Suspiro...
.
...
.
By Gissa Graham
.
...
.
Suspiros... muchos suspiros...
Medio año atrás cuando Candice vio el rostro amado en ese barabus y corrió en busca de Terrence, se dio cuenta de algo, ella ya no formaba parte de su mundo, al menos eso creyó en ese instante, cuando al llegar al teatro se encontró con una horda de chicas hormonales de todas las edades haciendo una fuerte valla que le impedía siquiera acercarse tres metros a la entrada del teatro. La rubia quiso aprovechar su pequeña estatura para colarse pero le resultó imposible, una tras otra las jóvenes ahí reunidas la empujaban, aventaban e incluso pisaron en más de una ocasión. Y eso que Terry sólo llevaba de protagónico tres semanas, no quería pensar que pasaría un año después. De repente todo fueron gritos, el protagonista había llegaba para alistarse. «Ahí esta Terry» se escuchó por doquier, «Terry eres un bombón», «Ya encontré al padre de mis futuros hijos», dijo una más atrevida. Candy miraba a todas con ojos de odio, él era SU Terry, o al menos lo había sido, mientras el susodicho, sonreía por doquier, con esa bella manera ladeada que derretía a más de una, al tiempo que repartía autógrafos y uno que otra selfie le tomaban.
—Esa es mi sonrisa –en un susurro inaudible entre la multitud se perdió aquella frase.
Candy con la desilusión pintada en su rostro en forma de puchero, simplemente se dio media vuelta para continuar con su vida. Con sentimientos de tristeza hizo su maleta y viajó a su pueblo natal. Ahí las cosas mejoraron, incluso estuvo tentada a no regresar a Nueva York, de realizar su residencia en Inglaterra, pero aquel otro país cruzando el Atlántico tenía la presencia de Terry, tenia el ser al que más se sentía atraía sin remedio alguno. Su vida continuó con la rutina habitual por seis meses hasta que por azares del destino encontró el "Libro" donde descubrió una declaración, una que el autor le dedicó a ella, y únicamente a ella. Por tal motivo regresó a buscarlo, porque había comprendido que ni todas las hordas de mujeres habían logrado que Terry se olvidara de ella.
Como no lo hizo en aquella ocasión cuando se creyó fuera de la vida de Terrence, esta vez Candy empujó más duro, pisó más fuerte y llegó hasta al frente de la valla humana sin importarle nada más allá que verlo y hablarle. Ahora no susurró, ahora grito, su voz no se perdió, al contrario, sobresalió de la multitud, al instante fue escuchada. Dos minutos fue todos lo que bastó para que el arrogante y hermoso castaño la alzara para que cruzara la valla de metal. Una vez del lado de él, Terrence la tomó de la mano emprendiendo una gran carrera, muchos pares de ojos les veían, y una que otra lente. Terry no quería que Candy fuese captada por reporteros malintencionados, por tal motivo le colocó el casco que llevaba con él en la primera oportunidad. El chico del valet parking pareció captar aquella acción colocando rápidamente la moto al alcance del castaño. En cuanto montó a la rubia y él frente a ella recordó que a la mujercita que le acompañaba no le eran en nada grato ese tipo de vehículos, de seguro menos en ese instante que él tendría que viajar sin casco, pero por el momento ella no tenía más opción. Sin poder objetar nada Candy, en cuanto lo sintió, de inmediato le abrazó hasta más no poder, no sólo por no querer soltarlo más, sino también por el pavor que tenía de caerse.
La motocicleta y sus tripulantes se perdieron de la vista de todos en unos muy pocos segundos.
.
...
.
Terry dirigió su Ducati negra hacia su nueva residencia, una pequeña casa adosada cerca de la avenida Waverly Place, una ganga que había conseguido apartar con su primer sueldo de protagónico, y que tendría que seguir pagando por tres años más, pero que importaba cuando al fin había podido adquirir algo propio, al igual que la moto de segunda mano, misma que se animó a comprar cuando creyó que Candy ya no estaría en su vida.
La moto fue aparcada. Candy aún temblaba por todo lo acontecido cuando Terry le dio acceso a la vivienda. Todo aquello resultaba extraño y estremecedor, nada de eso había sido planeado, ni tampoco nada de lo que a continuación sucedería . La rubia sin pensarlo se abalanzó sobre él buscando los labios a los cuales les entregó un intenso beso. El sorprendido hombre no emitió resistencia aceptando aquel beso, luego abrazándola, pegándola fuertemente hacia él, acariciando vívidamente el cuerpo de Candy. No había palabras, no había excusas, ni necesidad de nada más que atender aquella urgencia de amarse.
.
Suspiros..., muchos suspiros...
Sólo hora y media de volverse a encontrar y nuestra rubia protagonista no podía parar de suspirar, gemir y gritar entre los brazos de Terry, habían estado dos años separados en pro del bien de sus futuros profesionales, así que ahora tenían que recuperar el tiempo perdido y si que lo estaban recuperando.
—Sí que me has extraído –afirmó en un momento de coherencia la pecosa chica, desde su posición debajo de Terrence.
—Pero no tanto como tú a mí, que no perdiste oportunidad para aprovechar que nos encontramos solos –le respondió para luego volver a lamerle y mordisquearle el cuello.
—¡Terry! –se dijo bajo, en una exclamación que pretendía sonar a regaño.
—¿Qué?, ¿vas a negar que te encanta gritar mi nombre? –cuestionó el guapo hombre sin separar los labios de la nívea piel.
Candy se movía intentando detener los avances de él para poder pensar con claridad y así defenderse de aquella pregunta retórica haciendo una igual.
—¿Y tú vas a negar que te encanta... –no pudo terminar, un fuerte suspiro le cortó el aliento.
El bello actor se había vuelto a encajar en ella con rapidez, la intensa humedad que la excitación había logrado manifestar dejó que Terrence se deslizara con suavidad, misma manera en la que coqueto le expresó.
—No, no voy a negar que me encanta hacerte esto –un lento vaivén que dio inicio fue "esto".
Las palabras sobraron, Candy atrapó los masculinos labios, acompasando sus caderas al ritmo que Terry marcaba. Sí que se habían extraño, tanto que ahora se preguntaban ¿por que se habían separado? Pregunta que no importaba responder, cuando sus cuerpos se entendían mucho mejor que ellos
.
...
.
Los párpados se sentían como si una cerradura impidiera que se abriesen, él intento, pero se sentía tan plácidamente cansado que se volvió a acomodar, sin embargo algo le cosquilleó en la nariz, esa sensación se le hizo familiar, creyéndose en un delicioso sueño abrazo su almohada para darse cuenta con entusiasmo que era un pecho femenino lo que su mano se negaba a soltar. Dos bellos mares azulados se abrieron para ser iluminados por una bella sonrisa. Pleno de felicidad atrajo el cuerpo de Candy hacia él para acercar su boca al oído de ella.
—Ese cabello tuyo sigue provocándome cosquillas en la nariz y sigue luciendo desastroso al amanecer.
—Y tú sigues siendo un Mocoso engreído –contraatacó la rubia riendo y acomodándose mejor en los brazos de Terry.
Terrence adoraba esos juegos verbales, los había extrañado a rabiar, no obstante un cumplido de vez en cuanto también era bueno hacer.
—Me gusta tu cabello.
—¿Sólo eso? –Candy le miró entrecerrando sus ojos.
—Tu nariz respingada no está mal –el hombre se separó un poco para estudiarla–...pero tus pecas son lo mejor, y no me refiero a las de tu rostro –dijo levantando la sabana y escondiendo su rostro en el femenino pecho.
—¡Oye!
—Te amo –por fin lo dijo, Terry volvió a mirarla a los ojos provocando que Candice también lo mirase con gran intensidad.
—Yo también te amo a ti.
Sus bocas se unieron, al igual que sus cuerpos entrelazando los dos pares de piernas. Luego despegaron sus labios mientras la rubia soltaba un largo y reconfortante suspiro de tranquilidad. Terry sonrió, no como a sus fans, o como para las fotografías, sonrió como sólo lo hacía para Candy, esa si era su sonrisa, la más deslumbrante de todas. Luego con sus acostumbrada y adorable arrogancia le informó a su novia.
—Voy a besarte hasta saciarme, y saciarte a ti, para arrancarte otro suspiro, y luego otro y otro y otro.
.
...
.Fin
.
...
.
Gracias por haberse perdido entre mis letras
.
...
.
By Gissa Graham
Hermosas lectoras, la historia ha llegado a su fin, espero que les haya gustado un poco de Universo Alterno.
Muchísimas gracias a quienes me han dejado un comentario, me han puesto a mī y a mis historias entre sus seguidas o favoritas y a quienes leen en silencio. Un placer estar con ustedes de regreso.
Gracias por sus comentarios y bienvenida a:Kamenance, Gladys, Guest 1, Blanca G., Nelly Graham, Dianley, Guest 2, Eli, Stormaw y Lilit. Un fuerte abrazo a la distancia a todas.
