Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DÍAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.

Recuperándote

Capítulo 2.-

(2 de marzo de 2016)

Me desperté por un fuerte dolor de cabeza horrible… maldita resaca pensé. Me levanté y un frío recorrió mi cuerpo y me acorde que la noche anterior no me puse un pijama por lo cual ahora mi cuerpo se estaba congelando. Alcancé mi bata y me la puse. Miré al extremo de la cama y vi que Peeta aun dormía, no pude dejar de pensar cómo eran las mañanas en que me despertaba en sus brazos… rápidamente deseche esos pensamientos, esos días no volverán por más que quiera.

Me levante y estire mis músculos. Fui al baño y tome una ducha lavando todo rastro de licor de la noche anterior, hoy tenía un turno de todo el día en urgencias por lo cual tendría que ir uniformada, lo cual di las gracias, no creo que mi cuerpo aguantaría faldas apretadas y tacones altos. Terminé de lavar mi cuerpo y Salí de la ducha. Fui a nuestro armario y al lado derecho estaban todas mis cosas. Busqué mi uniforme que era color verde con las iniciales en un extremo. Busqué unas zapatillas deportivas negras y me la puse. Me miré en el espejo y decidí hacerme una trenza, los días en urgencias eran agotadores por si solos, mi maquillaje fue leve, pero sabía que me veía bien.

Mire el espejo y detrás de mí estaba Peeta vistiendo uno de sus preciosos trajes. Por lo visto se cambió en el cuarto de huéspedes. Sabía que estaba esperando por mí. Eché un poco de brillo de labios y puse mis dos argollas de matrimonio. Al fin y acabo yo seguía siendo la Sra. Mellar hasta el fin del mes.

- ¿Estás lista? – el preguntó y yo asentí. Él caminó hasta mí y me tomó en sus brazos estilo novia. Fue el primer contacto que tenemos en más de 7 meses. Mi cuerpo estaba rígido y sabía que él lo sentía. Pero lo ignoro. Empezó a caminar por la casa hasta bajar las escaleras. Me permití oler su rico aroma, su loción para después del afeitado siempre fue mi debilidad, pero sabía que al final del día estaría opacada por el perfume de su amante. El llegó a la entrada y me puso con cuidado sobre el suelo. Pensé que no haria lo del beso, pero me sorprendió cuando beso ambas mejillas y pude notar que se detuvo un segundo para aspirar mi olor a flores – ten un buen día en la clínica – él dijo, hace tanto tiempo no lo hacía, que sentí emocionarme, pero me regañe y me repetí que todo era una farsa para que yo pudiera firma el divorcio.

- Igual – fue todo lo que dije, tal vez en un pasado mi respuesta le hubiera dolido, pero yo sabía mejor que nadie que no era asi.

Sin dar una segunda mirada más caminé hasta la cera de mi casa, y ahí fue cuando recordé que no tenía mi auto. Bueno al parecer tenía que buscar un taxi. Me dispuse hacerlo, pero antes de caminar medio metro un hermoso Audi color plata se paró a mi lado. Miré y sonreí cuando me di cuenta de que era Cato.

- Pensé que necesitabas un aventón – él dijo abriendo la puerta de su carro.

- Gracias eres mi héroe – dije sarcásticamente y el rodo sus ojos. Miré hacia la entrada de mi casa y pude ver que Peeta nos miraba con una mirada seria y peligrosa pensé que eran celos, pero sabía que no lo eran, él ya no me amaba.

De camino a la clínica pasamos por una cafetería y recogimos dos cafés. Mi mañana en si era hermosa hasta que en la fila para pagar nuestros cafés me encontré con el mismo diablo.

- Katniss que placer verte – dijo Alma, la amante de mi esposo.

- Sí, qué pena que no comparta el sentimiento – dije amargamente, Cato notó mi incomodidad por lo que se apresuró a estar a mi lado.

- Katniss no seas rencorosa, la mejor gano – ella dijo con una sonrisa triunfal. Ha decir verdad me dolió, pero yo también sabía cómo lastimarla.

- Bueno no sé qué ganaste, yo soy la que sigue llevando el anillo y la que todos llaman Sra. Mellark – camine hasta ella, hasta quedar por dos pasos de diferencia entre nosotros – ¿y dime Alma, como te llaman a ti?

- No será por mucho tiempo querida. Yo soy la que llevará el anillo al final de la historia – ella respondió estando demasiado segura. Sabía que ella tenía razón, pero no dejaría verme derrotada.

- Lo harás – dije y eso la hizo sonreír, pero rápidamente acabe con su felicidad – hasta que se consiga otra como lo hizo contigo. Nunca serás la única – con eso Cato me tomo por la cintura y me llevó lejos de ella. Miré hacia la puerta y vi que mi precioso marido entraba. Al ver la conmoción que habíamos creado supe que sabía lo que había pasado. Su mirada se posó en Alma y fue fría, pero cuando vio la mano de Cato en mi cintura su mirada era asesina.

Pase por su lado sin una segunda mirada. Ya me estaba cansado que cada día y cada hora del día me hiciera daño de una manera diferente… que maldición hice para que me odiara tanto.

Cuando estábamos lejos de la entrada sentí que mis rodillas cedieron y Cato soltando los cafés se apresuró a tomarme en sus brazos. Mis lágrimas caían libremente por mi rostro mojando la chaqueta de su traje, pero no me importaba estaba demasiado rota por dentro.

- Tranquila Katniss todo ya paso – el me acuno en su pecho por mucho tiempo – debemos irnos antes de que esos dos salgan – yo asentí y el me sentó en el asiento del copiloto. Los vidrios estaban cerrados y eran polarizados. Mientras Cato se sentaba vi que Peeta salió furioso y Alma detrás de él. Su mirada se posó en el carro y aunque él no me pudiera ver sabía lo que estaba pensando.

Cuando Cato se metió en el coche partimos hacia la clínica, vi que Peeta siguió el carro con su mirada hasta que ya no nos pudo ver más. Lágrimas caía por mi rostro estaba tan rota y no sabía si algún día alguien pudiera volver a poner todo en su lugar.

- Kat lo siento mucho de verdad – él dijo aparcando fuera de la clínica – se lo que se siente, pero tienes que ser fuerte y mostrarle que eres más valiente de lo que crees – el beso mi mano dándome consuelo.

- Cato todas mis fuerzas se me acabaron. Me canse de luchar día tras día. Estoy harta de tenerlo que ver llegar cada noche oliendo a esa mujer y estoy cansada de mirar como en su espalda queda la marca de esa mujer. No sé qué hice para merecer esto – dije, pero esta vez ya no lloraba. Había llorado tanto que me sentía vacía por dentro.

- Lo se Kat, pero tienes que dejar ir el pasado, si él no te ama más firma los papeles – él tenía razón, pero lo haría a fin de mes esta vez no fue por el trato era para darme tiempo de encontrar una casa – no es fácil, pero con el tiempo lo harás y encontraras a alguien nuevo.

- No, no amigo, detente hay, no quiero a nadie nuevo. No creo que lo haya y además no quiero lidiar con una situación así…. Otra vez.

- Lo dices ahora porque estas dolida pero ya verás – el me guiño un ojo y algo brillo en mi cabeza.

- ¿Cómo? ¿Tú ya encontraste a alguien nuevo? – cómo era posible si apenas se estaba divorciando.

- Si pequeña – él dijo dando una sonrisa de mil voltios.

- ¿Quién?

- Tu amiga Glimmer – espera, ¿como eso era posible?

- No te creo.

- Pues créelo.

- ¿Cómo es posible? – y cómo era posible que Glimmer no me dijera nada.

- No es nada oficial, estamos en una relación abierta. Nos gustamos desde que nos vimos, pero la regla es no celar y en nuestro tiempo libre podemos hacer lo que quiera.

- Sabes que te terminaras enamorándote – le dije, sabía que cuando uno empezaba ese juego terminaba enamorado.

- Tal vez pequeña y si pasa bien. Ella es una mujer genial pero como sabes también acaba de salir de una relación y quiere tomar las cosas con calma. Si al final nos enamoramos cortaremos todos los juegos y seremos ella y yo – tal vez tenía razón y yo también debería empezar con mi vida.

- Bueno te deseo suerte. Esa mujer es una fiera.

- Lo sé – eso nos causó risa a los dos vi mi reloj y faltaban cinco minutos para entrar al trabajo me despedí de Cato, pero antes de salir el me tomo del brazo y llevó sus labios a los míos. El me dio tiempo para alejarme, pero el caso es que no quería. Yo no veía Cato como pareja, pero si como un amigo y para mí los amigos se podían besar.

El siguió besándome hasta que su lengua pidió entrada que gustosamente se la di. Nuestras lenguas se encontraron y sentí mucho placer. El llevo una mano y la enredó en mi cabello y yo puse las mías en su pecho. Se sentía tan bien tener este tipo de contacto después de tanto tiempo sin siquiera una caricia, esto se sentía condenadamente bien. Nuestro cuerpo pidió aire por lo cual nos alejamos, pero antes el dio un pequeño mordisco en mis labios que me causó escalofrió.

- Me moría por hacer eso desde que te vi – el me guiño un ojo juguetón. Yo me reí, pero caí en cuenta de algo.

- Espera y Glimmer. Ella es mi amiga y no quiero... – el me detuvo por una fuerte risa.

- Relax Kat, Glim sabe que me gustaste desde el primer momento. Aunque te veo como una amiga – él dijo pícaro – pero eso no significa que no te pueda besar. Ella lo sabe y no tiene ningún problema. Además, no soy el único ella también tiene otros amigos.

- Su relación es más abierta de lo que pensé.

- Kat somos adulto y sabemos lo que queremos. Ella me quiere yo la quiero, pero estamos yendo lento. Claro como dije antes el día que digamos que queremos algo formal cortaremos todo con los demás y solo seremos ella y yo, pero mientras puedo disfrutar de los placeres que nos ofrece la vida – yo me reí ante su lógica y quería pensar así pero solo tenía cabeza para mi esposo y de cuanto lo amaba.

- Bueno me alegro de que ustedes dos tengan un acuerdo – me incline y bese su mejilla – pero yo me debo de ir.

- Está bien te veo después. Ve salva muchas vidas – yo le sonreí y cerré la puerta del carro.

Entre en la clínica y el aire acondicionado como siempre me recibió. Camine hasta la recepción hasta donde estaba la jefa de urgencia para ver que tenía hoy para mí. Ella estaba en sus cuarenta años y era muy hermosa. Tenía cabello rubio y piel blanca. Por no decir que estaba embarazada. Algo que yo siempre quise con Peeta, pero para él nunca había tiempo.

- Buenos días Katniss – Effie mi jefe saludo.

- Buenos días Effie, que hay para hoy – pregunté poniendo mi bata. Por lo general yo siempre estaba en cirugía, pero hubo cambio de personal por lo cual me toco en la zona de urgencias, era algo muy ajetreado, pero no me quejaba. Sabía que era algo temporal mientras llenaban las vacantes.

- Bueno Kat en este momento te necesito en el ala D del hospital – la clínica era enorme urgencia por lo general estaba dividido en zona, por lo general la D era de heridas de bala o de arma blanca. Era el ala más ocupada.

- ¿Que tenemos hoy? – pregunte mirando el historial de mi paciente.

- Joven de 20 años con un disparo en su brazo por una 9 mm, los oficiales lo encontraron a las afuera de un bar después de una pelea – fruncí el ceño ¿cuándo será el día que los jóvenes aprenderán?

- ¿Algún musculo comprometido? – pregunte.

- No. Pero la bala no salió de su brazo por lo cual hay que sacarla y cocerlo. Ya tu determinaras cuantos meces de terapia para que recupere bien la movilidad del brazo – yo asentí y nos separamos, me fui a ala D.

Al caminar por el pasillo pude ver a Annie caminar con una paciente muy embarazada, a diferencia de mí Annie era ginecobstetra. Siempre la apasiono los bebes. Fruncí el ceño de por qué estaba aquí, la mujer no presentaba ninguna herida.

- ¿Qué pasa Annie? ¿La señora está bien? – ella asintió y le indico a la señora para esperarla en su consultorio.

- Si, ella es la madre del joven con la herida por arma de fuego – yo asentí en compresión.

- Pero ¿qué haces tú aquí?

- Ella se alteró un poco al ver su hijo así. Por lo cual me llamaron para ver si él bebe está bien – yo asentí y miré a la señora que tenía por lo menos unos 39 años. En estos días era muy difícil ver a una mujer de su edad embarazada, pero sabía que aún era posible. Para la muestra estaba mi jefe.

- Está bien, te veo luego.

- Cuenta con eso, necesito hablar bien contigo – ella me dio una mirada de preocupación y sabía que estaba preocupada por mí.

- Está bien Mamá – dije lo que nos causó risa.

Camine y entre en el ala D, pude ver mucho movimiento, pero yo me dirigí hacia la camilla 18 que era donde estaba mi paciente. Al entrar vi un moreno alto con ojos miel. Su ropa estaba rasgada y apestaba alcohol.

- buenos días soy la Doctora Mellark y hoy estaré ateniéndolo a usted señor... – mire en mis papeles por su nombre - Cinna – lo mire para su confirmación y el asintió. – bueno que tal si me cuenta que le paso mientras yo reviso su brazo.

- Estaba en un bar y unos tipos al que le debía dinero vinieron a cobrármelo, pero cuando les dije que no tenía ellos me sacaron y me dieron una paliza acto seguido uno de ellos saco una pistola y apunto a mi brazo como recordatorio – escuche atenta, tal vez uno pensaría que algo así me daría miedo, pero ya estaba más que acostumbrada.

- Ok. La bala no daño ningún musculo importante. Pero si es un gran problema que la bala no haya atravesado la piel por lo cual te la tendré que sacar y dolerá un poco estamos – el asintió y yo me fui por todos los implementos. Llame a una enferma para su ayuda y ella llego de inmediato. Me volví hacia el joven y me puse los guantes. Le indique a la enferma para poner anestesia en su brazo y ella inyecto un poco del líquido en su brazo.

- Siente esto – pregunté tocando su piel. El negó con la cabeza y supe que ya podía proceder. Me tomo 40 minutos extraer la bala y luego le puse 7 puntos de sutura, si era una herida bastante profunda.

- Gracias – él dijo y yo solo sonreí, ese era mi trabajo.

- Bueno joven en una semana te quiero aquí para retirar esos puntos. Luego de que la herida sane por completo tendrás que hacer un mes de terapia a ese brazo para que puedas moverlo con facilidad – di todas las instrucciones necesarias. El agradeció y yo me fui a seguir con mi trabajo.

Subí nuevamente a la recepción y allí me encontré a mi hermoso esposo hablando con Effie mi jefe. Peeta era el abogado de Effie. Ella no era americana por lo cual para permanecer en el país tuvo que llenar mucho papeleo del cual mi esposo se encargó. Yo me acerque a ellos, no por gusto si no porque necesitaba la carpeta con las siguientes cosas del día. Effie me vio acercarme por lo que me saludo.

- ¿Cómo te fue? – ella pregunto, sabía que no me gustaba urgencias, muchos gritos y lamentos para mi gusto.

- Bien, tuve la suerte de que me tocara un gran paciente – dije y volví la mirada a mi esposo – Hola Peeta.

- Como estas Kat – el saludo y yo estaba en shock, hace tanto tiempo que no escuchaba ese nombre y me sorprende que aun tenga el mismo efecto en mí. Me quede parada sin decir nada hasta que alguien me saco de mi aturdimiento.

- La Sra. Mellark – un joven con un gran ramo de flores y traje repartidor hablo.

- Soy yo – camine hasta él

- Estas son para usted, firme por favor – el me entrego un gran ramo de flores de cerezo, mis favoritas. Firmé la hoja y le devolví su pluma. Me quede mirando las flores pensando de quien podría ser. De seguro no eran de mi esposo.

- Pero que preciosidad – Effie pregunto viniendo hasta mi – ¿quien las envía? – pregunto yo, me encogí de hombros.

- No lo sé, tal vez un paciente – dije aun sin apartar la vista de mis flores. Eran preciosas no recuerdo la última vez que alguien me hizo un detalle así.

- ¿Estas son tus favoritas no? – Effie pregunto y yo asentí.

Me acorde que Peeta estaba presente por lo cual levante la vista y lo mire. Su mirada era dura y fría. El miraba las flores con desprecio y eso confirmo que no fue él, pero, a decir verdad, no me sentía decepcionada, ya lo sabía.

- Hermosas flores Sra. Mellark, ¿quién las manda? – pregunto Peeta haciendo hincapié en el apellido. Effie sintió la tensión por lo que se excusó y se fue.

- Ya dije que no le sé – las puse sobre la recepción y busque la tarjeta. Sabía que Peeta quería que la abriera, pero no le daría ese placer. Metí la tarjeta en mi bata y me volví a la recepcionista – Bonnie podrías por favor poner esto en mi oficina – ella asintió y se levantó cogiendo las flores. Me volví para ver a mi esposo cabreado, pero no me importo él ya no me amaba entonces daba igual, él quería hablar, pero mi celular sonó.

- Mellark – salude, miré a Peeta y vi que sus ojos se suavizaron al oírme decir mi apellido. De verdad no entendía su estado de ánimos.

- Cómo está la mujer más hermosa del mundo – fue Gale. Solté una risa y Peeta lo noto.

- Muy bien, de hecho feliz, como está el hombre más mujeriego de la ciudad.

- Mejor ahora que hablo contigo – vi que Peeta veía mi conversación por lo que me excuse con Gale y mire a Peeta.

- Me tengo que ir. Que tengas un buen resto de mañana – estaba por irme, pero se me había olvidado decirle algo – ah y cena afuera porque no sé a qué horas llegue a casa – con eso me fui por los pasillos hasta mi oficina. Cuando estaba en la comodidad de mi escritorio volví a hablar.

- Así que dime Hawthorne ¿qué puede hacer por ti?

- Mucho pequeña mía – el ronroneo. Que coqueto.

- Enserio cariño habla que estoy un poco ocupada.

- Bueno pues deja lo que estás haciendo y trae tu bonito culo aquí. Que tengo tu auto – eso fue suficiente para hacerme olvidar de la carta del ramo de flores. Colgué con él y Salí de mi consultorio y fui al estacionamiento. Como él dijo estaba parado junto a mi deportivo y lucia sexi.

- Hola sexi – ronroneo y bese su mejilla.

- Diría lo mismo, pero ese bata se te ve fatal – el bromeo y me devolvió el beso. – así que como hemos estado mi niña – el pregunto preocupado.

- He tenido mejores días – admití.

- Aún siguen con lo del divorcio – yo asentí y el pregunto otra vez – ¿si tanto lo amas porque se lo darás?

- Por lo mismo, porque lo amo y quiero que sea feliz, con Alma o con la que quiera. No puedo ser egoísta, él ha sido infeliz este último año, no quiero que lo siga siendo y sé que si lo dejo ir él será feliz.

- ¿Y tú mi pequeña, serás feliz? – el me tomo en sus brazos dándome consuelo.

- No – dije – pero algún día lo volveré hacer, no hay mal que dure cien años….

- Ni cuerpo que lo aguante – el termino por mí. Nos conocíamos demasiado bien – ¿qué tal si tú y yo cenamos esta noche? – el me ofreció. Yo quería decir no pero luego pensé que eso era mejor que llegar a una casa sola. Además, le dije a Peeta que no sabía a qué horas llegaba así que acepté.

- Está bien ¿a qué horas?

- Cuando termine tu turno ven a mí – él dijo picando mis labios. ¿Pero qué es esto, el día de besar a Katniss o qué?

- Está bien – dije – pero más te vale que haya mucho queso en mi pizza – dije mientras me alejaba.

- Tus deseos son mis órdenes mi pequeña – yo subí en el ascensor y me sentí un poco mejor después de hablar con Gale, sabía que él era un gran amigo.

Mi día fue todo el mismo correr de aquí para allá. A decir verdad, estaba rendida y solo quería ir a mi cama, pero recordé que tenía la cena con Gale. Annie había estado igual de ocupada que yo, por lo que quedamos que este sábado nos íbamos de fiesta y hablaríamos todo y la pasaríamos rico. Yo accedí por supuesto, ya era hora de volver a retomar mi vida.

Me cambié por unos vaqueros y una chaqueta que siempre llevaba en mi carro y solté mi cabello dejándolo caer en ondas suaves. Mi maquillaje como siempre fue natural. Cuando estaba lista guardé mis cosas e iba a salir del consultorio cuando recordé la nota de las flores. Rápidamente fui y busqué en mi bata y desdoble la nota. Sonreí al leer las palabras.

Sonríe hermosa. Iluminas el día cuando lo haces

Cato.

Guarde la nota en mi bolso con una sonrisa. Era tan lindo y sabía que seríamos grandes amigos. Salí del consultorio y me fui a darle los documentos a la doctora de turno. Cuando deje todo organizado camine hasta mi auto y me puse en marcha.

Media hora después llegué al edificio de Gale, no me moleste en informarme en la entrada, él guardia de seguridad ya me conocía. Llame el ascensor marque el código del piso de Gale y el ascensor se puso en marcha. Cuando llegue las puertas se abrieron y yo entre en el vestíbulo. La casa estaba envuelta en un delicioso olor y sabía que Gale estaba en la cocina.

Solté mis cosas y fui hasta donde él. Y efectivamente él estaba sacando dos pizzas del horno.

- Qué alegría que me honres con tu presencia Kat – él se acercó y me beso en la mejilla.

- Si, debes sentirte sumamente halagado – yo me pare y fui a buscar una coca en la nevera. Esto era como mi casa.

- Espero que tengas hambre porque hay mucha – él dijo poniendo las dos grandes pizzas encima de la mesa.

- Sabes que ese es mi segundo nombre.

- Si lo sé, podrías cometer un caballo y quedar con hambre – su comentario nos causó risa, pero él tenía razón.

Comimos todo y más, él no mentía cuando decía que podía comerme un caballo. Luego de comer jugamos Wii y le di una paliza en Mario kart, él pidió la revancha, pero igual le gané. Cogí un poco de experiencia al jugar con Ray el sobrino de Peeta. Luego de jugar hablamos un poco de mi separación y el escuchó atento diciendo que él era el que se lo perdía y que sabía que en un futuro yo sería feliz. Quise creerle, pero no pude. Mi felicidad era estar con mi esposo, aunque sabía que la de él no era estar conmigo. Gale me preguntó si saldría con ellos el sábado y dije que sí, él estaba muy emocionado y a decir verdad yo también. Luego de hablar muchas cosas decidí que era hora de volver cuando llegara a casa sería medianoche y la verdad no quería toparme con Peeta por lo general él siempre llegaba a esa hora.

- Me alegro de haber hablado contigo pequeña, sabes que estoy aquí para ti – Gale me abrazo.

- Lo sé y por eso es que te amo – besé sus mejillas y me fui.

Conduje unos 20 minutos hasta llegar a casa, no vi el carro de Peeta lo cual me rompió el corazón, sabía que estaba con ella. Quería llorar, pero las lágrimas simplemente no salían, al parecer uno tiene un límite y ya había acabado con el mío. Parquee el carro en la calle, no me moleste en meterlo al garaje este era el mejor sector de la ciudad.

Entre en casa y nuevamente la soledad me recibió, triste lo sé. Cuando me casé pensé que nunca más estaría sola, pero descubrí que estuve más sola desde antes de casarme. Dejé las llaves sobre el mostrador y me dispuse a ir a la habitación por unas cobijas y mi pijama. Decidí que era mejor dormir en el cuarto de huéspedes mientras me mudaba.

Entre en mi cuarto y nuevamente me sorprendió ver a Peeta en la cama y al igual que ayer él estaba leyendo su occidental. El me miro y sus ojos escondían tantas emociones, pero no supe descifrarlas.

- Hola – salude buscando en un armario las cosas que necesitaba.

- ¿Cómo estuvo tu día? – el pregunto. Bueno algo andaba mal, él hace mucho dejo de preguntar esas cosas por lo general era yo.

- Bien – fue todo lo que dije – a partir de hoy dormiré en el otro cuarto.

- ¿Por qué? – bueno pero que coños, él no quería estar conmigo y eso le estoy dando.

- Porque es lo mejor – cogí lo que necesitaba, pero antes de irme le comenté a la conclusión que llegue hoy – como dije firmare los papeles, pero nuestro trato quedara obsoleto – sus ojos se abrieron como si no creyera lo que dije. Él se recuperó pronto y volvió hablar con su arrogancia.

- ¿Entonces por qué no firmarlos ya?

- Porque necesito un mes para buscar un lugar e irme.

- ¿Piensas que si los firmas te echare? ¿Es que acaso no confías en mí? Por no decir que esta casa también es tuya – el pregunto yo me quede mirándolo y llegue a una conclusión.

- No. No confió en ti – su rostro se mostró herido, pero no me importo, él me había herido peor – además esta casa es tuya. Cuando firme los papeles no quiero nada de esto. A partir del día que dejé de ser la Sra. Mellark todo esto será solo tuyo – con eso me di la vuelta y me fui al cuarto de huéspedes. Sabía que hacía lo correcto, pero no entendía por qué dolía tanto.

Organicé la cama y me puse un par de pijamas. La habitación estaba frío al igual que mi cuerpo. Estaba tan rota por dentro, aun amaba tanto a ese hombre y sabía que siempre lo haría.

Cuando el sacerdote preguntó si aceptaba de corazón yo respondí con la verdad y aunque en 29 días dejare de ser su esposa él será para siempre mi esposo. Mi primero. Mi todo….


Bueno me alegra que esta historia este recibiendo buena acogida. Pero no se olviden que esta hermosa historia se lo debemos a MIUV.16 en su historia de 30 DÍAS, yo solo la estoy adaptando a este genero.

Pero de todas formas muchas gracias por leer y sus comentarios a: amaliafavila y SaraTendo.

Tratare de actualizar lo mas pronto posible, saludos