Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 5.-

(4 de marzo de 2015)

Mi cuerpo estaba cansado y solo quería dormir. Estar todo el día en tacones no era nada fácil. Mi deseo era dormir, pero al parecer no era el de la persona que estaba interrumpiendo mi sueño. Puse un poco más las cobijas dando la señal al intruso de que se fuera, de que lo único que quería era dormir, pero al parecer este estaba entendiendo todo lo contrario.

- Kat despierta – ese nombre. Esa voz la conocía bastante bien, pero en el interior de mi subconsciente creía que todo esto era un sueño – Katniss por favor despertar – esta vez sacudieron un poco más y yo a regañadientes abrí mis ojos.

Vi que la habitación tenía una luz tenue por lo cual me confundió un poco al principio. Yo no había dejado ninguna luz prendida. Miré el reloj sobre la mesa de noche y vi que eras las 2:00 am ¡PERO QUE COÑOS! Quien se le había pasado por la mente despertarme a esta hora y más teniendo un turno al día siguiente. Miré alrededor de la habitación buscando al intruso y lo encontré sentado al otro lado de la cama.

- Peeta ¿pero qué coños te pasa? – mi malhumor superó un nuevo nivel.

- Lo siento Katniss. Pero es algo importante.

- Pues más vale que lo sea - gruñí mientras me ponía en una posición sentada y me rascaba los ojos quitándome el sueño - ¿Qué pasa? ¿Qué es tan importante que no pudo esperar hasta mañana?

- Es Ray - eso captó mi atención por completo.

Ray era el sobrino de Peeta y mío por ley. Amaba a ese niño con cada fibra de mi ser, él tenia 4 años y yo lo vi nacer desde ese día cree un vínculo único con él. Por eso todo lo que tuviera que ver con él tenía que ver conmigo.

- ¿Qué pasó? ¿Está bien?

- No lo sé. Octavia acaba de llamar y dijo que Ray tenía mucha fiebre y no había parado de vomitar todo el día – pobre de mi niño. Y con lo mimado que era – ella pregunto si podías ir a verlo – Peeta no tuvo que pedir más.

- Llámala y dile que en 20 estoy allá – salí de la cama y fui al cuarto que ya era de Peeta y rápidamente me cambié mis pijamas de seda por unos vaqueros y una chaqueta. Vi que Peeta se cambió a mi lado con la misma rapidez y en menos de tres minutos estábamos en marcha.

La casa Mellark parecía sacada de un cuento. Era el lugar más maravilloso que podía existir por no hablar de sus residentes. Cuando Peeta parqueo a las afuera de la propiedad vi que Portia mi suegra ya nos esperaba. Ella estaba vestida con un gran camisón negro y su precioso cabello estaba recogido en una trenza. Su cara fue estropeada por un seño de preocupación.

- Qué suerte que has podido venir – ella beso mis dos mejillas y rápidamente me llevo al cuarto de Ray sin ni siquiera mirar a su hijo. En otras circunstancias me habría parecido extraño, digo Peeta siempre fue un niño de mamá. Pero esta vez no, no me detuve a pensar mucho. Ray me necesitaba.

Entre en la habitación de Ray, esta estaba decorada de aviones y naves espaciales y las paredes estaban pintadas de un rico azul cielo, recuerdo que antes de él nacer Peeta y yo pasamos todo un fin de semana pintando y pegando imágenes en sus paredes, mi visión cayó sobre el bultico envuelto en una manta azul, caminé lo más rápido que pude y acabo de dos segundos estaba de rodillas al lado de Ray.

Ray tenía una cara de dolor y por sus labios pálidos y agrietados supe que había tenía mucha fiebre – Hola cariño – saludé a mi hombre favorito. Este abrió sus ojitos idénticos a los de mi esposo y me dedico una sonrisa débil.

- Tía Katita – fue todo lo que pudo decir.

- ¿Cómo te sientes pequeño?

- Me duele mucho – si quería más información tendría que preguntarle a Octavia. Sobé un poco más su cabello y me volví a parar buscar a Octavia, la encontré sentada en al pie de la cama.

- ¿Qué síntomas ha tenido?

- Fiebre, vómito y él dice que le duele mucho la zona abdominal. Y ha mantenido esa misma posición desde hace bastante rato – yo busque en mi bolso y saque mi estetoscopio y un termómetro.

- Ray necesito que te pongas boca arriba – dije quitando la manta de cuerpo.

- Me duele Tía – él se negaba, sabía lo que podía tener, pero necesitaba estar segura.

- Lo se cariño, pero necesito revisarte – él asintió y con mucho esfuerzo él se puso como le había indicado. Yo subí su pijama dejándome su abdomen descubierto. - esta se sentirá un poco frio – dije poniéndole el termómetro bajo su bracito, él hizo una mueca, pero continuo como estaba – te voy a tocar y me dirás donde duele ¿estamos? – Ray asintió y yo comencé a hacer presión en diferentes partes de su abdomen. Toque primero un lado y luego otro haciendo círculos suaves, Ray no se quejó en ningún momento por lo cual esa no era la raíz del dolor. Puse amabas manos donde quedaría la boca del estómago y oprimí y Paul dejo salir un grito.

- Ahhh tía Kat eso duele – por sus ojitos caían lágrimas y su cuerpo comenzó a temblar.

- ¿Qué tiene Katniss? – Octavia la madre de Ray se puso a mi lado con cara de preocupación.

- Es un ataque de gastritis, y entiendo su dolor.

- ¿Y cómo le dio? Paul ha sido un niño muy saludable. – esta vez fue Portia quien pregunto.

- Da por muchos factores, mala alimentación, cosas cítricas, grasas – dije buscando algo para el dolor – normalmente a las personas le da una vez al año cada cierto tiempo, también hay otras personas que las padece desde pequeñas.

- ¿Cómo se origina? – mi marido pregunto mirándome a los ojos, él siempre mostro curiosidad por mi trabajo.

- Cuando hay falta de alimentos saludables o en algunos casos ningunos, la boca del estómago se dilata y por ese orificio entra jugos gástricos que es lo que hace que le ardor. Otros pacientes nacen con una bacteria llamada helicobacter pylori por lo cual en aquellos pacientes es muy constante este tipo de enfermedad.

- ¿Kat y como sabemos si Ray la tiene? – Portia sobaba el cabello de su niño con cariño.

- La única forma de ver es por una endoscopia, le mandare una para la próxima semana que él se sienta bien.

- ¿Tía Katita y eso me dolerá? – Ray hablo por primera vez esta noche, yo me senté a su lado y él con la poca fuerza que tenía puso su cabecita en mi regazo.

- No cariño eso un procedimiento bajo anestesia – mire a Octavia y le explique – es un método donde a Ray le insertan un tubo por la garganta y este baja hasta la boca del estómago, hay nos daremos cuenta si es cosa de una sola vez o si tiene la bacteria.

- ¿Tía Katniss y tú me la harás?

- No cariño no es mi materia, pero te pondré el mejor pediatra de la clínica todo saldrá bien – mire Octavia y continúe – tu deberás firmar ya que se hace con anestesia general.

- ¿Estarás con él? – ella pregunto.

- No, pero tu si, Ray a un es un bebe y tú puedes estar presente – ella soltó un respiro claramente aliviada de que su niño no estaría solo – ahora para el dolor dale en medio vaso de agua hervida dos gotas de tramadol, eso para el dolor y las nauseas, y para la deshidratación hay que darle suero vía oral. Vi que Portia se fue y supe que iba hacer exactamente lo que dije – ahora su alimentación por el resto de esta semana será balanceada. Sopas y jugos en especial los dulces, nada de cítricos, nada de gaseosas, grasas ni dulces – me detuve esperando la reacción de Ray que por supuesto que llego.

- Como que nada de dulces, quieres matarme tía Katita – él dejo salir un resoplido demasiado tierno.

- No cariño todo lo contrario, te estoy cuidando para que estés bien – bese su frente y pude ver que su fiebre fue bajando.

- Aquí esta, toma Ray – Portia dijo dándole el agua con las gotas, él se las tomo e hizo una mueca de asco, si esa cosa era asquerosa pero bendita para esos dolores.

- Tía tengo ganas de vomitar – el arrugo su carita.

- No Ray, respira unos segundos, si vomitas tienes que volver a tomar otro vaso de lo mismo – él comenzó a respirar lento y al cabo de unos 10 minutos el cansancio lo venció y se durmió.

- Gracias Katniss por venir – Octavia me dio un abrazo.

- No hay problema sabes que amo a ese niño – ella me dio una sonrisa cálida y llena de gratitud.

- Lo sé y él te ama a ti, Peeta hizo bien en elegirte – fue un golpe bajo, pero ella no tenía por qué saberlo.

- Me alegro de poder ayudar, ahora los dejare para que duerman un poco – bese a mi niño y me despedí de Octavia y me fui en busca de Portia. La encontré en la cocina preparando su famoso chocolate. Besé su mejilla y me senté en una de las sillas de la barra.

- Gracias por venir Katniss – ella puso una taza de delicioso y humeante chocolate enfrente de mí y ella tomo otra para ella. Vi que solo había preparado dos y no tres como siempre acostumbraba.

- De nada, sabes que haría de todo por ese niño – tome un poco y deje que el chocolate me calentara del frio de la madrugada. Vi el reloj de la pared y este marcaba las 3:00, era algo tarde para volver a casa – Portia te molestaría que durmiera aquí, tengo un turno a las 8:00 y necesito un poco de sueño – mi suegra me dedico una sonrisa cálida.

- Por supuesto Katniss, esta es tu casa, ven vamos te llevo para que puedas descansar – ella me tomo de la mano y me fue guiando atreves de la casa, antes de salir de la cocina Peeta entro.

- Hay chocolate por si quieres – eso fue todo lo que dijo su madre, pero su voz no era cálida ni tierna como siempre, esta vez fue fría y cortante. No dije nada solo la seguí por el resto de casa.

Llegamos a la tercera planta y nos detuvimos en una habitación que conocía bien. Esta era la habitación de Peeta cuando aún éramos novios e íbamos a la universidad. Entramos y observe el sitio, no había cambiado mucho en estos años. Todo seguía tal cual él lo había dejado a excepción de la ropa de cama que se veía que Portia la había cambiado no hace mucho, me sentía calidad en este lugar porque me traía recuerdos, en este lugar le di a Peeta mi virginidad.

Estábamos en casa Portia, era la semana de receso por las fiestas de Navidad y había aceptado pasarlas con mi novio en su casa. Llegamos a su casa, pero no había nadie, Portia nos había dejado una nota de que ella estaba de compras en la ciudad y sus hijas estaban haciendo otras cosas, no tomamos importancia.

Peeta me ayudo con mis maletas y fui a su habitación, él dormía en la última planta de la casa y aunque la planta era bastante grande solo él ocupada ese lugar. Entramos en su cuarto y vi que todo estaba lleno de libros, fotografías, su cuarto era sencillo y masculino, las paredes estaban pintadas de un verde oscuro que combinaba con la madera de sus muebles. En todo el centro había una cama matrimonial con cubiertas blanca de seda, se veía muy cómoda. Caminé un poco más hasta llegar a la mesa que tenía su MacBook y vi que al lado de esta había una foto de nosotros dos, la tomé y sonreí al ver la foto.

Pasé por el lado de Portia admirando la habitación tan familiar, fui hasta el escritorio que tenía la MacBook y al lado de esta estaba aún la fotografía que habíamos tomado hace tantos años.

- ¿de donde has sacado esta fotografía? – pregunte a mi novio que estaba sentado sobre su cama.

- Marvel la tomo sin que nosotros nos diéramos cuenta – él dijo dándome esa sonrisa que solo tenía para mí. Aprecié la foto más y sonreí al recordar ese día.

La foto fue de nuestra primera cita, yo tenía un vestido de flores que me llego al muslo y tenía unas sandalias de plataforma, mi pelo estaba desorganizado por la brisa y me hacía ver joven y enamorada. Peeta ese día estaba hermoso ¿Cuándo no?, él tenía unos vaqueros y un polo blanco que dejaba ver todos sus músculos, en la foto los dos nos sonreíamos después de habernos dado nuestro primer beso, yo estaba tan enamorada.

- Ese fue la mejor noche de mi vida – Peeta dijo tomándome por la cintura.

- El mío también –dije poniéndola en su lugar y volteándome para estar cara a cara con él – no recuerdo haber estado tan nerviosa como ese día.

- Yo tampoco – él picoteo mis labios – pero fue perfecto al final.

- Si lo sé – dije y lo bese con auténtica pasión, él camino a ciegas conmigo y juntos caímos en su cama, yo sobre él.

- Te amo Kat – él nos dio vuelta y continúo besando por todo mi cuerpo. Yo me perdí en su toque y la suavidad de sus labios sobre mi piel, me había estado preparando para este momento desde hace ya un largo tiempo.

- Estoy lista – fueron mis palabras, el levanto su cabeza y su mirada se cruzó con la mía.

- ¿Estas segura? ¿No tiene por qué pasar si no quieres? - eso era algo que me hizo enamorarme de él.

- Estoy lista Peeta – no necesito más, el me beso, pero no con hambre ni lujuria si no con amor. Él comenzó a quitar mi ropa dejándome desnuda ante él, pensé que sentiría vergüenza, pero no. La mirada que me estaba dando me decía que le gustaba lo que veía. Pasando su gran mano por la curva de mi cuerpo hablo – eras tan hermosa, y me encargaré de demostrártelo el resto de nuestros días – sus palabras fueron una promesa.

Vi como él se despojaba de sus ropas y quedo desnudo al igual que yo, no tuve tiempo de apreciar su cuerpo ya que él no soltaba mis labios de los suyos….

- Lo siento – una voz femenina me saco de mi ensoñación, dejé la foto sobre la mesa y volví mi atención a Portia – Siento lo de Peeta.

- ¿Qué quieres decir? – pregunte quitándome mi chaqueta.

- Se de Alma – ella bajo la mirada y yo me quede en mi lugar sin mover un musculo, no estaba preparada para esto.

- ¿Cómo? – pregunte no sabiendo si en verdad quería escuchar la respuesta. Ella se sentó en la cama y me indico que hiciera lo mismo, cuando estábamos sentadas ella tomo mis manos en las suyas y con voz triste hablo.

- El otro día fui a la oficina de Peeta, vi que su recepcionista no estaba por lo cual pasé sin ser informada – ella se detuvo un momento acomodando las ideas en su cabeza – me hubiera gustado no haberlo hecho – sentí un nudo en mi estómago. Ya sabía que venía después – cuando pasé por esa puerta vi a mi hijo haciéndolo con otra mujer que no era su esposa – trague el nudo que me avisaba que tenía ganas de llorar – sentí ira, sentí tristeza, pero ante todo Katniss me sentí avergonzada de que un hombre como Peeta llevara el apellido Mellark.

- En ese caso la que lo siente soy yo, no quería que vieras algo así – Peeta me miro e ignorando mi disculpa continuo.

- Quería decírtelo, salí corriendo de ese lugar, no podía creer que mi hijo hiciera algo así y más teniendo la esposa que tiene – ella paso una mano por mi mejilla – él día que te lo iba a decir vi que tú ya lo sabias, la Katniss extrovertida y alegre que había cruzado mi umbral hace tantos años ya no estaba, lo vi en tu mirada, la pregunta es ¿hace cuánto tú lo sabias? – trague espeso y largo.

- Hace un año – Portia abrió sus ojos en estado de Shok.

- Eso es mucho tiempo – ella dijo más para sí misma que para mí, pero igual la escuché - ¿Por qué no lo has dejado? – pensé su pregunta por un momento y cuando tuve la respuesta se la di.

- Pensé que aún me amaba y que podríamos superarlo juntos, pero la brecha cada vez fue más grande y al final ambos dejamos de caminar el mismo camino para caminar por otros diferentes.

- ¿Lo amas?

- Más que a mi vida – dije – pero se acabó, lo siento, pero no puedo más, todo lo que había entre él y yo, él lo mato – por mi cara corrían lagrimas, Portia me tomo en sus brazos y me dio el consuelo que mi cuerpo tanto necesitaba.

- Estás haciendo lo correcto Kat, yo también perdí a mi hijo ese día – la voz de aquella mujer era tan diferente a la yo estaba tan acostumbrada – pensé que lo habría criado mejor.

- Lo hiciste – susurre - solo que él tomo sus propias decisiones, ahora él mismo debe cargar con ella – nos quedamos en silencio y yo estaba agradecida. Portia me consoló hasta quedarme dormida…

….

La alarma de mi celular me estaba anunciando que era hora de comenzar un día nuevo. Me estire desentumeciendo mis músculos después de una noche de sueño. Aunque había dormido poco me sentía descansada, tal vez era el hecho del lugar o mi conversación con Portia la noche anterior, no importa lo que haya sido lo importante es que había dormido plácidamente.

Me levante y rápidamente me di un baño, me puse el uniforme que traje en la maleta la noche anterior y me puse mi cabello en una cola de caballo, no aplique maquillaje me gustaba más. Supe que tendría que tomar un taxi ya que la noche anterior había venido en el auto de Peeta, estaba por pedir uno cuando se me ocurrió una idea mejor.

Marque su tan familiar número y al quinto tono respondió.

- Kat más te vale que sea importante – un gruñón Gale respondió.

- Si lo es, necesito un aventón al trabajo.

- Y eso ¿Qué pasa con tu carro?

- Larga historia, ¿me puede llevar?

- Por supuesto, dame 5 minutos yo me despierto.

- Gracias – iba a colgar cuando recordé que no estaba en casa – ah y estoy en casa de los Mellark.

- ¿Y eso? sabes que, no importa nos vemos en 20 – con eso la llamada se cortó y yo fui en busca de un café.

La casa como siempre fue inundada con deliciosos aromas de la comida de Portia, llegue a la cocina y la tensión me recibió, sus únicos dos integrantes era mi suegra y Peeta. Portia miraba a Peeta con frialdad mientras que él la miraba con arrepentimiento, sentí lastima por él, pero luego me recordé que él se lo busco.

- Buenos días – dije anunciando mi llegada. Portia me dedico una sonrisa cálida y me beso en ambas mejillas.

- Buenos días querida, ¿quieres algo de comer? – negué con la cabeza.

- Solo un poco de café – ella asintió y comenzó a prepararlo. Me senté al lado de Peeta y el me miro.

- Buenos días Kat – oh Dios ese nombre, si tan solo el supiera cuánto daño me hacía escucharlo.

- Hola Peeta – su ceño se frunció un poco y alguna emoción que no reconocí cruzo su rostro… ¿Tristeza? ¿Amor? No sabría decir que fue exactamente lo que cruzó su mente y tampoco quería saberlo. Después de la confección del día de ayer de Portia mi corazón se rompió de una manera que no creí que fuera posible. Una cosa es saber lo de su aventura, pero las cosas eran diferentes cuando tu suegra se daba por enterado. De cierta forma me sentí tan poquita mujer al escuchar lo que mi suegra tuvo que presenciar. Portia puso una taza de café como a mí me gustaba y con una sonrisa se lo agradecí

- ¿En qué irás a trabajar? - Peeta pregunto. Le di una mirada de "y a ti que te importa" pero no le llego el mensaje.

- Gale vendrá por mí – vi como su mandíbula se tensó y sabía que tenía las palabras en la punta de la lengua. El caso fue que nunca llegaron, en cambio solamente se dedicó a asentir.

Como si mencionar su nombre había sido su invocación un pito afuera anuncio la llegada de Gale. – Creo que tengo que irme – anuncie poniéndome de pie.

- Ten un gran día querida - Portia beso ambas de mis mejillas

Di mis adioses y me dispuse a salir hasta que una mano tomó la mía. La corriente de electricidad que sentí me dijo de quién se trataba – ¿puedo hablar contigo un segundo? –Peeta pregunto. Quería decir no, pero sería una mentirosa si dijera que no tenía curiosidad por lo que tuviera que decir.

- Claro ¿Qué pasa?

- Tengo que salir de la ciudad –no sabía por qué me decía esto. Hace mucho que él dejó de dar explicaciones. O tal vez quería restregarme en la cara que se iba a follar con Alma a otra ciudad. Como si leyera mi mente hablo – voy sólo. Es algo que no tomará mucho tiempo.

- No quiero se grosera ni nada por el estilo ¿pero y qué quiere que yo haga? O más bien diga.

- Quería saber si mañana en la noche podemos cenar – resople, odiaba tanto ser de esposa florero.

- Y ahora a qué fiesta debes asistir – el me dedicó una mirada extraña.

- Ninguna – bueno es nuevo. Fruncí el ceño, si no era una fiesta ¿entonces donde debía fingir? - en una cena solo nosotros dos Katniss – me tuve que sostener de algo, esto era algo nuevo. Peeta no me había preguntado algo así en mucho tiempo.

- ¿Con qué fin? – Pregunté cansada – mira Peeta si quieres hablar del divorcio y convencerme de fírmalo más rápido no tienes por qué pasar por una cena, solo dilo y me iré ya – estaba cansada de esta lucha, el abrió sus ojos no creyendo lo que oyese.

- Con ninguno Katniss, solo quiero una cena como amigos eso es todo – parecía que le costaba decir la palabra ''amigos'' o tal vez yo lo quise ver así. Debatí en que decir, pero al final accedí a aceptar, es mejor llevar las cosas por las buenas.

- No sé dónde está la trampa, pero está bien. ¿A qué horas? Y ¿Dónde?

- Después de tu trabajo en nuestra casa – '' nuestra casa'' la palabra más cálida que podía escuchar de sus labios.

- Está bien nos vemos – me iba a ir, pero de nuevo, pero él me detuvo - ¿algo más? – pregunté, él no dijo nada simplemente me beso en la mejilla demorándose más de lo normal. Pude sentir como inhalaba mi aroma como lo hacía hace tanto tiempo, cuando separó sus labios de mi mejilla y retiró su brazo del mío. Sentí la pérdida de su calor instantáneamente.

- Ten un buen día – y con eso se fue nuevamente hacía la cocina. Yo me quedé parada ahí sin entender lo que acababa de pasar. Un pito me anunció que Gale esperaba por mí.

Con pies tembloroso Salí por la puerta y con un último suspiro pensé:

Qué día tan largo el que será este…


Hola a todos, con esto finalizamos este capitulo, aun no se cuando vuelva a actualizar, tratare de ser lo mas antes posible, sino nos estaremos leyendo hasta el fin de semana.

Gracias a los que dejaron sus comentarios, me alegra que les guste.

Saludos