Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.
Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.
AU (Universo Alterno). Espero les guste.
Recuperándote
Capítulo 1.-
(1 de marzo de 2016)
Me mire en el espejo y observe mi nuevo vestido, era hermoso. Era Rojo, el color favorito de mi esposo. Hoy estamos cumpliendo 5 años de casados, pero no puedo decir que eran los mejores. Desde hace un año que nuestra relación viene en picada. He intentado todo, pero nada basta. No hay hijos, pero si hay mucho dinero… pero aun así él no es feliz y lo puedo ver en sus ojos.
Nos conocimos en primavera del 2011, estábamos en nuestro último año de universidad. Ese último semestre la pasamos juntos y estudiamos juntos. Yo era neurocirujana y él era abogado... Si, diferentes mundos, pero al final nos unimos en el campus y nunca olvidaré el día en que lo vi, pensé que era la persona más hermosa del mundo. Con su cuerpo bien formado, sus ojos de un azul intenso y ese cabello que tantas veces ame a la hora de hacer el amor. Según él fue amor a primera vista y después de la universidad nos casamos. Algo apresurado, pero en ese entonces no nos importó. Estábamos enamorados.
La boda fue un cuento de hadas por no decir menos. Y cuando dije ''acepto'' lo dije para toda la vida, pero al parecer el destino tenía otros planes para nuestro matrimonio. Hace un año las cosas empezaron mal. Él empezó a trabajar más y yo a estar más ausente. Trate de buscar solución, pero él no quería. A diario llegaba tarde a la casa y olía a mujer. Si siempre fue el mismo perfume. Desde ese entonces sabía que tenía un amante y desde ahí nuestras relaciones sexuales desaparecieron. Yo por mi parte nunca fui infiel y me dediqué a trabajar y a producir más dinero que al final del mes aparecía en las cuentas bancarias, pero nunca salían de ahí.
Hoy sin embargo cumplíamos 5 años de casados y yo quería recuperar un poco de magia y olvidarnos de este año tan absurdo. Me mire en el espejo y el vestido que llevaba era palabra honor. Era de color rojo sangre y llego hasta la rodilla lo combine con unos tacones de agujas negro. Mi cabello estaba recogido en una elaborada cola de caballo y mi maquillaje era natural como a él le gustaba. La única joya que llevaba era los dos anillos de boda que descansaba en mi dedo anular izquierdo. Me di cuenta de que me veía bien por lo que fui a terminar de hacer la cena.
Al llegar a la cocina agregue los últimos toques de la cena y sabía que todo estaba listo para su llegada. Preparé la mesa y la puse para dos, con velas y vino, como se lo preparaba desde hace tanto tiempo. Ahora solo quedaba esperar. Me senté en el sofá de nuestra gran casa y miré a la pared que contenía todas nuestras fotos. Al verlas parecían fotos de otras vidas. Lucimos tan hermosos y felices, lástima que ahora era todo lo contrario.
Mire el reloj y en el vi que eran las 10:55 pm., él debería haber estado en casa a las 8:00 pm. pero al parecer decidió celebrar nuestro aniversario con otra persona. Con lágrimas en los ojos me levanté con elegancia del sofá y fui a la mesa. Apague las velas que ya estaba casi derretidas. Recogí toda la vajilla y la guardé. Al entrar en la cocina vi la comida y supuse que nadie la comería así que mejor la bote. Todo estaba en orden menos mi cabeza. Necesitaba una copa, busque mi celular y marque a mi mejor amiga desde la escuela. A tercer timbre respondió.
- Katniss estas bien, pensé que estarías cenando con Peeta – Annie pregunto, al parecer mi mejor amiga si se acordó de mi aniversario, pero mi esposo no.
- Yo igual, pero él no apareció.
- Oh Linda, lo siento – y sabía que así era, ella era la única que sabía lo que en verdad pasaba en esta casa.
- ¿Oye Ann que haces? – pregunte esperanzada de que no estuviera fornicando con su novio.
- Nada pensábamos salir con los chicos a tomar unas copas – lo que me receto el doctor pensé - ¿quieres unírtenos?
- Me encantaría. – así hablamos durante 10 minutos más y me dijo dónde nos encontraríamos, colgué y fui al cuarto que compartía con mi esposo y saqué un abrigo y mi cartera.
Me miré en el espejo y vi que mi aspecto estaba bien. Siempre me consideré una mujer hermosa, hasta este último año que a mi esposo no le provocaba tocarme. Deseche esos pensamientos, hoy era para mi y me divertiré como hace tanto tiempo no lo hago. Bajé las escaleras y fui detenida por un sonido de una puerta abriéndose. Era él, lo sabía, miré mi celular y vi que eran las 11: 30pm. Valla hora de aparecer. Pensé amargamente.
Baje las escaleras y ahí parado estaba mi hermoso esposo vestido con su traje negro elegante y su cabello bien peinado. Era tan hermoso como el primer día. El miró mi atuendo y pude ver que le gusto lo que miraba, pero igual que siempre no dijo nada. Mire su aspecto y mi corazón se rompió. En su cuello había un enorme chupetón o mejor conocido como '' la marca de amor'' tragué las ganas de llorar, si supiera cuánto daño me hacía, pero él lo sabía solo que no le importaba.
- Espero que no tengas hambre. Por qué no hay nada preparado - dije buscando las llaves de mi carro.
- No, no tengo – dijo dejando su portafolios – ¿a dónde vas a esta hora? – el miro con el ceño fruncido, pero eso ya no era de su importancia.
- A un bar con unos amigos – encontré mis llaves y me dispuse a salir, pero él me detuvo.
- Espera – pensé que se había acordado de nuestro aniversario, pero no fue así en cambio me entrego unos papeles los cuales mire curiosa.
- ¿Qué son? – sentí una extraña sensación en la boca de mi estómago.
- Ábrelos – él simplemente dijo mientras se servía una copa de licor.
Los abrí y mi corazón se detuvo como los leí. Eran papeles de divorcio, él quería el divorcio mis ojos picaron por las lágrimas, pero me negué a dejarlas salir en lo profundo de mi mente sabía que esto iba a pasar solo que siempre pensé que sería más tarde que temprano. Miré su dedo y vi que ya no portaba su anillo de matrimonio, eso dolió más que cualquier cosa. Lo mire y él estaba mirándome con una mirada en blanco al parecer él no estaba tan mal como yo. Miré alrededor de mi casa y pude ver tantos recuerdos. Si él quería esto se lo iba a dar, lo amaba demasiado como para obligarlo a ser infeliz a mi lado. Pero tenía una última petición.
- Los firmare – sus hombros se relajaron, tan mal era estar conmigo – pero con una condición – me apresure a decir y eso capto su atención.
- Ah sí, y que sería eso Katniss – hubo un tiempo en que ese nombre no salía de sus labios. Siempre fue mi ''Kat''
- Durante 30 días me cargaras desde la habitación hasta la puerta y me besaras en la mejilla – el me miro no entendiendo mi punto – al llegar el día 31 de este mes los papeles estarán firmados.
- Y por qué alárgalo tanto. Por qué no acabar de esto de una vez por toda – yo sabía la respuesta a eso, así que se la di.
- Porque quiero un bonito recuerdo, que borren lo amargo que ha sido este año para mí – lo vi tragar y el mismo sabía que me había hecho un daño irreparable. - lo tomas o lo dejas – pregunte guardando los papeles en mi bolso.
- Lo tomo – él dijo sin más, su mirada ahora escondida tantas cosas, pero no las supe descifrar, perdí ese poder desde el día en el que el decidió dormir con su colega.
- Está bien – acomode mi abrigo y antes de irme dije – nos vemos mañana si es que vienes – fui abrir la puerta, pero me acordé de algo – ah y feliz aniversario – con eso salí dejándolo parado en nuestra casa.
Llegue a mi hermoso deportivo Bentley color negro y me monte. Cuando estaba en la comodidad de mi carro, me deje derramar todas las lágrimas contenidas. Yo lo amaba aun con cada fibra de mi ser y me dolía que él ya no quería nada, no sé en qué momento nuestro amor se acabó, siempre fui todo lo que el necesito, pero para él nada fue suficiente. Yo aun sabiendo que tenía un amante nunca fui capaz de dejarlo y cuando él me necesito en este último año yo estuve hay sin chistar ni nada. Como dije yo lo amaba más que la vida misma.
Llegue a la calle donde mi indico Annie y vi que era en la zona más prestigiosa de la ciudad. Nosotros vivíamos en Seattle y había muchos sitios donde divertirnos. Por lo general nosotros siempre íbamos al club de nuestro amigo Gale, era uno de los más populares de la ciudad por no hablar que el licor para nosotros era gratis.
Me baje de mi carro y se lo entregue a un joven que era el encargado del estacionamiento, él se quedó sin aliento al ver mi carro y yo le di una sonrisa descarada. En la entrada había una gran fila, pero cuando el gorila de la entrada me reconoció me dejo entrar.
- Por aquí Sra. Mellark – me dolió escuchar eso, si tan solo el supiera que al final del mes lo dejaría de ser. Le di una sonrisa y entre.
Como siempre el bar estaba a reventar. El club era de dos plantas la primera era para los jóvenes y personas de clase media y en la segunda planta era para un grupo más selecto, en otras palabras, gente con mucho dinero. Subí las escalas y vi que en la mesa más grande estaban todos mis amigos y alguien a quien no reconocí.
- Katniss – una Annie algo enchispada grito llamando mi atención, todos se voltearon en mi busca al igual que el desconocido. Annie salió corriendo y me abrazo – me alegras de que hayas podido venir. Dios chica te ves genial – ella dijo mirando mi aspecto. Eso me hizo sentir un poco mejor.
- Gracias nena – ronronee a lo cual Annie soltó una carcajada.
Me senté con todo el grupo y vi a todos mis amigos estaban. Rory, Prim su novia. Johanna la puta del grupo, pero era una gran amiga. Finnick el novio de Annie, Glimmer una amiga de la clínica y él desconocido. Supongo que Gale estaba en la barra.
- Preciosa me alegra que hayas podido llegar – Ricitos dijo y reprimí las ganas de golpearlo.
- Lo mismo digo Ricitos, sé que tu vida es miserable sin mí a tu lado – dije sonriendo. Finnick y yo teníamos una relación particular y diferente a los demás, pero sabía que nos queríamos mutuamente como dos hermanos. Aunque nunca lo admitimos en voz alta.
- Ustedes dos no van a comenzar – Annie reprendió volviéndose a mí – Kat quiero que conozca a mi primo Cato Crane – ella dijo presentando al desconocido, me permitió una mirada mejor y casi me desmayo. Era un hombre hermoso con ojos verde jade, cabello rubio castaño un poco desorganizado y un cuerpo musculoso. Su piel era blanca al igual que la de Annie, pero igual era extremadamente guapo.
- Mucho gusto Katniss – el extendió la mano y yo la tome con gusto.
- El gusto es mío – le di una sonrisa grande. La cual él respondió.
Hablamos un poco pero no compartí más palabras con Cato. Annie supo que algo estaba mal y cuando me pregunto y le dije lo que pasó, sentí la ira crecer en ella. Todos sabían que Peeta dormía con la prima de Finnick. Pero nunca dijimos nada. Finnick corto todo lazo con ella y eso me hizo sentir querida. La conversación después de eso estaba muy animada, pero yo no me sentí así, por lo que me excuse y baje a la barra con la esperanza de encontrar a Gale.
Gale fue un gran amigo y un gran '' amante'' por así decirlo, en la universidad tuvimos nuestros juegos, pero nada del otro mundo y cuando conocí a Peeta quedamos solo como amigos, aunque admito que a veces en este último año me daban ganas de correr a su apartamento y hacerlo con él, pero sabía que eso no era propio de una dama.
- Bueno que tengo aquí, la maravillosa Sra. Mellark – mi sexi amigo llego. Él era guapo con cabello oscuro, ojos grises, piel bronceada y un cuerpo para morirse.
- Ya no – dije bebiendo un gran trago de tequila. Sabía que ya estaba ebria. Él me dio una mirada que decía que estaba confundido – Peeta me pidió el divorcio – entendimiento brillo en sus ojos.
- Lo siento nena. Pero tú sabías que esto iba a pasar – Gale al igual que Annie sabia todos mis problemas con Peeta y me alegre de que me entendieran y los tenía aquí para mí. – Pero como digo las penas son mejor con el licor – él me puso una botella de tequila en la mesa y se fue a atender a otros clientes. Estaba en la mitad cuando alguien se sentó a mi lado.
- No crees que es mucho para ti – pregunto una voz familiar. Me voltee y me encontré con esos hermosos ojos verde jade de Cato.
- Hoy no – fue todo lo que dije.
- ¿Qué te pasa?
- No quiero hablar de eso – sé que estaba siendo grosera pero no me importaba solo quería beber y ya.
- Si te hace sentir mejor también me estoy divorciando – escupí la copa cuando él dijo eso.
- Y tu como sabes que yo lo hago – no quería dar mi brazo a torcer y menos con un desconocido.
- Escuche tu conversación con Annie lo siento. – él dijo y ahora no había solo un corazón roto si no dos.
- Bueno ya sabes mi historia, cual es la tuya – le pregunte ofreciéndole una copa de tequila.
Él me contó todo. Estaba casado hace tres años con una mujer que se llamaba Clove, pero al parecer ella resultó ser una puta cazafortunas que cada día sacaba más de su cuenta y se los disfrutaba entre ella y su amante que resultó ser su chofer. Pobre hombre no somos tan distintos, él también me contó que era abogado. Valla coincidencia pensé. ¿Todos los tipos sexis son abogados o qué?
Hablar con Cato me hizo tanto bien, al parecer yo no era la única en el mundo que pasaba por un trago amargo, hablamos por horas y horas y le dije que yo trabajaba en la clínica que quedaba en el centro de la ciudad y que era neurocirujana, él escuchó con atención como hace tanto un hombre no escuchaba. Al final de la historia él dijo '' una mujer hermosa y con cerebro, me gusta '' eso me causo risa, pero también me sentí alagada. El me ayudo a subir un poco más mi autoestima.
Mire el reloj y vi que eran más de las 3 de la mañana me apresure a recoger todo y a despedirme a mis amigos. Gale dijo que no podía conducir así, así que se ofreció a llevar mi carro a la clínica mañana por mí. Cato al ver esto, me ofreció llevarme a casa y no vi el problema.
Me despedí de todos y les dije que los vería mañana en la clínica. Annie estaba feliz de que su primo y su mejor amiga estaban tan cómodos el uno con el otro. Yo solo rodee mis ojos y me monte en el Audi de Cato. El condujo todo el camino a casa contando chistes y para la hora que llegue a casa mi estómago dolía y mis penas estaban olvidadas.
- En serio vives aquí – el pregunto viendo la gran casa de cristal.
- Por desgracia si, aunque no por mucho – dije quitándome el cinturón.
- ¿No te gusta esta casa?
- Me encanta, son los recuerdos que no me gustan – el entendió y me dio una media sonrisa que respondí.
- Fue un placer conocerte Kat, espero verte pronto – él se inclinó y junto sus labios como los míos y se sintió bien el contacto.
- Lo mismo Cato, ten una buena noche – Salí del coche y me despedí con la mano hasta que se perdió en la oscuridad.
Entre en casa y todo estaba en silencio, al parecer Peeta no estaba. El pensamiento volvió a doler no importa cuando licor tuviera en mi sistema aun lo amaba demasiado. Dejé el abrigo, la cartera y los tacones y subí a mi habitación. Al entrar me sorprendió ver a Peeta aun despierto. Él estaba dentro de la cama vestido solo con sus pantalones de pijama y el torso descubierto, en sus manos tenía un libro occidental. Fue el último que le había regalado. Su mirada se encontró con mi apariencia y sus facciones eran duras. Ya me había acostumbrado a su frialdad.
Estaba tan malditamente cansada que no quería ponerme ningún pijama, pero tampoco podía dormir con esta ropa. Por lo que me quite el vestido y lo tire a una silla quedando en mi ropa interior negra de encaje. Sentí los ojos de Peeta todo el tiempo, pero no le di importancia, sabía que mi cuerpo no le haría nada, él ya no me veía hermosa. Me solté mi cola de caballo y mi cabeza dio las gracias. Saqué las colchas del lado de mi cama y le di la espalda. Sabía que él estaba esperando las buenas noches como todos los días, pero hoy no se las di. Tendría que acostumbrarme que a partir de un mes dormiría sola. Apagué la lámpara del lado de mi cama y subí más las colchas hasta que estas llegaron a mi cuello. Di un último suspiro y me entregué a un sueño profundo.
Bueno y con estoy concluimos el primer capitulo, espero que le gusta la historia, tanto como a mi, por eso decidí adaptarlo.
