El caballero de ceniza

Equestria logró en poco tiempo avanzar de ser una tierra fértil a ser una comunidad, un país entero en desarrollo. A partir de Cloudsdale, Marehathan y Canterlot, Equestria comenzó a fundar nuevos territorios alrededor de su terreno. Respetando lo que pertenece a cada especie, se ha determinado como fronteras los océanos, las montañas del norte y la tierra desértica al sur. De allí en adelante se comenzaron a fundar nuevos sitios donde vivir. Algunos asentamientos no oficiales con un nombre proporcional, otros sitios solo eran haciendas ganaderas, agrícolas o artesanales donde convivir.

Alcanzada cierta era, Se acordó que la coronación de las princesas era necesaria, puesto que el senescal de Equestria ya no podía ejercer su cargo.

Cien años han pasado, y de Canterlot se ha formado una enorme ciudad, a cargo del senescal de Amalthea, quien fue guía y maestro de las princesas Celeste y Selene, ambas hermosas y gentiles alicornios, que debido a su longeva naturaleza apenas estaban por llegar a su edad adolescente. Solo que ellas no gobernarían en Canterlot… aún.

Se acordó que ellas debían gobernar desde su propio castillo, una edificación imponente construida en el conocido Everfree Forest, sitio más alto del centro de Equestria. Desde aquí se pretendía tener un gobierno más céntrico y divergente, cercano a las más nuevas colonias ponys, sin dejar de lado ningún otro por distancias o noticias. Los nombramientos se hicieron hace semanas, los mensajeros de cada comunidad, los que dirigirían cada colonia, los directivos de cada raza… un desastre político que pronto se hizo caminar en buen recaudo, alcanzando un óptimo gobierno de cada aldea. La coronación estaba por llevarse a cabo, y nadie estaba más interesado en el correcto orden que Novel Feathershy.

La edad lo hizo envejecer de una manera grosera. Aunque Equestria completa deseo que aceptara la corona, Novel jamás permitió que colocaran un título diferente al de senescal de Amalthea sobre su nombre. Este se convirtió en el que enseñaría a sus hijas a gobernar, a distribuir recursos y delegar a un correcto líder, así como enfrentar cada adversidad con inteligencia antes de que la desesperación cobrara partido en ellas. Novel se convirtió en el dirigente de las princesas, aunque de ser necesario ejercía el papel que Amalthea habría ejercido en su momento. Hoy, tras de cien años de haber iniciado su labor en Equestria, no puede caminar de manera correcta sin trastabillar. Varias peleas, varios enfrentamientos contra los indomables climas, criaturas y calamidades de Equestria hicieron a sus huesos frágiles y rechinantes. Su crin casi le había abandonado, sus cascos estaban reducidos a grietas y fisuras. Debía ser cargado para cualquier lugar, esto debido a las órdenes de su doctor, Emergent Hope, hijo del desaparecido All Hope y amigo del senescal desde infante.

Sin embargo, aunque era obligatorio cargarlo fuera del castillo, Novel no solía separarse de Canterlot, ya que era aquí donde solía pasar los días, uno a uno como si no le pesaran. Cien años le trajeron beneficios para su propio espíritu. Tal como lo fue en Ponyville, antes de la recesión de tiempo, solía reunirse en la plaza para contarle historias a los chicos, cantarles algo tocando el arpa, la guitarra o el violín, instrumentos que debido al tiempo de practica ya podía tocar de manera fluida. Solía visitar a los ciudadanos y comer con ellos de ser posible. Adoraba pasear por las calles y disfrutar de los aromas que los establecimientos tenían para ofrecer. Ahora mismo, mientras se planeaba la coronación, caminaba lentamente por la calle principal, lentamente mientras su comité de eventos le explicaba lo que estaban elaborando para este el frabulloso día. Y con la serenidad y paciencia que solo la edad pudo traerle, delegaba los detalles a cada uno de ellos. Solo hizo falta una palabra y Equestria misma estaría en movimiento de ser necesario.

–Mi señor, sobre el transporte.

–Confió que usted pueda organizar las rutas de tránsito, de modo que cada pony pueda llegar al castillo de las hermanas. Quiero que entienda que cada pony que pueda y quiera asistir tendrá la posibilidad de asistir, y se le facilitará albergue, agua y comida.

–Sí, mi señor.

–Debo resaltar que nadie será excluido de la coronación. Granjeros y nobleza pueden estar presentes y exhorto a que cada uno se comporte de acuerdo al evento. No quiero problemas. Estoy demasiado viejo para eso.

De pronto a su nariz llegó el aroma del pan de centeno, y a su cabeza imágenes de su vida al lado de su primera familia. Aún después de tanto tiempo recordaba a cada uno de ellos, pese a no poder recordar sus rostros, podía recordar sus nombres. No obstante, en los últimos días de su vida ya no había motivo para permanecer recordando.

–Mi señor.

–¡No me traten como un pegaso anciano! Estoy perfectamente concentrado. Solo tengo un poco de hambre.

–Me parece bien. Nuestro chef le ha preparado un banquete para su estómago…

–Perdí el sentido del gusto hace una década. Cualquier cosa que coma me sabrá a cartón. Solo… necesito pan de centeno y tal vez algo de manzana.

–En seguida señor.

Al escuchar las necesidades del senescal, los organizadores partieron a realizar sus labores, mientras que Novel seguía caminando solo de regreso al castillo, comenzó a traer recuerdos a su mente. Estas calles de Canterlot traían a su mente divergentes recuerdos y posibilidades que jamás se concretaron. Su viejo corazón mezclaba dos vidas, ambas sobrepuestas la una sobre la otra. Canterlot no era ni de lejos lo que será siglos adelante en la historia. Sin embargo, comenzaba a tomar forma. Las calles, especialmente las que circundaban el castillo, ya comenzaban a tomar la forma que tendrán. En camino a casa, un sitio le hizo detenerse. Un sitio baldío y espacioso, donde había un escenario de madera y donde algunos ponys jóvenes ensayaban para una puesta en escena. Este sitio hizo aparecer fantasmas de su pasado. Estos fantasmas se aparecieron en forma de una pony, una silueta que no tenía color o rostro, pero que tocaba el chelo como los mejores músicos, incluso mejor. La música no la podía escuchar, no podía verle a los ojos, pero sabía que tocaba el chelo. Pronto Novel entró en desesperación, ahogando su pena en la nostalgia. Luego, como si el destino le jugara una mala broma otro fantasma de su pasado caminaba por la calle, de una manera vaga, como revisando el lugar. Este fantasma era más alto, con alas extensas y una melodiosa figura. No podía escuchar su voz ni verla a los ojos. Pronto se dio cuenta de la falta de recuerdos. Este motivo era el principal por el que estaba apresurando la coronación. Él ya podía sentir el final de su vida acercarse.

–Dulce Celestia. Detesto ser una carga para mi pueblo.

–¿Una carga? –Investido como un pony, un ser mitológico se acercó a Novel. Solo verlo a los ojos era suficiente para reconocerlo, aunque hace mucho que había olvidado su nombre. Desde hace algún tiempo solo lo llamaba Discord.

–Discord. Eres un chismoso empedernido.

–Es imposible no enterarse de lo que dices, anciano. Cualquier pony pudo haberte escuchado decir esto. ¿Listo para colgar el mando?

–Sabes que no hay forma en que te ceda el poder. Soy inmune a tu magia.

–No eres inmune, solo… no permitirás que haga gran cosa. Odio esta clase de orden. Si tan solo pudiera alterar las cosas un poco…

–Más te vale que no intentes nada en la coronación de mis hijas. Ya ha sido demasiado el tornado que provocaste solo porque no te gustaba el acomodo de los silos de sorgo y trigo. Hiciste que los jóvenes trabajaran el doble.

–Por favor, si fue bueno para tu corazón.

–Casi provocas que me infarte ese día. Estuve a punto de encerrarte dentro de una vasija.

–Al menos los silos no se movieron de lugar. Buena muestra de conocimiento humano de construcción.

–Como sea, te advierto que no permitiré que…

–Si, como sea. Y dime, ¿Cuándo sucederá el evento?

–Pronto, señor del caos. Muy pronto partiré de Canterlot. Y tendrás lo que siempre has querido.

–Una oportunidad contra tus hijas por controlar el mundo. Estás demasiado tranquilo para saber todo esto.

–Sé que ellas encontrarán la manera de derrotarte.

–¡Si, claro! Me pregunto si realmente tienen la capacidad para medirse conmigo.

Novel tomó el pergamino y lo guardó bajo su ala. Lo que pronto ocurriría debía salir a la perfección.

.

De regreso en el castillo, fue atendido por su servidumbre. Estos le ofrecieron un asiento y cargaron con él hasta el comedor, donde ya le esperaba Celeste y Selene, sentadas a la mesa, observando con ojos de tentación un pastel de manzana cada una. Su apariencia era más la de yeguas adolescentes, eso claro adherido a la especie de alicornio (Lullaby for a princess, aprox). Al ver a Novel entrar por la puerta del comedor, ellas pudieron respirar tranquilas. Jamás habían comido si él no estaba presente, salvo que no estuviera en Canterlot.

–Lamento haberme tardado tanto. Mis cascos no son tan veloces.

–Descuida, papá. Jamás empezaríamos sin ti.

–¡Por más delicioso que se vea el pastel! –Selene usó su magia para tomar el pastel, llevándoselo a la boca al instante.

–Ha sido una locura. Apenas puedo creer que fue ayer, hace cien años, cuando las vi nacer, las vi crecer y les vi madurar hasta ser las hermosas yeguas que son ahora.

–Papa, sueles tratar de alagarnos cada que puedes.

–Y por eso te queremos –dijo Selene, pausando su merienda.

–Selene, el postre no es primero…

–Tardaste tanto que el tiempo de la entrada y el plato fuerte se agotaron. Voy directo al postre.

–No tienes remedio.

–¿Cómo van los preparativos –Celeste también se servía en ese momento un poco de pastel, comiéndolo con pausas mientras alternaba entre el pastel y la entrada. Novel, por otro lado, solo se sirvió una manzana y un pan de centeno.

–Creo que estaremos listos. Pronto todo Equestria estará presente en Everfree. Los organizadores han prestado tanto tiempo de trabajo que dudo mucho se repita esta clase de evento. Es magnífico lo que Equestria puede hacer cuando trabaja junta.

–¿Estás seguro que deseas retirarte de tus labores? Siempre puedes ser nuestro consejero real, padre.

–Estoy demasiado viejo para esta clase de preocupaciones. Aprovecho esta época de paz relativa para retirarme. Este será el último. Después de eso podré gastar mi vida senil encerrado en este castillo, esperando la demencia, la hora del baño y la comida.

–Papá…

–Ya solo me queda eso… y reunirme con tu madre.

Por un instante Celeste dejó sus alimentos. Aunque antes ya había escuchado el deseo de Novel de reunirse con su madre. No era de extrañar escucharlo hablar de eso, solo que de vez en cuando se le escuchaba divagar junto a esto, sobre una yegua que tocaba el chelo. Por supuesto, Novel no había contado nada sobre su familia anterior.

–Papá, comienzas a preocupar.

–Descuida, seré viejo, pero no estúpido. No causaré mi muerte. Viviré todo el tiempo que pueda y permaneceré a su lado, causándole problemas como cualquier padre a su hijo.

Solo de este modo, Celeste se pudo tranquilizar.

–¿Qué te parece el pan, papá? –dijo Selene tratando de abrir charla.

–Delicioso. Como siempre. Solo que no puedo saber si es mejor o peor que el de ayer. Hace mucho que perdí el sentido del gusto. Sin importar que me lleve a la boca solo puedo sentir su textura. Pero siempre adoré el pan de centeno. Me… trae recuerdos.

–Los comías con mamá.

–…

Justo en ese momento ocurrió. Tratando de recordar su antigua vida la imagen sin rostro de un pony terrestre y la imagen de un alicornio blanco atacaban su cabeza y castigaban su corazón. Sabía que fue importante en su vida, solo que no podía recordarla. Sabía incluso que la amaba. Pero… tan solo pensar en que ya no la podía recordar… le causaba una enorme tristeza. Esta tristeza fue tomada por Celeste y Selene como añoranza, la nostalgia de haber perdido a su madre.

–Papá, lo siento.

–Lo intento… pero no puedo recordar sus rostros. Mis amigos, mis seres queridos… mi amada Amalthea… y… Necesito recostarme. Lamento retirarme tan pronto.

Selene y Celeste se miraron entre ellas, tristes y arrepentidas de traer a su madre nuevamente a la plática. Cada que él intentaba recordar a su madre le ganaba la impotencia y desesperación.

Antes de llegar a su cuarto, Novel pasó por la sala de música, donde por lo general había clases de música para los aldeanos que desearan convertirse en músicos. Este día, debido a los arreglos necesarios para el evento, no había mucha actividad en el castillo, salvo alguno que otro sirviente para atender las necesidades del senescal.

Entrando en la sala de música, comenzó a escuchar dentro de su cabeza canciones de su pasado, melodías que se quedaron grabadas en su cabeza, y que se reproducían con un eco vacío. Aun cuando se sabía viejo, todavía tenía la intensión de tocar, su único entretenimiento que lo relajaba.

Tomando una guitarra, se sentó, inspirado para tocar una vez más comenzó a tocar melodías que recordaba de su pasado. Su primera acción fue afinar la guitarra, y con arpegios sencillos comenzó a tocar una melodía. No había letra, no había acompañamiento, pero se reconocía la canción. Atraídos por la música comenzaron a llegar los miembros del servicio del castillo a escuchar el canon de Patchbell. Acorde por adcorde en una versión lenta y solitaria. Muchos esperarían escuchar una melodía más fluida, pero siendo Novel tan viejo, tan lento de reacción solo podía realizar a lo mucho dos acordes por segundo como máxima velocidad.

En su cabeza las imágenes comenzaban a brotar. Fantasmas de su pasado, el mismo que borraba los rostros. Recordaba a si mismo tocando la guitarra, pero no recordaba donde. Recordaba una pequeña potrilla dibujando algo en el suelo, pero no recordaba qué… recordaba… o tal vez soñaba despierto. La nostalgia sobre lo que no podía recordar solo ahondaba su melancolía. Pronto y de la nada dejó de tocar…

–Ojalá pudiera tocar como antes.

–Por favor, no te detengas –Una melodiosa y joven voz se escuchó en el pasillo, lo que llamó la atención del anciano. Con paso lento se acercó a la puerta, encontrándose con una joven pegaso que miraba hacia el espacio. Novel no tardó tanto en intuir que esta pequeña potrilla carecía de la vista–. Es una música melodiosa. Le pido que no deje de tocar.

–¿Te gusta lo que oyes, cielo?

–Si, claro.

–Bien… entonces, creo que tal vez podamos tocar un poco más. Pero… creo que el arpa será mejor para tus oídos. Ven pequeña –Novel usaba una bufanda, la estiró para que la pequeña pudiera asirse con ella–. Supongo que te habrás perdido. No es de sorprenderse. Una vez me perdí en los pasillos de este enorme laberinto. Tuve que sobrevivir con dos panes de centeno y un poco de agua por tres días hasta que me encontraron.

–¿Dos días para encontrarlo? ¿Pues que es lo que haciendo?

–Es una pena decirlo, pero soy el mejor jugando a las escondidas. Mi marca fue de dos días sin que me encontraran. Eso fue claro antes de que mi amada esposa falleciera. En ese entonces todavía no era necesario que me encargara de todo este país. A veces extraño esa ligera libertad…

–¿Y por que no dejar de hacerlo?

–No es tan fácil –Novel le acercó un taburete a la pequeña, indicándole con un casco que este era su asiento–. Cuando hay tanta gente que depende de ti, que te necesita y requiere de tus servicios, es difícil tomarse el día libre. Siempre esperé que mis hijas crecieran más para cederles esta responsabilidad, pero… ya estoy demasiado viejo para recordar nada.

–Si, su voz se escucha cansada.

–Usted, joven potrilla es muy atenta –Novel comenzó a tocar un poco el arpa, amenizando la charla con una suave melodía de fondo, una melodía que se podía describir como el viento acariciando el agua–. Me sorprende que seas tan intuitiva. Me recuerdas a cierta pony de mi pasado.

–¿También era ciega?

–¡Oh, cielo! Te sorprendería la enorme cantidad de ponys que pueden tener una perfecta visión pero que no quieren usarla para lo que realmente importa. Muchos se fijan en su propia imagen sin saber que proyectan un ser distinto al que quieren ser. Por ejemplo, todos dicen que soy un caballero, el guarda principal de la corona de Canterlot… y sin embargo jamás he tenido la oportunidad o necesidad de entrar en combate.

–Pero.. usted se oye algo…

–Viejo, anciano, senil…

–Gentil.

–Oh. Bueno… gracias, jovencita. Le has alegrado el día a un anciano –Novel continuó tocando el arpa, desatando melodías que la pequeña disfrutó con gozo.

–Por cierto, no nos hemos presentado aún, pequeña.

–¡Oh! ¡Mi nombre es Snowdrop!

–¡Eh! ¡Te conozco! ¡Eres la fábrica estrellas! He oído mucho sobre ti.

–¿En serio?

–Según me han dicho, creas estrellas de invierno. Estas caen a la tierra con la intensión de cumplir los deseos de los ponys de buen corazón. ¡Eres asombrosa!

–Yo… no diría eso.

–¿Por qué?

–Bueno, no soy especial en lo absoluto. Quise darle un regalo a las princesas, y nada más. Pero… Solo era nieve…

–No, cielo. Les has dado mucho más que nieve –Novel comenzó a cambiar la tonada, a una tonada más melancólica (música de recuerdo)–. Selene llegó ese día esperanzada y feliz. Estaba tan conmovida por lo que habías dicho, que se pasó horas en el balcón, observando a las estrellas mientras recitaba su nana favorita. Tuve que pedirle que se acostara a dormir, porque deseaba seguir observando al cielo. Luego, de la nada, reorganizó su habitación con temática de cielo estrellado, había tantas estrellas por todas partes que muchas de ellas se me atascaron en el crin cuando entré por primera vez.

–Pero solo le di nieve.

–Mi cielo. Los regalos más hermosos suelen ser aquellos que logran tocar nuestro corazón. Y tu estrella de invierno fue tan hermoso que incluso lograste alegrar a una princesa de la noche. Te lo agradezco mucho.

La pequeña mostró una gran sonrisa al escuchar lo que había logrado con solo un regalo.

No mucho después, alguien interrumpió su charla.

–Señor, hay reportes de que una pequeña potrilla podría estar perdida en el…

Cuando el guardia real entró en la sala de música, asustando a la pequeña que en ese momento estaba disfrutando de un emparedado preparado por el anciano senescal, no me pregunten de donde, con un sabroso té de manzanilla. El brinco hizo que la pequeña derramara su té.

–Le agradecería que fuera un poco más amable con la puerta, gentil pony.

–Lo siento, señor.

Novel intentó tranquilizar a la pequeña, que busco un refugio bajo la mesita.

–Lamento que el guardia te haya asustado, pequeña Snowdrop. Quería decirme que había una pequeña perdida. ¿Por qué no me dijiste que te buscaban?

–No es que no quisiera decírselo. Es que me daba pena decirle que me perdí. Estaba siendo guiada por la profesora Nimbus y escuché la música. Me alejé y perdí el camino, siguiendo su música llegué aquí… y… perdí noción del tiempo.

–Guardia, personalmente acompañaré a esta pequeña al lugar donde esta su madre.

–Mi señor. A su edad no debería….

–No me trates como a un pegaso anciano…

–Si señor.

Mientras Caminaban de regreso a la entrada principal, Novel le daba un recorrido improvisado, haciéndola sentir algunas de las cosas más especiales que exponía, desde las estatuas entregadas por reinos vecinos, hasta el trono de la reina, resguardado por la guardia real. Pronto surgio una pregunta.

–Pero… si este es el trono de la reina, ¿Por qué no he escuchado de una reina?

–Porque la reina ya no se encuentra entre nosotros. Mientras se coronan a las princesas, un pony se encarga de llevar el orden de este país, intentando llevar a Equestria a una paz más abundante.

–Hace cuando que no hay Reina en Equestria…

Novel silenció por un momento. Recordar el tiempo no le hacía bien, puesto que pronto se cumplía su fecha límite…

–Noventa y cinco años.

–¿Todo ese tiempo ha estado dirigiendo esta nación?

–Algunos dicen que poco más.

–¿Y quien es este pony tan especial y viejo?

Casi no necesitó preguntar. De inmediato cayó en la respuesta de quien era el único verdadero anciano de Equestria. No es común que la gente vieja se mueva tanto, ni siquiera la que puede volar. Generalmente solo se mantiene sentada y cuenta historias sobre Equestria, Canterlot, Manehathan… entre otros. Sus cargos eran de consejeros y patriarcas por su experiencia, pero jamás entraban al castillo real. Solo un anciano habitaba este lugar, uno estaba enterado de todo lo que ocurría en Canterlot y sus alrededores, conocía la historia de todo… en este castillo y además podía contar historias relacionadas con todo lo que estaba en el castillo, incluyendo sobre las princesas.

–Usted…

–Pronto todo terminará, Snowdrop. Ya estoy demasiado viejo para esto… y mis hijas ya han dirigido este país en mi lugar. Pronto… será el momento de… dejarlo todo. Y unirme con mi esposa.

–¿A que se refiere?

Novel miró a la pequeña, que seguía con la atención vacía en el horizonte. Sin embargo esta comenzaba a llorar. Por un instante el recuerdo de toda su familia palpitó en su interior. Y de pronto, con el tiempo que dura un parpadeo se esfumó nuevamente.

–Snowdrop, tal vez pienses que por el simple hecho de padecer una discapacidad, ya sea la vista o la falta de movilidad es un impedimento. Sin embargo, los obstáculos se hicieron para ser superados. Durante casi cien años he intentado llevar el país que mi yegua habría querido poder ver una vez más. Y aunque lo he intentado, mi cuerpo ya no puede hacer mucho más por ello. Es a ustedes, los jóvenes potrillos quienes heredarán Equestria. Sé que dirigidos por mis hijas tal vez ustedes puedan hacer de Equestria la tierra que quisiera ver con mis cansados ojos.

–Suena como si se despidiera señor.

–Despedirme… solo de los problemas cielo. Pronto mis hijas serán coronadas princesas regentes de Equestria.

–¿Por qué princesas, y no reinas?

–Esa fue su voluntad. Piensan que como princesas son queridas y no quieren cambiarlo.

Novel tuvo que dar esta explicación. Sabía el motivo por el que ellas eligieron el titulo de princesas soberanas en el lugar de Reinas. Pero…

.

El gran evento, la coronación de las princesas soberanas de Equestria, está por comenzar. En este día todos los ponys de Equestria han sido invitados a la inauguración del castillo de las hermanas, el evento en el que se ha ido un año de preparaciones por fin está aquí. Campesinos y burócratas, todos invitados a convivir. Sin límites ni divisiones, cada pony vestido para la ocasión con sus mejores telas, y de no tenerlas, por orden del senescal se ha logrado vestir de gala a todo el mundo. Venid a contemplar la coronación real de sus majestades, Celeste y Selene, semi diosas pony con suficiente poder y educación para dirigir a Equestria.

Los caminos a través del bosque Everfree fueron trazados de la manera menos invasiva posible, estudiando rutas y negociando con las creaturas territoriales el permiso de paso. Una enorme peregrinación consistente en cientos de ponys, de todos los poblados de Equestria, ponys agrícolas, terratenientes, guardianes, obreros y de cualquier labor ha suspendido por este día su labor, pues el pan estaba asegurado con solo visitar la fiesta del siglo.

Dentro del castillo se recibieron en asientos independientes a más de seiscientos ponys, cincuenta grifos, algunas criaturas de Everfree que desearon ver la coronación y a un embajador del reino de los dragones. Las gradas estaban a su máxima capacidad, y mientras los susurros y gritos se mezclaban en un ambiente sublime, una campana comenzó a sonar. Esta era la señal de que las princesas estaban llegando.

Volando majestuosamente, ambas formando entre las dos un eclipse, luna y sol juntándose para bañar el mundo de una luz rojiza, la que nunca antes se vio en Equestria. Todos los unicornios del reino platinum debían unirse para mover un astro a la vez, mientras que ellas dos podían mover cada una un astro. Esta fue la tarea que ellas aceptaron, con tal de evitar que lo ocurrido en los inicios de Equestria no volviera a suceder. Muchos atestiguaron que este eclipse formó una corona de oro y plata en el cielo, un espectáculo digno de ver desde las gradas. Al aterrizar las dos hermanas, emanaron energía pura, la cual se presentó ante los asistentes al evento como destellos plateados a su alrededor, como si acabaran de aterrizar en una laguna y el chapoteo viajara a través del aire en cámara lenta, y luego a detenerse por completo. Los potrillos juguetones alzaban los cascos para tocarlos, enterándose que era una llama suspendida en el aire, cálida pero no lascerante o dañina. Se asemejaba al humo, farolitos de energía que llenaban de vigor a los presentes. Y en un mundo encerrado en matices rojos (Debido al eclipse) estas formas de energía se tornaban en farolas que dirigían a los presentes hacia un nuevo sol, una nueva luna… un nuevo reino del día y la noche.

Al bajar sus cabezas tanto el sol como la luna comenzaban a moverse. Este movimiento fue algo impresionante, no solo porque el sol y la luna se movían incluso si ellas no los miraban directamente, sino porque eran dos princesas soberanas bajando la cabeza a su pueblo. Este momento fue algo tan impactante para los presentes, que por instantes no supieron que hacer. Cinco segundos después fue Novel quien bajó primero su cabeza, luego de él cada pony o creatura invitada al evento. Novel había inculcado en ellas un valor de humildad tan pasible que pocos de los monarcas invitados podían entender.

Novel, Senescal de Equestria durante el primer reinado de Amalthea, encargado de seguir el reino en su nombre, dirigiendo a las princesas y criándolas por cien años, hasta el momento de su madurez, cuando la senectud impedía a Novel llevar el reino. Hoy, él es quien se dirigió al pueblo, como un líder transitivo, al que todos reconocieron como el administrador de un reino que soportó por el mayor tiempo posible.

–Hoy… viendo a esta comunidad me enorgullece de sobremanera haber sido parte de todo esto. Ser el regente de Equestria en la ausencia de nuestra amada reina ha sido un trabajo duro y poco remunerable. Guerras vinieron, pero supimos sobrellevar eso. Hambre y sequia asolaron Equestria, pero supimos seguir adelante con poco alimento y casi nada de agua. Infestaciones de Parasprites llegaron y se fueron de Equestria en una sola línea de conga. Eso fue super raro –El reino rio con esta ultima–. Pero mis ponys, amigos y regentes que han dado su tiempo y esfuerzo, les pido perdón. Mis hijas han sido regentes de Equestria desde hace ya medio siglo, y yo he estado al frente por que el pueblo las consideraba inmaduras por la apariencia. Un alicornio tiene una longevidad que pocos seres vivos tienen, y es por ello que envejecen más lento. Para guardar las apariencias, he estado al frente de Equestria… hasta que ellas aparentaran una edad mayor… y eso me costó cien años. Ahora suelo olvidar las cosas, olvido los rostros y pocas veces estoy concentrado. No falta mucho para que, al igual que mi amada esposa, terminen mis días y pueda descansar tranquilo. Es por ello que, aunque ellas sean aún unas jovencitas al ojo inexperto, poseen suficiente experiencia para sobrellevar Equestria. Les pido que acojan dentro de su hogar la confianza que tienen en mí y la dirijan ahora a las princesas. Pues quien trata con cualquiera de ellas estará tratando conmigo… Hoy… con mucho gusto y orgullo les entrego a sus nuevas soberanas –Novel se fue acercando a la primera de las princesas y, tomando con sus labios una tiara de oro dorado le coronó. Acto seguido, y con una paciencia tortuguesca, hizo lo propio con la segunda princesa, a quien coronó con una tiara de oro blanco–. Ante ustedes… ¡La princesa Celestia y la princesa Luna! ¡Princesas soberanas de Equestria!

El reino se regocijó y las princesas alzaron sus alas regocijándose ellas también. Mientras el reino piafaba con alegría, y las princesas sonreían con júbilo, nadie nunca advirtió que una poderosa magia se adueñaba de sus cabezas, tomando algo que ellos apreciaban pero que en realidad no importaba realmente. Todo el mundo estaba aquí, y todo el mundo comenzó a olvidar pronto lo que había sucedido, reemplazando los recuerdos de los que fue protagonista el caballero de Cenizas, y reemplazándolo con una historia que fue escrita por cien años para distraer la atención del anciano. Un anciano que entre las sombras de una maldición se fue retirando de la fiesta. Pronto este momento quedaría grabado como el día que Equestria coronó a las soberanas que derrotaron la tiranía del caballero de ceniza, mientras que el autentico caballero se retiraba, usando los recursos que obtuvo con su propia maldición como el sarcófago de su recuerdo. La magia de Amalthea fue un regalo que novel supo esconder bien, solo usándola pocas veces, siendo la razón por la que las guerras terminaron pronto, por las que jamás hubo escases de comida en sequias, y el motivo por el que el recuerdo del caballero de cenizas se convirtió en una historia de conquista y sacrificio.

Mientras se retiraba, una melodía se formaba en su cabeza (Si, numero aleatorio y sin motivo en mitad del monte, como cualquier película de charros mexicana o numero musical de MLP).

I was Fine With the mare

Who would made my life being so much bright and fair.

I was Fine 'cause I knew

that the fear whas been tranformed into love

I was fine when she came

And I share my life, my dreams and fears away

She was muse and despair

After all those years I never thought I'd fail.

Its over,

Isn't it?

Isn't it?

Isn't it over?

It's over,

Isn't it?

Isn't it?

Isn't it over?

I'm lost, I forgot them

those who loved me now are gone

It's over, isn't it?

Now I shall end all?

Love and freedom, reinvention

Music, poetry, her attention

Out in daylight my potential:

Proud, kind and inspiration

Who am I now in this world without them?

Petty and dull with the nerve to doubt them.

What does it matter? It's already done.

Now I've got to be wait for the end

It's over. Isn't it?

Isn't it

Isn't it over?

It's over

Isn't it?

isn't it?

isn't it over?

I'm lost, I forgot them

those who loved me now are gone

It's over, isn't it?

Now I shall end all?

It's over,isn't it?

Now I shall end all?

.

Al pie del monte, aquel en el que se construyera el castillo de las hermanas, hay una cueva, provocada por la persecución de ira de Amalthea hacia Novel. En esta hay una cueva, cubierta por una loza cual recinto mortuorio. Aquí esperaba un amigo, o lo más cercano a un vecino entrometido que tenía Novel. Sus rasgos quiméricos lo hacían un gran rival para cualquier poder, puesto que él maneja el caos. Solo que en este entonces solo podía ser contenido por las maldiciones de miedo de Novel, siendo esta la única manera como pudo contenerse en Everfree en lugar de construir un mundo caótico.

–Oh, el invitado de honor ha llegado. Su morada le espera, anciano.

–Discord. Que amable. Ni siquiera has esperado a que la muerte venga por mi para abrir el santuario de mi esposa.

–Oh, que delicado. Si no fuera por tu medición de miedo habría conquistado Equestria hace mucho. Llevo contando los días para encerrarte en este recinto.

–Lo sé, y lamento haberme tardado tanto. Mis cascos y alas ya no son lo que fueron antes. Ahora, si me pudieras ayudar a deslizar la losa –Discord la hizo volar en pedazos, cayendo todos los trozos en los abismos más profundos de Everfree–. ¡Con calma, atarantado! Mi yegua duerme en este lugar.

–No seas tan modesto, siempre supe que no la amabas como es debido. Ni siquiera pudiste entregarte a ella en lo carnal. Todavía no sé como hiciste para procrear a la princesa oscura con ella.

–Esa duda la puedo resolver, pero me tomaría tiempo. Y mi tiempo ya casi ha llegado.

–¿Estas seguro que no quieres encerrarme en una cajita o algo. Apenas sepa que has muerto intentaré conquistar Equestria y convertirla en un parque de diversiones a mi imagen y semejanza.

–Discord. Aunque jamás pude derrotarte mágicamente, siempre pude mantenerte a raya. Te considero mi mayor rival… y te extrañaré.

–¿Me extrañarás?

–Aunque siempre te quejaste de nuestra comunidad, siempre te he considerado parte de ella. No por nada, lo que más disfrute estas ultimas tres décadas fueron nuestras charlas. Me costó tiempo lograr que participaras en ellas, pero creo que fue satisfactorio.

–Si, claro. Charlar me ayudó a detestarte aun más. Tus charlas eran aburridas, y siempre buscabas contarme sobre tus perfectas princesas…

–Al menos los bocadillos fueron deliciosos. Hasta que ya no pude saborearlos para nada –Discord se sonrojó al recordar los bocadillos y el té que solía compartir con Novel, quizás el único motivo por el que mantenía la bocaza cerrada y escuchaba a Novel charlar con él–. Si fuera posible, como único deseo antes de morir, Le des a Equestria uno o dos años antes de intentar conquistarla.

–¿Por qué haría algo así? Tengo treinta años tratando de convertirla en mi patio de juegos. Mañana mismo empezarán los fuegos artificiales.

–Mi pueblo está celebrando la coronación de sus princesas. Te pido no les aruines eso. Por favor. Por los viejos pastelillos.

Discord miraba al anciano, sentado junto a él como un amigo.

–Muy bien, un año más y luego Equestria será mío.

–Gracias. Ahora, si me disculpas, vengo a hacer la última visita a mi esposa fallecida. Tal vez no quieras escuchar las cursilerías que diré.

Discord se marchó, desapareciendo en una nube de polvo, preparado para iniciar su plan de conquista sobre Equestria.

Dentro del mausoleo de la reina hay un túnel, el que conduce a la mayor de las maravillas. Merlín solia decir que la energía nunca desaparece. Siempre busca trascender a una nueva forma, a un nuevo ser… a una nueva maravilla. Amalthea, siendo el último unicornio de la tierra y el primer alicornio de Equestria era la prueba para ello. Su energía, cuerpo y espíritu buscaron trascender para convertirse en el mayor guardián de Equestria, aquel al que Novel acudía cada semana a visitar. Aquí, en el sitio donde fue sepultado el cuerpo de Amalthea comenzó a crecer un árbol, el más especial de todos los árboles de Equestria. Este árbol era la esencia de la magia y la armonía, y regía por sobre todos los demás seres vivos de este y otros mundos. El árbol de la armonía fue alimentado de la pureza y la magia de Amalthea, y en cien años se convirtió en algo hermoso, de lo que Novel siempre se sintió maravillado. Incluso después de la muerte, Amalthea seguía aguardando Equestria.

–Aquí estamos, Amalthea. Cien años han pasado desde que partiste a donde los unicornios jamás debieron ir. Esta tierra ni siquiera ha aceptado tu partida, y por ello te has negado a partir, cielo. Ni siquiera recuerdo como eras. Tal vez sea la edad, o la necesidad de separarme espiritualmente de ti. Tampoco la recuerdo a ella, a mi primer amor. Es triste, ¿cierto? Apenas tengo noción de quienes eran. Y eso no me ha dejado dormir a gusto por décadas. Ojalá pudiera volver a verte, una última vez antes de que…

–Novel…

Escuchar su voz, una vez más, hizo que algunos de los recuerdos volvieran. La melodiosa voz de Amalthea se escuchó como un eco cercano, como si ella estuviera proyectando su voz con la ominosa voz tradicional.

–Mi señora…

–Novel… ha llegado la hora.

Y al verla una vez más, emanar del árbol de la armonía, causó que el descanso por fin llegara a Novel.

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Fin de la saga de Equestria de Leyenda. Me falto una pequeña a la que analizar, pero ella no es más que una parte de lo que fue, así como el resto de los demás ponys que aportaron al origen