Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 7.-

(6 de marzo de 2016)

- ¡ES UN HIJO DE PUTA! – exclame por milésima vez en esta mañana. Estaba sentada sobre la barra americana de Gale mientras que este me preparaba un café, la noche anterior no dormimos. Gale escucho toda la noche como me quejaba una y otra vez de Peeta.

- Dime algo nuevo por favor – Gale rogo, sus ojos estaban rojos y su piel pálida. Si a este chico le hace falta sus horas de sueño.

- No empieces Hawthorne– amenace. Él levanto sus manos en modo de '' me rindo'' y volvió hacer lo suyo.

La otra noche después de que Alma llamara a mi esposo y este me dejara sola en la mesa, decidí venir en busca de alguien, al principio quería ir donde Annie, pero ella era tan romántica que después de contarle lo que paso me habría dado una conferencia de cómo debo perdonar a Peeta. Y a decir verdad eso era lo menos que necesitaba en este momento.

Por lo cual vine en busca de Gale, sabía que él escucharía toda mi rabieta y me consolaría. Él es el mejor amigo que una chica puede pedir.

- ¿Debes de ir a trabajar? – él me pregunto, miré la hora y vi que aún tenía dos horas antes de mi turno.

- Sí – dije – pero no quiero hacerlo. – era raro para mi decir eso, amo lo que hago con cada fibra de mi ser, pero estos días me sentía agotada mentalmente. Gale se quedó callado pensando y después de unos minutos una gran sonrisa apareció en su rostro. - ¿Qué pasa?

- Qué tal si tú y yo nos ausentamos este resto de semana – iba a decir que estaba loco, pero levantó su mano callándome – no me digas que no puedes porque se que si puedes, no has tenido vacaciones en dos años, así que por que te tomes dos días ¿qué malo puede pasar? – él dijo, me vi tentada a negarme, pero no tenía por qué hacerlo, la idea sonaba demasiado buena.

- ¿Y a dónde piensas llevarme? – pregunte.

- Las vegas – él dijo con un brillo en los ojos, pensé por un segundo y resultó ser una estupenda idea, pero tendría que llamar a la clínica.

- Está bien – dije emocionada – dame unos minutos yo llamo a la clínica – fui en busca de mi celular y lo encontré en la habitación de Gale, busque el número de Effie y marque, al segundo timbre respondió.

- Buen día Katniss.

- Hola Effie, ¿Cómo te encuentras él día de hoy?

- Cansada – era algo lógico, estaba embarazada – y con muchas ganas de sacar este bebe de mí – ella dijo y las dos nos reímos.

- Si lo sé – sentí nostalgia, yo daría todo lo que tengo por estar en su lugar, llevando el hijo de Peeta – Effie te llamaba para informarte de que no iré por este resto de semana y volveré el lunes a primera hora.

- ¿Todo bien? – pregunto sonando preocupada.

- Sí, es solo que necesito uno dos días para organizar ciertas cosas – no era verdad, pero tampoco era una mentira. Estos días podrían servirme mucho. Ella se quedó callada un momento y luego hablo:

- Tomate el tiempo que necesites.

- Gracias – dije y colgamos, Effie sabía muy bien mi situación y había sido una gran amiga.

- ¿Todo en orden? – pregunto Gale parado en la puerta.

- Si todo está bien – me puse de pie y caminé hasta él - ¿así que cuando nos vamos?

- Nuestro vuelo sale en dos horas.

- ¿Cómo así? El aeropuerto está a una hora no tendré tiempo de ir a casa – él se encogió de hombros.

- Por Dios, eres Katniss Mellark, tienes el dinero que quieras, de seguro puedes comprar ropa para tres días – lo que él dijo era verdad, todo lo que necesitaba era mi tarjeta de crédito.

- Veo que has pensado en todo – dije poniéndome mis zapatos.

- Si – me dedico una sonrisa que haría a cualquier mujer mojar las bragas – además los billetes de avión van de tu parte.

- Hey, pero pensé que tú me habías invitado – dije fingiendo enojo.

- Oh vamos Katniss, ese dinero para ti es como quitarle un dulce a un niño, además el resto va por mi cuenta – el levanto su mano en modo promesa. Me reí.

- Está bien, pero se puede saber ¿Cómo pagaste con mi tarjeta? Si no te sabes la clave.

- Eso es lo que tu cree – él dijo yo entrecerré mis ojos – soy tu amigo mi deber es conocer todo de ti. – esa era la lógica Gale.

- Lo que sea, andando – ordene y salí del edificio de Gale junto con él.

El sol se estaba posicionando y la mañana se estaba poniendo agitada, personas salían de sus casas y se despedían de sus parejas, preparadas para comenzar un día nuevo de labor. Los niños corrían tratando de llegar a la ruta y yo por mi parte solo apreciaba la vista. La primavera está saliendo a flote, las flores se estaban despertando de su larga siesta y comenzaban a pintar la ciudad de diversos colores.

Tomamos un taxi ya que no queríamos dejar los autos solos en el aeropuerto, nadie dijo nada en todo el trayecto, cada uno estaba perdido en sus pensamientos. no pude dejar de pensar en todas las cosas que Peeta había dicho la noche anterior, te mentiría si digiera que no me emocione, porque la verdad es que lo hice, pero no me duro mucho, pues la imagen de Peeta follando a Alma fue demasiado para mí. Como es posible intentar arreglar un matrimonio cuando no eres capaz ni siquiera de dormir con tu marido o peor aun cuando te da asco que tu propio esposo te toque.

Nunca imagine sentirme así hacia Peeta, pero como siempre la vida nos dio de culo y me demostró que no todo era como lo había planeado. Tenía tantas cosas que pensar, todo esto era tan confuso no sabía a donde pertenecía, pero si sabía que me había perdido de mi camino. Estaba por continuar con el hilo de mis pensamientos hasta que en la radio sonó una canción que describía un poco mi situación.

Cuando tú me amabas

cuando tú me amabas

nunca tuve días grises

la melancolía no tenía estas raíces

era más sensato el corazón y el vino sabia mejor.

Y esa tarde blanca

cuando me besaste

Dios fue mi mejor amigo

y lo sigue siendo, aunque tú no estés conmigo

solo tardes negras tengo hoy

debe ser que Dios esta con vos.

Cuando Peeta me amaba todo era más fácil, los días eran alegres y todo era más sencillo, solo quería volver a esos días, donde solo éramos el, yo y nuestro pequeño mundo, pero eso era demasiado pedir. Para cuando llegue al aeropuerto una lágrima se me había escapado, había hecho bastante bien al no llorar en estos días, pero anoche fue como si otra puerta se hubiera abierto, pero yo no sabía lo que había adentro.

- ¿Estás bien? – Gale tomo mi mando dándome consuelo. Yo asentí no muy convencida a lo que mi voz seria – está bien, entonces vamos – él salió y yo lo seguí.

El aeropuerto estaba lleno como un día normal, la mayoría de los pasajeros era gente muy elegante y se podía ver muy pocos turistas, Gale se fue por nuestros pases de abordar y yo fui por algo a la maquina dispensadora. Saque un jugo y unas galletas, algo que también había desaparecido en estos días era mi apetito. Mi teléfono sonó y estuve un buen rato tratando de encontrarlo ya que mis manos estaban llenas, cuando logre llegar a él lo tome sin ver el identificador.

- ¿Sí? – pregunte.

- ¿Dónde estás? – era Peeta, trague, su voz era baja y peligrosa.

- ¿Qué quieres?

- Saber dónde estás – pensaba decir en el aeropuerto, pero sabía que si él se enteraba de que quería irme de la ciudad así fuera por unos días él detendría el avión y me arrastraría a la casa.

- En la clínica – mentí sin problema.

- ¿Así? – Su voz tenía algo que no me gusto – ¿y puedo saber en qué parte de la clínica te encuentras?

- Mi oficina – no la pensé, dije lo primero que me vino a la mente.

- Qué curioso, en este momento estoy sentado en tu escritorio – trague ¡me ha pillado! – y tú no estás aquí.

- ¿Peeta que quieres? – tenía que colgar antes de que hablaran por los parlantes y supiera donde me encontraba.

- ¿Por qué me mientes? – pregunto con un tono más simple.

- Peeta lo que hago o no, no es de tu incumbencia, dejo de serlo hace mucho.

- Katniss por favor, solo quiero arreglar las cosas.

- Peeta no hay nada que arreglar, esto es una causa perdida.

- ¡NO! – el grito al teléfono y pude escuchar como levemente golpeaba mi escritorio – Katniss aún podemos hacer esto, solo por favor dime como – estaba derrotado y yo pude percibirlo.

- Peeta no lo sé, y si lo supiera no te lo diría – me senté en una banca olvidándome de los alimentos, de repente me sentía mareada – lo mejor que podemos hacer, es seguir con esta decisión – me partía el alma decir eso, pero creo que era lo mejor.

- Por favor Katniss, no hagas esto.

- No lo he hecho yo Peeta – dije un poco molesta – lo has hecho tú, la otra noche te dije mis pensamientos y nada podrá cambiarlo.

- ¿Pasaste la noche con él?

- ¿Con quién? – estaba confundida por su repentino cambio de tema.

- Cato – su voz sonó derrotada y eso me partió un poco más.

- No Peeta – quería hacerle daño, pero simplemente no era capaz.

- ¿Entonces dime dónde has dormido?

- En casa de Gale.

- ¿Y eso se supone que me haga sentir mejor? – pregunto sarcásticamente. Eso me hizo enfurecer.

- No me importa cómo te sientas – alegue – debes acostumbrarte a estar solo, ya he encontrado una casa y en cuanto los papeles se firme me marchare Peeta.

- Pasajeros del vuelo 1229 con destino a Las Vegas por favor abordar – mierda lo que quería evitar.

- ¿Katniss dónde estás? – pude escuchar cómo se ponía de pie.

- Katniss ese es nuestro vuelo – Gale llego informándome.

- ¿Adónde vas Katniss? – la voz de Peeta fue subiendo de tono.

- Lo siento me tengo que ir – dije y colgué sin esperar una sola palabra – vamos – tome la mano de Gale y camine hasta la puerta de abordaje. Gale todo el tiempo me miro como tratando de descifrarme – Te lo contare luego – él asintió y camino conmigo.

Resulta que Gale no solo pago con mi tarjeta, sino que también nos puso en primera clase, por lo cual viajaríamos con estilo – ¿quieres hablar de ello? – él pregunto cuando el avión despego, yo deje salir un suspiro y me acomode en mi asiento.

- No lo sé Gale – comencé – anoche fue tan hermoso, el me dio lo que yo quería por meses, pero luego ella llama y todo se va al carajo.

- Katniss, las relaciones tienen altos y bajos, a veces somos la herida, pero otras veces somos el puñal.

- En este caso yo soy la herida – resople.

- Si, pero no has pensado que tal vez en un futuro tú seas el puñal.

- No podría hacerle lo que él me hizo – me defendí.

- No digo que lo harás Katniss – él tomo mi mano – no solo podemos fallar siendo infiel, hay mil maneras de dañar a quienes amamos. Quiero que seas sincera conmigo ¿lo amas? – iba a responder, pero nada salió, ya no sabía la respuesta.

- No lo sé – me dejé caer en mi asiento – creo que sí, pero no sé si pueda volver con él, y no por que vino con una gran cena y un gran discurso piense que vaya a volver a caer, dime Gale yo lo perdono y las cosas funcionan bien por uno o dos años, pero luego de ese tiempo él volverá hacerla y volveremos a donde estamos hoy ¿Por qué no cortar todo de una vez?

- Bueno Katniss, no soy yo quien te de esa respuesta, aunque tú misma te la acabas de dar – no entendía por lo que él se explicó mejor – si no lo amaras no daría tantas vueltas al asunto y en realidad lo cortarías, pero en tu interior aun estas buscando una razón para quedarte cuando hay más de un millón para marcharte –odiaba cuando él tenía razón.

- ¿Y la intimidad? – pregunte.

- ¿Qué pasa con ella?

- Gale en una relación debe de haber sexo, es algo que nuestros cuerpos buscan y yo simplemente no soy capaz de estar con él, no de esa forma – extrañaba hacer el amor con Peeta, extrañaba sus manos por mi cuerpo y sus labios sobre mi piel, pero cada vez que tenía esos pensamientos Peeta aparecía, pero no diciendo mi nombre si no él de ella.

- Katniss no tienes por qué intimar con él, aún. Si decides volver, tendrán que tener terapia de pareja y eso toma tiempo.

- Tiempo en el cual él volverá hacer infiel por falta de sexo – de repente me sentí cansada de esta conversación.

- O simplemente mejorara y en un futuro ser felices.

- ¿Cómo podría ser felices después de esto? –pregunte rogando porque él tuviera la respuesta.

- Olvidando – resople, ¡valla respuesta!

- Que fácil ¿No?

- No Katniss no es fácil – dijo, lo mire y tenía una mirada grave en sus ojos – pero si lo has de perdonar es para olvidar, si piensas volver con él para recordarle su pecado cada vez que tengáis un problema mejor dejadlo así y con eso te evitaras problemas en un futuro y volver a pasar por lo mismo – lo mire, él tenía razón si he de perdonar a Peeta tiene que ser de verdad, si no pues ni para que intentarlo. Me encontré con la mirada de Gale y me pregunté por que aún estaba solo, él era el complemento perfecto para cualquier mujer.

- ¿Has pensando en casarte? – solté de repente, él me dedico una sonrisa triste y hablo.

- Una vez – su voz era lejana y perdida – pero ella encontró a alguien y puso fin a lo nuestro.

- Lo siento – dije, nunca supe quién era, él nunca había dicho nada.

- No lo sientas, yo no lo hago.

- ¿No fue difícil dejarla ir? – él se encogió de hombros restándole importancia.

- En un principio lo fue, pero luego vi como ambos se miraban el uno al otro y supe que era amor de verdad. Ella era tan de él con él de ella.

- ¿La conocí? - el me miro y con sus ojos me dijo quién era, yo abrí mis ojos y me regañe por haber sido tan imprudente, la mujer que Gale hablaba, era de mi – lo siento – dije arrepentida.

- Como dije no lo sientas, me alegro de que os hayas encontrado en este mundo, además aun somos amigos y eso es más de lo que yo puedo pedir – le di mi mejor sonrisa. Gale siempre me puso en primer lugar sin importar lo que él estaba sintiendo.

- Gracias Gale– dije tomando su mano con la mía.

- No hay por qué.

- No, enserio gracias, por todo, por hoy, por hace 5 años, simplemente por todo – me acerque un poco y picotee sus labios – eres el mejor hombre que pude haber encontrado y me alegro de tenerte en mi vida – él me dedico una sonrisa llena que me decía que siempre estaríamos bien.

- Siempre estaré para ti, no importa que – yo asentí y me acosté en su hombro. El viaje seria largo por lo cual decidí dormir un poco, sabiendo que la noche anterior no habíamos dormido nada. Sentí que Gale puso una manta sobre mí y pronto estaba fuera de este mundo.

Las Vegas era como se veía por la televisión arenosa y saturada de luces. Llegamos alrededor de las 3:00 de la tarde y nos registramos en Catilonio's Las Vegas Hotel & Casino, como todo en Las Vegas era ostentoso y demasiado extravagante, Gale pago por una habitación que contenía dos cuartos privados, sala, cocina y una gran vista de toda la ciudad. Como no teníamos equipaje nos fuimos directo a una tienda a comprar las cosas necesarias para nuestro fin de semana, como Gale lo prometió, todo corrió por cuenta suya hasta mi ropa. No compre mucha, solo dos vestidos maxis, un par de vaqueros, dos blusas, dos vestidos de baño y unas zapatillas. No hacía falta más, además hoy era viernes y nuestro vuelo saldría el domingo a las 3:00 de la tarde por lo cual no nos quedaríamos mucho tiempo.

- ¿Qué tal un chapuzón? – pregunto Gale ya vistiendo un bañador color negro.

- Claro es una hermosa tarde – tomé un bañador color coral y fui al baño - ¿Por qué no bajas y nos pides dos mojitos? – dije como iba caminando hacia el baño.

- En camino – escuche a Gale gritar. Entre en él baño y admire el lugar, todo el baño fue configurado por el color crema y azul, en el centro del baño había una bañera, pero no tradicional esta fue construida en el piso y fue hecha en azulejos, la cabina de baño era transparente y los lavamanos fueron hechos en porcelanato. Como dije todo el lugar era demasiado extravagante.

Me quite el vestido que me puse la noche anterior para la cena y lo deje caer, me saque mi ropa interior y la eche en un cesto de ropa sucia y me puse el bikini, admire mi cuerpo y lo que vi me gusto, claro ya no era la niña de 17 años pero ahora mi cuerpo estaba mucho mejor, tenía pechos redondos y duros, cintura de avispa y mi abdomen era plano y marcado, tenía caderas que ni con dos horas de gimnasio podía quitarme de encima, no es que me queje. Y mis piernas eran largas y tonificadas. Todo eso fue combinado con un color olivácea y cabellos marrones, Peeta a veces solía llamarme su princesa del desierto.

Mi teléfono volvió a timbrar y miré quien era y como lo supuse era Peeta, quería responder, Dios me moría por hacerlo, pero sabía que eso no era sabio, él y yo estábamos afrontando un divorcio y la separación nos serviría como prueba, para cuando la verdadera situación llegue. Mande su llamada al correo de voz y apague el aparato, los problemas debían estar en casa y cuando llegara los afrontaría, pero estos tres días eran para mí y los disfrutaría a mil.

Tomé mis sandalias playeras, una liga para el cabello y mi toalla y me fui en busca de Gale, no me tomo mucho tiempo encontrarlo ya que él llamaba la atención. Estaba acostado luciendo su perfecto cuerpo sobre una silla, me tome el tiempo para admirarlo y debo admitir que Gale era todo un gustazo de apreciar, él tenía el cuerpo fornido, con músculos en todos los lugares correctos que convino con su piel bronceada y su cabello arenoso. Tenía unas gafas y su cuerpo estaba aceito, estaba trabajando en su bronceado.

- Hola sexi – dije como tomé la silla a su lado, él se quitó las gafas y observó mi cuerpo, pude ver como sus ojos se oscurecían, pero rápidamente desapareció.

- Dios chica, estas que ardes – él silbo causándome reír – ahora brindemos – él me paso un mojito y tomo el otro.

- ¿Qué estamos celebrando? – pregunte.

- Que estamos en Las Vegas y ya sabes lo que dicen '' lo que pasa en las vegas... ''

- ¡SE QUEDA EN LAS VEGAS! – ambos gritamos en coro, ganándonos miradas de los demás huéspedes.

- Amo este lugar – Gale dijo como volvió a su posición para tomar el sol, que todavía faltaba un rato para que se ocultase. Yo hice lo mismo, baje mis gafas y me dedique a relajarme, hace tanto tiempo no hacia esto que se sentía tan natural y tan bien.

Tomamos el sol por lo que pareció una eternidad, al final pase de ser olivácea a ser un poco más morena, pero no me quejo el bronceado me quedo estupendo. Queríamos ir a la ciudad y explorar y por qué no, perder unos pocos de miles apostando en los casinos. Íbamos entrando de nuevo al hotel cuando vi en uno de los salones una recepción, sin saber que hacía mis pies me llevaron hasta la entrada y observé. El salón estaba lleno y quien pudiese apreciar la fiesta desde lejos sabría que aquí hay más dinero que amor. Busqué a los novios y los encontré en una esquina. Ella lo miraba con cariño y él con indiferencia, ''alguien no está muy feliz de casarse'' pensé. Pude ver que la gente de aquí era adinerada, así que mi conclusión fue. '' una boda por conveniencia''. Qué triste, mi matrimonio era una mierda, pero por lo menos me puedo dar el lujo de decir que nos casamos enamorados.

- Recordando viejos tiempos – Gale dijo a mi lado, ni siquiera lo había sentido llegar.

- No podría – dije

- Tu boda fue algo así, bueno no tan '' Las vegas'' – él hizo sus comillas en el aire.

- No – en realidad mi boda no fue como la soñé, pero no me importo Peeta era lo que importaba y solo por él soporte todo.

- Tuviste la boda de cuento de hadas – anuncio Gale – la iglesia perfecta, mil invitados, vajilla de plata y cristalería fina, carruaje y mariposas, ¿pero en realidad fue la boda de ensueño?

- No – dije – mi boda de ensueño era, Peeta, yo una playa. Con un cura y ya eso era todo – dije con tristeza.

- ¿Entonces por qué todo el alboroto?

- Era el sueño de Portia y mi madre, así que Peeta y yo las complacimos – pensé por un segundo y después terminé – él prometió que cuando cumpliéramos 5 años de casados, iríamos a una isla, solo él y yo, nos casaríamos frente al mar como nuestro único testigo – dije con melancolía. – Nuestro hijo jugaría en la arena y él y yo volveríamos a jurarnos amor eterno – siempre había sido mi sueño, uno el cual no será posible alcanzar.

- Sabes – dijo Gale – tal vez un día lo cumplas. Tengo fe de que serás feliz Katniss – yo le dedique una sonrisa, no creyendo nada, pero igual agradeciendo sus palabras

- Ven vámonos a organizar, Las vegas nos espera.

- Esa es mi chica…

PDV PEETA

- Aeropuerto internación de Seattle, habla Estefany ¿en qué puedo servirle? - la niña con voz monótona respondió al otro lado de la línea.

- Necesito información de un tiquete que se compró esta mañana – dije rápido, he tratado de llegar a Katniss todo el día, pero se me ha sido posible. Necesitaba encontrarla.

- Lo siento señor, pero esa información no se la puedo dar – que Dios me ayude antes de que mate a alguien.

- Mira Estefany me darás esa información, porque la mujer que compro ese boleto es mi esposa y necesito saber a donde fue – mi voz era calmada pero amenazante.

- ¿número de la tarjeta de crédito? – ''Buena chica'' pensé para mis adentros. Le di el número de la tarjeta de Katniss y escuché como tecleaba algo en su computadora – La Sra. Mellark compro dos tiquetes para Las Vegas – espere ¿cómo que dos?

- ¿De quién es el otro? – pregunte, mis puños se cerraron, quería matar a alguien.

- El tiquete está a nombre de alguien apellido Hawthorne – Gale, maldita sea. Ese era otra piedra en el zapato. Él siempre amo a Katniss lo podía ver en su cara, sabía que ese hombre haría lo que fuera con tal de hacerla sonreír. Él nunca le habría hecho daño, no como yo - ¿algo más señor? - Estefany, pregunto y no dude en responder.

- Sí, quiero un boleto para Las vegas, en su próximo vuelo…


Hola a Todos, aqui les traigo un nuevo capítulo.

Agradecer a Ady Mellark87 por sus comentarios y a todos aquellos que siguen la historia.

Estare esperando sus review, diganme que opinan y que es lo que quieren que pase...

Nos vemos pronto