Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.

Recuperándote

Capítulo 6.-

(5 de marzo de 2016)

PDV PEETA

Primavera era una de mis estaciones favoritas, amaba ver como las flores eran cada vez más hermosas y vivas, sé que como hombre es extraño tener gusto por las flores, pero a mí me daba igual lo que pensaban, a mí me gustaban y mucho, nunca regale flores en mi vida, me pareció un gesto demasiado íntimo y solo quería compartirlo con la que un día fuera mi esposa.

- Peeta ¿estás prestando atención? – Purnia mi compañera de derecho procesal constitucional me llamó la atención. Retiré mi mirada del campo de flores que se podía apreciar al final del campus.

- Eh – pregunte volviendo de mi trance, ella me dedicó una sonrisa cálida. Purnia era una mujer hermosa con sus cabellos rubios como el sol, su piel levemente bronceada y sus ojos verde esmeralda. Si ella definitivamente era hermosa – Lo siento, estaba un poco perdido – me disculpe, sabía que no era algo apropiado ni caballeroso de mi parte ignorar a una mujer.

- Sí, eso vi – dijo – lo que no entiendo es ¿que te tenía tan despistado?

- Las flores – dije sin un gramo de vergüenza. Ella siguió mi mirada y vio al fondo las hermosas flores.

- Si son hermosas – las aprecio por un rato y luego hablo – seria hermoso que alguien te regalase tal cosa como esa – Purnia volvió sus ojos a mí – o más bien alguien especial te las diera – trague duro, Purnia sentía algo para mí, pero yo no por ella.

Ella y yo habíamos sido amigos desde el primer mes de universidad y eso fue hace casi cinco años, pero en todo este tiempo nunca la vi más allá de una amiga. Si ella era hermosa y sexi pero no me causaba ninguna sensación más que un cariño de amistad. Y aunque siempre se lo deje presente ella nunca se dio por vencida y siempre estaba tratando de enamorarme, algo que constantemente me resultaba perturbador.

- Llegara quien te las regalé un día – dije y apresurándome a terminar esa conversación así dije – está haciendo calor. ¿Quieres un batido? – ella me dedico una sonrisa triste y asintió.

- De fresa por favor – con eso ella volvió a su libro y yo me fui a comprarlo.

El campus era enorme, yo asistía a una universidad de Seattle y estaba en último semestre de derecho, siempre me gusto poder defender a la gente que no tenía voz ni voto, y gracias al dinero que tenía mi familia se me fue posible estudiar eso en una universidad privada.

Llegué a la zona de comida y lo vi muy concurrido, personas iban y venían por todos lados, unos solos, otros con amigos, pero al final se detenían en una mesa y decían hola a sus viejos conocidos. Como eran principios de semestre el lugar estaba a reventar y así lo era el lugar hacia donde me dirigía, los batidos de Mike.

Sin duda eran los mejor de por aquí y no importaba que tan ocupados estabas siempre se tenía tiempo para probar un delicioso batido. Llegue al lugar y vi que había fila no me fije muy bien de quienes eran, la mayoría eran niñas que me desnudaban con la mirada. Rodee mis ojos internamente siempre era lo mismo.

Mire nuevamente hacia los campos de flores y aprecie las flores de cerezo, eran hermosa y en esta época del año lo eran aún más. Con sus hojas casi blancas pero difuminadas con un color rojo las hacía ver exquisitas.

- Son hermosas por esta época – una niña con pelo marrón que se encontraba delante de mi hablo. No le pude ver bien ya que estaba dándome la espalda y hablando con una mujer pelirroja.

- ¿Qué es hermoso? – la niña pelirroja pregunto.

- Las flores.

- Si lo son – la chica pelirroja asintió mirando hacia donde yo había mirado hace unos segundos. – siempre fueron tus favoritas, pero nunca te las han regalados ¿Por qué? – pregunto la pelirroja, aprecié a las dos, ambas vestían trajes de medicina por lo que supe a qué facultad pertenecían, la niña de cabellos castaños se encogió de hombro y respondió:

- Nunca nadie ha sabido mi flor favorita.

- ¿Ni Gale?

- Ni Gale – la niña volvió a mirar hacia las flores y pude apreciar su perfil, aunque no bastante bien – son hermosas y no son para que cualquiera me las de.

- Oh vamos Katniss – Katniss que hermoso nombre, pensé – ¿así que esperaras hasta que tu esposo te las de? – la niña identificada como Katniss soltó una risita que fue como melodía para mis oídos.

- No Annie – Katniss dijo – pero si alguien especial y que me ame de verdad - la niña sonaba al igual que yo, era raro pensar que había personas desconocidas que compartían el mismo pensamiento.

- Siguiente – Mike llamo, Katniss y Annie caminaron, pero en su proceso algo cayo de la mano de Katniss sin que ella se diera cuenta. Yo me agaché y lo recogí viendo quera una pulsera, la tome en mi grande mano y la aprecie, era tan delicada como la mujer que la portaba, estaba finamente elaborada por una cuerda de oro blanco y espaciadamente había incrustaciones de zafiros, pero muy pequeños.

- Disculpe señorita – toque el hombro de la mujer con cabellos marrones para hacerle la devolución de su joya, ella se dio la vuelta dejándome apreciarla por completo.

Mi respiración quedo atrapada y mis ojos se abrieron cuando vi a la niña. Ella era hermosa. Su cara era lo más hermoso que había visto en mi vida, tenía ojos color grises que hacían juego con su cabello, nariz pequeña y unos labios carnosos que pude imaginar que se sentiría mordérselo a la hora de besar. Sabía que tenía un cuerpo de Diosa, aunque bajo la bata de medicina no se pudiera ver, pero igual lo sabía por las curvas que se le podían notar. Ella me miro y no sé lo que vio por que por sus mejillas subió un color carmesí haciéndola ver más hermosa de lo que ella era.

- ¿Sí? – preguntó, mordiéndose el labio. Seguí su movimiento y sentí que mi polla se apretó contra mis pantalones.

- Se te callo esto – dije pasándole la pulsera, ella extendió su delicada mano y sentí el impulso de tocarla, por lo cual deje caer la pulsera en su palma y deje que mis dedos rosaran su suave piel, una descarga eléctrica me recorrió el cuerpo y supe que ella lo sintió porque sus ojos se entornaron al mirar nuestras manos.

- Gracias… - ella dijo haciéndome saber que quería mi nombre.

- Peeta – dije.

- Gracias Peeta, esta pulsera significa mucho – ella extendió su mano y no dude en tomarla. Aunque mi mano era mucho más grande que la suya encajo perfectamente. Las dejamos entrelazadas por más tiempo de lo normal, pero al parecer los dos disfrutábamos del toque del otro.

- Así que… - ella se mordió el labio. Tenía que dejar de hacer eso – que tal si te invito a un batido como muestra de agradecimiento – ella me miro con esos ojos grandes y hermoso, quería decir que no, que él que la quería invitar era yo, pero no tenía una excusa para hacerlo, por lo cual me trague mi orgullo de hombre y le dije:

- Me encantaría – ella me dedico una sonrisa que podría hacer cualquier hombre hacer lo que ella quisiera.

- Perfecto…

Volví al presente, estaba sentado en una habitación de hotel, en la ciudad de los Ángeles, ayer había venido por un caso de un colega mío, que no tomaría mucho tiempo y así fue, no tomo mucho tiempo. El caso era de un hombre ruso que trasportaba droga de ilegal y no solo eso, sino también jovencitas de unos 15 años hacia mi país para luego venderlas y dejarlas como prostitutas. Despreciaba a seres humanos como ese. Para nuestra suerte ganamos el caso y el hombre tendrá que pagar cadena perpetua aquí en este país. Gracias al cielo.

Aprecie como los rayos del sol aparecían por los grandes ventanales dando un toque naranja a la habitación y haciéndola parecer sacada de un cuadro de arte. Mire a mi mano y sostuve la copa de vodka con más fuerza, últimamente se me hace imposible dormir, comer o hacer otra cosa diferente que no fuera trabajar o respirar, mire la cama y esta estaba vacía al igual que yo y supe que todo era mi culpa.

Tenía una hermosa esposa, una casa de ensueño y una familia que me amaba y por tener unas noches de pasión con una puta o más bien '' colega'' cague todo y poco a poco se fue desmoronado todo. Dormir con Alma no fue algo planeado solo sucedió y ya, me gusto, no lo puedo negar, fue algo bueno poder liberal todo el estrés del trabajo, pero me olvide que tenía una esposa en casa. ¡Gran error!

Katniss, mi Kat que pronto dejaría de serlo por mi propia estupidez, cuando pedí el divorció no había sido coherente en mi pensar y me deje llevar por la situación. Alma había está insistiendo en divorciarme y aunque no lo quería acepte solo para mantenerla callada, en mi estrés pensé que el amor por Katniss había muerto, pero eso era algo imposible.

Aun no puedo sacar de mi mente la mirada que me dio al ver los papeles. Supe que la rompí por dentro como lo había hecho todo este tiempo, pero ella igual que siempre me dedico una sonrisa y acepto, esa era mi Katniss, pero cuando ella salió por la puerta deseándome un feliz aniversario algo se rompió en mí y supe que la había cagado. Creí que siendo arrogante no dolería tanto lo que estaba empezando a sentir, tenía a Alma y más dinero que cualquiera, pero igual no era feliz.

Después de que ella salió esa noche, busque nuestros álbumes y me rompí un poco más, entendí que me deje llevar por la fama y el prestigio que había creado al paso de los años, pero no fue por mí. Fue por Katniss, mi Kat siempre estuvo a mi lado y me impulso a todo lo que quería hacer. Ella era dulce, tierna y valiente por no mencionar que la mejor en su profesión, pero aparte de todo era una esposa sin igual. Alma por otro lado era una persona egocéntrica e interesada que solo quería el prestigio y la fama. El sexo siempre fue bueno, pero nunca fue genial como lo era con Katniss. La intimidad que ella y yo compartíamos o en algún momento compartimos fue algo que no tengo palabras para expresarlo, esa mujer podía hacerme llegar al orgasmo con solo besarme…

- Estoy lista – ella pronuncio mientras besaba su exquisito cuerpo. Estábamos en casa de mi madre por la semana de receso por las fiestas navideñas. Levante mi cabeza y clave mi mirada con la de ella.

- ¿Estas segura? – pregunte, deseaba a Katniss más que a nadie en este mundo, pero mi amor era más grande que el deseo. La esperaría hasta el final de los días si fuera necesario.

- Estoy lista Peeta – mire a sus ojos y en ellos vi todo lo que necesitaba, no dije más nada simplemente la bese, pero no con lujuria ni hambre, si no con amor.

Bajé mis manos y comencé a desabotonar su camisa de seda dejándome ver su bonito sostén de encaje blanco, el color resalto su piel olivácea y la hizo ver más irresistible. Baje mis manos y desabotone el botón de sus vaqueros y sin pensarlo más se los quite, me permití mirarla y de solo verla en su ropa interior sentí mi polla palpitar. Katniss era hermosa, algo fuera de este mundo y era mía.

Quite su ropa interior y la deje al descubierto, un silbido dejo mis labios como aprecie su cuerpo sin tela, sus senos eran redondos y firmes, tenía cintura estrecha y unas caderas que nadie puede obtener ni siquiera con dos horas en el Gimnasio a diario, sus piernas eran delgadas y tonificada, y todo su cuerpo tenía un tono de piel uniformemente, mire su vagina y vi que estaba perfectamente depilada, la boca se me hizo agua. Pase mis grandes manos por la curva de su cuerpo y musite.

- Eres tan hermosa y me encargare de demostrártelo por el resto de nuestros días – mis palabras fueron una promesa, que me aseguraría de cumplir.

Me quite mi ropa y me pose sobre ella, mi polla estaba tan erecta que casi me llegaba al ombligo, tenía miedo de hacerle daño, pero iba hacer suave mi Kat lo merecía, la bese y

mordisqueé su labio como había querido hacerlo él día en que la conocí. Ella dejo salir un gemido cargado de mucho erotismo que me hizo la piel de gallina. Acaricié delicadamente la curva de sus senos utilizando solo mis dedos y pude sentir su corazón a mil junto a mi pecho.

Sus ojos nunca dejaron los míos, en ellos había amor y nerviosismos, la entendía, la primera vez de una mujer no es agradable, mucho dolor y poco placer, pero me aseguraría que al finalizar la noche Katniss tendría su primer orgasmo, baje mi mano y acomode mi pene en su entrada, ella se estremeció al sentirlo y sabía que por su cabeza paso la palabra ''dolor''

- Katniss esto dolerá, pero te aseguro que pronto pasará ¿confías en mí? – pregunte mirando a sus ojos, ella no dudo en responder.

- Confió en ti – nunca aparte mi mirada de la suya, aprecie este momento, ella estaba con sus cabellos grises por todos lados, su piel estaba iluminada por la suave luz y sus labios estaban hinchados por nuestros besos previos.

Yo me fui metiendo en ella lentamente, ella se estremeció al sentirme, Katniss era muy cerrada y yo estaba muy grande, de seguro dolería, ella puso sus manos en mi espalda y aruño levemente, yo fui penetrando lo más despacio posible, sentí como su barrera se fue rompiendo y se fue abriendo para abrazar a mi pene.

- Te amo amor – dije y la penetré por completo. Kat dejo salir un grito de dolor y por sus hermosos ojos rodaban lágrimas, me quede quieto y bese lagrima por lagrima, no me moví, mi cuerpo lo ansiaba, pero en mi mente lo primordial era Katniss.

Ella se aferró a mí y dejo que su diminuto cuerpo se acostumbrará a mí, no me moví solamente me dedique a besar cada parte de su rostro, su seño se fue calmando y pronto su cuerpo dejo de temblar, esa fue mi invitación a continuar, comencé a penetrarla despacio, me tuve que morder el labio para no dejar salir ningún ruido, Kat se sentía tan bien, ella era apretada y caliente, mire donde nuestro cuerpo se unían y pude ver la mezcla pre seminal combinada con sangre. La sangre que indicaba que esta mujer había sido solo mía. Sentí mi cuerpo tensarte y clamar por el orgasmo, quería dárselo, pero necesitaba que Katniss lo alcanzara primero, ella tenía que estar satisfecha como yo.

- Katniss bebe, córrete para mí – dije acelerando mi paso, ella me miro con los ojos grandes y brilloso,

- Yo... yo no sé cómo – dijo con sus mejillas teñidas de carmesí, mientras que sus gemidos llenaron la estancia.

- Solo déjate ir cariño – dije, baje mi mano y jugué con su clítoris, Katniss cerro sus ojos y hecho la cabeza hacia atrás, pero no quería nada de eso, quería que me viera – abre los ojos – demande, ella hizo lo que dije – quiero que veas quien es el que te está haciendo esto Katniss – gruñí como sentí mi orgasmo venir – para que sepas que nadie más te tocara, porque tú eres mía – acelere el paso en mi mano y acaricie más rápido su clítoris – eres mi mujer y de nadie más – ella se dejó venir con un gemido alto y entre cortado, la sola vista de ver su placer fue mi fin y me vine a largos y espesos chorros de semen.

Caí sobre ella y ella se aferró a mi como si su vida de pendiera de mí, porque la mía si dependía de ella. La abrase con fuerza, estaba en las nubes, no podía creer lo que acaba de pasar, fue mágico y único como la mujer sudorosa y satisfecha que tenía en mis brazos, salí de ella y me acomode en una almohada atrayéndola a mí, necesitaba sentir su cuerpo, su calor, necesitaba sentirla para saber que todo esto era real.

- Te amo Peeta – ella dijo levantando su cabeza y cruzando su mirada con la mía, quité un mechón que se le había pegado en el frente por el sudor y le sonreí.

- Te amo Katniss – ella se inclinó y me beso, sus labios se movían en sincronía con los míos, ella medio un leve mordisquito pidiendo entrada y yo se la di, nos besamos y rápidamente el beso subió de calor, ella se puso sobre mí, pero sin posibilidad de penetración. Mi pene fue creciendo y eso a Katniss le gusto, metió bruscamente su lengua en mi boca haciéndome estremecer de placer infinito. Ella me tomo por el cabello y me follo con su boca, su lengua entraba y salía de mi boca a una velocidad inmensa, sentí mi polla palpitar y el placer recorrer mi cuerpo.

- Déjate venir amor – ella musito en mis labios, cerré mis ojos y me entregué al placer, Katniss siguió un ritmo que me hacía estremecer de placer, mi polla no podía estar más dura. Ella mordió mi labio y fue mi fin como sentí que el orgasmo me golpeo y mi semen comenzó a regarse bañándonos a los dos. Katniss se apartó de mi picoteando mis labios. Cerré mis ojos, eso había sido ¡MAGNIFICO! No podía creer que esta mujer me haya hecho llegar al orgasmo solo con un beso…

Solo por eso nunca he sido capaz de besar otros labios, aunque es imposible de creer ni a Alma la había besado, no sería capaz de tocar otros labios, sé que soy el hombre más hipócrita del mundo por no besar a otra mujer, pero si follármela, pero simplemente no era capaz de besar otros labios diferentes a los de Katniss.

Mi teléfono sonó y conteste sin mirar el número – Mellark – mi voz era áspera y sin emoción.

- Siento interrumpirlo señor, pero tiene un vuelo que tomar – era Susan, la niña de recepción.

- Gracias – dije – estaré en 5 minutos en la entrada – colgué sin esperar respuesta, no tenía tiempo para ello.

Vacié mi copa y la deje sobre la mesa. Tomé mi maletín y salí del cuarto, no me había molestado en traer nada, por lo general siempre que tenía viajes Katniss se encargaba de mi ropa y mis cosas personales, pero eso había cambiado. Llegué a la entrada del hotel y vi que el SUV negro ya me esperaba. Me monte sin ni siquiera un ''hola'' al chofer. No estaba de mucho humor.

Saque mi Tablet y cancele la cena de esta noche, era una cena de beneficencia la cual organizaban los padres de Alma, pero no quería ir, tenía mucho anhelo de tener una velada con mi esposa y tal vez recuperar un poco más de nuestra relación. La alerta de Google me sobresalto, quería ignorarla, pero cuando apareció el nombre de mi esposa la intriga me pudo. Abrí el archivo y deseé no hacerlo.

Era una foto de Katniss sentada en un restaurante, ella lucia hermosa con su falda lápiz y una blusa de seda, tenía tacones de agujas negros y su cabello caía en hondas por su espalda, ella lucia hermosa. A diferencia de su acompañante. Era el infame Cato Crane, él hombre de mis pesadillas. Leí el artículo y mis puños se cerraron tanto que al final mis palmas dolían.

Hoy hemos salido a la ciudad y nos hemos encontrado con una sorpresa, nada más y nada menos que la Dra. Katniss Mellark muy bien acompañada por el abogado Cato Crane. Y por

lo que pudimos apreciar es que estas dos personas están muy unidas, y es que para nadie es un secreto que el esposo de la Dra. Mellark, Peeta Mellark también abogado, tiene un juego con su colega Alma Coin. Varias personas han confirmado ese rumor. Pero la pregunta es ¿será que Katniss se cansó de esperar a su esposo cada noche? ¿Y Cato está llenando ese vacío? Eso es algo que nos daremos cuenta con el paso de los días.

Aquí dejaremos una serie de fotos de Katniss con ambos hombres, mírenla y juzguen ustedes mismos. (Ver fotos aquí)

Di clic en el link y este me llevo a otra página. Al abrirlo pude ver varias fotos de nosotros la mayoría había sido tomadas en este último año. Katniss en todas las fotos lucia hermosa, pero conforme veía las fotos podía notar la mirada apagada y su cuerpo rígido a mi lado, aunque en su rostro había una sonrisa, la típica sonrisa de la ''esposa florero''. Seguí bajando y pude apreciar más foto, pero era de ella y Cato. Todas ellas eran desprevenidas, pero Katniss se veía feliz y dichosa, no podía decir si miraba Cato con amor, pero si podía decir que si con felicidad, su postura era relajada y sus ojos brillaban.

Un nudo creció en mi garganta, ningún hombre tenía por qué poner esa mirada en el rostro de mi esposa si no era yo, mis puños se apretaron hasta que cause pequeñas heridas. Estaba dolido y sobre todo celoso de que otro hombre me estuviera ganando mi mujer y más cuando todo era mi culpa.

Llegue a Seattle alrededor de las 4:00 no tenía tiempo que perder, tome mi Lamborghini color negro y a toda velocidad conduje a casa, quería preparar una cena deliciosa, quería recuperar a mi esposa, cometí un error y lo sabía, pero tenía hasta fin de mes para enmendarlo, Katniss siempre estuvo para mí y siempre fue fiel, llego el momento de hacer lo mismo por ella.

Llegue a casa y la soledad me recibió, ahora sabía lo que Katniss sentía cuando yo no estaba, fui tan egoísta que no pensé en el vacío que fue creciendo en su pecho al pasar de los días, o tal vez si lo pensé, solo no me importo y eso era mil veces peor a que si no lo hubiera pensado. Miré a mi alrededor y vi que la casa era elegantemente decorada, cada toque representaba tanto a Katniss como a mí. Ella y yo habíamos decorado esta casa juntos con la esperanza de hijos. Otra cosa por la que me culpo.

No me pensé mucho, fui a nuestra habitación y me di rápidamente un baño limpiando la mugre de la ciudad, al salir me eché un poco de loción para después del afeitado que sabía que Katniss amaba tanto. Me puse uno vaqueros y un suéter negro que abrazaba mis músculos. Deje mi cabello al natural como a ella tanto le gustaba.

Baje a la cocina y me puse manos a la obra, Katniss amaba la comida italiana por lo cual ese sería el plato de esta noche, hice suficiente para los dos y lo metí en el horno, cuando la comida se estaba cocinando me puse hacer mezcla para Brownies el postre favorito de mi mujer. Preparé todo y lo metí en el otro horno.

Saque la vajilla y la acomode en la mesa del patio, era una noche preciosa, puse dos copas y el vino favorito de Katniss, puse dos velas rojas y todo estaba listo. El reloj de la cocina me aviso de que la comida esta lista así que fui y la saque del horno y espere a que se enfriara un poco. Un sonido de una puerta abriéndose me llamo la atención. Miré el reloj y vi que eran las 8:00 de la noche ¡justo a tiempo! Supe que era ella sin verla, el ambiente cambio y la electricidad se disparó en el aire.

- Hola – ella dijo parada en la entrada de la cocina, mire su aspecto y ella lucia hermosa, llevaba pantalones negros y una blusa de seda color rojo, su cabello estaba recogido en una elaborada cola de caballo y como siempre su cara fue al natural. Como tanto me gustaba, camine hasta donde ella con el propósito de besarla. Me incline un poco y cuando mis labios iban a tocar sus labios ella volteo su rostro y mis labios cayeron sobre su mejilla.

- ¿Cómo estuvo tu día? – pregunte tratando de esconder mi decepción.

- Bien – espere que me preguntara como me fue, pero nunca llego la pregunta – me cambiare y bajare para cenar – ella se fue por el pasillo, yo me quede parado con las ganas de besarla. Suspiré y supe que tenía que esforzarme más.

Puse la comida sobre la mesa y llené las dos copas, el postre estaba aún en el horno dándonos tiempo para cenar. No sabía cómo terminaría esta noche, pero espero que fuera bien, quería recuperarla, decirle que Alma no fue nada y volver a mi matrimonio. Pero eso era mucho pedir.

- Huele delicioso – una voz angelical hablo detrás de mí. Me di media vuelta y ahí parada en toda la entrada del patio estaba mi ángel. Katniss estaba usando un vestido que le llega hasta dos dedos sobre la rodilla, era de color verde claro, ella llevaba sandalias romanas sin tacón, algo muy inusual en ella, y su cabello, Dios su hermoso cabello caía alrededor en hermosas ondas enmarcando su hermoso rostro, a lo lejos se veía que aún estaba húmedo por la ducha, quería pasar mis dedos por sus suaves risos, pero sabía que no podía hacerlo.

- Luces hermosa – solté de repente, ella abrió sus ojos como si hubiera dicho una mentira.

- ¿Gracias? – salió más como una pregunta. Le reste importancia.

- ¿Qué tal si cenamos? – ella se encogió de hombros.

- Está bien – ella se sentó antes de que la ayudara, respiré hondo y me repetí más de una vez que esto me lo había buscado yo mismo. Tomé asiento al otro lado de la mesa y nos serví un poco de comida.

- ¿Cómo has estado? – pregunte, ella me miro por un segundo, como buscando la trampa, cuando no la encontró respondió.

- Bien – dijo – un poco cansada, pero nada que un poco de sueño no arregle – sonreía, era la frase más larga que había dicho en toda la noche – ¿y a ti como te fue?

- Bien, todo salió como esperaba – quería que me preguntara de que se trataba como antes, cada vez que llegaba de un caso ella era la primera en querer todos los detalles. Pero eso había cambiado.

- Me alegro – fue todo lo que dijo, ella comenzó a comer y en sus gestos vi que estaba disfrutando de la comida. De repente ella soltó el tenedor y me miro.

- ¿Qué? – Pregunto, no entendía su pregunta, ella soltó el aire y se sobo los pliegues de su frente - ¿Qué quieres de esta cena Peeta? ¿Por qué no terminamos esta farsa de una vez? – me rompió verla hablar así. Tomé su mano y pude sentir la electricidad de nuevo. Ella miro nuestras manos, pero no se movió.

- Quiero pedirte perdón – empecé, ella alzo una ceja, si yo le enseñe como, y me miro con escepticismo – sé que mi comportamiento no ha sido…. – busque las palabras, pero ella termino por mí.

- El mejor – ella retiro su mano de la mía y mirándome a los ojos hablo – no sé qué pretendes, pero no me vengas con una disculpa Peeta, esas miserables 6 letras no compensan todo el daño que me has hecho – ella se calmó un poco y luego volvió hablar – no mentí cuando dije que había dejado de ser tu esposa cuando le decidiste meter la polla a Alma – sus palabras eran cargadas de veneno.

- Lo siento Katniss, no estaba pensando, pero nunca quise hacerte daño – ella no dijo nada por lo que continúe – sé que no puedo recompensar todo el daño que he hecho, pero quiero dedicar mi vida entera a tratar de enmendarlo – volví a tomar su mano – solo quiero una segunda oportunidad.

- No puedo – ella susurro, levanto su mirada y la clavo en mis ojos, en ellos no había amor – no puedo seguir con esto, no podemos hacer más esto.

- Si podemos Katniss, los dos pode… - ella me detuvo.

- ¡NO! – quito de nuevo su mano de la mía – no lo entiendes, tú puedes, pero yo no Peeta, has dormido con Alma, te las has follado, no creo que pueda a volver estar contigo de esa manera – una lagrima callo por su mejilla de porcelana, pero ella rápidamente se la limpio – has roto tus votos matrimoniales, la has incluido en nuestra relación, no puedo hacerlo Peeta, simplemente me da asco estar contigo de esa manera – si me hubiera apuñalado habría dolido menos.

- Tú has hecho lo mismo con Cato – era un golpe bajo, pero tenía que jugar todas mis cartas, ella me dedico una mirada gélida.

- No – dijo, no entendía – No he dormido con Cato, ni con ningún otro hombre – mis ojos se abrieron y ella dejo salir una risa amarga – si Peeta te he sido fiel desde el puto día que me cruce contigo en los batidos. Desde ese maldito día te he sido fiel – mis ojos picaban, esta mujer era perfecta y yo la había cagado.

- ¿No me amas? – pregunte.

- Con todo mi ser – dijo – pero no para ser la segunda.

- Katniss tú no eres la seg…- el sonido de mi teléfono me interrumpió, deje que sonara, esto era más importante – tú no eres la segunda, eres mi esposa y nadie podrá cambiarlo.

- Pero no pensaste eso cuando se la metías a ella.

- POR DIOS KATNISS – exclamé desesperado – cometí un error joder lo sé, pero quiero remendarlo.

- Peeta no entiendes no hay como, me has lastimado, has roto lo que había entre nosotros. Simplemente no veo por donde, no sería capaz de permitir que me tocaras de solo pensar que las has tocado a ella, besado es suficiente tormento.

- No la he besado – dije, tratando de ganar puntos. Ella medio una mirada incrédula y después dejo salir una carcajada amarga.

- No la has besado – ella siguió riendo, pero de repente se detuvo y su mirada se volvió aún más gélida – no me vengas con esa mierda. Ahora me vas a decir que cuando te la follabas no la besabas – me dolía escuchar sus palabras y sentir su dolor.

- No Katniss – la mire a los ojos tratando de trasmitir la verdad – nunca la he besado y nunca lo hare.

- ¿Y se puede saber por qué? – Katniss cruzo sus brazos. Ella siempre hacia eso cuando se sentía vulnerable.

- Porque simplemente no eras… - mi celular volvió a sonar – joder.

- Contesta – ella dijo. Yo tomé el celular y sin mirar el identificador respondí.

- ¡QUE! – gran error, nunca debí haber contestado.

- Cariño se puede saber dónde estás – Era Alma, Katniss reconoció su voz y su postura se tensó.

- No puedo hablar ahora – dije.

- Pero que pasa cariño, mis padres nos esperan – su voz era dulzona y solo me causaba asco. Me pare dándole a entender a Katniss que me esperara un segundo. Me aleje hasta que no podía escucharme y hable.

- Mira Alma no iré ahora, ni nunca.

- ¿Qué? ¿Por qué? Pensé que estábamos bien.

- Alma nunca habíamos estado bien, lo de nosotros era solo sexo.

- Pero te ibas a casar conmigo – eso me tomo por sorpresa, nunca había hecho esa promesa.

- Nunca dije que fuera hacer eso.

- Pero te vas a separar de esa estúpida – ella dijo con voz mimada. Que error tan grande había cometido.

- Su nombre es Katniss y es mi esposa, la auténtica Sra. Mellark.

- Pero ese título me pertenece – Dios que mujer tan estresante.

- No Alma – dije calmado como si hablara con un bebe – lo del divorció fue un error, y hare lo posible por recuperar a mi esposa, lo de nosotros fue…- tome un respiro – lo de nosotros fue un error y nunca debió pasar – la línea se quedó en silencio y luego con voz baja pero peligrosa hablo.

- Está bien – dijo – pero si en mis manos esta me encargare de que Katniss jamás te perdone por lo que has hecho – podía sentir su risa – suerte cariño – la línea se cortó, no preste atención Alma no era en realidad un peligro.

Fui en busca de Katniss y no la encontré en la mesa, un nudo se apretó en mi pecho, busque en la casa pero ella no estaba, por ultimo busque en la entrada y vi que sus llaves y abrigo faltaba Katniss se había marchado… la había cagado de nuevo…


Les pido disculpa por la demora, pero esta semana si ha estado muy recargada, pero en recompensa tratare de subir mas capitulos.

Espero sus review. Saludos