Capítulo 9: Los cómplices

Hinata corrió apresuradamente al encuentro de sus compañeros de clase en la entrada del edificio de industrial. Se dijo a sí misma que sería mejor que llegara agitada por la carrera en vez de que la interrogaran sobre el por qué tenía sus mejillas sonrojadas. Cuando llegó a la puerta, todos sus compañeros estaban reunidos, conversando animadamente en un pequeño círculo, ella era la única que faltaba, así que su retraso no pasó desapercibido, por lo que una linda profesora de la universidad que lideraba el grupo, tuvo que regañarla un poco.

- Entiendo que visitar los rincones de la Universidad puede ser muy interesante – "No tiene ni idea". Pensó maliciosamente Hinata, pero sorprendida por su propio reflexión sacudió la cabeza un par de veces para sacar esas ideas de su mente - Pero tratemos de mantener el horario establecido, ¿Le parece señorita Hyuuga?

- - Sí… gomen, kurenai-san – Respondió con la cabeza gacha.

- Bueno, ahora que estamos todos, continuemos – Los alumnos siguieron a la profesora que los había estado acompañando durante toda esa mañana, y atravesaron los pasillos en una fila desordenada para ver las diferentes aulas. Temari y Ten-Ten no se hicieron las de rogar, apenas se encontraron al final del grupo atacaron a Hinata con preguntas. Ellas ya sabían que algo extraño le pasaba a su amiga, prácticamente nos les había dirigido la palabra en todo el día y en la hora de almuerzo desapareció sin previo aviso, ella no solía hacer ese tipo de cosas y las dos amigas ya tenían sus conjeturas, aunque no querían pensar en eso lo más probable era que se hubiera encontrado con su ex novio y a ellas esa idea no les gustaba en lo más mínimo, no después de ver lo mal que lo había pasado luego de su ruptura. Pero Hinata respondía a todas sus preguntas con negativas y el rostro más sonrojado de lo normal, no la dejaron tranquila hasta llegar al taller donde se llevaría a cabo la demostración práctica, obligadas a guardar silencio y poner atención al tutor, las chicas se guardaron la próxima tanda de preguntas para más tarde. Todos entraron en fila al taller donde el joven rubio los esperaba más atento que a los grupos anteriores.

Naruto estaba sentado sobre la mesa tratando de parecer serio, no quería hacer el ridículo, aunque la verdad es que lo había estado haciendo bastante bien, muy profesional durante todo el día, pero el incidente de hace unos minutos lo tenía un poco distraído. Naruto vio entrar a cada uno de los diez estudiantes, uno tras otro, hasta que vio a Hinata al final de la fila, que al no ser observada por nadie, le sonrió con un adorable rubor en las mejillas. Naruto no pudo evitar sonreír de oreja a oreja al ver a su adorable chica pasar por el umbral de la puerta, pero hizo pasar desapercibido el gesto saludando animadamente a la profesora – ¡Kurenai-sensei, cuanto tiempo sin verla! – Dijo felizmente acercándose a la profesora.

- - No te servirá de nada hacerme la pelota Naruto, ya corregí tu examen de geometría… - Respondió la mujer con los brazos cruzados y una sonrisa irónica.

- - ¿¡He!? Sensei…. Yo no estaba…. Espere, ¿Es enserio? ¡Le juro que estudié!– La expresión le cambió a una de sutil pánico y todos los alumnos empezaron a reír a carcajadas. "Genial, ya hice el ridículo de nuevo, bien hecho Naruto" Se dijo a sí mismo resignado – Muy bien, mejor hablemos de algo más agradable – Y prosiguió con la tutoría. Igual como lo había hecho antes, pero esta vez se mostraba más alegre, más hablador y más encantador, parecía que brillaba con luz propia al manejar los utensilios con maestría y preciso desplante.

- - Este tutor es el más guapo de todos ¿no crees? – Dijo Ten-Ten en un susurró dirigido a Temari, comentario que Hinata no pudo evitar escuchar al estar justo detrás de ellas.

- - Hm… no lo sé… creo que no es mi tipo – Dijo la rubia también en un susurro, a lo que Hinata, que no podía ser vista por nadie, al estar al final del grupo, no se molestó en disimular una expresión de chock épica en su rostro "¿Cómo es posible que no sea tú tipo? ¿Lo viste bien?" intentó enviar sus pensamientos a través de la nuca de Temari, pero parecía que se habían desviado en algún punto.

- - ¿Estás bromeando? ¿Los musculosos rubios de ojos azules no son tu tipo? Pensé que esos eran el tipo de todas – Dijo en modo de regaño antes de volver a voltear la mirada hacia el frente. Mientras Hinata asentía con la cabeza entusiastamente al comentario de Ten-Ten.

- - No lo sé… se ve demasiado perfecto, ¡seguro que algo anda mal con él! – Dijo la rubia sin despegar su mirada analítica del chico que tenía al frente el cual sintió un escalofrio en su espalda sin motivo aparente.

- - ¿Algo? ¿Algo cómo qué…? – Preguntó la castaña inquisitivamente y con malicia en su voz, se escuchó cómo detrás de ellas alguien tragaba saliva sonoramente, pero no prestaron atención.

- - No lo sé… en su personalidad o algo… - Dijo Temari restándole importancia, a lo que Hinata solo pudo pensar con alivio, "Su personalidad no tiene nada de malo" poniendo en su rostro una dulce sonrisa.

- - O quizás tanta perfección puede estar escondiendo un complejo de tamaño – Dijo Ten-Ten tratando de aguantar la risa mientras lo decía. Temari se tapó la boca con una mano para evitar que su risita fuera escuchada por la profesora y la tercera amiga había quedado nuevamente en estado de chock y con sudor frío corriendo por su frente.

Los 45 minutos pasaron más rápido de la cuenta, por lo que el rubio estaba un poco decepcionado, apenas había podido divisar el rostro de Hinata, que se mantuvo detrás de sus compañeros todo el tiempo.

- - Bien hecho Naruto, ya veo porqué Iruka te confió el taller – Dijo kurenai acercándose al chico que estaba poniendo los utensilios en orden para el siguiente grupo – Creo que te mereces un punto extra para tu examen.

- - ¡¿Qué?! ¡¿Enserio sensei?! – Preguntó emocionado haciendo que algunas herramientas cayeran de la mesa.

- - Claro, te lo mereces – Respondió sonriente la maestra.

- - ¡Gracias sensei! ¿Me lo da por escrito? – Insistió el rubio que empezó a buscar una libreta de bolsillo y un lápiz dentro de su overol, pero antes de sentir el papel tocando sus yemas, una suave textura se enredó entre sus dedos. "Mierda" Lo había olvidado, era la ropa interior de Hinata. Había olvidado devolvérsela antes de que se fuera del taller, ahora entendía por qué no se había acercado más, estaba evitando que sus compañeros descubrieran que no llevaba nada abajo, y cómo no estar preocupado, con esa falda tan corta que llevaba no podía sentirse muy cómoda.

Naruto se detuvo en seco ante la mirada de Kurenai-sensei, ¿Qué pasaría si las bragas se deslizaban junto con su mano al momento de sacar la libreta? Quedaría como el pervertido más grande del mundo frente a su maestra y peor aún, como un completo estúpido frente a Hinata.

- - No es necesario, lo recordaré, no estoy tan vieja ¿sabes? – ¡A salvo! Un suspiro de alivio se le escapó de la garganta - ¿Te pasa algo?

- - ¡No! ¡nada! Todo en orden, ¿Van a continuar con el tour?

- - Sí, ya nos vamos, sigue haciendo un buen trabajo – Dijo despidiéndose y saliendo antes que todos para guiar a los estudiantes a la siguiente facultad.

- - Que tengan un buen día chicos – Dijo mientras se despedía con la mano alzada y les daba la última de sus extravagantes sonrisas. Pero antes de que Hinata se fuera, siendo la última de la fila, Naruto agarró fuertemente su muñeca para que lo mirara, y en apenas dos segundos, puso en su mano la ropa interior, lo más comprimida que pudo – Las vas a necesitar, te espero en el estacionamiento a las 6:00 – Le susurró en el oído y se alejó rápidamente antes de que alguien más se diera cuenta.

Hinata no alcanzó a reaccionar, la verdad es que había estado nerviosa cada uno de esos 45 minutos le parecieron eternos y después de escuchar la conversación de sus amigas, la idea de un complejo de tamaño recorría su cabeza cómo un carrusel a alta velocidad. Pero algo de tranquilidad llegó a ella al sentir la textura de su ropa interior en su mano, una cosa menos de la que preocuparse, se había mantenido en la parte trasera de la fila para mantener su retaguardia cubierta. El mensaje de Temari la había exaltado tanto que ni siquiera se dio cuenta de que había olvidado una cosa verdaderamente importante. Así que mantuvo sus manos entrelazadas contra su trasero todo el tiempo desde que se dio cuenta de que la brisa se sentía más fría que de costumbre.

…...

En el último tiempo libre, antes de la tutoría que daría final a la jornada de experiencia Universitaria, los estudiantes tenían unos minutos libres para ir al baño y Hinata finalmente pudo respirar tranquila, se colocó la ropa interior en el estrecho cubículo del baño y salió de él con una expresión de alivio y paz total.

- - Vaya, parece que realmente te urgía – Le dijo Temari con una sonrisa burlona mientras se lavaba la manos en frente del espejo.

- - ¡Claro que no! – Le respondió Hinata apenada y en un exaltado tono, lo que hizo que Ten-Ten soltara una entusiasta carcajada desde uno de los cubículos del baño.

- - ¡Entre más lo niegues, más obvio se hace! – Dijo mientras salía de uno de los cubículos y acompañaba a sus amigas.

- - No empieces tú también… – Ya rendida Hinata dio un pequeño salto y se sentó en un costado del largo mesón frente al espejo. Sus amigas eran realmente divertidas, pero cuando se ponían a lanzar bromas una tras otra no había quien las parase y muchas veces cómo ahora, ella era el blanco de los maliciosos chistes, pero siempre terminaban riendo juntas, después de todo no eran más que tonterías que endulzaban el día a día. Pero no era el momento de incentivar al dúo cómico.

- - Ten-Ten – La llamó Hinata agarrándola de la manga de su sweater. A lo que la chica se dio vuelta y la miró con curiosidad – Necesito que me cubras – Le dijo con la cara enrojecida.

- - ¿He? ¿ Que te cubra con qué?

- - Necesito escapar de Guy-sensei, yo… - Hizo una pequeña pausa para evitar mirar a su amiga a los ojos - quiero encontrarme con alguien esta tarde.

- - ¿Alguien? – Alerta de amiga sobreprotectora, ¿Acaso quería reunirse con su ex? - ¿Qué te pasa hoy? Estas haciendo cosas raras, ¿No piensas lo mismo Temari?

- -Pues, es verdad que no estás actuando normal hoy, Si quieres ayuda, desembucha – Dijo con sonrisa irónica mientras se paraba frente a ella con los brazos cruzados, con el claro lenguaje corporal de, "De esta no te escapas".

Hinata se dio cuenta de que no podría seguir omitiendo la situación, al menos no podría si necesitaba que sus amigas la encubrieran en esa pequeña escapada. Así que tuvo que contarles lo que había pasado. Incluyendo la primera vez que había conocido a Naruto y lo sorprendida y avergonzada que estaba cuando descubrió que vivirían en la misma casa, de lo lindo que había sido con ella, la noche anterior cuando la consoló en la azotea y de cómo se había retrasado por estar con él en el horario de almuerzo. Por supuesto omitiendo los detalles candentes. Por mucho que ellas fueran sus mejores amigas, la verdad es que no se sentía orgullosa de lo liberal que estaba siendo esos días y lo último que deseaba era que sus amigas tuvieran una desfavorable impresión de ella, o quizás, era que simplemente se estaba evitando el regaño que probablemente se merecía.

-¡¿Lo besaste sin siquiera conocerlo?! ¡¿Cómo es posible que no nos contaras eso antes?! – Gritó Ten-Ten estupefacta.

- ¿Quién eres? – Dijo Temari en un tono burlón.

- Entonces… ¿Me ayudarán ahora? – Preguntó con una sonrisa suplicante en los labios.

-Hm… no lo sé…. Estoy celosa, ese tal Naruto es muy guapo – Dijo Ten-Ten con un puchero en la boca.

- Ya vale, de todas maneras es una mejor situación de la que habíamos imaginado, además tu hace años que estas empecinada con el primo de Hinata ¿no?

- E…. eso no viene al caso – Respondió Ten-Ten a la defensiva con rubor en las mejillas. Temari siempre la molestaba con eso, pero la verdad es que ese no era más que un amor platónico sin pies ni cabeza, después de todo nunca había podido cruzar más de dos palabras con Neji.

- Chicas… nos estamos desviando del tema… - Hizo notar la peli azul mientras pataleaba sobre el mesón con ansiedad, necesitaba desesperadamente que la ayudaran a encontrar una salida de escape.

-Es cierto, bueno… ya que fuiste buena chica y nos contaste todo, supongo que no hay opción – Temari le acarició el cabello cómo si se tratara de un cachorrito - ¿Qué quieres que hagamos?

- Yo…. No tengo idea – Dijo pataleando nuevamente – Si Guy-sensei me descubre me meteré en problemas, se supone que todos debemos volver juntos a la escuela.

- Solo no vallas y le diremos que te sentiste mal y que te fuiste a casa – Dijo Ten-Ten despreocupadamente.

- ¡Claro que no! por mucho que sea Guy-sensei no se lo va a tragar, si se siente mal tendría que irse con alguien – Comentó Temari perspicazmente.

- Pues digámosle que se fue con Neji, después de todo es su primo y estudia aquí – Debatió Ten-Ten.

- Pero Neji es muy serio, no se iría sin avisarle al profesor encargado, ¿Por qué no se lo pides? Dijo dirigiéndose a Hinata que hasta el momento solo había estado mirando a sus amigas intercambiar ideas cómo en un partido de tenis.

A lo que ella zamarreó la cabeza en forma de negación - ¡Claro que no! Si Neji-nisan se entera de que algo está pasando entre Naruto-kun y yo me mata y seguro que él lo bota de la residencia.

- - Ese rollo sobreprotector me asusta – Dijo Temari mientras se sentaba al lado de su amiga y se apoyaba en el cristal del espejo tras de ellas - No se me ocurre nada más, lo siento Hinata.

- - A mí tampoco – Se rindió Ten-Ten y subió al mesón con sus amigas de un salto.

El silencio de apodero del baño, con las tres escolares sentadas sobre el lavamanos, con expresiones pensativas en sus rostros que miraban al techo, se behían como tres gatitos abandonados esperando por que alguien las recogiera en el borde del camino.

- - Bueno, supongo que no hay caso, tendré que cancelar – Dijo Hinata resignada abrazando sus piernas. Las dos chicas la miraron mientras ella escondía su cara entre sus rodillas y se preguntaban por qué estaba tan emocionada por ir con ese chico que en efecto, solo había conocido hace un par de días.

"Bueno, al menos ya no está actuando raro por el tonto de Toneri" – Pensó Ten-Ten con una sutil sonrisa en sus labios.

"Será que hay algo que no nos ha dicho" – Se interrogó Temari mientras la miraba por el rabillo del ojo.

- ¡NO SUFRAN MÁS! – Se escuchó una entusiasta voz femenina luego de un fuerte portazo desde el interior del baño.

Las chicas se sobresaltaron y con atención vieron aparecer de entre los cubículos a una extravagante chica rubia que con pose presuntuosa les dijo – En nombre del amor, ¡yo! Ino Yamanaka, resolveré esto.

Las tres chicas solo quedaron mirando a la rubia platinada con semblante atónito y labios entreabiertos, parecían estatuas perfectamente colocadas una al lado de la otra rodeadas por una atmosfera de incomodidad, hasta que Temari habló.

- - ¿Y la Sailor Scouts de dónde salió?

….

- - 90…91…92…93…94…95…96…97…98 – El sudor corría por su frente, se desprendía de su cien y caía un metro de altura hasta estrellarse contra el suelo y fragmentarse en rocío. Una vez más contraía su torso para subir hasta que su cabeza tocara las rodillas que estaban firmemente agarradas en la barra horizontal, seguiría hasta llegar al deseado 150.

Tan concentrado estaba en su tarea que sus pensamientos solo giraban en torno a esos números que repetía sin cesar día tras día, como si nada más importara en el mundo, ni siquiera escuchaba el ringtone de su celular que sonaba insistentemente desde su bolso deportivo.

- - Lee, tu teléfono está sonando, ¡contéstalo de una puta vez, no puedo dormir! – Gritó el chico de coleta que estaba cómodamente recostado sobre las colchonetas de la sala de espejos que se encontraba al lado del gimnasio. Le encantaba ir ahí a esa hora, ya que las clases de yoga se hacían en la mañana y las de aerobics después de las clases de la tarde, el salón estaba en completa tranquilidad durante su tiempo libre entre clases. En el gimnasio tampoco solía haber mucha gente durante el día, solo el maniático de Lee corría al gimnasio cada vez que tenía un tiempo libre y eso era a parte de las clases de gimnasia obligatorias que le asignaban por estar estudiando pedagogía en educación física. Pero de hecho era bastante reconfortante tenerlo ahí, se evitaba tener que pensar en los números mientras contaba ovejas para conciliar el sueño.

- - Shikamaru-kun, solo me faltan 52 más para llegar al umbral de mi fortaleza, no puedo parar ahora.

- - Friki del fitness – Dijo fastidiado mientras se levantaba pesadamente de su suave cama de colchonetas, atravesó la puerta corrediza de cristal dando un largo y sonoro bostezo y escudriñó en el sudoroso bolso deportivo de su compañero, para encontrar el celular que no paraba de sonar hace 5 minutos, "Que insistencia" Pensó al sentir la vibración del teléfono cubierto por una toalla, lo tomó entre sus dedos y vio el nombre en la pantalla "Tenía que ser" y sin pedir permiso contestó - ¿Qué mierda quieres Ino? Estaba durmiendo.

- - Ni que te hubiera estado llamando a ti idiota, ¿Dónde está Lee? – Preguntó la chica sin un solo atisbo de sorpresa al escuchar la voz de quién había contestado.

- - Alcanzando el Umbral del poder.

- - ¡Ha! ¿En el gimnasio?

- - Sep

- - Ok, voy para allá, no se muevan.

- - Ino viene para acá ¿te metiste el problemas Lee?

- - 120…. ¿Ino-san?... 121, ni idea…122, ayer ni siquiera la vi en la fiesta… 123.

- - Va pues qué raro, bueno no es cómo si me interesara – Se acercó al bebedero que estaba en la esquina del gimnasio y se lavó la cara con el agua fría.

- - ¡150! – Gritó con potencia antes de salta de la barra de ejercicios con una voltereta espectacular - ¿He? Sikamaru-kun, ¿no vas a seguir durmiendo? – Le preguntó sorprendido cuando lo vio empapando su cara y secándose con el dorso de la camiseta.

- - Aunque lograra conciliar el sueño, los chillidos de Ino me despertarían cuando llegara.

- - Ha ya veo… - Respondió con una sonrisita no muy convencido de lo que su compañero le estaba diciendo, se acercó al él con la única intención de tomar una de las pesas del estante de mancuernas, seleccionó de entre todas ellas una colorida pesa rusa que se veía realmente desafiante – Pero Shikamaru-kun ¿Ustedes no habían estado saliendo? – Preguntó mientras tomaba la pesa desde el mango sin ningún esfuerzo.

Shikamaru se quedó congelado solo por un segundo ante esas palabras, la verdad es que nunca lo había intentado ocultar ni nada parecido, pero el tema nunca había salido a la luz con ninguna persona del grupo, quizás por eso le extrañó tanto que Lee lo mencionara así como así, aunque él nunca había sido alguien que filtrara demasiado lo que pensaba antes de decirlo. Quizás todos pensaban que era un tema delicado o incómodo para él, sobre todo ahora que Ino había empezado a salir con Sai hace un tiempo atrás. Y a pesar de que él ya sentía que había superado lo de su ruptura, el ver a los dos tortolitos todos los días en la casa de Neji lo estaba cansando y es que por mucho que ellos hubieran tenido una relación, Ino nunca se había comportado de esa forma con él, se veía más tierna, más amorosa y dispuesta, ellos actuaban cómo una verdadera pareja de enamorados. Mientras que cuando ellos habían estado juntos, la verdad las cosas no cambaron mucho a cómo habían sido siempre. Ino era una chica de carácter fuerte, de eso no había duda, lo regañaba por ser perezoso y le hacía bromas que para él eran adorables. La verdad es que le gustaba mucho, pero después de mucho pensarlo llegó a la conclusión de que se había acostumbrado a tenerla a su alrededor y no quería que se apartara de él.

- - Pues sí, salimos un tiempo, pero no funcionó – Respondió a la pregunta notoriamente incómodo, miró por la ventana tratando de evitar el contacto visual con Lee y dejar esa conversación solo hasta ese punto, pero el chico de pobladas cejas que procedía a hacer un nuevo ejercicio, no se dio cuenta de nada e insistió.

- - ¿Por qué? ¿Qué pasó? – Shikamaru empezó a sudar frío, no le interesaba recordar cosas del pasado, para él como era usual, solo era un fastidio explicar cosas que ya pasaron y que por mucho que quisiera no se podían revertir.

Flash Back

- - ¡Y ya está! ¿Vas a quedarte así? ¡ ¿No vas a decir nada más?! – Le gritó a la cara cuando él ya no le respondía a nada.

- - Y ¿Qué se supone que quieres que diga? Tú eres la que está terminando conmigo – Dijo de forma calmada, pero con una expresión de resentimiento en su rostro que no podía ocultar.

- - A ti todo te da igual ¿no es cierto? Incluso tratándose de mí, yo…. – Lagrimas con una mezcla de tristeza e ira cayeron por sus sonrojadas mejillas, ya había aguantado demasiado, ella también estaba cansada de aparentar – yo… en realidad nunca te gusté ¿verdad?

- - ¡Ya basta Ino! Solo estás volteando las cosas a tu favor, cómo siempre lo haces – Quería zafarse de eso de una vez por todas, no le gustaba gritarle, ni siquiera en ese tipo de situación, incluso evitó mirarla cuando pronuncio esas palabras que algo de cierto tenían, pero no quiso decirlo, quería evitar hacerle daño.

- - No tiene caso discutir contigo… - Dijo con la cabeza gacha y la mirada fija en sus sandalias – Tu siempre has sabido leerme muy bien… incluso aunque no te lo dijera, tú ya sabías que Sai y yo…

- - Eso no viene al caso Ino.

- - ¡Claro que viene al caso idiota! – Empezó nuevamente a gritarle, pero no pudo decir nada más cuando sintió que Shikamaru la estrechaba con fuerza contra su pecho – idiota – Repitió en un tono mucho más dulce, mucho más puro y mucho más triste, mientras aferraba sus manos sobre la espalda de la chaqueta militar del chico.

- - Ya… está bien – Le susurró con una ternura que él mismo desconocía mientras sentía el aroma floral de su platinado cabello – pequeña tonta.

- - Lo siento… - Logró pronunciar entre quejidos y sollozos – Lo siento…

- - Ya… ya..

- - Lo siento…

- - Ya sé… Ya sé.

Fin Flash Back

La conversación se detuvo, porque Shikamaru no dijo una sola palabra más, su mente se había ido a otra parte y sus ojos quedaron clavados en el traslucido cristal de la ventana e inundó el vació lugar con una atmosfera nostálgica y absorbente que incluso Lee pudo sentir cuando terminó su primera serie de sentadillas.

- - ¡Oh…! Lo siento Shikamaru-kun, no quise hacerte recordar algo doloroso – Dijo notoriamente arrepentido. Dejó la pesa rápidamente en el suelo y sujetó los hombros de su amigo para que lo mirara a la cara. Y eso hizo que Shikamaru bajara de las nubes al fin, haciéndole gracia la divertida expresión que ponía Lee cuando estaba arrepentido por algo.

- - He… no es eso Lee… es que…

- - ¿Qué es doloroso? – Se escuchó la voz femenina desde la puerta corrediza del gimnacio. La rubia de pelo largo entró precipitadamente con un grupito de escolares siguiéndola de cerca.

- - He… eto… - Shikamaru entró en pánico, maldito Lee, tenía que soltar eso justo en el momento en el que Ino entrara por la puerta, lo último que quería es que ella pensara que aún le dolía el recuerdo de su relación – ¡Estas pesas rusas! son muy difíciles de levantar, es doloroso en las articulaciones cuando lo intentas ¿sabes? Jeje… - "ESTUPIDO" Pensó para sí mismo mientras se apresuraba a agarrar la pesa que Lee había estado usando hace un momento, pero para un chico cómo él, que prefería dormir toda la tarde en vez de hacer ejercitarse, era imposible levantar algo cómo eso.

- - Hmm… eso es demasiado para un debilucho cómo tú, necesitas músculos, podrías entrenar de vez en cuando en vez de ir a dormir al salón de aerobics.

- - Sería un desperdicio, es perfecto para la siesta de media tarde, como sea, ¿Y esas sombras que te siguen? – Preguntó señalando con el dedo a las chicas se mantenían en la puerta del gimnasio.

- - ¡Ha! Son unas almas en pena que vine a ayudar, ¡No sean tímidas entren! – Las llamó con su habitual entusiasmo.

- - Sentimos interrumpir – Dijo cortésmente la castaña del grupo.

- - Vaya, pero si es Hinata ¿Qué haces aquí?

- - Eto… vinimos a un tour por la universidad, hemos estado todo el día recorriendo las facultades - Le explicó mientras sostenía un pañuelo de pappel sobre su boca.

- - Cómo sea, ¡Lee ven conmigo! – Ino se apresuró hasta la esquina donde estaban los dos chicos y tomó a Lee del brazo y lo arrastró hasta la sala de aerobics – ¡Hinata! ¿Qué esperas? Ven aquí – La llamó junto con un movimiento de su mano.

- - S… sí.

- - ¿Qué…? ¿Qué pasa Ino-san?

- - ¡Solo cállate y ven! – Le regaño antes de cerrar la puerta de cristal tras de ellos.

- - ¿Y está, que se trae ahora? – Se preguntaba a sí mismo Shikamaru, que aún continuaba agachado, sosteniendo con una mano la pesa rusa que solo había podido levantar unos centímetros.

El ambiente se pudo un poco incómodo al haber dividido al grupo súbitamente y Shikamaru no supo que hacer frente a esas dos escolares que nunca antes había visto, pero que lo miraban fijamente por estar en esa postura extraña.

- - Eto… supongo que podemos esperarlos afuera ¿verdad? – Dijo Ten-Ten para escapar del incomodo momento. Pero Temari pretendió no escuchar, se acercó al chico de coleta y sin decir nada tomó una pesa con la misma cantidad de Kilogramos a la que Shikamaru sostenía y la levantó hasta la altura de su pecho sin mucho esfuerzo.

- - ¿Qué? ¿Pero cómo? – Dijo asombrado, esa cosa era realmente pesada y ella era simple y delgada chica.

- - Mi hermano mayor se obsesionó con estas cosas hace un par de años y cuando cambió su hobby dejó todo lo que había comprado tirado por la cochera, así que empecé a usarlas en mi tiempo libre.

- - No es un pasatiempo muy femenino… - Susurró para sí.

- - Sí no usas el impulso de tus pernas no servirá de nada, estás pesas son perfectas para trabajar con sentadillas – Dijo dejando la pesa suavemente en la repisa.

- - Ps… el ejercicio es demasiado monótono, suena aburrido – Respondió mientras dejaba la pesa en el suelo.

- - Lo es si lo haces sin una meta – Contrarresto con un toque de superioridad en su tono de voz, pero el chico no se dio cuenta, solo reflexionó esas palabras por unos segundos y se dio cuenta de lo ciertas que eran - Pero bueno… supongo que para un enclenque cómo tú no serviría de nada, será mejor que ni lo intentes – Eso lo sacó de sus reflexiones de un solo golpe mental.

- - ¿Enclenque? – La chica solo se rió al ver su rostro descolocado por el comentario y volvió al lado de su amiga triunfante.

Justo en ese momento los otros tres salieron del salón de aerobics de una forma muy extraña, Ino fue la primera en salir con una enorme sonrisa en el rostro y era seguida por Lee que sostenía los hombros de Hinata de una forma protectora.

- ¿Qué mierda pasó aquí? Se preguntaba Shikamaru con sudor en la frente.

- - Okey entonces ya nos vamos, muchas gracias Lee, ¡te debo una! – Se despidió alegremente Ino llevándose a las chicas junto a ella, dejando nuevamente a los dos hombres solos en el gimnasio.

- - Lee por favor explícame que pasó ahí adentro – Dijo intrigado, ya que no tenía absolutamente ninguna pista.

- - ¡No tengo tiempo ahora Shikamaru-kun! Tengo que encontrar a Guy-sensei, ¡Hinata-san está muy enferma! – Le dijo con un poco de pánico antes de reunir todas las cosas que tenía dispersas por el gimnasio para irse lo más rápido posible.

- - ¿Enferma? Para mí se veía bien – Respondió mientras lo miraba correr de un lado para otro.

- - Parece que comió algo en mal estado, Ino-san la llevará a casa y me pidieron que le dijera a Guy-sensei, ¡no puedo fallarles! Nos vemos Shikamaru-kun – Gritó mientras salía corriendo por la puerta.

- - Hm… algo no me huele bien – Dijo para sí mismo antes de emprender camino hacia su cama de colchonetas, pero se detuvo al ver la pesa rusa junto a sus pies – Conque un enclenque ¿he?

- - ¡Les dije que funcionaría! – Dijo Ino triunfante mientras caminaban por los pasillos de la facultad de salud y deportes.

- - No puedo creer que se lo tragara – Añadió Ten-Ten impresionada.

- - Lo que pasa es que Lee es muy inocente.

- - Me siento mal por haberle mentido así – Dijo Hinata apenada. Las chicas la habían convencido de que era necesario aparentar sentirse mal frente a Lee y así él le comunicaría a Guy-sensei que una de sus amigas de la facultas de medicina la llevaría a casa en auto. Después de todo Lee había sido el alumno estrella de Guy en el instituto y confiaba en él a ojos cerrados.

- - ¿Pero qué más podíamos hacer? ¿Decirle la verdad? Recuerda que Lee es el mejor amigo de Neji, de ninguna manera se lo hubiera ocultado.

- - Tienes razón – Dijo resignada – Gracias por la ayuda Ino.

- - No hay de qué, les dije que me encargaría, ahora deberían irse antes de que el sensei sospeche algo.

- - Está bien, nos vemos luego – Respondió Ten-Ten mientras empezaba a correr escaleras abajo, ya se habían pasado de la hora de encuentro, Hinata y Temari la siguieron rápidamente.

- - Gracias Sailor Scout – Le gritó Temari mientras se despedía agitando la palma de su mano en el aire.

- - ¿Cómo me llamó? – Se preguntó Ino mientras hacía el mismo gesto.

Las tres chicas corrieron hasta llegar cerca del punto de encuentro donde pudieron ver también al grupo liderado por Guy-sensei, se ocultaron detrás de un pilar y pudieron ver cómo Lee ya estaba hablando con él, gestual izando dramáticamente con sus brazos y diciéndole quizás que cosas. Guy-sensei solo lo miraba con un rostro muy serio y una mano en su barbilla hacía parecer que estaba analizando muy concentrado la situación, las tres chicas miraban con atención la escena, paralizadas cómo rocas y el corazón latiendo a mil por hora, hasta que Lee terminó su explicación y finalmente el sensei tuvo la palabra.

- - ¡Bien hecho Lee! – Dijo sin más con un pulgar arriba y una brillante sonrisa. Las chicas no podían creerlo.

- - ¿Así de simple fué? – Se preguntó la castaña atónita por la despreocupación de su profesor.

- - Creo que le estábamos dando mucho crédito a Guy-sensei – Secundó la rubia.

- - Eso parece jeje – Dijo con una sonrisita torcida.

- Bueno que más da, funcionó, que no vayan a verte Hinata, ¡nos vemos! – Las amigas se despidieron, dos de ellas a reunirse con su grupo y la clandestina se dirigió al donde había quedado de encontrarse con el chico que había sido el causante de todo ese alboroto. Se fue decidida a que debería cobrársela de alguna manera.

…...

- - Lo siento…. ¿Esperaste….mucho? – Dijo con la voz entrecortada después de llegar corriendo con todas sus fuerzas.

Ella por toda respuesta le sonrió y negó con la cabeza – Apenas pude escaparme, casi no lo consigo.

- - Vaya…. Entonces sí que querías de venir conmigo – Dijo el rubio sonriendo más contento de lo usual. Provocando que Hinata se sonrojara, la habían descubierto – me alegro que vinieras ¡Toma Pontelo! – Le extendió el casco de flores rosas y se dirigió hacia la motocicleta.

Hinata tomó el casco entre sus manos y siguió los pasos de Naruto quien tras solo unos metros de distancia se detuvo en la parte trasera de una motocicleta negra y empezaba a escudriñar para encontrar el casco guardado dentro del portaequipaje que Sasuke se había instalado hace unas semanas atrás.

- - ¿Es la moto que estaba en el garaje? – Preguntó la chica.

- - Sí, es la moto de Sasuke, la compartimos de vez en cuando – Le respondió mientras se sentaba y se ponía el casco. Pero cuando miró a Hinata, ella ni siquiera se había movido de su lugar - ¿Qué pasa?

- - Es que yo…. Nunca he montado – El doble sentido atacó a Naruto cómo un relámpago mental. Agradeció ya tener el casco puesto, porque sus mejillas lo hubieran delatado.

- - No te preocupes, tú no tienes que hacer nada, solo agárrate fuerte y sígueme ¿sí?

- - Lo intentaré – Dijo poniéndose el casco con determinación y se subió a la moto sintiendo el cálido haciendo de cuero bajo su piel.

- - Te dije que las necesitarías – Dijo Naruto burlonamente antes de hacer rugir la motocicleta. Hinata se apresuró a abrazar el torso de su conductor ante el estrepitoso sonido y cerrando los ojos sintió los movimientos que Naruto hacía para equilibrar su peso.

- - ¡Naruto-kun! No debiste haces eso, me sentía muy incómoda – Le regaño dulcemente.

- - Jajajaja lo siento, no fue mi intención – Dijo acelerando por una calle despejada. A lo que Hinata lo abrazó con todavía más fuerza, haciendo que sus pechos se amasaran contra la espalda del rubio. Quien sintió todo el contacto al llevar solo una camiseta. Pero ella no estaba consciente de lo que ese contacto producía en el chico, estaba muy cansada, muchísimas cosas habían pasado ese día y todavía no estaba ni cerca de terminar, así que solo por un momento, acomodó su cuerpo sobre esa amplia espalda que desprendía calidez y se dejó llevar a donde quiera que fuera su destino, cerró los ojos y solo se preocupó en sentir el ondulante movimiento y las ráfagas de viento que daban vida a su cabello.