Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.

Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.

AU (Universo Alterno). Espero les guste.


Recuperándote

Capítulo 18.-

(17 de marzo de 2016)

No puedo decir que la vida haya sido como un sueño porque estaría diciendo la peor y vil mentira que puede existir, pero tampoco puedo dejar de resaltar que si ha sido mejor que un tiempo atrás. Las cosas en casa eran buenas, pero no tanto como me gustaría, y el hecho era que Alma siempre encontraba la manera de estar en medio de nosotros dos y eso ya hoy en día me enfurecía, cada vez que escuchaba su nombre todo dentro de mi hervía y no solo eso también deseaba que alguien como ella desapareciera.

Mi vida hace dos años era perfecta tenía el marido perfecto, la casa perfecta, el trabajo perfecto y todo era perfecto, pero luego Peeta daña esa perfección entrándola en nuestras vidas, sé que no puedo ser dura con él, pero al ver la foto en su celular malos recuerdos surgieron de mis pensamientos y eso me hizo enojar, quiero mi matrimonio de vuelta, quiero formar mi familia, pero con esa perra en el medio no puedo lograrlo.

Estaba conduciendo a la clínica y mi celular comenzó a sonar, lo ignore pues sabía que no era Peeta y la verdad no tenía ánimos de hablar con nadie, al llegar a mi trabajo deje caer la cabeza contra el volante y tome una respiración profunda, no entendía por qué me sentía tan de mal humor él día de hoy pero el caso es que desde que me levante solo quería partirle la cara a alguien.

Apague el motor y subí en el elevador, como siempre el aire frio y el olor a esterilización me recibió, en otros días el aroma seria reconfortante pero no ahora, salude a mi jefe y a unas pocas enfermeras que estaban en el lugar, pero rápidamente me escabullí hacia mi oficina, como dije no estaba de humor. Entre en mi oficina y me deje caer en el asiento, gracias al cielo mi próxima cita era en una hora así que en este tiempo podía pensar en mi desgracia. Bueno no la llamaría así, pero estaba cerca.

No sé por qué me sentía con tanto malestar, pero algo en mi decía que a este rompecabezas le falta una pieza y era algo importante, la idea me había venido rondando en la cabeza desde hace poco tiempo, pero anoche al Peeta llegar a mi oficina y follarme como si no hubiera un mañana el sentimiento creció, él cada día parecía más temeroso y no solo eso, también el parecía inseguro, después de tomar el desayuno esta mañana le pregunte por su cita y el solo respondió que fue bien, pero yo podía ver más allá de su fachada, sus músculos se habían tensionado al igual que su quijada, sus cejas se fruncieron y su rostro perdió un poco de color. Lo empuje un poco, pero él me silencio diciendo que eran cosas del trabajo, lo deje pasar, solo por esta vez. Mi celular volvió a sonar y yo tragándome un gemido respondí.

- Mellark – la otra persona dejo salir una risa picara y respondió.

- Bueno, si no es la mujer más hermosa del mundo – de inmediato mi sonrisa creció cuando reconocí la voz.

- ¡Cato! – exclame, ahora escuchando su voz me había dado cuenta de cuanta falta me había hecho.

- Creo que alguien está emocionada por mi llamada – rodee mis ojos, pero igual no deje de reír – ¿Cómo estas Katniss?

- Bien – dije - ¿y tú?

- No me quejo

- ¿Cómo ha sido la vida con Clove?

- Un poco difícil – su tono se oscureció un poco y rápidamente me puse en alerta.

- ¿Qué pasa? ¿Todo está bien?

- ¿Qué te parece si tú y yo almorzamos y te pongo al día con los detalles? – sin pensarlo accedí.

- Me encantaría, te veo a la 1:00pm en el restaurante de la otra noche.

- Está bien, nos vemos – con eso la línea se cortó y yo quede un poco indispuesta, Cato en el poco tiempo que lo conocía nunca se había mostrado tan sombrío, por lo general él siempre era alegre por lo cual era un poco raro verlo así. Pronto mi primer paciente llego y una sonrisa sincera se dibujó en mi rostro.

- Buenos días Sr. Cinna – salude cuando él tomo asiento.

- Buenos días Doc.- me había involucrado más con este paciente, no sé por qué, puede ser por el hecho de que era tan joven y ya se había mentido en tantos problemas que me causo cierto pesar por él.

- ¿Cómo has estado? – pregunte.

- Bien, mi brazo ya no duele, aunque las medicinas siguen siendo una perra – yo levante una ceja y él se corrigió por su vocabulario – lo siento.

- Está bien – teclee en mi computador y luego volví a él – por favor ponte en la camilla y quítate la camisa – él asintió e hizo lo que le dije, yo me puse unos guantes y revise su herida, como lo supuse hace una semana su herida mejoro y ahora podía retirar los puntos, con pinzas comencé a cortar el hilo y con otras jalé de él. Él chico se estremeció un poco por sentir el hilo deslizarse de su piel, pero no dijo nada, limpie la herida y coloque un poco de crema para que terminara de sanar bien, le mostré como lo hacía para que él pudiera hacerlo en casa.

- ¿Estaré bien Doc.? – él joven pregunto mientras volvía a tomar asiento.

- Estarás bien, tendrás las terapias por dos meses para recuperar la movilidad y aplicaras la crema como te enseñé para mejorar la cicatriz – hice una nueva fórmula en mi computadora y la imprimí, él la tomo y la guardo en su bolsillo – así que es todo por hoy, espero que te mejores y por favor no te mentas en más problemas – él sonrió y negó con la cabeza.

- Lo prometo, aprendí mi lección – yo asentí y dedicándole una sonrisa él se marchó.

Mi día continuo tranquilo, por lo general pase casi toda la mañana en el cuarto de Alice, ella apenas estaba despertando de su coma, pero lo estaba haciendo bien, el día de ayer su cerebro volvió a la normalidad por lo cual el accidente no dejo secuelas, gracias al cielo. Me gustaba pasar mi tiempo con la familia de ella, ellos eran poquitos, pero cariñosos, Laura siempre tenía una sonrisa en su rostro que me recordó a mi madre, y Ángel siempre estaba dispuesta a jugar conmigo y hacer mi vida más fácil.

Sentía un poco de nostalgia por que al estar con ellas me recordaba a mi madre y mi padre, hace tanto no los veía y era por mi propia culpa, mi padre tenía negocios que atender en Inglaterra por lo cual ellos viven allí, antes vivían aquí en Seattle, pero luego de que Johanna y yo termináramos nuestros estudios ellos se volvieron para Inglaterra, pero siempre que tenían la posibilidad me visitaban, y no los veo desde navidad. Mi familia era pequeña yo no tenía hermanos y solo consistía en mi padre, mi madre, Johanna y yo, pero, aunque éramos pocos siempre fuimos felices.

Mire mi reloj y vi que este marco 10 para la una, tomando mi cartera salí de mi oficina y baje al parqueadero. No me tomo más de 15 minutos llegar al restaurante ya que las calles estaban solas, al llegar aparque y entre. A diferencia de las calles el lugar estaba lleno, Cato me esperaba en una mesa y cuando me vio su rostro se ilumino.

- Estas hermosa – mis mejillas se sonrojaron y no entendía por qué, respondí besando su mejilla.

- ¿Cómo has estado? – pregunte después de que el tomo asiento junto a mí.

- Como dije he estado bien…-

- Pero… - incite a que me contara.

- Clove, eso pasa – su cara estaba sombría y sus ojos tristes.

- ¿Han tenido problemas? – pregunte

- Sí y muchos – él levanto sus manos exasperado y comenzó a contarme la historia completa – no la puedo entender, dijimos que estaríamos bien siendo libres y en la intimidad solo seriamos ella y yo, pero este fin de semana todo cambio, ella comenzó a gritarme como loca y a decir que yo no la quería y que no me importaba sus sentimientos, al principio yo estaba confundido y no entendía de donde el arrebato, pero ella luego en medio de la gritería saco una foto mía donde estaba con Glimmer cenando – mis ojos se abrieron, pero me quede en silencio quería que el terminara la historia antes de dar mi opinión – ella dijo que yo aún follaba con ella y que ella simplemente era una forma de darle celos a Glimmer para hacer que ella vuelva conmigo – Cato dejo caer su cabeza en sus manos y continuo hablado – no sé por qué se puso así, si salí a cenar con Glimmer pero no era por las razones que ella cree.

- ¿Entonces por qué son? – pregunte.

- Glimmer quiere volver, ella dijo que aún me ama, pero yo sé que no es verdad, él tipo con el que ella me engaño la dejo en la ruina y se fue con otra o eso escuche, ella está desesperada y vino a mí en busca de una segunda oportunidad, ella está loca si cree que voy a volver con ella y se lo dije, pero como siempre ella se puso a llorar y lamentarse y a pedir perdón ¡Joder! Le falto ponerse de rodillas.

- ¿Por qué no simplemente decirle no y marcharse? – Cato no era un tipo de dar explicaciones por lo cual se me hizo raro que se las diera a Glimmer.

- Lo intente, pero ella me dijo que si no recordaba los momentos que hemos vivido y de cómo fuimos felices – él dejo salir una risa amarga que convino con su estado de ánimo – Glimmer no quiere a nadie, cuando ella se casó conmigo lo hizo por el dinero, siempre fue de clase humilde y ella quería ser alguien en la vida, lástima que no me di cuenta antes.

- Mira Cato sé que es un poco duro, pero debes de entender a Clove un poco, digo no es fácil ver a tu pareja en los periódicos con su ex esposa, y más cuando has pasado por lo que ella ha pasado – dije tomando su mano – las cosas son difíciles cuando se están en pareja.

- ¿Crees que no lo sé? – Cato señalo divertido – si mal no me acuerdo estuve casado – yo rodee mis ojos y con voz firme pero suave hable.

- Has estado casado, pero con un trofeo, Cato tu matrimonio siempre fue una mentira y lo sabes, Glimmer solo estaba ahí por el dinero y puedo apostar que la única vez que la veías era a la hora de dormir y cuando tenías un evento porque de resto cada quien era por su lado ¿o me equivoco? – Él negó con la cabeza derrotada – eso no es una relación, una relación es donde hay días buenos, pero ellos conllevan a días malos, y eso es lo que tienes con Clove ella te quiere…

- ¿Cómo lo sabes? – él interrumpió. Yo le dediqué una sonrisa y apretando un poco más su mano respondí.

- Porque yo soy igual con Peeta, cuando discuto con él no es porque no lo quiero, al contrario, lo amo tanto que busco la respuesta al problema en cuestión, te aseguro que si no lo amara me daba igual que hacía con su vida, pero no es así, las discusiones no son simplemente problemas, es la forma de buscar la respuesta y ver que la cosa tiene solución Cato, Clove te quiere porque de lo contrario a ella le daría igual lo hicieras con tu vida, debes de tenerle paciencia, ya llego la hora de que te siente con ella y hables todo esto que estamos hablando, debes contarle todo de ti y has que ella te diga todo de ella, debes explicarle las cosas y ante todo dejar de un lado esa cosa de '' haz lo que quieras mientras no estemos juntos'' su relación ya llego al punto donde solo son ustedes dos y ya, no hay terceros, pero deben de sentar cabeza y ver a donde van sus vidas y si quieren hacerlo juntos porque si no están en la misma página no están en nada – sus ojos se suavizaron cuando entendió el significado de mis palabras.

- Yo la quiero y creo que la quiero más de lo que jamás he querido a alguien, pero no sé cómo hacerlo, no sé cómo llevar una relación Katniss – él se escuchaba derrotado.

- No debes por que saber, nadie sabe cómo llevar una relación hasta estar en una.

- Pero tú lo haces tan bien con Peeta ¿Cómo haces? – sonreí y mi mirada se convirtió en tierna.

- Aprendimos juntos, Peeta fue mi primer novio, mi primera vez y es mi esposo, con el paso del tiempo aprendimos hacer las cosas juntos y a saber interpretar las situaciones, cuando nos embarcamos en esta relación ninguno sabia como hacer las cosas y aun así después de casado seguimos exploraron juntos, y tú mismo eres testigo que hemos tenido nuestras bajas, pero aún hay amor y queremos hacer las cosas, pero debe ser juntos porque si lo hacemos por separados nos olvidaremos del camino y nos perderemos – Cato estaba perdido en sus pensamientos, en su mirada había miedo, pero también determinación, él no me lo dijo, pero yo entendí que él estaba dispuesto a sacar su relación adelante con Clove.

- Eres la mejor ¿lo sabias? – yo le dedique una sonrisa dulce.

- No, pero gracias – él dejo ver sus dientes blancos en una sonrisa e inclinándose planto un beso en mi mejilla y luego procedió a susurrar – Peeta tiene suerte de tenerte – mi sonrisa se ancho de solo pensar en mi esposo.

El almuerzo paso en un borrón y Cato se fue con la promesa de arreglar las cosas con Clove, él estaba dispuesto a pasar de página y ponerse al día con Clove yo sabía que la suerte de ellos dos seria linda y que en un futuro no muy lejano una familia nacería de ellos, llegue a mi oficina y revise mi celular, Peeta no había llamado en todo el día y me sentí triste, quería hablar con él y sentía la necesidad de decirle que lo amaba. Marqué su número, pero él no respondió, este de inmediato se fue al buzón como si lo tuviera apagado, fruncí mi ceño, él nunca apagaba su celular y no tenía la excusa de que se descargó porque el móvil era nuevo, me encogí de hombros y lo dejé pasar, él hombre tenía mucho trabajo últimamente.

Guardé mi celular y comencé a trabajar, alrededor de las 4 llego Johanna con una gran sonrisa en su rostro.

- Hey ¿Cómo estás? – pregunte.

- Muy bien, de hecho, de maravilla, hoy tuve una cita con Annie – mis ojos se iluminaron, si Johanna decidió ver a Annie era porque estaba pensando en tener al bebe.

- ¿Y que te dijo?

- Ella dijo que estoy a lo largo de dos meses y que está sano, su crecimiento está bien y su corazón está ganando fuerza – mi corazón se aceleró, estaba tan dichosa de escuchar hablar de mi sobrino o sobrina – Katniss fue la experiencia más hermosa que una mujer puede sentir, cuando el latido de su corazón lleno la habitación no podía creer que algo así estuviera creciendo dentro de mí – una lagrima salió de sus ojos – nunca me había sentido tan feliz, este bebe me complementa de una manera que nadie más puede – Johanna tomo mis manos en las suyas y mirándome a los ojos hablo – y te lo debo a ti, si no me hubieras dado tu consejo tal vez habría tomado la decisión equivocada, no tengo palabras para agradecerte de ser tal apoyo en mi vida, por eso quiero que seas la madrina de este bebe ¿Qué dices? – mis ojos se aguaron como me di cuenta de sus palabras, Johanna quería que yo fuera un ejemplo para su hijo.

- Por supuesto – limpie mis lágrimas y colocando mi mano sobre su abdomen murmure – me encantaría ser la madrina de mi sobrina, este pequeño ángel será muy amado – Johanna me envolvió en sus brazos y lloro en mi pecho, ella estaba feliz y se podía ver.

- Gracias Katniss, por todo, por ser la mejor hermana – yo la abrace más apegada a mí.

- Te amo Johanna, y siempre estaré para ustedes dos. – Johanna era mi hermana y ella no tendría que afrontar nada sola, ella me tenía a mí y a Peeta aparte de los otros, tal vez ese bebe no tendría un padre en un largo tiempo, pero si tenía una fila de personas que estarían dispuesto a mirar hacia afuera por él.

Poco después Johanna se fue con la promesa de que teníamos que salir a cenar todos juntos yo accedí más que dichosa, mi tarde fue ocupada y un poco triste, Peeta nunca llamo ni respondió a mis mensajes, cada 5 minutos miraba el reloj para encontrarme que el tiempo no pasaba, quería dejar todo, pero sabía que eso no era profesional, intente llamar de nuevo pero como siempre él no respondió, el pánico creció en mi cuando diferentes escenarios jugaron en mi mente y déjame decir que ninguno era bueno. En mi mente me repetía una y otra vez que no había nada de qué preocuparse, Peeta y yo estábamos bien y nuestra vida estaba mejorando, con ese pensamiento volví a mi trabajo.

Cuando por fin el reloj marco las 7:00pm deje salir un suspiro de alivio, por fin podría ir a casa y ver a mi esposo y ver qué era lo que le pasaba, tome mis cosas rápido sin mirar si dejaba algo y salí como alma que lleva el diablo del edificio, el garaje estaba solo y un poco tenebroso, pero no preste atención, rápidamente me metí en mi auto y con mi tacón apreté el acelerado, las ruedas chillaron y mi auto salió disparado hacia la autopista.

De camino a casa hice una parada y compré un poco de comida tailandesa, la favorita de Peeta, y me puse de nuevo en marcha, entre más me acercaba a la casa un nudo crecía en mi estómago la frase que venía repitiendo todo el día dejó de funcionar y rápidamente mis sentidos me dijeron que algo iba a pasar, con rapidez aparque el carro un poco descuidado y me apure a entrar en la casa.

Cuando la puerta hizo clic recogí las bolsas con nuestra comida y entre, en un principio todo estaba callado y todo parecía normal, dejé los contenedores y mis cosas sobre el mostrador y fui en busca de mi esposo, las luces de la sala estaban encendidas y una figura se sentaba encorvada en el sofá.

- Hola – salude con una sonrisa, la sombra se volteo y me dejo apreciarla la cara de mi esposo, mi sonrisa desapareció, Peeta tenía los ojos rojos y una copa de licor estaba en su mano.

- Hola Katniss – su voz era fría y cortante, de inmediato me puse en alerta y caminé hasta donde él estaba.

- ¿Peeta que pasa? – me arrodille para poder verlo mejor, sus ojos se encontraron con los míos y un escalofrió recorrió mi cuerpo.

- ¿Qué pasa? – Él pregunto divertido – tu eres lo que pasa – él bebió el resto de su copa y se sirvió un poco más.

- ¿Yo? – pregunte confundida

- Si Katniss, tu – él se levantó y me dejo en el suelo sin saber que decir, rápidamente recuperé la compostura y lo seguí.

- No sé de qué hablas, ¿Qué tal si me explicas porque estas así y estas tan cabreado? – Peeta se detuvo y clavo sus gélidos ojos en mí.

- Porque no mejor me explicas ¿Por qué sigues viéndote con Cato? – mis ojos se abrieron y mi boca callo.

- ¿A qué te refieres Peeta? Yo no me veo con nadie aparte de ti – sus ojos se volvieron más fríos que antes.

- No mientas Katniss, yo lo vi, toda la maldita ciudad lo vio – él camino hasta mí y se detuvo a centímetros de mi – o me vas a negar que hoy fueron a comer juntos.

- No, no te lo voy a negar, salimos almorzar – dije no entendiendo el punto – pero no entiendo ¿Cuál es el problema? – en un rápido momento la copa que tenía en sus manos se estrelló contra la pared quebrándose en mil pedazos. - ¿Peeta que te pasa? – pregunte entrando en pánico, nunca lo había visto tan furioso.

- Pasa que mi esposa está jugando a los amantes con otro tipo, pasa que todo el mundo piensa que nos estamos divorciando, pasa que me encabrona saber que en cualquier momento te puedo perder y lo peor de todo que no es como hacer para que te quedes – su cuerpo temblaba y lágrimas corrían por su rostro, mi rostro se suavizo y tome asiento en el sofá.

- Peeta ven aquí – él dudo por un momento, pero después de un poco de vacilación se sentó a mi lado - ¿Qué te hace pensar que Cato es mi amante?

- Esto – saco su teléfono celular y en el aparecieron varias fotos de Cato y mías tomadas esta tarde durante el almuerzo, a decir verdad, si se veían comprometedoras, pero yo sabía que no era nada del otro mundo - ¿puedes explicarte que es entonces?

- Peeta Cato y yo no somos nada, sé que las fotos parecen decir lo contrario, pero no es así, él y yo solo somos amigos, salimos almorzar y hablamos eso fue todo.

- Katniss no parece que solo hablaban – mi esposo dijo amargamente, yo tomé un gran respiro y me procedí a explicar.

- Si Peeta solo hablábamos, Cato tiene problemas con Clove y él me busco para hablar, el beso y el abrazo que vez en esas fotos son solo un saludo y un agradecimiento, eso está lejos de ser algo intimo – me acerqué un poco y tome su mano en la mía – Peeta no te he sido infiel y no lo pienso hacer. ¿Acaso dudas de mí? – pregunte, Peeta pensó por un momento y con voz baja y ronca hablo.

- No – él agacho la cabeza y sus mejillas se mojaron por sus lágrimas – lo siento – dijo entre cortado, yo cerré el espacio entre los dos y lo tomé en mis brazos – perdóname, no quería decir eso, es solo que al ver eso y ver nuestra situación el pánico creció en mí, no quiero perderte Katniss, sé que no te puedo juzgar si alguna vez decides tener una aventura, pero me mata saber que otro hombre tendrá lo que es mío, me mata saber que alguien más puede tener tus caricias y me mata aún más saber que todo es mi culpa – mi cuerpo se puso frió como esas palabras salieron de sus labios, si él me fue infiel y en algún momento se me paso por la mente pagarle con la misma moneda, pero al final nunca fui capaz, Peeta era todo para mí y aunque él me hubiera hecho tanto daño yo aún lo amaba más que a nadie y no quería verlo sufrir.

- Nunca te sería infiel Peeta, debes entender que te amo y que estamos juntos en esto – su agarre se apretó un poco más y yo continué – pero debes confiar en mí, no porque unas fotos aparezcan en el periódico con un titular quiere decir que eso es la verdad, yo soy tu esposa y eso nadie lo puede cambiar, no puedes andar por la vida creyendo todo lo que lees, mi corazón solo pertenece a ti.

- Tengo miedo Katniss – él declaro con la voz rota – tengo miedo a que te vallas, a que un día me levante y tú ya no estés.

- Yo también tengo miedo Peeta, mucho, pero tenemos que ser fuertes, y ante todo tienes que confiar en mí, tienes que decirme que te está mortificando y no me puedes negar que es algo, porque lo sé, cuando veo tus ojos veo tantas emociones, sé que hay algo que no me estás diciendo y no te obligare a que sea hoy o mañana pero tienes que decírmelo si queremos pasar de capitulo tienes que decirme la verdad no importa que tan cruel sea debes decírmelo Peeta.

- Lo haré – él declaro – pero no hoy, solo por favor prométeme que cuando te lo diga no saldrás corriendo – pensé por un momento y aunque no estaba segura igual accedí.

- Te lo prometo – su cuerpo se relajó un poco pero por sus ojos seguían corriendo lágrimas, yo lo acune en mis brazos por todo el tiempo que él lloro, nunca había visto a alguien tan roto, no pensé que sería posible que alguien se rompiera tan fácil. Comencé a cantar una canción de cuna rusa que Peeta me había enseñado y este tuvo un efecto inmediato, su cuerpo se relajó y las lágrimas cesaron, yo por mi parte no lo aparte de mi además no podía, aunque Peeta estaba dormido su agarre era firme, yo le cante por un rato más y vi como el hombre más fuerte que había conocido en mi vida yacía en mis brazos roto y asustado.


Hola a todos.. Que tal, al tiempo..

Antes que nada quisiera disculparme por no haber podido subir ningún capitulo en estas dos semana, pero me han pasado varias cosas, mi laptop primero no se podía conectar a ninguna red de wifi y luego se malogro, y ahí estaban los capítulos que había avanzado, recién ayer en la noche me lo dieron ya arreglado, y pues es por esa razón que recién estoy subiendo este capitulo... Se que no tiene justificación porque bien podría haberlo subido desde otra maquina, pero la verdad como no tenia ningún comentario, bueno no me esforze tanto en actualizar... Pero me animo el comentario de Ady Mellark87 y SerenitySey, no les pido mucho solo quiero que me hagan saber que siguen leyendo la historia.

Hasta la próxima... Espero sus comentarios