DIsculpen la demora pero he estado un poco bloqueada. Espero disfruten esto!

Disclaimer: Naruto pertenece a Kishimoto.

Advertencia: Universo alternativo.


Nirvana

V

Creencias


—No puedes seguir pretendiendo que no existo.

El día siguiente a darse cuenta de lo ocurrido, Sasuke volvió a concurrir a su lugar de trabajo, borró sus ideas de escribir en su columna algo relacionado con Sakura y, más importante, comenzó a ignorarla. Cada vez que entraba a su departamento, lo único que deseaba era poder dejar de verla, mantenerla lejos pero no, allí estaba con sus cabellos desaliñeados y sus ojos llorosos, lloraba día y noche por su desgracia y aunque él trataba de comprenderla, se sentía en una situación extraña. Se sentía engañado, se sentía un loco. Si, era eso, sentía que su salud mental no volvió a ser la misma desde que la conoció y que ignorarla sería lo mejor. ¿Ignorarla la haría desaparecer?

Otra vez estaba ahí ella suplicándole que le hable, que no la deje sola en la amargura y que vuelva a abrazarla como lo hacía.

—Por favor—aunque se acercara y aunque lo tocara, no reaccionaba. La situación los volvía locos. Él se sentó en ese incómodo sofá y ella se puso al lado, lo miraba con expectación pero el Uchiha estaba en la nada, deseando estar en otra parte y no pasar por esto. La suave mano de la mujer se acercó a él, a su brazo derecho. Pudo sentir un leve movimiento en él, lo sintió completamente. Él puede verla, puede sentirla y no va a cambiar si no hacen nada al respecto.

Rápidamente y de golpe, se levantó de ese incómodo sofá y se encerró en el baño. La chica, al escuchar el ruido de la puerta, comenzó a llorar levemente. Él no quería ayudarla.

En el momento en que se encerró, se sintió un poco más aliviado pero sabía perfectamente que eso no iba a durar mucho. Que cuando saliera, ella estaría ahí reclamándole. De su pantalón sacó su celular, abrió el chat que tenía con su mejor amigo. Naruto se había preocupado mucho y todo el tiempo insistía con mandarle mensajes para asegurarse de que todo este bien. El último mensaje que había era del rubio, que había encontrado a alguien que podría ayudarlo, que era una espiritista confiable. Él, que no cree en nada de esas cosas, está empezando a dudar de su negación eterna.

Se estaba volviendo loco si de verdad iba a contactar con una persona así.

Si, se estaba volviendo loco.

El nombre de la mujer que lo ayudaría estaba adjuntado con su dirección y el horario en el que lo atendería.

Tsunade.

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El lugar era bastante simple desde afuera. Era una casa azul que en realidad parecía pequeña y lo que resaltaba era la puerta de un rojo furioso. Había un timbre con el nombre de la señora que vería. No había dudas que era ahí así que no dudo en tocar para que lo atendieran. En pocos instantes, ahí estaba una voluptuosa rubia de ojos marrones, tomando un poco de sake en un vaso y con el ceño fruncido mientras lo miraba.

—¿Eres el que ve muertos?—tomó unos sorbos después de eso y lo dejó pasar.

—Una muerta, sí—entró y el lugar le pareció muy diferente. Era como esas casas gitanas que uno ve en las películas. Cartas de tarot por todos lados, pociones, esferas de distintos colores y una cantidad de libros impresionantes. Era un ambiente realmente oscuro a excepción de una parte que parecía más iluminada, había una mesa redonda y dos sillas. Una de las sillas era más grande que la otra, por lo tanto suponemos que era el lugar de la espiritista. Le indicó que se siente en la otra silla y ella fue a la otra. Estaban enfrentados.

—Por lo que dices, es una mujer—le sirvió un poco de sake a su cliente. —¿Desde cuándo la ves?

Sasuke contó mentalmente por unos segundos.—Como dos semanas, tal vez un poco más.

—¿Se apareció en tu casa de repente o la viste en la calle o en un lugar específico?

—La conocí en la calle pero... —paró, extraño de si continuar ya que le parecía una situación particular de contar. —A decir verdad, hace un par de días descubrí que está muerta.

Los ojos de la mujer se agrandaron. Era un caso totalmente distinto al que pensaba.

—Es otro tipo de espíritu. A ver... ¿puedes tocarla si quieres o necesitas permiso de su parte?—Mientras escuchaba al hombre, con una de sus manos escribía los datos que le parecían relevantes.

—Todo era normal. Parecía una chica normal. Puedo tocarla, puede hablarme, me escucha, la escucho, es todo normal pero...—tomó de un sorbo el sake.—¡Está muerta! ¿Puede decirme por qué solamente yo la percibo? ¿Hay algo raro en mí?

—Primero cálmate y no tomes esto tan deprisa—agarró la botella que estaba en la mesa y le sirvió más. El azabache notó que había más botellas detrás.—Es más fuerte de lo que parece al principio—le sonrió. —Voy a hacerte preguntas y quiero que seas totalmente sincero conmigo.

—Claro—se frotó la frente, harto.

—¿Alguna vez te has sometido a hipnosis? ¿O al menos antes de que empieces a ver a esa chica?

—No, nunca—se vio que Tsunade tachó algo.

—¿Usas drogas psicoactivas?¿Las has usado alguna vez?

—No sé qué tienen de diferente pero jamás me he drogado—ella asintió varias veces, volvió a tachar algo.

—¿Comas?¿Daño cerebral?

—He de decir que no pensé que una adivina me preguntaría algo así—bufó.

—Era doctora hasta que me quitaron la licencia—volvió a servirse alcohol.—Tengo que descartar cualquier posibilidad. Responde.

—No, nunca tuve nada de eso —tachó nuevamente.

—¿Meditas?¿Haces yoga o practicas alguna religión que pueda tener algo que ver?

—Soy ateo.

—Eso es bastante curioso —una risita salió de sus labios rosados. Tachó muchas cosas en su libreta. Suspiró. —Es una conexión. Los dos están conectados por una razón que solamente ustedes saben. Por algún motivo se encontraron y es tan especial que eres el único que puede verla. Piensa.

¿Cómo podría saber eso? Si hasta hace poco simplemente pensaba que era una chica con amnesia y ahora resulta que no pertenece a este mundo. Pensó en la primera vez que la vio, cuando le pidió ayuda porque nadie más le prestó atención. ¿Fue entonces cuando la conexión comenzó? Ella no era consciente de todo lo que pasaba, ¿verdad? Y cuando estuvo ya en su casa, las cosas que hablaron...

Las cosas que hablaron.

Flashback.

—¿Sabes algo?—su tono era un poco más amigable.—Yo no me siento triste por nada. Debe ser porque no me acuerdo de nada.—rio, esperando que a él le causara un poco de gracia. — En realidad, tengo deseos de hacer muchas cosas, quiero vivir todo lo que siempre quise pero si no llego a cumplir todo lo que me propongo, estos deseos se van a convertir en dolor.

Fin flashback.

Deseo. Dolor. Deseo. Dolor

Dolor y deseo.

—¿Puede estar relacionado a...—no estaba seguro de lo que estaba por decir. —... los deseos y el dolor?

Lo observó unos minutos, perdida un poco en sus pensamientos. En la libreta que tenía, comenzó a buscar algo. Se veían muchas hojas escritas pero el hombre no podía darse cuenta de qué podrían llegar a decir. Cuando dio con una hoja, leyó un par de líneas. Luego lo volvió a mirar.

—Es un concepto bastante budista pero puede ser—se levantó de su asiento y agarró un libro que estaba en el suelo, lo abrió. —Algo relacionado al nirvana... eres ateo. ¿Ella es budista?

—No se acuerda de su vida anterior.

Cerró de golpe el libro que había abierto.

—Ve con ella y hablale. Tratala bien—se acercó a Sasuke y él podía sentir que el cabello rubio de la mujer le hacía cosquillas muy leves. —Dejame su nombre escrito que yo te averiguo sobre su pasado. Dame un par de días.

—No entiendo, ¿qué vas a hacer? —se paró de su asiento, para poder hablarle de frente.

—Yo no haré nada. Será tu trabajo mandarla al lugar que pertenece—una sonrisa maternal, podría decirse, se vio en ella. Era una señora amigable. —Hagas lo que hagas, no le hagas sentir nada de dolor emocional. Trata de cumplirle un deseo.

—Nada de dolor... cumplirle un deseo—se repitió a si mismo.

—Si haces eso, se sentirá libre de las dos cosas y podrá cumplir su ciclo.

Como si estuviera llegando tarde a su trabajo, el azabache decidió despedirse rápido y ver a la muchacha que está en su casa. Antes de marcharse, se dirigió a esa particular espiritista.

—¿Cuánto debo pagarle?—la de grandes atributos negó con la cabeza un par de veces.

—Tu amigo ya me pagó por adelantado.

Esto no le sorprendió tanto ya que notó lo involucrado que estaba Naruto con la situación. Cuando ya pensó que no tenía nada que hacer, recordó que no le había dicho el nombre de la protagonista de todo esto. En una hoja vacía escribió el nombre y, ya al fin, se marchó.

Una vez que se escuchó el portazo indicando que se había ido, Tsunade volvió a tomar más sake. Así mismo, sus ojos se posaron en esa hoja escrita para ver el nombre.

Haruno Sakura.

"It's so relieving to know that you're leaving"

Fin del capítulo.


Me gustó mucho escribir la escena entre Sasuke y Tsunade, se me hizo hasta un poco graciosa. En el próximo y último capítulo se sabrá el pasado de Sakura y podremos ver el desenlace de esta historia.

Gracias por leer!