Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 16.-

(15 de marzo de 2016)

PDV PEETA

Si me pidieran describir mi vida en este momento diría que era mágica y más allá de perfecta. El cumpleaños de Katniss salió todo al revés a los planes originales, en realidad quería darle la casa, pasar una linda tarde en los alrededores del pueblo y luego una cena romántica, pero todo eso fue cambiado en un abrir y cerrar de ojos, si le di la casa, pero todo lo demás se vio olvidado cuando nuestros cuerpos se convirtieron en uno y se dieron al placer.

Ni en mis locos sueños pensé que aún podría volver a conectar con mi esposa de esa manera y luego de todo lo que había pasado, cada beso, cada toque o cada roce de su piel contra mi piel fue como un alivio para mi alma, hacer el amor con Katniss de nuevo fue algo que perduraría para toda la vida en mi mente.

- Quiero pastel de chocolate – mi hermosa esposa dijo después de un largo tiempo de guardar silencio. Era cerca del mediodía y no nos habíamos levantado aún. Katniss yacía boca abajo con su cuerpo desnudo mientras que yo dibujaba patrones invisibles sobre su espalda con mi dedo medio.

- ¿Qué tal si compramos uno? – sugerí, ella arrugo la nariz en esa forma adorable que solamente ella sabía hacer y negó con su cabeza.

- Quiero que me hagas uno tu – ella se levantó y me dejo apreciar su desnudez, mi querido amigo despertó de su más que merecido descanso y sentí la necesidad de hacerla mía de nuevo – Además técnicamente no recibí uno por mi cumpleaños – levante la ceja en diversión y me eche a reír.

- Pensé que estabas muy ocupada para querer una.

- Bueno – ella se trepo sobre mí y yo automáticamente acaricie sus pechos desnudos – pero ahora no lo estoy y quiero un pastel de chocolate.

- Bien – accedí – pero me tienes que ayudar.

- ¿Por qué? ¿Si yo soy la festejada? – rodee mis ojos y tome una posición sentada por lo cual nuestros rostros eran al mismo nivel.

- Pero como buena esposa debes de ayudar a tu esposo – sus labios se curvaron en una sonrisa y yo solo quería besar esa sonrisa.

- ¿Qué tal si tu empiezas y yo luego te sigo? – sugirió, resople, eso era lo mejor que podía recibir de ella.

- Bien – dije – pero si en 15 minutos no estás en la cocina no habrá pastel.

- Hecho – con un beso demasiado corto ella se bajó de mí y corrió al baño, yo en su lugar me dejé caer unos segundos sobre la cama y no pude dejar de escapar una sonrisa al recordar toda la noche anterior.

Me levante y me puse unos pantalones de pijama y me fui a la cocina, esta casa era una preciosidad y era el lugar en el que siempre querría compartir con mi esposa. Busqué en los dispensadores todo lo necesario para el pastel y comencé a mesclar los ingredientes. Kat era fanática al chocolate por lo cual me asegure de poner mucho en la mezcla, trabaje en silencio y nunca mire el reloj, no había porque, Katniss no mostraría su cara hasta sentir el olor a chocolate o mejor dicho hasta que el pastel estuviera cortado en un plato.

Hacer el pastel no tomo tiempo después de todo no era grande, cuando lo saque del horno este olía de maravilla y mi esposa le encantaría, glaseé un poco de chocolate derretido encima de este y como toque final puse cerezas, las favoritas de Katniss. Dejé el pastel enfriar un poco y me fui en busca de mi ingrata esposa.

Al llegar a nuestra habitación note que algunas cosas faltaban como lo eran las sabanas de nuestra cama y las almohadas, estas fueron remplazadas por una cobertura de color negro, Katniss no estaba por ningún lado y la curiosidad se aprovechó de mí, fui a ver en el baño, pero la puerta estaba cerrada por lo que toque.

- Katniss ¿todo está bien? – pregunte.

- Si – ella dijo y luego continúo – ¿podrías traer un poco de chocolate derretido? – mi ceño se frunció en la confusión, pero igual accedí.

- Está bien – fui en busca del chocolate que me sobro y vi que era suficiente para los dos y fui a nuestra habitación. Al entrar note que las luces estaban un poco más bajas y una música melodiosa jugaba en los parlantes del lugar. Dejé el chocolate sobre la mesa de noche y me di vuelta para encontrarme con la vista más sexi de la vida.

Katniss, mi hermosa Kat estaba parada en la mitad de la habitación usando lencería para adultos, tome su apariencia y vi que su cuerpo brillaba bajo las luces y su cabello estaba mojado después de una ducha, note su atuendo y mi polla regreso a la vida, la lencería que tenía puesta era de color blanca, tenía un pedazo de tela que eran sus tangas y el sostén era un camisón un poco más pequeño y sin copa por lo cual se podía apreciar sus pezones que bajo mi mirada se habían endurecido.

- ¿Te gusta? – ella pregunto tímida, no hable, no tenía palabras.

- No – dije después de recuperar la voz, ella me miro derrotada, pero me apresure hablar – me encanta – cerré el espacio que tenía entre nosotros y la tome en mis brazos, la iba a besar cuando ella se apartó de mí.

- Siéntate – ordeno. Hice lo que me dijo y en todo el borde de la cama me senté, ella camino por toda la habitación y de mi maleta saco una corbata, - te tapare los ojos y te dejaras hacer todo de mi ¿estamos?- asentí como un perrito – buen chico – ella sonrió – si no me obedeces, tu castigo será no tenerme – trague duro, pues sabía que Katniss seria capas de encenderme como una fogata y después no darme nada si no me comporte – ahora acuéstate – lo hice sin vacilar, tome posición en la mitad de la cama y ella se montó sobre mí.

Con ambas manos ato la corbata en la parte trasera de mi cabeza y pronto la oscuridad era lo único que podía ver, ella picoteo mis labios y luego su peso se había ido dejándome solo.

La música de antes se escuchó un poco más fuerte pero no tanto como para incomodar. Sentí que Katniss tomo la refractaria donde estaba el chocolate y segundos después estaba nuevamente sobre mí.

- No te muevas – ella ordeno y luego sentí como una mezcla espesa y un poco cálida caía desde la punta de mi barbilla hasta la cinturilla de mis pantalones en línea recta. – Si te mueves dejaras caer todo el chocolate y no queremos eso pasé – su voz era autoritaria pero no se podía negar la nota de alegría que esta tenía, asentí con la cabeza dando a conocer que entendía el punto.

Con su dedo medio ella rego todo el chocolate dibujando patrones por mi cuerpo, yo intente no gemir, su dedo paso por mi cuello y a mi pecho deteniéndose en ambas tetillas, cuando las tenía ambas llenas de chocolate comenzó a dispersar líneas por todo mi abdomen y se detuvo en la cinturilla de mis pantalones.

- Mmm – ella balbuceo - ¿pero que tenemos aquí? – Katniss bajo los pantalones y un gemido salió de su garganta cuando vio que no tenía ropa interior – sin ropa interior… me gusta – mi ropa había a aterrizado en algún lugar de la habitación, pero no podía decir dónde.

Katniss tomo el chocolate y dejo caer dos líneas más sobre mis piernas y volvió a proceder a dibujar patrones, por último, sentí como su pulgar roso la punta de mi pene y un gruñido salió de mis labios, Katniss en cambio dejo salir una risa picara – me divertiré mucho con esto – dijo y dio un pequeño beso a mi polla.

Mi cuerpo debió parecer un mapamundi por todas las líneas de chocolate que tenía en mí, Katniss bajo de mi un momento y me encontré perdido pero antes de alarmarme volvió a estar encima de mí y con mis manos en las de ella, no pregunte qué estaba haciendo porque sabía lo que hacía, ella tomo ambas manos y las amarro para luego sujetarlas en el espaldar de la cama, quede indefenso y era un sentimiento que no me gustaba, pero saber que era Katniss la que tenía el control me relajaba y me encendía un poco más, su cuerpo se inclinó hasta que sentí su aliento sobre mi oído.

- ¿Sabes lo que hare contigo? – Preguntó pasando la punta de su lengua por mi lóbulo, negué con la cabeza ansiando las ganas de que ella me digiera – primero te chupare todo el chocolate, luego te la mamare de tal manera que me pidas por más y por último te follare como nunca nadie lo ha hecho – ¡JODER! Esto es demasiado caliente, Katniss es demasiado sexi para su propio bien y después de oír eso podía sentir como mi pene crecía mucho más.

- Kat – musite sin palabras, mi acento era espeso y cada palabra que salía de mi boca lo hacía entrelazada con deseo.

- Shhh – ella dijo y con la punta de su lengua bajo por toda mi barbilla y comenzó a borrar los patrones de chocolate de mi cuerpo – Mmm, sabes tan bien – ella musito causando vibrar mi cuerpo, mi polla estaba dolorosa hinchada, Katniss continúo lamiendo todo de mí y pronto mi cuerpo no era solo más que pegajoso. – ahora el postre – como lo dijo me causo estremecerme con anterioridad por conocer lo que venía pronto.

Katniss tomo el chocolate y lo chorreo por mi polla cubriéndola toda, un gemido salió de su boca y eso me causo piel de gallina. Sus manos no me tocaron y eso me frustraba quería sentir su delicada mano en mi piel, pero no, ella no me toco. Un segundo después su rica boca estaba en mi polla haciéndome gemir.

- Ahhh – quería tomar su cabeza con mis manos, pero no podía, estaba amarrado y ahora no creo que eso hubiera sido una buena idea. Katniss solo tomo la punta y la chupo como si se tratase de un helado, por cada lengüetazo que daba un dulce gemido salía de sus carnosos labios. - … Kat – dije, quería más, quería que me la chupara toda y me hiciera venir como solo ella sabía.

- ¿Qué quieres? – ese pequeño denomino, ahora entendía el juego, ella quería que suplicara por ella.

- A ti.

- Me tienes- dijo pasando la lengua por mi punta limpiando una gota pre-seminal. – Debes ser más específico – ella paso sus dientes por mi punta y no pude dejar de gritar de placer.

- … Por favor – suplique.

- ¿Por favor qué? – la sonrisa contra mi piel era evidente, esa pequeña perra estaba disfrutando de mi miseria. Me rendí, solamente tenía que decir las palabras y ella me complacería por lo cual la dije.

- Chúpamela toda – grite y ella con gusto obedeció, en un milisegundo mi polla entro en toda su boca hasta tocar su garganta, Katniss tomo en sus manos lo que no cabía en su boca y me masturbo, sus perfectos dientes fueron descubiertos y delicadamente los paso por todo mi eje con delicadeza pero con suficiente fuerza para darme placer - ¡Dios sí! – exclame, ella no mintió cuando dijo que me lo haría como nadie me lo había hecho, nadie en el mundo sería capaz de hacerme estremecer de la manera en la que Katniss podía. Mi orgasmo estaba llegando y yo con ayuda de mis caderas me enterraba en lo más profundo de su deliciosa y sucia boca, - …estoy cerca – dije entre dientes, la vena de mi cuello palpitaba y gotas de sudor salían de mi cabello.

- Vente en mi – ella dijo aun con mi pene es su boca, la vibración de sus palabras fuero mi fin, con un gruñido infernal y la electricidad corriendo por mi columna me deje culminar en su boca, ella gimió cuando mi sabor entro en contacto con su lengua y como siempre trago todo hasta dejarme limpio. Mi pecho subía y baja violentamente, podía sentir el sudor en mi cuerpo combinado con la pegajosidad del dulce.

- Ahora te follare – ella dijo, pero antes de que pudiera procedes a desnudarse hable.

- Déjame – dije – déjame desnudarte, déjame mirarte cuando te hago mía – no hubo respuesta, pero si dos conjuntos de manos desamarraron las mías, cuando era libre la corbata se había ido de mis ojos y la luz me cegó por unos minutos, después de parpadear varias veces todo a mi alrededor se volvió claro y mi vista callo sobre Katniss.

Ella estaba aún vestida con la lencería que ahora estaba manchada de chocolate a igual que sus pechos, su abdomen y sus piernas, pequeñas manchas la cubrían, su cabello era salvaje y sus labios hinchados después de esa deliciosa mamada que me acabada de dar. Sin dar tregua la tanga que tenía callo en dos pedazos al igual que el camisón, su vagina bien depilada estaba cubierta de sus jugos dando un aspecto brilloso, sus pechos eran como dos rocas que apuntaban en mi dirección y la sonrisa que adornaba sus labios era el toque final a su perfecto Look.

Ella me empujo de nuevo a la cama dando a entender que ella seguía a cargo. No me quejo, mi polla de solo verla a ella volvió a la vida y ella como buena golosa que es ronroneo tomándola y jugando con ella en sus labios, ¡Oh! Sus labios, sus deliciosos y suaves labios se estaban preparando para dar cavia a mi gran polla. Cuando estaba lista ella se dejó bajar de una sola estocada. Ambos gemimos de ser uno de nuevo, no importaba cuantas veces lo hayamos hecho ella siempre seria cerrada y cálida.

Con un ritmo frenético comenzó abajar y subir clavándose más duro, podía sentir mi pene en su estómago y ella igual, sus gritos de placer resonaban por todo el lugar, sus tetas saltaban al ritmo que teníamos, mis bolas golpeaban su coño húmedo llenando la estancia de ruidos eróticos. Katniss en este punto no gemía, ella gritaba de placer y yo igual.

Nos moví de posición a sabiendas de que su orgasmo sería mejor, así que con rapidez salí de ella y la puse a cuatro patas, ella jadeaba por la pérdida, pero cuando estaba en posición la penetre de nuevo desde atrás.

- Siii – grito en éxtasis, ver a Katniss con tanto placer trajo el mío, golpee duro asegurándome de que ella sintiera toda mi polla en su ser, las paredes de su vagina abrazaban mi polla, su hermoso coño se abría para recibirme asegurándose de que con el pasar de los minutos se sintiera más apretado.

Pronto Katniss comenzó a gemir más y más duro anunciando su orgasmo, quería todo de ella, quería que cuando caminara mañana me sintiera en ella y supiera que fui yo quien la dejo así, tome sus caderas más apretadas y comencé a golpear duro y sin compasión, ella amaba cuando yo era brusco y esto era un nuevo nivel.

- …Peeta estoy ahí – ella balbuceaba, yo pasé mi mano entre nuestras piernas y jugué con su clítoris hinchado ganándome un delicioso grito de placer – No pares, por favor no pares – ella suplicaba y yo no estaba planeando nada de eso, al contrario, sentí mi propio orgasmo llegar y con voz ronca dije a su oído.

- Vente conmigo Kat – jale su clítoris y ella chillo de placer cuando su orgasmo llego liberando todos sus jugos, mi propia visión se nublo cuando sentí la familiar corriente de electricidad en mi columna y segundos después mi semen fue llenado el interior de mi esposa, ambos gritamos el nombre del otro como juntos caemos en la cama.

Su respiración era agitada al igual que la mía, nuestros cuerpos eran sudorosos y pegajosos y nuestro aliento era entre cortado, Katniss cumplió su promesa ella me lo hizo como ninguna otra mujer me lo había hecho nunca. Y desde ahora tenía el conocimiento que nunca sería capaz de renunciar a ella, su cuerpo se volvió mi propia droga personal y necesitaba de ella a diario.

Cuando nuestros cuerpos se calmaron ambos estábamos flotando en una nube de placer, mi cuerpo estaba agotado y mi polla dolía de todo el esfuerzo del fin de semana, pero mi dolor no era comparado con el de Katniss, cuando ella se levantó una mueca de dolor adorno su linda cara, yo solo le di una sonrisa orgullosa de saber que fui yo quien la dejo así.

- Bastardo – ella murmuró caminando al baño.

- Insaciable – dije siguiendo su paso, la cama quedo hecha un desastre y el dulce quedo esparcido por todo los lugares y la ropa de Katniss yacía rota al lado de la mía.

Entramos al baño y con delicadeza lave el cuerpo de mi esposa, ella estaba débil al igual que yo, había perdido la cuenta de cuantas veces lo habíamos hecho pero cada vez que lo hacíamos necesitábamos más, ninguna cantidad de sexo sería suficiente para recuperar el tiempo perdido. Después de que termine de darle Shampoo a su cabello y ella al mío salimos y por primera vez desde que llegamos nos vestimos, nuestro vuelo saldría en la noche y aun quería salir a comer algo con Katniss y ver un poco del lugar.

Nos vestimos con rapidez y Katniss maquillo y peino su cabello más rápido de lo normal, cuando estábamos listo tomados de la mano salimos de la casa, un coche de alquiler nos esperaba en la entrada y rápidamente nos metimos en él, no tardamos más de diez minutos en llegar al pueblo y como toda tarde de domingo este estaba lleno de personas y familias paseando a su alrededor.

Katniss y yo nos sentamos en un pequeño restaurante y pedimos comida tailandesa, estábamos hambrientos y rápidamente devoramos todo, el postre fue tarta de frambuesas que Katniss devoró en dos minutos, y no estoy mintiendo, luego de pagar la cuenta fuimos a caminar por todo el lugar y no miento cuando digo que era hermoso. Las casas eran de aspecto rustico no teniendo punto de comparación con las casas modernas, el pueblo era encerrado por las montañas que poco a poco la nieve de sus picos se derretía dando la bienvenida a la primavera, por las calles se apreciaban más las personas a pie que en carro y el aire al lugar era limpio y fresco.

- Esto es hermoso – mi esposa dijo recostando su cabeza en mi hombro, yo pasé mi mano y la atraje más a mí.

- Sí, lo es – respondí besando su cabello.

- Me gustaría poder quedarnos aquí.

- ¿No te gusta Seattle? - pregunte, ella se encogió de hombros y respondió:

- Es agradable, pero ya no es lo mismo de antes – ella se detuvo y me miro a los ojos – en él hay más cosas tristes que buenas y siento que en ese lugar no podremos ser feliz – me duele verla así porque todo es mi culpa, roce mi mano en su mejilla y ella se inclinó en mi toque.

- Tenemos que tener fe mi amor.

- No se trata de fe Peeta, es solo que no crea que pueda vivir en el mismo lugar que Alma – el nombre pico en mi ser, ese era el nombre de todos mis errores y desgracias – ella y yo no podemos respirar el mismo aire – si fuera otra persona diría que estaba exagerando, pero al ver la mirada de odio y tristeza de Katniss sabía que no era cierto. La tome en mis brazos y con voz baja hable.

- ¿Qué tal si cuando todo termine tú y yo nos mudamos?

- ¿A dónde?

- Este lugar, o al otro lado del mundo – la separe de mí y dando un tierno beso en sus labios hable – donde quieras y sientas que podemos ser feliz, si Seattle alberga tantos recuerdos malos para ambos ¿Por qué no dejarla atrás? – ella pensó por un momento y luego hablo:

- ¿Qué pasa con tu trabajo y con el mío?

- Katniss, sabes que puedo trabajar desde la luna, solo necesito conexión a internet y tú eres la mejor neurocirujana que conozco, estoy seguro que a donde vallamos conseguirás trabajo rápidamente, aunque no me quejo si te quedas en casa y te encargas de nuestros hijos – esta última parte me hizo ganar una sonrisa de ella.

- La luna es un poco lejos ¿no crees? – yo me reí cuando la vi levantando ambas cejas en forma divertida.

- El punto es, que a donde vallamos encontraremos la manera de tener una vida normal, una donde solo seamos tú, yo y nuestro nuevo comienzo.

- ¿Y nuestra familia y amigos? Tu madre no estaría feliz de que nos fuéramos de su lado.

- Ella no es feliz en este momento – dije sombríamente, aún recuerdo la escena que tuvo que presenciar hace ya un tiempo en mi oficina – pero encontraremos la manera, en cambio a Annie y Johanna ella tienes sus propios asuntos y sus propias vidas.

- Puedo dejar a Ann, ella tiene a Finnick con ella, pero no a Johanna, no puedo Peeta y menos cuando ella está esperando un bebe – mis ojos se abrieron, no tenía conocimiento de esa información.

- ¿Johanna qué? – Para mí ella siempre fue como una hermana, yo sabía que ella era un poco libertina, pero pensé que tendría más cuidado.

- Ups – Katniss se tapó la boca divertida, la mire con los ojos entrecerrado diciéndole que no tendría nada de eso y que fuera lo que fuera me tendría que decir ya, Katniss resoplo y se dejó caer en una banca cerca de un parque – ella tuvo un rollo con su asistente o algo así y bueno los métodos fallan

- ¿Tendrá al bebe?

- Al principio ella no quería, pero Peeta es un ser humano que tiene la posibilidad de nacer como la tuvimos todos nosotros no creo que ella tenga el derecho a negarle ese privilegio. Hable con ella eso y ella quiere mantenerlo, por eso no creo que pueda irme, Johanna puede pareces valiente, pero ella está sola y ahora con un embarazo ella necesita apoyo. – la atraje a mí y besé su cabellera.

- No te estoy diciendo que debes de decidir ya, aún tenemos nueve meses por delante y aún hay mucho que reparar, pero si quiero que pienses en ello, en Seattle no está el futuro que tú y yo deseamos, no quiero que nuestros hijos nazcan en la cuna de mis errores, no quiero que al crecer ellos sean marcados por mis errores.

- No lo serán – ella me abrazo fuertemente dándome consuelo – ellos nunca tendrán que saber lo que paso.

- Pero yo si lo sabré y tú lo sabrás y me mata saber el daño que te cause, ¿Cómo puedo vivir sabiendo que en cualquier momento me has de sacar en cara mis errores? O peor ¿cómo puedes vivir con alguien como yo que solo he traído traiciones a tu vida? – en este punto estaba divagando y Katniss lo sabía.

- De la misma manera como yo sé que tú nunca volverás a tener otra mujer en tus brazos que no sea yo – apreté mi agarre en ella y ella continuo – se trata de confianza Peeta, esto está funcionando porque confió en ti, no te puedo decir que como antes pero día a día va creciendo, cuando acepte volver a estar a tu lado era porque tenía conocimiento de tus errores y renuncié a ellos, de esa manera puedo ser feliz, es difícil cuando se me vienen pensamientos de ti con ella, pero rápidamente desaparece por qué sé que estás ahí y de una forma u otra me amas, y con el pasar de los días la pesadilla se vuelven recuerdos que como todo lo amargo quedan en el olvido. Yo te estoy perdonando Peeta, pero la pregunta es ¿te estas perdonando a ti mismo? – no dije nada, porque la verdad no tenía palabras, miré a mi bella esposa y vi que en sus ojos solo estaban la verdad a diferencia de los míos que eran tormentosos y llenos de recuerdos. Mirando de nuevo a sus ojos me di cuenta de lo lejos que habíamos llegado en el trascurso de los días, pero aun así yo no había encontrado el perdón en mí.

- No, no lo hago y no creo que pueda hacerlo – accedí en derrota – ¿Cómo puedo cuando sé que fui yo quien te puso a llorar noches enteras? ¿Cómo puedes tú aun amarme?

- Fácil – ella dijo y mirando al horizonte respondió – porque te amo más allá de tus imperfecciones, porque te amé desde el primer momento y por qué cuando di el ''acepto'' supe que la vida tendría sus ratos amargos – ella me tomo de las manos y volvió su vista a la mía – yo no te amo por los ceros que has puesto en mi cuenta bancaria, ni mucho menos por tu apariencia, te amo por el Peeta que en las noches se despierta llorando y por el hombre que comete errores. Te amo por el hombre que eres cada noche en nuestra cama y por el hombre que sostiene mi mano, has cometido errores, pero te he sabido perdonar, debes perdonarte a ti mismo y recordarte que eres un ser humano, alguien una vez me dijo que una veces somos el puñal y otra veces somos las herida, hoy has cometido errores pero mañana pude ser yo quien lo haga y necesito saber que estarás ahí para mí – una lagrima rodo por mi mejilla, Katniss era excepcional y viéndola ahora no dejaba de asombrarme como había madurado con los años – juntos tenemos un pasado y juntos estamos saliendo de la pesadilla, pero debes perdonarte a ti mismo, debes hacerlo por el amor que me tienes – sus palabras tocaron en lo más profundo de mi cerebro, Katniss estaba perdonando mis errores, yo tendría que ser capaz de lo mismo, hoy era una pesadilla que pronto sería un recuerdo y como dice mi esposa los malos recuerdos quedan en el olvido.

- Yo estaré siempre para ti– dije en voz baja pero lo suficientemente fuerte para que ella escuchar. – solo necesito saber que estarás para mí y no me dejaras.

- No lo hare – ella dijo – siempre encontrare el camino a casa – ella me beso con ternura y con miedo de que en cualquier momento me rompería, no discutí y deje que sus labios acariciaran los míos, tenerla aquí conmigo era la pieza que faltaba y era la razón que tenía para luchar cada día contra lo que viniera.

- Te amo Peeta – ella murmuro contra mis labios dándome escalofrió.

- Te amo Kat – y con eso volví a besarla en medio del parque, la vida es difícil pero no lo es como lo era al principio, tenía a Katniss y lo mejor tenía la esperanza de un futuro con ella, nada está escrito pero si tenía claro que donde ella este estará mi hogar, en una cosa ella no mentía y es cuando me dijo que ser la mujer de alguien no era solo complacer a un hombre en la cama, ser mujer era algo más profundo y más allá de cualquier cosa, y yo no pude haber elegido mejor a la mía, Katniss era la mejor amante que cualquier hombre pueda soñar con sus curvas peligrosas y con el fuego que emanaba de ella en la cama a la hora de hacer el amor, pero fuera de la habitación era la mejor mujer, simple, amorosa y cuidadosa que podía existir, ella me podía hacer sentir hombre a cualquier hora del día pero también sabía hacerme sentir un niño perdido en busca de su dueña.

El resto de día paso con los dos perdidos en un pequeño pueblo entre las montañas de Colorado besándonos y apreciando el paisaje, cada vez que veía un niño pasar pensaba en mi Kat y en el futuro que nos esperaba, cada vez que vi la luz de sus ojos al ver a su alrededor me recordé que estaba en mi poner esa luz cada día, amaba a mi esposa y aunque nuestro futuro aún no estaba escrito tenía la firme intención de hacer de él un cuento de hadas para Katniss … para mi dulce y amada esposa.