Limbo
Un espacio donde solo la oscuridad reina. Sensaciones de paz y tranquilidad, un descanso que tal vez nunca se había podido percibir en todos estos años. Por fin el silencio y la preocupación son absolutos. Era como soñar la nada. Ni siquiera era consciente de su propia existencia en mitad de este limbo sensorial. En algún momento de este tiempo comenzó a tomar consciencia, y usando sus cascos intentó reconocerse. Mover sus extremidades y sus alas, comenzaban a volver las ideas y los recuerdos. Solo que algunas cosas se habían ido. Los dolores, la edad… la sensación de haber hecho el bien o el mal. Todo se desvaneció, dejando solo una simple y vaga idea de existencia. Los nombres comenzaron a llegar a su cabeza. La memoria muscular también. Mientras comenzó a recuperar noción de espacio, comenzó a agitar sus alas, comenzó a buscar el suelo, aunque por más que descendía no parecía llegar al fondo de nada. La noción del tiempo volvió, pasando segundos, minutos y horas en oscuridad.
–¿Esto es la muerte? Siempre creí que sería algo más místico. –Se escuchó un eco en la habitación, la voz de sus adentros proyectada en toda la habitación–.Mi familia, mis logros, mis memorias, todo está olvidado ahora No recuerdo cuanto tiempo he estado aquí. Quizás más tiempo del que he vivido, o tan poco como puede ser el aleteo de una mariposa. Solo sé que ante mis ojos no puedo ver más que oscuridad. Por el momento solo puedo pensar que estoy esperando mi turno para reencarnar. Si realmente fui quien mi esposa dijo que era, entonces, pronto volveré a nacer. Eso espero, al menos.
–Volver a nacer, y regresar a la vida son cosas diferentes.
Escuchar algo más que el silencio fue alentador. La falta de luz o de cualquier superficie solida solo confundía su percepción de existencia, de tiempo y de espacio.
–Esa voz. Sé que la conozco… pero… no recuerdo…
Un orbe de luz rompió la oscuridad en dos, y se presentó frente del pegaso. Ante sus ojos este se asimilaba al último rastro de luz en el universo, y seguirlo se volvió una necesidad. El orbe le fue guiando en mitad de lo que parecía un sendero aéreo, siguiendo en línea recta hasta donde el mundo se terminase. Y, efectivamente, se detuvo en el fin de la oscuridad. Al detenerse Novel se encontró en medio de una cúpula mineral, donde algunos cristales luminosos revelaban la misma cueva que Novel visitó en el inicio. Recordaba este sitio, aquí era donde se le había revelado el destino escrito para él. El orbe de luz se detuvo en mitad de la sala, y como si se estrellara contra algo se descompuso en chispas. Estas chispas comenzaron a formar un alicornio blanco de crin rubio.
–Se que te conozco, pero no recuerdo quien fuiste.
–El tiempo ha desgastado tu cuerpo, y tu cabeza apenas puede recordarme ahora. No obstante siempre recordaste cumplir mi última voluntad, y se te fue la vida en ello. Has hecho más por Equestria de lo que te podías permitir. Diste tanto a los que te rodeaban que no puedo soportar pensar que ni siquiera conservaste algo para ti. No puedo permitirte olvidar tu vida anterior, ni la vida que entregaste a Equestria.
Amalthea inclinó su cabeza, y con su cuerno tocó un instante la frente de Novel. Este, casi como si de una palmada para despertar se tratara, comenzó a recordarlo todo. Una vida de más de 140 años desde sus inicios hasta su final, conciencia plena de su ser como humano, como pegaso y como senescal. Tres vidas que tuvo que pasar, tres facetas de él que ahora lo convertían en un ente completo en el limbo encontrado entre el tiempo y el espacio.
Recordarlo todo dio a su cabeza muchas preguntas sin respuesta, pero la primera de todas fue la más esperada.
–Amalthea… Tu… ¿Estoy muerto?
–Suspendido, en el momento de tu muerte.
–Han pasado cien años. Y no has envejecido. Acaso…
–Permanezco en el recuerdo de mis seres queridos. Parte de mí se ha quedado dentro de ti para ayudarte a avanzar en el cargo que te dejé, mi magia que he podido compartir contigo. ¿Qué ha pasado? No aceptaste la corona, pese a que todos podían aceptarte como su rey. Y esa misma cabezota se la heredaste a mis hijas.
–No podía permitirme portar la corona. Ni siquiera pertenezco a ese mundo, y tampoco quiero gobernarlo. Fui orillado a dirigir un reino hasta que las princesas cumplieran la mayoría de edad. Lo que tardó más de lo que esperaba.
–Celeste y Selene fueron felices a tu lado –En mitad de la habitación se vio una luz, que dibujó un circulo en el aire por el cual Amalthea pudo ver Equestria en la actualidad. Pudo ver a sus hijas frente a todo el pueblo, siendo aceptadas como monarcas–. Expandiste nuestra influencia y todas las naciones saben de la existencia de Equestria. Aun cuando no todas están a favor de ella.
–¿Acaso es esto un juicio?
–Novel… –Amalthea cerró el portal desde el que veía Equestria–. Jamás quisiste mostrarte preocupado frente a mí, y eso siempre me calmaba. Pero ahora… en mitad de la nada no parece que te preocupe el motivo por el que fuiste convocado.
–Jamás quise tomarme las cosas con seriedad cuando no hacía falta –Tomar conciencia de su personalidad finalizaba todo lo que hacía falta para reintegrar al pegaso que una vez fue–. Entonces este sitio debe ser una especie de limbo.
–¿El sitio donde las almas se quedan atrapadas por no pertenecer a ningún lado?
–No pertenezco a Equestria, y por eso estas aquí.
–No pertenezco al reino de la muerte, pero… al perecer, me asignaron el lugar que siempre quise.
–Al lado de tu amado Aslatiel.
Al nombrarlo, Amalthea comenzó a tomar la forma humana que Novel conocía como el espíritu de Everfree, una doncella de blanca piel y cabello rubio tan largo como ella misma. De las sombras emergió la figura de un caballero, investido con las ropas de un cazador pero sin una espada o arco que portar, pese a que tenía la funda de una espada, y un carcaj sin flechas.
–Tú debes ser Aslatiel de Vorges, el caballero de la ceniza autentico.
–Solo para quienes no me conocen. Mi nombre real es Logan.
–Logan –Novel se fue acercando a él, reconociendo en el caballero un dopelgangher, una copia cuanto menos similar de su rostro–. El parecido es…
–Asombroso. Creí que tú eras él, pero no podía estar más equivocada. Las dudas que se fueron guardando en mi interior me carcomían tanto, y la culpa de ello no me dejaba sentirme del todo segura. Pero ahora sé que no eres él.
–Aún así, tuvimos una vida… quizás pude haber hecho más pero… El recuerdo de mi anterior familia no me permitió…
–Aún cuando no fuiste un amante, Novel, Supiste ser el mejor esposo, y un padre excelente. Mostraste el camino que Celeste y Selene debían seguir, sacrificando cien años de tu mortalidad. ¿Por qué tardaste tanto?
–Por imagen –Amalthea parecía confundida–. Celeste y Selene tenían todo lo necesario para dirigir el país no más de quince años posteriores a tu partida. Intenté convertir a Celeste en reina cuando cumplió veinte años, pero nadie tomaba en cuenta sus decisiones por que seguían pareciendo potrillas. Los alicornios tienen un proceso de envejecimiento más prolongado que ningún otro pony, y no fue hasta cien años después que el pueblo por fin las reconoció como ponys suficientemente maduras para guiar a Equestria. Hace mucho debí dejar el cargo de senescal, pero cuando supe que nadie les tomaría enserio, me vi forzado a mantenerme en el cargo contra mi propia integridad. Luego caí en cuenta de algo: nadie dejaría de buscarme para pedir órdenes o recomendaciones, pasando por encima de la autoridad de las princesas. Debía acabar con esa confianza y partir con la sombra de lo que fue el caballero de ceniza, esparcir los recuerdos al viento y ceder por completo todo a la princesa Celestia y la princesa Luna.
–Celestia y Luna… era así como quisiste llamarlas desde un principio.
–Si.
Novel comenzó a buscar en la oscuridad de la cueva al alicornio anterior, aquel que le encaminara a su destino, o lo que al final terminó haciendo.
–Este sitio… siempre me pregunté qué lugar es este… y porque siempre parece estar conectado a mi presente.
–O a mi pasado –dijo Aslatiel.
–Explicarlo será difícil, pero creo poder interpretarlo de esta manera: Este sitio es el nexo entre el tiempo y el espacio, la vida y la muerte, el bien y el mal. Este sitio es ambigüedad, completa y pura ambigüedad hecha espacio. No existe el tiempo, pues aquí es donde se produce. O al menos eso es lo que dice Nix sobre este lugar.
–¿Nix?
–La guardiana de la noche, o una de ellas –intervino Aslatiel–. Cuando todo el mundo se oscureció para mí, ella apareció justo en la entrada del juicio. Me dijo que Amalthea estaría bien, pero que ella seguiría su vida al lado de un buen pony. Primero que nada no entendí, pero luego me mostró Equestria y sus habitantes. Me dijo que no debí haber muerto en el sitio donde morí. Que algo alteró lo que estaba destinado a pasar. Mi destino se vio interrumpido, y yo… se suponía que debía ser quien acompañara a Amalthea, y a mi hija en el siguiente mundo. Pero cometí un error.
–¿Pero por qué yo?
–Porque nadie más podría ocupar su lugar –De las sombras emergió la imagen del alicornio negro, el mismo que guiara a Novel en el norte de Equestria–. No puedo revivir a los muertos, y tampoco puedo colocar a quien sea en su lugar. Debía esperar a que llegara quien estaba destinado a tomar un lugar similar al de Aslatiel. Es una ironía que incluso tuviera el mismo nombre.
En novel solo cabían preguntas. Preguntas que no tenían caso de contestarse.
–Si no estoy muerto, ¿Qué es lo que será de mí?
–Has librado una tarea que pocos habrían aceptado sin una promesa. No hay acto más noble que el que respecta aceptar un destino que no fue preparado para ti. Y es por ello que puedo concederte tu más anhelado deseo. Sin embargo, tendrás que soportar el hecho de cargar con lo que sabes. Cien años de experiencia, horrores y virtudes. O, por el contrario, entregarte el destino al que renunciaste previamente…
–Si te refieres a mi humanidad, no la quiero, gracias.
–No recordarías nada de lo que…
–No la quiero. Quiero volver a ver a mis hijas, a mi yegua y a mis amigos. Quiero volver a ver a Celestia y Luna, quiero poder sentir el viento en mi rostro al volar. Pero sobre todo… quiero seguir formando parte de este mundo.
–Si eso deseas, eso es lo que se hará.
–Novel… –El analista atendió a la voz de su una vez esposa–. Quisiera que me perdonaras… por todo lo que pasó. Yo… te quiero mucho… pero…
–Estuvimos unidos por cinco años, y la muerte nos separó. Ese era mi voto. Claro que esperaba que siendo un alicornio fuera yo el primero en partir.
–Me preocupa que sientas culpa. Recordaras todo… lo bueno, lo malo… lo incómodo.
–Nix me dijo que no volvería. Supuse que estaba obligado a aceptarlo, así que traté de seguir mi vida. Pero… sus rostros seguían acudiendo a mi cabeza. Durante toda mi vida, hasta que mi cabeza… dejo de recordar apenas nada. Es por eso que solo pude ser un aliado… un socio familiar y un padre para quienes me quisieron. Jamás fui un amante… solo un aliado.
Amalthea sonrió, quizás la sonrisa más alentadora que Novel vio en demasiado tiempo.
–Este es el adiós.
–No. Nuestro adiós fue hace mucho tiempo. Este reencuentro solo fue una pequeña coincidencia. He hecho mi vida, antes de conocerte, y tú harás de la eternidad un instante más placentero al lado de él. Solo… espero que no te importe que me quede con tu magia arcana. Merlín me enseñó a usarla, y quiero poder hacer algo en el futuro.
Al escuchar sobre la magia arcana, Amalthea asintió, y tratando de ayudarle a usar su último regalo, se acercó a él, le besó la frente y lo bendijo con su magia.
–La magia arcana es secreta. Nadie debe enterarse si no es necesario, y solo se usa para emergencias. No es para presumir.
–Descuida, odiaría toda esa atención.
–Duerme Novel.
De pronto un impacto en su cabeza, como si de un golpe interno se tratara, Novel cayó dormido en el instante, y la oscuridad se desvaneció.
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Después de un largo letargo en el limbo, donde la oscuridad fue su única visión, el volver a ver la luz fue para él como salir del subsuelo, en una larga caminata por escapar de la penumbra. Muy por el contrario, ante los ojos de quienes le rodeaban, era un día normal, despertando en una mullida cama en una casa humilde y cálida en la frontera entre Ponyville y Everfree. El aroma a cedro invadía el lugar, un aroma que, si bien nunca le pareció agradable, hoy era un catalizador muy potente. Era la respuesta que esperó durante cien años, este era el sitio donde siempre quizo estar. A su lado una pequeña, que arropada por la noche y arrullada por un libro infantil, se había quedado dormida en cama de su padre. El volver a verla, la pequeña Rose Pearl, fue lo mejor que pudo haber sucedido.
No era como lo había dejado todo. Ni siquiera había llegado a la noche del día en que partió de su época, y lo recordaba bien. Sin embargo, la presencia de su libro más nuevo en las manos de su pequeña le hizo pensar que había regresado tiempo después. Su pregunta más ferviente debía ser ¿Cuánto tiempo pasó en realidad? Aunque le importaba contestar esa pregunta, su corazón estaba demasiado entretenido contemplando a la pequeña. Sus lágrimas comenzaron a brotar, y su semblante se descomponía exponencialmente. Había pasado demasiado tiempo desde que la vio por última vez. La abrazó con las lágrimas empapando el rostro de su hija, despertándola suavemente con el calor de un abrazo. Al saber que su padre estaba abrazándola despertó sin abrir los ojos, alzando los cascos para abrazarlo.
–Mi niña. Mi cielo. Te extrañe mucho mi amor.
–Papa… –Dijo Rose aún con el sueño sobre sus ojos–. ¿A qué hora llegaste? Jilguerillo y yo esperamos la noche entera, pero…
–¿Dónde está?
–Abajo, esperando a que volvieras. Creímos que te había pasado algo. ¿En dónde estabas?
–No me lo creerías si te lo dijera –Besó su mejilla, haciendo que la pequeña sonriera, y acto seguido salió disparado a la sala. Al bajar se fue dando cuenta de la hora. La noche era joven, quizás acababa de anochecer hará una o dos horas. La luna estaba recién levantada, cien años le habían dado esa clase de conocimiento. Y los grillos de la noche no habían comenzado a cantar. Era como volver el mismo día, habiendo dejado la casa por una sola tarde.
Al llegar a la sala, pudo ver a Octavia dormida en el sofá. Era como si posara para una pintura, o como si en ese momento estuviera soñando con él. Varios años soñando con su rostro hicieron que los deseos de Novel latieran. Por instantes verla sentada, reposando su cabeza sobre el posa manos y sus cascos como almohada, reposando de lado con las piernas sobre el asiento de al lado. Era una musa reposando frente a él, la imagen más hermosa que había podido ver. Su intención era dibujarla, pero… quizás no era adecuado hacerlo sin su permiso. Su única transgresión fue acariciarle el crin con su casco, al punto del llanto. Era como volver a sentir el calor tras de una noche fría, cada segundo que pasaba tocándola era un paso a la locura. Su deseo por ella debía ser contenida. Se permitió tocarla suavemente, rozar con la parte opuesta del casco acarició su contorno, haciendo que esta se estremeciera en un escalofrío somnoliento. Luego de ello se acercó a su rostro. El sentir su aliento cálido hizo que su deseo creciera. Cuando su deseo rompió otra barrera comenzó a buscar sus labios, por el camino largo. Comenzó por besar su frente, lenta y sin ruido. El aroma de su crin… la textura de su pelaje… el calor de su cuerpo… cada pequeño detalle le devolvía recuerdos que calentaban su corazón.
Un beso en los labios despertó a Octavia, que al sentir a su corcel le abrazó. Sorpresa se llevó cuando Novel parecía hambriento de amor, empujándola contra el respaldo, tomando más de ella de lo que normalmente suele tomar. Abrió los ojos de repente, tratando de separarse por la sorpresa, solo para ser arremetida por él de una forma más agresiva y dominante. Por un tiempo le dominó el miedo, pero conforme pasó el tiempo simplemente se dejó cortejar… incluso se soltó completamente, reposando su cabeza en el apoyabrazos, los brazos sobre los asientos y sus ojos cerrados completamente. Todo lo hacía Novel, devorándola a besos. Tras de unos segundos se separó de ella, permitiéndole respirar por fin. El calor del momento la sonrosó, le aceleró la respiración y las palpitaciones. Necesitó recuperarse un momento, y al abrir los ojos, se encontró con Novel abrazándola con mucho cuidado de recibir exactamente lo que necesitaba: su tacto y calor.
–¡Woah! ¿Qué pasó?
–Te amo, Octavia… –Escuchar su nombre fue también un alivio. Varios años solo recordaba su silueta, su color… incluso su oficio, pero jamás recordó su nombre–. Creí que jamás volvería a verte.
–¡Oh, dulce Celestia! ¡Eso fue agresivo! ¡Y asombroso! Cualquiera que te escuchara diría que enloqueciste. ¿Dónde estabas?
–Me perdí por mucho tiempo. No sabía lo que hacía, y terminé por hacer lo que jamás esperé hacer.
–¿Te perdiste en Everfree? ¡Debes estar hambriento! Permíteme, te prepararé algo para…
Novel apretó un poco más el cuerpo de su amada al suyo. El hambre física no era suficiente para echar a perder su hambre sentimental.
–Octavia, no te alejes de mí. No te alejes de mí nunca jamás.
Alagada por la atención, Octavia dejó de resistir y permaneció en casa de Novel.
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Al despertar la mañana siguiente, Novel comenzó a preparar desde temprano el desayuno. No reparó en gastos para poder preparar lo que no pudo durante décadas. De todo lo que tenía un poco: emparedados, ensaladas, panes… cocinar se volvió en su desahogo, preparando tanto por represión culinaria como por el deseo de volver a saborear los alimentos. Era joven nuevamente, y disfrutaría tanto del aroma del pan recién horneado como del sabor de las jaleas. No había querido usar jalea de zapamanzana si no era necesario, pero este día era muy necesario. Cuando Rose y Octavia despertaron por el aroma del desayuno se encontraron a Novel preparando comida como para una fiesta. Incluso había un pastel de cumpleaños de chocolate, en el que no había velas, pero donde si habían rosas de merengue.
–¿Novel?
–Octavia, he estado cocinando toda la mañana, invitaré a todos a comer, necesito localizar a Derpy, Twilight, Fluttershy, Discord… realmente quiero ver otra vez a Discord. Celestia… bueno, ellas tal vez tardarían mucho –Novel parecía eufórico, y eso asustaba ligeramente a su familia. Cuando se disponía a salir por la puerta para invitar a todo el mundo, Rose se lanzó a tomarlo del primer casco posible.
–¡Papi, me estas asustando!
–Rose…
–Novel, has estado raro desde el día de ayer. ¿Sucede algo? ¿Hay algo de lo que quieras hablarnos?
–No en especial, he estado preparando comida como loco, y necesito que la consuman antes de que se oxide. Tal vez podamos comenzar…
–Novel, espera –Octavia ya se estaba preocupando. Las reacciones del analista eran demasiado raras como para dejarlas pasar por alto. Reteniéndolo en la puerta se dirigió a él con el temor de que fuera a contarle algo malo de él.
–¿Qué fue lo que pasó ayer? Te fuiste y no regresaste hasta la noche, te has comportado demasiado intenso, y eso nos preocupa…
–Nada, no me ha pasado nada… aún.
Rose seguía aferrada al casco trasero de su padre, pensando en lo que pudo haber pasado, pero nada parecía tener sentido. Así que solo trató de adivinar.
–¿Estas feliz porque tu libro acaba de ser publicado?
–Bueno… sí. Sí, eso es. Mi libro fue publicado, y me dieron algo de dinero, hace mucho que no cocinaba algo rico y me volví loco por…
–Novel, dime la verdad.
–Oh, por favor, Octavia. No me estarás apuntando con tu sexto sentido por la necesidad de saber algo que no existe…
–Se cuándo me mientes, y ahora mismo lo haces en grande. ¿Qué fue lo que ocurrió ayer y por qué esa sobre excitación?
Un libro abierto. Así se sentía Novel cuando de sentimientos se trataba. Y meditando un poco solo pudo pensar en decir la verdad, pero no aún. No hasta que estuvieran ellas frente a él. De momento, un poco de verdad. Comenzó a regresar a la mesa, tomando una tostada de pan y untando jalea de zapamanzana.
–Es que quiero volver a ver a mis amigos –Novel se sentó a comer, disfrutando de su primer bocado de zapamanzana, sintiendo el sabor de la gloria–. Te extrañe, pequeña jalea de sabor inexplicablemente dulce.
–¿Volver a verlos?
–Si. Tengo… mucho que no los veo. Derpy, Rainbow Dash, la señorita Rarity… quiero verlos, y esto… es para recibirlos… y para saborear algo bueno. Tengo mucho tiempo sin poder disfrutar algo de comida…
–¿Has estado sin comer desde ayer?
–Si realmente quieres saber lo que ocurrió, necesito que me prometas que escucharás cada palabra que te diré. Creerás lo que te diga, y créeme que te puedo probar cada una de las cosas que te contaré.
–Ok, estas asustando.
–Es lo que necesito para contártelo todo. Porque no es algo normal para contar. Y, preferentemente, desearía que no te enterases. Pero no te ocultaré nada.
Novel no parecía mentir ahora. La poca información que dio no era nada bueno. En cuanto se terminó la primer tostada, comenzó con una ensalada. Comía lentamente, saboreando cada uno de sus alimentos con demasiado cuidado de no terminar pronto. Octavia se detuvo, quedó estoica por un rato algo largo tratando de prepararse para lo que sea que viniese. Luego se dirigió a la pequeña Rose y le pidió que les dejara un momento a solas. La pequeña se llevó dos panecillos y una canasta hacia su habitación. Una vez escuchó cerrar una puerta lejana en la casa
–Quiero saberlo –dijo Octavia.
–Bueno, toma asiento, un poco de comida y escucha con atención.
Contar lo que ocurrió, fue quizás el evento más doloroso y temeroso de lo que esperaba. Contar no solo el origen de Equestria y el origen mismo del caballero de ceniza y su identidad, sino contar que durante ese tiempo estuvo casado cinco años con otra yegua. Octavia escuchó atentamente, sin decir una sola palabra, excepto por alguna duda recurrente. Quizás cuando más habló fue en el hecho de que Novel se había casado con una yegua. Y no solo eso, sino que tuvo una hija con ella. Sin importar que esta fuera la misma reina Amalthea. Este fue el momento en el que ella comenzó a descomponerse.
Cuando Novel dejó de hablar, fue el momento en el que Octavia comenzó a tratar de reconocer lo ocurrido. Cien años alejado de todo, cien años fuera de cualquiera de su familia…
–Pero… si eso es cierto… significa que la princesa Luna es tu hija. ¿No es así?
–Si… y no. Pese a que me casé con la reina Amalthea, antes de que se volviera reina, jamás pude estar con ella. Ni ella podía olvidar a su amado prometido, ni yo podía olvidarte…
–Novel, si realmente me estás diciendo la verdad, debes decirlo completamente…
–No estoy bromeando. Ni Celestia ni Luna fueron hijas concebidas físicamente.
–Es que es demasiado extraño, porque…
–Amalthea es un unicornio, un unicornio proveniente de mi mundo. A diferencia de este mundo, los unicornios terrestres son una especie completamente diferente. Es mística, y mitológica. No se supone que debiera existir, pero existió. Y se reproduce de una manera diferente. Los unicornios son esperanza, y nacen de la esperanza. Eso les da vida. Celestia fue la esperanza de Amalthea por poder vivir como humana. Fue el hecho de quedar embarazada lo que le delató como unicornio, pues por más que se amaran, jamás tuvieron algo físico concluyente.
–¿Y luna?
–Luna… según me explicó, nació de la esperanza que tenía ella por ambos. Ella por volver a ver a su amado, y yo por volver a ver a mi familia. Para entonces habían pasado cinco años sin verles. Esa esperanza compartida dio concepción a Luna. Sin embargo mi esperanza, a diferencia de la de Amalthea, conlleva una maldición: Luna fue infectada de mi propia maldición de miedo… y eso… despertó con la llegada de otro pony maldito. El rey sombra.
–Tu eres responsable de Nightmare Moon.
Novel bajó un poco la mirada. En parte era el origen del poder oscuro de Nightmare Moon. Era él o la maldición que cayera sobre Amalthea debido al dragón. Para él era mejor no tratar de inferir.
–Desde su nacimiento ella sería oscura, pero eso no quiere decir que sea mala. Muy por el contrario, la magia que contrajo de mi puede ser usada mejor en la oscuridad –Octavia asintió esperando que su cabeza se enfocara en resolver el rompecabezas mental que se había formado en su cabeza–.Cuando regresé aquí, y las vi a las dos me volví loco. Para ustedes fue un día, para mi fueron ciento quince años.
–Si eras el rey de Equestria, ¿Por qué preparar todo esto?
–Bueno, en algún punto de mi vejez, perdí el sentido del gusto. Me alimenté únicamente de pan de centeno, lo más económico y fácil de preparar, pues no tenía caso prepararme un platillo complicado si no podía disfrutar de su sabor. Así que quise disfrutar de esto…
–Tiene sentido… considerando que en el último año has sido apaleado, empobrecido, viajado a un mundo diferente, amenazado a muerte por una entidad oscura que resulta eras tu mismo…
–No. Sobre el ente del espejo… tengo la sensación de que no se trata de ningún caballero de ceniza. Ni de ningún otro pony. Sino de otro ser envuelto en maldad.
Octavia trató de pensar en lo que ocurrió durante una hora de charla. No así. Por más que lo intentaba no le creía. Era extraño lo que contaba, pese a que había sido testigo de todo lo que acontecía alrededor del origen de Novel.
–Lo que me cuentas… preferiría no creerlo. ¿Por qué me pediste que te creyera?
–Escucha, Octavia. Ya una vez te oculté mi origen, y eso me llevó a perderte parcialmente. No volvería a mentirte… salvo que fuera información que no quiero que sepas por motivos menos graves, tales como una fiesta sorpresa o una acción leve que hice o dejé de hacer…
–Si, bueno. Pero… ¿Cómo quieres que me tome todo esto. Es decir, te casaste… con una reina alicornio que dio a luz a la princesa Celestia, eres el padre místico de la princesa Luna, rechazaste la corona de Equestria y falleciste cien años después, reencarnaste al lado de Rose… y estás aquí. Tiene sentido que me trataras tan agresivamente ayer, y el hecho de que no pudieras resistirte a reprobar cada uno de los platillos que has comido en compañía de tu familia… aunque exageraste –se escucho a Novel medio reírse entre dientes por esto ultimo–. Si todo eso es verdad… significa que… me conocías, me amabas, te casaste con otra… tuviste otras hijas…
–La única escusa que puedo decir es que no creí volver a mi tiempo. Y pasaron cinco años antes de que eso sucediera.
–Sí, bueno… Te agradezco haberme guardado cierto luto… pero… no sé. Es triste… deprimente que ya has experimentado tanto, tanto que has podido experimentar con otra y no experimentaras conmigo por primera vez.
–Lo lamento…
Escucharla expresarse de esa manera fue difícil. Encontrar los verdaderos motivos por los que no debió haber contado nada de su pasado, ni de lo ocurrido en los tiempos del caballero de Ceniza. Luego la pregunta más fuerte de todas, y de la cual se podría desencadenar un conflicto fuerte.
–¿La amaste, Novel?
El corazón no podía contestar eso sin sentir el temor de saberse arrinconado. Dependía mucho de sus palabras la reacción obligada de ella y de su familia.
–Al principio… los dos acordamos que no éramos quien queríamos que fuéramos. Conté mi historia a Amalthea, y ella me contó la suya. Ella amaba a otro… y yo amaba a otra. Pero los dos sabíamos que no era posible un final feliz para ninguno de los dos. Él estaba muerto, y ella todavía no había nacido. Fue por eso que, por el bien de nuestra tierra asumiríamos el cargo de líderes. Yo fui para Celeste un padre, y para Amalthea fui un buen marido. Así fue todo el tiempo que estuvimos juntos. Y al final… en los últimos años de nuestra relación nació un sentimiento de amor hacia ella. Habían pasado casi diez años de conocerla… y comenzaba a amarla. Ella lo sabía… y me correspondía. Quizás fue la criatura en su vientre, quizás la relación que tuvimos. Pero cuando me dispuse a amarla, la muerte nos separó.
–Entonces la amaste… Sabes, era más emocionante cuando los dos estábamos dispuestos a experimentar algo nuevo, juntos. Quizás… debamos…
–Por favor, no vayas hacia dónde vas…
–Jamás me sentí insegura de nada en mi vida, excepto del amor. La seguridad que sentí contigo se esfuma al saber que tú… ya has amado a alguien en el pasado. Muy en el pasado. Desearía no haber pedido la verdad.
Novel escuchó esto, y entendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. Las cosas no serían lo mismo a partir de ahora. Este era un motivo egoísta, pero plausible. El único verdadero motivo que tenía.
–¿Te gustaría olvidarlo?
–¿Cómo dices?
Pero al volver a pensarlo, algo dentro de él le detuvo.
–Nada. Realmente no puedo excusarme lo suficiente para evitar que nuestra relación termine o continúe. Yo deseo seguir… esperaba regresar para volver a verte. Pero…
Octavia miraba a Novel, y notó la ausencia de la maldición. Entre otras cosas recordaba la mención que ese viaje le había ayudado a controlar su maldición. Era un viaje necesario… pero su corazón no le permitía aceptar eso como una excusa. Entre el corazón y la lógica, siempre debía, siempre era lo mejor seguir a la lógica. No así…
–Espero me perdones por esto, Novel… pero debes entender que debo hacerlo… o mi corazón me atosigará por el resto de mi vida.
–Si… lo entiendo.
Octavia se levantó, pasó con un lento paso al lado de Novel y se detuvo con una lágrima recorriendo su mejilla.
–Lo siento.
PUNCH!
Novel cayó de su asiento, directo al suelo. Apenas tocó el suelo se dio vuelta para verla a los ojos. Octavia estaba furiosa, y trataba de desahogar esta ira con un solo golpe, pero más que la liberación física, necesitaba gritarle. Gritar a los cuatro vientos lo que pensaba. Se acomodó a cuatro puntos sobre Novel, derramando su miedo y furia a modo de lágrimas.
–Idiota –susurró Octavia, bajando su cuerpo para acurrucarse en el cuerpo de Novel. Lo necesitaba. Necesitaba desahogar cada gramo de rabia e ira dirigido hacia él, pues la razón le pedía que se alejara, pero su corazón herido quería creer en que no es su culpa, que estaba diciendo completamente la verdad y que deseaba tenerlo en su vida–. ¡INFIEL! –Continuó gritando por espacio de un minuto mientras se aferraba a su hombro, ahogando sus palabras como quien las ahoga con una almohada. Novel recibía todo el dolor de Octavia, y lo absorbía para evitarle más sufrimiento, tanto físico como psicológico. Todo el dolor y el miedo eran absorbidos, y así podía sentirse del mismo modo que ella. Experimentar cosas nuevas… esto era lo que quería Octavia. Y eso estaba haciendo. Esta era quizás su primer discusión fuerte.
Novel la abrazó fuertemente, llorando en silencio su deslealtad. Sin decir una palabra, él le pedía perdón. Sin dirigirle el perdón, ella volvía a sentirse en paz.
–Novel…
–¿Si?
–¿Acaso absorbiste mi miedo?
–No. Es sano sentir miedo y dolor. Solo… esperaba poder liberarte de la presión y el dolor de cabeza. Nada puede curar un corazón adolorido, ni siquiera yo.
–Eres un idiota. ¿Tú puedes sentirlo?
–¿El qué?
–Lo que siento –Tras unos segundos de silencio Novel se sinceró
–Sí.
–Increíble –Octavia guardó silencio una vez más. Novel sintió que volvía a absorber un poco el dolor de la yegua, sintiendo ahora una calidez posterior al caos–. No podría seguir mi vida sin ti, amor.
–Oh, gracias, Celestia. Creí que te perdía…
–Fuiste sincero… y me va a doler un rato. Pero no podría dejar pasar una oportunidad así. Sentirme en familia una vez más. Prométeme que no volverá a pasar…
–Si tú me prometes escucharme antes de cualquier posible malentendido.
Octavia se mantuvo pensando un poco. Recordaba la reacción que tuvo tiempo atrás con Fleur Dis Lee, y sabía que a eso se refería él. Apretando un poco los labios e inflando las mejillas respondió con sinceridad.
–No prometo no reaccionar, pero prometo escucharte después de mi arrebato.
–Si… está bien así.
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Hubieron cuatro versiones de este capítulo (Una en la que Novel volvió cien días después, otra donde eran los dioses de equestria quienes lo revivían, siendo esta una nueva vida como pony al 100%, otra muy similar a esta donde se brinca lo de Octavia y pasa al castillo, y otro donde se le sugería que no era él quien estaba en Equestria, sino que él vio ante los ojos del verdadero caballero de ceniza, como poseyéndolo), realmente me fue difícil la transición de "el caballero de Ceniza" a "Novel Feathershy analista". Agradezco a Avro Lancaster por sugerirme usar a Amalthea, sin embargo siento que ha sido un grave error desarrollarlo como lo desarrolle. Como muchos pueden intuir, normalmente escribo conforme la marcha, por lo que no suelo pensar en lo que hago. Es como entrar en trance. Escribo y luego me arrepiento, y luego vuelvo a escribir y me vuelvo a arrepentir (es por este motivo que he suspendido los fics inconclusos de mi autoría).
Suelo ser muy analítico con lo que respecta a las reacciones y personalidad de los personajes, pero con Octavia tuve que buscar una forma de que continuara. Y esta fue. Por desgracia el desarrollo de lo siguiente que se viene será algo difícil. Octavia ha perdido confianza de Novel, y es por eso que las cosas pueden y van a salir mal.
Explicaciones sobre la naturaleza de Luna existe, pero no sé si me lo crean. Es referente al origen mismo de los unicornios, nacidos de la esperanza, pues ello representan. No una paloma (como sugirieron por allí).
Una rápida encuesta, ya que suelo ser débil al fanservice y suelo pedir ayuda cuando arruino todo. ¿Ustedes creen que Celestia y Luna debieran reconocer en Novel al caballero de Ceniza, alias, su tutor no biológico al que llamaron padre casi como si se tratara de un sacerdote alias no su padre biológico (si, ya me cayo)? ¿Debería Novel decirles lo ocurrido?
Sobre el siguiente pony: la encuesta anterior mencionó que Rainbow Dash es la siguiente Mane six, con una diferencia del cien por ciento (solo uno lo sugirió). Entonces estará próximamente así
Capitulo ultimo sobre Equestria de leyenda
Rainbow Dash
Bulk Biceps
Y de aquí en adelante ustedes pueden sugerir. realmente no recuerdo el último resultado, así que reinicia la terna, sugieran ponys para analizar, y cualquier otra sugerencia se acepta. Solo dos excepciones
) No Xerneas, en serio, no mas crossover sin sentido. Tomé a Phoenix Wrigth por que tomé como base a Sonata para auxiliarme, y su historia es buena y tiene modo de ser adaptado en el hiatus de Ace Attorney, y Amalthea se adaptaba y prestaba al hoyo argumental entre el origen de equestria y la ausencia de mencion de Celestia y Luna en dicha historia (Si, puede ser una leyenda o cuento similar a otros muchos). Del mismo modo sugerencias que me han hecho llegar por mensajes privados como la princesa Sophia primera, Elena de Avalor, Hercules, Elsa y demás de disney; Sonic el erizo, las gemas de cristal, no mas crossover.
2)Para mi desdicha y tratando de ser un poco más honesto debo aceptar que he visto poco o nada de la temporada más reciente de MLP (por favor, no me peguen muy fuerte). Mi conocimiento de la serie llegó hasta cuando Sunset Shimmer trata de cambiar la historia, y poco más. Por lo que debo pedir que no ponys de nueva temporada. No he podido verlos por falta de tiempo y de disposición. Solo sé que recientemente los que una vez fueron considerados villanos de Equestria salvaron a las princesas y a las mane six, así como una supuesta adaptacion de "A Christmass Carrol" protagonizado por Sunset Shimmer, y eso por pequeñas escenas en Youtube y en el juego de MLP para celular (Me sorprendió el fantasma de Applejack).
Hasta pronto, estaré trabajando en un capitulo para otro de mis fic, por lo que es posible que no nos leamos en un rato.
