Reina.
Vivo mi vida un día a la vez. Desde que fui mandado al pasado por obra y gracia del destino no dejo de pensar en lo mucho que perderé por aceptar ser parte del origen. Mucho pensar en eso causa que mi cabeza descienda a lo más profundo de la locura. Espero que Octavia se encuentre bien. Sé que ella puede llegar a ser alguien importante. Ahora mismo me preocupa que retroceda en lo que ha logrado por preocuparse por mí. Flutttershy… sinceramente me llorará algunos días y seguirá adelante. Ella suele ser así. Tal vez sea ella quien adopte la tutela de Rose… ella es quien más me preocupa. Sin embargo no puedo pensar más en los días del futuro pasado que no recuperaré jamás. Solo puedo añorar pensar que ellos sabrás sobresalir. Después de todo, ellos ya formaban una familia antes de partir.
Han pasado cinco años desde el nacimiento de Celeste, acto que ha causado revuelo en Equestria. Desde que el mundo supo del nacimiento de la princesa del pequeño reino de Canterlot, las tribus han visitado de vez en cuando a la princesa para venerarla, esto debido al prodigio mágico que era la pequeña.
Su origen le daba un poder mayor. Los seres humanos son poderosos en Equestria siempre que estos tengan un corazón puro, y nada más puro existió que el amor que le profesaba Aslatiel en el pasado a Amalthea. Amor por el cual sacrificó su vida para permitirle la vida al último ser de su especie. Amalthea está convencida que yo soy su reencarnación. Realmente espero no tener que verla decepcionada nunca más. Me partiría el corazón si supiera que no tengo nada que ver con él.
Paseando por el pueblo comienzo a reconocer algunos sitios al pie del Canterlot que conocí. Asentados al margen del lago donde Trixie nos dio la demostración que le hizo crecer en fama, Canterlot comenzaba a parecer ya un sitio en crecimiento. Con la ayuda de Leal Wolf y Angel Soul, así mismo la ayuda de la magia de Merlin y el esfuerzo de los habitantes de Canterlot, se construyó el pequeño asentamiento inicial. Leal Wolf y Angel Soul fueron quienes finalmente pudieron dirigir a Merlin a construir como debe ser. Desde los cimientos hasta los tejados y con qué construirlos. Merlin a cambio brindó mano de obra mágica, en forma de pequeños y temporales seres autómatas construidos de madera y piedra que hicieron de todo, desde el montaje de vigas soportadoras, hasta la colocación de tejas de madera y muros de piedra. De momento la madera es el predominante, pues pasará mucho antes de que Canterlot se convierta en la enorme urbe que todos conocerán. Sin embargo, hace poco comenzó la construcción de lo que pronto será el castillo principal. Este era diseñado y proyectado por un nuevo miembro de nuestra comunidad, un pegaso que decidió pertenecer a nuestro pueblo el día que nació Celeste. Su nombre es Hoppe Builder, pero el siempre pidió llamarse "Hopper". Este talentoso arquitecto proyectó el Canterlot que tanto adoro, o tal vez debería decir adoraré.
Hablando de comunidad, a lo largo de estos años la comunidad de Canterlot ha crecido por medios Equestres y Terrenales. Yeguas y Corceles han pasado a formar una comunidad tan incluyente entre ponys terrenales, unicornios y Pegasos, tan importante que la misma comunidad original de Equestria lo ha tomado como un modelo a seguir. Con el paso del tiempo la comunidad humana también ha crecido. Adultos e infantes por igual. Entre refugiados de guerra, madres e hijos perseguidos por la marginación, la violencia y el hambre. Inocentes que no han sino buscado una manera de sobrevivir han traído a Equestria un mundo nuevo de vida y alegría. Su agradecimiento hacia con Amalthea se ha convertido en mano de obra del campo, mano de obra del pueblo y personal para la futura guardia de Canterlot. Todos han puesto de su parte, y todos hemos logrado prosperar.
Me enorgullece ver en lo que la motivación puede convertirse a futuro. Sobre todo en aquellos que no tenían un futuro. Celiana, Lis y Sheik han optado por convertirse en guardias de Canterlot. Siempre recordaré a estos tres pequeños rescatados del hambre y la peste. Sobre todo las veces que le suplicaron a Leal Wolf y Angel Soul para que les entrenaran. Dijeron que ellos lograron hacer que les dolieran los oídos.
Sobre los demás jovenzuelos, su vida ha estado minada de éxitos. Emerging Grappes, Night Sprout y Silver Deer se unieron en las huertas, y aprenden de todo para iniciar una granja ellos solos. Mucho me temo que han resultado problemáticos de vez en cuando. Sin embargo, estoy seguro que lo intentan lo mejor que pueden, inspirados a llegar más lejos, claro que… las manías de hacer travesuras no se los quita nadie.
CVanterlot vio de inmediato en Amalthea a una líder a seguir, quizás por lo benevolente y piadosa que siempre ha sido hacia con sus semejantes. Ella no rechazaba el cargo, puesto que poco o nada sabía de lo que se trataba. Siempre ha sabido darse a notar, liderando una comunidad sin hacer esfuerzo alguno, tomando decisiones importantes y delegando tareas específicas a sus allegados. Siempre he admirado la forma como ha decidido realizar su vida, siendo como una madre para todos los habitantes de Canterlot, y como una consejera y respaldo para el resto de Equestria.
Merlin ha estado estudiando los motivos de mi maldición. Desde que vio la brutalidad de su poder contra los Timberwolves ha deseado poder estudiar su fuente y energía, sin tener una idea de cómo hacerlo. Estos cinco años me he convertido en su conejillo de indias, esperando que encuentre una forma de erradicarla o por lo menos de poder controlarla. Hasta ahora solo hemos acordado que está sembrada en el fondo de mí interior. Una energía que emerge cuando más le necesito. Es como una fluctuación de magia que emerge con el miedo. Merlin asegura que es una protección, pero… siempre he dudado de eso. Si infecta a quien me protege debe ser por un motivo. Además, ya anteriormente me había intentado consumir. Según él, esto se debe a que mi cuerpo no está acostumbrado a este tipo de energía. Cada vez que habla de que esto no es del todo malo, me preocupa. Si esto realmente trata de defenderme, por que infecta de miedo a los demás.
Con el tiempo, he logrado controlar un poco mi magia latente, o lo que sea que está emergiendo de mi propia oscuridad. Siento que ya no debería ser un problema, pero Merlín insiste en que lo experimente un poco más. Me parece arriesgado, pero… siempre que Amalthea está allí para purificar mi cuerpo, sé que puedo intentarlo un poco más. Todo sea por tratar de protegerlas. A ella y a Celeste.
Celeste es el nombre que escogió Amalthea para su primera hija. Fue el primer nombre que dijo cuándo la conoció. Irónicamente, ella nació con el amanecer, bañada con los primeros rayos del sol de Equestria. Con el tiempo he logrado disfrutar algunos momentos que, aun habiendo sido padre en el pasado, jamás pude experimentar. Desde los llantos nocturnos hasta sus primeros pasos, su primer palabra (Mama) y el primer goce de vida al bajar al césped. Ella es juguetona, y suele jugar conmigo a las escondidas, de una forma muy especial. Ella se esconde donde sabe que la encontraré, sin decirme que el juego ha comenzado. De ese modo siempre iniciará ella el juego, y me incluirá aun en contra de mi voluntad. No necesita pedirme permiso en lo más mínimo. Apenas escucho su risita sé que quiere jugar conmigo, y débil ante sus deseos me convierto en su cómplice. Sin embargo, hay cosas que no puedo evitar hacer. De vez en cuando en sus ojos brota el recuerdo de mi amada Rose. Sé que ella aún no ha sufrido lo que está destinada a sufrir. Mi ausencia en su vida es suficiente para pensar que debí haber hecho más por ella.
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Cuando Celeste cumplió seis años, Amalthea pensó en llevarla con nosotros a la tierra. En estos momentos se sigue sabiendo de problemas en ese sitio. Muy de hecho, quizás este sería el momento menos adecuado para visitar el mundo. Pero… no todo es guerra, enfermedad y miseria. Nuestro destino fue una tierra apartada de aquel mal que aqueja al mundo: en los Alpes, en temporada de verano el aire suele ser muy fresco. Quizás este sitio, en relativo desolado y poco explorado sería el mejor sitio a visitar. Con tal de enfocar un poco el cristal dimensional, solemos girarlo, como si de un periscopio se tratara. Es complicado explicar cómo lograrlo, pero Merlín suele ser quien se encarga de esto.
Explicarle a la pequeña que su cuerpo cambiara suele ser para ella un juego. Sin embargo, siempre presta atención a mis palabras. Le explico que el mundo al que iremos es un lugar bello alejado de nuestro hogar, al que solo puede ir acompañado de su mamá, de su papá y del abuelo Merlín. Sé que él aparenta tener mi edad, pero no puedo evitar reconocer su edad y experiencia en la vida.
Al cruzar, vuelvo a ver a Amalthea como mujer, una hermosa dama con hermosos ojos violeta, pálida piel blanca y una cabellera rubia platinada, la doncella quien se ha convertido en lider de Canterlot. Así mismo puedo ver a la princesa Celeste, una dulce niña de seis años de edad que recién habiendo cruzado la brecha entorpece por completo. Ahora literalmente parece caballo recién nacido tratando de trotar por primera vez. Se tropieza tanto con sus pies que no puedo evitar colocarme frente a ella. La pequeña estiraba sus brazos hacia mí, pero, esa no es la forma de aprender. No es que no quiera ayudarla. Es mejor que aprenda por si misma a volver a ponerse en pie. Y aunque soy regañado por Merlín, mis intenciones se ven recompensadas con la tenacidad de la pequeña, que intenta hasta poder mantenerse en pie ella sola.
Nuestras ligeras vacaciones nos llevan a un prado en la montaña, donde Celeste se sienta a ver, cortar y contemplar las flores que le rodean. Amalthea fue directo a ella, sentándose cerca de ella y recibiendo cada una de las flores que la pequeña corta a su alrededor, cada color, su nombre y aroma. Verlas juntas solo hace que mi corazón se alegre, añorando poder amarlas como si fueran parte de mi familia. Aunque acepté a Amalthea como mi esposa tiempo atrás, jamás podré sentir por ella el mismo tipo de amor que podría sentir por una pareja. Mi culpa es demasiada como para permitirme algo así. Sin embargo, Celeste siempre me ha considerado su padre. Siempre me pregunta cualquier cosa que desconoce, y escucha atentamente cualquier cosa que le digo pese a no entenderlo todo. O al menos eso me parece percibir de ella.
Merlin, por su parte, permaneció de pie mirando a lo lejos los Alpes, sintiendo el viento y disfrutando de un momento de paz lejos de nuestras visiones de miseria y guerra. Siempre ha sido algo distante mientras no estemos realizando algo. En momentos de ocio suele estar contemplando la cascada, o como es el caso esta vez, observa el horizonte sin pronunciar palabra alguna. Esta vez quise pasar un tiempo con él, y acercándome a él le llamé por su nombre.
–Merlín, ¿Qué te preocupa, viejo?
–Demasiado, amigo mío. Demasiadas cosas que quisiera conocer pero poco el tiempo para conocerlas todas. A lo lejos esa enorme cordillera… en un territorio sin explorar. Tantas preguntas qué responder, y sin embargo… no toda incógnita debe ser respondida.
Sus palabras suenan en mis oídos como si cargara una culpa. Ya antes había mencionado su desdicha al tratar de saber demasiado. Sin embargo jamás he querido preguntarle nada sobre ello. No necesité preguntar nada.
–Tú siempre has sido reservado con tus charlas. Jamás me has preguntado nada, y te agradezco que respetes mi privacidad, jovenzuelo. Sin embargo, tengo que contarte algo, un secreto que lleva castigando este viejo corazón desde que conoció a Lady Amalthea.
–Te escucho –Merlín comenzó a alejarse de los alrededores de Amalthea. Me indicó que lo siguiera.
Tras de una corta caminata que nos llevó a un gran abeto, los dos nos sentamos a charlar. Sus palabras fueron tristes, llenas de culpa y arrepentimiento. Me contó nuevamente la historia sobre cómo conoció a Amalthea. Sin embargo, hubo un momento en el que su voz comenzaba a quebrarse. Jamás creí que cargaba una cruz tan grande tras sus espaldas. Una pena tal, que ni siquiera se atrevía a mirar a los ojos a la reina.
–… Pero Merlín. Esto… esto debiste decírselo a Amalthea…
–No puedo… ¿Cómo confesarle algo tan grave como que soy el responsable de que toda su raza se extinguiera? ¿Qué harías tú en mi lugar?
–Pedir perdón de todo corazón…
–No puedo hacer eso. Por mi culpa fue perseguida, por mi culpa es la última de su especie, es mi culpa que el amor de su vida haya sido asesinado frente a sus ojos. Es mi culpa que no tenga el amor de su amado Aslatiel… El señor Novel Feathershy…
–Merlín.
–Mi deseo de conocimiento me llevó a experimentar con sangre de unicornio, y creando mi mejor obra solo traje la extinción de una creatura tan pura… inocente…
Escucharlo desmoronarse así me remolió el corazón. Merlín siempre fue tan jovial y amable con todos. Pensar que cargaba todo este tiempo con este tipo de secretos me hizo verlo como realmente es: un ser humano con suficientes defectos para declararlo humano. Sentándome frente a él, le miré a los ojos y sentencié fuertemente.
–Ahora escúchame, anciano. Sin importar lo mucho que duela, sin importar las consecuencias debes saber algo importante. Tanto Amalthea como yo no podemos verte de otra manera que no sea como un gran sujeto. Siempre has sido de nuestra confianza y siempre te veremos así. Pero de nada sirve ese tipo de confianza si continuas tratando de guardar un secreto de este calibre. Si realmente quieres espiar tus pecados, debes contárselo, y decirle lo arrepentido que estas de ello.
–Es demasiado fácil decirlo…
–Merlín… ¿recuerdas como nos conocimos? –Estas palabras salieron desde el fondo de mi ser. Era como si algo me obligara a decirlo, aun cuando nadie me contara los pormenores de lo ocurrido realmente–. Tú rescataste a mi amada de una trampa que había puesto. Como cazador esperaba atrapar un venado para mi propio sustento. Si hubiera sabido que atrapé a un unicornio, tal vez Teodorico habría pagado una fortuna por él. Pero tú decidiste protegerla, y la llevaste hasta el fin del mundo, y principios de otro con tal de salvarla. Anciano, realmente has pagado con creces por tu pecado. Ahora mismo ella es feliz, tiene una hija y está a punto de consolidarse como una yegua feliz. Mira su rostro y verás que ahora es dichosa.
–Muchacho…
–Si me lo permites, hiciste más por ella de lo que haría cualquier otro ser humano por cualquier ser vivo en la tierra. Créeme que la humanidad pocas veces suele ser tan noble como tu…
–Pero fue mi conocimiento el que provocó esa era tan turbia. Todos los alquimistas que murieron buscando lo que yo pude canalizar…
–Y muchos otros que morirán buscando un imposible. Merlin… escucha las palabras de un joven ser humano, que ha necesitado más de una vida para entender lo que tú no lograrás entender sin ayuda: Los sentimientos sueles carcomer el espíritu, anidándose dentro de tu alma y revolviendo todo hasta producir una masa de putrefacción onírica. Si no controlas lo que sientes, pronto…
Fue entonces que lo comprendí. El origen de mi maldición y todo lo que traía con ella. Al igual que Merlín, los fantasmas de mi pasado trajeron recuerdos y realidades de una vida a la que decidí borrar. Pude ver el desenlace de mi vida anterior, el desenlace de la vida de mi padre y mi madre, causados por el descuido de un ser culpable de nada, responsable de tres muertes ese día. Yo, que debí haber muerto ese día, fui protegido por el abrazo de mi madre, y al escuchar apagarse su corazón, el miedo se volvió parte de mi vida… el miedo a perder lo más importante de mi vida. Ese momento lo inició todo… o tal vez…
A mi cabeza llegaron los orígenes del odio, la necesidad de buscar de nuevo a Amalthea en el pasado… lo que ocurrió y lo que Novel Feathershy, el caballero de Ceniza, originó.
–Fui yo…
–¿Qué?
–Yo… yo causé que la mochedumbre buscara a Amalthea… estaba decepcionado, asqueado y confundido. Mi amada prometida era un unicornio, un unicornio hecho mujer… convertida en mujer a causa de la magia de Merlín. Confundido fui a la primer taberna que encontré, me embriagué y comencé a hablar con el cantinero. Entre copas le confesé lo que había pasado con la mujer de mi vida. Conté lo del unicornio, el último unicornio escondido como mujer… yo… nunca quise que eso pasara. Y tratando de protegerla me di cuenta que no me importaba quien fuera mi prometida. Comencé a cortar la cabeza de quienes se acercaran aunque fuera un paso a ella. Maté a diez hombres, pero otros treinta me aprehendieron. Sin llevarme con las autoridades, decidieron mi destino en ese momento. Por más que luché, no pude proteger por más tiempo al amor de mi vida. Lo recuerdo completamente… y puedo revivirlo en cuerpo y alma.
Merlín permaneció callado por un largo rato, cayendo en cuenta de la enorme cantidad de culpa acumulada entre los dos. Sin embargo, hay algo que pareció llamarle la atención sobre todo esto, y es que Amalthea ya sospechaba que fue Aslatiel quien le había contado a todos de su origen equino. Esto le hizo pensar en la posibilidad de que ella ya supiera o sospechara de su propia culpa, que todo este tiempo ella supiera que Merlín era el causante de su extinción.
–Amalthea, siempre lo supiste.
Merlín dejó su culpa a un lado, y fue a ver a Amalthea directamente. No estoy seguro de que fue lo que ocurrió después, pero si puedo asegurar que ambos se llevan mucho mejor. Es como si a Merlín se le permitiera volver a sonreír.
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No todo en nuestro círculo es felicidad. Mucho me temo que cada atardecer, mientras el sol se oculta a lo lejos, siempre vienen a mí los recuerdos de Ponyville, Canterlot y Filidelphia. Estas tres urbes, aún sin fundar formalmente, son las ciudades que marcaron el inicio de mi vida como pony. Mis alas y mi cabeza vuelan libre por los recuerdos de mi familia, la familia que decidí formar en Ponyville con mi hija, que creció con mi prometida y que se llenó de amor con mi segunda hija. Las voces del ocaso, las memorias del crepúsculo terminan por minar mi vida de anhelo. Sé que ya no puedo volver a verlas. Solo pienso en lo mucho que debo hacer para formar una Equestria mejor para ellas, la Equestria que será cientos de años en el futuro.
–Papá.
Otro asunto que ha llenado mi cabeza con dudas, Celestia no para de decirme "papá". Sé que Aslatiel estaría fascinado con la idea, pero a mi me parece extraño. La futura regente heredera del sol me consideró en un pasado su padre. Un honor que no merezco. Es como estar usurpando el lugar de alguien. Sin importar que yo sea o no la reencarnación del caballero de ceniza, o si soy el verdadero caballero, es difícil pensar que puedo llegar a ser el padre de Celestia. Quizás sea triste, pensar que soy el único pony de Equestria que ha tenido tres hijas, una esposa y todavía no ha experimentado el amor físico.
–Celeste, cariño. Creí que estabas con tu madre en la cueva.
–¿Qué haces?
–Observo el horizonte.
–Horri… ordi… ¿Qué dijiste que veías?
–El horizonte es una línea que divide el cielo de la tierra. Desde cerca no es posible verla. Pero cuando el sol se oculta a lo lejos, se puede percibir por un instante, brilla en oro y plata, y anuncia el descanso del sol siendo reemplazado por la luna.
–La verdad no entendí.
–Mira hacia donde el sol se oculta, más allá de los montes. Si prestas atención podrás ver que su luz se refleja en los bordes de los montes, como si se apagara a lo lejos. Y mientras más se oculta, su luz cambia de color. Esa línea que se dibuja por instantes se convierte en un momento de paz.
–¡OOOOOOOOOH!
–¿En serio entendiste?
–Te gusta ver como se oculta el sol.
–Si, es una buena forma de decirlo.
–Algún día, yo les ayudaré a los unicornios a ocultar el sol. Ya lo verás, papá. Ocultaré el sol todos los días para que puedas disfrutar de tu plas.
–Paz, cariño –Me senté a su lado, la cubrí con mis alas para que no sintiera el frio de la montaña en esta época. Pronto será invierno, y mientras el clima resopla con enérgico frio, mi corazón solo puede pensar en lo mejor para esta tierra– Algún día, cielo. Algún día podrás brindar a Equestria un sol gentil.
–¿Crees que eso sea verdad, papá?
–Tu gentileza, así como tu bondad darán a Equestria una confianza, seguridad y majestuosidad tan intensas como la luz que puedes ver al amanecer.
Un beso en su crin, y la pequeña ríe feliz de saberse amada.
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Un mes después, sucedió algo que cambió por completo Canterlot. Sucedió cuando Hoppe Builder terminaba de construir un provisional salón del trono. Amalthea, Merlín y un servidor estábamos presentes en el sitio, cuando Hoppe preguntó algo que no esperaba.
–… el diseño todavía no está concretado, pero una vez terminemos con la cúpula podrán recibir a diplomáticos, líderes y visitantes aquí, en el salón del trono. Tal vez será más adecuado para sus majestades que recibirlos en aquella húmeda cueva.
–Nuestro refugio ha sido nuestro hogar por más de cinco años, caballero –dijo Merlín.
–Comprendo, pero Canterlot está creciendo. Ya no es esa comunidad de refugiados que una vez fue. Escuchen, no es que no puedan permanecer en esa cueva. El salón del trono es meramente simbólico. Piensen en esto, erguiremos una plataforma en el muro más alejado, desde donde cualquier pony, sin importar el lugar que tenga o cuantos ponys estén aquí, podrán ver a sus majestades.
–Perdona, me llama mucho la atención el "majestades" que usas –intervine con mucha curiosidad–. ¿A quién te refieres?
–Pues a la familia real. Serán tres tronos, uno para la princesa, uno para su majestad Amalthea y otro para…
–Dos tronos.
–Perdona, ¿Qué cosa? –preguntó Amalthea.
–Solo dos tronos. Ambos del mismo tamaño y similares entre si.
–Perdóname, Finn. Pero pienso que la princesa tiene derecho a…
–La princesa y la Reina tienen su lugar en Equestria. Es el caballero el que no pretende usurpar un sitio que no le pertenece. Un corcel no debe gobernar Equestria.
–Pero eres mi marido… –dijo Amalthea. Ella no sabe la verdad detrás de la corona en Equestria.
Poco o nada sé de la historia de Equestria, pero en lo poco que puedo conocer está la verdad acerca de los gobernantes del viejo mundo. La corona, o al menos los reyes en Equestria no han sido monarcas sensatos. La codicia alimenta el corazón con tanta podredumbre, y el portador del pecado de la codicia suele tener un destino atiborrado de miseria y locura. El rey sombra… Umbra fue el mejor ejemplo de esto.
Al atardecer, mientras observaba el horizonte, Amalthea se presentó para charlar conmigo.
–Novel. ¿Qué sucede? Acaso no…
–La corona… tal como atestiguaste en la tierra de donde somos originarios los tres, suele corromper a quienes la portan. Sobre todo a los reyes varones. El mayor de los pecados del ser humano es la codicia, el deseo de poseer más de lo que tiene… y siendo humanos en un mundo de ponys, solemos tener problemas para controlar esos sentimientos. El miedo es mi mayor debilidad. El miedo es vital para la oscuridad. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio… trae consigo sufrimiento. Corceles varones, sobre todo humanos, no deben portar una corona sobre su crin.
–¿De que estas hablando? Merlin suele hablar mucho del rey…
–Amalthea, Arturo es un caso especial, uno de miles…
–Pues considero apropiado decir que tu también eres un caso especial. Has traido seres humanos aquí a Equestria tratando de darles una nueva oportunidad, nos ayudaste cuando fue necesario. Permaneciste a mi lado para criar a una pequeña que no es tu hija, aceptaste desposarme aún cuando no teníamos una relación formal, y de nuestro amor ha nacido un pueblo grandioso e incluyente. Novel, por favor. No me dejes sola en el trono.
–Jamás estarás sola, cielo. Pero no quiero formar parte de la realeza de Equestria. Ningún corcel debería ser rey. Gobernador, alcalde, incluso posiblemente señor feudal, pero jamás debe tener un rango tan alto como el de emperador o rey. Es lo mejor para Equestria…
Amalthea pareció comprender. Ella sabía el motivo real. Recientemente cada uno de mis efectos de maldición habían sido controlados por ella o Merlín, y el control parecía haber llegado por fin a mi vida. Regresar a donde inició la maldición motivado por miedo o codicia podía ser perjudicial para quienes rodeaban la corona. Ella se acercó a mí, cubrió mi cuerpo con una de sus alas y me besó la mejilla.
–No sabes mentir.
–Supuse que lo adivinarías tarde o temprano.
–Si realmente no quieres aceptar una corona, lo entiendo. Pero prométeme, Novel, que el día que falte, tu estarás allí para quien me suceda.
–Lo prometo.
Amalthea y yo hemos iniciado hace años una relación de amor, una relación de pareja. Dos años y una potrilla tuvieron que pasar por nosotros antes de que pudiéramos comenzar una relación real. Traté por mucho tiempo de no encontrar en ella lo que el tiempo se llevó. La culpa de lo ocurrido con Octavia, y lo que nunca pudo ser fueron suficientes para evitar comprometerme con ella a fondo. Dos años fueron necesarios para pedirle maretrimonio… pero… ni cien años me harán olvidar a Octavia.
Siento culpa. Aunque Nix y el fantasma de Everfree me aseguraron que no volveré a mi tiempo no ha sido suficiente para que deje de investigar. Suele ser frecuente, cuando no tengo mucho que atender, suelo consultar los libros de Merlín, buscando una forma de viajar al futuro. Sin embargo, siempre tuve la duda de las consecuencias de mi ausencia en el pasado. Supongo que lo único que me separará de esta época es mi inevitable muerte.
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Sin importar en incontrolable tiempo que pasa en Equestria, encuentro interesante el desarrollo de la juventud rescatada, sus sueños ser sembrados, que han crecido y que han superado el vacío que era su vida. Saber que sus corazones han encontrado una comunidad a la cual pertenecer, de la cual preocuparse y a la cual pertenecer. Amigos que comparten historias tristes, trágicas, graciosas y de esfuerzo, que han luchado con tal de borrar el tono de desesperación que teñía sus vidas. He aprendido a encontrar consuelo en procurar cada una de sus vidas. Al menos ellos han encontrado un destino mejor que el que les tenía preparada la vida Antes de su rescate.
Cinco años, Canterlot… no, Equestria se creó a partir de la cooperación de cada uno de los ponys y sus razas cooperando por un bien mayor. A solo cinco años de haber iniciado, puedo ver la majestuosa tierra, que tanto aprecio, crecer. Puedo ver los orígenes de Cloudsdale, el origen de Manehathan y el gran urbe de Canterlot elevarse por sobre los cielos.
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Cuando el salón real estuvo listo, se organizó lo que los habitantes de Canterlot nombraron: la gran coronación de la reina. Es increíble que Amalthea se hallase ganado el aprecio de tanto pony de esta manera. Y aunque todos fueron testigos de mi maretrimonio con ella, aceptaron que yo no podía ser rey. Sin embargo, muchos a manera de broma comenzaban a llamarme Senescal. Esto debido a su doble sentido regional, que podía entenderse como el mayordomo de la corte o como el embajador que se encarga de hacer cumplir las órdenes de la corona, una especie de segundo al mando, sobre todo en tiempos de guerra.
La coronación fue tan sorpresiva, que incluso nos enteramos de voz de los regentes de los tres pueblos vecinos de la participación de cada uno en los símbolos reales de Amalthea: la corona fue fabricada por los ponys terrestres, una corona de oro blanco forjada a casco por los herreros de Manehathan. La capa fue tejida e hilada a casco por los ponys de Cloudsdale, colocada alrededor de su lomo sin impedir que las alas pudieran extenderse. El sello de las tres razas, un collar que sostenía la capa y en cuyo centro venía grabado el sello de las tres razas, todas ellas representadas por la imagen de un alicornio, entregada a Amalthea por los unicornios.
Celeste también recibió algo para resaltar la realeza: obtuvo por parte del pueblo una tiara, la que le coronaba como princesa. La ceremonia fue presidida por Merlín, quien a partir de entonces usaría su indumentaria de mago nuevamente, una vez libre del yugo de la culpa. En cuanto a mi, aunque decidí no aceptar la corona, tres ponys, los jóvenes miembros de la pandilla de Camelot, trabajaron al lado del resto de rescatados de la tierra, y entre todos me entregaron la marca del caballero: una espada. Aunque no es normal que un pony porte una espada, esta era más simbólica, debido a que no tenía filo. De hecho, le encantó mucho más a Celeste de lo que esperaba. Ella misma me pidió que se la pusiera alrededor del torso y mostrar la "cosa brillante" al pueblo. Jamás esperé convertirme en un auténtico caballero, con todo y el hecho de que ni siquiera puedo entrar en batalla. Supongo que el titulo no hace el oficio. Me comparo a mí mismo en estos momentos con mi autor policiaco favorito… aunque supongo que a Sir Artur Connan Doyle jamás habría llegado a optar por la corona de Inglaterra.
Recientemente he descubierto en Amalthea un amor puro y sincero, profesado a mi persona sabiendo que no soy la persona que amó en el pasado. Supongo que ambos estamos en igualdad de condiciones. Ella no puede recuperar a su prometido debido a su muerte, yo no puedo recuperar a mi amada debido a que aún ni siquiera ha nacido. Hace años que le pedí matrimonio, pero hasta el momento de la coronación no había sido más de un te amo ocasional o un beso en la intimidad. Nada más allá, por respeto a nuestro luto. Sin embargo… esa noche… antes de dormir la pude ver más hermosa que nunca. Siempre he tenido debilidad por el atardecer, pero sobre todo por la luna llena. Cuando los unicornios acomodaron la luna en todo lo alto, Amalthea brillaba con una esencia plateada especial. Mi corazón se calentaba al mirarla investida de luna. Era como ver una diosa manifestarse.
De inmediato notó mi nerviosismo. No muchos pueden permanecer estoicos cuando algo así ocurre. Lentamente se acercó a mí. Puedo jurar que ella escucha mi corazón tratando de salirse de mi pecho. Lo sé porque me sonríe mientras baja su cabeza. "Te amo" sale de sus labios, y yo, entrecerrando los ojos no puedo evitar decir lo mismo. El pueblo nos ve, los poetas se inspiran, los músicos comienzan a tocar más suave y bajo, y Amalthea se acerca a mí, cerrando los ojos. Un beso… fue suficiente para romper con el sello de mi corazón, y esa noche declaré mi amor a Amalthea, como jamás creí lo volvería a hacer. Ahora mismo puedo sentirme en familia. Celeste no es mi hija, pero ninguna de mis hijas anteriores lo era. Merlin no es mi hermano, pero pronto pudimos construir una relación similar. Amalthea es mi esposa, y después de esa noche, se convirtió en mi yegua…
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Seis meses después, una mañana Amalthea decidió reunir al pueblo para anunciar una nueva noticia. Según ella era la noticia más importante que ha tenido desde el nacimiento de Celeste. El pueblo se reunió en la explanada del castillo mirando al balcón real, desde donde todo el reino esperaba ver a la familia real.
El gran evento no fue retrasado por mucho tiempo… solo hubieron unas cuantas palabras, las que hicieron que Equestria se sacudiera de júbilo.
–¡Pueblo de Canterlot! ¡Con el mayor júbilo y el más cálido amor que pueden mis palabras expresar, anuncio la próxima llegada de un nuevo miembro de la familia real! –Para este momento, el pueblo gritaba de júbilo, mientras que tanto Merlín como yo estábamos en shock, por dos motivos diferentes al parecer–. ¡Con el orgullo que me brindan todos y cada uno de los ponys que conforman Canterlot, he de informarles que la reina ha concebido un nuevo príncipe!
