Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 8.-

(7 de marzo de 2016)

La frase de '' lo que pase en Las Vegas se queda en Las Vegas'' es la cosa más real que he escuchado decir, son las 3 de la mañana y yo ya llevo dos propuestas de matrimonio, cuatro invitaciones a una orgia y más de un hombre queriéndomelo hacer en un baño. Si es enserio en un baño. Para mi suerte Gale ha estado a mi lado como un halcón y cada vez que alguien se me acerca a pedirme algo él los espanta con una sola mirada, si Gale puede dar miedo cuando se lo propone.

- ¿Te estas divirtiendo? - Gale pregunto cerca de mi oído, el lugar estaba a reventar y la música sonaba demasiado alto.

- Mucho - dije, él me dedico una sonrisa pícara. Yo no sabía que era, si eran los tragos, el ambiente o el momento, pero en este momento deseaba tanto a Gale y no de una forma sana.

Tal vez era una mezcla de las tres como también lo era mi falta de sexo en este año. Mi cuerpo necesitaba un polvo y lo necesitaba con urgencia, pero al mismo tiempo no quería levantarme en la mañana y pensar ''¿y aquí que paso?'' además no creo que fuera capaz de intimar con otro hombre, aunque mi cuerpo lo pidiera.

- Ven vamos a bailar – Gale me tomo de la mano y me llevo a la pista. Nos pusimos en un rincón ya que la pista estaba a tope, Gale se puso detrás de mí y comenzó a balancear sus caderas con las mías. Gale era de los hombres que si sabía cómo bailar y lo hacía demasiado bien para su propio bien.

Él delicadamente pero muy bien asegurado me tomo por las caderas y me pego a su cuerpo. Podía sentir la tela humedad de su pecho contra mi espalda, él comenzó a moverse al rito de la música, por los parlantes sonaba una canción sexi para bailar, pero no supe ponerla en su lugar, me entregue al ritmo y deje que mi pareja me llevara. El mundo desapareció solo éramos él y yo. Cerré mis ojos y me imaginé que era mi esposo…

Era sábado en la noche y me estaba preparando para ir a bailar con Annie y Rue, no había sabido nada de Peeta y eso me tenía muy triste, tal vez él se cansó de mí. Digo aún no he querido dormir con él y después de todo él es un hombre. Aunque no entendía muy bien por qué, sabiendo que apenas habíamos tenido nuestra primera cita el martes y Peeta no parecía de los hombres que quería sexo en la primera cita, aunque uno nunca sabe. Me deshice de los pensamientos, no podía amargarme la noche pensando en él.

- ¿Estas lista? – Rue una amiga de nosotras pregunto. Ella era hermosa con su piel morena y cabello oscuro.

- Sí, solo déjame ir por mis cosas – dije y me marche a mi habitación, revise mi aspecto y déjame decirte que lucía bastante bien, mi cabello había crecido un poco más este semestre por lo que ahora me llegaba casi a las nalgas. Llevaba un vestido color negro que se aferró a todas mis curvas y dejo muy poco a la imaginación, los tacones que llevaba me hacían ver más alta y peligrosa. Si definitivamente amo mi look.

Salí de mi habitación y Annie y Rue me estaba esperando. Ellas lucían hermosas con vestidos similares al mío, pero de diferente color. Decidimos divertirnos esta noche ya que Ann recientemente había terminado con su novio Seneca. Creo que fue la mejor decisión de su vida, él tipo era un imbécil y arrogante no sabía que hacía Annie con él.

Salimos de nuestro apartamento, si éramos universitarias, pero no nos gustaba vivir en el campus y con el dinero de nuestros padres nos pudimos permitir un apartamento de lujo.

Tomamos un taxi y pedimos que nos llevaran a la mejor disco de la ciudad, el taxista no vacilo y dijo que sabía él mejor lugar. En todo el camino no pude dejar de pensar en Peeta y de por qué no había llamado. Nuestra cita había sido el martes y después de ese gran beso que compartimos él no llamo, tampoco lo vi en el campus. Me sentía un poco triste porque enserio me gustaba el chico por no decir que era una cosa deliciosa a la vista.

Llegamos al club y estaba lleno, por la entrada pude notar que era un club de lujo por lo cual a fin de mes nuestras cuentas estarían apareciendo en el buzón de papi y mami. Annie salió muy emocionada del taxi y nos arrastró al lugar. Él gorila nos dejó pasar gracias a Rue que se le insinuó un poco, cuando entramos un fuerte olor a sudor y a licor nos recibió, divisé el lugar y este era enorme, constaba de tres plantas, contando que la última era una zona VIP. Annie camino entre los cuerpos sudorosos y pegajosos y fuimos hasta la segunda planta, en ella vi a todos nuestros amigos, después de que el taxista nos dijera el lugar, los llamamos para coincidir en el sitio, como decidimos asistir a una universidad en Seattle el lugar donde nacimos no perdimos a nuestros amigos. En la mesa estaba Gale, Rory y Johanna, mi casi hermana, pero eso es una historia para después.

- Por Dios chicas que os tomo tanto tiempo – Johanna dijo poniéndose de pie y besando a cada una de nosotras en la mejilla.

- ¡KATNISS! – Annie y Rue gritaron en coro causándonos reír a todos los presentes.

- Mi culpa – dije levantando las manos en forma de aceptación.

- Pero cada segundo valió la pena – dijo Gale caminando hasta mí y besando mis labios. Me sentí un poco mal, yo tenía una historia con él y no la había acabado, aunque pensaba hacerlo esta semana pensando que Peeta y yo teníamos algo, pero no, resulto ser que no era así, puede que tal vez ni acabe esto y veremos a donde llegamos.

- Gracias sexi – ronronee, los ojos de Gale se volvieron oscuros de deseo y lujuria, aunque nunca habíamos pasado de besos y una que otra caricia.

Nos sentamos en la gran mesa con forma de L y comenzamos a beber un poco de licor, nunca fui fan de estas bebidas, pero era de las que pensaba que uno al año no hace daño. Me enfrasque en una conversación y me olvide de Peeta, me di cuenta que la colección de primavera de Johanna había sido elegida para un desfile y si todo salía bien seria contratada en una firma importante. Me sentía tan orgullosa. Rory era contador y la mayoría de la conversación se quejó de cómo odiaba las matemáticas y que quería pasarse de carrera. ¡Lastima! Y así fue como trascurrió la mayoría de la noche, en cierto momento la mesa queda vacía dejándonos solo a Gale y a mí.

- Así que – él comenzó poniendo su vaso sobre la mesa – me han dicho que has salido con este tipo Mellark – no pude ver su expresión por las faltas de luces, pero sabía a ciencia cierta que no estaba feliz

- Si – fue todo lo que dije.

- Así que ¿ahora están juntos?

- No, fue una cosa de una vez y ya – dije amargamente.

- ¿Por qué? ¿No fue como pensabas? – Valla Gale no te muestres tan triste, pensé amargamente.

- No, es solo que… - no pude terminar, alguien nos interrumpió.

- Katniss – esa voz yo la conocía donde fuese. Levante mi vista y me encontré con el hombre de mis pensamientos. Estaba tan feliz de verlo que quería tirarme a sus brazos y besarlo, pero luego recordé que nunca llamo.

- Hola Peeta – dije dándole una sonrisa amable. El hecho de que yo no le gustase como él a mí no quiere decir que tenemos que ser enemigos.

- ¿Podemos hablar? – él dijo sonando nervioso, yo mire a Gale y él con un asentimiento de cabeza se paró y se marchó. Peeta tomo el asiento que tenía Gale antes. Él ambiente cambio y se puso un poco más pesado que antes, ninguno dijo nada, no estaba segura que decir – Lo siento – salió de sus labios.

- ¿Por qué? – pregunte no sabía en realidad por que se disculpaba.

- Por no llamar – Ahhh con que era eso.

- No hay por qué disculparse – dije

- Si Katniss, estuvo mal hecho de mi parte no llamar – me encogí de hombros – y te debo una explicación.

- No es necesario Peeta.

- Si Katniss, lo es – el me tomo una mano y se acercó un poco más – Purnia es una compañera mía desde hace años, ella ha estado enamorada de mí, pero yo nunca pude corresponder esos sentimientos – él se detuvo por un momento y después continuo – cuando se dio cuenta de que habíamos salido y que me interesabas más que como una amiga, ella se puso como loca y comenzó a gritar y decir que no era justo que ella era la que siempre había estado conmigo y que ella era la que se merecía ser mi novia – mi respiración quedo enganchada. Peeta quería ser algo más mío – así que por eso no llame. Purnia había estado como loca y se tomó unos calmantes, pero lo que ella no sabía es que los calmantes estaban pasados de fecha por lo que tuvo una intoxicación – mis ojos se abrieron, pobre mujer – ella no tiene familia por lo cual yo estuve todos estos días a su lado y por eso no llame – él me acercó un poco más a él y ahora estaba prácticamente sentada sobre él – pero no pienses que es porque no me gustas, de echo me gustas más de lo que cualquier mujer me ha gustado y me gustaría de que fueras más que mi amiga – sonreí, esto era lo que había querido todo la semana.

- Si Peeta me encantaría ser algo más que tú amiga – la sonrisa que me dedico me dio valió toda la espera y el estrés de la semana. Él me tomo y me atrajo a su regazo, yo más que dichosa me senté en él. Él paso sus manos por mi cintura y atrajo mi cuerpo hacia el suyo y me beso con auténtica pasión, no perdí el tiempo y devolví el beso, sabía que apenas estábamos comenzando una historia, pero sabía que era una historia que valdría la pena leer algún día…

La canción termino y mi cuerpo estaba sudoroso sabía que si pudiera ver mi aspecto seria todo menos sexi. Mi rímel debe estar regado por todo mi rostro pareciéndome a un panda. Mis cabellos estaban por todos lados y el vestido que me puse estaba pegado a mi cuerpo por el sudor, como dije nada bello de apreciar. Gale y yo bailamos tres canciones más y mis pies me estaban matando, yo me aleje de él y fui a la barra por un poco de agua, mi cuerpo no aguantaba un poco más de licor, así que me decidí por agua, esto calmaría un poco la borrachera. Gale no se sentó a mi lado y lo busque en la pista. Él estaba bailando con una mujer muy hermosa y demasiado provocativa. Era el tipo de mujer que a lejos se veía que era de '' Follame hoy y mañana no te recuerdo'' de esas había un montón en esta ciudad y por cómo estaban bailando se veía que terminarían pronto en un cuarto de hotel. Lo tome como mi escapatoria. Le entregue una nota al mesero para entrégasela a Gale diciendo que me había marchado para el hotel y deseándole una buena noche o mejor dicho mañana.

Coger un taxi fue la cosa más fácil que he hecho en esta ciudad, solo necesitaba hacerme presente en la acera y al minuto la zona estaba llena de carros amarillos. Me monté en uno y le di la dirección al conductor de mi hotel. Miré por la ventana y vi como la ciudad a pesar de estar oscura se veía de día. La gente salía de las discotecas y los casinos. Los vendedores de comida callejera estaban corriendo tratando de dar abasto a los miles de borrachos que tenían hambre a estas horas de la madrugada. El conductor pronto llego a mi hotel y dándole un billete me baje.

El vigilante al ver mi facha abrió sus ojos, pero luego me dio una sonrisa, después de todo no creo que haya sido lo peor que haya visto, ¡por todos los cielos! estamos hablando de Las Vegas donde la mitad de la población femenina andaba casi desnuda por las calles y se casaban con un desconocido, así que era un poco más pasable ver a una mujer de 25 años un poco desorganizada y con apariencia de panda. Entre en el vestíbulo y este estaba un poco más vacío, por lo general las personas estaban en los casinos o fornicando en alguna habitación, sonreí un poco, Las vegas era el paraíso prohibido de esta nación.

Entre en mi habitación y las luces estaba apagadas el único reflejo que entraba a la habitación era el que dejaba pasar la gran ventana, camine un poco y quede enfrente de ella, pude ver la ciudad a mis pies, estaba a una altura muy considerada por lo que los ciudadanos se veían como hormigas. Nunca había venido a Las Vegas antes. En algún momento lo pensé pero nunca se me dio la oportunidad, Peeta siempre estaba un poco ocupado, pero siempre en mis sueños locos quise escaparme con él un fin de semana y volvernos a casar ebrios en Las Vegas después de todo ya éramos marido y mujer pero sería divertido poder hacerlo.

Fui a mi habitación estaba agotada, tomar el sol y beber desde temprano dejo secuelas en mi cuerpo. Entre en el cuarto y algo me detuvo, en mi cama había una sombra, no la distinguí muy bien, tenía miedo, no pensé en un ladrón, aquí no había nada que robar, si le soy sincera me asuste hasta la mierda, no me gustaba estar sola y menos en una parte donde no conocía a nadie. Comencé a caminar de para atrás tratando de encontrar el pomo de la puerta, pero antes de alcanzarlo la sombra hablo.

- No huyas de mi Katniss – la voz estaba ronca y pesada, no la distinguí, mi cerebro estaba nublado por el licor. No debí haber tomado tanto, la luz se prendió y yo dejé de moverme, la luz ilumino el cuerpo de nada más ni nada menos que el de mi esposo.

- Peeta – dije, él se dio media vuelta y me dejo apreciarlo mejor, vestía su traje, pero este no estaba como de costumbre, estaba arrugado y en su rostro se podía ver le nacimiento de su barba, por su aspecto no había dormido mucho, pero si había bebido mucho - ¿pero qué cojones haces aquí? – Dios estaba tan enojada, ¿cómo hizo para encontrarme?

- Eso no importa – él dijo poniéndose de pie y caminando hasta mí.

- Peeta vete o llamo a seguridad, no quiero que estés aquí, ni ahora ni nunca – grite desde el fondo de mis pulmones. Este era el colmo, como se le ocurre venir aquí y arruinar mis vacaciones.

- No me iré Katniss, tenemos de que hablar.

- Peeta – dije cansada. No otra vez esto – ya te he dicho que lo hemos hablado todo, no hay nada más de que hablar. No podemos hacerlo más.

- ¿Por qué huyes de los problemas? - él pregunto.

- Peeta, no huyo, siempre estuve ahí, para hablar o simplemente escuchar, pero nunca llegaste, te espere un maldito año, espere cada noche con la cena y con un abrazo cálido, pero jamás llegaste, te di mi vida y mis sueños, pero igual no fue suficiente, y cuando me decido a vivir tu vienes aquí y me dices que no huya, déjame decirte que estas mal y que en realidad necesitas ayuda.

- Solo quiero hablar – él repitió con voz baja.

- No hay de qué hablar. Pensé que el jueves habíamos dejado toco claro.

- Sabes que no fue así, te paraste y te fuiste – oh Dios no lo hizo.

- Me fui porque me dejaste en la mesa mientras hablabas con tu amante, que querías, que me sentara y esperaba a que tu terminaras tu conversación con ella – resople – por Dios en serio crees que dejare que me pisotees y te burles de mí en mi cara. Entiéndelo de una vez me canse de ti, de tus problemas, de tu mierda, de tu amante, me canse de toda esta mierda, tengo 25 años y quiero vivir, quiero que me enamoren de nuevo y me den una familia – camine hasta él y quede tan cerca de él que podía oler su loción de afeitado – quiero que me amen solo a mí, como mis errores e imperfecciones, pero simplemente quiero que me amen hasta que mi cuerpo este arrugado y mi cabello se tiña de gris, quiero amor eterno y que solo seamos esa persona y yo – dije con desprecio – y tú ya no me puedes dar eso – estaba siendo ruda y desalmada pero tenía que dejar salir todo este odio.

- Yo aún te amo – él susurro con los ojos clavados en el piso – cometí un error, dormí con otra mujer, me olvide de mi esposa y del amor que le jure – levanto su mirada y la clavo en la mía – pero no te he dejado de amar y quiero recuperarlo Katniss, quiero darte todo lo que siempre has soñado, una familia, viajar por el mundo pero solo necesito que me dejes entrar de nuevo.

- ¿Y por qué esperasteis hasta ahora? – pregunte

- Porque no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, la primera vez que te falte el respecto me sentí fatal, pero no me importo porque sabía en el fondo de mi mente que estabas ahí para mí, así que no le tome importancia.

- Peeta no quiero escuchar esto – pase por un lado y camine hasta mi cama, lo sentí seguirme y luego darme la vuelta para mirarlo.

- Pero debes – el me suplico con la mirada – por lo cual seguí haciéndolo, pero cada vez moría un poco más y me prometí acabarlo a la siguiente vez, pero luego tú te alejaste y yo me perdí…

- Ahora me hechas la culpa a mí – acuse furioso.

- JODER NO – grito – solo quiero que te calles de una puta vez y me dejes hablar – cerré la boca – fue mi culpa, todo fue mi culpa, y no tengo excusa para lo que hice, sé que es algo imperdonable y no solo te perdí a ti sino también a mi familia, pero te digo la verdad a ellos los puedo perder, pero a ti no Katniss, tu eres mi familia, sé que fue un error pedir el divorcio y no se en que estaba pensando pero quiero que me perdones, no te digo que ya y de una vez pero déjame entrar en tu vida una vez más, déjame volver a enamorarte como lo hice hace tanto tiempo.

- ¿Cómo podría? – Pregunte – ¿Cómo vamos a lograrlo cuando la confianza que teníamos se ha acabado?

- Recuperándola Katniss – dijo – yo confió en ti, aunque sé que tu no en mí.

- ¿Y si vuelve a pasar? – Ese era mi mayor miedo a acceder a perdonarlo – no sé si pueda Peeta quien la hace una vez la hace dos y tres, no estoy en edad para juegos de adolescentes, hoy me hiciste daño a mí, pero si seguimos en un futuro no solo me dañaras a mi sino también a nuestros hijos.

- No lo hare – él se apresuró a decir – es un camino largo Katniss, pero podemos afrontarlo juntos, solo por favor déjame entrar de nuevo – miré sus ojos azules, me sentí perdida por un momento, quería hacerlo, amaba a Peeta y quería luchar pero sabía que una parte de mí siempre estaría un poco insegura, al ver que no respondía él dijo – tenemos 24 días para que el mes termine, si en ese tiempo descubres que todo se ha terminado firmaremos los papeles y te dejare marchar, solo te pido que me regales esos 24 días para demostrarte que aun te amo y que mi futuro está a tu lado. – mi mente decía ''si'' a gritos, pero estaba un poco temerosa.

- No puedo tener sexo contigo – tenía que ser sincera con él, no me sentía preparada para estar con él, no de esa forma.

- No me importa.

- ¿Estás seguro? – Pregunte – Peeta tenemos que ser sinceros, al yo no darte eso, lo buscaras en otra y volveremos aquí.

- No lo haré Katniss – dijo arrodillándose entre mis piernas y tomando mis manos en la suya, sentí un frio metal contra mi piel y busqué con mi mirada, cuando lo encontré una lagrima rodo por mi mejilla, él estaba usando su anillo de matrimonio – te he hecho la mujer más infeliz, pero quiero cambiarlo, nunca me había sentido más completo que cuando estabas a mi lado y despertabas en mis brazos. Quiero volver a recuperar esos días, solo déjame hacerlo y te prometo que nunca más tendrás que mirar atrás.

- Necesitaremos ayuda – dije, recordando que Gale menciono alguna vez la terapia de pareja.

- La buscaremos, buscaremos todo lo que nos ayude a sobre llevar esto y recuperar nuestro matrimonio – mire su bello rostro y me di cuenta cuanto lo amaba y que quería luchar, no sé a dónde llegaríamos, pero si aún quedaba una oportunidad a este matrimonio lucharía por él, si al final no funcionaba, simplemente esto no era para nosotros.

- Está bien Peeta – dije – nos daremos una segunda oportunidad, pero si no funciona lo dejamos y continuamos por caminos separados, te amo locamente, pero no puedo pasar por esto otra vez – le deje claro. Sus ojos cobro un brillo que había perdido hace tiempo y me sentí un poco bien al ver que yo fui quien puso esa mirada.

- Gracias – no salió más alto que un murmullo, pero esa palabra estaba cargada de gratitud y felicidad. Él me abrazo y puso su cabeza en mi regazo, me estremecí un poco al principio ya que mi cuerpo se había olvidado que era tenerlo tan cerca de mí, pero después de unos segundos mis músculos se relajaron y comencé a sobar su cabello mientras él me sostenía firmemente por la cintura. Nos quedamos así Peeta no quería soltarme parecía un niño asustado, yo aún estaba un poco insegura de lo que acaba de acceder, pero el amor por este hombre era más grande que cualquier otra cosa.

- Ven tenemos que dormir – dije levantándome, lo ayude a ponerse de pie, era un poco más difícil de lo que pensé ya que él era demasiado pesado.

- Tengo una habitación al lado de esta – lo mire por un segundo, él había dado mucho esta noche de si mismo, y sabía que él no quería la habitación de al lado, pero él la alquilo solo para darme mi espacio, quería dormir con él.

- Duerme aquí – mire la cama – conmigo – la mirada que me dio, me devolvió a los tiempos pasados, donde éramos felices.

- Gracias – el camino hasta mí y se detuvo - ¿puedo besarte? – estaba inseguro y su voz lo demostró, me sentí nerviosa no nos habíamos besado en más de 7 meses, pero mi cuerpo quería esto. Asentí con la cabeza y sus labios se curvaron en una sonrisa. Él se acercó a mí y me tomo por la cintura con una mano, la otra la paso por mi mejilla retirando el cabello de mi rostro, vi como sus labios fueron bajando a los míos y en uno milisegundo sus labios estaban en los míos. Eran como los recordaba suaves y gentiles, movimos nuestros labios despacio y con gusto pude saborearlo, él sabía a menta con un toque licor sus manos se apretaron en mi cintura y yo puse las mías en su pecho, me perdí en el beso, se sentía como hace tanto tiempo, su sabor seguía igual y sus manos se sentían igual sobre mi cuerpo.

Nos besamos, pero solo eso hicimos no subimos el calor del beso, simplemente disfrutamos de poder volver a moldear nuestros labios juntos, Peeta no me empujo a nada y vi que no quería hacerlo, él estaba recibiendo lo que le estaba dando y se podía notar que era más que feliz con ello, después de un momento nos separamos en busca de aire pero él no me soltó, en cambio me atrajo más a su cuerpo y me abrazo, me abrazo como hace un año no lo hacía, el calor de su cuerpo envolvió el mío haciéndome sentir en casa.

- Te prometo luchar por lo nuestro, daré todo de mí para arreglar las cosas y más importante aún haré lo imposible para que seas mía hasta el día de mi muerte – él dijo. Yo me acurruque un poco más en su pecho anhelando su calor, pero no dije nada, no tenía palabras, no podía hacer promesas, necesitaba hechos. Él nos llevó a la cama y quito mi vestido, yo solo estaba utilizando mis bragas y ya, por lo cual de las caderas para arriba estaba desnuda, él quitó mis bragas y las tiró a un lado, luego se quitó su camisa y me la puso para taparme, su aroma me envolvió como una manta, en ningún momento me toco o hizo algo diferente, él solo me vistió con ternura. Se despojó de sus pantalones y quedó en su bóxer blanco, quitó las cubiertas y juntos nos metimos en la cama, yo le di la espalda y el me tomo por la cintura y me atrajo a su pecho, lo sentí inhalar mi aroma. Teníamos 24 días para ver qué carajo íbamos hacer y adonde llevaríamos este matrimonio, pero en 7 días de lo que lleva el mes habíamos hecho algún progreso, no veía por qué en 24 días no encontraríamos la manera de arreglar esto, me acurruque un poco más contra su pecho para sentir su calor y con un suspiro cansado me quede dormida en los brazos de mi esposo después de un año de separación.


Hola a todos, aca le traigo otro capitulo mas.

Qué les parece este capítulo, la forma en cómo se hicieron novios, y que opinan esta nueva oportunidad que se le ha dado a Peeta. Estare esperando sus comentarios. Y si tienen alguna sugerencia no duden hacermela saber.

Agradecer por todos aquellos que siguen mi historia. En especial por los review de: , Ady Mellark87.

Tratare de actualizar lo mas pronto posible. Pero en caso contrario, estaré actualizando todos los domingo sin falto.

Hasta el próximo capítulo. Cuidense