Regreso al origen

No recuerdo lo mucho que amaba este lugar. Desde que la casa de mis padres fue destruida por el "progreso", tuve que comprar una casa nueva. Luego me fui de casa, a buscar a mi hija, y dejé atrás toda mi vida como un ser humano. Muy a mi pesar, y después de casi un año de ausencia, no recordaba mucho de lo que había aquí. Tampoco recordaba el camino hasta ella. Después de conocer Equestria y a sus habitantes, perseguir una nueva vida iniciada como joven y conseguir el amor y respeto de tanto pony, no me importaba mucho. Hoy he regresado. Y no fue sencillo.

Para volver a casa, debí revisar un poco mi cuenta bancaria, la que debí revisar desde una computadora debido a que todas mis identificaciones las dejé en casa una vez renunciado a todo. Gracias a un movimiento bancario, Rarity pudo entregarme el dinero de su propia boutique, recibiendo todo el dinero y entregándomelo a mí en efectivo. Estaba sorprendido, todavía tenía una enorme cantidad de dinero que no sabía que tenía. Aprovechó la oportunidad y me vendió un vestido para Rose, el que pudo combinar con su boina roja. Luego de conseguir algo de dinero y de ser abordados por Rarity de esta manera, nos despedimos de ella y de Sweetie Bell.

Luego de eso, fueron dos horas en viajes de autobús. Personalmente, tenía años desde que no usaba el transporte público. Siempre iba a la ciudad en el coche de mi padre, o en mi propio vehículo. No podía acceder a él ahora, y de este modo tuvimos que pasar el viaje más largo y tedioso en autobús. No fue tan malo. Todos estuvimos platicando en un par de asientos, contándonos historias que la mayoría no entendía por ser humanos. Fue divertido ver sus rostros diciendo cosas como "Por Celestia te juro que es cierto", o "Ya me tenía en sus cascos y salí trotando rápidamente de allí". Muchos de ellos nos juzgaban de locos y se alejaban. Y no es para menos.

Tras del viaje largo, siguió otro más cansado aún. Me arrepentí tanto de haberme ido a vivir tan lejos en aquel entonces. Cuarenta y cinco minutos de caminata en mitad de la nada, ruta al interior de una arboleda, pasando un claro y un ranchito donde ya nadie vivía. Un camino agradable, el que disfrutamos mucho aunque fuera cansado. Fluttershy era nuestra guía. Desde el aire ella solía recorrer los campos por su cuenta, y reconocía mucho del panorama de sus vagos recuerdos sobre esa época. Estoy seguro que ella recuerda más estos campos de lo que yo podría remembrar.

Luego de una larga caminata, comenzaba a reconocer el terreno… demasiado bien de hecho. El césped no había crecido mucho más de como estaba cuando me fui. Al faltar Fluttershy jamás me di tiempo para cegarlo. También reconocía los árboles donde solían vivir los amigos de mi hija, y el rio que corría por el bosque de detrás de la casa. Estábamos cerca, podía olerlo. El enorme eucalipto y los tres azares del jardín emanaban sus perfumes al aire, dándome la sensación de haber regresado a casa. No podía ser mejor. Fluttershy había pasado mucho más tiempo fuera de casa del que yo tuve para extrañarla. Apenas la vio a lo lejos, salió disparada a abrir la puerta principal. No se ha enterado que está cerrada con llave. No esperaba volver jamás. Tampoco tenía las llaves. Tuve que buscar una manera de entrar por un largo rato. Aproveché que una de las ventanas que daban al sótano tenía posibilidad de abrir con trucos. Mandé por delante a Rose para que pudiera abrir. "Las llaves están en la cocina" le dije. Solo le tomó dos minutos abrirnos.

Cuando entré, los viejos recuerdos de este lugar tocaron la puerta de mi corazón. Mucho pasó para que pudiéramos ocupar esta casa. La familia ratón había hecho de las suyas en el lugar y era evidente que la familia conejo también. Había decenas de ellos repartidos en la casa. Fluttershy tuvo problemas para abordarlos. Como ahora tenía forma humana no muchos le reconocieron. No fue hasta que comenzó a cantar que realmente se dieron la confianza de acercarse a ella. Era una escena conmovedora, ver a mis dos hijas cargando con los conejos y llevándolos al jardín para que ellos jugaran con ellas.

Mientras tanto, Twilight, Octavia y yo trataríamos de aprovechar el resto del día para dejar presentable el que una vez fuese mi hogar. Tenía algunas cosas que tratar de arreglar. Después de todo en la casa se alojarían Twilight, Octavia y Rose. Tres personas extra para alojar, tres personas más de las que se alojaban originalmente. Los sofás serían de ayuda, eso si lograba limpiarlos adecuadamente. Twilight fue de mucha ayuda, pues con su magia era más simple limpiar la casa. De hecho se apresuró mucho para hacerlo. En minutos ya había podido limpiar todo el polvo de la casa, pero lavar los pisos y los trastes para comer algo. No había mucho que hacer en este aspecto. Mi trabajo inmediato fue reparar lo mejor posible mi auto, inflar neumáticos y dejarlo listo para visitar la primer tienda en kilómetros. Tan solo poder ofrecerles comida tardó dos horas más. Apenas vieron alimento en la mesa se abalanzaron sobre ella. Algo ligero pero voluminoso que pudiera saciar su hambre.

No podía disfrutar de algunos servicios, pero recuerdo bien que solía pagarlos por un año completo. No tenía gas, pero tenía electricidad, agua y cable. No han pasado ni un año desde que partí, lo que fue bueno para Fluttershy. En cuanto dejó a sus amigos peludos se puso frente al televisor, encendió el servicio de televisión por internet y trató de ponerse al tanto con sus programas preferidos. Se dio cuenta que había un final, y se propuso hacer todo lo posible por verlos todos antes de irse. Seguía varios programas, pero le encantaban los animes (Pronto lo entenderán: "Scare Master") y las novelas de romance. Mucho que ver y no saber cuánto tiempo se tiene para ello.

Rose tomó control de la habitación mientras su hermana mayor estaba ocupada. De pronto comenzó a jugar con los muñecos y las demás cosas de Fluttershy. A Fluttershy no le importó mucho. Muy de hecho le confesó donde guardaba algunas de sus mejores muñecas. Casi todos eran perritos o gatitos. Había un conejo enorme de felpa seudo realista, el que atesoraba más que nada en este mundo. Jamás pensé en traer conmigo los muñecos de mi hija, por lo que los guardé en bolsas de plástico esperando el futuro.

Tuve que arreglar un poco su habitación. Las dos compartirían el espacio, por lo que trataba de arreglar una cama para la pequeña. Fluttershy me comentó que podía dormir en su sofá, el que conquistó desde el primer día en mi casa. Le agradecí tanto en silencio por su amabilidad. Subí el sofá pronto para que pudieran descansar a su gusto. Twilight comentó qué tomaría otro de los sofás, lo que no permití. Como había tomado la cama de mis padres para dormir, esa cama era suficientemente grande para dos personas. Y por más que me hubiera gustado dormir al lado de Octavia, no pude permitir que la princesa Twilight durmiera en un sofá de la sala. Simplemente no podía. Así, esa noche me quedé en el sofá más largo de la casa.

Durante la noche en el silencio de la oscuridad solo podía pensar en mi y en mi familia. Cansado por la larga jornada los recuerdos de ambos mundos flotaban en mi cabeza. Recordaba el largo camino que me permitió saber y disfrutar lo que es ser un padre con Fluttershy. Enseñarle el mundo en el que vivo, y recortarlo a solo dos acres de distancia. Un mundo demasiado pequeño pero adecuado para dos. Hoy, ese mundo era inmenso. Equestria se había convertido en mi nuevo Hogar. No podría pensar mucho en lo que podría ser desaparecer de la vida de otros, o que ellos desaparecieran de mi vida. Mi familia, que antes era de una persona y un pony, creció el doble en poco menos de un año. Y eso sin casarme o procrear con una pony. Estaba bendecido por alguien que me quería.

En mitad de la oscuridad, busqué la foto de mis padres, la que no pude llevarme por no crear dudas en Equestria. Quizás eran ellos los que me bendecían desde donde quiera que estén. Mi madre estaría orgullosa de saber que encontré a mi media naranja. Preocupada en un principio. Teniendo yo 35 años de edad y saliendo con una joven yegua de dieciocho años que toca el chelo… siendo humano habría que corregir mucho en esta oración para ser aceptable. Pero sé que estaría orgullosa de ver en el pony que me he convertido, un caballero de bien, un hombre de familia y un escritor de renombre.

Poco antes de la media noche comenzó a escucharse el rechinar de unos pasos en lo lejos. Era como si estuvieran bajando las escaleras de la casa con mucho cuidado de no hacer ruido. La escalera no solía rechinar, pero sin mantenimiento por un tiempo muchas cosas habrían cambiado. Preocupado por adivinar quién sería, traté de controlar mis nervios. Poco después escuchaba los pasos acercarse a mí, como si yo fuera el objetivo de quien sea que se había levantado. Traté de no levantar la cabeza. Nadie llegaría tan lejos en el bosque a esta hora, mucho menos sin alguna señal de humo o luz que lo guie. Solo podía ser una de las huéspedes. Tal vez una de mis hijas, o tal vez Twilight con alguna noticia que quería darme en privado. Rogaba a quien estuviera a cargo que fuera Octavia.

Es oficial: soy bendecido. Apenas se asomó por encima del sofá, su cabello largo y oscuro iluminado solo por la luna. Susurré su nombre, alzando mis brazos hacia ella con delicadeza. Su personalidad si había cambiado con mí llegada a su vida. Apenas me vio alzar mis brazos se deslizó por el respaldo del sillón, acomodándose en un espacio entre el cálido sofá cubierto por un cobertor, y mi cuerpo. Mi camisa se volvió la sábana donde dormiría esa noche, y mi brazo se volvió una adecuada almohada donde descansar del largo día.

–No podía dormir –dijo en un susurro poro antes de acurrucarse en mi pecho. Con su mano recorría mi cuello en una sola dirección hasta abarcarme por completo–. No me acomodo en esa enorme cama. Me siento en un mundo gigante.

–Mi mundo siempre fue pequeño en este lado –dije en un susurro–. Tu eres quien hizo crecer mi mundo.

–Tú realmente te esmeras por sorprenderme todo el tiempo, ¿cierto?

–No. No todo el tiempo. Solo cuando estoy feliz.

–Pero así eres conmigo todo el tiempo.

–Sí. ¿Qué raro, no?

Jamás me arrepentí de haber perdido mis dedos al convertirme en Pony. Pero hoy, solo por esta vez me alegra poder tenerlos conmigo. Tocar su piel, sentirla más a fondo que con los cascos era grandioso. Tratando de respetarla, comencé a recorrer con caricias su contorno, tocar su piel aterciopelada en el avatar humano era estimulante. Que hermoso es poder comunicarse sin decir una palabra. Decir "te amo" al rosar sus labios. Exclamar "te necesito en mi vida" acariciando su cuello, y gritar "¡Pervertido!" con un ligero manotazo en la mano. Si, tal vez crucé la línea ligeramente, pero nada que pudiera interrumpir el momento para nosotros: la luna y la oscuridad fueron nuestros cómplices de lo que ocurriera en ese sillón. Nada que arrepentirse, ningún plan que elaborar. Solo ella, yo y nuestro amor.

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Despertar la mañana siguiente fue extraño para todos. Apenas despertaron mis hijas bajaron al comedor. Algo realmente delicioso se estaba preparando. Fluttershy recordaba ese aroma, temprano en las mañanas de su infancia el percibir el dulce aroma de las fresas fue por mucho su mejor momento del día. Más que esto era encontrar en la mesa una malteada espumosa de fresa lista para ella. Luego de esto estaban los emparedados de queso o panela asada. Siempre se me dio bien la comida vegetariana, mucho mejor que la carne antes de conocer a Fluttershy. No solía gastar mucho en gas por lo mismo, sin embargo el cuerpo humano pide más que eso de vez en cuando. Por ello los emparedados de atún, los que añadí al menú de ese día diciendo que se trataba de un ingrediente que solo se conseguía aquí en el mundo Humano. Twilight sabía de qué se trataba, pero no iba a decir nada por que como humano suelen surgir algunos deseos alejados de la dieta pony.

Luego de un delicioso desayuno, y de una charla que me pareció eterna con mi familia, Octavia y Twilight, esta última confesó el verdadero motivo por el que estábamos en el mundo humano. En su mochila tenía tres pergaminos de Celestia. Requisiciones de análisis sobre tres personas a las que debía encontrar en el mundo humano. La primera era conocida reciente: Sunset Shimmer. No sabía mucho de esta persona, creía que se trataba de una alumna de la escuela. Luego, Twilight me contó su historia.

Sunset Shimmer fue alumna de Celestia, tiempo antes de que Twilight fuera su alumna. Su historia fue similar a Twilight, solo que en esta ocasión no se trataba de una unicornio que se esforzaba por entrar. Era una pony super dotada, capaz de pasar a su edad el examen de admisión con mucha rapidez. Sé cómo le fue a Twilight, que de no ser por haberse asustado no habría mostrado su oculto potencial.

Era una increíble unicornio, cuyo mayor pecado fue la arrogancia. A diferencia de Twilight, cuando Celestia intentó enseñarle de la magia de la amistad, ella no buscaba respuestas. Buscaba poder. Siempre he sabido que la búsqueda de poder, tanto mágico como político nunca lleva a un buen final. Por instantes pensé que la habían desterrado. Siempre se busca una solución rápida a los problemas, tal como el destierro de Nightmare Moon hacia la luna, o convertir a Discord en piedra. No obstante estaba completamente equivocado.

El error de Celestia fue darle información a Sunset. De alguna forma supo que su destino era convertirse en alicornio, y reinar al lado de las demás princesas. Esto le embriagó de entusiasmo y ambición. Esperar por su destino no es algo que seres con esta combinación de actitudes suela mantenerlos quietos. Por lo general suele despertar la curiosidad. Intrigada, Sunset buscó más información sobre este espejo, siendo descubierta y acusada con Celestia.

Al ser confrontada, Sunset reclamaba que Celestia no le permitía continuar con sus estudios, sintiéndose tal vez amenazada e impedida a cumplir su destino. Como castigo por su ambición, ella fue desterrada del castillo, y su sueño de convertirse en alicornio pereció con este castillo. Enfurecida, amenazó a Celestia de que se arrepentiría por lo que le hizo, y escapando de la escolta real, saltando dentro del espejo portal.

Celestia esperó por años a que su alumna volviera, sintiendo en su corazón la pérdida de una alumna. Lo que ocurriera después de ello poco se sabe.

Su historia me pareció contradictoria en muchos sentidos. La Sunset Shimmer que conocí el día anterior era el completo opuesto a la que me comentaba ella. Sin embargo no debería sorprenderme. En mi tiempo en Equestria he podido presenciar el cambio en varios de mis conocidos. Uno de los más extremos tal vez podría ser el caso de Discord.

Apenas terminamos de charlar sobre Sunset Shimmer, Rose entró en la habitación, siendo perseguida alegremente por una familia de conejitos con la intensión de atraparle. Detrás de todos ellos venía Fluttershy, persiguiéndolos a todos de una manera similar, riendo como no la había visto reír en mucho tiempo. Luego de eso, Octavia entró algo desconcertada. Aún con el controlado escándalo que suponía vivir con Vinyl, una vida con hijas parecería algo que repudiaría. No así, parecía ser feliz con ellas alrededor. Después de preguntarse en silencio el motivo de esa imagen, Se acercó a mí, me abrazó detrás mío y me dio un beso en la mejilla.

Estando todos juntos en este mundo me hizo pensar que vivíamos como una familia. Mis dos hijas y la yegua que amo juntos en la misma casa. Pero no podía pensar en esto como realidad. Aunque yo nací de este lado, me considero a mí mismo como pony. No he vivido lo suficiente en este lado para considerarme humano… y sin embargo lo extraño. Jamás quise detenerme a ver atrás en mi existencia y pensar en lo mucho que me gusta ser humano. Especialmente por los apéndices dactilares. Hacer las cosas solo con cascos me es complicado. Ya no se diga escribir con los labios. Como pony es más natural hacerlo así, pero no termino por acostumbrarme.

Fluttershy encontró mi guitarra. Mi padre solía enseñarme a tocarla, y tras de su ausencia, yo mismo ensayé. Poco o nada puedo tocar en ella. Sentado al calor de mi familia comencé a afinarla. Octavia se dio cuenta de mi habilidad, no muchos ponys tocan la guitarra, pegasos menos que ninguno. Pronto se enteró que como humanos podemos tocar instrumentos de cualquier tipo gracias a nuestros dedos. Tal como en los viejos tiempos, yo tocaba… y mi princesa cantaba. Con tal de escuchar su melodiosa voz, tocaba tanto como ella me lo pidiera. Trataba también de incluir canciones que Rose y Octavia pudieran cantar. Cantamos, charlamos y bailamos hasta que la tarde nos sorprendió. Twilight dijo que no había necesidad de salir hoy, pues disfrutaba al igual que nosotros de nuestra reunión.

Por la tarde, salimos al patio trasero, acampando cerca de casa. Una fogata fue todo lo que necesitamos para reanudar nuestro día libre. Es bueno tomar un descanso de vez en cuando. No duró mucho. La noche era fría, y el fuego no hizo mucho para mejorar la estancia. Terminamos en la sala, arropados por cobertores gruesos abrazados entre nosotros. De cualquier forma, me gustaba estar así. Esperaba que en un futuro, esta clase de convivencia se diera de un modo u otro. A mi izquierda Fluttershy, a mi derecha Octavia, y entre los tres Twilight y Rose. Recuerdo algo similar en mi pasado. Mi madre, mi padre y yo abrazados en la sala mientras veíamos la lluvia en el exterior. Una generación después todo vuelve a su origen, un ciclo que no solo se repetirá con el tiempo, sino que espero que se multiplique. Y mientras nos quedábamos dormidos, algo en mi corazón despertó. Humano y Pegaso… ese soy yo.