Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 10.-

(9 de marzo de 2016)

Me desperté sola en una gran habitación, no sabía por qué lo último que recuerdo fue la conversación que tuve con Peeta en el taxi, pero esa también es un poco borrosa estaba tan cansada que me quedé dormida en el pecho de mi esposo. Me desenrede de las cobijas y vi que estaba en ropa interior, no le tome importancia, no hay nada que Peeta no haya visto, y hablando de mi esposo ¿dónde diablo se metió?

Me levante de la cama y estire mis músculos entumidos, eso es lo que hace una buena noche de sueño. Miré el reloj y eran las 9 de la mañana, demasiado temprano para mi gusto, pero dadas las circunstancias de que anoche me acosté tan temprano es lógico que este levantada temprano. O esa es mi lógica.

Miré alrededor de la habitación, pero Peeta no estaba por ningún lado, fruncí el ceño, solo espero por lo más sagrado que la postiza de Gale no este por ahí desnudad como el día de ayer, tuve un impulso de matarla, pero luego recordé que era una stripper, nada que envidiar, además era una persona fácil de cabrear y eso amaba de alguien a quien tenía entre ojos, que se pudiera cabrear fácil ya que ese era una de mi especialización. Cabrear a la gente. Busque algo que ponerme y encontré una camisa de esposo, no lo dude, su aroma era reconfortante y me hacía pensar que todo estaba bien. Mire la ciudad y esta como siempre estaba despierta. Sonreí como los recuerdos del día de ayer inundaron mi mente, si alguien me hubiera dicho que Peeta y yo compartiríamos un sábado loco en las vegas me hubiera reído y dicho que estaba loco, Peeta nunca tenía tiempo, pero el destino es una puta y nos dejó con la boca cerrada.

Salí de la habitación y la sala estaba perfecta nada que ver con el día de ayer, dejé salir un suspiro, ayer no comenzó de todo el bien, primero estaba la postiza y luego estaba la cuestión de Gale, yo adoro a Gale con todo mi ser, pero a veces me es difícil seguirle la corriente, digo hace tres días me dijo que debería darle una oportunidad a Peeta bueno no con esas palabras, pero me dio a entender eso y ayer me sale con que él no me merece, aun puedo recordar nuestra conversación, duro una media hora pero para mí fue como si hubiera durado una eternidad.

- ¿Katniss podemos hablar? – Gale apareció en la puerta de mi habitación. Peeta se estaba terminado de poner la camisa, pero se detuvo cuando escucho la voz de Gale.

- Claro – me senté sobre la cama para terminar de ponerme mis zapatos, pero Gale no dijo nada, levanté la mirada y él dijo:

- A solas – entendí, me termine de calzar y me levante con elegancia. Peeta estaba tenso y podía notar como sus músculos estaban rígidos, le di una sonrisa dulce y tuvo efecto inmediatamente.

Salí de mí habitación y seguí a Gale, en la habitación había tres niñas del servicio limpiando el desorden que Gale hizo con la stripper, alguien tuvo una noche violenta, me reí con ese pensamiento, nunca había tenido sexo con Gale, pero si había escuchado rumores, y déjame decirte que Gale en la cama puede ser alguien un poco violento.

- ¿Qué hace él aquí? – me detuve abruptamente, no estaba preparada para esto.

- ¿Perdón? – dije.

- ¿Qué hace Mellark aquí?, pensé que este fin de semana era para nosotros.

- Pues no sé cómo me encontró, pero el caso es que lo hizo – dije - ¿Qué hay de malo con eso?

- Pensé que esto era un fin de semana para nosotros dos – levante una ceja, Gale miro mi movimiento, él nunca había sido capaz de hacer eso y la verdad es que yo tampoco, pero después de sobornar a mi esposo con sexo él me enseño.

- Lo es.

- No Katniss, no lo es – el prácticamente estaba gritando – si lo fuera él no estaría aquí – Dios ¿pero quién lo entiende?

- Esta aquí ¿y sabes qué? – dije furiosa, los cambios de Gale son peor que cualquier otra cosa – me encanta de que este aquí, él quiere recuperar lo de nosotros y si hay una minina posibilidad de volver a lo nuestro pues la tomare – me iba a retirar, pero antes tenía una última cosa que decir – pensé que eras mi amigo, y sobre todo pensé que habías dicho que me apoyarías en la dedición que tomara, ¡JODER! Tú mismo me estabas empujando a sus brazos y ahora que pasa te enojas, pues déjame decirte una cosa Gale, él es mi esposo y lo amo a pensar de que ha sido un maldito gilipollas y prometí amarlo y respétalo hasta el último día de mi vida, y si tú no puedes entender eso entonces tu simplemente no puedes comprenderme – no lo deje hablar, solamente salí y vi que Peeta me estaba esperando. Sé que fui ruda pero no me gusta la gente que se contradiga tanto y que solo digan las cosas por momentos. No volví hablar con Gale por ese día, decidí darnos un respiro para poder hablar las cosas más calmados.

Como dije adoro a Gale con todo mi corazón, pero Gale no sabe que es estar enamorado y aunque él dice estarlo de mí, eso no es amor, el amor es algo más profundo que no cualquiera entiende lo que significa hasta que les pasa. Gale seguirá siendo mi amigo y sé que superaremos esto, pero para ser sincera entre menos personas opinen en este momento mejor seria. Mis amigos son inigualables, pero todos tiene una manera de pensar distinta, por eso a la última persona que acudo es a Annie, ella es mi hermana, pero ella también cree en historias como Romeo y Julieta olvidando cual fue su final, por eso entre menos sepan más fácil es para todos o mejor dicho para mí. Entre en la cocina y me detuve, Peeta estaba hablando por celular y por su expresión era algo muy incómodo, sabía que debía irme y dejarle hablar, pero me estaba muriendo por saber quién era, sabía que me iría al infierno por esto, pero me escondí y escuche su conversación.

- … eso no es posible – él dijo a la otra persona en la línea, esa persona le respondió y él se quedó pensando un momento – Alma eso no es posible – me tuve que sostener de algo. Era esa mujer. Y por lo que estaban hablando era algo muy delicado - ¡JODER! – Él grito – Nunca lo hice contigo sin condón por lo cual ese hijo no es mío – dejé salir un grito. Fue tan alto que Peeta dejo caer el celular y me encontró con su mirada, el color abandono su rostro cuando se dio cuenta de que era yo, no sabía que hacer por lo cual hice lo único que se me ocurrió me eché a correr y me encerré en la habitación.

- ¡KATNISS! – Peeta golpeo la puerta – no es lo que piensas, por favor déjame explicarte – no dije nada, no tenía palabras, no sé qué me tenía más ofendida, el hecho que escuche de sus labios que si lo había hecho con ella o la posibilidad de que ella estuviera llevando su hijo. Creo que fue ambas cosas, una cosa es el sexo, pero un hijo cambia totalmente el panorama.

No abrí la puerta en el resto del día, pero él se quedó sentado del otro lado, no tenía fuerza para levantarme, mi cuerpo se sentía entumido, y las lágrimas se me acabaron, cada vez que queríamos superar esto una nueva situación aparecía y arruinaba todo. Peeta tenía razón en algo y era que él había creado fantasmas, fantasmas que nos perseguiría por el resto de nuestras vidas.

Mire el reloj que había en la mesa y este marco la una de la tarde, en dos horas saldría mi vuelo, así que me levante y me prepare, tome una ducha lavando las lágrimas y el sudor frio de mi cuerpo. Cuando termine me puse unos vaqueros, una camisa suelta y unas zapatillas deportivas, mi cabello lo recogí en un moño desorganizado y no me maquille, me mire en el espejo y mi cara daba pena, mi nariz era roja y combinaba con mis ojos, busque unas gafas para ocultar la hinchazón. Guarde toda la ropa en una bolsa de lona que había comprado previamente y tome mis tiquetes de avión.

Me quede observando el pomo de la puerta por más tiempo de lo necesario, tomando todo el valor que me quedaba gire la perilla y la abrí, di un suspiro de alivio, Peeta no estaba sentado al otro lado, camine con mi maleta y lo vi sentado en el piano divisando la ciudad, no pude ver su cara ya que me estaba dando la espalda y por primera vez no quise verle, él mato algo hoy.

Como si sintiera mi presencia él se giró y me encontró, tomé su apariencia y tuve que reprimir un grito, Peeta estaba igual o peor que yo, sus ojos eran rojos al igual que su nariz, en su mano sostenía una copa con brandy. La vista me rompió el alma, quería moverme, pero mis pies no se movían.

- Déjame explicarte – él rogo, no quería escucharlo, joder dolía tanto lo que tuviera que decir, quería evitarme el dolor, pero había una pregunta que tenía que saber.

- ¿Es tuyo? – no me tuve que explicarme, él sabía a qué me refería.

- No – no dudo en responder – no puede ser mío, Alma tomaba la píldora y yo siempre me protegí – por mi mejilla rodo una lagrima, esto dolía demasiado, pero tenía que escucharlo – sé que no es mío Katniss, admito que dormí con ella en más de una ocasión, pero siempre me protegí, además hace más de un mes que no dormía con ella, aun la veía, pero no pasaba nada – él agacho su cabeza con vergüenza, y debería tenerla, yo por mi parte no sabría cómo perdónalo.

- ¿Entonces por qué decirte lo contrario? – pregunte

- Alma es una mujer inestable, ella quiere tener todo lo que desea y si no lo consigue busca la manera de tenerlo, pero créeme Katniss ese hijo no es mío, no cometería tal error.

- Un hijo no es un error – dije.

- Con ella sí, y si fuera mío lo sabría, pero si tú quieres me hare la prueba.

- ¿Ella aceptara?

- No le queda de otra – él se levantó y camino hasta mi – Katniss la única mujer con la que he dormido sin protección eres tú y si alguna mujer ha de llevar mi hijo serás tú – lagrimas caían por mi rostro. Algo me decía que él decía la verdad, pero la pregunta era ¿Cómo volver a confiar?

- ¿Qué vamos hacer Peeta? – Pregunte – esto en vez de mejorar cada día se jode un poco más, si seguimos así terminaremos lastimados al final de esta historia – su rostro se asustó, él sabía que yo estaba pensando en el divorcio. Si darme cuenta él me tenía abrazada, su abrazo era tan apretado que me faltaba él aire.

- Por favor Katniss – él suplico – tu accediste a darme este resto de mes, solo por favor no me quites esa oportunidad – me aparto un poco de él para poder mirarme a los ojos – sé que no te merezco, y menos la oportunidad que me estás dando, pero solo te pido que no me quites ese tiempo, Katniss te amo solo por favor déjame demostrártelo – nunca en la vida había visto a Peeta rogar ni menos llorar, la imagen delante de mí era algo desgarrador e irreal.

- Yo también te amo – dije más como un susurro, pero él me escucho.

- Oh Kat – él me tomo y nuevamente me abrazo – y eso es todo lo que necesito- Nos quedamos abrazados por lo que pareció una eternidad, pero solo habían pasado unos minutos, no quería interrumpir nuestro momento. Pero tenía un avión que tomar.

- Tengo que tomar un avión – dije rompiendo el momento.

- Tenemos – él corrigió – cambie mi vuelo al tuyo – yo le di una sonrisa débil, feliz de que viajara conmigo, él la devolvió igual de débil a la mía – dame un momento para prepararme – él picoteo mis labios y se marchó a prepararse.

Me senté en el piano, era hermoso, era de color blanco que me recordó a las fiestas de gala que tanto iba con Peeta, pasé mis manos por los acordes y estos llegaron a la vida. Cuando era pequeña mi madre me enseño tocar el piano, siempre fui una niña rebelde y de un temperamento muy fuerte, así que cuando estaba enojada o muy grosera, mi madre no me reprendía con violencia, en cambio ella me sentaba en el piano y comenzaba a tocarlo para mí, eso siempre calmaba todo dentro de mí, seguí tocando las piezas y luego recordé una canción, aproveché de que Peeta no estaba no quería que se sintiera mal por la letra. La comencé a tocar y a cantar.

Siento que me desconoces
Siento que tocarme ahora
Te da igual, Te da igual

Cada vez hay más temores
Crece como hiedra al aire
Seguridad
Y me lastima ver que intentas rescatar
Lo que un día en el alma nos unía
Ya no está Aunque estas
Es momento de afrontar la realidad

Tú me quieres pero yo te amo
Y esa es la verdad
Tu presencia aquí me está matando
De sentirte a la mitad
Me cansado de intentar y no lograr
Que te vuelva a enamorar
Sé que no me quieres lastimar
Pero tengo que soltarte
Hoy te dejo en libertad

No te odio no hay rencores
Simplemente el corazón ya no está
tu corazón ya no está

Se han perdido los colores
Ya tus manos no me tratan de buscar
Y me lastiman ver que intentas rescatar
lo que un día
En el alma nos unía
Ya no estas Aunque estas
es momento de afrontar la realidad

Tú me quieres pero yo te amo
Esa es la verdad
tu presencia aquí me está matando
De sentirte a la mitad
Me he cansado de intentar y no lograr
que te vuelva a enamorar
Se que no me quieres lastimar
Pero tengo que soltarte

Me hace más daño seguir contigo
Y ver que aun con mi calor
tus sigas sintiendo frio

Tú me quieres, pero yo te amo
Esa es la verdad
Tu presencia aquí me está matando
De Sentirte a la mitad
Me he cansado de intentar y no lograr
que te vuelva a enamorar
Sé que no me quieres lastimar
pero tengo que soltarte

Hoy te dejo en libertad…

- ¿Eso es lo que sientes? – una voz me aviso de que ya no estaba sola, dejé de tocar, pero no me volví hacia la voz, no tenía por qué.

- A veces – fui sincera. Nunca tocaba el piano y cuando lo hacía era porque estaba destrozada por dentro.

- Yo te amo – él dijo.

- No lo suficiente – respondí, y antes de que él hablara continúe – pero existe la esperanza de que me llegues a amar siquiera la mitad de lo que yo te amo –él se quedó en silencio y no respondió, después de una pausa bastante larga hablo.

- Si es lo suficiente – se defendió – solo que no he sabido como demostrártelo, mi error – la última parte la dijo más para él que para mí, pero igual escuche, no iba a continuar con este discurso, necesitábamos soluciones, no problemas.

- Tenemos que ir – dije tomando su mano. Gale no estaba a la vista por lo cual supuse que ya se había marchado. Peeta apretó su agarre a mí, él no me quería dejar ir.

El viaje al aeropuerto estuvo cargado de silencio y uno muy incómodo, pero ninguno de los dos tenía como llenar ese silencio, un silencio que nunca había estado presente entre nosotros dos, a veces pensaba que todo esto parecía una novela de esas de los años 50 donde al final encontraríamos la felicidad, pero luego recordaba que esto era la vida real y que hay caso en lo que algunos finales son felices y otros necesarios, rece por primera vez para que mi caso fuera el primero, mi ego como mujer estaba herido pero mi amor por Peeta era más grande que cualquier cosa, quise firmar el divorcio y todo sería fácil, él lucharía con sus demonios y yo reharía mi vida, pero sería infeliz, no digo que en este momento sea la mujer más feliz del mundo pero en estos 5 años de matrimonio y los meses de universidad habían sido felices, si ponía todo en una balanza los momentos felices ganarían y por mucho.

Llegamos al aeropuerto y Peeta pago al taxista.

Al entrar en el aeropuerto recibí un mensaje de Gale diciendo que su vuelo lo había cambiado para por la mañana ya que había sido llamado de Seattle por que se había presentado un problema con uno de sus clubes, el mensaje también tenía una nota de disculpa y una invitación para almorzar el día de mañana, por supuesto que acepte. Gale era muy valioso para mí y quería arreglar nuestras diferencias, aunque sabía que sería algo difícil, Gale no sería capaz de entender por que aun busco solución a lo mío con Peeta, pero yo tendría que encontrar la manera para que eso no interfiriera con nuestra amistad. No me gustaría tener que elegir entre los dos porque Gale sabría quien ganaría y con toda seguridad no sería él.

Yo me quede parada en la mita del aeropuerto mientras que Peeta registraba nuestro equipaje y trate de recordar cuando fue que todas las cosas se complicaron, pero no pude llegar a una fecha determinada. Todo simplemente comenzó a desmoronarse de la noche a la mañana, y ahora estaba Alma de por medio, quería rendirme y mandar todo para la mierda, pero eso sería renuncia a lo que por derecho es mío y si Alma quería guerra pues la iba a tener, Peeta era mi esposo y si él estaba dispuesto a luchar por mí y por ganarse mi perdón yo iba luchar a su lado para recuperar la confianza en él, pero Alma no me iba a ganar esta batalla, ella estaba jugando un juego que solamente se podía jugar en mi territorio y yo en mi territorio nunca pierdo.


Hola de nuevo a todos, les dejo otro capitulo mas, en el trascurso del dia estare haciendo otra actualización.

Le agradezco a todos que leen la historia. Dejen sus comentarios