ATENCIÓN; Si es posible y tienen ganas, leean el pie de página. Pido disculpas y doy mis razones. Disfruten la lectura.
Miércoles. 15:32 p.m.
- Muy bien, chicas. – Como si fuera un militar, Bubbles se puso de pie, frente a sus dos hermanas y su mejor amiga. – Ya sabemos lo que tenemos que hacer. Iremos tienda por tienda, hasta encontrar el vestido perfecto. Blossom, - La miró. – debes encontrar un vestido cómodo para usar durante el baile, recuerda que tendrás que estar pendiente de cualquier error. - "Cómo olvidarlo." La pelirroja rodó los ojos. – Robin, sé que tu color favorito es el violeta, y creo que sentará muy bien con tus ojos. – Sonrió la rubia, mientras la susodicha asentía. – Y, Buttercup, - Le lanzó una mirada de advertencia. – Aléjate de las tachas.
- Sí, sí.
- Entonces, - Aplaudió la menor. - ¡empecemos por esta tienda! – Se alejó dando saltitos, las otras siguiéndola por detrás. – La vi el otro día por internet, ¡y no saben que lindos están sus vestidos!
- ¡Ay, sí! ¡Yo también la vi! – Robin aceleró el paso hasta quedar a un lado de la rubia. Y así comenzó su interminable charla sobre ropa, de la cual, ninguna de las hermanas restantes, eran participe.
Y así transcurrieron las horas, la menor de las hermanas arrastraba a las tres chicas, algunas veces apoyada por su amiga castaña. Tienda por tienda recorrieron el lugar. El primer vestido en ser escogido fue el de Robin. En el mismo momento en que la chica encontró el vestido, quedó enamorada de él. El largo del vestido era perfecto para las largas piernas de su amiga y el tajo que lo recorría desde la mitad del muslo hasta el final del pequeño volado, le daba un toque sensual. Acompañado de unos tacos plateados y joyería bañada en plata, – para ocupar el espacio del pecho que dejaba el escote corazón. – la castaña ya estaba lista para el sábado en la noche.
- ¡Dios, Robin! – Chilló la rubia. – Ese color borgoña combina tan bien con tus ojos.
- ¿Borgoña? – Susurró su hermana morena, mirándola con ojos desorbitados.
- Es como un color vino, - La pelirroja pensó por un momento. – quizás un tono más morado. – Buttercup asintió, aun con confusión en su mirada.
El siguiente vestido en ser encontrado, – aunque como dudarlo, con un poco de dificultad. – fue el de su hermana Bubbles. Con su personalidad alegre y su siempre fiel favoritismo por el color azul, su pequeña hermana recorrió tienda por tienda, buscando el vestido perfecto, – que por un momento dudo de su existencia. – hasta que, finalmente, la pequeña rubia se enamoró a primera vista de un vestido – extrañamente para sus acompañantes – color blanco grisáceo, acompañado de algunos detalles dorados en la parte del busto. Con la espalda totalmente al descubierto, una falda larga y suelta – dándole la apariencia de un pequeño ángel. – y dos finas tiras atadas alrededor de su cuello, Bubbles cumplía su sueño de princesa.
- Que extraño que tu vestido no sea azul, Bubbles. – Bromeó la pelinegra, a lo que la mencionada le sacó la lengua.
- A veces es bueno elegir otros colores.
- Los detalles dorados hacen que resalte tu cabello. – Comentó Robin, apreciando la fina tela del vestido. – Además, hacen más fácil la elección de accesorios. – La rubia asintió.
- Un par de tacones dorados y pendientes a juego.
Aunque ninguna de las cuatro chicas lo hubiera pensado así, el vestido de la hermana del medio, fue el más rápido en ser encontrado, siendo este un simple vestido color negro, ajustado en la cintura y con una falda suelta cayendo hasta un poco antes de sus rodillas. Este fue el segundo vestido que la chica de ojos verdes se probó, descartando la primera opción por ser de "un verde muy chillón", seguido de un "no dejaré que Bubbles elija el color" por parte de su hermana morena.
Las sandalias, por otra parte, fueron lo más difícil. Casi desatándose una guerra entre ambas hermanas menores, pues la rubia, bajo ninguna circunstancia, dejaría que su hermana utilizara sandalias de tacón bajo, alegando que las largas piernas que la morena poseía eran algo de lo que ella debería estar orgullosa y, por lo tanto, mostrar. Al mismo tiempo y, al contrario de lo que decía la rubia, Buttercup se negaba a utilizar sandalias con taco de aguja, argumentando en su defensa la imposibilidad de luchar si algo llegase a ocurrir. Como era de esperarse, Bubbles ganó y la hermana del medio término por comprarse unas hermosas sandalias negras de tacón grueso.
- Blossom, ¿has visto algo que te interese? – Robin se situó a un lado de ella, moviendo algunas perchas.
- En realidad… - Miró por detrás de su hombro. – sí, me gusta mucho ese vestido claro de allí. – Se encogió de hombros. – Pero no me convence el precio.
- ¡El precio es lo de menos! – La tomó por los hombros, guiándola hacia el vestido. – Recuerda que esta es una noche única, no volveremos a tener un baile en el instituto. ¡Es nuestro último año!
- Tienes razón…
- ¡Bubbles, Buttercup! – Llamó la castaña. - ¡Blossom se probará un vestido!
Entró al probador, el vestido en mano, sintiéndose pequeña al estar encerrada por las tres paredes y la cortina, que era lo único que la separaba de sus hermanas y amiga. De a poco se fue despojando de su ropa, sus prendas fueron apiladas ordenadamente sobre un banco que allí había, hasta que Blossom quedó únicamente utilizando la parte inferior de su ropa interior. Era un punto a su favor el ser joven y tener su parte superior bien firme.
Tomó el vestido entre sus manos y lo miró. "Es una noche única" se repitió y con cuidado lo bajó y paso ambas piernas. Como solía ocurrir seguido, el vestido no logró pasar por sus caderas, viéndose obligada a quitárselo y pasarlo por encima de su cabeza, logrando que este bajara y la pelirroja se lo acomodara.
Se vio detenidamente en el espejo, admirando la forma y el color del corto vestido. La forma era simple, justo como lo deseaba la chica, era ajustado desde el busto hasta los muslos, mostrando levemente su figura. La parte frontal del vestido era exactamente lo que Blossom tenía en mente, pues llegaba a tapar hasta un poco más debajo de sus clavículas y se unía con dos correas detrás de su nuca, esto mismo permitía que la pelirroja anduviera por la fiesta tranquila de no mostrar de más. La espalda era totalmente descubierta, dándole el toque sexy – debido a la falta de escote. – al vestido, el mismo terminaba exactamente donde comenzaba la parte baja de la Powerpuff. A juego con sus ojos, pero no tan llamativo, el color rosa nude del vestido y la tela gamuza eran la combinación perfecta de sencillez y elegancia.
- ¡Es precioso! – Chilló la más pequeña de las hermanas. - ¡Te queda hermoso!
- Es perfecto para ti, Blossom. – Alagó la castaña, mientras que su hermana Buttercup le sonrió alzando su pulgar.
No necesitó dudar más, ir de compras no era su actividad favorita y menos lo era pasar horas mirando ropa, cuando podría estar haciendo algo productivo. Se encaminó a la caja, pagó el vestido y salieron de la tienda, cada una con su respectiva bolsa, directo a la plaza de comidas.
- Faltan tan solo tres días para el baile, - Comentó Bubbles. - ¡Qué emoción!
- Tres días para prepararme mentalmente acerca del uso de un vestido. – Agregó Buttercup, al tiempo que la rubia le sacaba la lengua.
Las cuatro chicas habían elegido pedir la comida en un restaurante de comida rápida, una hamburguesa acompañada de papas fritas fue lo que todas pidieron, a excepción de Bubbles, quien prefirió pedir una ensalada.
- Buttercup, ¿ya sabes con quien iras al baile? – Preguntó Robin, ya conociendo de antemano la respuesta.
- Iremos… - La morena masticó, logrando un espacio entre la comida en su boca para poder hablar. – Iremos en grupo, los chicos, algunas chicas del club de football y yo.
- Quieres decir; a los que nadie invitó al baile y tú, qué si se atrevían a invitarte, los golpeabas. – Bubbles soltó una risa.
- Cierra la boca, Robin. – Masculló la chica de ojos verdes, ocultando su risa.
- Solo nos queda, - La pequeña rubia miró a su hermana mayor. – Blossom, ¿con quién iras al baile? ¿Ya te han preguntado los chicos del club de ciencias?
A diferencia de su hermana, Blossom, espero a tragar toda la comida de su boca, antes de contestar.
- Hasta ahora, nadie me ha preguntado…
- Nadie a quien le hayas dado una oportunidad de hacerlo. – Murmuró Robin.
- Y por eso, creo que iré sola. – Finalizó la Powerpuff, mirando de reojo a la castaña.
- ¿Sola?
- Sí, sola. – "Otra vez lo mismo." – No es gran cosa, estaré ocupada todo el baile.
- Por lo menos baila con nosotras. – Se quejó la menor.
- Bubbles, tú y Robin tienen una pareja con la cual bailar. – Negó la pelirroja. – Y lo más seguro es que Buttercup encuentre un chico con el cual bailar. – Comentó, al tiempo que la mencionada negaba con la cabeza, llevándose una papa frita a la boca. – Estaré bien, me las arreglaré.
- ¡Pero aun así! – Protestó la rubia.
- ¡Alto! – Robin miró a las tres hermanas. – Hagamos una cosa. – Giró su cabeza hasta intercambiar miradas con la mayor de las tres. – Tú, - La señaló, y habló rápidamente, antes que esta le reprochara que era un acto desubicado el señalar con el dedo. – aceptarás ir al baile con el próximo chico que te lo pregunte. Y no aceptaré un no como respuesta, está hecho y lo tienes que cumplir.
Antes que tuviera la oportunidad de negarse, sus dos hermanas la miraron con advertencia. Blossom juró por lo bajo.
- Está bien, acepto. – Asintió, rodando los ojos ante los virotes de sus hermanas.
- Solo podrás rechazar la petición de un chico feo.
- ¡Bubbles! – La morena la miró incrédula.
- ¿Qué? – Se encogió de hombros. – Tenemos una imagen que proteger.
Ante esta afirmación, las cuatro chicas comenzaron a reír, la pelirroja amortiguando sus risas contra el dorso de su mano. Después de todo, seguían estando en un lugar público.
Jueves. 12:36 a.m.
- Bubbles. – Llamó.
- ¡Hola, Blossy! – Cerró la puerta de su casillero. - ¿Qué pasa?
- Tenemos química juntas, ¿Te acompaño?
No necesitó las palabras, la rubia enganchó su brazo con el de la pelirroja y comenzó a charlar con una inmensa sonrisa en su rostro.
- Oye, - Miró a los ojos azules de su hermana. - ¿No crees que sería bueno encontrarle una pareja a Buttercup? Ya sabes, para el baile.
- ¿No dijo que iría con sus amigos?
- Sí, - Centró su mirada en el pasillo, casi vació. – pero si te pones a pensar, creo que Buttercup es lo suficientemente bonita como para encontrar una pareja con la cual ir. – Hizo una mueca. – Quiero decir, no es como si no le hayan propuesto ya.
Blossom meditó las palabras de su hermana menor. Era verdad que su hermana morena no era muy fan de los bailes, ni las citas que estos conllevaban. Pero como bien le habían repetido un millar de veces ya, este era uno de los últimos – sino el último. – bailes que tendrían antes de terminar la secundaria. Sería lindo ver a Buttercup bailar con alguien y, ¿Quién sabes? Quizás hasta un amorío de una noche.
- Es complicado. – Comentó. – Tal vez en el baile encuentre a alguien con quien congeniar.
- ¿Y? – Empujó sus hombros juntos. - ¿Alguien te ha preguntado ya? – Preguntó con voz pícara.
- ¿Disculpa? – Exclamó con falsa indignación. Su hermana soltó una risa.
- Oh, ¡Vamos, Blossom! – Volvió a empujarla. – En todo caso, no importa. Todavía quedan… - Contó con sus dedos. – Dos horas para que termine el horario de clases. Ya alguien lo hará, vas a ver.
- Sí, claro. – Ambas hermanas soltaron carcajadas. - ¿Y a ti, Bubbles? ¿Quién te ha invitado? – La pequeña sonrió con emoción.
- Pues…
Debido a que ambas chicas poseían poderes, era mucho más difícil el dolor al recibir un golpe, e incluso casi imposible siquiera empujarlas, excepto que claro, alguna persona de igual o semejante fuerza se topara con ellas. La pelirroja dejó caer su cuerpo al suelo, luego de recibir lo que le pareció un golpe de metal – aunque podría decir que en tal caso hubiera abollado el material. -, el brazo de su hermana azul, el cual mantenía aferrado al de la pelirroja, se ladeó bruscamente ante la caída de la misma.
Aun aturdida por el golpe, levantó la mirada, hasta que sus ojos se toparon con una espalda de hombros anchos y bien trabajada, debajo de una camisa ajustada blanca con mangas negras. Logró incorporarse, quedando a la misma altura que su "agresor", o eso es lo que quería, puesto que este le sacaba por lo menos dos cabezas.
- Cuidado por donde caminas, Pinky. – Comentó juguetonamente el pelinegro, para luego soltar una risa ronca. La chica de ojos rosas rodó los ojos.
- Hola, Butch.
- ¿Qué tal, señoritas? – Sonrió galán.
- Hola, Bubbles. – Saldó el rubio. – Blossom. – Asintió en su dirección.
- ¿Cómo estás, Boomer? – Contestó alegre su hermana.
- Butch, no deberías estar parado en el medio del pasillo. – Regañó. – Podrías lastimar a alguien.
- Y tú no deberías caminar sin ver por dónde vas, Blossy. – Le sonrió. – Ten cuidado, podrías lastimarte.
- Tú tranquilo, sé cuidarme sola.
El chico de ojos verdes se encogió de hombros. La chica se percató de que se encontraba sola con el pelinegro, pues su hermana se había alejado y ahora se encontraba charlando con el rowdy azul, a un lado de los casilleros. En un rato la alcanzaría.
- Así que… - Comenzó. – Me enteré de que tu hermana, Buttercup, estará asistiendo sola al baile de este fin de semana.
- No ira sola. Decidieron asistir en grupo, que es diferente. – Colocó ambos brazos en jarra. – ¿Y tú como sabes eso?
El ruff soltó una pequeña risa.
- Al parecer tienes un pequeño problemita para recordar nuestra súper audición. No la usas mucho, ¿No? – Se burló.
- ¡Si utilizo mi audición! Es solo que... – No terminó su oración cuando se dio cuenta de algo. – Espera… - Frunció el ceño. - ¡Eso quiere decir que si me oíste cuando venía detrás de ti! – Se cruzó de brazos. – Pudiste moverte, ¿Sabes? O siquiera avisarme.
- Así no sería divertido. – Comentó y con un rápido movimiento se alejó de la pelirroja quien, al ver su actitud infantil, rodó los ojos.
- ¡Blossy, llegaremos tarde a clases!
Química era una de las clases preferidas de Blossom. Estar en el laboratorio y sacar apuntes era – aunque sonara muy aburrido. – una de las actividades favoritas de la pelirroja. Nunca supo si su amor a las ciencias se debía a como fue creada, si de alguna forma ese fuera su destino. Buttercup con los deportes, Bubbles con las artes y ella con la ciencia. O si tan solo fue eso, sumado a lo fascinante que le fue de chica ayudar a su padre, el profesor, en su laboratorio.
Su amor por la ciencia se extendía al punto de querer que otros la entendieran. Blossom siempre se consideró a si misma buena en hacer que otros la entendieran – considerando que al momento de nacer fue nombrada la líder de las powerpuff girls. -. Y como es sabido, un líder tiene que lograr que los demás miembros del equipo entiendan de una u otra forma lo pedido. Por nada era nombrada la presidenta de tanto grupo entrara. Gracias a esto, la pelirroja fue solicitada innumerables veces como tutora de distintas materias.
Química era una de esas clases en las que muchos estudiantes le pedían encontrarse después terminado el horario escolar para que les explicara algo que no hayan entendido. Blossom ya estaba más que acostumbrada a esto, pues solía ocurrir muy seguido, por lo que no le sorprendía cuando se lo preguntaban.
- Blossom, ¿podríamos hablar después de clase?
Bueno, eso si la sorprendía.
Dexter. Uno de los mejores y más inteligentes alumnos del instituto, – tanto, como para encabezar el cuadro de estudiantes de honor, claro que debajo de la powerpuff. – le pediría tutoría. Difícil de creer, incluso para la ella.
La clase de química se pasó rápido, o por lo menos así lo vio la pelirroja. Tal vez era la incertidumbre sobre que le preguntaría Dexter o también podría ser el recuerdo siempre presente – alojado a un lado de su cabeza, como migraña. – sobre la ayuda a los mate atletas.
Tomó sus libros, no sin antes anotar hasta el último detalle sobre la tarea para mañana, y colocándolos en su bolso, se encaminó hacia la salida. Le hizo un gesto a su rubia hermana de que la encontraría más tarde, en el almuerzo. Visualizó a Dexter, a un lado de la puerta, esperándola. Lo vio quitarse las gafas, limpiarlas y volvérselas a colocar. ¿Acaso era eso un gesto nervioso?
- Hola, Dexter. – Saludó. - ¿De qué querías hablar?
- Bueno, es sobre…
- Si tienes alguna duda sobre alguna materia, estaría encantada de ayudarte. Solo que no hoy. – Se encogió de hombros sonriendo. – Veras, me "uní" a los mate atletas, o más bien creo que me ataron al grupo.
- Muchas gracias por tu oferta, Blossom. Pero…
- Y al parecer se juntan todos los martes y jueves terminado el horario escolar, por lo tanto, hoy estaré ocupada toda la tarde. – Contó frustrada.
- Oh, no te preocupes. Quería preguntarte si…
- Además, con todos los preparativos del baile, creo que sería más conveniente el tener la clase de consulta el lunes que viene, ¿Qué te parece?
El pelirrojo soltó una ronca risa, pasando su mano por sus cabellos mientras cerraba sus ojos. Volvió a abrirlos y la miró fijamente con sus dos orbes azules.
- Está bien, el lunes nos veremos entonces. – Le sonrió. – Pero antes, - Tomo una de sus manos. – quería preguntarte; ¿Irías al baile conmigo?
Una vez más eso no se lo esperaba. Muchos chicos se habían dado por vencidos al notar lo poco interesada que estaba sobre tener una pareja que la llevara al baile. Dexter no era un mal chico, pero debía hacerle entender – con la mayor sutiliza posible. – que ella no estaba interesada en una cita para el baile, pues estaría muy ocupada.
- Dexter, yo…
"Aceptarás ir al baile con el próximo chico que te lo pregunte. Y no aceptaré un no como respuesta, está hecho y lo tienes que cumplir."
Y allí estaba el recuerdo de lo que había acordado con su amiga y sus hermanas. Promesa que el parecía totalmente ridícula y deploraba el haberla aceptado. ¿Era necesario que alguien la llevara al baile y bailara con ella? ¿No se habían dado cuenta de que no tendría tiempo de bailar?
- Me encantaría ir contigo al baile.
Pero el pobre Dexter no tenía conocimiento de su ocupada agenda para ese día, por lo cual solo se despidió sonriendo, mientras acordaba el horario en el cual le pasaría a buscar. Dios mío. Fue su primer pensamiento, una vez que su falsa – aunque sana. – sonrisa se borró de su rostro al verlo partir.
Jueves. 13:34 p.m
- … ¡Además! ¡Saqué una buena nota en la última prueba! – Se quejó la castaña, apuñalando con el tenedor los fideos en su plato. - ¿¡Cómo se atreve a bajarme el promedio de este mes!? – Cruzó sus irises, mirando hacia su nariz y repitió las palabras del profesor, sacando la lengua. – "Un seis no es lo suficientemente bueno para subirte la nota, tendrás que esforzarte más." Pues que coma tierra.
Bubbles se cubrió la boca, tratando de que el líquido se mantuviera dentro de esta. Una vez tragado, miró a su amiga, sonriendo.
- Tranquila, Robin. El próximo mes la subirás, y si te es muy difícil solo pide tutoría.
- ¡Pero…!
- Chicas.
Con un suspiro, Blossom se sentó a un lado de su hermana, apoyando su bolso a un lado y su bandeja en la mesa. Pasó una mano por su flequillo, despeinándolo, para luego volverlo a colocar perfectamente peinado. Manía que había adquirido con los años.
- ¡Blossy! ¿Por qué demoraste tanto? – Cuestionó su hermana.
- Dexter necesitaba preguntarme algo. – Contestó simplemente, encogiéndose de hombros. Tomó su tenedor y comenzó a pinchar la pasta.
- ¿Qué te preguntó? – Robin la miró expectante, ya teniendo una idea de la respuesta.
- Si lo acompañaba al baile… - Murmuró.
- ¡Lo sabía!
Con ese grito, la castaña fue capaz de atraer varias miradas, que curiosas, miraron al trio de chicas. Con una sonrisa nerviosa en el rostro, la rubia le quito importancia con un movimiento de sus manos.
- Robin, - Llamó. – no hay porque exagerar.
- ¡Blossy tiene una cita! ¡Blossy tiene una cita!
- No es una cita. – Bajó su mirada. – Solo son dos amigos que se acompañaran al baile.
- Sí, como digas.
- ¿Dónde está Buttercup? – Preguntó, cambiando de tema.
- Está almorzando junto a sus compañeras de football femenino. – Comentó la rubia sonriéndole a su hermana. – Están arreglando en el auto que quien irán al baile.
- ¿¡Buttercup hablando sobre el baile!? Dios existe. – Sentenció la castaña, provocando que las tres se largaran a reír.
Poco después, sonó el timbre que indicaba el final del horario del almuerzo. Las tres chicas se despidieron y se encaminaron a sus respectivas clases.
Jueves. 13:55pm.
- Muy bien, chicos. – La profesora de literatura cerró cuidadosamente el libro entre sus manos y se dirigió a sus alumnos. – Viendo que faltan cinco minutos para que suene la campana, pueden guardar sus cosas. ¡No olviden la redacción para la semana que viene!
Quejas se escucharon por todo el salón.
- Pero, profe. ¡Este sábado es el baile!
- Tiene cuatro días para entregarlo el lunes a primera hora, Sr. Mitchelson.
Mitch se mordió los labios, con sus pobladas cejas fruncidas y un ronco gruñido. A unos metros la powerpuff rosa observaba todo divertida, conociendo a su amigo, el lunes inventaría alguna excusa. En cambio, ella, llegaría hoy y se pondría a redactar lo que les habían pedido, sola en su cuarto con una taza de café en la mano. Recogió sus cosas de su escritorio, colgándose su bolso al hombro y se dispuso a caminar antes de que una cartuchera le diera de lleno al costado de su cabeza, ladeándola levemente hacia un costado. Que eso sucediera solo podía significar que esta no fue lanzada por una persona normal. Con el entrecejo fruncido giró su cabeza en la dirección que la cartuchera había sido lanzada, para encontrarse cara a cara con el rowdyruff verde, quien la miraba divertido.
- ¡Hey, no fue mi culpa! – Se excusó, mirándola. - ¡Brick, se suponía que tenías que atraparla! – Exclamó, mirando detrás de la superpoderosa.
A la mención de su nombre, la pelirroja se dio la vuelta, observando el par de ojos rojos que la miraban desde su asiento al final de la clase. Ambos líderes se observaron unos segundos, hasta que la chica, rodando los ojos, se dispuso a salir del salón.
- ¡Lo siento, rosita!
- Eres un imbécil, Butch.
Dispuesta a olvidar lo que acababa de pasar, siguió su camino al laboratorio de biología, clase que compartía con su hermana Buttercup.
Antes de que lograra avanzar un paso más, fue halada del cuello de su camisa, casi logrando que perdiera el equilibrio. Una vez más, esto solo podría ser logrado por una persona con superpoderes. Reconociendo el exquisito perfume y la brusca intrusión, preguntó cansada;
- ¿Qué quieres, Brick?
- Yo no fui el que aventó la cartuchera.
- Lo sé. – Respondió, volviendo a caminar.
Nuevamente su camisa fue halada, esta vez, logrando que quedara frente a frente con el rowdy.
- ¿Entonces porque me miras así?
- ¿Quieres soltarme ya? – Le reclamó, moviendo sus hombros. El pelirrojo soltó su agarre en la camisa de la chica y esperó su respuesta. - ¿Mirarte cómo?
- No te hagas la estúpida, Blossy. – Soltó un bufido. – Escucha, siento el comportamiento de mi hermano. ¿Sí?
La pelirroja se llevó una mano al pecho, aparentando sorpresa.
- Brick Him, ¿Te estás disculpando por el mal comportamiento de unos de tus hermanos? – Se llevó ambas manos a los labios. - ¿Estas asumiendo la responsabilidad de sus actos?
- Muy graciosa. – Rodó los ojos. – Si el idiota de mi hermano vuelve a quedar en detención será suspendido y me veré obligado a matarlo a golpes.
- ¿Obligado? – La pelirroja levantó una de sus cejas ante tal afirmación. Pregunta que el chico paso deliberadamente de largo.
- Y no queremos que eso pase. Así que, sí. Me estoy disculpando.
Blossom lo miró, repasando cada una de sus facciones, la seriedad en sus ojos y sus finos labios apretados en una delgada línea.
- Está bien, disculpas aceptadas. – Acomodó el bolso sobre su hombro. – Espero que mejore su comportamiento durante el baile, dado que es el encargado de la música.
El pelirrojo se encogió de hombros.
- No es mi problema. – Empujo la frente de la chica con su dedo índice. – En esa cosa, Butch es tu responsabilidad.
- ¿Esa cosa? ¿Te refieres al baile que tanto me esfuerzo por organizar? – Cuestionó molesta.
- Tú decidiste contratarlo. – Comentó, ignorando el comentario anterior de la chica. – Eres su jefe ahora.
Tratando de mantener la calma, y no dejar que un comentario arruinara su muy trabajada reputación, la líder de las powerpuff girls no hizo más que sonreír falsamente y darse la vuelta, para continuar con su camino.
- Linda ropa interior, por cierto.
Maldición. No debió girarse tan rápido. Malditos poderes de súper visión. Estúpido Brick.
Jueves. 19:25pm.
- ¡Y estoy seguro que este año, los mate-atletas ganarán la competencia de fin de año, gracias a la ayuda de nuestra querida compañera y súper heroína, Blossom Utonium! – Exclamó el Sr. Williams. Las pocas personas en aquella habitación comenzaron a aplaudir, mirando mientras sonreían a la pelirroja, quien asentía con la cabeza en señal de agradecimiento. – Para el martes, seguiremos con el análisis del problema dado en estas horas. Cassandra, trabaja con tu compañero y busquen la solución al problema cuatro de la página ciento tres del libro de álgebra. – Tomando sus útiles del escritorio, se despidió. – Nos vemos el martes, muchachos.
Manteniendo una conversación amena con sus compañeros de equipo, Blossom guardó sus pertenencias dentro de su bolso. Saludó con un meneo de su mano a Dexter, quien sonriendo salió de la clase.
- Entonces, ¿Blossom? – La pelirroja centró su mirada en los ojos cafés de su compañera. - ¿Es verdad que iras al baile con Dexter? – Pequeños murmuros se escucharon en el grupo.
- Sí, asistiré al baile con Dexter. Me lo pidió esta mañana. – Dio una pequeña sonrisa.
- Creo que serían los perfectos candidatos para el rey y la reina. – Comentó una de las chicas. Se escucharon pequeñas afirmaciones ante lo dicho.
- Es obvio que este año ganará Bubbles Utonium.
- ¡Es verdad! ¿Ya escucharon con quien es que va al baile?
- ¡Sí! No me lo esperaba.
Mantuvo abajo el impulso de rodar los ojos ante lo chismosos que podían ser algunas veces con respecto a ella y sus hermanas. Aunque, a decir verdad, la conversación le recordó que no le había preguntado a su hermana rubia quien la había invitado al baile. Ya le preguntaría cuando llegara a su casa.
Negó con la cabeza y se dirigió a la salida, no sin antes saludar a sus compañeros y desearles un buen término de día. Caminó por los pasillos desolados, dejando que sus pensamientos divagaran, preguntándose que estaría preparando Bubbles de rico esta noche, lo que la llevó a cuestionarse si la junta encargada de las provisiones del baile ya había acordado la fecha de entrega de los aperitivos. Al mismo tiempo, hizo un recordatorio mental de preguntarle a los encargados de la decoración, si las telas para los manteles ya se habían comprado, la última vez que consultó, las chicas habían tenido problemas para elegir los colores adecuados, lo que provocó un atraso en el pedido.
- ¿Blossom?
Sacó su mente del trance en el que se encontraba, para mirar los ojos rojos de su contraparte, quien la observaba aburrido.
- Brick. – Saludó.
- ¿En qué piensas, chica líder? – La pelirroja se encogió ante el sobre nombre que solamente le permitía utilizar a su hermana morena. – Llevas cinco minutos caminando en trance, ¿Si quiera sabes a dónde vas? – Soltó una ronca risa. Con pequeños balbuceos la chica buscó defenderse.
- ¿Me estas siguiendo? – Le preguntó por fin. El muchacho enarcó una ceja.
- Yo también estudio aquí, ¿Sabes? – Respondió burlón.
- Estamos fuera del horario curricular, Brick. – Reprendió, buscando respuestas.
- Escucha rosita, – Empujó la frente de la mencionada con su dedo índice. Mala costumbre. – yo puedo estar aquí cuanto tiempo se me venga en gana, es una institución libre. – Se cruzó de brazos. – Además, Boomer y Butch me tenían los huevos hinchados con sus peleas. – Agregó groseramente.
- La boca, Brick. – Regañó, pero el chico la ignoró.
- Así que, respondiendo a tu pregunta, nena. – se inclinó hasta estar cerca de su rostro. – No, no te estoy siguiendo.
- Eres imposible. – Bufó.
- Qué bueno que estemos de acuerdo en algo. – Sonrió el pelirrojo.
Negando con la cabeza, la chica apartó su rostro de la cercanía del ruff y continuó con su camino, deseando poder llegar a casa para descansar sus pensamientos.
- ¿Blossy?
- ¿Sí, Brick? – Se negaba a perder la cordura ante un rowdy. No es como si ya no hubiera pasado antes.
- Me enteré que iras con Dorkster al baile. – Se encogió de hombros, comenzando a caminar. – Los rumores corren rápido.
- Primero que nada, - Comenzó, acelerando el paso para caminar a su lado. – su nombre es Dexter. Y segundo, sí. Dexter me invitó hoy. – Cruzó sus brazos, manteniendo el ritmo del pelirrojo.
- Pensé que irías sola.
Blossom pensó en todos los acontecimientos que la llevaron a aceptar la propuesta del pelirrojo de ojos azules.
- Sí, al principio no pensé en ir con alguien, después de todo yo soy la encargada de… - Frenó su hablar al escuchar el bostezo del chico a su lado. - ¿Si quiera estas escuchándome? Espera. ¿Sabes? No importa. ¿Cómo sabes que iría sola?
- Haces demasiadas preguntas. – Suspiró. – Lo supuse.
- Soy curiosa por naturaleza. – Argumentó orgullosa, recibiendo un sarcástico asentimiento por parte del chico. – Como sea, - Giró sobre sus talones, encaminándose a la puerta de salida. – me voy a casa, hasta mañana.
Sintiendo un deja-vú de esta mañana, la pelirroja fue halada del cuello de su camisa, siendo atraída hasta el pecho del pelirrojo, quien la miró, inocente.
- ¡Brick! – Rugió. - ¡Te dije que no…!
- Si yo te lo hubiera pedido, ¿habrías dicho que sí?
- ¡Vas a estirarme la ropa! ¡Detesto que mi ropa este desarreglada y tú…! ¿Qué?
Los ojos rosas estaban abiertos de par en par, mirando a los tranquilos rubíes.
- De todas formas, no iré al baile. – Se encogió de hombros, flotando en el aire. Desordenó su cabello con un ápice de cariño casi imperceptible y despegó por la puerta de salida, dejando una estela roja y a la líder de las powerpuff girls en shock.
¿Qué es lo que puedo decir? En verdad, yo sé que nada. En verdad espero que sigan recordando esta "mini" historia. ¡Primero quiero aclarar una cosa! Que deje de actualizar un tiempo (largo) no significa que vaya a abandonar la historia, quizás a nadie le importe, pero me siento obligada a explicarlo.
Estos días estuve pensando en contarles detalladamente las razones por las cuales no pude actualizar, pero me di cuenta de que se harían largas y nadie las leería, así que dejo una pequeña lista de mis desgracias. (Todo esto desde las vacaciones en febrero hasta ahora.)
1. La fecha de mi cumpleaños se acercaba, mi familia está toda peleada por parte de padre así que no los pude invitar. Mi novio venía a pasar vacaciones conmigo y mi familia. Mi madre me tuvo con los pelos de punta.
2. Mis suegros se pelearon con mis papas toda la noche. (Literalmente desde las 00 hasta las 04 de la mañana) Mientras mi novio y yo escuchábamos todos.
3. Empecé un nuevo año escolar. De las cuatro amigas que elegimos una orientación, tres quedaron en una clase y yo quede sola en la otra, junto a quince personas más con las cuales no hablo. Hablé para que me cambiaran de clase. NO me dejaron. Estoy sola.
4. Cuarto punto, no tan importante. Mis dos mejores amigas (casi hermanas entre nosotras) se pelearon (fuerte) no se quieren ver. Yo actúo como medio de comunicación entre ellas.
Sumando todo eso, me da; CERO INSPIRACIÓN, y si le agregamos el estudio, apenas si recuerdo que tengo historias en FanFiction. ¡Pero lo mantengo siempre en mi mente! ¡Créanme!
No los quiero aburrir más, así que lean si quieren, y si no, por favor díganme que les pareció este capítulo. ¡El próximo ya es el final! Los quiero. Voy a estar leyendo y respondiendo.
RESPUESTAS A LOS ULTIMOS COMENTARIOS EN ANÓNIMO (normalmente si son de una cuenta los respondo al privado.)
Ikare: ¡Me alegra muchísimo que te guste! Me encanta cuando los personajes mantienen sus personalidades, le da un toque de "realismo" a la historia. Gracias a ti por leer, besotes.
Yui nya: ¡Espero que este te guste tanto como el anterior! ¡Comenta si te gusto!
