Gardumrax
"–Te felicito, amigo mío. Por fin se me ha concedido el deseo de saber que aceptaste a Amalthea como tu mujer… o en este caso como tu pony especial."
Palabras que vinieran sinceramente de un amigo que no conocía lo que esto implicaba. La verdad sea dicha, fue una sorpresa demasiado grande para todos saber que venía un nuevo monarca a Canterlot. Pronto se especuló sobre el futuro príncipe, y los proyectos comenzaban a sonar en Equestria. Hoppe Builder de inmediato preparó un proyecto de castillo, el que estaba propuesto construirse en un bosque no muy lejos de Canterlot. Sin embargo, había cosas que arreglar antes.
El segundo embarazo de Amalthea tuvo demasiadas consecuencias como para intentar sentirse feliz de ello. El pueblo aceptó de inmediato la idea de un nuevo miembro de la realeza. Un príncipe o una princesa estaban en camino, y la noticia viajó más allá de los confines de Equestria. Pronto se corrió el rumor de una nueva especie de pony, poderoso, hábil y majestuoso.
Un día, un emisario de la tierra de los dragones se presentó en el reino. Un dragón de escamas rojas y cola de cuchillas. Apenas Canterlot lo vio venir, comenzaron a alertarse. El primero en presentarse frente del dragón fue el caballero de ceniza, investido solo con un peto de metal. El dragón aterrizó en la explanada, arrojando al suelo una carga de escamas que se plantaron en el suelo. Estas escamas eran Rubíes, una ofrenda para la monarca.
–Demando ver a la reina –Vociferó con una voz rasposa y escupiendo una bocanada de humo y cenizas.
–Claro, mi señor. ¿Cómo debo anunciarlo? –Dijo Novel, senescal al fin y al cabo.
–Soy un emisario del señor Dragón, amo de todo este mundo, Emisario del caos y el fuego negro, hijo del cosmos y dios de la más poderosa llama de vida y muerte.
–Eso… es algo extenso para memorizarlo.
–Descuida, cielo. Estoy segura que tendrá algo importante que decir –Amalthea estaba, en aquel entonces, a punto de dar a luz, por lo que tuvo que apoyarse de Novel para dirigirse al visitante. No solo su vientre era inestable, sino que además parecía estar a punto de dar a luz en ese instante–. Espero pueda perdonar mi condición, pero es la maravilla de la vida la que me impide mostrar un mejor estado. En que puedo servir a tu señor.
–Muchos son los rumores que corren alrededor de su reinado, majestad. Dicen que usted sola puede elevar en los cielos tanto el sol como la luna, que ha podido cambiar el rumbo de un río y que ha hecho que las cascadas dejen de caer.
–Demasiado adornadas las historias de mis capacidades. Solo soy una yegua que intenta guiar a un pueblo a la abundancia necesaria. Organizo y uno vidas, no uso magia para dominar el reino.
–Entonces es verdad que no posee el poder. Es una pena. Entonces, este es el mensaje de mi señor. Espero pueda entender que su legado por ahora tiene una marca que mi señor no puede permitir exista.
Amalthea recibió un pergamino, en el que venía implícita la intensión del señor de los dragones. Leer lo que estaba en el interior fue aterrador. Nunca se habría esperado encontrar en Equestria con un conquistador de tierras. Mucho menos que este fuera un dragón.
"En mi nombre, el gran dragón negro Gardumrax, amo y señor del fuego, soberano de los dragones y todo lo que la extensión alcance sus cenizas, ordeno a usted, reina equina del país de Equestria, rendirse ante mi voluntad y ceder su tierra de una manera sumisa y voluntaria. De lo contrario se desatará una guerra entre dragones y equinos en su propio territorio."
–Va directo al grano –dijo Novel terminando la lectura.
–¿Cómo hoza traer a nuestra tierra una amenaza tan negativa como esta?
–Solo soy el mensajero.
–Dígale a su señor que esta tierra pertenece a los ponys que la han trabajado.
–Le sugiero que tome esta advertencia demasiado en serio. No sabe de lo que es capaz nuestro señor.
–Han venido con el deseo de arrebatarnos lo que es nuestro. No permitiré que suceda nada de lo que está escrito aquí. Dígale a su señor que yo, la reina Amalthea no entregaré la tierra que tanto ha trabajado nuestra especie.
El mensajero miró a los ojos a Amalthea con una mirada que más parecía de compasión. Sabía lo que estaba pasando a la reina, el estar a punto de dar a luz a una criatura.
–Mucho lamento su decisión, su majestad. Informaré a mi amo lo que me ha dicho.
Y acto seguido el dragón levantó vuelo, perdiéndose en la lejanía del oeste. Novel, que estaba preocupado de lo que podría acarrear esto miró hacia Amalthea. Ella, habiendo estado tan feliz los últimos meses, ahora comenzaba a mostrar un rostro inquieto. Para tratar de alegrarle, Novel intentó de cualquier modo alegrarla.
–Vaya nombrecito y titulo el del dragón ese. "Gardumrax, amo y señor del fuego cuyo reino se extiende…"
–Novel… estoy asustada.
–Ya nos hemos enfrentado a calamidades en el pasado. Hidras, cockatrices, lobos… ¿Recuerdas esa ocasión en la que los mapaches se molestaron casi sin motivo alguno…?
–Según lo que describió ese mensajero, puede que estemos camino a un embrollo más grande. Ya hemos tenido dragones antes, pero un señor dragón…
–No sería la primera vez que hemos visto dragones sobrevolando Equestria, incluso ahuyentamos uno una vez.
–Corrección, Merlín lo ahuyentó. Merlín ha estado viviendo con los pegasos, intentando estudiar el motivo por el que pueden caminar sobre las nubes. Yo no puedo enfrentar a un dragón, y no quiero que uses la maldición del miedo con nadie.
–Descuida, amor. Si hace falta podemos acudir a los pueblos vecinos.
–No quisiera causar problemas. Realmente será algo de temer si un dragón se aferra a atacar Equestria.
Amalthea y Novel dejaron la explanada y pasaron a la sala del trono. Aquí Celeste, ahora una potrilla de seis años de edad, se relajaba dibujando mientras tarareaba su canción de cuna.
–::: Nana luna… mhmhmhmhmhmh… luna luna… ¡Mamá! ¡¿Ya viene?! ¡¿Ya viene?!
–¿Quién cielo?
–Mi hermano, o hermana. Sé que pronto llegará. Papá me dijo que llegaría pronto. Quizás esta semana o la próxima, pero no puedo esperar… ¡¿Podemos traerla ya?!
–Mi amor, tu hermanito tardará un poco más.
–Pero ya quiero verla. He estado esperando por siempre, y para siempre. Pareciera que no quiere llegar.
–Estará aquí más pronto de lo que crees.
–Una hermanita… deseo que sea una hermanita menor. No hermano, por que se verá como papá.
–¿Qué tiene de malo como me veo? –Preguntó Novel en la lejanía.
–Eres Corcel, y yo quiero que sea yegua como yo. Quiero enseñarle a volar, y mostrarle como cambian las hojas de color en otoño, y quiero quiero quiero jugar con ella lo antes posible.
–Será complicado… aún debe crecer y aprender. Tal vez tarde mucho tiempo, Celeste.
–Oh… ¿Puedo al menos elegir su nombre?
–¿Quieres elegir el nombre de tu hermano?
–Si… quiero que se llame Luna, o Astro… o algo que tenga que ver con la luna.
–Luna… es un bonito nombre pero…
–¿Qué te parece Selene? –dijo Novel acercándose a Celeste.
–Selene…
–Es el nombre de la diosa de la luna, o lo era en la tierra. Los griegos la veneraban y le ofrecían fiestas en la luna de la cosecha.
–¿Era una diosa?
–Si… eso era.
–¿Qué si es un corcel?
–Bueno… dioses de la luna hay pocos en la tierra… podría ser Tsukoyomi, Jonsu, Thot, hecate…
–¡Hiuc! De verdad espero que sea Yegua, y no Corcel. Los nombres de dioses lunares para corceles son muy… muy feos.
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Las amenazas de Gardumrax fueron de carácter inmediatos. Al día siguiente una parvada de dragones se veían acercarse desde el sur. Los dragones de inmediato comenzaron a usar sus alientos para incendiar los bosques de los alrededores de Canterlot, y así cerrar las rutas de escape y abastecimiento de la ciudad. Aterrados, los ciudadanos encontraron refugio en la cueva del origen, sitio que era la ruta de escape al mundo terrenal como emergencia. La guardia de Canterlot fueron los primeros en acudir a la emergencia, pobre en cantidad pero capacitados como los mejores.
Aún sin desarrollar un intento de pelea, los dragones se acercaron amenazantes, emanando un humo asfixiante de sus bocazas mientras más avanzaban.
–Esta es su ultima oportunidad. El señor de los dragones quiere verlos, a la reina y a su… "leal caballero".
–¿Qué pasará si me niego?
–Si se niegan… bueno… solo les diré que no llegarán a la próxima cosecha antes del invierno…
Los dragones dieron una bocanada de fuego al aire y desaparecieron entre calor y humo. Apenas se fueron, Novel extendió las alas para unirse a las brigadas anti incendios. Los bosques mismos tenían sus protectores, elementales que Merlín colocó como guardianes que protegían de fuego, hielo y agua a su hogar. No fue difícil apagar los incendios sin tantas perdidas. Sin embargo, las perdidas que se aproximaban en caso de negarse podían ser significativas. Esa tarde, Novel y Amalthea discutieron el asunto con demasiado cuidado, meticulosos hasta el peor de los casos. Esta amenaza debía ser tratada de cualquier manera.
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Al llegar a la tierra de los dragones, fueron recibidos por una marabunta de dragones que al verlos comenzaron a lanzar fuego al aire, calentando el cuerpo y cabeza de los ponys con miedo e inseguridad. Todo estaba planeado para que perdieran la compostura, y al tocar tierra se dieron cuenta del mayor de los peligros. El suelo era obsidiana sin solidificarse por completo, y colocar el casco era doloroso. Novel, que fue el primero en sentir el calor, apresuró su paso para evitarle a Amalthea el dolor que esto causaría, agitando las alas para elevarle el vuelo. Necesitando volar en lugar de caminar, pasaron por entre una caravana de dragones que no hacían más que mirarlos y burlarse de sus invitados. Que lejos estaba la cortesía de los reinos pony en Equestria. Este más parecía un comité del infierno, mirándolos y riendo mientras lanzaban pequeñas llamaradas que no tardaban en provocarlos.
Al llegar al interior de una cueva, pudieron apreciar el salón del trono, que más parecía la obscena colección de un ser codicioso: una cámara de piedra y brazas cubierta de diamantes pegados a los muros. En el centro una pila enorme de piedras preciosas, sobre la que descansaba un enorme dragón negro, que humeaba por todo su cuerpo, emitiendo un aroma a carbón quemado por todo el lugar. A sus pies el trono de piedras preciosas se vio alterado cuando este movió su cuerpo para encarar a sus invitados.
–Un pegaso unicornio, tal como me lo contaron mis súbditos. Teniendo el doble de su tamaño, es comprensible que puedas incluso doblegar su poder, terrestre aéreo o místico.
–Mi nombre es Amalthea, y este pegaso a mi lado es…
–Desde que apareciste en mis tierras no has hecho más que traer habitantes de una tierra lejana, ocupando mis dominios sin ningún respeto o consideración hacia mi. Has alterado mis campos, construido sobre mis montañas y tienes la osadía de coronarte reina de las tierras del este. Mi territorio no es de su propiedad.
–Los ponys que viven en Equestria han hecho lo imposible para trabajar una tierra en la cual vivir –dijo Amalthea.
–¡No te burles de mi, creatura! ¡Has construido un castillo en mis montañas y pretendes decirme que no te pertenece! ¡Al nombrar a las tierras con el nombre de Equestria has osado desafiarme por mi propiedad! Y eso lo pagarás caro.
–Las tierras no te pertenecen. Le pertenecen a los ponys que han trabajado duro por ellas. Todos ellos han formado una comunidad que crece con cada corazón…
–¡Silencio!
–¡No te atrevas a callar a mi esposa de esa forma! –Intervino Novel.
–¡No me amenaces, ser inferior! Tu no tienes el poder para dirigirte a mi de esa manera. Como señor de los dragones tengo el poder para vaporizarlos si me da a gana.
–Pelear no arreglará nada.
–No lo has entendido, criatura. En mis dominios siempre se pelea por lo que posees. Si no abandonan mis tierras, estaré entendiendo de me desafían por ellas. Tienen dos días para marcharse.
–Me niego a abandonar las tierras que mi pueblo trabajó con tanto esfuerzo. Nadie podrá separar a mi pueblo de su hogar, sea cual sea las consecuencias.
Amalthea fue firme en su respuesta. Ni siquiera un momento dudó en poder enfrentar al dragón, pese a su estado de salud.
–¿Qué has dicho?
–Señor Gardumrax, los ponys han trabajado la tierra por mucho tiempo, años de trabajo que por fin comienzan a dar frutos. Ponys terrestres, pegasos y unicornios ahora viven en armonía, y no permitiré que nada estropee su felicidad. Ni siquiera usted.
–Es un desafío entonces.
–Haré lo que tenga que hacer.
–Tu no harás nada –dijo Novel dando un paso enfrente, elevando las alas y el pecho–. Yo seré tu rival ahora mismo…
–Tu no decides eso, caballero.
–Todavía no ha habido criatura que haya podido enfrentarme, dragón. Mi esposa se encuentra delicada de salud. Y como su leal caballero, yo…
–¿Leal caballero? Es curioso. No sabes el limite que puede llevar a un ser vivo jurar lealtad. Veamos que tan leal eres cuando estés cubierto de miedo.
Del dragón comenzó a brotar un humo blanco, el que rápidamente se vio inundada la cámara. Este humo pronto se volvió negro, y contaminaba con miasma de terror a quienes le rodeaban… excepto a uno. Novel ya lidiaba con esta clase de Miasma desde que se volvió pegaso, era el mismo que infectaba a todo su alrededor y le causaba los ataques de pánico hacía años atrás. Para Novel esto era hasta cierto punto tolerable, siendo el único efecto la emanación de energía por sus ojos. Sin embargo había alguien que no estaba acostumbrada a su propia maldición del miedo. Amalthea de inmediato se vio infectada por este, infectándose de tanto miedo que este se convertía en ira.
–¡Has resistido el miedo! Es una pena. Será más difícil así.
Amalthea abrió los ojos, mostrándose corrompida por miedo, odio e ira. Todo esto dirigido a su pasado y quienes le trajeron desgracia. Los sentimientos reprimidos por causa de la alicornio hacia con la humanidad se desató en contra de uno de los responsables. Novel estaba allí, y fue atacado por ella con el cuerno, como lo haría un unicornio. Su estado salvaje estaba activo, y con ello iniciaron los temores más fuertes de Novel.
Buscando escapar, salió volando de la cámara, volando en reversa para contemplar a su amada esposa, relinchando y volando con violencia hacia él. La única solución temporal que encontró fue huir, volando lo más lejos posible de ella. Regresar a Equestria con Amalthea siguiéndolo llamó la atención de muchos. Solo podían ver al caballero de Amalthea siendo perseguido por la reina de Canterlot. Confundidos, Los pegasos de la guardia comenzaron a volar tratando de alcanzarlos. Sin embargo, ninguno pudo equiparar la velocidad que el miedo y el odio te da.
Amalthea se veía cada vez más inmersa en el miasma, y esto se presentaba en su cuerpo, que se fracturaba y fisuraba cual corteza de árbol, mostrando impureza en lo que una vez fue una criatura bella y pura. Pronto su instinto se convirtió en pensamientos furibundos. De la nada comenzó a gritar, emitiendo magia a su alrededor. Pensando en la posibilidad de alcanzar a su objetivo, ella se imbuyó en magia arcana, permitiendo que sus alas pudieran volar a mayor velocidad. Jamás había utilizado la magia en contra de nadie, por lo que nunca se mostró sus alcances en la guerra. Hoy, la guerra fue declarada hacia un solo pegaso.
Al elevar la velocidad, Novel se vio en la necesidad de acelerar el paso, cambiando de ruta a toda velocidad para atrasar a su esposa. Pronto la magia de la alicornio se mostró a manera de hechizos que alertaron tanto al caballero como a los habitantes de Equestria. Lo que ocurría con Amalthea era preocupante y aterrador, y pronto causó que aquellos que se le unieron ahora intentaran detenerla.
Novel no podía pensar bien contra presión, pero en mitad de la persecución algo dentro de él despertó: Amalthea estaba hechizada, y no era ella del todo. Pese a que era poderoso, el miasma solo aumentaba a grandes escalas lo que sentía el ser infectado. Por lo tanto, si lo que Amalthea estaba sintiendo era ira, lo único que podía hacer era tratar de que se desahogara. No era la mejor idea encontrada en el pánico, pero no tenía otra mejor. Novel se detuvo a si mismo en la copa de un árbol, se dio vuelta y extendiendo cascos y alas fue envestido por Amalthea a toda velocidad. El cuerno de Amalthea encontró un sitio en el pecho de Novel, y este a su vez pudo abrazar a Amalthea con fuerza para retenerla. Ambos, a causa del impacto, cayeron al suelo, protegidos unicamente por las ramas de lor arboles en mitad de la parábola de impacto. Al caer, el dolor de Novel creció exponencialmente mientras que Amalthea gritaba furibunda.
–Amalthea…
–¡Tu fuiste quien causó todo! ¡Tu eres la causa de cada una de mis desgracias! ¡Todo lo que tuve que pasar para que no seas él! ¡Tu no eres Aslatiel! ¡Tu no mereces lo que siento por ti! ¡Ni siquiera mereces hacerte pasar por el!
–Jamas lo hice. Nunca pretendí hacerme pasar or Aslatiel… pero… tu querías que fuera él. Siempre… quisiste…
–Jamás debí confiar en tu palabra. Solo te dedicaste a enamorarme y conquistarme…
–Te di… todo lo que pude darte… aunque… nunca creí que terminaría así. Amalthea, necesito que te mantengas quieta…
Novel comenzó a intentar activar su propia maldición, la misma que envolvió su cuerpo y causó que este se fundiera con el de Amalthea. De este modo podía infectarse el mismo del miedo e ira de Amalthea, y absorberlo. Esto ya lo había experimentado con Merlín, infectar algo para reasimilar la infección. Y con el dolor que le causaba pudo recuperar la integridad de Amalthea, a un alto precio. El miasma causó reacciones en el cuerpo de Amalthea irreparables. Sus musculos se habían tensado tanto que al relajarse comenzaron a partirse. Sus huesos se volvieron delicados, su corazón había estado bombeando tan fuerte que enrojeció su cuerpo al rojo vivo, causando que su propia sangre se sintiera arder. Y terminando el conjunto, comenzó a sentir el cuerpo de su pequeña una vez se vio librada de la maldición.
–¡Novel!
–Por fin… estas de regreso.
–Novel… el bebe, Novel.
–Por favor… perdóname.
Con el primer movimiento brusco, Novel sintió el peso de la muerte asentándose sobre su pecho, mientras que Amalthea sintió la vida reclamando su inicio y su final. Novel Cayó de espaldas, separándose de esta forma del cuerno de Amlathea y causando que esta entrara en desesperación., La sangre del pegaso ahora se deslizaba por su cuerno. El terror ahora era parte de ella, y la desesperación se presentaba entre gritos y puñaladas de dolor. Pronto, sin tiempo ni ayuda, la visión del caballero comenzó a oscurecerse, las imágenes se volvieron sombras, y pronto solo la voz de Amalthea se escuchaba en la oscuridad.
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A la mañana siguiente, Novel se despertó en una habitación del castillo de Canterlot, la habitación de Merlín para ser exactos, en la torre más alta del castillo donde experimentar sin causar problemas en lo bajo del castillo. Percibía un aroma a hierbas cocidas, y sobre su pecho se podía sentir el calor de la medicina herbolaria. En su pecho podía sentir las consecuencias de sus actos, y lo que la ira desmedida causó en Amalthea. Recordándola, intentó incorporarse.
–No te muevas, chico –Al escuchar la Voz de Merlín, Novel parecía sentirse más aliviado–. Si no quieres que tu pecho empeore, espera al menos que tu cuerpo se cure.
–Eso… suena imposible ahora mismo, anciano. No tienes idea de lo que me cuesta respirar ahora mismo… ¿Cómo está Amalthea?
–Mal. Demasiado mal para pensar positivo. ¿Qué fue lo que le pasó?
–El origen de la maldición está en la tierra de los dragones, un dragón negro intenta quedarse con Equestria, fuimos a negociar… y ese monstruo infectó a Amalthea con la maldición del miedo. La infectó a tal grado que más parecía ser ira lo que se apoderó de ella. Apenas me vio, fue a por mi. Ese maldito dragón… puede envenenar con maldición a quien quiera. Por eso los dragones le tienen miedo.
Un momento de silencio hizo que Merlín comenzara a entender los alcances del conocimiento que obtuvo de la maldición del miedo de Novel. Ya anteriormente había visto que le causaba heridas, entumecimientos, e incluso perdida de conocimiento por varios días. Si esto era varias veces peor, entonces se trataba de la destrucción interior física y mental del afectado.
–Cuando la guardia alada los encontró, ella estaba tratando de dar a luz. Tuvimos que atenderla allí mismo. Fue una yegua, si eso parece interesarte más que su salud.
–Merlín, no es momento para pelearnos…
–Lo siento –La voz de Merlín parecía perderse entre sollozos–. Novel, estoy consternado. Lo que sea que le pasó le atacaba desde dentro. La piel era lo único que le mantenía unida. Eso, y el deseo de traer a la luz a su hija. Estaba tan aliviada de saber que nació sana que… ni siquiera mostró sentir dolor. Muchacho, realmente espero que se recupere… pero tal como lo veo, no sucederá pronto.
Novel se levantó, y con el miasma brotando de sus ojos, tratando que la medicina no saliera de su sitio. El miedo que le invadía era intenso, aún teniéndolo completamente controlado comenzó a dejar un rastro de lo que parecía humo negro con cada paso.
–Está en la alcoba nupcial, ¿cierto?
–All Hope ha estado tratándola, pero… me temo que la medicina no es suficiente para esto. Nunca hubo algo parecido. Mucho me temo que la reina está muy grave.
Novel comenzó a sentir algo en su interior tratando de salir. Exhumaba energía de su pecho, cubriéndolo con una especie de venda negra. Merlín sugirió que esto se trataba de la misma maldición, aceptándolo como su controlador. Novel alzó las alas, y emanando el miasma por los ojos selló sus heridas con la sombra que lo persigue. Pronto se puso en camino a su alcoba nupcial. Merlin se puso en camino, aunque estaba muy detrás de la ventaja alada de Novel en estos momentos. Segundos después se encontró con el personal del castillo, esperando en la puerta. Al ver llegar a Novel, estos se acercaron consternados y preocupados por lo que sucedió. No se hicieron esperar las palabras de consuelo, de apoyo y buenos deseos para Amalthea. Una de ellas era Celeste, que apenas vio a su padre se soltó a llorar en su hombro. Esto ya había causado que Novel se derrumbara en el momento de verla.
–¿Qué pasó, papá? ¿Qué fue lo que paso?
–Celeste… yo…
Fue entonces que una enfermera se acercó a Novel, con la intensión de pedirle a Novel que esperase por instrucciones. No mucho después se presentó el medico de la familia, All Hope con noticias respecto al estado de Amalthea. Apenas llegó el doctor, la enfermera tomó a Celeste y la alejó de ellos, con la escusa de que era charla de adultos.
–Mi señor, me temo que lo que ocurrió fue demasiado para la reina. Todo su cuerpo fue desgarrado internamente, como si fuera estirada desde dentro. Hay sangrados internos que no podré atender de ningún modo. Los ponys médicos y yo estamos preguntándonos el por qué sigue con vida… y… la verdad es que nos desconcierta.
–Oh, no –dijo Starswirl.
–¿Qué pasa con el bebé?
–Ella ha nacido sin complicación alguna, excepto que toda la energía que Amalthea usó para el parto fue demasiado para su cuerpo. Solo quería darle la oportunidad para nacer. Y eso fue lo que sucedió. Ha estado preguntando por ti. No deja de repetir tu nombre desde que llegó.
–Ha estado esperándote.
–Ella se encuentra muy débil. Normalmente sugeriría dejarla reposar… pero… está asustada. Solo tu podrías…
En ese momento se pudo escuchar a la reina Amalthea nombrar nuevamente al caballero de ceniza. Al escucharla, un escalofrío se hizo sentir en todo el cuerpo medico. Solo hacía falta esperar un milagro.
Novel acudió al llamado. Cuando entró a la habitación, vio los resultados de la ira de Gardumrax. Amalthea, que una vez fue una hermosa yegua de pelaje blanco y crin rubio, ahora había tomado un color más cenizo en general. Su cuerpo no podía moverse mucho. Tan solo verla representaba un gran dolor para él, y deseando poder hacer algo se sentó a su lado.
–Mi reina… mi niña… mi…
–Novel… ¿Qué te han dicho de mi bebé?
–Ella… está bien. Hiciste todo para traerla a la vida, y lo has logrado. Celeste estará feliz de saber que tiene una hermana.
–Una yegua… Será la yegua más hermosa de todas.
–Amalthea…
–Es una pena. Hubiera querido poder compartir momentos con ella. ¿Qué será de nuestro reino, amor mio. ¿Qué será de todos ahora que me vaya?
–No, Amalthea, no te iras aún. Sé que estás bastante grave ahora, pero con un poco de tiempo y esperanza…
–Fue… una bonita vida… a tu lado. No lo habría cambiado por nada…
–Por favor, no pienses en eso ahora… –Novel se comenzaba a impregnar el mismo con una energía tenue, la tristeza y el miedo de perder a su esposa estaban latentes. Mientras los segundos pasaban, la voz de la reina se volvía más y más tenue, arrastraba cada palabra entre susurros y somnolientos deseos. Era más como verla morir de vejez que despedirse de una pony moribunda–. Amalthea, se que no he sido el mejor esposo que pude ser, y te pido perdón si en algún momento creí que podía…
–Novel…
–¿Qué? –dijo entre sollozos.
–Fuiste el mejor esposo que pude haber querido… siempre me respetaste… me apoyaste… y viste por mi y mi hija. Jamas fuiste lo que desee, pero fuiste lo que necesitaba en mi vida.
Amalthea cerró los ojos un momento. Mientras parecía relajarse, una cosa le vino a la cabeza.
–Sé que no deseas la corona, Novel. Pero en estos momentos necesito dejar el reino en manos de alguien que pueda dirigirlos… apoyarlos y quererlos tanto como lo les quiero. ¿Podrías…?
–No, mi amor. No hagas esto. Te recuperarás, Celeste te necesita, Selene te necesita… te necesito mucho…
–Serás un gran rey, amor.
En este momento Amalthea abrió los ojos y miró más allá de su marido, hacia la puerta abierta donde los sirvientes y amigos estaban al pendiente de ella. A través de la puerta se podían ver los médicos, algunos de los ponys que estaban interesados, pero sobre todo pudo ver a Merlín y a Celeste, que estaba siendo cuidada por la enfermera. Con una señal de Amalthea llamó a su hija, que se hizo paso hasta la cama de su madre, mirándola en un estado que ella describió como agotada. O al menos eso es lo que ella quería creer.
–Mamá, ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué estás así?
En un acto que muchos podrían considerar como heroico, Amalthea cerró los ojos, se tragó su tristeza y puso su mejor cara para dirigirse a su hija.
–Mi pequeña, no te preocupes. Es solo que estoy demasiado cansada. Los doctores creen que necesito dormir –el corazón de Merlín y Novel cayó de su pecho al estomago, tragándose de la misma manera la tristeza para no alterar a la pequeña–. ¿Recuerdas a los osos? Cuando llega la temporada de nieve se recuestan a dormir, y duermen por mucho mucho tiempo…
–Si. Papá dice que es inviernar.
–Bueno, yo voy a necesitar dormir casi de la misma manera.
–Oh. ¿Y cuando despertarás? –Una lagrima cayó de la mejilla de la reina.
–No lo sé. Lo que haga falta. Cuando despierte, tu serás la primera que me verá.
–OK… ¿Te dormirás en una cueva también? –Amalthea dio vuelta a su mirada, dirigiéndose a Novel cuando dijo esto.
–Si. Tu padre me llevará a una cueva, y cerrará con una losa al salir, para que no me entre frío.
–¿Puedo visitarte?
Fue en este momento cuando Amalthea sintió quebrarse.
–No, mi cielo. Todavía no. Pero no te preocupes. Tienes a tu padre y a tu hermanita para cuidarte. ¿Si?
–Si, mama. Descuida, papá me enseñará a cuidar de mi hermanita. Ya verás que grande se pone.
–Lo se, cielo. Espero poder verlos pronto –Los ojos de Amalthea rogaban por cerrarse, y ella luchaba con todo lo que tenía por que esto no pasara– Te extrañare, mi cielo.
–Te voy a extrañar, mamá.
Al darle un beso a su mamá, Celeste se despidió de ella, así como Amalthea se despedía de su hija con un fuerte abrazo. Una vez que la pequeña bajó del banquito, ella salio de la habitación diciendo que iba a ver a su hermanita, quien estaba recostada en una cuna en una habitación del castillo. Apenas se fue, Amalthea se dirigió a su consejero real.
–¿Starswirl?
Merlín se acercó a la camilla de Amalthea, arrodillándose para escucharla.
–Aquí estoy, su alteza.
–Amigo mio, no hace falta decirte que fuiste el primero en brindarme ayuda cuando más la necesitaba. Sin embargo debo volver a pedirte ayuda: aconseja a Novel de la misma manera como me aconsejaste a mi. Guíen a nuestro pueblo a una prosperidad más allá de lo posible. Cuídense entre ustedes, así como siempre fue.
–Si, mi reina.
–Starswirl… –Esta ultima frase hacia el tenía un tono firme, como siempre fue desde que la coronasen–. Aún en mis últimos momentos no has aprendido a llamarme por mi nombre.
–Lo siento, mi señora Amalthea.
Cerrando los ojos, pues el cansancio y su cuerpo comenzaban a apagarse permaneció recostada con la respiración más tranquila de lo que nunca estuvo. Momentos después, se dirigió por ultima vez a Novel.
–Amor mio… estoy cansada. ¿Te molesta si me voy a dormir temprano?
–No –dijo Novel quebrando su enteresa. Amalthea movía uno de sus cascos indicándole que subiera a la cama con ella. Este le hizo caso y se recostó a su lado.
–¿Te molesta si te pido que me cantes esa hermosa canción de cuna?
Con todo el dolor de su corazón, obedeció a Amalthea, iniciando la nana de la luna, aquella canción que tanto Aslatiel como él solían cantar para hacerla dormir.
Luna, luna
Que pequeño me siento hoy
Luna, luna
Solo tu sabes como soy
Despacito me voy
Mi secreto te doy
Tu silencio lo guardará
Una gota de ti
Una gota de mi
Y una gota de eternidad
Con cada nota, Amalthea comenzaba a caer en el reino de la muerte, aquel al que los unicornios no debieron tocar nunca. Podía ver a lo lejos en la oscuridad el resto de sus hermanos galopando hacia la luz.
Vuela, vuela
Con el viento de la verdad
Grande y fuerte
Cuando toques la inmensidad
Como duele crecer
Lo que cuesta aprender
¡Santo cielo lo que hay que andar!
El camino de ayer
Hoy lo vuelvo a inventar
Y mañana vuelta a empezar
En mitad de la oscuridad escuchaba el tararear de la nana de Novel, que era tan lejano a cada segundo extra que pasaba. Al lado del camino de luz, el que todavía no había siquiera avanzado, podía ver a un cazador, el rostro de su amado Aslatiel de Volges, el primer caballero de ceniza caminando hacia la luz, y mientras el tiempo eterno seguía su curso, algo le hizo dar un paso atrás.
Como duele crecer
Lo que cuesta aprender
¡Santo cielo lo que hay que andar!
El camino de ayer
Hoy lo vuelvo a inventar
Y mañana vuelta a empezar
Dio vuelta sobre sus cascos, y regresó al mundo de los vivos para terminar de escuchar la canción y con un ultimo beso entregar un ultimo regalo a su amado.
–Te amo, Novel.
–Amalthea, te amo…
Con una sonrisa, fue Amalthea quien con sus ultimas palabras terminó la nana acompañada de su esposo.
Luna, luna
Navegando en un sueño voy
Blanca luna
Me da miedo saber quien soy.
Y habiendo terminado la canción de cuna, La reina Amalthea, el ultimo unicornio terrestre… y la primer alicornio de Equestria expiró. Novel, le abrazó con todas sus fuerzas, emanando un miasma diferente. El miedo, quizás el que siempre dominó a Novel, ahora se había convertido en tristeza. Los sirvientes del castillo, los médicos… los amigos y fieles servidores de la reina bajaron sus cabezas, reverenciando a la que una vez fue considerada la primer diosa de Equestria, la reina de Canterlot… y la salvadora de varios cientos de Humanos de la tierra.
No tardó mucho tiempo antes de que un dragón se hiciera presente en Canterlot. Apenas falleció la reina, se apareció el mismo Gardumrax en el reino, cayendo en la explanada y destruyendo todo cuanto estaba a su alrededor.
–¿Quién diría? El caballo alado logró sobrevivir. Supuse que se matarían entre los dos, pero al parecer hay suficiente honor en el corazón de estos seres para perdonarse el uno al otro. Lastima que esto no durará lo suficiente. ¡Caballero de cenizas! ¡Enfréntame por tu derecho a quedarte!
Novel todavía estaba conmovido por la muerte de Amalthea, aún la abrazaba cuando el dragón de miasma llegó a Canterlot. Recostando con cuidado la cabeza de la reina, se levantó de la cama, abrió paso entre los ponys y comenzó el camino a la explanada. Pronto se le unió Starswirl, tratando de detenerlo.
–No salgas ahora, muchacho.
–Debo hacerlo.
–Ese dragón te asesinará.
–Si eso pasa, la siguiente en heredar el reino sería Celeste.
–¡Expones a tu hija a que esa cosa lo ataque!
–No habrá otra muerte a causa de ese dragón. Excepto tal vez la mía. Merlín, te dejo a cargo de mis pequeñas si algo llega a suceder.
–Debes estar bromeando.
Algo alrededor de Novel cambió, el ultimo regalo de Amalthea se hacia presente en forma de energía vital. Comenzó a expulsar miasma negro, dejando un rastro de cristal a sus pasos. Sus alas se cubrieron de un color negro que les dio poder, y su cuerpo se invistió en una armadura negra. Sus labios comenzaron a recitar magia arcana, herencia única de Amalthea. Aún sin un cuerno, dependía de su propia humanidad para canalizar la magia de los antiguos terrestres, y esta era la que pondría fin al reinado de Gardumrax. Mientras avanzaba, a su pazo fue dejando marcas en el suelo, signos de magia antigua que Merlín jamás había visto, y aún así los reconocía de la magia de Amalthea.
–Novel, ¿Cómo es que…?
El rastro se convirtió en el hechizo, escondido ante la vista del gran dragón, que solo podía ver al caballero investido en armadura.
–Soportaste mi maldición de miedo, bastante interesante resultaste…
En ese momento, el dragón negro notó que Novel parecía demasiado concentrado en recitar algo, moviendo únicamente los labios mientras sus ojos parecían perderse en el vacío.
–¿Qué estas haciendo?
De pronto, y mientras recitaba el conjuro, las letras detrás de él comenzaron a desplazarse, como si fueran inscritas en una cinta invisible que se corría por toda la plaza, rodeando al dragón y colocándolo en una cárcel de magia, de la cual no podía escapar.
–Ancestros equinos, de la tierra, del aire y del etereo, os entrego una fuente de energía para restaurar la tierra que se ha alterado. Presento este deseo de restauración como castigo a quien ha desgastado tu superficie, tu vida y los que contigo comparten un fin –el círculo mágico se fue cerrando hacia el dragón, compactándolo hasta que este no pudo soportar el dolor mismo de la presión. Pronto su cuerpo comenzó a descomponerse de materia a energía. Pronto del dragón no quedó sino un orbe de energía, el mismo que salió disparado hacia el norte, siendo atrapado y sellado en un cristal e lo más profundo de la montaña.
No obstante, celebrar o tan solo alegrarse de que este hubiera sido detenido no era una opción plausible. Canterlot había perdido una reina, Celeste una madre… y Equestria a una amiga. Intentando ver el lado positivo, Novel comenzó a caminar hacia la habitación del bebe, buscando a Celeste para acompañarla. Pronto la encontró sentada al pie de la cuna donde estaba la princesa Selene. Fue extraño ver a Celeste sentada con las alas y orejas caídas, así como los hombros vibrando. Pronto escuchó un susurro.
–Te voy a extrañar, mamá.
–Lo sabías –Al escuchar a Novel, Celeste intentó limpiar sus lágrimas, fingiendo una sonrisa para su padre.
–Papá, no sabía que vendrías. Yo…
–Lo sabes mejor que ningún pony ajeno a Canterlot, ¿Cierto cielo?
Celeste se mantuvo cayada un instante. Justo cuando empezaba a descomponer su mirada se dio la vuelta ocultando su llanto. Sin embargo el cálido abrazo de Novel provocó su completo desahogo.
–¡Mamá ha muerto, papá! ¡Mi mamá ha muerto!
–Mi cielo, no esperaba que lo supieras. ¿Por qué no…?
–Creí que… que si yo lloraba, tu también lo harías. Debía… debía ser fuerte para ella, para ti y para mi hermanita. ¿Qué será de nosotros sin ella, papá?
–No lo se, cielo. Pero no nos queda de otra que esperar a que suceda lo que deba suceder. Ella… estaba allí para los ponys que la necesitaban, y así mismo estaremos nosotros para los que nos necesiten. Hay que intentar seguir los pasos de tu madre, cielo.
–Son pasos muy grandes, papá.
–Pero no caminaras sola, cielo. Ella estará a tu lado –Novel miró a la cuna, a una pequeña potrilla que dormitaba.
–¿Qué hay de ti, papá?
El silencio fue la respuesta menos adecuada, y aún así la única que le venía a la cabeza. Mirando a Selene comenzó a pensar en el futuro, lo que a ellas les deparaba el destino. Discord, Tirek, Nightmare Moon entre otros obstáculos para los cuales debían estar preparadas.
–Aquí estaré… todo el tiempo que pueda.
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Es mi deseo cortar la saga de "Equestria de Leyenda" por motivos de que si continuo como tal se irá alargando hasta consumir la serie. Supongo que he caído en el problema de cada OC: convertirlo en el mesiatico único elegido. al menos parte del origen.
Sobre Gardumrax... acepto que el nombre es una basura y que solo puse ese nombre por que no tengo imaginación para ello.
Encuesta rápida: ¿A que pony debería analizar a continuación: Rainbow Dash o Twilight Sparkle? Anexo a esto, acepto sugerencias para nuevos ponys, nuevos análisis y nuevas ideas.
Nos leeremos en el siguiente capítulo, para terminar la saga del origen de Equestria y conectar las historias con la historia del caballero de la ceniza.
