Gracias por leer y por seguir esta historia! Son geniales.

Disclaimer: Naruto le pertenece a Kishimoto.

Advertencia: Este capítulo contiene lemon.


Nirvana

III

Dulces mariposas

By Megumi Kurosaki


Sasuke y Naruto se vieron un día antes de la boda, en una cafetería. Ya falta demasiado poco para el acontecimiento así que querían estar al tanto con todo. Ambos habían salido de sus respectivos trabajos así que obviamente estaban vestidos con camisa y pantalón de vestir. Bien clásico.

—¿Pudiste encontrar a alguien que quiera venir contigo?

El Uchiha lo pensó bien durante estos días. Sakura, quien todavía no recuerda nada de su pasado, sigue en su casa. Como el hombre es alguien ocupado, no pudo prestarle demasiada atención. Ella dijo que fue varias veces a buscar respuestas, ver si algún profesional podía verla pero no hubo caso. Él no entendía muy bien por qué la gente era tan cruel con ella. Una chica dulce aunque con un carácter fatal y una belleza única. Definitivamente no lo entendía. Durante estos días, le contó sobre la boda, ella parecía entusiasmada con las "cosas raras" de la ceremonia, como un DJ o videos sobre los recién casados. Así y todo, no le contó que pensaba que ella podía ser la mejor acompañante para él. Esperaba el momento adecuado pero este nunca se presentaba.

—Si, algo así.

—¿De verdad? ¿Quién?

Oh, no, los interrogatorios de este chico. Por favor, no.

—No la conoces.

La lamparita se le prendió al Uzumaki. "¿La?"

—¡Es una chica!—Y si, todos en la cafetería escucharon ese grito. Nadie pudo evitar ver a esa par tan particular. Sasuke bajó la cabeza, le daba un poco de vergüenza pero ya se ha acostumbrado hace tiempo. Naruto siempre va a ser Naruto.—¿Cómo se llama? ¿Cómo es? ¿Es linda? ¿Es tu novia? ¿Puedo contarle a Hinata? ¿La vas a presentar?

—¡Basta, Naruto! ¿Cómo quieres que te responda tantas preguntas?—Tomó un poco de su café negro, deseando que fuera vodka.—La vas a ver en la recepción pero no pienses cosas que no son y especialmente trata de no ser tan idiota en frente de ella.

El rubio parpadeó varias veces.

—Debe ser muy importante. Quisiera saber más pero...—llamó a la camarera para pedir la cuenta.—Soy el novio—guiñó divertido.

En pocos minutos, su amigo se fue apurado. Claro que una boda lleva mucho tiempo y mucho sacrificio, inclusive para el hombre. Sasuke piensa que casarse es demasiado, que para él no son esas cosas. Instintivamente pensó en Sakura. ¿Qué pensaría ella? Por lo que han hablado es bastante conservadora. Le pareció shockeante saber que su amigo y la Hyuga conviven en la misma casa desde hace tres años casi. Le parece curioso hablar de la vida cotidiana con ella, le parece que habla con alguien mayor... no, más bien, le parece que habla con alguien que vivió en una sociedad diferente. Otra vez su teoría de que viene de algún pueblo lejano.

No quiere preguntarle si quiere venir con él a la fiesta. Le da un... ¿no sé qué? No recuerda la última vez que le preguntó algo comprometedor a una mujer y tampoco quiere necesariamente recordar. ¿De qué forma indirecta podría decirle? Sin tener que usar específicamente las palabras pero que ella entienda sin preguntarle muchas cosas.

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—¿Este vestido... es para mí?—Fue lo primero que pudo decir Haruno cuando su "salvador" le mostró un vestido verde aguamarina, era sencillo pero el color era ideal para ella. ¿Habrá pensado algo en específico al comprarlo?

—Sí.

—¿Vamos a algún lugar?

—A la boda de mis amigos—tragó saliva.—Si quieres, claro.

Los ojos claros de la chica brillaron. ¡Sasuke quiere que sea su acompañante! Después de haber hablado tanto de la boda y de todo lo que habría en ella, le dieron ganas de ir. Estaba esperando a que sea el día preciso para "colarse" de alguna forma, no esperaba que el frío y raro hombre se lo pidiera.

Estaba un poco cansada de estar la mayor parte del tiempo en la casa. Leyendo, tratando de entender mejor todo, viendo esos programas que él odia, intentando recordar su pasado, cocinando terriblemente, sus roces con Sasuke. Todo era algo así como rutinario.

Sus roces.

Y aunque tenga amnesia, no es ninguna idiota y puede darse cuenta de cada sensación que se producen entre sí. No ha llegado a nada porque no son la clase de persona que toman esa clase de riesgos. Que si sale todo fatal, deben seguir conviviendo y les aterra la idea de cambiar esta rutina que lleva casi una semana. Así y todo, los roces están permanentemente acompañándolos, como si fuera un dolor crónico. A veces se siente más, a veces se siente menos y a veces es insoportable.

Lo quiere tanto para ella sola.

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El ambiente de la fiesta era más extraño de lo que habían pensado. No se les acercaba mucha gente, inclusive algunos eran groseros (según Sakura) y se olvidaban de saludarla. Ella pensó que era debido a que el Uchiha no es precisamente la persona más simpática y amigable del mundo. Quiere decir, ni siquiera recuerda los nombres de algunos invitados que supuestamente conoce hace mucho. ¿Y eso cómo funciona?

—¿Cómo es que te olvidas el nombre de alguien que conociste?—Le preguntó.

—¿Justamente tú me estás preguntando eso?

Y... tiene razón. Justo ella que se olvida cómo funciona bien el microondas del departamento. "No es culpa mía que tenga tantos botones".

El lugar elegido era un salón bastante cómodo. No era extravagente, era simple. El azabache le dijo a su acompañante que el lugar lo eligió la novia, que si fuera por el Uzumaki lo hubieran hecho en un callejón. Sakura rio, diciendo que eso hubiera tenido su lado romántico. Qué extraña forma de verlo.

Los murmuros eran sobre la pareja. Ellos se habían casado legalmente a la mañana temprano, con solo familiares cercanos presentes. Sasuke no pudo asistir debido a su trabajo. Ahora todo indicaba que pronto se presentarían como marido y mujer y era la expectativa. La joven de cabellos rosas quería ver a HInata. No la conocía personalmente pero había visto fotos suyas en ese aparato que Sasuke lleva para todas partes. Es hermosa y seguro el vestido acompaña este hecho. Muchos dijeron que en algo así como media hora iban a llegar los novios. El caballero le dijo a su dama que iría por algo de beber para ambos.

Ella se quedó sola viendo a todas esas caras desconocidas. A decir verdad, ver a tanta gente junta le marea, algo parecido le pasa cuando sale a pasear por la ciudad en horario laboral. Debe volver antes de sufrir alguna clase de colapso. Supone que esto se debe a que no está acostumbrada a las multitudes. Le gustaba estar alejada de esa clase de cosas.

Volvió con dos copas. Una con champagne y otra con agua. No tolera el alcohol así que está segura de que no hará ninguna estúpidez estando ebria porque es algo que no pasará. Él tampoco parece que se haya embriagado alguna vez, es sobrio en todo sentido. Tal vez demasiado.

—No recuerdo haberte escuchado reír verdaderamente desde que nos conocemos.

—Normalmente cuando dices "no recuerdo", trato de ignorarte, señorita amnesia—sonrió, lo más parecido a una risa que ella recuerda.—No me río mucho normalmente. No es que no quiera pero no es mi estilo.

—Oh...—una risita de sus labios pintados de rosa.—¿Tienes una imagen que mantener?

—No te burles—inesperadamente, lo decía jugando. ¿Le estaba siguiendo el juego?—Lo vas a lamentar.

Todo el mundo se amontonó lejos de los protagonistas de esta historia, ya los novios iban a llegar. Se escuchaba la música romántica y había luces y humo en la entrada. Pero ni la Haruno ni el Uchiha se movieron, ellos siguieron en lo suyo.

—¿Qué me vas a hacer?

Tardó un poco en darle un respuesta sincera. En ese preciso momento, Naruto y Hinata aparecieron en escena, para deleite de sus invitados. Algunos vociferaron lo tiernos que se veían o lo bien que a Hinata le quedaba el blanco. Se le ocurrió una respuesta.

—Voy robarte la memoria—ella rio, claro que lo hizo.

La pareja Uzumaki estaba orgullosa de su día especial. Había tanta gente para saludar que ni se daban cuenta, estaban a nada de saludarse entre ellos dos. Un desastre. Sasuke acercó su boca al oido de su único interés esa noche.

—Puedo ser peor.

La electricidad se apoderó de ella, sus mejillas estaban rojas y a lo lejos Naruto buscaba a su mejor amigo. Sakura decidió susurrar, sentía que todo el mundo iba a escucharla.

—Quisiera... ver eso.

La cara de preocupación del rubio al encontrar a su amigo fue bastante grande, lo suficiente como para que su ahora esposa note esto y mire al mismo lugar. Algo no cuadraba para ellos. ¿Estará todo bien con Sasuke? ¿Qué pasa? Pero entre tanta gente y encima la celebración, no iba a poder prestar casi nada de atención. Hoy se trata de otra cosa, si.

Hoy no puede pensar en eso. Lo pensará mañana. Mañana cuando ya este en su luna de miel. No, eso tampoco suena del todo bien, no es un buen momento. Pensará en ello cuando vuelva a Tokio y pueda ver a Sasuke, quien estaba sonriendo de una forma que nunca antes había visto.

La boda fue extraña.

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Ambos se fueron bastante temprano por los mareos de la joven. Ella pidió que se quedaran más tiempo, que no se molestara por ella pero él le contestó que el evento no era tan increíble como todos decían, que ya ha visto a Naruto y Hinata juntos de acá para allá un montón de veces y que nada de esto era tan especial. Pronto estaban en el departamento, eran casi las cinco de la mañana. Supuestamente la fiesta duraría hasta las siete, si es que todo el mundo aguantaba. Él se quitó su saco y lo tiró por ahí, sin darle mucha importancia. Se sentó y se sacó los zapatos. La chica también se los sacó pero sin sentarte. El único asiento disponible estaba en el sofá y ya le tenía fobia a este y a su conocida incomodidad.

Suspiró. ¿Deberían irse a dormir?

Antes de siquiera poder irse al cuarto, los brazos de Sasuke la pararon. No la sorprendió tanto, esperaba que en algún momento lo hiciera de alguna u otra forma. Volteó su cara y sus miradas chocaron. Sus rostros se mantenían neutros. Sin necesidad de decirse nada, ambos comprendieron que ya era tiempo de que sus sentimientos salieran a flote.

El beso comenzó seco, eran roces de preadolescentes sin mucha idea de qué hacer. Él se alejó un momento y se relamió los labios, ahora si. Con cuidado de no asustarla, el beso se volvió húmedo. La lengua que se movía más era la del hombre. A ella se la veía inexperta. Tal vez ya había hecho cosas como estas pero no lo recuerda. Probablemente. ¿Las manos de Sasuke? En su cintura. ¿Las manos de ella? En su abultado cabello oscuro. ¿Su corazón? En las nubes. Todo se volvió intenso sin que él quisiera, fue puro instinto, no podía evitarlo, necesitaba ser más brusco. Se separaron y se noto en la mujer la particularidad de que tenía saliva del otro en la boca y alrededores, que lo más seguro es que se comió todo ese labial rosa y le gustaba eso.

Seguros caminaron hacia el cuarto. La cama no estaba hecha, como era costumbre pero agradecieron que fuera lo suficientemente grande para los dos. Cada uno se dirigió al lado que usualmente usan para dormir, allí se quitaron la ropa de la fiesta. Ya estaban hartos de ella. Se quedaron en ropa interior y se acostaron. Se miraron. Estaban cerca como siempre pero se sentían raros. Tal vez sea el hecho de que estaban en paños menores. Si, eso era. Se acercó él de nuevo, atrapándola en un beso feroz. Se dejó hacer pero trató de ser más participativa en eso de los besos. Entendió rápido la forma en que quiere que mueva la lengua. Al entenderlo, lo hizo. Una mano de Sakura sostenía con algo de fuerza el pelo de su acompañante, la ansiedad la volvía loca. La intensidad era tan grande que sentía que en cualquier momento iba a quedarse sin saliva. Entonces fue cuando los labios del azabache fueron a su nuevo objetivo: el cuello blanco de la chica que tenía debajo de él. Besos pequeños al principio, casi relajantes. ¿Qué importa si le deja marcas? Pensó mientras chupaba esa delicada zona, no hay nadie que pueda verlas. Solamente él, que la ve a diario.

Lo que Sakura emitía no eran gemidos, si no suspiros. Pesados pero con un toque dulce. La sensación era diferente a cualquier cosa. Y si bien esto le fascinaba, sentía la necesidad de besar el cuerpo que tenía en frente también. Corrió delicadamente la cabeza del Uchiha y lo miró determinada. Cambiaron de posición, ella podía tomar el control con libertad. Pasó su lengua por el cuello del chico pero no se detuvo ahí, decidió también hacer lo mismo en el torso desnudo. Lo hizo con delicadeza y mientras esto sucedía, notó un bulto en la ropa interior negra de Sasuke. Se ve que estaba más listo que ella. Las manos de él estaban tocando el trasero de la joven pero no duraron mucho ahí. Subieron hasta encontrarse con el sostén blanco y simple que se había puesto el día de hoy. Sin preguntarle ni nada, se lo desabrochó. Ella paró con todo y se lo sacó por completo, tirándolo fuera de la cama. Los ojos oscuros se encontraban con los ojos claros. Podía ver todo su pecho que, aunque no era algo increíble, le gustaba. No imaginaba otros mejores. Los tocó con ambas manos y ella se estiró, para que sintiera por sobre todo a sus senos. Jugando con la gravedad, notaba que eran tal vez más grandes de lo que parecían.

De la nada, sin poder tener idea de lo que iba a hacer, Sasuke agarró un pecho y se lo llevó a su boca, empujando hacia adelante a la mujer, sorprendida con esto. Se le notaba la desesperación cuando succionaba y chupaba. Sakura seguía suspirando, cada vez más curiosa sobre el cuerpo de la persona que no dejaba de darle placer. Cuando ya su lengua no podía más, dejó a la joven para que hiciera el siguiente movimiento. Le sacó lentamente el boxer que tenía puesto, saliendo así su gran miembro. De verdad era más grande de lo que creía y el ego del Uchiha estaba por los cielos y más. Lo tocó con cuidado, se sentía caliente pero agradable. Empezó a masturbarlo despacio de abajo a arriba y pudo ver que esto le fascinaba bastante al siempre distante hombre. El frío Sasuke tenía su pene caliente a causa de ella. Le encantaba pensar eso. La masturbación iba aumentando en velocidad y ella solo lo miraba a él, su cara y cómo se deformaba en diferentes formas. Se veía tan lindo. Intentaba cerrar su boca con fuerza y cuando sentía que ya no podía más, la liberó.

—No me hagas acabar tan pronto.

Lo comprendió a la perfección. Eso había que guardarlo todo pero absolutamente todo para el momento culmine que hacía que su parte íntima estuviera mojada, más de lo que ya estaba. Fue él quien rompió su concentración.

—¿Lo has hecho antes?

Ni pudo decir "no recuerdo" porque se le anticipó. Sin tratar de ser demasiado bruto, la acostó en la cama de nuevo. La besó varias veces, inclusive le dio un besito en la nariz, que la hizo sonreír. Le tocó las piernas blancas y largas con un par de dedos, como una caricia y se concentró en las bragas blancas que todavía tenía puestas. Despojó a Sakura de ellas muy pronto, ni dandole tiempo de poder tener algo de pudor. Su rostro no tardó mucho en estar frente a la intimidad húmeda de ella, antes de empezar con el trabajo, le dio un beso que hubiera sido seco si no fuera por lo mojada que estaba la vagina. Sin más, su lengua fue más rápida comparando a cuando se besuquearon, estaba frenética. Fue acá cuando Sakura empezó a gemir, con los ojos cerrados y las manos aferradas a las sábanas. Nunca pero nunca había sentido eso.

"Inclusive si tuviera amnesia, lo recordaría".

Sintió el primer orgasmo de una forma especial para ella, sintió cómo se mojaba por completo, sentía el líquido recorrer. Con eso solo no podía conformarse así que agarró la cabeza de Sasuke y le demandó que siguiera. Quería hacerlo otra vez. La obedeció y volvió a practicarle sexo oral, con rapidez y mordiéndola de vez en cuando, notó que se estremecía cuando hacía esto. Metiendo dedos también de por medio, no tardó mucho en convertirse todo esto en un segundo orgasmo.

Ya está. Ya estaba lista.

En realidad él había hecho todo aquello para que lo recibiera mejor. Esperaba tener éxito con eso. También quería hacerlo ya para poder sacarse una duda de la cabeza. ¿Es vírgen? Con su miembro más despierto que nunca, se adentró con mucho cuidado. Si se quejaba, pararía o iría más lento. Esto no ocurrió, en realidad, le pidió que entrara un poco más, no solo la cabeza. Con este consentimiento, entró en gran parte. A ella no le dolió, no parecía ese ser el caso, se la veía disfrutando, con esa cara única.

No es vírgen.

Y puede ser que no se acuerde de eso. Pero, chistosamente, si se va a acordar de él.

No va a olvidar esto mañana ni la semana que viene ni en años ni nunca.

Ella se va a acordar.

Con este pensamiento, entró por completo. Un gemido más grave se escuchó. Él gruñó, no era muy expresivo pero eso no importaba. No se trataba de sonidos, no se trataba de las palabras, si no de los actos. Cuando comenzó a moverse con velocidad, ninguno dijo nada. Tampoco dirían nada cuando él le haya acabado dentro. ¿Qué más da? Se olvidaron de todo pero ya resolverían todo. Ahora no les importaba nada más. Solo querían sentirse uno.

Lo hicieron muchas veces hasta que era demasiado para ambos.

Lo hicieron porque simplemente pasó.

"I can see you every night free".

Fin del capítulo.


QUÉ COSA QUE ME DA TODO ESTO. Mi primera vez haciendo sexo explícito y no estoy segura de si el resultado es el mejor.

Sacando eso de lado, seguramente hay un par de incógnitas con el pasado de Sakura y por qué todo es tan raro y se resolverá en el próximo capítulo.

Gracias por leer!