Capítulo 7: Un tour muy interesante

Hinata consiguió llegar a tiempo a la escuela, se desplomó agotada en su pupitre sin siquiera quitarse la mochila de la espalda. Su cuerpo desprendía vapor por cada poro de su cuerpo, había sido una carrera intensa. Pero valió la pena, ya que había conseguido llegar antes que la profesora. El aula llena de alumnos se silenció cuando la puerta se abrió de golpe con desmedida fuerza, pero no era Kurenai-sensei, si no su excéntrico profesor de educación física.

- ¡Preciada juventud! ¿Están listos para irnos? – Dijo rítmicamente mientras movía las caderas de un modo extraño, Todos gritaron al unísono.

- Siiii, Gay-sensei – Todos menos Hinata, ¿Qué estaba pasando? ¿A dónde iban? ¿Les tocaba educación física hoy? Porque no había traído su uniforme de gimnasia

- Ten-Ten ¿A dónde se supone que vamos? – Le preguntó en un susurro a su compañera de asiento.

- Hoy vamos a una Universidad para hacer un tour por las facultades – Le dijo mientras se levantaba de la silla.

- ¿Qué? ¿Por qué no me dijeron nada? – Preguntó desconcertada.

-Lo hubieras sabido si contestaras el teléfono, ayer te llamé como diez veces – Le respondió una voz tras ella - ¿Qué estabas haciendo? – Le preguntó una linda rubia con el pelo atado en cuatro coletas.

- Eto…. Hubo una fiesta en mi casa hasta tarde y mi celular estuvo en mi habitación todo el tiempo – Les comentó avergonzada.

- ¿Una fiesta? ¿En la residencia donde te cambiaste? – Preguntó Ten-Ten interesada

- Sí – Asintió Hinata mientras salía por la puerta del aula, a paso cansado.

- ¿En la residencia? ¿Con Universitarios? – Esta vez fue Temary quien habló

- Si… al parecer las hacen muy seguido.

- ¡Genial! Me apunto a la siguiente, no dejaremos que acapares a todos los universitarios.

- Yo no acaparo a nadie jejeje – Dijo riéndose tímidamente, pero la imagen de Naruto se le vino a la mente de nuevo, recordó sus varoniles brazos, sosteniendo su peso sobre ella, sus insistentes labios y su aroma asfixiantemente sexy – La cara de Hinata se puso completamente roja y para evitar que la vieran aceleró el paso y se perdió entre sus compañeros.

Mientras trataba de sacar esos pensamientos de su mente, Hinata llegó en modo automático hasta el lado de su profesor, quien dirigía el grupo hasta los mini buses de la escuela. Cuando entró en razón por fin, Hinata pudo preguntar a su profesor a donde se dirigían.

- ¡Ah! Señorita Hyuuga, vamos a Aoyama Gakuin University, ¿No le parece una estupenda elección? Ahí está en pleno apogeo la primavera de la juventud – Dijo Gay quien no se dió cuenta de que su alumna se quedaba petrificada entre la multitud de estudiantes que seguían caminando y pasando por sus costados.

- No puedo tener tan mala suerte – Dijo sollozando en su propia desesperación – Si me lo encuentro ¿Qué voy a hacer? – Se preguntó deprimida.

Los alumnos siguieron su camino y Hinata era empujada por sus dos amigas para que no se quedara atrás, parecía que su alma había salido de su cuerpo, pero al menos sus pies se movían. Llegando al estacionamiento, los alumnos se dividieron en grupos de diez personas para ser guiados en distintos tours por los representantes de sus respectivas carreras, y luego subieron a los autobuses ordenadamente. Hinata se sentó en la parte de atrás, al lado de la ventana, ni siquiera se molestó en intentar estar cerca de sus amigas, solo tenía ganas de estar sola y pensar detenidamente en su situación. Pensó que no tendría que preocuparse por ver a Naruto hasta la noche, quizás hasta el otro día, dependiendo de sus horarios, pero si iban a su Universidad era más que seguro que se lo encontraría, ella y ese grupo inmenso de estudiantes estarían recorriendo sus facultades, quizás podría ocultarse entre los chicos más altos de su grupo si es que lo veía pasar – Te pasas de infantil Hinata – Pensó burlándose de ella misma, pero de hecho se lo estaba tomando enserio. Sin embargo Naruto había visto su uniforme en la mañana, seguro se daría cuenta de que se trataba de su escuela, y si él se ponía a buscarla en medio la multitud, no habría chico que la protegiera con suficiente fiereza, aunque podría decirle a uno de sus compañeros de grupo que Naruto la estaba acosando, seguro que la ayudaría, sobre todo porque hace unos días se le había declarado. Pero no, no podría hacerle eso a Naruto, no dejaría que le hicieran daño, además, estaba segura que el rubio era mucho más fuerte que cualquiera de sus compañeros de clase y ese pensamiento la hizo sonrojarse un poco.

Pero Hinata se dió cuenta de súbito, de que había otra persona por la que debía preocuparse, hasta ese momento no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de encontrarse con Toneri, y eso la desconcertó. La noche anterior había estado llorando desconsoladamente por él y ahora ni siquiera lo recordaba ¿Qué le estaba pasando? ¿Qué le había hecho Naruto? ¿La había embrujado o algo así? Que sus pensamientos giraran en torno a él con insistencia hizo que se asustara un poco, pero la verdad es que Naruto había causado una profunda impresión en ella y no podía evitar sentirse tan atraída y preocupada por las sensaciones que el rubio le producía.

Se puso a pensar en si se presentaba nuevamente la situación en la que se encontró ese día en la facultad, ¿Qué pasaría si los tres estuvieran en el mismo lugar de nuevo? Esa vez había recurrido a una medida desesperada, y la situación era muy distinta, esa vez ella ni siquiera conocía a Naruto, pero ahora ellos eran más que simples conocidos, incluso más que amigos ¿O no? En realidad no tenía idea de lo que pensaba Naruto al respecto. Se golpeó en la cabeza con el asiento delantero al recordar que fue ella misma la que no quiso hablar del tema en las escaleras de incendios. Haciendo que uno de sus compañeros de adelante la mirara con un semblante extraño. Ella sabía que no podía usar la misma estrategia dos veces y no tenía idea de cómo reaccionaría Naruto al verla hoy. Aunque por su encuentro de la mañana parecía que quería hablar con ella. ¿Qué habrá querido decirle?

Miró por la ventana una vez más, esta vez poniendo atención a lo que veían sus ojos, el escudo de la corona de hojas de la universidad se manifestó orgulloso, esculpido en una enorme muralla de concreto. Habían llegado, era su fin… tendría que ser una persona madura y enfrentar sus problemas, o también correr despavorida sería una opción razonable, si... podía ser.

En ese momento Hinata sintió como su celular vibraba en su bolsillo, los alumnos empezaron a descender del bus y vio a sus amigas haciéndole señas para que bajara con ellas, pero Hinata les hizo entender con sus manos que siguieran, que ahora las alcanzaba. El número que aparecía en la pantalla no lo había visto nunca, dudó en contestar por unos momentos, pero finalmente lo hizo, acercó el teléfono a su oído y escuchó.

- ¿Mochi – Mochi? ¿Hinata? ¿Eres tú? – Hinata reconoció la amigable voz inmediatamente.

- Sakura, sí, soy yo, ¿Qué pasa? – Dijo alegremente, pero se preguntaba, como había conseguido su número.

- Hola Hinata, escucha, me obligaron a hacer esto y no sé muy bien porqué, pero tengo un mensaje de parte del cabeza hueca.

- ¿De Naruto-kun? – Su voz flaqueo, se escuchó cabizbaja y Sakura lo notó.

- Sí, él quiere que sepas algo, Hinata, él no está saliendo con nadie y menos con Shion – Hinata se sorprendió por lo directo de la confesión – Escucha, él salió con ella por un tiempo, pero se dió cuenta de que su relación no funcionaba y decidió terminar con ella, hace mucho tiempo que ya no están juntos – Hinata se mordió los labios para evitar que un suspiro de alivio saliera de ellos – Y cómo te dije, no sé por qué hago esto, ni porqué debería interesarte, y ya cumplí con mi parte, así que nos vemos en la residencia ¿ok? Ten un lindo día.

- Sí, gracias Sakura – Dijo con la voz un poco más tranquila – Adiós – Hinata colgó y puso el teléfono en su pecho por unos segundos y respiró profundamente antes de levantarse de su asiento para ir con los otros.

Sakura apagó el celular con rostro preocupado – Lo vez, ya cumplí, ¡No más amenazas! ¿Ok? – Dijo entregándole el teléfono al rubio.

- Sí, gracias Sakura-chan – Dijo mirando la pantalla en donde había quedado grabado el número de Hinata.

- Bien, estaré en la biblioteca, por tu culpa me perdí la primera clase.

- La vieja Tsunade te dejaría entrar – Le dijo preocupado.

- No quiero trato preferente, iré a la lectura de la tarde – Dijo despidiéndose con el dorso de su mano, sin mirar atrás.

Naruto se quedó ahí, sentado en un peldaño de las escaleras, mirando fijamente la pantalla de su teléfono ¿Y si la llamaba? ¿Qué haría ella? ¿Se sentiría mejor ahora? O ¿Seguiría enojada con él? Naruto desistió, quizás no era el momento, ni el lugar para hablar, debía ser un hombre y enfrentar sus problemas cara a cara, pero claro, la pequeña ayuda de Sakura-chan no había sido una mala estrategia, pensaba él. Decidió ponerse en marcha al taller, tenían invitados de un par de escuelas preparatorias ese día y tenía que preparar el material de exhibición. Miró el celular nuevamente, pero esta vez para ver la hora. ¡Las 10:00! ¡Mierda! ¡Ya deberían haber llegado! Naruto corrió a su facultad lo más rápido que pudo.

Cuando llegó a su facultad, la puerta del taller ya estaba abierta Iruka-sensei lo vió entrar corriendo aceleradamente y sonrió al verlo mejor que ayer.

- Iruka-sensei Gomen – Dijo mientras entraba a la habitación de herramientas y se ponía su overol de trabajo.

- ¡Nada de perdón! Siempre llegas tarde, no sé por qué pensé qué hoy llegarías a tiempo – Lo regañó con los brazos cruzados en la puerta de la sala.

- Tuve que resolver unos problemas sensei, pero ya estoy listo - ¿Dónde están esos chicos? – Dijo golpeando sus un puño contra su palma en son de preparación.

- ¡Aquí! – Dijo señalando a un grupo de estudiantes formados ordenadamente frente a él.

- ¡Oh Mierda! – Gritó Naruto. El grupo de chicos no hizo más que reír al ver cómo Naruto era regañado por su profesor. Y avergonzado solo pudo mostrarles a los invitados una encantadora sonrisa zorruna. Algunas chicas suspiraron y los chicos celosos tomaron la defensiva, pero todo cambió cuando vieron las demostraciones que hacía Naruto, que con destreza manejaba los instrumentos como si de juguetes se tratara, moldeaba la madera como plastilina y manejaba el metal sin reservas, los chicos dentro de poco tiempo generaron simpatía y admiración por el rubio y las chicas, bueno, la mayoría seguían suspirando, mirando más sus brazos que los utensilios.

Después de 45 minutos, el primer grupo estaba listo para seguir con el recorrido por las otras facultades, Iruka se retiraba para guiarlos y Naruto quedó a cargo del lugar, demostrándole su plena confianza, una vez que Naruto tomaba el ritmo, ya podía dejarlo solo. Un par de chicas del grupo se retrasaron, quedándose en el taller para hablar con el rubio, que estaba refrescándose en el lavamanos.

- Disculpa Naruto-kun, queríamos preguntarte algo – Dijo una de las chicas, llamando la atención de Naruto – Se volteó para verlas mejor y por primera vez en esos 45 minutos se dio cuenta de algo, ese uniforme era igual al que tenía puesto Hinata esa mañana – ¿Estas libre para la hora de almuerzo? Nos gustaría acompañarte, si no te molesta – Dijo tímidamente la misma chica.

Esas chicas eran lindas, pero si la escuela de Hinata estaba siendo parte del tour, definitivamente no podía entretenerse con nadie más – Lo siento chicas, hoy estaré ocupado todo el día, dudo que me dé el tiempo de almorzar – Rechazó la invitación con una más de su desfile de sonrisas deslumbrantes – Pero, díganme algo, ¿ustedes conocen a una chica llamada Hinata?

- ¿Hinata…. Hyuuga?

- Sí, precisamente – Respondió esperanzado - ¿Saben si vino hoy también?

- Sí, creo que vino en nuestro mismo autobús.

- Vaya, eso es genial, gracias chicas – Les agradeció a ambas con una sacudida en el cabello, que las dejó sorprendidas y encantadas.

Naruto estaba feliz a más no poder, en cualquier momento Hinata atravesaría ese umbral y lo vería trabajar en lo que mejor sabía hacer, quería lucirse con ella, aun cuando tuviera que tratarla como a todas los estudiantes, estaba decidido a sorprenderla y mostrarle que podía ser una persona confiable. Los nervios lo invadieron repentinamente, esperaba no hacer el ridículo.

Las horas pasaron, al igual que los grupos de alumnos de la escuela de Hinata y otras también, pero ni rastro de su linda escolar. ¿Quizás se había ido al verlo? No, no podría librarse así de fácil de sus profesores, además todos los grupos tenían exactamente diez integrantes, se había preocupado de contarlos. Pero si resultaba que Hinata enserio estaba huyendo de él, toda su confianza se destrozaría, quizás esta vez sí se cortaría una mano.

- Buen trabajo Naruto – Gritó Iruka-sensei mientras le daba una fuerte palmada en la espalda a su querido alumno.

- ¿Qué? ¿Ya terminamos? – Gritó Naruto asustado, agarrando a Iruka de la solapa de su chaqueta.

- Claro que no Naruto, solo es el descanso, ve a comer algo y vuelve en una hora, tienes público para hartarte aún – Pero Naruto no estaba ni cerca de hartarse de los niños de preparatoria, no hasta que la viera a ella entre el grupo. Sin muchas ganas salió del taller, fue directo a la máquina de bebidas para comprar una energética, pero la maquina no respondía, tendría que salir de la facultad. La más cercana era la de pedagogía, tenía unos amigos y unos no tan amigos ahí, esperaba tener suerte esta vez.

Caminó tranquilamente por los corredores hasta llegar a una linda facultad con pasillos abiertos, buscó con la vista y vió una maquina en el segundo piso, subió las escaleras, esperó en la fila, metió una moneda y esperó que su lata callera.

- Naruto, cuanto tiempo – Escuchó de su derecha, al menos esa voz era una grata sorpresa.

- Shino ¿Qué hay?- Dijo mientras lo saludaba con la lata en la mano.

- ¿Ese es tu almuerzo? - Preguntó señalando la lata.

- Hem… si… ya sabes, no soy del tipo que se nutre, jeje.

- Si no te alimentas bien, tu cuerpo se quedará sin energía y si te quedas sin energía….

- Ya, ya, ya…. Shino, compraré comida de verdad cuando vuelva al taller ¿sí?

- Está bien.

- ¿Tienes tiempo? ¿Te sientas conmigo? – preguntó el rubio mientras se sentaba en el piso, apoyándose contra la pared y mirando el pedazo de cielo azul que el techo no alcanzaba a cubrir.

- Seguro – Shino se sentó a su lado y miró a Naruto beberse la energética.

- ¿Quieres?

- No, paso ¿Has estado trabajando en los tour?

- Si, ¿Tú también?

- Sí, pero solo en el turno de la mañana, alguien me remplazará ahora.

- Ya veo ¿Quién?

- No quieres saberlo – Naruto lo miró con expresión de duda antes de darle otro sorbo a su lata.

- ¡Shino-san! – Se escuchó de repente por el mismo lado por el que había llegado Shino. Sí, él tenía razón, definitivamente no quería saber, ahí estaba, nada más y nada menos, la culpable de sus pesadillas, Shion corría apresuradamente hacia ellos.

Cuando la chica ya estuvo frente a los dos muchachos, miró fijamente a Naruto, pero para su alivio, Shion estaba en sus días de "Tú no me interesas" y se arrodilló junto a Shino para preguntarle algo sobre un cuestionario para los estudiantes del tour. Naruto sabía que ya no tenía nada más que hacer ahí, así que se levantó y aplastó la lata bacía con sus manos.

- ¿Ya te vas? – Preguntó la rubia mirándolo con ojos de perrito abandonado.

- Oye Shion, pon atención – La regañó Shino quien no dejaba de hablar para hacerle entender el trabajo.

- Sí… ya me… - Pero no pudo terminar su frase, un movimiento en su brazo llamó la atención del rubio y lo hizo girarse hacia su costado. Alguien lo había agarrado del brazo, acomodándolo contra su cuerpo. Cuando Naruto vió quien era, no pudo evitar poner una cara de sorpresa demasiado obvia. Estaba estúpidamente feliz de verla.

Hinata abrazaba el brazo de Naruto, aferrándose a él como si de un cachorro se tratara, pero Naruto no podía ver la expresión que Hinata tenía en esos momentos, miraba a la chica rubia con recelo, y una pizca de superioridad. Ella le devolvía la mirada con intensidad, ninguna dijo nada, pero el mensaje era muy claro, "Es mío".

Naruto miró a Hinata desde arriba, ella era un poco más baja que él y podía apreciar su lisa y abundante cabellera, sin pensarlo nada, ocupó su otra mano para acariciar su cabello de la raíz hasta sus hombros, sus dedos se deslizaron como lo hace la piel sobre la seda y esto hizo que Hinata lo mirara a los ojos por primera vez - ¿Qué haces aquí? – Le preguntó con voz profunda e intensa, a pesar de la cercanía de la otra pareja, solo Hinata pudo escuchar sus palabras.

- Yo… quería verte, Naruto-kun – Dijo sonrojada, con el mismo tono es su voz, pero su timbre era más tierno e inocente.

- Ven – Le dijo tomándola de la mano y llevándosela de allí, Shino entendió de inmediato la situación, así que no se molestó por la descortesía de que no se despidiera, además, tenía que retener a Shion hasta que ese par estuvieran en tierras segura. Miró a su compañera de carrera y se asustó al ver como ella no apartaba la mirada de la esquina por la que habían desaparecido y mordía sus labios tan fuertemente que parecía que los rompería.

Naruto hizo que Hinata lo siguiera hasta el piso de abajo, ella lo tomaba fuertemente de la mano, quería sentir que ese brazo o al menos esa mano eran parte de su propiedad, que nadie más pudiera aferrarse de la misma manera en la que ella lo hacía. Se detuvieron en un descanso de la escalera que estaba vacío y Naruto acorraló a Hinata contra una pared. Ella iba a reclamar por el audaz movimiento, pero los labios de Naruto se posaron sobre los de ella en un rápido movimiento, aprisionó su cuerpo con el propio y acarició nuevamente sus largos cabellos. Hinata se sintió desfallecer, sus quejas fueron acalladas por ese suave beso que la dejó en trance por unos segundos, disfrutó intensamente el roce de los suaves labios de Naruto y la forma en la que su mano la agarraba con fuerza desde la cintura, dios ¿Cómo era posible que esas sensaciones salieran a flote en una situación así?

Cuando el beso finalizó Naruto la miró a los ojos y aflojó su agarre del cuerpo de la chica – Yo… lo siento, no pude evitarlo – Dijo un poco apenado – Estaba… muy feliz de verte, esperé toda la mañana a que entraras en mi taller, pero nunca aparecías – Dijo mientras se separaba de ella, aunque no quisiera hacerlo y le tomaba la mano para seguir bajando la escalera.

- Nos toca ir a la facultad de industrial después del almuerzo – Respondió con una dulce sonrisa. Naruto estaba feliz, el plan había funcionado, Hinata no parecía estar enojada con él, no más, de hecho parecía sobreprotectora y agradablemente interesada.

- Ven conmigo – Le dijo con una refrescante sonrisa, sin soltarla la dirigió a toda velocidad hacia la facultad – Te daré un tour personal.

Hinata lo siguió feliz, peo miraba a todas partes con cautela, Naruto parecía muy abierto a que los vieran tomados de la mano, pero a ella le preocupaba que Neji o Kiba se encontraran cerca de ahí. Así que con cuidado de que Naruto no se sintiera ofendido, soltó el agarre de su mano.

- Lo… lo siento, pero si Neji nos viera – Explicó tímidamente.

- ¡Ah! Claro, entiendo – Naruto relajó el paso y caminó al lado de Hinata con calma, eso tampoco estaba tan mal, pero le faltaba sentir el calor de la chica. Era inquietante sentirse tan atraído por ella, quizás la haría sentir asfixiada si trataba de acercarse tanto, así que inhaló y exhaló, relajándose y cuidando las apariencias.

Cuando llegaron a la facultas, entraron por las puertas de cristal, Naruto abrió la mampara para Hinata y ella pasó frente a él agradeciendo el gesto. El taller estaba en el primer piso, por un estrecho pasillo de ladrillos a mano izquierda, cuando llegaron al taller, Naruto agradeció que no hubiera nadie, ni siquiera estaba Iruka-sensei, seguro habría ido a comer algo a la cafetería. Además el taller hoy estaba restringido por la visita de las escuelas, así que nadie los molestaría.

- ¿Aquí es donde pasas el día Naruto-kun?

- No todo el día, pero sí, este es mi taller ¿Te gusta? – Presumió el rubio de sonrisa encantadora.

- Es… como decirlo… muy varonil – Dijo entre risitas al ver el inmenso salón, lleno de aserrín y maquinas, las cuales nunca había visto.

- Y este es el cuarto de herramientas – Dijo encendiendo la luz de un cuarto no tan grande como el anterior, pero de todas maneras era espacioso, desde reglas metálicas, hasta complejos taladros y cierras estaban colgados por las paredes y una larga mesa de metal en L daba espacio para trabajar con materiales de tamaño más reducido. Hinata entró al cuarto de luz incandescente y recorrió el lugar con la mirada – Aquí nadie nos verá – Dijo mientras cerraba la puerta – No tienes de que preocuparte – Naruto hechó el seguro a la puerta y en la ventanilla de vidrio que conectaba los dos cuartos, puso un letrero que decía "Trabajando, no molestar".

Hinata se carcajeó tiernamente, cubriendo los labios con sus dedos – Tenemos un pequeño bunquer aquí – Dijo risueña.

- Y puedes venir cuando quieras – Le dijo acercándose a ella, quiso tomar su rostro entre sus manos, acariciarla y besarla nuevamente, pero se contuvo, sabía que tenían que hablar antes que todo.

- ¿Enserio? – Pregunto sonriente

- Claro, este es mi refugio, aquí nadie te molestará y si quieres estar sola, incluso yo me iré.

- Yo no te pediría eso – Dijo acercándose más a él, hasta estar lo suficientemente cerca para acurrucarse en su pecho, se aferró con sus manos a la musculosa negra que llevaba Naruto y levantó su rostro para mirarlo – Me siento mucho mejor cuando estás conmigo.

Maldición, era tan adorable, tan inocente, tan encantadora ¿Cómo iba a lidiar con eso? Estando los dos ahí, solos y encerrados, mentiría si dijera que ningún pensamiento impropio había pasado por su mente. Volvía a sentir esa misma necesitad de sentirla cerca, de brindarle protección a esa dulce chica que se lanzaba a sus brazos sin pensarlo dos veces. Estaba a punto de responder y abrazarla con fuerza, cuando recordó su objetivo de esa mañana.

- Hinata yo… Lo siento – Dijo tomándola por los hombros y mirándola con determinación – No quería que pensaras mal de mí, no tuve otra opción más que pedirle a Sakura-chan que te dijera que, entre Shion y yo, todo acabó.

- ¿Por qué no me dijiste eso anoche? – Lo increpó con un tono de voz un poco más exaltado.

- Porque, soy un idiota, estaba más preocupado por besarte una vez más que por explicarte lo de Shion. No lo pensé lo siento – Hinata solo lo miraba con desconfianza, pero en su interior, las palabras de Naruto la enternecieron – Shion fue mi novia el año pasado, empezamos a salir cuando entré a la Universidad, ella era muy insistente y me pareció que era bonita, congeniamos y empezamos salir por unos meses. Todo iba bien, hasta que empezó a ponerse celosa de chicas de las cuales yo ni siquiera sabía el nombre, era muy molesto, yo, nunca he engañado a ninguna de mis novias y me enorgullecía de eso, así que me molesté mucho con ella cuando empezó a amenazar a las chicas que venían a pedir ayuda al taller – Hinata lo escuchaba tranquilamente son decir una palabra, mientras Naruto se daba un par de vueltas por el lugar al contarle la situación. Se apoyó en una de las mesas en L y se sentó en sobre ella mirando a Hinata que estaba en medio del salón – Así que terminé con ella, por supuesto no lo tomó nada bien, me pidió que volviéramos muchas veces, pero no le hice caso.

- Y ¿Por qué Neji pensó que estabas con ella anoche? – Huy, ahí le tocó la fibra sensible.

- Bueno es que… - Respondió nervioso mientras ordenaba sus ideas – Veras, Shion no me dejaba tranquilo después de que terminamos y de alguna manera logró entrar a un par de fiestas en la residencia y…. bueno.

- Dormiste con ella, aunque ya habían terminado… - Terminó la frase la misma Hinata, con un tono triste y a la vez severo.

- Así es – Dijo con la cabeza gacha – Pero, me di cuenta de que no podía seguir así, Hinata hace mucho que no pasa nada con ella, créeme, incluso ahora, cuando apareciste, yo estaba a punto de irme – Se explicó.

- Lo noté – Dijo calmada

- ¿Qué? Entonces, ¿Por qué apareciste así de repente? – Preguntó enfático – O es que, ¿querías sacarme tu misma de ahí? – Cuestionó a la joven con un tono de arrogancia en su voz.

- N… no es eso yo – Hinata estaba apenada, el rubor en sus mejillas la hacía ver adorable. Y Naruto solo quería hacer que lo admitiera.

- Estabas, ¿celosa? – Preguntó con malicia. Hinata lo miró con la cara enrojecida y se acercó a él con cautela – Tranquila Hinata, no tienes que estarlo porque yo… - Naruto aprovechó la proximidad de Hinata para agarrar su muñeca en un rápido movimiento y atraerla hacía él – Solo quiero tenerte a ti – Hinata miró embelesada esos profundos ojos azules, que tantas sensaciones provocaban en ella – Y no quiero que vuelvas a alejarte de mí como pasó anoche – Dijo mientras besaba el dorso de su mano.

- Eso no hubiera pasado si me hubieras dicho la verdad como ahora – Lo regañó dulcemente.

- Es cierto, lo siento, pero aun así hubieras tenido que irte, o nos hubieran descubierto – Dijo mientras ponía sus manos en la cintura de la chica.

- Quizás… yo… hubiera podido ir a buscarte luego… - Respondió, atormentando la mente de Naruto con la idea de lo que pudo haber pasado esa noche.

- Vaya… que idiota soy – Dijo acercándose al rostro de su chica con lentitud – Mira de lo que me perdí – Y eliminando la distancia, volvió a besarla una vez más, pausada y sensualmente, acarició su cuello con sus fuertes manos y la atrojo más a su cuerpo protector. El beso subió de intensidad lentamente, cuando Naruto mordió el labio inferior de Hinata para meter su lengua y buscar la de ella. Su beso húmedo y caliente los dejaba sin aliento, sentir el cuerpo del otro tan cerca los estaba enloqueciendo. Hinata decidió tomar un poco de distancia para respirar y calmarse, Naruto la dejó hacerlo, pero la chica no contaba con que al ver a Naruto con más detenimiento, lo encontrara tan seductor, su musculosa negra se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, dejando ver sus trabajados pectorales y marcado abdomen, no había visto a Naruto sin camiseta y deseaba sacársela para deleitarse con su tostada piel, sudorosa por el trabajo manual. Hinata puso su mano en su abdomen y empezó a desender buscando el borde de la playera, Naruto sintió el suave tacto y la dejó hacer, siguiendo el movimiento con sus ojos. El borde de la sudadera estaba más abajo de lo que pensaba, Hinata metió la mano dentro del overol, encontrando al fin su objetivo. Al alzarla sintió también el borde del bóxer de Naruto y su mano empezó a temblar inquieta. Pero eso no detuvo la audacia de Hinata, con las dos manos, alzó el resto de la musculosa, Naruto levantó los brazos para ayudarla y todos sus bronceados músculos se lucieron orgullosos ante ella.

Naruto sonrió al ver una mueca perversa en la cara de su compañera, sintió extasiado el delicado contacto de sus manos, que acariciaban su torso con curiosidad, hasta que llegaron a sus pectorales en donde se toparon con un hermoso collar de piedra azul traslucida. Hinata lo tomó entre sus dedos mientras que con la otra mano se sostenía sobre el sólido pecho de Naruto.

-Es hermoso – Dijo embelesada observando el cristal.

-Fué un regalo – Dijo mirándola a los ojos, ella miró sus azules ojos otra vez y volvió a besarlo con urgencia. Abrazó su cuello y acarició los rebeldes cabellos del rubio. Naruto la abrazó a ella, fundiéndose en ese cálido beso lleno de ansiedad. Y desplazo sus manos lentamente hasta llegar a la falda de la chica. Hinata sintió en tacto de las manos de Naruto apretando su trasero con desesperación y gimió de sorpresa - ¡Ah! Naruto – Dijo excitada por el repentino agarre.

Ese sutil sonido fue todo lo que necesitó para gatillar el hervor de su sangre, necesitaba controlar la situación. Bajó de un salto de la mesa, haciendo que Hinata retrocediera un poco, la agarró del trasero por debajo de la falda para sentir su suave piel y el delicado encaje de su ropa interior, y la sentó en donde había estado él hace un momento y volvió a besarla con desesperación, mientras recorría con sus palmas la tersa piel de sus muslos desnudos. Y como si lo hiciera parecer como un masaje, hizo que con sus movimientos Hinata abriera las piernas para acomodarse entre ellas.

Naruto definitivamente causaba algo en ella, cuando estaba entre sus brazos no podía evitar sentir un deseo aplastante que hacía que su apetito se antepusieran a la razón, toda su vida le habían enseñado a ser sensata y obediente, pero ese hombre que lamía su cuello y besaba su clavícula con tanta pasión, hacía que el resto del mundo se borrara de su mente. Pero no vamos a exagerar, ella seguía siendo ella, y eso le permitía ser, muy, muy obediente con todo lo que Naruto le pedía hacer con su cuerpo. Sintió como el chico usaba sus manos para separar sus piernas y ella obedientemente lo aceptó entre ellas, esa posición era peligrosa, demasiado íntima, pero la excitó la idea de estar siendo vista como una presa, ella no sería tan fácil de atrapar.

Naruto se acercó más a ella y la tomó nuevamente del trasero para moverla hacia la orilla de la mesa, sus sexos se encontraron, pero las molestas mangas del overol que Naruto tenía atadas en sus caderas se interponían y no lo dejaban sentir el cálido centro de Hinata. Ella generó un poco de distancia, volviendo a acariciar los pectorales del chico que la estaba volviendo loca, empezaba a pensar que tenía una obsesión enfermiza por esa dura y bronceada carne.

- Este uniforme tuyo, es una tortura Hinata – Dijo con la voz enronquecida en el oído de la joven.

- Ah… ¿Lo es? – Preguntó en un gemido.

- Si, al verte esta mañana, me dejaste sin palabras – Naruto movió una de sus manos de los muslos de su presa y los empezó a acercar a su abdomen para desabrochar un botón del chaleco gris – Pero aunque se te vea tan bien, me gustaría que estuvieras un poco más cómoda – Dijo cuando ya había desabrochado hasta el último de los gruesos botones y la ayudaba a sacarse las mangas para lanzar el sweater al piso.

- Más cómoda ¿Lo dice el hombre que está entre mis piernas? – Preguntó maliciosamente

- Sí, él lo dice – Le dijo con una de sus sonrisas para derretirse – Y debes obedecerlo. Es un buen chico ¿Sabes? - Hinata rió divertida, pero el comentario que produjo más ternura que otra cosa. Volvió a besarlo calmadamente, acariciando su grueso cuello y bajando hasta su pecho ardiente.

- Entonces habrá que hacerle caso – Dijo mientras llevaba sus manos a los botones de su blusa y los desabotonaba lentamente, solo para ver la reacción en la cara del chico que la observaba extasiado, él tragó saliva al ver el primer centímetro de encaje negro del sostén de Hinata y quedó perplejo al encontrarse con un sexy corpiño del más fino encaje. Dios las ganas que había tenido de desvestirla él mismo, pero aún tenía muchas prendas que sacarle. Naruto embobado con los enormes y redondos pechos de Hinata, no se contuvo más, infiltró su lengua por el borde del sostén encontrando el rosado pezón, lo lamió con insistencia hasta sentir como se endurecía. Con una de sus manos delineó la forma de uno de los pechos de Hinata, igual como lo había hecho la última vez en la azotea, pero esta vez no se arrepentiría de no haber hecho todo lo que quería hacerle a esa preciosa colegiala. Tomó con delicadeza uno de sus senos entre sus manos y lo masajeó de forma circular, estimulando su pezón con el dedo pulgar, Hinata suspiraba, disfrutando el sutil contacto y apoyándose con sus manos sobre la mesa para darle más espacio a Naruto para maniobrar en su delantera. Gimió melodiosamente al sentir como su hombre se atrevía a masajear y a atrapar sus senos con más fuerza, le gustaba que fuera rudo con ella, que la controlara e hiciera todo lo que deseaba con su cuerpo. Hinata miró a su amante a los ojos y descubrió una obscuridad intensa en ellos, la obscuridad que lo consumía por el deseo de hacerla suya – Me encanta que me veas así, Naruto – Dijo en el trance que desencadenó mirar esos azules e hipnóticos ojos.

- Y a mí me encanta que te muevas así – Dijo excitado, pronunciando la palabra "Así" en un fuerte gruñido de placer, Hinata sin darse cuenta había logrado dejar a un lado las mangas del overol de Naruto y había comenzado a moverse rítmicamente contra su abultada entrepierna.

- ¡Ah…! – Gimió Hinata al darse cuenta del deseo de su cuerpo, Naruto se inclinó sobre ella para que dejara de sostenerse con las manos y dejara que su cuerpo callera sobre la mesa, la besó con respiración entrecortada y mordió sus labios por la ansiedad, con la inclinación la cadera de Hinata quedó más expuesta y Naruto aprovechó para dejarla sentir toda la dureza de su miembro contra su delicada ropa interior. Hinata elevaba sus piernas para que sus sexos chocaran en un delicioso vaivén que la estaba volviendo loca – Naruto… ¡Ah…! Hmm… ¡Sí! – Gimió al sentir como su hombre la envestía con más fuerza. Ella arqueó su espalda y él aprovechó para tomar con sus dos manos esos deliciosos senos. Lentamente deslizó sus manos por las costillas de Hinata que subían y bajaban con rapidez, pasando por sus costados, arremangando la suave tela de la falda y llegando a los bordes de su ropa interior. Paró las envestidas contra la chica y aventuró una de sus manos en la entrepierna de Hinata, por sobre el encaje que cubría su intimidad, sintió la humedad del deseo de ella. Estaba más que lista para él – ¡Ah…! ¡Naruto! – Gritó ahogadamente por la caricia, que aunque leve y suave, fue terriblemente intensa para ella.

Naruto tomó los costados de su ropa interior y la deslizó delicadamente por sus piernas, Hinata arqueó la espalda levantando sus caderas en señal de aprobación. El excitado rubio escondió la prenda en el bolsillo de su overol y se inclinó sobre ella para besarla una vez más. Hinata atrapó su lengua con desesperación y dejó escapar otro gemino cuando Naruto se infiltró entre sus piernas, juzgando la humedad con uno de sus dedos y estimulando el clítoris con el pulgar. ¡Dios! se sentía tan cálido y estrecho, se imaginó dentro de ella, disfrutando del embriagador éxtasis y a Hinata gritando su nombre con desesperación. Jugó con sus dedos dentro de la intimidad descubierta de Hinata, haciéndola disfrutar mientras la penetraba con sus dedos.

- Oh... Dios ¡Naruto! – Gimió mientras se arqueaba y su vista se perdía en el tubo de luz fosforescente.

El rubio estaba impaciente, el bulto de su entrepierna luchaba desesperadamente por salir de su celda y Hinata parecía más que dispuesta, necesitaba poseerla, esa chica lo estaba volviendo loco, no sabía cómo lo había embrujado, pero no quería ser liberado de ese sueño desquiciante, si fuera por él podía seguir embobado y loco de deseo por Hinata el resto de su vida.

De repente Naruto sintió desde la falda de Hinata una ligera vibración que lo distrajo. Pero con las fuertes sensaciones que el rubio le estaba dando, ella no lo sintió hasta que vió la cara de desconcierto de su pareja. Entonces con una de sus manos sacó el teléfono del bolsillo para apagarlo, pero no pudo hacerlo cuando vió el mensaje que brillaba en la pequeña pantalla – En 5, en la facultad de industrial, Temary.

- Mi grupo viene hacía aquí – Dijo sobresaltada tratando de incorporarse, pero Naruto seguía sobre ella.

- Debes estar bromeando - dijo cabizbajo mientras se alejaba un poco del cuerpo de Hinata, aunque la falta de calor le indicara que debía quedarse pegado a ella. Al mirarla a sus hermosos ojos perla se dio cuenta de que no debió haber dicho eso, su semblante triste le expresaba que ella tampoco hubiera querido que las cosas terminaran así una vez más – Tranquila, está bien, no te preocupes – Acarició su rostro con ternura cuando ella se incorporó sentándose sobre la mesa.

Hinata lo miró con ternura y le sonrió gentilmente, era increíble cómo podían pasar de un estado tan excitante a uno tan enternecedor en un solo instante.

- Solo prométeme algo – Le pidió Naruto – Prométeme que esto no termina aquí – Dijo con una mirada maliciosa – Hinata sonrió divertida y soltó una pequeña carcajada.

- Eso ya lo veremos – Saltó de la mesa y se volvió a abrochar los botones de la blusa.

- Eso es muy cruel – dijo sonriendo el rubio siguiéndole el juego.

- Jejejeje, ya tengo que irme, o me descubrirán – Dijo mientras recogía su chaleco del suelo y se lo ataba a la cintura. Caminó hacia la puerta y le sacó el seguro, antes de salir, Naruto la sorprendió por detrás, poniendo la mano sobre la puerta con firmeza, impidiéndole salir de ahí y agarrando su cintura con la otra mano.

- En el pasillo bajo la escalera, a las 00:00 – Le susurró en el oído antes de dejarla ir.

- … hecho – Dijo sin mirarlo, y salió por la puerta rápidamente, dejando a un victorioso y embobado Naruto tras ella.