Disclaimer: Los personajes no me pertenecen si que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tome prestados.
Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que le pertenece a MIUV.16, quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.
AU (Universo Alterno). Espero les guste.
Recuperándote
Capítulo 21.-
(23 de marzo de 2016)
La mayoría de las veces los humanos somos masoquistas, ya que buscamos sentir dolor sea emocional o simplemente físico, en mi caso es emocional. No es fácil saber que tu esposo te fue infiel y mucho menos que debes buscar las respuestas en la que fue una vez la amante de él.
Estos dos días han sido una pesadilla en mi mente y en mi vida, Peeta tuvo que viajar por negocios por lo cual no ha estado presente y por eso estoy agradecida, no sé si podría hacerle frente en este momento. Después de mi conversación con Annie había tomado una decisión de hablar con Alma, pero habían pasado dos días y aún no había tenido el valor para hacerlo.
Siempre que marcaba su número aparecían preguntas como ¿estoy preparada para lo que tenga que decir? O ¿de verdad quiero buscar respuestas en esa mujer? Nunca llegaba a una respuesta por lo cual siempre colgaba. Muchas preguntas como esas han estado en mi cabeza por las últimas 50 horas y es que desde ese día no he podido dormir bien, siempre que logro cerrar mis ojos y conciliar el sueño pesadillas sobre el pasado de mi esposo inunda mi mente logrando así mantenerme despierta.
Nunca antes los había notado pero mi casa en la noche era lúgubre y un poco tenebrosa y más cuando se está sola, siempre pensé que la casa de alguien es su lugar más privado y en donde más paz se puede encontrar, pero la mía era todo lo contrario, viéndolo bien aquí no había historias que contar si no pesadillas, no recuerdo tener una memoria linda echa en este lugar, todo lo que puedo ver es ausencia y lágrimas, y sobre todo puedo ver un futuro el cual no pinta como yo lo planee hace tantos años.
Serví otra copa de brandy y encendí un cigarrillo, desde que era joven no lo consumía y por lo general siempre los consumía cuando tenía mucha mierda en la cabeza. Como en este momento. El mentol del cigarrillo fue relajante en mi garganta, pero rápidamente desapareció cuando el brandy quemo al bajar por ella. Nunca pensé tener que volver a consumir estas cosas, pero como siempre digo, la vida nos da sorpresa.
Camine por toda mi casa y mire cada fotografía, cada momento que tuvimos felices y como si fuera una prueba del destino ninguna era en esta ciudad, por lo general siempre estábamos en otras partes del mundo, me detuve en la última foto y una sonrisa melancólica apareció en mis labios, la foto fue de mi cumpleaños, Peeta y yo estábamos desnudos en el rio de aguas termales, no se podía ver nuestra desnudez, pero si nuestros rostros sonrientes. Ese fue un día mágico.
El celular se hizo más pesado con cada minuto que pasaba y mi mente era un vil recordatorio de lo que tenía que hacer, una parte de mi quería llamarla y acabar con todo esto, pero la otra parte de mi me repetía una y otra vez que al ver esa mujer sería el fin de mi matrimonio, yo como la mujer terca que era ignore las dos partes racionales de mí y simplemente me dije que las cosas serían igual y mi vida sería feliz como venía siendo los últimos días, por primera vez en mi vida me sentía perdida y no sabía que camino coger, en este punto estaba entre la espada y la pared. Un sonido me saco de mis pensamientos, saque el celular de mi bolsillo y en el apareció el nombre de mi esposo. Deje que sonara un poco más, no estaba segura de sí responder o pasarme por ocupada. Ninguna de las dos opciones era buena. Respire profundo y deslice la pantalla dando inicio a la llamada.
- Hola – saludé lo más alegre que pude.
- Kat – su voz fue cálida y melodiosa. Justo como tanto la amaba.
- Hey, ¿Cómo has estado?
- Extrañándote, ¿y tú? ¿Cómo han sido tus días?
- Agotadores – mentí, desde que él se fue no había puesto un pie en la clínica, me pasaba los días en esta casa pensando y volviendo a pensar – pero nada que no pueda manejar – termine con una sonrisa para hacerle más creíble la historia.
- Debes tomar unas vacaciones – él pensó por un momento y luego agrego – cuando nos mudemos debes prometerme no trabajar tanto – sonreí como dijo esas palabras, quería creérmelas más que nada, pero en el fondo tenía claro que esta historia tendría un desenlace un poco triste.
- Lo prometo – sin embargo, acepte ya que no quería que él se preocupara.
- ¿Estás bien? Te noto un poco apagada y algo triste – como siempre a él nada se le escapo, sin importar que los 7 mares nos separasen él sabía al instante que algo malo me ocurría.
- Sí, un poco cansada. Además, también te extraño, la casa se siente sola sin ti.
- Solo un día más y volveré a nuestro hogar – él prometió, escuchar la palabra ''hogar'' trajo un nudo en mi garganta el cual me avisaba que las lágrimas pronto vendrían y nadie podría detener.
- Solo un día más – repetí con voz más baja, alguien llamo su nombre y lo reconocí como Tresh, un gran amigo de ambos y su socio.
- Cielo me tengo que ir, pero te llamare más tarde – él paro un segundo y luego agrego – te amo – esas dos palabras fue la que causo todo y las lágrimas brotaron de mis ojos sin parar me apresure a responderle para que él no pudiera darse cuenta.
- Yo también te amo, mantente seguro – y con eso colgué el celular metiéndolo de nuevo a mi bolsillo, serví una copa de brandy y la bebí en menos de dos segundos, el ardor que este produjo distrajo mi mente del dolor que sentía mi corazón.
Escucharlo decir que me ama hacía más difícil mi decisión de ir en busca de Alma ya que sabía que esa visita no auguraba nada bueno para mí, pero Peeta no quería darme las respuestas que con tanta urgencia requería y Alma me las estaba dando. Serví otra copa más y la bebí de inmediato, tomando el valor necesario tome mi teléfono y marque su número.
Al cuarto timbre ella respondió.
- Coin – me quede callada un segundo no sabiendo bien que decir – Hola – ella repitió un poco más impacienté, ella iba a colgar, pero me apresure a hablar.
- Alma, soy Katniss – la línea se quedó en silencio y esta vez era ella la que no sabía que decir. Dejo pasar unos segundos y luego recobrando el sentido hablo.
- Que sorpresa Katniss ¿a qué debo tu llamada? – pensé que sonaría sarcástica, pero fue todo lo contrario, ella estaba seria e interesada en mi respuesta.
- Me gustaría que podamos hablar ¿estas libre? – pregunte mordiéndome el labio, al parecer fue mi día de suerte ya que ella respondió.
- Por supuesto ¿Dónde quieres verme?
- En la cafetería que está cerca de mi casa, en unos 20 minutos ¿te parece bien?
- Sí, eso está perfecto, allí te veo – y con eso la línea se colgó, yo dejé salir un respiro que no me di cuenta de que lo estaba conteniendo. Eso fue más fácil de lo que pensé, ahora viene la parte difícil.
Deje la copa vacía sobre la mesa y me fui a nuestra habitación, rápidamente me di un baño y bañe todo el olor a nicotina y a licor, salí y me puse unos vaqueros un suéter y unas zapatillas de deporte, mi cabello estaba húmedo por lo cual lo deje suelto y deje mi cara al natural. Tomé una chaqueta, las llaves y salí.
A fuera estaba lloviendo, pero no muy duro y aunque era las 6 de la tarde parecía más tarde por la oscuridad del cielo. Entre en mi auto y me puse en marcha. La cafetería estaba a 10 minutos de mi casa, pero sentí como si el camino fuera más corto de lo que normalmente era. Al llegar note que la calle estaba casi desierta a excepción de un lindo Audi color bronce, yo sabía de quien era ese carro. Tome una respiración fuerte y repitiéndome una y otra vez que yo era fuerte aparque el carro, me baje y camine a una terrible historia segura.
Al entrar el calor me recibió seguido de deliciosos aromas, aunque no pude disfrutar, mi estómago no estaba en buenas circunstancias, en una esquina alcancé a divisar una mujer con el cabello negro azabache, pensaría que eso fue lo que resalto, pero no, lo que resalto fue la elegancia de la mujer, camine con paso vacilante hasta que estuve cerca de ella. Como si ella sintiera mi presencia se dio media vuelta y al verme me dedico una sonrisa amable y me indico tomar asiento.
- Buenas tardes Katniss.
- Hola Alma – dije – gracias por aceptar verme.
- Gracias por llamar – ella le hizo una seña al camarero y llego con dos tazas de café - espero no te importe que haya pedido por la dos, y tranquila no está envenenada – su aclaración me hizo dar un poco de risa, el envenenamiento era lo último que pasaba por mi mente.
- tranquila, lo sé – tomé un sorbo y di la bienvenida a su dulzor y calor. Ninguna de las dos dijo nada y el silencio era ensordecedor, yo quería respuestas, pero no sabía cómo formular las
preguntas. Esto era más difícil de lo que pensé. Gracias al cielo Alma supo llenar ese silencio.
- Como dije antes gracias por aceptar verme – ella comenzó – sé que tienes muchas preguntas, pero antes de que me las hagas te contare todo, al fin y acabo en mi historia están todas tus respuestas.
- Antes de que empieces, quiero saber ¿Por qué me quiere decir todo? – Pregunte un poco curiosa, digo no todos los días las ex–amantes eran tan serviciales por así decirlo.
- Porque todos merecemos decir la verdad y como te dije en la clínica el otro día ya no soy yo sola – asentí con la cabeza dándole a conocer que estaba escuchando lo que tenía que decir. Ella tomo un respiro y procedió a contarme todo.
- Cuando era joven, siempre fui una enamorada empedernida, siempre creí en los cuentos de hadas y que un día yo tendría mi final feliz con mi príncipe de armadura azul – su aclaración me dejo atónita, no hace mucho yo tenía ese pensamiento – cuando cumplí 14 años perdí mi virginidad, fue con un joven del colegio del cual yo estaba muy enamorada, él siempre fue flores y corazones y yo como buena ingenua que era creí en todas sus palabras, él día en el que él y yo tuvimos sexo al terminar el me ordeno vestirme y salir de su vida, según el yo no era virgen. – mis ojos se abrieron, la tristeza que marcaba en sus ojos era algo horrible de presenciar.
- Alma lo siento mucho, nadie debe pasar por eso – dije tratando de dar consuelo, aunque no supiera como. Alma por su parte negó y me dedico una sonrisa.
- Eso ya no importa, en fin, al pasar los días vi que la vida no eran flores y corazones como lo narraban las historias, después de esa experiencia me di cuenta de lo horrible que la vida puede ser así que tomé una decisión, yo decidí olvidarme de los sentimientos y siempre ir por el convenio – ella se detuvo y clavo su mirada en la pared detrás mío – todos saben que fui criada en una familia adinerada y siempre con el pensamiento de salir de mi casa a un hogar donde el hombre pudiera darme el mismo ritmo de vida o hasta mejor – su mirada volvió a mí y continuo su relato – al pasar los años mi falta de amor se hizo notorio, los hombres siempre fueron placer para mí y ya, nunca pensé en los demás ni menos en el daño que podía causar, como sabes fui amante de grandes empresarios en esta ciudad.
- Como mi marido – admití amargamente.
- Si – ella acepto con su cabeza – pero cada uno fue una historia diferente, la mayoría de ellos eran guapos y tenía mucho dinero, siempre fui su amante por dos razones. La primera era para demostrar a sus esposas que los cuentos de hadas no existen, y la segunda porque yo quería llenar el vacío que el hombre de mi pasado dejo.
- ¿Lo amabas? – pregunte
- en ese entonces sí, pero luego crecí y vi que el amor es una mentira, es como un cuento que nos dicen nuestras madres a la hora de dormir. Para mí la palabra ''amor'' no era muy diferente a la de ''odio'' ambas tienen algo en común, y eso es que sea cual sea la que sientes vas a causar dolor quieras o no – ella se detuvo por un momento como acomodando las ideas, cuando lo hizo volvió hablar – siempre camine por la vida dañando gente y robando sus hombres, lo hacía como un compensatorio de lo que a mí me habían robado cuando era más joven, sé que no fue un robo porque yo lo di, pero cuando él me dijo esas palabras para mi si lo fue, él me robo algo sagrado y aun viendo la sangre en sus sábanas blancas me dijo que era una puta que había mentido acerca de mi pureza – ella se encogió de hombros como restando importancia, pero yo sabía que bajo esa mascara ese día aun la atormentaba – en fin, como dije para mí el amor es tan irreal como las sirenas, bueno eso fue hasta que los conocí, a Peeta y a ti.
- ¿Qué quieres decir? – pregunte sabiendo que esto era algo crucial en su historia.
- Cuando los vi por primera vez, vi la devoción que él te tenia y viceversa, no te lo puedo negar el me gusto desde el primer momento, pero cuando vi la mirada que te dio supe que era tiempo perdido, nunca antes vi a un ser humano mirar a alguien como él lo hizo contigo, había leído de ello y siempre lo describían como la mirada del amor, en mi momento me dije que eso era mentiras.
- No me amaba tanto puesto que me fue infiel – señale amargamente. Alma por otro lado sonrió con tristeza.
- Él te amo y te ama, y te aseguro que te amara hasta el final de sus días.
- Porque estas tan segura, te recuerdo que me ha sido infiel contigo.
- Lo se Katniss – ella dijo – pero te voy a decir cómo comenzó todo – ella hizo una pausa esperando a que digiera algo, pero yo solamente asentí haciéndole saber que podía continuar – como dije antes siempre me gusto Peeta desde el día que los conocí, pero siempre supe que era causa perdida hasta el día en el que empecé a notar que Peeta estaba más en el trabajo que, en casa, donde vi que se enojaba tan fácilmente y donde más estresado estaba, yo ahí vi la oportunidad perfecta de seducirlo – me estremecí ante la palabra – al principio el no aceptó y se negó, pero una noche hace 5 meses él estaba un poco tomado y yo vi el momento perfecto, lo seduje y él se rindió. Esa noche tuvimos nuestro primer encuentro sexual.
- Pensé que eran amantes desde antes – dije ignorando las ganas de llorar.
- Sí, sé que pensaste que era desde hace un año, pero no, fue solo 5 meses atrás donde apenas tuvimos nuestro primer encuentro de los 7 que tuvimos.
- ¿los has contado? – pregunte sorprendida de que llevara la cuenta.
- Si Katniss, pero eso es algo para más adelante, por favor no nos adelantemos a la historia.
- Está bien, lo siento – dije, ella asintió con la cabeza y continuo.
- Durante el acto él fue frio y distante y una y otra vez me llamaba por tu nombre, siempre me llamo por tu nombre, Peeta nunca busco mi placer siempre fue el suyo y ya, de cierto modo era como yo antes de él. Después de que paso lo que paso, él no dijo nada, ni siquiera un hasta luego, él se vistió y se fue, nunca miro atrás. Al otro día un gran hematoma estaba entre mi entre piernas.
- ¿Él te lastimo? – pregunte, ella asintió con la cabeza y yo negué con la mía – Peeta nunca haría eso, él siempre es cuidadoso si de mujeres se trata.
- Él es cuidadoso si se trata de ti, pero conmigo era otro juego diferente – ella se detuvo un momento y busco en su bolso, de él saco un sobre de manila y me lo entrego – míralas y luego continuare la historia – abrí el sobre y dentro de este eran 7 fotografías instantáneas, cada una tenía fecha.
Las voltee y en la primera era Alma en ropa interior, al principio no vi nada hasta que baje la mirada a sus piernas, en ellas eran dos grandes morados de casi todo el tamaño del muslo, trague y la deje sobre la mesa y pase a mirar la segunda, esta era un poco peor que la otra en esta no solo eran sus piernas sino también sus muñecas. Miré foto por foto hasta llegar a la última esta fue peor que todas, el cuerpo de Alma estaba lleno de morados y no necesariamente eran chupados, sentí nauseas de saber que Peeta pudo hacer eso, esto no era un humano, esto era un animal.
- ¿Por qué te has dejado hacer eso? – pregunte no queriendo ver más de las fotos.
- Antes de responder esa pregunta continuare con la historia – ella tomo un sorbo de su café, a pesar de estar embarazada ella seguía consumiéndolo – nuestro primer encuentro paso por lo alto el nunca menciono nada y así a la otra semana paso el siguiente, en este él estaba furioso por algo que yo no sé y nunca supe, el me amarro con su corbata y lo hicimos más brusco que la primera vez, y como siempre él decía tu nombre entre dientes y al final él se vistió y se fue sin mirar hacia donde mí, de hecho todos fueron así.
- ¿Si solo fueron esos encuentros porque siempre llegaba oliendo a ti? – pregunte recordando el olor con el que siempre llegaba.
- Siempre buscaba la forma de acercarme a él y dejar mi olor solo por hacerte la vida imposible – ella me dio una mirada de disculpas y continuo – los encuentros continuaron y el último fue la única vez en la que hablamos durante el acto, en el Peeta dijo que no sabía por qué aún seguía casado contigo cuando era más que obvio que ya no se amaban, esa noche fue la noche que te pidió el divorcio – mi mundo se paró un segundo, no pensé que alguien como Peeta pudiera llegar a ser tan frio.
- Esa noche cumplíamos 5 años de casados – dije en voz baja como una lagrima salió de mis ojos.
- Lo sé, y lo siento – ella me dejo calmar mis emociones un poco y continúo – ese día lo vi como mi plan perfecto para ser su esposa, ahí viene tu pregunta, lo hice por envida y por amor, cuando vi como él era contigo quise ese cariño y dedicación para mí, te envidiaba por lo que tenías y por lo que yo carecía, me dejé tratar como su muñeca de trapo solo para hacerle ver que yo era todo lo que él quería que fuera, quería que él me necesitara, pero siempre el me miraba con odio mientras murmuraba tu nombre con adoración.
- ¿Por qué lo dejas ser tan brusco contigo? Él prácticamente era un masoquista – pronuncie las palabras con odio y veneno.
- Como dije por amor, aunque cada encuentro fue peor que el otro, la última vez no pude pararme de la cama en dos días el daño que infligió en mi cuerpo fue demasiado y antes de que lo pregunte él no era un masoquista, a la hora de posicionarme fue demasiado brusco y puso mucha fuerza en mi cuerpo, sus estocadas eran tan duras que sentía que me rompería y siempre al ponerme contra las cosas resultaba ser más duro de lo normal por lo cual eran los morados, él estaba enojado conmigo por ser su amante, con él mismo por serte infiel y contigo por ser la víctima en todo esto, pero antes de que me juzgues Katniss lo hice por amor, porque quería que él me amara como te amaba a ti, quería que él me viera como su mujer y no su amante, quería todo lo que tu tenías – ella agacho su cabeza en modo de vergüenza – sé que me odias, jodí toda tu vida, jodí tu futuro, pero solo te pido que no lo hagas para toda la vida – ella levanto la cabeza y clavo sus penetrantes ojos azules en los míos – no te pido que seas mi mejor amiga, ni menos mi conocida, solo pido tu perdón, por el dolor que te cause por el engaño que ambos te dimos pero sobre todo por el odio que sembré en tu interior.
- ¿Por qué haces todo esto Alma? ¿Por qué es tan importante mi perdón?
- Porque no quiero que mis hijos sean tachados por mis errores y porque sé que cometí muchos errores y tengo que comenzar a remediarlo y tenía que hacerlo por la persona a la que más daño le he hecho y eso eres tú – ella se calló y yo me quede mirándola tratando de pensar en que decir.
Nada salía de mi boca y es que ¿Qué podría decir en este punto? La amante de mi esposo me pedía perdón, mi esposo era un ser terrible por hacerle eso a una mujer, tener un amante estuvo mal, pero infligirle dolor fue algo asqueroso y bajo para una persona, en este momento me di cuenta de que todos estos años había estado viviendo con un hombre de doble personalidad y la segunda daba asco. Me sentí mareada y con nauseas todo esto era demasiado, jamás pensé que las cosas fueran tan feas y masoquistas por así decirlo y aunque Alma decía que él no era masoquista para mi si lo era hasta cierto punto.
Una parte mi quería estar enojada con ella, pero ahora viéndolo a sus ojos pude ver a una mujer que habían roto desde que era una niña, una mujer que era lo que es hoy en día por las decisiones que un cabron había tomado decidiendo joder toda su vida y mente. Alma había sido una niña con sueños y metas de encontrar el amor, pero todo le salió al revés convirtiéndola en la mujer frívola y vengativa que es hoy en día. En algo ella había tenido razón, yo no había conocido toda la historia y yo la había juzgado mal, si ella si tenía culpa por meterse con un hombre casado, pero Peeta era igual de culpable si no es que era más. Ahora todo para mí era claro excepto una cosa.
- ¿Quién es el padre de los bebes? – ella me sonrió y se puso su mano en su abdomen.
- Su padre no es Peeta – pensé que sentiría alivio después de sus palabras, pero el caso es que no sentí nada – su padre es alguien que conocí en New York hace un tiempo.
- ¿Él hombre sabe de ellos? – pregunte tratando de ser amable.
- No – ella dijo – no quiero que él lo sepa, quiero criar estos bebes solo yo y darles lo mejor y ante todo ayudarlos a no cometer mis errores.
- ¿No crees que tiene derecho a saber?
- Tal vez, pero no ahora, él es una persona fría y sin sentimientos y no quiero que mis hijos pasen por la humillación de nadie, solo quiero ser felices con ellos en nuestro pequeño mundo.
- ¿Por qué querer decir que eran de mi esposo?
- Porque, al principio no quería criarlos sola pero nunca fui tan mala como para abortar, quería darles una familia y en mi amor ciego por Peeta pensé que esa era la manera de hacerle ver que conmigo podía tener una familia, solo que en ese entonces aun no me hacía la idea que con la única que quiere una familia es contigo.
No dije nada, y no era por falta de palabras, era por falta de definición, las cosas estaban realmente jodidas y no solo conmigo si no también con Alma, ella estaba sola lo sé porque toda su familia le había dado la espalda y eso era algo triste pero al final ella encontró el amor verdadero en las dos criaturas que lleva en su interior, viéndola un poco más ella podría ser mi amiga, claro si no hubiera dormido con mi marido pero eso ahora ya no es relevante, mire por la ventana y vi que ya era de noche, había pasado mucho tiempo aquí, volví mi mirada hacia donde ella y vi que ella estaba esperando una respuesta.
- No te puedo decir que te perdono por todo – comencé – porque aún me duele lo que ambos me han hecho, pero ahora sé cómo fueron las cosas y tus intenciones, sé que las mujeres enamoradas son capas de cualquier cosa y lo sé por qué yo he estado enamorada, sé que en el camino encontrare el perdón por completo y el día de mañana hasta podre reírme de esto – me levanté de mi asiento y recogí mis cosas – pero por ahora necesito tiempo para pensar y procesar todo eso, es algo difícil darse cuenta de las cosas que me has dicho el día de hoy pero era necesario escucharlas y por eso estoy agradecida contigo, y un consejo no tengas miedo, eso bebes tienen suerte de que seas su madre, has pasado por muchas cosas en tu vida y no lo veas como un error simplemente es una enseñanza más, el día de mañana solo será un mal recuerdo, y como siempre la vida te demostró lo equivocada que estabas, el amor si existe y en este momento lo llevas dentro de ti, disfrútalo, gózalo que eso es una bendición.
- Gracias Katniss, por todo – ella me dedico una sonrisa triste – espero que encuentres el final a tu historia y de corazón espero que sea uno que te haga feliz – yo sonreí y asentí.
Comencé a irme cuando recordé algo – Alma – llame por su nombre y ella se volvió a mí – no estás sola, busca a Cristian y dile todo esto sé que él estará encantado de tenerte en tu vida, y con el tiempo recuperaran las cosas que tenían antes – ella asintió emocionada y yo me marche.
Al meterme en mi coche no sabía qué camino tomar o que cosa iba a hacer, las cosas en mi cabeza parecían un torbellino de preguntas y ninguna respuesta, mi vida no era nada como la había planeado, y las cosas son una mierda, en este punto la pesadilla se hizo más aterradora y yo no sabía a donde correr o donde ocultarme, momentos como estos deseaba tener a mi madre para que me digiera que hacer, pero conociéndola como la conozco su respuesta sería: ''es una decisión que solamente tú puedes tomar'' y aunque odie admitirlo era verdad solo yo sabía qué hacer, aunque la decisión correcta era la más difícil de tomar.
Al final del día todo se redujo a lo mismo, una decisión, la cual cambiaria todo para bien o para mal, trate de recordar cada momento, cada beso, cada caricia, pero esas cosas se veían tan lejos como si fueran de otra vida o sacadas de un libro, mire el agua caer y como si fuera una señal yo sabía que decisión tomar, por primera vez me puse en primer lugar y acepte cómo eran las cosas, podía mentirle a todo el mundo, pero no podía mentirme a mí. Sin pensar más las cosas fui a casa y comencé hacer las cosas que cambiaría el curso de mi historia…
Hola de nuevo... ante todo una disculpa por ese largo tiempo de espera, pero se me presentaron unos incovenientes, pero bueno ya estoy de regreso... Mañana estare publicando otro capitulo mas.. Palabra de Honor!
Espero sus review
