Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 17.-

(16 de marzo de 2016)

PDV PEETA

- ¿Cómo puedes comer eso a esta hora? – pregunte con los ojos abiertos.

- Fácil – Katniss respondió – es porque tengo un estomago de acero – y con eso volvió a lamer la cuchara cubierta de chocolate. Actualmente estábamos sentados en la sala de nuestra casa, era cerca de las 8 de la mañana y hace poco acabábamos de llegar de nuestro viaje. Katniss se sentó en uno de los sofás más grandes y con la torta de chocolate que había preparado el día anterior entre sus piernas.

- Está bien – dije colocándome de pie – pero después no vengas a decir que tienes cólicos.

- Como digas papá – rodeé mis ojos y fui en busca de una taza de café.

El día de hoy sería largo ya que había mucho trabajo por hacer y no solo eso, también tomamos la decisión que hoy sería mi turno para ver al doctor Aurelius ya que yo no había tenido la sección en privado con él, no es que me emocionara mucho verlo, pero yo había prometido hacer todo lo que estuviera en mi alcance para mejorar las cosas con mi esposa.

Comencé a preparar una taza de café cuando mi celular sonó, dejando el azúcar de un lado tomé mi teléfono y vi que era un mensaje de un número desconocido, quería ignorarlo, pero como siempre la intriga gano por lo cual abrí el mensaje y vi que era una foto, mis puños se cerraron y sentí mi sangre hervir cuando vi lo que era.

Dentro del mensaje era una foto de un ultrasonido y como encabezado decía ''nuestro pequeño hijo'' las manos me temblaban y él pulso se me acelero, no podía creer que Alma seguía con la idea estúpida de que ese bebe era nuestro, pero al parecer la mujer estaba enferma de verdad. En medio de mi rabia no vi que dos conjuntos de manos me tenían abrazado por la parte de atrás y el olor a chocolate me dijo quién era.

- ¿Qué pasa? – Katniss pregunto, dando la vuelta para quedar enfrente de mí.

- Nada – mentí y ella lo supo, resople y le mostré la foto, ella tomo el celular y estudio un momento antes de que sus ojos se volvieron oscuro de la rabia, sus nudillos eran blancos del agarre que tenia de mi teléfono.

- Esa zorra… - no termino de decir lo que pensaba cuando mi celular choco contra la pared, mis ojos se abrieron por el shock y la conmoción, yo ya sabía que Katniss a veces pierde los estribos, pero nunca para llegar a tal punto – te lo había dicho, mientras vivamos en la misma ciudad no seremos capas de ser felices – ella se marchó echando humo a nuestra habitación y yo me quede parado en la mitad de la cocina aun conmocionado por lo que había pasado.

Cuando me recuperé de la conmoción fui en busca de mi esposa para encontrar de que estaba encerrada en el baño, toque, pero ella se negó a abrirme supe que la foto que había visto desato malos recuerdos en ella y no la culpo por eso, no debe ser fácil ver cosas como esas y más cuando tu marido es el responsable de ello.

- Katniss, Amor ábreme por favor – rogué cuando golpeé la puerta por décima quinta vez.

- Vete – ella dijo entre sollozos y rápidamente me puse en alarma, prefiero una Katniss enojada que una Katniss llorando y más por mi culpa, cada lagrima que Katniss regaba era solo por mi culpa.

Teniendo la necesidad de tenerla en mis brazos fui en busca de la llave maestra y gracias al cielo estaba en el cajón en la que siempre la guardo con ágil paso volví al cuarto y en dos segundo tenía la puerta del baño abierta, la imagen que me recibió quebró algo dentro de mí, acurrucada en una bola estaba mi esposa, su cuerpo temblaba por los sollozos y su respiración era agitada. Sin pensarlo la tome en mis brazos y la deje sollozar en mí, al mirarla no veía la misma mujer de hace 20 minutos, no, en cambio veía a una mujer que parecía una niña perdida, Katniss lloro por más de una hora hasta que al parecer sus lágrimas se habían agotado.

- ¿Por qué? - pregunto después de guardar silencio.

- Perdón – fue todo lo que dije, no necesitaba preguntar a que se refería, yo sabía porque ella aún se preguntaba, por qué yo le había sido infiel.

- ¿Volveremos hacer felices? – la desconfianza en su voz me hizo entrar en pánico.

- Por supuesto, por favor no dudes.

- ¿Cómo puedes estar seguro?

- Porque te amo – ella no dijo nada y dejo procesar mis palabras, en este momento desee con todo mi ser de que ese te amo valdría algo, yo sé que ella no me creyó, pero igual no dijo nada para no lastimarme lo cual se lo agradecí. Volvimos a guardar silencio hasta que ella volvió hablar.

- Quiero mudarme.

- ¿A dónde? – pregunte, si Katniss quería irse a marte pues hasta haya iríamos.

- No lo sé – ella frunció el ceño – lo más lejos posibles – ella se volvió a mí y me miro a los ojos – donde nadie sepa quién o qué somos, donde no tengamos historia y donde ella no esté – la última parte de esta saco una lagrima de su ojo que rápidamente limpie con mi dedo pulgar – no puedo seguir viviendo tan cerca de ella, no puedo – los sollozos de antes volvieron a flotar de la nada y ella se acurro en mi – mientras ella este no podremos ser felices Peeta, tú la has metido en nuestra vida, tú la debes de sacar – el desespero de su voz me causo tristeza y lágrimas silenciosas corrieron por mis mejillas cuando yo consolaba a mi esposa.

Alma se convirtió en una pesadilla en nuestras vidas y necesitaba cortar ese problema de raíz, pero antes de hacerlo debía hablar con Katniss de mi aventura con Alma, no podía darme el lujo de permitir que Alma lo hiciera primero, ya era bastante malo como para que se enterase de boca de otra persona, no sé cómo empezar la conversación, pero tendría que sacarla a flote a Katniss, le haría daño, pero no tanto como si se enterara de otra persona, aunque eso tampoco era seguro, unas cosas es saber que tu esposo te fue infiel, pero otra muy distinta es conocer cada detalle de aquella relación.

- Debemos de irnos – Katniss se puso de pie y me tendió la mano para ayudarme. Cuando ambos estábamos de pie ella me miro con los ojos rojos y con su dedo pulgar limpio mis lágrimas – encontraremos la forma de volver hacer felices – ella susurro pegando su frente a mis labios – no dejaremos que ella se interponga – la determinación en su voz me hizo amarla más si es que era posible, ella no solo era fuerte por ella, si no por mí también.

- Lo siento mucho Kat, no quería caus… - ella me detuvo callando mis palabras con su dedo.

- No te disculpes, ya has hecho lo suficiente este mes, solo mantenla alejada de nuestras vidas, no quiero saber de ella ni escuchar su nombre, quiero que esa mujer muera aquí y ahora – ella me abrazo y yo no dude en devolver el abrazo – si dejamos que ella gane, nos quitara todo por lo que hemos luchado, prométeme algo – ella dijo mirando mis ojos, yo asentí rápidamente. – al terminar el mes tú y yo nos iremos de aquí, para siempre, y al salir por esa puerta no miraremos atrás, seremos solo tú, yo y nuestros seres queridos, tienes que prometerme que Alma morirá para nuestras vidas, a partir de ahora – su voz era autoritaria, pero en ella había miedo, miedo a que yo me negará.

- Lo prometo – bese sus labios y ella se relajó en mis brazos – al terminar el mes tú y yo tomaremos nuestros pasaportes y nos iremos lejos de aquí.

- Te amo Peeta – ella dijo poniendo su cabeza sobre mi corazón, una sonrisa apareció en sus labios cuando vio que mis latidos aumentaron de ritmo, pues siempre era así cuando ella decía esas palabras.

- Te amo más Kat, siempre.

Dejar a Katniss en la clínica no fue tarea fácil, pues después de todo un fin de semana juntos era difícil separarse, no sé lo que era, si era miedo u otra cosa, pero el caso es que cada vez que nos separábamos sentía que una parte de mi faltaba y el miedo surgía. Miedo a que cuando fuera a buscarla ella ya no estaría. Debo admitirlo después del mensaje de Alma las cosas se pusieron tensas y aunque no volvimos al punto de partida si nos puso a caminar sobre la cuerda floja.

Llegar a mi oficina no fue fácil, las cosas cada día eran más tensas y los días parecían hacerse eternos, amo mi trabajo, pero días como hoy lo aborrezco, ¿será porque es el causante de todas mis desgracias? No lo sé, pero sí sé que desde que me metí tanto en mi trabajo las cosas han ido de mal en peor. Entre en mi oficina y una visita inesperada me esperaba sentada en una silla. Mi paso vacilo y mis manos comenzaron a sudar cuando me di cuenta de quién era.

- ¿Madre? – salió más como una pregunta, no me creía lo que mis ojos estaban viendo. Mi madre se volvió a mi voz y me dedico una media sonrisa.

- Hijo – ella dijo, en otras circunstancias ella se habría levantado y me habría tomado en sus brazos, pero esta no era una de ella.

- No es que no esté feliz de verte, pero ¿Qué haces aquí? – ella medio una sonrisa maternal y me invito a tomar asiento junto a ella.

- Creo que necesitamos hablar – no sabía si estar feliz o preocupado, nunca me preocupe de ser reprendido por mi madre por lo cual no sabía que esperar de esta conversación.

- Por supuesto – dije tomando asiento a su lado - ¿Qué quieres hablar?

- De todo – ella no dudo en responder – ¿Qué tal si empezamos desde el principio?

- ¿Qué quieres saber?

- ¿Qué tal si me cuentas por que le has sido infiel a tu esposa? – mi manzana de Adán bajo y subió como las palabras frías salieron de su boca, ella no se veía enojada pero sus ojos mostraban una historia diferente, miré a mi madre un poco más y tragándome la vergüenza respondí.

- La verdad no lo sé, todo empezó mal de un día para otro, mi trabajo aumentó por lo cual ya no tenía tiempo para estar en casa, Katniss al ver esto comenzó a trabajar más y la relación se distancio, ella siempre intento todo, pero para mí nada era suficiente, me encontré perdido en mi trabajo y en el deseo de tener más dinero, la fama se me subió a la cabeza y me olvide de mi hogar, al pasar más lejos de casa mis necesidades crecieron, me frustraba no poder tener a Katniss cada hora del día para complacerme, pero Alma si estaba para tomar el lugar, no sé qué me paso, me cegué y luego cuando abrí los ojos descubrí el daño que hice – en este punto mi voz temblaba, mi madre solo escuchaba atentamente – sé que he cometido muchos erros ¿sabes, hasta pedí el divorcio? – Me reí amargamente – y Katniss por verme feliz accedió ¿y sabes que me mata a diario? Que ella siempre renuncio a su felicidad por la mía, renuncio a su vida por darme la mía y aun así después de que la trate como basura sigue renunciando a su orgullo por mí – cuando termine mi discurso mi madre me tenía en sus brazos cuando lagrimas caían de mi rostro, al dejar salir todo fue como una llave que fue abierta para no dejarse cerrar.

- Shhh cariño – ella me consoló de una manera que solo una madre podría – sé que sufres y sabes que te lo mereces, pero la pregunta más importante es ¿has aprendido la lección?

- Por supuesto, mis hechos casi me cuestan mi matrimonio – mi madre sonrió y me volvió a tomar en sus brazos

- eso es lo que importa. – me separe de ella y la mire a los ojos.

- ¿No estas enojadas?

- Sí, pero no tanto, no te puedo decir que me siento orgullosa del hijo que eres hoy en día porque te mentiría, pero sé que el Peeta que crie está en algún lugar escondido y está saliendo a flote, has hecho un daño sin igual a tu esposa, pero como tu estoy sorprendida del amor que te tiene esa mujer – ella se quedó pensando un momento y volviendo su atención a mí hablo con voz perdida – ahora veo que es el amor verdadero, cuando tu padre me fue infiel no me moleste en arreglar las cosas, la mejor solución fue firmar los papeles, nunca me cuestione el porqué de las cosas ni mucho menos me he preguntado ¿Qué hubiera sido si…? ¿Y sabes por qué eso? – yo negué con la cabeza, ella me sonrió, pero aun así estaba perdida en la memoria - porque yo nunca amé a tu padre de la manera que ella te ama a ti, cuando ella te mira es como si fueras el único hombre en el mundo, porque ella lleva tu apellido con orgullo y por qué los más importante es que ella se arrodilla ante el mundo solo para verte feliz, eso hijo mío es amor – las palabras de mi madre eran sabias y verdaderas.

- Le he fallado – dije agachando la cabeza - ¿Cómo puede ella amarme?

- Fácil – mi madre respondió – ella primero amo lo malo que hay en ti y luego supo amar lo bueno, él día de su boda ella me dijo que no esperaba el cuento de hadas de las películas si no la historia verdadera detrás del cuento de terror, cuando ella se casó no creyó en el juntos para siempre por que como ella te dijo en sus votos ''para siempre es demasiado tiempo, tiempo del cual ella no era dueña'' pero ella si te juro que en una vida vivirían una eternidad, y ella lo está cumpliendo. Hijo debes de ser más sabio que estúpido y cuando te vuelvas hacer esa pregunta mira a sus ojos y en ellos encontraras la respuesta en el solo brillo sabrás la respuesta a cualquier pregunta. – mire a mi madre y su sonrisa maternal había vuelto, sus palabras eran ciertas y yo no tenía por qué dudar de Katniss, el simple hecho de que ella estuviera aquí respondía todo.

- ¿Me has perdonado? – pregunte con voz temblorosa, estando en los brazos de mi madre me hizo darme cuenta de cuanto la amaba y cuanta falta me hacía, ella me dio una risa cálida y sobando un mechón de mi cabello respondió.

- Nunca estuve enojada, solo decepcionada, pero ver ahora el verdadero Peeta que yo crie me hace ver que no todo está perdido, no estoy feliz de cómo se dieron las cosas, pero sé que estas luchando por Katniss y eso me hace sentir orgullosa de ti, el camino es largo hijo, pero si lo haces tomado de la mano de ella te aseguro que los resultados serán los mejores.

Mi madre y yo ese día hablamos como no lo hacíamos desde que era niño, no puedo decir que me siento orgulloso del hombre que soy, pero mientras tenga a mis mujeres todo está bien, Katniss es mi escudo, pero siempre necesitare a mi madre, ella me abrió los ojos de la única manera que una madre puede hacerlo. Ella nunca me juzgo y siempre tenía un consejo bajo la manga y debo admitirlo sus palabras volvieron a sacar una que otra lagrima, no sé qué hice para merecer esto, pero mi suerte era hermosa ya que contaba con dos mujeres que me amaban más que a su vida.

Como la tarde comenzaba mi madre tuvo que retirarse ya que tenía que encargarse de unos asuntos, pero antes de irse me hizo prometerle que vendríamos a almorzar este domingo, yo más que encantado acepte. Katniss y yo no habíamos hablado en todo el día, pero ya no me preocupaba como antes, la conversación con mi madre me hizo más bien del que cualquiera se puede imaginar.

Esta noche seria mi primera sección individual con el doctor y mentiría si digiera que no estaba cagado del miedo, después de todo él sería el primero en saber el trasfondo de mi relación con Alma, pensar en ella era como veneno por lo cual deseche los pensamientos. Estaba editando unas cosas en mi computador cuando la bandeja de entrada de mi correo se ilumino, abrí el mensaje y una sonrisa se dibujó en mi cara. Lo leí y sentí anchar más esa sonrisa.

''Te extraño… Sra. Mellark''

Era conciso y simple, pero celebro muchas emociones más que si hubiera escrito todo un poema. Rápidamente teclee mi respuesta.

'' Te extraño más, no veo la hora de tenerte en mis brazos… Sr. Mellark''

Presioné enviar y en menos de dos minutos su respuesta había llegado.

'' Eres insaciable ¿lo sabias?''

Sonreí para mis adentros, era verdad, todo el día había deseado su cuerpo y no veía la hora de poder volver a enterrarme en ella y perderme en su aroma.

'' Que puedo decir, tengo la mujer más sexi del planeta''

No hubo respuesta inmediata por lo cual supe que un paciente debió de llegar, volví a mi trabajo y pronto era la hora de ir a mi cita, esta era más temprano de lo común ya que quería recoger a Katniss y luego ir a cenar, estaba terminando mi trabajo cuando en mi bandeja apareció otro correo.

'' Buena respuesta… pronto repetiremos el fin de semana ''

Sus palabras eran una promesa y me entusiasmaron mucho. Ahora si podía decir que el tiempo era más lento que lo de costumbre y solo quería pasar por todo esto ya y volver a casa con mi esposa, apague el ordenador y tomando mis cosas me marche, mi reloj dijo que eran las 5:30pm y mi cita era a las 6:00pm, tenía buen tiempo. Salí en mi auto y rápidamente me adentré en las calles de Seattle, como todos los días estás eran llenas de tráfico, pero pude salir de el sin ningún problema. Llegue al doctor justo a tiempo.

- Buenas tardes Peeta – él Dr. Aurelius me recibió con la mano extendida y un gesto formal.

- Buenas tardes – respondí igual de formal. Nos sentamos y nadie dijo nada, me sentía más incómodo aquí solo que cuando estaba con Katniss, el doctor lo noto por lo cual rompió el hielo.

- Así que Peeta … - comenzó cruzando las piernas de una forma elegante – cuéntame ¿de qué quieres hablar hoy?

- De muchas cosas, no sé por dónde empezar – dije, miré a mi alrededor en busca de cualquier cosa menos los ojos del doctor.

- ¿Qué tal si empezamos y me cuentas un poco de tu relación con Alma? – él sugirió, trague un poco ya que no quería llegar tan rápido a ese punto.

- Es complicado – dije ignorando el nudo en mi garganta, pero entonces recordé que esto era para Katniss y yo por cuál debería ser lo más sincero. Resoplé un poco y me puse cómodo – no sé si se le pueda llamar una ''relación'', porque creo que la palabra es un poco más profunda de lo que en verdad paso.

- Y según tu ¿Qué fue lo que en verdad paso?

- Sexo – dije con vergüenza – eso fue todo lo que paso, yo tenía necesidades, Alma de cierta forma las cumplió.

- Cuando dices de cierta forma te refieras a que ¿no siempre cumplió tus perspectivas?

- Algo así – fruncí mi entrecejo tratando de encontrando las palabras correctas – ella siempre me intento complacer, pero el caso fue que nunca me halle satisfecho siempre faltaba más, o no era lo que buscaba.

- Tú dices que ella de cierta forma cumplió ¿a qué te refieres? – trague un poco esta era la parte que no quería decir, me quede callado un momento y esta vez el doctor no hizo nada para romper el hielo, cuando vi que no estaba diciendo nada decidí decir la verdad.

- Siempre que estaba con ella era de una forma violenta, nunca dejaba que encontrará su placer, solo el mío…

- ¿Dejabas que se tocara?

- No – dije – siempre la vi como un juguete sexual, por lo general siempre me gustaba amarrarla para que no pudiera tocarse o intentara besarme, y cuando hallaba la manera de llegar a mí, me enojaba y ella lo pagaba.

- Peeta debo de hacerte una pregunta y quiero que me respondas con la verdad – asentí con la cabeza y él procedió - ¿eres un sádico? – cuando sus palabras salieron de su boca mis ojos se abrieron, nunca utilizaría ese nombre para mí, si fui brusco y más haya de violento, pero no para llegar a ser un sádico.

- No – dije con voz amenazante – no lo soy, si fui algo brusco, pero nunca fui más haya como para ser tal cosa,

- ¿Entonces por qué ser así con ella, cuando es más que obvio que ella te daba placer?

- Por lo mismo – él parecía confundido por lo cual me expliqué – cuando estaba con ella siempre estaba enojado conmigo, mi esposa y el mundo, nunca la buscaba por felicidad ni menos por gusto, cuando ella estaba y estábamos juntos era porque estaba enojado y la mejor forma que encontré era acostándome con ella.

- ¿Le has hecho daño? ¿Físicamente?

- Si – dije recordando la vez que su cuerpo quedo lleno de morados por mi agresividad.

- ¿Y ella se enojó? – pensé en ese tiempo y me di cuenta que fue todo lo contrario, Alma no se vio enojada ni nada por el estilo, en cambio cada vez que volvió a pasar me pedía que fuera como ese entonces.

- No – dije confundido – ella lo disfruto – él se quedó pensando en un momento y una pregunta surgió en mi mente – ¿es ella una sádica? – Aurelius dejo salir una sonrisa de compresión y paso a explicar.

- Ella no es tal cosa, Alma esta tan empeñada en ser lo que quieres para ti que hace lo que a ti te gusta, ella sabe que las cosas románticas no te van o al menos no con ella por lo cual acepta lo que le das.

- ¿De verdad ella me ama? - pregunte horrorizado.

- No lo sé, puede que sí, puede que no, solo lo sabe ella, me he enterado lo del embarazo y puede ser una muestra de que solo es obsesión, ella se obsesiono a tal punto que te quiere solo para ella, puede que no sea amor, pero ella puede ser de las mujeres que no acepta un no por respuesta.

- Eso es ella – respondí bien seguro, Alma no le gustaba ser rechazada por nadie en el mundo.

- Hay tienes la respuesta de si ella siente algo por ti.

- ¿Si Katniss se entera de esto me perdonara? Digo, ¿después de darse cuenta de cómo fue mi relación con otra mujer? – pregunte, no estaba seguro de como ella lo tomaría.

- ¿Ella conoce tu fase violenta?

- No – respondí en el temor.

- Para saberlo debes decirle, pero debes de ser tu quien lo haga, es algo complicado cuando te das cuenta de que tu esposo fue otro, es una faceta de Peeta que ella nunca ha visto y puede que se asuste un poco, por lo cual es mejor que seas tú quien se lo diga y se lo explique, aunque eso lo dejo a tu juicio – yo asentí, pero sin saber qué hacer, no quería que Katniss pensara que era un sádico o algo por el estilo.

- Lo pensare – fue todo lo que dije, él Dr. Asintió, pero no dijo nada más él me dejo perdido en mis pensamientos y me programo la próxima cita.

Salí de su consultorio más confundido y temeroso que nunca, no quería que Katniss conociera mi pasado, pero no tenía opción si no era yo quien se lo decía Alma no perdería el chance de arruinarme y comenzar a cantar todo como un loro, después de todo le hice daño no solo mental si no físico y ella estaba sedienta de venganza no me sorprendería que llegara mañana a contarle a Katniss por lo cual supe que tenía que ser pronto que yo digiera la historia antes de que algo malo pueda pasar.

Todo el trayecto a la clínica fue perdido en mis pensamientos y antes de darme cuenta estaba aparcando fuera del lugar de trabajo de mi esposa, eche un vistazo al edificio y este lucia más lúgubre a esta hora del día, deje aparcado y entre. El frio y el olor a esterilización me recibieron como siempre, un par de enfermeras me saludaron con un gesto agradable cuando yo fui en busca de mi esposa.

La encontré en su oficina quitándose su bata de hospital, tome su apariencia y el miedo de antes volvió, yo no quería perderla y me patee mentalmente por haber sido tan estúpido de haber traicionado a tal mujer, sin saber que hacía cerré la puerta y eché llave, ella se volvió un poco asustada ante el sonido, pero cuando se dio cuenta de que era yo sus facciones se relajaron y una sonrisa apareció en su cara, no sé qué vio en mi rostro ya que su sonrisa se borró, pero antes de poder preguntar algo la tome en mis brazos y estrelle sus labios con los míos, ella se asustó un poco por mi reacción, pero rápidamente comenzó a devolverme el beso, la atraje más a mí porque sentía que estábamos a millas de distancias.

Ella sintió mi urgencia por lo cual no se separó ni hizo ninguna pregunta, su olor inundo mis fosas nasales y la suavidad de su piel toco la mía, el miedo creció, yo no quería perderla, ¡Joder! Me moriría si lo hiciera, pero tampoco sé cómo evitar eso, tenía que decirle, tenía que contarle todo, pero no tenía el valor de hacerlo, mi cuerpo estaba ansioso por el de ella por lo cual sin importarme el lugar subí su falda hasta que quedo alrededor de su cintura, Katniss nunca dejo de besarme y me dio el consuelo que tanto necesitaba.

Con manos ágiles rompí su tanga y ella gimió en mi boca, la agresividad de mi acto la encendió porque su vagina se humedeció más, mi pene hinchado pedía libertad de mis apretados pantalones, Katniss sintiendo el llamado tomo el botón y lo abrió seguido de bajar la bragueta. Cuando mi polla salió al aire di gracias al alivio que sentí. No perdí tiempo, levante una de sus piernas y posicionándome entre sus caderas la penetre duro dejando salir un gruñido, ella era tan caliente y resbaladiza que me dieron ganas de hacerlo de inmediato.

Impuse un ritmo rápido, quería sentirla toda, quería que ella gritara de placer, quería que ella supiera que era a la única que le hacia el amor de mil maneras diferentes y quería que ella supiera que era la única mujer para mí, con el sudor corriendo por nuestros rostros y con los gemidos de mi esposa resonando por todo el lugar mi cuerpo exploto en el mejor de los orgasmos, Katniss no vino conmigo por lo cual me puse de rodilla y tome su coño chorreante en mi boca y lo chupe como a una paleta.

- Oh Siii – ella grito agarrándose de mi cabello – se siente tan rico… por favor no pares – ella tiro su cabeza hacia atrás cuando yo seguí chupando y mordiendo, ella sabía tan delicioso y más me encantaba su sabor cuando era mezclado con el mío, mordí su clítoris y pase mi lengua por él y en ese momento mi esposa exploto dejando salir un grito de placer, sus jugos corrieron por sus piernas como yo me apresure a chuparlos y beberlos todos, ella era exquisita.

Cuando termine de limpiarla juntos caímos al suelo en un nudo de calor y sudor, su pecho bajaba y subía al igual que el mío, yo me aferre a ella y ella a mí, mis preocupaciones de antes desaparecieron en este momento cuando la tenía en mis brazos, ella era tan pequeña y frágil, pero encajaba tan perfectamente en mi como un rompe cabezas.

- Hola a ti también – ella dijo después de que nuestros cuerpos se calmaran un poco, yo sonreí y besé su cabellera rebelde.

- Te extrañé – dije sin responder a su saludo, no tenía por qué.

- Eso vi – los dos nos reímos. Ella se sentó sobre mi regazo y tomo mi cara en ambas manos – ¿estás bien? – pregunto, miré a sus ojos y vi la preocupación de ellos, sé que era buen momento para hablar de ello, pero el caso era que no quería arruinar el momento que acabábamos de tener.

- Todo bien – mentí y la bese para que no pudiera ver la verdad en mis ojos – debemos de ir – ella asintió y se puso de pie, comenzó a vestirse y yo imite su acción, cuando estábamos listos salimos juntos del consultorio he ignoramos las miradas divertidas de las enfermeras. Al llegar al auto y antes de que ella entrara la tomé en mis brazos y besando sus hinchados labios le dije:

- Te amo, por favor nunca dudes de ello – Katniss miro un momento en mis ojos antes de cerrarlo y apoyar su cabeza contra mi pecho, pensé que no respondería nada, pero el caso es que si lo hizo.

- Te amo más – mi cuerpo se relajó como lo hacía cada vez que decía esas palabras – y nunca dudare de tu amor por mí – esas palabras me hicieron sentir un poco seguro y más tranquilo, pero en el fondo de mi mente me seguía haciendo la misma pregunta una y otra vez ¿Cuánto durara esta calma? Apreté un poco más mi agarre a Katniss y me prometí que pronto hablaría con ella, no sé cómo haría, pero encontraría la manera de hacer que ella se quedara conmigo… para toda la vida.