Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 14.-

(13 de marzo de 2016)

PDV PEETA

Levantarse en estos días era algo placentero para mí, no solo por la calidez que cada mañana abrazaba mi cuerpo sino también por la persona que la trasmitía. Me gire un poco y en mis brazos esta mi hermosa diosa del desierto, sus delicados cabellos oscuros caían por todos los lados dándole vida a las sábanas blancas, su cuerpo desnudo estaba cubierto por mi brazo y aunque ella aún estaba dormida nunca lucio más hermosa que esto.

Miré el reloj y vi que era viernes, eso significaba que mañana sería el cumpleaños de Katniss y yo aún no había pensado en nada, el día anterior me vi tan absorto en el trabajo que no pensé en nada más, un gran error. Katniss debe ser lo primordial en este momento y sus necesidades en este momento son primero. Con mucho cuidado salí de ella y rápidamente cobijé su cuerpo desnudo, afuera aún era un poco oscuro y se podía percibir el frio en el aire, cuando vi que ella aún seguía totalmente inconsciente tomé mis boxers y salí de la habitación.

La casa se sentía congelada y demasiado sola, pase por muchas de las habitaciones que esta poseía y una sensación desconocida atravesó mi pecho, mire una habitación en especial y sin querer una memoria de hace tiempo invadió mi mente.

- Creo que la casa es hermosa – exclamo Kat, pero sin mirarme. Actualmente estábamos viendo la casa en la cual pensábamos formar nuestra familia, con la boda a un mes de distancia teníamos una decisión rápida que tomar.

- ¿Te parece? – pregunte. Ella se volvió hacia mí y no deje de notar lo hermosa que lucía, actualmente estebamos en febrero por lo cual aún había nieve. Katniss estaba vestida con unos vaqueros, botas y un gran suéter color rojo que resaltaba su piel olivácea, su cabello caía en ondas por su espalda y como siempre una sonrisa adornaba su cara.

- Si – respondió si dudar, sus ojos tenían un brillo que combinaba con el brillo de su anillo de compromiso.

- Pues entonces comprémosla – dije como si fuera la cosa más normal, ella abrió sus ojos en estado de Shok y camino hasta mí.

- Pero es demasiado costosa – dijo posando su cabeza en mi pecho, automáticamente mis brazos se envolvieron alrededor de su cintura –deberíamos pensar en algo más económico - rodee mis ojos eso era Katniss para usted, aunque su padre tenía dinero ella nunca acepto derrochar el dinero de él.

- No importa – bese su cabello con olor a fresa – te gusta, la compraremos.

- ¿Y el dinero? – ella pregunto.

- Sabes que lo tenemos.

- No – ella alego – tú lo tienes, yo no – su ceño se frunció como tanto amaba, yo solo me reí y besé donde entre sus cejas se formaba una V.

- Lo tenemos – reitere – lo mío es tuyo, para toda la vida – su rostro se ilumino cuando entendió el significado de esas palabras, y era cierto, todo lo que tenía era de Kat desde el día en que puse mis ojos sobre ella.

- Pues entonces comprémosla – sonaba como una niña emocionada. Era hermosa. – Será un buen lugar para ver crecer los niños – ella dijo mirando a su alrededor. Mi corazón se hincho de solo pensar en Katniss con una gran barriga caminando descalza por la casa.

- Este podría ser su habitación – dije abriendo una puerta, la habitación era gran y espaciosa, en todo el frente había una gran ventana que daba vista al jardín y estaba pintada de un color naranja opaco y lo mejor de todo es que estaba al lado de la nuestra. – La podríamos pintar de rosado – dije tomando a mi futura esposa en brazos.

- Así – ella dijo divertida – ¿y es que acaso piensas que será una niña?

- No – dije besando sus regordetes labios – estoy seguro – Katniss dejo salir una risita que sonaba más como la de una colegiala.

- Bueno, eso no lo sabemos, tendremos que esperar para ver…

Volví a mi presente y una lagrima corría por mi mejilla, tantas promesas que le había hecho a Katniss y no había cumplido la primera, ella quería hijos al igual que yo, pero para mí nunca fue el tiempo indicado, siempre pensé en fabricar y fabricar más dinero y me olvidé de las necesidades y anhelos de mi esposa en cierto modo me parecía a mi padre, y no estaba muy orgulloso por eso.

Cerré la habitación que Katniss había convertido en una biblioteca al no poder tener un hijo y caminé a mi estudio sintiéndome culpable por cada sueño roto que tenía mi esposa y era mi culpa, a veces me preguntaba como Katniss aún estaba conmigo y lo triste es que nunca obtenía la respuesta, pero siempre pensaba que el día de mañana me levantaría para encontrar la cama vacía, deseche los pensamientos, ella aún me ama, ella me lo dice a diario y no tengo por qué tener miedo.

Entre en mi estudio y rápidamente me senté en mi escritorio de cristal, tomé mi MacBook y esta como siempre me recibió con una foto de Katniss y mía en nuestra luna de miel, sonreí ante el recuerdo de ello. Nuestra luna de miel es algo digno de recordar, porque no recuerdo un solo día en el que Katniss y yo hayamos utilizado ropa.

La luna de miel fue en una isla privada del padre de Katniss, si como pueden ver mi suegro tiene mucho dinero aunque no sé de dónde produce tanto pero tampoco pregunto, no le gusta hablar mucho del tema. Mire la foto y una sonrisa sincera se dibujó en mi rostro, Katniss y yo estábamos cubiertos de arena por todas partes, la foto la tomamos después de hacer el amor en la playa y aunque nuestro cuerpo no se veía nuestras caras si y ambos teníamos arena hasta en el cabello.

Sin más interrupciones abrí una página y comencé con la búsqueda de lugares, nada me gustaba todo era tan cliché o por lo general ya habíamos estado allí, mi búsqueda se estaba limitando hasta que vi el regalo perfecto, sabía que Katniss lo amaría y con toda seguridad podríamos disfrutar de nuestro a tiempo solas, hice los arreglos necesarios y llame a mí suegro para pedir su Jet privado, si también tenía uno. Lo juro ese hombre era dueño de la mitad de este mundo.

- Buenos días – una voz ronca pero suave como el terciopelo hablo desde mi puerta, cerré rápidamente la página y levanté la vista para encontrarme con la imagen más exquisita del mundo. Katniss, mi Kat estaba parada en todo el umbral de la puerta vistiendo nada más que una de mis camisas, la camisa era blanca y se ceñía a sus pechos que a causa del frio estaban erectos. Sus largas y tonificadas piernas parecían más largas de lo normal y su bronceado era el perfecto contraste dándome una vista caliente de ella.

- Buenos días – logre decir después de recuperar la voz, Katniss camino con paso tímido y cuando llego a mí con delicadeza la atraje dejándola caer sobre mi regazo y sin palabras la bese, cuando nuestras bocas hicieron contacto ella enredo sus manos en mi cabello y atrajo más mi cabeza a la suya, nuestros pechos estaban pegados y podía sentir la dureza de sus pezones queriendo sentir más abrí mi camisa y dejé al descubierto la perfección de sus senos, me sentía completo cuando la tenía así, su piel irradiaba calor y el sabor de sus besos me volvían loco.

Mis pulmones ardían, pero yo no quería dejarla, quería sentir su boca sobre la mía el tiempo que se me fuera posible. Pero como dije antes necesitaba aire, pero no quería dejar de besarla por lo cual solté mis labios de los suyos y comencé a besar su cuello, de sus labios salían gemidos cargados de placer que me hacían volver loco, la deseaba, pero tenía que esperar, quería que todo fuera especial de nuevo y eso me encargaría de hacerlo este fin de semana, pero eso no significa que no puedo disfrutar del cuerpo de mi esposa.

- Te amo Peeta – ella dijo cuando yo besaba su cuerpo, una sonrisa se dibujó en mi rostro, nunca me cansaría de escuchar esas palabras de su boca.

- Te amo más mi hermosa Kat – bese su cuello – tanto que a veces duele – la sentí sonreír y yo imite su acción.

- Debemos prepararnos – ella dijo, pero yo no quería dejar de besar su cuerpo, pero tenía razón a demás aun había mucho que tenía que hacer para el día de mañana.

- Tienes razón – picotee sus labios y me levante con ella en mis brazos – pero primero un baño.

- Hoy tenemos la cita, y debemos de ir – dijo Katniss tomando un poco de su café, el día de hoy decidimos tomar el desayuno en el pequeño café que quedaba cerca de casa.

- Lo sé – dije – te recogeré a las 7:30 e iremos juntos, hoy no podremos faltar.

- ¿Qué haremos después? – ella pregunto.

- Iremos al aeropuerto, mañana tengo una conferencia y quiero que me acompañes – su rostro mostró tristeza, ella pensaba que no me acordaba de su cumpleaños, pero el caso era todo lo contrario. – hable con tu padre, él nos prestara su Jet

- Bien – dijo forzando una sonrisa - ¿A dónde iremos?

- Miami – dije, ella hizo una mueca, pero rápidamente la escondió, Katniss odiaba Miami.

- Está bien – miro su reloj y luego a mí – debemos de ir, se hace tarde y aun debemos pasar por una juguetería – fruncí el ceño, de eso no estaba enterado.

- ¿juguetería? – Pregunte - ¿Por qué?

- La hermana de Alice, ella tiene una muñeca, pero está demasiado rota y vieja, quiero darle una nueva – sonreí, mi esposa era la mejor mujer del mundo – además quiero comprar un poco de ropa para su bebe, ayer en la noche vi que la ropa que tenía era usada y ningún bebe del mundo tiene por que usar las cosas de otra persona en mal estado – ella frunció el ceño y yo en mi interior me sentía orgullo de la forma de ser de mi mujer.

- Pues entonces vamos.

Resulta que Katniss no solo compro un juguete y un poco de ropa, ella literalmente compro de todo y cuando digo de todo es de todo. No pude dejar de pensar que si así era para una niña que no conocía no hace más de un día, como será el día que fuera a su propia hija, el pensamiento calentó todo dentro de mí, al salir de esta situación formaría la familia que tanto deseamos.

- Entra conmigo – ella dijo cuándo aparcamos fuera de la clínica.

- ¿Estas segura? – pregunte.

- Por supuesto – asentí y ambos salimos del auto. Tome las dos grandes bolsas de la parte de atrás y entre en la clínica con ella, frio y un olor a esterilización me recibió, no sé cómo Katniss se puede haber acostumbrado a esto, pero sé que ella amaba su ocupación.

- Por aquí – ella entro en la UCI y dos enfermeras inclinaron la cabeza a nuestra llegada como muestra de respeto. Camínanos un poco y pronto llegamos a la habitación de Alice.

Al entrar note que la habitación estaba pintada de un color blanco sin vida y no había ni una sola flor, triste lo sé. Mire la silla y note una mujer que dormía con la mano de su hija en la suya y a sus pies una niña de 10 años jugaba con una muñeca rota y sucia.

- Buenos días – Katniss dijo descargando una bolsa en una silla blanca. La mujer se sobresaltó un poco pero cuando vio que era Katniss una sonrisa cálida se dibujó en su rostro.

- Dra. Mellark ¿Cómo está usted? – la mujer pregunto educadamente.

- Es Katniss, Laura y me encuentro muy bien – la mujer identificada como Laura sonrió amplio a mi esposa – permíteme presentarte a mi esposo. Peeta este es Laura la madre de Alice.

- Mucho gusto señora – extendí mi mano y ella la tomo.

- El gusto es mío.

- ¿Qué hay en la bolsa? – la niña que antes estaba jugando hablo con voz tímida. Katniss se agacho a su altura y retiro un cabello castaño claro con un poco de rubio de su rostro.

- Ábrelo y mira que hay adentro – la niña asintió tímida y abrió la bolsa que era de ella. Cuando sus ojos vieron lo que era dejo salir un grito.

- ¡JUGUETES! – ella comenzó a sacar muñecas y grandes juegos de Té. La sonrisa que estaba en su rostro valió la pena cada centavo. Mire a Laura y sus ojos se abrieron en el temor.

- Nosotros no podemos aceptar algo así, no tenemos dinero para pagar – Laura corrió a su hija y cerro la bolsa.

- Pero mam… -

- No Ángel, no tenemos dinero para pagar estas cosas y ya le debemos mucho a Katniss – Laura volvió a Katniss con la bolsa y una sonrisa triste – esto es demasiado, no tienes por qué.

- Tómalo – Katniss retrocedió un poco – es de la niña, y la otra bolsa es para la bebe, tómenlo como un regalo, no le quites la alegría a tu hija, aceptando estos presentes pagaras la deuda que tienes conmigo – Laura miro a mi esposa con ojos tierno y llenos de lágrimas.

- Gracias – dijo soltando la bolsa y tomando a mi esposa en un gran abrazo –eres un ángel – sonreí ante la visión, Laura tenía la razón mi esposa era un ángel.

- ¿Podemos quedarnos con los regalos? – Ángel pregunto con entusiasmo.

- Por supuesto que si princesa – dijo mi esposa.

- ¡GRACIAS! – La niña salió corriendo y tomo a mi esposa en un gran abrazo y luego con paso tímido camino hasta mi – gracias señor – ella dijo con voz tímida, ver a esa niña trajo anhelos a mi vida, yo quería una hija con Katniss, con cuidado me agache y pase mi pulgar por su mejillita.

- De nada princesa, disfrútalo – me encontré sorprendido cuando la pequeña envolvió sus bracitos en mi cuello y enterró la cara en mi pecho, al principio me tensé, no estaba acostumbrado a muestras de afecto y menos de un niño que acaba de conocer, pero por dentro me sentí cálido, envolví mis grandes brazos en su pequeño cuerpo y le devolví el abrazo.

Levante la vista y vi que Katniss me miraba con sus ojos aguados, la conocía tan bien que sabía que por su mente pasaba el pensamiento de nuestro propio hijo, tal vez pronto haríamos realidad ese anhelo. La niña me soltó y volvió a su madre con una sonrisa grande.

- Bueno todos deben salir – dijo mi esposa –necesito revisar a mi paciente –ella me guiño un ojo y yo le dediqué una sonrisa, salí con Laura y me senté en la sala de espera.

- Tienes suerte de tenerla – dijo Laura de repente, mi cabeza se giró y me encontré con sus ojos grises.

- Sí, la tengo – no pensé mi respuesta, no tenía por qué era un hecho real. Yo era un hombre afortunado.

- Sabes debes valorarla, no todos los días encuentras mujeres así. Si aceptas un consejo de una extraña no la vallas a perder por una estupidez, porque jamás te lo podrás perdonar y el peor castigo que puedes recibir es verla feliz en brazos de otro – mis ojos se abrieron, esta mujer que apenas conocía parecía saber mi situación, aunque en el fondo sabía que ella no tenía conocimiento de nada, pero igual era como si pudiera ver las cosas, iba a responder, pero no pude ya que mi esposa salió con una sonrisa en su cara.

- Ella está muy bien – dijo mi esposa caminado hacía Laura – la operación fue todo un éxito y su cerebro está volviendo a la normalidad en unos dos días podremos retirar los sedantes y dejarla despertar.

- Gracias al cielo – Laura expreso con gran alivio.

- Puedes verla ahora y si deseas puedes traer a su hija contigo, hablare con Annie de seguro ella dejara que la vea – la mujer asintió con la cabeza y con la mano entrelazada con la de su hija menor entro a ver a Annie.

- Eres magnifica, te lo había dicho – tome a mi esposa en mis brazos y bese su cabello.

- Mmm, tal vez – sentí su risa contra mi pecho.

- Buenos pues eres magnifica.

- Debes de irte, pero vendrás por mi ¿verdad? – ella pregunto.

- Si, a las 7:30 y recuerda de ahí salimos para el aeropuerto – ella asintió y beso mis labios.

- Te amo – murmuro.

- Te amo más.

Al llegar a mi oficina no me sorprendió ver a Max mi colega esperándome, Max y yo habíamos estado juntos en la universidad y después de los años nuestra amistad se volvió profesional pero fuera del trabajo siempre fuimos grandes amigos. En la universidad siempre fui la sombra de Max, él era el niño lindo hijo de papi y mami que tenía a todas las niñas locas, pero cuando conseguí a Katniss los papeles se invirtieron, pues Max siempre quiso tener a Katniss, pero ella siempre me quiso a mí, al principio nuestra amistad se vio tensa un poco pero luego él entendió que Katniss y yo nos amábamos de verdad.

- ¡POR FIN! – Exclamo con las manos en el aire – ¿sabes cuánto llevo esperándote?

-Déjate de dramas Max – dije un poco divertido.

- No dirías lo mismo si fueras tu quien espero por una hora.

- ¿Acaso estamos con la regla Max? – Pregunte – sabes en la universidad no tenías tantos cambios de humor.

- Bueno en la universidad eras más rápido.

- Lo siento está bien, se me hizo tarde Katniss y yo teníamos algo que atender – cuando mencione a Katniss sus ojos brillaron, no importaba cuanto tiempo pasara el aún sentía algo por ella.

- Está bien, solo porque estabas con ella – refunfuño divertido – volviendo a los negocios conseguí lo que me has pedido. – de mi cara se borró la sonrisa y la remplace por la cara de negocios.

- ¿Cómo? – pregunte.

- No fue fácil y no te daré la orden hasta que me digas ¿Por qué coños necesitas una prueba de paternidad para Alma Coin? – tragué, el día de ayer pedí a Max para conseguir una prueba de paternidad pero que no involucrase mi nombre ya que eso sería un gran escándalo y no necesitaba darle más mierda a la prensa, no importaba manchar mi nombre, pero Katniss estaba de por medio por lo cual tenía que ser sigiloso con mis pasos.

- Es una larga historia – dije sobando los pliegues de mi frente.

- Tengo tiempo. O me dices o no te daré el documento, tu elección. – suspire no tenía salida de esta.

- Engañe a Katniss con Alma – espere a que él digiera algo, pero en cambio no dijo nada, su mirada era en blanco al igual que su piel, pero de repente sus mejillas se volvieron roja y sus ojos furiosos.

- ¿TU QUE? – el grito tan duro que creo que todo el edificio lo escucho – Por Dios Peeta pero que coños tenías en la cabeza, en serio engañar a Katniss y con Alma con esa puta que sabemos que lo único que quiere es tu dinero y prestigio – él estaba ahora como loco gritando y caminando por todo mi despacho.

- Mira lo sé no tienes por qué… -

- No Peeta me vas a escuchar – me calle, Max estaba echando humo – sé que eras estúpido, joder todo lo hemos sido en la vida y a todos los hombres casados se nos ha pasado por la cabeza una aventura, pero de ahí a cumplirla eso es estar jodidamente mal de la cabeza, que estabas pensando en cambiar a Katniss por Alma y más dejarla embaraza, es que en tus años de adolescente no te enseñaron a usar un puto condón

- ¡MAX! Cálmate, si – dije, él asintió un poco y se sentó en su silla de nuevo – sé que fue un error, pero no sabía que me pasaba en ese entonces, sé que fui un estúpido y cometí un error, joder a diario me culpo por ello, pero el caso es que Katniss me está dando una oportunidad que no pienso desaprovechar.

- ¿Cómo? ¿Acaso ella sabe?

- Si Max, Katniss todo el tiempo lo supo y aun así ella siguió aquí para mí – él no dijo nada, pero antes de yo pudiera notarlo un gran puño choco contra mi mejilla causándome un dolor agudo. - ¿PERO QUE COÑOS TE PASA?

- Eso es por ser un gilipolla con tu esposa, por todos los cielos Peeta tienes suerte de que aun este contigo, sabes cuantos hombres matarían por estar en tu lugar y peor aún tu jugando a los amantes con Alma, de verdad que estás loco hermano – él se dejó caer en su silla sobando su mano, mientras yo buscaba hielo para mi ojo.

- La próxima vez no me golpees.

- Te lo mereces – dijo como si nada.

- Si ¿y ahora que le digo a Katniss?

- Ups, lo siento, pero sé que ella quería hacer lo mismo, solo que es demasiado linda para hacerlo.

- Bueno, pues gracias por hacer el trabajo sucio por ella –Gruñí.

- De nada – él dijo con una sonrisa en su cara. Esa era la razón por la cual Max y yo aún éramos amigos, no importa cuántas veces peleemos siempre volvíamos hacer los mismo de siempre – pero enserio Peeta tienes suerte de tenerla y joder esa mujer te ama demasiado la mía en su lugar me deja al primer indicio de infidelidad.

- Lo se Max, y me siento terrible solo espero que las cosas salgan bien.

- ¿Tienes duda acerca del bebe de Alma?

- No – dije – pero Katniss quiere una prueba, ella sabe que Alma es una puta, pero también sabe que dormí con ella, por lo cual no está demás hacerme la prueba.

- Y sabias que Alma no la pondría fácil.

- Exacto, esa mujer es muy astuta y sé que ella esconde algo, sé que ese hijo no es mío, pero no me puedo dar el lujo de dejar cavos sueltos.

- ¿Qué pasa si sale positiva?

- Responderé, pero eso será todo, mi vida continua con mi esposa, en mi hogar.

- Sabes que Alma no lo soltara tan fácil ¿verdad?

- Lo sé, pero yo tampoco, ella se metió conmigo sabiendo que yo tenía un hogar, pues las consecuencias son estas, Katniss es mi esposa y pienso mantenerlo hasta el final de nuestros días, pero para poder lograr eso debo sacar a Alma del camino, y sin bebe no hay problema – Max no dijo nada, él solo se limitó a mirarme con un poco de enojo, pero sabía que en su interior él tenía el conocimiento de cuanto amaba yo a Katniss.

- Bien, pero la próxima vez que metas la pata yo mismo me encargo de que Katniss te deje, ella es demasiado buena para ti – sus palabras dolieron, pero eran las más verdaderas que podía haber.

- Lo sé – fue todo lo que dije, él asintió con la cabeza y me paso el sobre con la autorización.

- Que sea la última vez Mellark que me haces hacer esto, no fue fácil encubrir tu nombre.

- Gracias – dije con verdadera gratitud.

- No habiendo más me debo de ir, Sonia quiere decorar el cuarto del bebe y me tiene de albañil – él dijo con una sonrisa pensando en su esposa.

- Pues suerte con eso, recuerdo que eras malo en esas cosas.

- Ni me lo digas, he hecho ese cuarto dos veces, enserio el nene aun no nace y ya trae problemas.

- Espera a que nazca – dije con nostalgia, quisiera estar en sus zapatos y que fuera Katniss quien estuviera renegando de lo mal pintado del cuarto del bebe.

- Esa es la recompensa – dijo con una sonrisa y con eso se fue.

El resto del día paso demasiado rápido para mi gusto y pronto seria la hora de recoger a Katniss, previamente llame a Dorian la asesora de imagen de mi esposa y ella compro todo lo que necesitábamos en nuestro viaje por lo cual no tendrías que hacer embalaje. Cuando recogí a Katniss ella me recibió con una sonrisa cansada, pero con sus ojos brillosos, aun no podía entender como ella seguía amándome después de todo, pero al parecer soy un bastardo con suerte.

La charla en el camino fue animada, Katniss me conto de su día y de cómo en su rato libre jugo con Ángel en la habitación de su hermana, cada vez que hablaba de la niña era como un cuchillo en mi interior. Llegar al doctor no fue tampoco fácil, pues tendríamos que hablar de nuestra relación y eso sería difícil teniendo en cuenta que algunas cosas habría que mencionarse y harían daño a Katniss.

- Buenas noches – dijo el doctor Aurelius con una sonrisa cálida.

- Hola – dijo Katniss un poco tímida, para ella era la segunda vez aquí a diferencia de mí, esta era mi primera vez.

- Buenas noches – dije apretando la mano fría y huesuda del Dr.

- Ah veo que por fin has venido a mi Mellark.

- Si perdón por los otros días, muchas cosas se han presentado – el despidió con la mano indicando que entendía.

- No importa, lo que importa es que ahora están aquí. Ambos – dijo tomando asiento en su silla y sacando su tablet de la funda – ahora sí, ¿por dónde comenzamos?

- Pensé que usted tendría que saber – dije levantando la ceja, Katniss dejo salir una risita al igual que el Dr.

- Veo que tienes más en común con Katniss de lo que yo pensaba – mire a Katniss por una respuesta y ella me la dio.

- Yo dije lo mismo el primero día – eso me causo sonreír, si a veces estábamos muy en sintonía.

- Ahora Peeta cuéntame un poco de ti – me puse nervioso, yo no quería hablar.

- No sé qué decir.

- Qué tal si empezamos y me cuentas por que estas aquí. – trague, robe una mirada a Katniss, para ver que ella no me veía en cambio parecía estar perdida en sus pensamientos.

- Le he fallado a mi esposa – su cuerpo se tensó, yo apreté su mano en un gesto reconfortante y el efecto fue casi inmediato, miré al Dr. Que miraba nuestro intercambio y apuntaba algo en su libreta – me he olvidado de que tengo una esposa y le he sido infiel.

- Ya veo – él dijo mirando a Katniss – ¿y piensas que la terapia funcionara para reparar lo de ustedes?

- Un hombre puede tener fe Dr.

- Nunca dije que no, solo que quiero que sepas que no te puedo dar las respuestas a todo.

- Lo sé – dije un poco duro, el asintió y volvió su atención a Katniss.

- ¿Cómo has estado esa semana Katniss?

- Bien – ella dijo con voz baja – ha sido buena.

- ¿Han tenido problemas o discusiones? – mire a mi esposa y ella asintió - ¿cuándo?

- El otro día. Teníamos una gala, pero Peeta no se presentó, yo pensé que él estaba…- Katniss se detuvo incapaz de continuar.

- Que él estaba con la mujer Alma - mi esposa asintió - ¿estabas con ella? - el pregunto a mi

- No – dije – se me hizo tarde y ella lo sabe. ¿Volverá confiar en mí?

- Puede – él respondió – está en ti hacerlo, la primera vez que vi a Katniss era tímida y reacia a hablar de ti, pero hoy viéndolos juntos veo que están muy en sintonía con el otro, y eso es algo que tienen a favor, como había dicho a ella su relación es como una herida, solo tienen que trabajar juntos y curarla, pero debes poner de tu parte Peeta, sé que ambos tienen agendas muy apretadas, pero si ella saca de su tiempo tu igual, no importa que tanto trabajo tengas si le has prometido tiempo debes dárselo, no por obligación si no por placer de estar con ella.

- Siempre quiero estar con ella – dije defendiéndome.

- Lo sé – él sonrió – pero la falta de tiempo es lo que los trae aquí hoy a esta situación, dime Peeta ¿cuántas horas ves a tu esposa a la semana? – iba a responder, pero el caso es que no tenía respuesta, prácticamente veía a Katniss tres horas por día. El Dr. Noto mi vacilación y asintió – exacto tú has abierto esa brecha entre ambos y ahora debes de cerrarla, sé que ambos tienen vidas ajetreadas, pero está en ambos abrir espacio y pasar más rato entre ustedes – asentí con la cabeza y el volvió a Katniss – y tu Katniss te veo más suelta a su lado, nada que ver como el primer día que has venido aquí y prácticamente me distes a entender que no aceptabas muy bien su tacto – me tense ante eso – no tengas miedo de experimentar con tu esposo en la intimida, es un buen comienzo para volver al principio.

- Lo sé – ella me miro y medio una sonrisa cálida – ahora es más fácil que antes, creo que podemos hacerlo juntos.

- Pueden – el rectifico – solo deben poner de ambos, el camino a la curación es largo, pero no difícil.

Hablamos un poco más de eso, pero Katniss se mantuvo callada prácticamente toda la noche y me dejo hablar, ella nunca soltó su mano de la mía y siempre me dio el consuelo que necesitaba, Laura tenía razón esa mujer era un ángel y yo no estaba dispuesto a perderlo.

- Eso salió bien – Katniss dijo cuando salimos del edificio.

- Si – la tome en mis brazos y picotee sus labios - ¿Cómo te has sentido?

- Un poco incomoda al principio, pero luego fue mejor.

- Mejorara con el paso de los días.

- Lo sé – ella dijo – pero aun necesitas venir tu solo, sé que tienes cosas que no quieres que yo sepa como también sé que las necesitas conversar para dejar salir esos fantasmas.

- No pensemos en eso ahora – dije tratando de olvidar la conversación que se me venía encima con el Dr. Debemos de irnos el avión no es espera – la tomé de la mano, pero ella no se movió, la miré y vi que por su mejilla rodo un lagrima – Katniss ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

- Prométeme no dejarme de nuevo – el miedo era evidente en su voz y me rompió verla así. La tome en mis brazos y bese sus lágrimas dejando por último sus labios.

- Nunca amor, eres la única para mí – ella asintió y me abrazo fuerte contra ella. Caminé con ella en mis brazos y la metí en el auto, cuando me puse en marcha ella hablo.

- ¿Qué debes de hacer en Miami? ¿Por qué no New York? – ella pregunto con una sonrisa.

- Trabajo Katniss – dije sin dar muchos detalles, si hablaba podría revelar su sorpresa. - ¿Por qué no te gusta Miami?

- ¿La verdad? - ella pregunto – no lo sé, solo sé que no quiero ir a Miami. Tienes suerte de que te amé tanto – sonreí, amaba cuando Katniss era así. Ella bostezo y pronto comenzó a acurrucarse, siempre le dije que parecía como un perrito que daba vueltas y vueltas hasta encontrar una posición y esta fue una de esas veces, ella encontró el lado perfecto y pronto fue cerrando sus ojos.

Llegue al aeropuerto y el gran Jet de mi suegro nos esperaba no perdí tiempo y cogí a Katniss en mis brazos y la subí a abordo, suavemente la deposite en la cama y bese cada parte de su rostro, ella dormía pacíficamente mientras estábamos a miles de metros sobre el suelo. Aprecie su sueño, tenía miedo, pero no sabía de qué, las cosas iban tan bien que tenía miedo de despertar y darme cuenta de que todo era un sueño, algo me dijo que las cosas no son así de fáciles y que hay más baches en el camino, pero mirar dormir a Katniss me calmo de cierta manera y me ayudo a esconder el miedo en la parte trasera de mi mente, me quité la ropa y me acosté a su lado cubriéndonos con las mantas, la atraje a mí y ella se acurruco un poco más en busca de mi calor. Deje mis pensamientos atrás sobre Alma, olvide las palabras de Laura y el puño de Max, este fin de semana era para mi esposa y ya, la bese en sus labios y murmure antes de caer en la inconciencia.

- Para toda la vida amor.


Buenas Tardes a todos, aca le traigo otro capitulo mas... Y agradecer a todos los review, y tbm para disculparme por no haberles respondido, pero ultimamente estoy corta de tiempo, pero igual los leo todo, y me alegra que le guste.

Espero leerlos, tratare de actualizar mañana otro capitulo.

Saludos