguien así, entonces tenía que hacerse a un lado o simplemente ignorarlo.

Es como cuando terminas con alguien, tienes dos opciones, intentar ser amigos y mantener una relación saludable como adultos maduros. Aunque claro esto no es lo que suele pasar, la segunda opción es siempre la más común, terminar la relación, ya sea con llanto o gritos, borrar su número telefónico, su correo, eliminarse de Facebook, messenger, twitter, snapchat, youtube, fotolog y básicamente cualquier red social que esté de turno, y si tienes la mala suerte de encontrarte con esa persona en la vida real, debes usar toda tu fuerza de voluntad para no correr a sus brazos llorando y suplicando perdón. Si no, reír y hablar con normalidad, como si fuera el mejor segundo de tu vida. Sí, eso es lo que suele hacer la gente en una situación normal de rompimiento, pero, ellos dos no habían terminado, ni siquiera habían empezado algo, ¿Cómo se supone que iba a ignorar a Hinata así nada más si estaban viviendo en la misma casa? Y seguro que si ella se sentía mal por eso y Neji se enteraba, su primo querría intervenir y ver que rallos pasaba.

Empezaba a obscurecer, el cielo estaba matizado en tonos naranja y rojizo, decidió levantarse y emprender rumbo a casa, con una nueva determinación, no servía de nada preocuparse tanto por las cosas, lo que tenía que hacer era ocuparse de conocer un poco más a Hinata y poner en claro que era lo que sentía por ella, descubrir que lo estaba volviendo loco. Esa era su nueva misión en terreno.

Las dos chicas caminaban por las calles del vecindario, no había mucha gente en las calles, en la zona residencial solo habían algunos negocios de verduras, abarrotes, una licorería y una escuela secundaria, así que podían verse a algunos estudiantes volviendo a casa después de un largo día de escuela. Hinata volteaba la cabeza de un lado a otro, registrando cada esquina del lugar, no había tenido tiempo de salir de la pensión así que un paseo le venía bien, pero no podía disfrutarlo del todo, porque se sentía un poco intimidada por la presencia de Sakura, que a pesar de parecer muy simpática, sentía que la estaban estudiando en silencio.

Sakura no había dicho nada desde que habían salido de la casa, definitivamente la charla de chicas no iba muy bien, pero no sabía cómo comenzar a hablar, si era muy directa podría asustar a Hinata, y siendo sinceros, la chica se veía inocente y tranquila, un poco como dijo Naruto, pero claro al idiota se le olvidó decir, que Hinata tenía unas increíbles piernas, larguísimas, y unos pechos que podían evitar que hasta ella misma la mirara a los ojos. Los observaba rebotar a cada paso, espiando por el rabillo del ojo, la envidia la corroía, miraba su propio pecho y volvía a mirar el de Hinata ¡Eso no era justo! Con esa ventaja Sasuke podría irse de sus manos. Ya con los ojos llorosos por la rabia se decidió a actuar, ¡tenía que saber la opinión que tenía Hinata sobre Sasuke! En ese momento dos jovencitas de instituto pasaron a su lado y recordó que Hinata seguía en la escuela.

Y…. ¿Hoy no fuiste a la escuela Hinata? – Preguntó cómo último recurso.

No, hoy quise quedarme ordenando todo, mañana volveré.

Y ¿Qué te pareció la pensión? ¿No te molesta estar rodeada de solo chicos?

No, los chicos son muy amables conmigo, no creo que sea un problema, me acostumbraré.

Sí, es verdad, todos son muy amables, especialmente Sasuke-kun – Empezó a indagar la peli rosa, esperó una fracción de segundo para identificar la reacción de la joven. Por toda respuesta, Hinata movió sus ojos en dirección al cielo y dijo.

Hem… claro, me ayudó con las cajas esta mañana – No quería menospreciar la ayuda de Sasuke, pero la verdad es que Naruto había sido el que más la había ayudado esa mañana, y claro unas semanas antes, pero eso era algo que no podía mencionar, ni a Sakura ni a nadie, de hecho aún no le había pedido al mismo Naruto que no lo mencionara. Si ese evento llegaba a los oídos de Neji, iba a estar en serios problemas. Tenía que hablar con él lo antes posible.

Sakura no podía adivinar lo que estaba pensando Hinata y sus expresiones la confundieron terriblemente, esperen, ¿Se estaba sonrojando? ¿Ósea que, si le gustaba Sasuke?

¿Y no tienes novio Hinata? - Ultima esperanza.

He… no…. Terminamos hace unos meses – Genial, una hermosa y frágil chica durmiendo en la habitación contigua, esto no podría ser peor. Pensaba Sakura a punto de descompensarse.

No te habrás ido a vivir ahí porque te interesa alguno de los chicos ¿no? – Preguntó ya sin fuerzas para disimular sus verdaderas intenciones.

¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! – Dijo al instante poniendo las manos entre ellas para gestual izar su negativa – Jamás haría algo así – Dijo después de unos segundos, convenciéndose de que la imagen del rubio no había aparecido en su mente cuando Sakura hizo esa insinuación - Yo ni siquiera sabía quién vivía en la casa antes de llegar, exceptuando a Neji-niisan y a Kiba-kun.

¿De verdad? ¿Entonces no te gusta ninguno de los chicos Hinata?

Claro que no, los acabo de conocer ¿Por qué te preocupa tanto?

Yo…. ¿Me veo preocupada? – Preguntó con la cara roja.

Más que eso.

¿Soy muy obvia verdad? Es que…. No puedo evitarlo, él me gusta mucho, estoy empecinada con él, es que, es tan guapo, tan amable, es como un príncipe para mí.

¿Te gusta Naruto-kun? – Preguntó un poco estupefacta .

¿He?

¿He? Es que… tu estas describiendo a Naruto-kun, ¿no?

¡Claro que no! Estoy hablando de Sasuke-kun ¿Por qué pensaste que hablaba de Naruto?

Es que…. Pensé que Naruto-kun concordaba más con tu descripción. Ya sabes, por lo de príncipe, porque es rubio y de ojos azules, ¡Como un príncipe Azul de Disney!

Solo espera a que lo conozcas – Dijo con la mano sosteniéndose la frente – Naruto es lo menos parecido a un príncipe, será apuesto y todo, pero es un caso de chico.

Creo que es muy lindo…. Pero tú los conoces mejor que yo.

Ya verás que tengo razón, pero bueno, me siento mejor al saber que no estás interesada en Sasuke-kun, no sabes la cantidad de competencia que hay cuando se trata de él.

Es cierto que es un chico muy guapo, no me extraña que sea tan popular.

A todas Sasuke-kun les entra por la vista, la verdad es que cuando lo conocen mejor suelen desilusionarse un poco, y es que él no es un hombre fácil de tratar.

Entonces ¿Por qué te gusta tanto? ¿Están saliendo? – Preguntó Hinata con una sonrisa de complicidad

Que va, no salimos, la verdad es que ni siquiera me ha invitado a tomar un trago a ninguna parte, él siempre es tan cerrado, nunca sabes lo que está pensando, pero aun así es muy atento conmigo y tengo la esperanza de estar en un lugar especial en su corazón. Quizás es que soy demasiado competitiva y quiero ganarme su amor a como dé lugar.

Eso suena a una meta muy difícil de alcanzar – Dijo Hinata mientras abría la puerta de vidrio de un mini market al que habían llegado después de unos minutos de caminata, dejó que Sakura pasara primero y la siguió directo al pasillo de las bebidas alcohólicas.

¡Se lo que estás pensando! ¿Cómo puedo considerar un sentido de competitividad con amor?

No te estoy juzgando – Se apresuró a decir.

Pero sabes, el sentimiento del amor puede despertarse de muchas formas, a veces ni siquiera te das cuenta de lo que ha pasado y ya caíste. Mi carrera no es contra las otras chicas, sino contra mí misma. Quiero demostrarme que soy lo suficientemente atractiva para conseguir a alguien como Sasuke-kun. Aun cuando pueda llegar el momento de darme cuenta que no soy quien deseo ser.

No te entiendo muy bien Sakura-san

Lo que quiero decir es que no voy a cambiar mi personalidad o mi cuerpo por ser del gusto de un hombre, quiero impresionar a Sasuke-kun por quien soy. Y si no puedo hacerlo, supongo que tendré que rendirme.

Hinata ya no supo que responder ante eso, solo miró a Sakura por unos segundos, preguntándose qué debería hacer en una situación así. Era la primera vez que alguien se abría de esa manera con ella, ni siquiera sus amigas del instituto le habían hablado así, pero no puedes comparar las historias y romances de chicas de instituto con las de una mujer más experimentada.

Pero bueno, ya podremos seguir hablado de esto, ¿Qué bebes Hinata? ¿Prefieres cereza? No creo que te gusten los tragos muy fuertes ¿no? ¡Ha! Por cierto, puedes llamarme Sakura, ¡no te enrolles!

Eh… Ok, hemm…. Si cerveza estará bien.

Después de estar una media hora eligiendo productos en la tienda, las chicas salieron del mini market con 12 bolsas repletas de cerveza, algo de tequila, vodka y un montón de frituras y aderezos de todos los sabores posibles.

-Creo que si debimos aceptar la ayuda de Sasuke-kun – Dijo Sakura arrepentida – ¡¿No podía aguantarme el interrogatorio para la noche?! ¡¿Tan débil soy?!

-¡¿Qué?! ¡¿Todo eso fue planeado Sakura?! – La increpó Hinata tan cargada que no podía levantar los brazos

- ¡Te juro que te lo compenso Hinata! ¿Qué quieres? Solo dilo, puedo invitar a mis amigos de la facultad de medicina.

- ¡No quiero eso! ¡Estoy en pausa del amor! Solo sácame la copia de la llave, hay que subir al segundo piso de la tienda.

-¿Con estas bolsas? ¡Eso es cruel!

Cuando Sakura y Hinata llegaron después de las compras encontraron un ambiente muy movido dentro de la casa, risas y música a todo volumen se escuchaban desde el exterior. Las dos chicas se miraron incrédulas, no pensaron que la gente ya habría empezado a llegar. Hinata abrió la puerta con su nueva y brillante llave, pasaron a la sala de estar y se encontraron con un animado grupo de jóvenes.

¡Sakura! Al fin llegaste – Grito una linda rubia de pelo largo y ojos celestes. Que estaba sentada entre dos chicos que Hinata no había visto antes.

Vaya Ino, no sabía que venias, Hola chicos – Saludó Sakura a los dos muchachos – Hinata te presento a Sai y Shikamaru, son amigos de la universidad, Sai estudia en la facultad de Bellas Artes y Shikamaru está estudiando administración de empresas e Ino es mi compañera de clase.

Es un placer, soy Hinata, la prima de Neji – Dijo sonriente mientras se acercaba y ponía las bolsas de cerveza y bocadillos en la mesa.

¡Hinata! – Se escuchó desde arriba de las escaleras la voz de Kiba, que gritaba eufóricamente.

¡Kiba- kun! – Le respondió con el mismo ánimo y corriendo al pie de la escalera.

Kiba saltó la escalera con tres zancadas y abrasó a Hinata con todas sus fuerzas, la levantó para dar vueltas con ella en sus brazos. Ella le respondió el abrazo rodeando el cuello del chico y aferrándose lo más que podía, para no salir volando, Hinata reía por el entusiasmo de su amigo y porque estaba realmente feliz de verlo nuevamente.

En ese momento fuera de la casa, una sobra observaba la tierna escena de los amigos dentro de la casa. Peo a él no le pareció enternecedor, estaba enfadado y celoso, de cómo Kiba la tomaba entre sus brazos sin reservas y del como Hinata apegaba su curvilíneo cuerpo a él. Naruto no podía tomarse tantas confianzas con ella y eso lo estaba matando, quizás Sasuke al fin no le había tomado la delantera con una chica, pero estaba horriblemente atrás en cuanto a Kiba. Su determinación de tomarse las cosas con calma se desmoronaba poco a poco, giro a giro. No podía explicar porque lo enfurecía tanto ver a Hinata en los brazos de Kiba, solo sabía que sentía un deseo intenso por estar cerca de ella, tocarla, abrazarla, besarla, hacerla suya. Y no iba permitir que nadie se interpusiera en su camino.