Octavia Melody
Volver a casa tras de lo ocurrido con Trixie tuvo sus reacciones. Applejack, Rarity y Pinkie Pie estaban en el spa de Ponyville, escuchando a Fluttershy contando con lujo de detalles lo ocurrido en Applelooza, desde ver a Trixie en el salón, hasta su entrevista dentro de la caravana de la misma. Por supuesto que las risas no se hicieron esperar una vez terminada la historia.
–Al parecer Fluttershy estuvo demasiado tiempo bajo el sol. Esa tramposa y egocéntrica pony jamás dejaría a nadie, salvo su ego, entrar en su caravana. ¿Dices que los invitó a tomar el té?
–Una taza de té de hojas.
–Esa pony no podría ofrecer un té de hojas a un toro, aunque este estuviera a punto de cornearle el orgullo –dijo Applejack.
–¡Pero es cierto! ¡Tengo pruebas de ello!
–¿De verdad puedes probar que les invitó un té de hojas? –Preguntó Twilight con mucha curiosidad.
–Bueno… no del todo. Yo no tengo las pruebas. Mi padre es quien tiene la fotografía colgada en el muro, y también tiene un sombrero de copa que le obsequió.
Esta afirmación, sobre un regalo de parte de Trixie para Novel, fue un acontecimiento que incluso Aloe y Lotus Blossom (las ponys que trabajan dentro del Spa) sintieron como imposible. La reacción clara y obvia de ellas fue un suspiro invertido, y la boca abierta de las damas dentro del recinto.
–¿De verdad Trixie le regaló un sombrero de copa al Señor Shy?
–Sí. Un sombrero de copa negro. Según Trixie, fue su primer sombrero, el que usó en su primer acto como la Gran Trixie. Supongo que antes no era poderosa.
–Pero… eso es imposible –dijo Rarity, quien parecía la más sorprendida por el cambio de actitud de Trixie–. El Señor Shy debe tener poderes de control mental o un don de palabra tan poderoso como el sol.
–Los pegasos no usan magia, tontita –Intervino Pinkie Pie saliendo del Jacuzzi con un snorquel–. Solo los unicornios pueden usar magia libremente. Además, el sol no tiene don de palabra, es solo una enorme esfera de gas quemándose a miles de kilómetros de Equestria.
–Aun así, estoy sorprendida del poder de convencimiento del señor Shy. Eso de tímido no es parte de su personalidad, al parecer. Hizo que la misma princesa Celestia se estremeciera con una carta…y si Trixie le regaló su primer sombrero… significa que ella se ha vuelto modesta. ¡Esa es… la mejor… cosa… posible! ¡Oh! ¡Esto me ha inspirado! ¡Debo hacerle un traje acorde a ese elegante sombrero de copa! Tal vez algo formal… que le grite al mundo ¡Mírenme! ¡Soy el mejor analista pony de Equestria!
–Eso será un poco complicado con él fuera de Ponyville –dijo Twilight.
–¿Cómo dices cielo?
–Bueno, la princesa mandó por la mañana una carta dirigida al señor Shy. De inmediato lo mandé a entregárselo. Luego que llegó, me dijo que estaría camino a Canterlot.
–¡Canterlot! ¡Tierra de nobles y sociedad! ¡Oh! ¡¿Sabes a que noble Pony conocerá ahora?!
–No lo sé. La carta era para él, no para mí. Revisar habría sido de mal gusto.
–¡Oh, avísenme cuando llegue! ¡Quiero escuchar su nueva historia!
.
Sonata y Novel estaban de camino a Canterlot en el tren de pasajeros destinado. Por supuesto que siendo nuevo, Novel se la pasaba de frente a la ventana, disfrutando de la vista natural de los paisajes de Equestria, sentado sin decir una palabra. Esto era raro, pues la mayor parte del tiempo sabía sacar platica. Esta actitud llamaba la atención de Sonata, pues bien podía imaginarse estar viendo un potrillo atento a un juguete en un aparador.
–Señor Shy, ¿se siente bien?
–No tienes idea lo mucho que adoro este mundo Sontata.
–¿Disculpe?
–Esta es la primera vez que me subo a un tren de pasajeros. Y la vista es asombrosa. Tengo los deseos de pintar todos y cada uno de los paisajes que han visto mis ojos estos últimos días.
–Bueno, siempre hay tiempo para usted –Sonata comenzó a pensar, y a su cabeza cayó la historia de Trixie–. Espere, ¿Dice que esta es la primera vez que se sube a un tren de pasajeros?
–Si… por Celestia, que lago tan precioso…
–¿Quiere decir que trotó todo el camino hasta Applelooza?
–Me tardé una semana en regresar, me acompañaba mi hija y uno de sus amigos halcones. Estábamos tratando de buscar a Trixie, pues no teníamos ni idea de dónde se encontraba.
–Ya veo. Lamento no haberlo acompañado. Mucho le ruego me perdone.
–Sonata, no tienes nada que lamentar. Celestia te envió conmigo como escriba, no como sirvienta. Además –Novel desvió la mirada del cristal, dedicándole su atención a Sonata. Estiró su casco hacia ella ofreciéndolo como señal de amistad– teniéndote a ti, ahora tengo una amiga más en Equestria.
Sonata estiró su casco aceptándole a Novel su amistad.
–Si, por supuesto. Una amiga…
Novel la veía ruborizarse un poco por esta confianza de su compañero hacia ella. Novel la miraba con una sonrisa sincera, la que se volvió una expresión de alegría desbordante por las palabras siguientes de ella.
–¡Oh! ¡Hemos llegado!
Novel volvió su atención al exterior, observando desde lo lejos la ciudad más impresionante de Equestria: Canterlot. Cada metro que avanzaba se adentraba más y más a sus fantasías pasadas. Canterlot, la ciudad donde se levantan el sol y la luna. Aunque tenía un objetivo, su mayor deseo era volver a hablar con la princesa Celestia, y conocer a la princesa Luna.
Una vez se bajaron ambos del tren, un guardia pony los recibió. Este les tenía listos una carroza y un guía de turistas. Este les dio un paseo gratuito por Canterlot. Sonata era originaria de esta ciudad, pero pocas veces se había dado el gusto de conocerla. Novel, en cambio, de inmediato comenzó a interesarse por el lugar. El recorrido terminó en el teatro, donde Celestia y Luna serían sus anfitrionas a un concierto de música. Apenas las vieron esperándolos en el frente del recinto, Novel intentó saltar de la carroza.
–Novel, espera…
–Señorita princesa Celestia.
–Novel. Encantada de volverte a ver.
–Le agradezco sus atenciones, madame –dijo arrodillándose y bajando la cabeza.
–Novel, quiero presentarte a mi hermana, la princesa Luna.
Novel la vio a los ojos, y notó en ella la belleza de la noche. Sus ojos eran tan profundos, que prácticamente podían hipnotizar. Sin embargo, la alegría de conocerla por fin le hizo sentirse en un sueño.
–Princesa, encantado de conocerlo.
–He escuchado de ti y de tus orígenes. También leí lo que escribiste para mi hermana. Se te da muy bien la letra, señor Fethershy.
–Estaría encantado de poder escribir para usted, mi lady –Sonata se presentó frente a las princesas bajando la cabeza–. Ella es Sonata. Es la escriba que me fue asignada con la bendición de su majestad.
–Nos conocemos bien. ¿Cierto Sonata?
–Así es, princesa.
–Te gusta la música, Novel.
–Me encanta la música.
–Me alegro. Ven, quiero que me cuentes todo mientras comienza el concierto.
Mientras Celestia se retiraba con Novel (que más parecía un niño contando una historia fantástica) Luna y Sonata se miraron entre ellas, confundidas de la conducta de ambas.
–¿Es Novel acaso tan buen amigo de la princesa Celestia?
–Celestia es amiga de todos. Pero solo él le es de interés ahora mismo. Su carta analizándola es una de sus mejores. Aun no comprendo por qué no la ha enmarcado.
–Porque le gusta leerlo, tal vez. Enmarcado no es tan personal.
–Sí, tienes razón.
El teatro de Canterlot era enorme. Muchos ponys de la nobleza, estrellas y la misma princesa Celestia disfrutaban de conciertos y obras teatrales en este sitio, construido para los más grandes directores, actores y músicos. Hoy tocaba el turno de una ópera muy solicitada por los nobles: Carmin. Todos estaban ya instalados, y la princesa fue quien corrió el telón con su magia para iniciar el concierto.
–Increíble calidad de sonido –susurró Novel mirando el esplendor del lugar.
–Novel, echa un vistazo a la banda sonora y dime si encuentras algo interesante.
Las palabras de Celestia revelaban su intención al invitarlo al teatro. Novel había recibido la carta con el nombre de Octavia Melody, pero Novel aún no conocía a esta pony. Es por ello que Celestia le llevó a ella, pero era parte de su trabajo encontrarla.
Novel bajó la cabeza y se encontró con una banda de ponys muy bien trajeados. Todos eran ponis de diferentes especies: terrestres, pegasos y (en su gran mayoría) unicornios. Cada uno de ellos usando instrumentos adeptos a su especie. Muchos ponis alados usaban instrumentos de aire, mientras que los ponis terrestres se encargaban completamente de la percusión. Todo parecía muy diferenciado, salvo por un pony. Entre los instrumentos de cuerda había una enorme cantidad de unicornios, y solo uno de ellos era diferente: una pony terrestre de pelaje gris y crin negro muy bien arreglado. Esta pony estaba algo separada de las otras, pues a diferencia de sus compañeros en las cuerdas, ella usaba sus cascos para usar el instrumento… un enorme chelo.
–¡Dulce Celestia! –Exclamó en un susurro.
–Lo has descubierto.
–Eso es increíble. Y pensar que yo me limitaba a mi mismo por no poder escribir con la misma facilidad.
–Su nombre es Octavia. Una de las mejores concertistas de chelo que ha conocido Equestria.
–Ella es la siguiente, ¿cierto?
–Silencio los dos.
Luna disfrutaba mucho de la música, por lo que de inmediato les pidió que dejaran de susurrarse. Novel miró a Celestia, y esta le dirigió una sonrisa cómplice.
Tras de un concierto estupendo, Novel y Sonata fueron corriendo tras vestidores (con el permiso de Celestia) y se puso a buscar el camerino de Octavia. Durante más de diez minutos recorrieron tres veces el corredor de vestidores, pero no logró encontrarla. Frustrados por no poder localizarle, comenzaron a preguntar por ella a cualquier unicornio músico que se topó. Estos les sugirieron no buscarla en camerinos, pues ella no se encontraba allí. Al intentar interpretar las palabras de los ponys, comenzaron a buscarla afuera, pero no pudieron localizarla. Incluso lograron encontrar a otras de las Celebridades favoritas de Sonata, quienes la entretuvieron por un largo tiempo. No fue sino hasta el anochecer, cuando todos habían abandonado el recinto que Novel y Sonata se encontraron en una oscuridad parcial.
Ambos terminaron en un establecimiento de comida, cada uno con diferentes sensaciones. Novel estaba algo frustrado, mientras que Sonata… bueno…
–¡Increíble! –exclamó con ensueño–. ¡Pude conocer y platicar con Saphire Shores! ¡Este es el día más interesante de este año!
–Me alegra que al menos ahora me muestras una faceta alegre de ti.
–Soy una pony alegre, lo que pasa es que en horas de trabajo soy más seria.
–Claro.
Mientras llegaba la orden de este par, un par diferente entró en el lugar. Una de las dos ponys era Octavia Melody, mientras que la otra parecía una Pony completamente opuesta a ella. Mientras Octavia vestía un traje de gala, el mismo que usara en su puesto en la orquesta, solo que ahora estaba con el cabello suelto. Su amiga era un Pony de pelaje blanco y crin… bueno… rebelde y azul neon… De hecho esta segunda Pony llamaba más la atención de Novel por esos anteojos Rave.
–Fue una obra estupenda.
–Sí. Es una lástima que las rosas se las avienten a nuestra cantante y jamás a la banda.
–Tranquila, Octavia. Sin la música, solo sería una pony presuntuosa gritando como una llama.
Novel las vio sentarse cerca de ellos, el lugar adecuado para observarla. Sonata notó esta atención, y junto con Novel comenzaron a verlas.
–Supongo que tienes razón, Vynil.
–Claro que tengo razón, ustedes son las columnas que sostienen ese recinto, y ella solo una obra que exhiben allí.
–Tiene su talento. No muchas ponys alcanzan una potencia de voz como la de ella.
–Me encanta que aún con tu negatividad le veas el punto positivo a todo.
Novel no podía examinar desde el punto donde se encontraba, aún si estaba tan cerca. Debía hablar con ella, pero no sabía cómo acercarse sin parecer inoportuno.
–Acérquese un poco, señor Shy…
–No quiero parecer un acosador.
–¿Acosador? Es difícil no parecer acosador de la forma en que las mira –Sonata se fijó un poco en las ponys que vigilaba, y con un poco de tiempo le dio indicaciones al analista–. Bueno, esto será interesante. La pony blanca ya le echó el ojo. Quizás nos inviten a charlar con ellas. Siga mirándolas, intente parecer un fan.
–De acuerdo.
En la mesa de los músicos, Vinyl notó de reojo, sin voltear la cabeza, al extraño pony mirando a su mesa, con una sonrisa de fascinación. Específicamente miraba a Octavia. Por supuesto que no iba a dejar pasar esto por alto.
–Octavia, creo que ya tienes un fan.
–¿Cómo dices?
–De reojo, mira a las tres en punto.
Octavia hizo esto, solo que no pudo disimular mucho alertando a Novel. Este trató de rectificar su postura como escondiéndose de los ojos de la músico. Vinyl miraba ahora completamente hacia la mesa de ellos, apoyando su cabeza sobre su casco.
–Es justo tu tipo. Tal vez deberíamos invitarlo a acompañarnos.
–¡Estás loca! Es un extraño, no sabemos nada de ellos. Además, seguro la pony frente a él es su esposa.
–No veo que le preste mucha atención al pony frente a él. Tal vez solo trabajen juntos. Diviértete un poco, tal vez te distraigas con él, tengan una cita romántica y por fin encuentres a alguien con quien pasar el resto de tu vida.
–¡Vinyl! –La DJ se levantó de su asiento, agitando uno de sus cascos hacia la mesa de Novel.
–¡Oye, joven curioso y acosador!
–¡Vinyl! ¿Qué estás haciendo?
–¡Vengan con nosotras! ¡Les invitamos un poco de sidra!
Novel y Sonata fueron sorprendidos por esa invitación, y ambos fueron a la mesa de las ponys. De alguna forma, Vinyl se las arregló para sentar a Novel al lado de Octavia, mientras Sonata estaba al lado del pony neon.
–¿Yoh, que tal? Soy DJ-PON 3, y ella es mi compañera de cuarto, Octavia Melody.
–Mucho Gusto en conocerles –dijo Novel bajando la cabeza–. Ella es Sonata, mi escriba y compañera de vida. Y yo soy Novel, escritor.
–¿Escritor? ¿Escribes poemas o canciones? –preguntó Vinyl.
–No exactamente. Soy escritor de cuentos, fabulas, historias sencillas que no por cortas dejan de ser interesantes.
–¿En serio? ¿Escuchaste eso, Tavita? Es un escritor.
–¡No me llames así! Detesto que me llamen así.
–¿Por qué es eso? –Preguntó Sonata.
–Quiero que se me reconozca por mi nombre, no por… un diminutivo de mi propio origen.
–Pero… no es un diminutivo –dijo Vinyl–. Es de cariño. Tú me llamas Vinyl…
–¡Te llamas Vinyl! ¿Cómo quieres que te llame entonces? ¿Vin? ¿Pon?
–Sabes, me agrada Vin. Si, debería ser Vin…
–No llegaré a ningún lado contigo.
–No veo el problema con los nombres. Es decir, a mi todos me llaman señor Shy.
–¿Señor Shy? –afirmó Octavia con una interrogativa–. Supongo que no te está describiendo del todo.
–Bueno… si… en parte. Pero no estás entendiéndome, el nombre de un Pony no forma a quien realmente es. Por ejemplo –Novel tomó un crisantemo del centro de mesa y se lo mostró a Octavia–. Si llamamos a esta flor tulipán, no cambia lo que realmente es. Una rosa con otro nombre sigue siendo hermosa. Así eres tú.
Octavia, Vinyl y Sonata se comenzaron a ruborizar, dos de ella por la sorpresa y Octavia por el nerviosismo. Sin quererlo, Novel había mencionado unas palabras que hicieron estremecer el corazón de una joven violonchelista.
–¿Tu…?
–¡Oh, por Celestia!
–¿Qué, que ocurre?
–Ya sabía yo que no te habías dado cuenta –Sonata tomó con su magia el crisantemo y lo volvió a colocar en su florero.
–¿Qué estás tratando de hacer? –Preguntó Octavia haciendo círculos en el mantel.
–¿Tratando de hacer? Bueno, quisiera poder conocerte un poco más, tal vez una entrevista o un paseo.
Otra vez el corazón de Octavia dio un vuelco. Cada que algo así pasaba, Vinyl abría más la boca y Sonata se daba un ligero golpe en la frente con su casco delantero derecho.
–Si de verdad quieres conocerme, tal vez pueda tomarme un tiempo… y conocernos mejor.
–¿En serio? Será Genial.
–Pasa por mí… Estaré practicando en el teatro… por eso del mediodía. Tal vez podamos pasear… y comer algo juntos. Estaré esperando.
–Estaré esperando.
Vinyl tuvo la necesidad de que Sonata le cerrara la boca, pues esta serie de eventos sorpresivos. Siempre procuró divertirse con Octavia, y que ella la siguiera, pero esta vez era ella quien deseaba divertirse por su cuenta.
–Tal vez puedas contarnos uno de esos cuentos que has escrito. Quisiera saber sobre tu ingenio para la narrativa.
–Bien, no estaba preparado, pero veré que puedo hacer… tal vez una fábula que deje un buen sabor de boca al finalizar. Esta era una vez…
.
Alojarse en el castillo de Celestia fue otro de esos eventos que hicieron de esa visita. Tras de desayunar juntos, Novel se preparaba para salir del castillo.
–¿Lista, Sonata?
–¿Qué quieres decir con eso?
–Octavia estará en el teatro. Aceptó conocernos mejor, salir a pasear y tal vez…
–Ya veo, no lo entiendes.
–¿Qué cosa?
–Bueno, te contaré las cosas como Vinyl, Octavia y yo lo vimos. Ayer un pony tomó un crisantemo y se la presentó a una linda pony joven con una carrera en la música. Le dijo que la flor era tan bella como ella, y acto seguido le pidió que saliera con ella.
–Vaya. Que bien por ella… espera. ¿Qué quieres decir con esto?
–¡Oh, por Celestia! ¡Novel, no lo entiendes! ¡Diste a entender que querías tener una cita con la señorita Octavia!
Novel se detuvo un momento (cerebro, corazón y pulmones). Tras de un instante volvió a funcionar…
–Bueno, eso explica muchas cosas –Novel se aproximó a la mesa, se sirvió algo de jugo de naranja y lo bebió al fondo. Tras de este trago apareció un semblante más caótico y perturbado del escritor–. Ok, Novel. Piensa. Que se hace en una cita. Recuerda tu cita anterior… … … ¡Ni siquiera tuviste una cita real, ignorante! ¡Escribes novelas de amor sin haber tenido una cita! ¡Eso es patético! ¡Peor que patético! ¡Eres un fraude!
–(Novel acaba de ascender en mi rarocosometro… hasta la cima). Espera, ¿Qué no eres el padre de la señorita Fluttershy.
–Sí, soy su padre adoptivo. Esta es la primera vez que saldré en una cita… con una pony. Creo que estoy mareado.
–Bien, parece que necesitas ayuda –Sonata tomó un bolso con bits y se lo entregó–. Ve a una florería, cómprale una rosa… o como quieras llamarle. Llévala a un lugar lindo, tal vez al parque… o a comer algo. Pasea, charla con ella, pretende que te interesa.
–Pero no sé si me interesa. No estoy listo para una relación amorosa con una pony que conocí en un concierto.
–no tienes que casarte con ella. Solo sal un rato, analízala… y no se te olvide decirle dónde vives y que volverás pronto. Ahora, ve. No hagas esperar a una pony.
Novel se armó con valor, determinación… y un poco de nerviosismo. Apenas iba a tocar el picaporte cuando Sonata le lanzó la bolsa de bits a la nuca. Este recibió el golpe, enterándose de su despiste.
No pasó mucho tiempo antes de que Novel llegara al teatro, con algo de tiempo de sobra. Bajo sus alas tenía una rosa, y bajo sus cascos un terremoto. Se sentó cerca de una de las columnas principales esperando sentado por Octavia. No pasó mucho antes de que a sus oídos llegara una canción, una melodía tocada por solo un violonchelo proveniente del interior del teatro. Esa melodía era intensa, pasional y de fuertes cambios. Esta melodía la conocía Novel: Kanon de Patchbel. No era completa la canción, solo las notas del instrumento mencionado, pero aun así parecían ser tocadas de un modo distinto. Era como si fuera la versión personal del músico, y estando a solas la tocara para sí mismo.
La curiosidad llevó al pony a entrar, avanzando solo hasta encontrarse en las gradas. Allí descubrió a Octavia, de pie en el escenario, tocando el Violonchelo para sí misma, con su corazón dictándole el ritmo y la fantasía dándole pauta para cambiar. Y así, habiendo tocado durante los primeros minutos solo lo permitido para el chelo, cambió de pronto a tocar un canon diferente de la misma canción, haciendo sonar el instrumento en las partes tocadas por el violín. La música la envolvió de tal manera, que no pudo evitar cerrar los ojos, dejando que fueran los oídos quienes disfrutaran el momento. Cada que tocaba piezas como estas su mente se ausentaba, tocando casi de manera automática mientras su consciente se desviaba por una tangente que iba más allá de la realidad.
Cambió ahora al canon más complicado, sitio donde dio cátedra y maestría de su manejo del instrumento. Su corazón era un metrónomo que se agitaba con fuerza, y su cuerpo ahora parecía estar a punto de convertir el violonchelo en un violín. Alcanzar el final de la canción se había vuelto una danza onírica, que en su cabeza se volvía una marea de sentimientos desahogándose con la música. Cada nota parecía ser tocada con su alma, y cada segundo se dirigía a un concierto tocado por una sola pony.
Al llegar a las últimas notas, Octavia se detenía acentuando estas últimas, logrando así descender su ritmo cardiaco. Una vez terminado, abrió los ojos, encontrándose frente a ella a un Novel sentado, con una rosa en su ala y unos ojos de admiración extrema.
–¿Señor Shy?
–Eso… fue… ¡Asombroso! –Novel se expresaba como si se tratara de Scootaloo hablando sobre Rainbow Dash–. Es decir, la pasión con la que tocas, la precisión en cada una de las notas hacen que el público crea que estás cantando. ¡No! ¡Tú de verdad haces cantar a tu instrumento! Pude escuchar miles de voces cantando a coro. _Y tu entrega a la música, como si para eso vivieras hoy día…
–Muchas gracias, señor Shy.
–Llámame Novel, por favor.
–Novel. Claro. Agradezco tu interés en motivarme, pero solo soy un instrumento más en la banda.
–Por supuesto que eres un instrumento más, pero eso no implica que no seas un instrumento importante –Novel abrió un poco su ala para tomar su rosa. Se acercó a Octavia y colocó esta flor entre su crin y oreja, un movimiento muy audaz para él. Octavia estaba roja, pero en medio de su bochorno seguía enfocada.
–Dime una cosa, Novel. ¿De verdad era tu intensión invitarme a salir anoche?
–¿Por qué lo preguntas?
–Tengo la sensación de que tu interés era conocerme, pero no querías intimar conmigo a ese grado. ¿Tengo razón?
Novel bajó sus orejas, su mirada al suelo y sus hombros a su mínima expresión. Esto solo era prueba de que lo que Octavia decía no era nada más que la verdad.
–Lo sabía. No querías salir conmigo en verdad.
–Mi interés en conocerte es por un motivo diferente… o lo era. No puedo decírtelo, solo espero que confíes en que no es por ningún mal.
–Descuida. No pareces un mal pony. Solo uno que no se puede dar a entender bien.
–(He allí el motivo por el que me dicen señor Shy).
–Supongo que no es necesario continuar con esto ahora –Octavia estaba removiéndose la rosa del crin, cuando algo inesperado ocurrió.
–¿De qué hablas?
–Me confesaste que no quieres salir conmigo. Puedes retirarte entonces.
–¿Cuándo dije que no quería seguir con lo nuestro? –Octavia volvió a retomar su matiz rojizo–. Si, en un principio mi objetivo era llegar a conocerte mejor. Y hable un poco de más. Pero eso no significa que no quiera salir contigo. Si, todavía necesito conocerte, pero esta vez quiero conocerte mejor. Si me lo permites, y si no tienes nada mejor que hacer el día de hoy, quisiera continuar y salir a divertirnos. Tú y yo, dos desconocidos pretendiendo disfrutar de nuestra compañía. ¿Qué me dices?
Octavia estaba nerviosa, con un suave tono rojizo en su rostro, una rosa en su casco y un terremoto en sus rodillas. Novel tomó de vuelta la rosa y volvió a colocarla donde quedaba mejor.
–Además, este tulipán sigue siendo mi regalo para ti.
–¿Tulipán? Pero si es…
–Sí. Un buen tulipán.
Octavia recordó en ese momento el motivo por el que empezó todo el día anterior, al hablar que los nombres no hacían de alguien, o algo, lo que era en realidad. Luego vio a Novel mostrándole el flanco, moviendo a cabeza para invitarla a acompañarlo. Con dudas al respecto, Octavia decidió seguir con lo pactado y divertirse un rato al lado del joven potro que la invitó en primer lugar.
–Sabes, esta es la primera cita que tengo después de salir con ese violinista de Ponyville.
–¿Qué pasó entonces?
–El sujeto era bastante… competitivo.
–Si de confesarnos se trata… esta es la primera cita de mi vida. Y estoy nervioso.
–Descuida –Octavia respaldó su cabeza en el cuello de Novel, justo debajo de su mentón haciéndolo mirar hacia arriba–. Solo imagina que estas con una amiga, una dulce y linda chica que deseas proteger.
Para él no era extraño esa sensación. Después de todo, durante quince años estuvo cuidando de Fluttershy como si fuera una hija. Tal vez de este modo podría disfrutar más de su tiempo, recordando y haciéndose a la idea de que ella no era su hija, ella no era Fluttershy.
Ambos estuvieron paseando por Canterlot, solo caminando y deteniéndose para contemplar cosas. Con el tiempo, Novel comenzaba a juntar las piezas necesarias para su carta. Conocer a Octavia fue diferente de conocer a Trixie, y no precisamente por la cita, sino por la forma tan expresiva que era ella en comparación con su primer pony. Octavia gustaba escuchar. Escuchaba el bullicio de la ciudad, escuchaba el cantar de las aves, el viento entre las hojas de los árboles, incluso el correr del agua era un deleite para ella. También gustaba de charlar con tranquilidad, una buena pony para escuchar problemas y expresar opiniones. También gustaba de cosas más humildes. Por ejemplo, cuando otras ponys habrían gustado de comer en un restaurante de lujo, ella optó por ir a una cafetería (amante del café, por cierto). Aunque era de clase, no se comparaba a la comida del restaurante francés de la plaza central. Tal vez Octavia sabía que Novel no era de dinero, o tal vez ella solo disfrutaba modestamente de lo que la vida le otorgaba.
Al finalizar la Tarde, los dos estaban sentados cerca de un río que pasa afuera de Canterlot, ambos remojando sus cascos para descansar del día tan ajetreado por el que pasaron.
–Sabes, Novel. Quizás en otro momento te invitaría a residir aquí, en Canterlot. Te invitaría a vivir con Vinyl y conmigo. Pero… no creo que eso pueda ser.
–¿Por qué no?
–Bueno, no tengo idea de tu vida, si vives en Ponyville, en Manehattan, en Cloudsdale… Equestria es muy grande, pero sé que no eres de Canterlot.
–¿Cómo lo supiste?
–Bueno, no te había visto antes. Créeme, siendo concertista logras ver aunque sea de reojo a toda la gente. Y tampoco posees un acento citadino… Por eso pienso que eres mas bien de Ponyville, o de Manehattan.
–Soy de Ponyville.
–En cuanto a vivir con nosotras… el motivo más grande sería Vinyl. Es DJ, y tiene un fetiche muy marcado por los Wobs.
–Comprendo. Supongo que con lo mucho que disfrutas de la música es algo intenso vivir con ella.
–La mayor parte del tiempo termino con los oídos zumbándome por horas. No obstante es buena amiga. Y necesita que alguien la guíe.
–Eres demasiado buena con ella.
–Debo hacerlo. Vinyl es demasiado acelerada para estar sola. Sin un poco de orden, terminaría nadando en el desorden…
–Y tu necesitas un poco de locura y desorden de vez en cuando.
–¿Por qué dices eso?
–Si no fuera por ella, no estarías aquí, reposando un poco y saliendo del auditorio, ¿o si?
–Tuche, mon ami –Octavia se puso en pie, notando que el sol se estaba ocultando a lo lejos–. Es hora de volver.
–No estarás hablando en serio.
–Es hora, casi ha anochecido por completo.
–Casi, pero aún no. Ven, siéntate. Contempla este atardecer conmigo.
–Escucha, Novel. No soy de las románticas que… –Novel no esperó más. Con un tirón enérgico la recostó en el suelo cerca del río, y se acostó sobre ella para evitar que se levantara–. Novel, ¿Qué haces?
–Tú sientes con los oídos, yo en cambio me inspiro con mis ojos. Comparte conmigo un poco de inspiración.
Era el instante a lo lejos de Canterlot en el que el sol se ocultaba sobre los montes del horizonte. Era este el único momento del día en el que se podía ver el esplendor del sol de frente, sin daño en los ojos. El matiz, como iba del azul hacia el naranja, y luego oscurecía nuevamente a azul… Octavia estaba encantada de ver esto. No era su primer atardecer, solo era un muy buen atardecer, en el mejor lugar posible.
–¿Qué te pareció, Octavia?
–Eso… fue… Inspirador.
Novel dejó en libertad a Octavia, y esta se recostó en la hierba, apreciando las estrellas que Luna hacía aparecer en el filmamento. Tras de unos segundos volvió su mirada a Novel, quien volvía a mostrarle el costado y sacudía la cabeza invitándola a regresar a casa.
El largo camino a casa fue una charla continua. Hacía mucho que cualquiera de los dos había disfrutado de esta simple actividad, que tanto unía a la gente. Con cada paso, el camino se iba recortando hasta el punto en el que ya no hubo más. Frente a la puerta de Octavia estaban los dos, mirándose el uno al otro. Y con la luna como testigo, una despedida se hacía el final.
–Regresaras a Ponyville, ¿no es así?
–Si. Tengo que volver. Mi hija, mis amigos… todos me esperan de vuelta.
–Supongo que no habrá otra oportunidad de vernos.
–Lo habrá. Mi trabajo evidentemente me traerá aquí de vuelta. Quizás en aquella ocasión venga a conocer a Photofinish, o a Blueblood… incluso tendría venir a conocer un poco más de Vinyl.
–No la invitarías a una cita, ¿o si?
–¿Detecto celos en tu voz?
Octavia se acercó un poco a Novel, acurrucándose cuello con cuello como si estuviera abrazándolo. En su cercanía se sentía admirada, pero a solas con él… se sentía inspirada.
–Nos veremos después, Novel Feathershy.
Novel se estaba dejando llevar por el momento, y acercándose a ella…
–¡OCTAVIA! ¡¿Dónde estabas?! ¡¿Tienes idea de qué hora es, jovencita?!
–¡Vinyl! ¡No soy una niña, y tampoco eres mi madre!
–Y aunque lo fuera, ¿tienes idea de lo preocupada que estaba por ti? Pasaron las horas, es muy de noche… y no sabía nada de ti. Apenas conoces a ese potro. No puedo confiar en él.
–¿Desde cuando eres tú la que me cuida a mí?
–No te cuido. Pero me importa. ¡Sin ti no hay nadie que prepare la cena!
–¡Vinyl!
–¿Qué quieres que diga? Soy un desastre en la cocina. ¿Quieres ver como terminó el horno ahora que termine de preparar carbón de pan de maíz?
La alarma contra humo comenzaba a sonar, y Vinyl regresó a la cocina galopando a toda velocidad esperando poder salir sin una intoxicación por humo. Octavia negaba con la cabeza, y Novel sonreía.
–Sí. Sería divertido vivir con ustedes.
–Una aventura más que una vida.
–Te veré después.
–Estaré esperando.
Mientras Octavia entraba a su casa, Novel no pudo evitar mirarla caminando (si saben a lo que me refiero). Cuando la puerta se cerró, Novel se quedó un rato mirando la luna, y a la princesa de la noche en lo alto del castillo acomodándola en todo lo alto.
Al llegar a su habitación en el castillo, Sonata ya lo esperaba con papel y pluma preparados.
–Una buena noche, no es así, señor Shy.
–Una buena velada, amiga Sonata.
–Bueno. Supongo que estarás listo para escribir. ¿quiere que tome dictado?
–Claro.
Novel primero tomó un tulipán de su habitación y con él como inspiración fue dictando a Sonata:
"Estimada princesa Celestia:
Mi encargo esta semana fue conocer de cerca a Octavia. Ella es una pony terrestre, la única pony terrestre que ha sido elegida como concertista de violonchelo para la orquesta filarmónica de Canterlot. Al principio creí que deseabas conocer su historia, sus deseos y su forma tan atrevida de enfrentar y triunfar un mundo que no es apto para su especie. Y si ese era el caso, me temo que estaré decepcionándote.
Octavia no es solo una fuente de inspiración para superar los estándares. Es demasiado sencillo escribir sobre una pony triunfadora. No es mi fuerte escribir historias de éxito, de trabajo duro y de dedicación ciega. Mucho menos refiriéndote a una pony cuya pasión la ha llevado hasta donde está.
Si hay algo que aprender de ella es cómo lo que te gusta es lo que te llevará hasta donde pueda tu perseverancia. Verás, no se trata de una pony que venció barreras para volverse quién es. Ella es una pony que se centra tanto en su pasión, que incluso con los ojos cerrados puede llegar alto. No solo es su habilidad, sino lo que puede y desea hacer con ello.
Ella no busca resaltar, ni mucho menos ser admirada. Ella busca en ella misma superarse, y en ello confío que el día de mañana, incluso sin que ella lo sepa, será admirada incluso por quienes comparten su vocación. Quizás incluso ya sea admirada. No hay duda que al hacer lo que a uno le gusta, es solo cuestión de tiempo antes de que el éxito venga por si solo.
Hablar de Octavia sin mencionar a su compañera de cuarto, es como hablar del bien sin compararlo con el mal. La simbiosis que posee con su amiga es justo lo que ambas necesitan. El caos de Vinyl Scratch es el ingrediente que permite que Octavia sea espontanea en su forma de tocar a solas. Pude presenciar que ella misma rompe sus esquemas, rompe con el molde gracias a su influencia sobre ella. Espero con deseos poder conocer también a esta caótica y atrabancada pony en un futuro. Sin embargo, eso será con el tiempo.
Por último, quisiera hablar de Octavia como persona fuera del glamour y la farándula que acarrea la vocación de concertista. Ella representa muy bien la humildad de una pony que se entrega a su vida, mas no por ello deja de lado sus gustos. La música puede encontrarse fuera de una banda, lejos de un concierto. Son esos pequeños sonidos de tu alrededor los que se disfrutan más que la música escrita por un compositor o un cantante. Ella me enseño esta muestra de humildad con el simple hecho de charlar durante un rato. Esa armonía que proviene del intercambio de opiniones no es sino la antesala de la mejor balada que existió alguna vez, la misma que es dirigida por el metrónomo de dos corazones en sincronía."
–"Dos corazones en sincronía". Señor Shy. ¿Acaso usted?
–Hoy ha sido un día agotador –Novel ya estaba arropado en su cama, a punto de entregarse a los brazos de Luna. Sonata lo miraba como si se tratara de un joven potrillo. Tal vez lo era, muy en su interior.
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Si les gustó el fic, pueden dejar su comentario acá abajito. También espero el apoyo para el próximo pony a analizar. En cuanto a Oc, no me es posible. Cada uno de ellos cambia un poco la historia original, y muchos de ellos no los conozco.
