Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.
Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.
AU (Universo Alterno). Espero les guste.
Recuperándote
Capítulo 12.-
(11 de marzo de 2016)
PDV PEETA
Despertar al lado de Katniss era algo que no puedo explicar, pero era como si mi vida y mi mundo estuviera completo. Miré la alarma y vi que aún tenía tres horas antes de tener que levantarnos, pero la noche anterior había dormido tan plácidamente con ella en mis brazos que mi cuerpo se sentía descansado y me sentía más despierto que nunca.
Me moví de cierta manera que pudiera apreciar el rostro de mi esposa, pero de tal manera que no se fuera despertar. Los rasgos de su rostro estaban suavizados y hasta en su boca se dibuja una media sonrisa. Viví para momentos como estos, donde éramos solo ella y yo en nuestra pequeña burbuja.
La noche de ayer fue mejor a falta de una palabra sensacional, volver a conectar con mi esposa de esa manera me hizo darme cuenta de muchas cosas que no había visto en un pasado.
Desde que me case con Katniss y hemos tenido la suerte de construir una fortuna, me olvide que los pequeños detalles también enamoran. No necesite llevarla a un restáurate de lujo para pasar un rato agradable. Solo basto una pizza en un sitio punk y una película para unir un poco más nuestras vidas.
Katniss se removió un poco y me saco de mi ensoñación, ella aún tenía sus ojos cerrados, pero se pegó más a mi pecho en busca de mi calor, yo pasé mi mano por la curva de su cintura y la atraje más a mí, su pequeño cuerpo encajo perfectamente con el mío. Mire lo que llevaba puesto y mi amigo se fue despertando, anoche Katniss se quedó dormida durante el trayecto hacía la casa por lo cual al llegar me toco cambiarla, no es que me queje, pero en este momento me lamento de lo que decidí ponerle. Ella estaba usando un camisón de ceda color negro que yo le había dado hace un tiempo ya, debajo de este solo tenía sus bragas de color rojo de encaje que hacían juego con el color negro de la tela del camisón, si uno miraba de cerca podía ver la sombra de sus pezones. La vista era exquisita.
Extrañaba con todo mi ser hacer el amor con Katniss, y con el pasar de los días la deseaba más, no me refiero a tener sexo con ella, quiero poder tocarla, besarla y saborearla en todos los sentidos posibles, pero sabía que ella no me dejaría llegar tan lejos. No por el momento. Pero no por eso la deseaba menos, cada noche soñaba con poder volverme a perder entre las curvas de su cintura y el néctar de sus piernas.
- Buenos días – una voz ronca pero aterciopelada me saco de nuevo de mis pensamientos, bajé mi mirada y me encontré con dos grandes orbes de color grises.
- Buenos días hermosa – respondí, como retire un mechón de su cabello salvaje de su rostro - ¿has dormido bien? – pregunte, ella asintió y puso su cara sobre mi pecho.
- Mucho – bostezo un poco demasiado tierno – de hecho, el mejor sueño que he tenido en mucho tiempo.
- Me pasa lo mismo – dije. Nos quedamos en silencio, pero a diferencia de las otras veces este era un silencio cómodo en el cual no necesitábamos palabras para saber cómo se sentía el otro.
- ¿Me recoges hoy? - Katniss pregunto un tiempo después. La atraje más a mi pecho y besé su gruesa melena.
- Por supuesto, tendremos que cancelar mi cita con el Dr. Aurelius para poder asistir a la cena, pero la programare para el día de mañana.
- ¿A un iremos el jueves juntos? – Katniss pregunto.
- Sí, esa nunca la cancelaria.
- ¿Crees que funcionara?
- Tengo fe de que lo hará Katniss, si no pues buscaremos más alternativas – la traje más a mi pecho con miedo de que si la soltaba ella desaparecería de mis brazos – no me daré por vencido en lo nuestro Katniss, no puedo imaginar la vida sin ti.
- Ni yo – ella dijo en susurro, pero igual de fuerte que la escuche, volvimos a caer en un silencio, pero este no duro mucho – quiero probar algo – ella dijo saliendo de mis brazos.
- ¿Así? – pregunte levantando una ceja, ella asintió con la cabeza.
- Sí, cierra los ojos – la mire un momento tratando de buscar alguna pista, pero su rostro no me revelo nada. Deje salir un suspiro y cerré mis ojos – pase lo que pase no abras tus ojos hasta que te diga que puedes abrirlos – ella ordeno.
- Kat – dije juguetonamente
- Calla y has lo que te digo – cerré mis ojos y me prepare para lo que sea que ella tuviera en mente.
La sentí posicionar sus labios en los míos y no dude en devolverle el beso, ella tomo mis labios con posesión y hambre, su lengua no pidió permiso para entrar ella simplemente la metió en mi boca con brusquedad, su agresividad me éxito a un nivel que hace mucho tiempo no sentía, mi cuerpo la ansiaba y mi pene pedía por ella.
Muy pronto para mi gusto ella se separó, quería abrir mis ojos, pero recordé que Katniss aún no me había dado la orden de abrirlos, sentí la cama moverse, pero en un milisegundo tenia a Katniss de nuevo sobre mí, pero su cuerpo no tocaba el mío y eso me estaba matando, quería tocarla, pero ella me cogió la mano antes de que pudiera tener contacto con su piel suave.
- No, no pequeño – ella dijo con voz baja pero peligrosa – si no te quedas quieto te atare – trague largo y espeso, en la forma que lo dijo me hizo correr un escalofrió de placer por todo mi cuerpo.
Deje mis manos a los lados no corriendo el riesgo de Katniss amarrarme, no me gustaba la idea. Ella volvió a posicionar su cuerpo sobre el mío, pero la única piel que podía sentir eran la de sus piernas y no entendía por que no podía sentir el resto, pero esos pensamientos se vieron interrumpidos como ella comenzó besando mi mandíbula y bajando por mi cuello, sus labios se posicionaron sobre mi vena aorta y suavemente dejo un pequeño chupado, me mordí el labio no queriendo dejar salir el gemido que amenazaba con escaparse.
Katniss trabajo un poco más mi cuello y estaba seguro de que tendría muchas pequeñas marcas de amor, pero eso no me importo solo quería disfrutar de sus labios, ella fue bajando dejando pequeños besos de pluma sobre mi piel, pero ella aún seguía sin apoyarse sobre mí. Llego a mí pecho y sentí como paso sus uñas perfectamente barnizadas por él, me estremecí de placer, su solo toque era suficiente para ponerme a mil, quería tocarla, pero ella no me lo permitía.
Katniss llego a mi tetilla y la tomo entre sus dientes y comenzó acariciarla con sus labios y sus dientes, por mi columna vertebral sentí una pequeña descarga, pero fue suficiente para hacerme gemir de placer, la sentí sonreír contra mi piel… ¡esa pequeña perra! Pensé. Katniss quería excitarme, pero no sabía con qué fin. Sus manos fueron bajando hasta encontrar la cinturilla de mis boxeadores y comenzó a jugar, sus uñas rozaban mi carne poniéndome la piel de gallina, Katniss continúo besando cada parte de mi cuerpo dejando pequeños chupados en mi carne, al final parecería como si hubiera tenido la viruela o algo así. Cuando ella llego a la cinturilla de mis boxers baje mi mano para detenerla no quería que ella se sintiera obligar a tener sexo conmigo.
- Katniss … - comencé, pero fui cortado.
- Shhh, solo disfruta – ella ronroneo.
- ¿Pero y tú? Quiero que tú disfrutes – dije, quería abrir mis ojos, pero antes de poder hacerlo ella puso un material sedoso en mis ojos cegándome por completo.
- Créeme ambos disfrutaremos – la sentí que se volvió a alejar y bajo mis boxeadores, quede totalmente desnudo a su merced – bájate y posiciónate en el centro de la cama, sin almohada – ella ordeno y yo como su fiel esclavo seguí la orden al pie de la letra. Después de acomodarme quede totalmente acostado en el centro de la cama, mi pene estaba tan erecto que casi me llegaba al ombligo, el ambiente era cargado de erotismo, aunque en mi mente sabía que hoy no era el día en que pudiera penetrar a Katniss y hacerla mía por completo, pero estaba más que dispuesto aceptar lo que ella quisiera darme.
Katniss se movió un poco y luego la sentí sentada sobre mi estómago, por la posición que la sentí deduje que estaba sin ropa interior porque su vagina estaba húmeda y sus jugos bañaban mi abdomen. Ella tomo mi pene y lo apretó, la poco la fricción que sentí fue celestial. Pequeñas manos de Katniss me masturbaron a un ritmo lento pero parejo. Sentí su cuerpo inclinarse un poco y antes de procesar lo que estaba pasando su pequeña boca tomo mi pene como si se tratase de un helado de chocolate, tome las sabanas en mis puños y deje salir un gruñido, esto era ¡JODIDAMENTE BUENO!... sus pies de repente no estaban y su cuerpo se levantó un poco, aunque aún mi pene estaba en su deliciosa boca. Sentí un calor sobre mi rostro como también sentí el pecho desnudo de Katniss sobre mi abdomen, ella saco mi pene de su boca, pero nunca dejo me masturbarme con sus manos.
- Chupa – ella ordeno y no dude, tome sus caderas y las baje a mi boca, cuando su vagina quedo sobre mi boca gemí ante su sabor. Ella era como la recordaba exquisita y única, continuamos dándonos placer mutuamente en un perfecto 69, Katniss y yo siempre exploramos nuestra sexualidad, pero nunca hicimos ninguna pose del Kamasutra, pero haciéndolo ahora era algo muy efectivo por no decir placentero.
Moví un poco mi mano e inserte dos dedos dentro de ella, Katniss gimió con mi pene dentro de su boca y el sonido de tal me causo estremecerme, mi cuerpo vibro con su sonido brutal y placentero, quería meter mi pene en su interior, pero eso no iba a pasar, aunque no me quejo. El sexo oral con ella era igual de placentero por no mencionar que era un buen comienzo para recuperar nuestra vida íntima.
Continúe masturbándola como ella a mí, me perdí en su sabor y en su toque podía haber pasado horas y horas y yo aún estaba perdido en el néctar de su piel, ninguno de los dos parecía conseguir suficiente del otro y no me quejaba, sentí que las paredes internas de su vagina apretaron en mis dedos y sabía que ella estaba cerca de su fin y así como yo. Quería llegar con ella, quería que ella sintiera el mismo o más placer del que estaba sintiendo yo por lo cual metí otros dos dedos y ella prácticamente grito de placer. Puse un ritmo frenético que coincidió con el de su mamada, ambos estábamos cubiertos por una fina capa de sudor y en mi abdomen podía sentir sus tetas duras. Katniss saco mi pene de su boca y se lo llevo rápidamente de nuevo metiéndolo todo en su boca hasta tocar su garganta, mi cuerpo no aguanto más y exploto en el mejor orgasmo que había experimentado en años, mis jugos salieron espesos y calientes y Katniss los tomo sin chistar al mismo tiempo como ella tenía su orgasmo y yo bebía todo lo que ella me dio, nunca me cansaría de probar a esta mujer, cuando nuestros cuerpo se calmaron un poco Katniss se desplomo sobre mi totalmente agotada y sudorosa.
Retire la venda de mis ojos y trate de acostumbrar mis ojos a la tenue luz que cubría la habitación, mire mi mano y vi que lo que tenía en los ojos era el camisón de seda de Katniss. Ella estaba desplomada sobre mí con su cabeza sobre una pierna, la miré desde este ángulo y sentí ponerme duro nuevamente, su bronceada y tonificada espalda estaba cubierta de sudor, su cabello estaba por todos lados y ella no podía lucir más hermosa de lo que ya era.
Con un poco de esfuerzo la voltee y la atraje a mí para que su cabeza descansara en mi pecho igual de sudoroso, inhale su aroma y me quede unos segundos guardando su olor en mi memoria, ella olía a mi mezclada con un toque de sexo, mi sexo, quería tomar su olor y embotellarlo para así poder disfrutar de él siempre.
- Eso fue… - ella apenas si respiraba bien, pero pude divisar desde mi ángulo una sonrisa en sus carnudos labios.
- Magnifico – termine por ella, Katniss asintió con la cabeza y se acomodó un poco más en mi pecho e inhalo mi aroma. No dijimos nada y dejamos que nuestros cuerpos se calmaran un poco, no tenía palabras para describir como me sentía en este momento, pero creo que estaba en la séptima nube, mi cuerpo estaba relajado y por dentro me sentía dichoso y satisfecho.
Mire el reloj y vi que eran un poco más de las 6 de la mañana, al parecer nuestro encuentro intimo duro más de una hora, pero yo lo había sentido como si fuera solo unos segundos.
También pude ver que era 11 de marzo eso significaba que este sábado era el cumpleaños de Katniss eso significaba que me estaba quedando sin tiempo y aun no tenía ni idea de lo que le daría, quería algo grande pero que sea solo de nosotros dos pero no se me ocurría que podría ser, deje salir un suspiro cansado al parecer hoy tendré que dejar el trabajo de lado y buscar todo el día ideas para el sábado, una cosa tenía clara y era que tenía que ser algo muy bien elaborado y romántico, Katniss no es una mujer de grandes fiestas pero si de pequeños detalles, pero eso hace la cosa más difícil ya que no se me ocurre algo que pueda darle que ya no tenga o sea muy cliché, tendré mucho que pensar el día de hoy.
- Debemos de ir – dije rompiendo el momento, Katniss apretó un poco más su agarre en mí y no quiso soltarme yo también me aferré un poco más a ella, pues cuando la soltase tendríamos que prepararnos para el día y comenzar un nuevo día lleno de amenazas y contrincantes.
Ambos nos levantamos y nos duchamos juntos como lo habíamos hecho el día anterior pero esta vez no hubo más morbo ni nada por el estilo, solo nos duchamos y disfrutamos de la compañía del otro. Mientras nos vestíamos no pude dejar de ver a Katniss, ella era tan hermosa, su cara estaba estropeada con un ceño cuando miraba que vestido usar, yo estaba inclinado por el negro que sostenía en su mano derecha y al parecer ella pensó igual que yo ya que guardo el otro de color turquesa y se puso el negro. Ese negro me trajo muy bueno recuerdos.
- Katniss estoy en casa – anuncie cuando dejaba mi portafolio junto con las llaves sobre el mostrador.
- En un momento bajo – escuche decir desde la parte de arriba.
Entre en la sala de estar y puse las rosas rojas sobre la mesa, hoy estábamos cumpliendo 3 años de casados y teníamos una reservación para cenar en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, este quedaba en el nuevo edificio que habían construido hace poco y de hecho teníamos una casa allí, aunque nunca la usábamos, pero, aunque no la usáramos Katniss siempre amo la comida de allí.
Serví una copa de whisky mientras esperaba a Katniss bajar, pero creo que fue una mala idea, porque cuando lo hizo la copa que estaba en mis manos cayó al suelo haciendo añicos, ella lucia hermosa y no podía creer la suerte que tenía al estar casado con esa mujer.
Katniss esta noche llevaba un vestido negro hecho de seda y encaje con escote en v y manga china, el vestido le daba hasta la rodilla y ella lo combino con unas sandalias de tacón rojo, llevaba una cadena con un sinsajo que le regale cuando aún éramos novios y sus dos anillos de matrimonio, su cabello caía en cascada por su espalda y sus risos brillaban bajo la luz del lugar, su maquillaje fue perfecto pero no exagerado solo un poco de rubor, mascara de pestañas y un labial rojo sangre que fue el que llamo la atención.
- Luces hermosa – dije mientras caminé hasta donde ella y besaba sus labios.
- Gracias – ella dijo tímidamente. Eso era algo que amaba de ella, yo aún podía hacerla sonrojar con un solo cumplido.
- Feliz aniversario amor – dije besando sus labios y entregándole las rosas, ellas las olio y me beso de nuevo.
- Feliz aniversario amor…
Ese vestido siempre celebrara un buen recuerdo en mi mente, después de nuestra separación nunca más se lo había visto puesto de nuevo hasta hoy, pero al ella ponérselo auguro algo bueno, tal vez todo estaba mejorando y escalando y eso era algo que me llenaba de alegría, aun teníamos un camino largo que recorrer, pero si lo hacíamos juntos llegaríamos unidos a cualquier parte.
…
Después de dejar a Katniss en la clínica y prometer que la recogería para la cena me puse en marcha hacía la oficina, tenía mucho papeleo que adelantar por no hablar de que tenía que pensar en el regalo de Katniss, algo en mi mente me avisaba que me estaba olvidando de algo, pero no preste atención si fuera importante con toda seguridad no lo habría olvidado.
Al llegar a mi edificio, si lo se tengo un edificio de 20 pisos pero que hago, por algo soy el mejor. Entre en recepción y me recibió Delly, ella había sido mi asistente desde que comencé a trabajar independiente y a esa mujer le debía la mitad de lo que soy, mi oficina quedaba en el piso 20, no todo el edificio lo ocupada yo, por lo general de la planta 15 para abajo eran las agencias de publicidad más prestigiosas del país, pero, aunque ellas estaban aquí el edificio seguía siendo mío.
Entre en mi oficina y me puse manos a la obra. En general solo estaba trabajando en un caso, pero era algo grande, se trataba de un hombre que robaba niñas de 13 años y las vendía a países occidentales, el hombre estaba hasta la mierda de problemas y al estudiar su caso encontré más de un tapado ilegal por lo cual cada vez su condena subía cada vez más. No me importaría que tuviera cadena perpetua, pero eso ya era decisión del juez. Un golpe en la puerta me alerto de que alguien me buscaba. Fruncí el ceño y miré el teléfono, Delly no me había pasado ninguna llamada y ella no era de las que dejaba pasar gente sin avisar, sabia cuanto odiaba interrupciones.
- Adelante – gruñí guardando los papeles en el sobre de manila y poniéndolo en su lugar, la puerta de abrió, pero no vi quien era ya que estaba dando la espalda. Sentí dos brazos delgados tomarme por la cintura y de inmediato un olor a loción me invadió las fosas nasales. - ¿Qué haces aquí?
- Visitarte cariño – la mujer dijo depositando un beso en mi espalda, me tensé bajo su toque y rápidamente salí de él, al darme la vuelta me encontré con los ojos azul hielo de mis pesadillas.
- ¿Qué quieres Alma? – pregunte con voz baja pero peligrosa.
- Pasar el rato cariño – ella se sentó en mi silla como si este fuera su casa – hace mucho no nos vemos, por no hablar que aún no me preguntas por nuestro hijo.
- No tenemos un hijo juntos.
- Eso le dices a Katniss, pero a ti no te puedes engañar cariño. Sabes también como yo que este hijo que llevo dentro de mi es un Mellark – lo decía con tanta confianza que cualquiera que no la conocía podía creerle de inmediato.
- Lo veremos, en el día de ayer pedí una prueba de paternidad – su cuerpo se puso rígido y el color dejo su cara.
- ¿Qué pasa si sale positiva? – desafío.
- Nada, te pasare una manutención y eso es todo lo que obtendrás de mí.
- Debes casarte conmigo – ella demando.
- Alma por si no lo sabes o no lo recuerdas estoy casado.
- Yo soy la que lleva tu hijo.
- Pero Katniss es mi esposa – dije – por lo legal y si conoces las leyes sabes también como yo que no hay divorcio, ella será mi mujer hasta el día de mi muerte, y tu ni tu pequeño hijo lo harán de otra manera. Sé que él bebe no es mío Alma y no me vas a engañar, nunca te amé y nunca te amare, mi lugar es con mi esposa, ahí es donde yo pertenezco – ella iba a hablar, pero la detuve – si no tienes más de decir por favor te pido que retires, como puedes ver estoy muy ocupado – ella se levantó y tomó su bolsa.
- Sabes Peeta no puedes ir por la vida causando daño a las personas solo para conseguir tu placer y ya, hay personas en el mundo que cuando le dejan un espina buscan como sacársela, esta no será la última vez que escuchas de mí, no podrás divorciarte de Katniss pero ella si puede dejarte cuando se dé cuente de la clase de marido que eres, y para tu información si conozco las leyes y la infidelidad da divorcio aquí y en la china, por lo cual yo que tú me voy con cuidado porque Katniss solo ha visto la portada del libro, y creme el contenido es mejor – con eso ella salió de mi oficina dejándome atónito, en algo ella tenía razón Katniss solo había visto lo básico de mi aventura con Alma si ella llegara a ver mas no habría milagro que me salve de esta.
Como había dicho antes mi relación con Alma fue algo pervertido nuestros encuentros sexuales eran rudos y a veces parecían sacados de una película porno, no podía permitir que Katniss se enterara de algo de tal magnitud no solo porque ella me dejaría si no porque era algo que ni ella ni nadie debía ver y menos tratándose de su esposo.
Deseche todo el trabajo del día y me ahogue en un poco de alcohol no lo suficiente para emborracharme, pero si para olvidar las penas, pronto llego la hora de volver a casa para recoger a Katniss, pues hoy era la cena, yo sabía que ella ya estaría lista, así que deje todo como estaba y me fui a encontrar a mi esposa.
El camino a casa fue corto, aunque yo lo sentí como si hubiera tomando las edades, mire el reloj y vi que yo era de hecho tres horas tarde. ¡Gran Error! Ahora Katniss va a pensar que estaba con Alma, su confianza en mí no era la más solidad que pudiera existir y yo no necesitaba más motivos para que ella desconfiara más de mí.
Aparqué en la entrada de la casa y vi que las luces estaban encendidas, pero eran un poco tenues, entre en la casa y el silencio me recibió, fue un poco raro ya que Katniss nunca deja las luces encendida si no estaba en casa por lo cual supe que estaba aquí el caso era saber dónde.
Deje las llaves sobre el mostrador y camine hasta la sala, allí sobre el gran sofá estaba mi hermosa esposa, un nudo creció en mi garganta cuando aprecie su apariencia, ella estaba usando un vestido de noche color plata y su cabello fue hecho a la perfección, nada que ver con su maquillaje que estaba manchado por su rostro gracias a las lágrimas que previamente debió derramar, me rompí un poco al verla así. Camine hasta donde ella y me arrodille, tome su mano y vi como el diamante de su anillo de compromiso daba visos.
Me quede con ella un poco pero luego el lugar se estaba haciendo frío así que decidí llevarla a la habitación, ella se removió un poco y sus ojos se abrieron asustados, cuando vio que era
yo quien la sostenía se relajó un poco pero solo eso, un poco. Sus ojos mostraban tristeza y una lagrima rodo por su mejilla de porcelana.
- ¿Estabas con ella? – ella susurro, me detuve a medio caminar sobre las escaleras y la miré.
- ¿Con quién?
- Alma – fue todo lo que dijo, mi corazón se rompió al verla tan rota – me has dicho que eso se había acabado, ¿Por qué me mientes Peeta? – ella dijo, estaba enojada, pero ella no estaba gritando.
- No estaba con ella – dije mirándola a los ojos – se me hizo tarde, pero no estaba con ella y te lo puedo jurar – continúe con ella por las escaleras hasta que llegamos a la segunda planta, la deposite en la cama y me arrodille para que nuestros rostro quedaran al mismo nivel – ella estuvo el día de hoy en mi oficina – Katniss se estremeció al escucharme decir eso – trataba de convencerme de que ese hijo era mío, yo le respondí lo mismo que le había dicho en Las Vegas y luego de una discusión se marchó, me he tardado porque se me fue el tiempo, no por estar con ella.
- ¿Por qué no me has llamado? – ella preguntó.
- ¿La verdad? – dije – porque no me di cuenta de lo tarde que era hasta que estaba en el carro, al salir de la oficina pensé que estaba a tiempo para venir por ti, pero luego de ver bien me di cuenta de que en realidad era tres horas tarde – agache la cabeza – lo siento – ella no dijo nada por un largo tiempo, pero al final ella hablo con voz baja pero igual le escuche.
- Está bien – levanté mi cabeza y clave mi mirada en la de ella.
- ¿no estás enojada? – pregunte, ella se encogió de hombros.
- Un poco, porque no has llamado, pero te creo Peeta si me dices que no estabas con ella entonces no lo eras – sonreí débilmente, estaba aliviado de que esta mujer maravillosa aún tenía fe en mí. Me levanté de mi posición y me senté en la cama tirando de ella sobre mí y besando su cabello.
- Gracias por tener fe en mi – dije aferrándome más a ella.
- No me defraudes – fue lo único que dijo.
- Nunca.
- Te amo Peeta – escuchar esas palabras trajo el consuelo que había necesitado todo el día. Bese su cabello nuevamente.
- Y yo te amo a ti Katniss – la mecí junto con mi cuerpo hasta que ella se quedó dormida, nunca quise soltarla, las palabras de Alma estaban aún pegadas en mi mente, ella no era un peligro físicamente, pero sí emocionalmente y eso era mil veces peor, en algo tenía razón ella y era que podría hacer que Katniss me deje solo con abrir la boca. Rece para que fuera solo una amenaza y ya y que Katniss confiara en mí lo suficiente para no creer en las palabras de Alma. No sé cómo continuaría el camino, pero algo si sabía y era que Alma no me iba a separar de Katniss, ella quería guerra pues guerra iba a tener, pero esa perra malcriada no me quitaría lo único que he amado con la vida. Mire a Katniss dormir plácidamente y me prometí a mí mismo que el día que esta pesadilla acabara la tomaría a ella y nuestros pasaportes y nos iríamos lejos de aquí y comencemos una nueva vida juntos.
Buenas a todos, he tratado de subir cuanto antes este capítulo... Espero que descifres tu duda mi querida Ady Mellark87
Nos leemos pronto
