Descargo de responsabilidad: Los personajes no me pertenecen sí que los creó Suzanne Collins en su saga original titulada "The Hunger Games". Yo solo los tomé prestados.
Aquí les dejo esta adaptación, la historia "30 DIAS" que me pertenece a MIUV.16 , quien me dio permiso para adaptarla a los personajes de los Juegos del Hambre.
AU (Universo Alterno). Espero les guste.
Recuperándote
Capítulo 25.-
(29 de setiembre de 2016)
- ¿Kat, eres tú ...? - pregunte aun incrédulo, no creía lo que mis ojos estaban viendo por sí mismos. Pensé que todo esto era una mala jugada que mi mente me estaba haciendo. La mujer que estaba en mi puerta dejo saliendo una sonrisa nerviosa.
- si Peeta, soy yo - ella dijo, su voz era como la seda y el tono de ella era como melodías para mis oídos. No dije nada, no tenía palabras, la primera cosa que quería era tomarla en brazos y besarla, pero al ver su abdomen ahora hinchado me detenía un poco. - ¿puedo pasar? O ¿es un mal momento? - ella rompió el silencio, tú saliste de mis pensamientos y vi que aun seguiste parado en la entrada de la casa.
Ella todavía sostenía el pequeño pastelillo en una mano y en su otra mano la maleta y por cómo movía la mano me dio un significado que estaba pesada, ignorando mi conmoción anterior la maleta de su mano y ella me dedico una sonrisa de agradecimiento.
- gracias, estaba un poco pesado - ella dijo abriendo y cerrando su mano dejando la circulación fluya por sus dedos.
- por favor pasa y ponte cómoda - indiqué con voz baja, no sabías que más decir, pude ver el flash de dolor en sus ojos, pero rápidamente lo camufló con una sonrisa cálida, ella asintió y paso por la casa.
Su paso era corto y despacio y entendía, su barriga era enorme, mi cabeza estaba llena de muchos pensamientos, y el primero de todos era, ¿quién era el padre de él? lo fuera, la única posibilidad de que así fuera era lo que tenía que haber sido que se había concebido en la semana que las cosas se pusieron mal, puede ser posible, pero a un queda la duda. Tendré que esperar ella que dice.
Deje las maletas en la sala de estar, Kat no tomo asiento, ella simplemente miro a su alrededor y tomo cada cuadro y cada espacio de la estancia, no sé por qué me sentía nervioso, al final y acabó ella ya conocía esta casa.
- ¿quieres algo de tomar? – pregunte, pasando mi mano por mi cuello, estaba nervioso, no sabía cómo actuar como tampoco sabía que estaba haciendo ella aquí, no es que me queje, pero a decir verdad tenía miedo de que ella solo estuviera aquí para decirme que en realidad lo nuestro se quedó en el pasado y que ella ahora estaba feliz con otro hombre, hombre el cual podría ser el padre de su hijo. Ese pensamiento me dio ganas de llorar.
- no gracias – ella camino hasta mi dejando una distancia de unos pocos cm, su olor a fresa inundo mis fosas nasales deleitándome por completo – feliz cumpleaños – ella extendió el pastelillo con la vela encendida y no pude evitar sonreír – pide un deseo – ella dijo en voz baja.
- ya se me hizo realidad – dije soplando la vela, Katniss me sonrió de nuevo y esta vez parecía una sonrisa autentica, no pude evitar pasar mis manos por su rostro tratando de creer de que era real y no solo un producto de mi imaginación.
Ella se inclinó hacia mi tacto y cerro sus ojos, parecía deleitarse con mi toque y eso me hizo sentir un poco más vivo que antes, sus ojos se abrieron y se clavaron en los míos, ellos eran como los recordaba solo que esta vez se podían apreciar un poco más cansados, sus grandes pupilas estaban dilatas y llenas de lágrimas, de su ojo izquierdo se escapó una que rápidamente borre con mi pulgar.
- ¿Por qué lloras? – pregunte con voz baja.
- porque te he echado de menos – su respuesta fue como si me devolviera la vida, había soñado meses con este momento, había anhelado días enteros de tenerlas así, y ahora no puedo creer que de verdad este pasando.
- yo también te he echado de menos Kat – ella cerro sus ojos y se deleitó con mis palabras, mire su rostro y tome cada pulgada de él, sus facciones eran las misma y su piel era igual de perfecta a excepción por las bolsas bajo sus ojos que ella trato de ocultar con maquillaje.
Aproveche la cercanía y la aprecie más de cerca, su larga y espesa cabellera era igual que siempre solo que estaba vez llegaba más abajo de su cadera, su cuerpo era delgado, demasiado delgado para mi gusto, pero no se apreciaba bien gracias a su vientre que era enorme, apuesto a que no era capaz de verse lo pies, el pensamiento me hizo reír haciendo que Katniss saliera de su trance.
- ¿sucede algo? – ella pregunto levantando una ceja perfectamente depilada.
- solo pensé que no eras capaz de verte los pies – ella me miro por un momento analizando mis palabras y cuando las comprendió se puso a reír.
- tienes razón – ella dijo tratando de mirar a sus pies – es algo frustrante a veces – los dos nos reímos de eso, se sentía tan bien volver a escuchar el sonido de las risas entre estas paredes tan acostumbradas al silencio.
Ambos nos reímos por una buena cantidad de tiempo, se sentía tan normal y natural como si nunca lo hubiéramos dejado de hacer, las risas se fueron calmando y nuevamente los dos nos perdimos en los ojos del otro, había tantas cosas que decir o que preguntar, pero nada se me venía a la mente, todo era como si mi mente fuera un lienzo en blanco.
- tenemos que hablar – Katniss fue un poco más astuta y dijo las palabras que yo esta tan desesperado buscando.
- por supuesto – asentí de acuerdo – por favor toma asiento – ella asintió y se sentó en el sofá que daba frente a la chimenea, miré por un momento como los rayos de luz que salían del fuego pintaba sus cabellos de colores claros haciéndolo más luminosos y vivos.
Camine un poco y me senté en el otro extremo del sofá, no quería asustarla ni mucho menos quería que ella volviera a salir corriendo, no creo que mi corazón lo pudiera soportar. Nadie dijo nada, la estancia volvió a ser un silencio sepulcral el cual no era nada cómodo, había muchas palabras en el aire, pero nadie era lo suficientemente valiente como para decirlas.
Miré a Katniss y vi que ella jugaba con un hilo invisible de su abrigo, su postura era rígida y un leve temblor se percibía en sus hombros delgados, ella no me miraba y con su cabello encubría su rostro no dejándome descifrar lo que quería revelar su cara, sé que estaba nerviosa, pues el labio entre sus dientes era una clave de ello.
- ¿Cómo has estado? – pregunte no soportando más el silencio entre nosotros, ella dejo quieto su abrigo y me miro, con una leve sonrisa respondió.
- bien – frunció el ceño como si recordara algo y luego término la frase – he estado muy bien. – sé que eso no era lo que ella quería decir, pero lo de pasar - ¿Cómo has estado tú? – ella pregunto.
- no tan bien como tú – dije, no tenía por qué mentir, no con ella – pero las cosas han empezado a funcionar – le di una sonrisa para darle a entender que las cosas estaban bien, ella iba a decir algo, pero fuimos interrumpidos por una voz baja y femenina.
- Hola Peet… - ambos nos volvimos al sonido de la voz para encontrarnos con Karlie, mi vecina de al lado – lo siento ¿Quién eres? – su voz salió un poco fría y dura hacia Katniss, sentí ira por la forma como se dirigió a la que una vez fue mi esposa, miré a Katniss que estaba callada y vi que sus ojos estaban abiertos con asombro al igual que su boca.
Vi que Katniss la miraba de arriba abajo y la reparaba. Karlie era una mujer hermosa, estaba en sus 35 años de edad, pero no los aparentaba, ella era con cabellos dorados y piel bronceada, sus ojos eran color miel y tenía una figura que cualquier hombre desearía, cualquiera menos yo.
- yo soy… - Katniss no dijo nada por un momento y luego recobrado la compostura se puso de pie y dijo – yo no soy nadie – ella volvió su rostro al mío y me dedico una sonrisa triste – fue un placer verte de nuevo – ella camino hasta su maleta y la tomo de nuevo y comenzó a caminar hasta quedar justo enfrente de Karlie – fue un placer señora – Karlie no la miro muy amablemente y eso me causo ira, no entendía por qué tenía que ser tan grosera con mi esposa.
- ¡espera! – dije y alcance a Katniss - ¿Dónde te vas a quedar? – ella me miro y pensó por un momento, por su rostro me di cuenta de que no tenía donde quedarse – puedes quedarte aquí.
- no quiero interrumpir – ella dijo en voz baja.
- no interrumpes nada – dije alto y claro para que Karlie se diera cuenta de que la quería fuera de mi casa – además esta también es tu casa.
- no, no lo es – ella tomo la maleta y comenzó a marcharse de nuevo, iba a hablar, pero Karlie se adelantó.
- Peeta – ella tomo mi brazo para llamar mi atención – te has olvidado de nuestra cena – resople, no es que la haya olvidado, Karlie quería vivir encima de mi cada minuto del día, yo no sabía cómo bajármela de encima sin herirla.
- Lo siento, es que Katniss vino y se me olvido todo – no era de toda la verdad, Katniss hace menos de 20 minutos que llego, pero quería que ella creyera lo contrario. Vi que mi respuesta no le gustó mucho.
- ¿y quién es esa tal Katniss? – me dio ira como pronunció su nombre por lo cual saque mi brazo bruscamente y hable.
- es mi esposa – Salí de la casa justo a tiempo para alcanzar a Katniss, ella estaba intentado parar un taxi, pero no tenía mucha suerte, después de todo la casa estaba muy alejada de la ciudad.
- Katniss espera – grité, ella se volvió a mí y vi que tenía lágrimas en sus ojos.
- ¿Qué haces aquí? – ella pregunto tratando de enjuagar sus lágrimas, pero fallando en el proceso.
- tenemos que hablar – dije pasando mi mano por su mejilla y quitando las lágrimas – por favor no te valla, no aún.
- ¿Qué pasa con Karlie? – pregunto con tristeza.
- ella es solo mi vecina, no pasa nada entre nosotros – la última parte la dije porque sentía la necesidad de que ella supiera de que entre esa mujer y yo no había nada. Katniss parecía vacilante a volver a la casa por lo cual le dije – te lo juro no pasa nada entre ella y yo, por favor vuelve a la casa es un poco tarde y no es bueno ni para ti ni para él bebe estar en el frio a esta hora – la mención del bebe fue lo que hizo que ella aceptara.
Tome su maleta y camine de nuevo con ella a la casa, el calor nos recibió al entrar, deje su maleta a un lado y camine con ella de nuevo a la sala, di gracias al cielo cuando vi que Karlie no estaba. Volvimos a sentarnos en silencio, pero esta vez no pude soportarlo más por lo que hablé.
- dime un poco de ti ¿Cómo ha sido tu vida estos últimos 6 meses? – estaba curioso por saber que había hecho.
- viaje mucho – comenzó – conocí nuevos lugares, personas, y culturas – dijo con una sonrisa cálida en su rostro – la mejor parte fueron las culturas, aprendí mucho de ellas.
- ¿fue sano para ti y él bebe? – pregunte de verdad preocupado, aunque no sabía por qué. Ella puso su mano en su estómago y acaricio su hinchado vientre.
- si lo es, aunque ahora no puedo viajar más.
- ¿Por qué?
- pronto entrare al séptimo mes y no es sano para él o para mí – ella me miro a los ojos y yo deje que sus palabras se procesaran en mi mente. Ella dijo 7 meses eso quiere decir que tuvo que haber concebido en marzo y si fue así cabe la posibilidad de que…
- espera – dije – ¿has dicho 7 meses? – ella asintió con la cabeza y se mordió el labio, si mis matemáticas no me fallan ella tuvo que haber concebido entre el 15 y 20 de marzo y para esa fecha ella aún estaba conmigo, mis ojos se abrieron y mis palmas sudaron como callo sobre mis hombros el peso de la realización – quiere decir que ese hijo es… - no termine, no sabía cómo. Ella asintió y termino por mí.
- si Peeta, estamos teniendo un hijo – no creía lo que estaba saliendo de su boca, no pensé que esto podría ser real, para mí todo esto era como un sueño, no dije nada, como dije no sabía que decir, una parte de mi estaba dichoso, pero la otra me sentía ofendido por no haber descubierto nada, estaba enojado, pero no con Katniss, sino conmigo mismo porque por mi estupidez había perdido a mi familia - ¿estás enojado conmigo? – la hermosa mujer que estaba en frente de mi pregunto, sus ojos eran grandes y temerosos, quería quitar esa expresión de su rostro.
Me levante rápidamente y me arrodille entre sus piernas, sus ojos seguían con la misma expresión, quería decirle que estaba bien, pero no era sabio de mi parte mentirle, tenía muchas emociones en mi interior y no sabía cuál de todas era la correcta de expresar, pero cuando vi su hermoso rostro y su barriga hinchada donde nuestro hijo estaba creciendo sabía que emoción era la que predominaba.
- no Katniss, no lo estoy – vi que ella se relajó un poco y continúe – estoy triste por haberme perdido todos estos meses de tu embarazo, pero estoy feliz de saber que llevas a mi hijo y me estás dando la oportunidad de ser parte de él ¿Por qué me dejaras serlo? ¿Verdad? – pregunte temeroso de repente, no sabría qué hacer si llegara a perder a mi esposa y a mi hijo. Por segunda vez.
- claro que si – ella sonrió feliz – no sería capaz de criarlo sola – ella acaricio su vientre y automáticamente puse mi mano sobre la de ella, cuando nuestras pieles se encontraron una sensación familiar recorrió mi cuerpo. – bebe di hola a tu papi – ella murmuro y pronto sentí un movimiento en mi mano, mis ojos se abrieron no creyendo lo que acaba de sentir.
- hazlo de nuevo – dije, queriendo volver a sentir a mi hijo no nacido.
- puedes hacerlo tú, así se acostumbrará a tu voz – ella me miro con dulzura y yo asentí.
- hola pequeño – dije con voz cargada de emoción – yo soy tu papá y no sabes cuánto te amo – era verdad, cada palabra, hace menos de 5 minutos me di cuenta de que iba hacer padre y ya lo amaba como si lo hubiera sabido desde el primer mes – perdón por la ausencia, te prometo que no te volveré a dejar solo, ni a ti ni a tu madre, los cuidare muy bien – mi garganta se fue cerrando como las lágrimas amenazaban con escaparse. Estaba tan feliz.
En mi mano se sentía varios golpes de pataditas, no podía creer que ese fuera mi hijo y mejor aún, que estaba dentro de la mujer que tanto amaba. Miré a mi esposa y ella tenía lágrimas en sus ojos, pensé que serían de alegría, pero mirando más a sus ojos vi que eran lágrimas de tristeza.
- ¿Qué pasa Katniss? ¿Acaso no estas feliz por nuestro hijo? – pregunte, no sé qué haría si su respuesta fuera no. Para mi alivio ella negó con su cabeza.
- es solo que te extrañe tanto, que siento que todo esto es tan irreal y que en cualquier momento vas a desaparecer – yo cerré mis ojos deleitándome con su miedo, ese era mi mismo miedo.
Me levante de mi posición y la tome en mis brazos, ella como siempre encajo perfectamente, tenerla así me devolvió la esperanza, el frio que tenía por dentro pronto fue remplazado por su calor, su cuerpo fue como la pieza que le faltaba a mi rompe cabezas.
- no iré a ningún lado, no sin ti – la separe de mi para poder ver sus bellos ojos y le dije – la única manera de alejarme de ti y de nuestro hijo es que la muerte nos separe, pero mientras viva no te dejare ir, no de nuevo, no sé si has venido para quedarte o no, pero el caso es que, si al fin del mundo vas, hasta al fin del mundo te perseguiré, pero no te dejare ir nunca más.
Ella me miro por un momento como si en mi estuvieran todas las respuestas del universo, no separe mi vista de ella, aún tenía miedo de que, si lo hacia ella desaparecería de mis brazos, Katniss no dijo nada en cambio ella se lanzó y conecto nuestros labios.
Mi mundo se detuvo, sus labios eran como los recordaba, cálidos, regordetes y con su sabor peculiar, no dude en responder, pues esto era lo que había estado deseando desde el día en que se fue, enredé mis manos en sus caderas y la atraje lo más posible a mí, sus manos fueron a mi cuello y se enredaron allí, nuestras lenguas se unieron danzando entre sí como si fueran una sola, en ese beso volví a descubrir su boca, volví a saborear su dulzor y volví a nacer.
Nuestros pulmones pidieron aire por lo cual nos separamos, pero jamás la solté ni ella a mí, nuestras frentes estaban una contra la otra, la única distancia entre los dos era la que nuestro pequeño ángel imponía y no es que me quejara, así podía sentirlo patear la barriga de mamá y eso me lleno de ternura.
- ¿te quedaras? – pregunte, necesitaba saber que todo esto es real.
- para toda la vida amor – eso fue todo lo que necesitaba, fueron unas 5 simples palabras, pero era toda la promesa que necesitaba de que ella se quedaría.
La atraje de nuevo a mí y besé sus labios, el beso fue lento y exquisito, no quería que nunca terminara, quería poder quedarme con ella en mis brazos y congelar el tiempo, estar con ella en mi propia burbuja, pero sabía que ella estaba agotada y necesitaba dormir.
Sin apartar nuestros labios me levante con ella y camine por el pasillo oscuro, no me costó llegar a la habitación puesto que el camino me lo sabía de memoria, cuando llegamos la deposite en la cama y regando besos por todo su rostro me aparte de ella.
- debes descansar – ella me hizo un puchero que me robo una sonrisa, ella iba a protestar, pero en ese bostezo dándome la razón.
- está bien – acepto de mala gana, Katniss sentó y yo comencé a quitar su ropa, su piel era como la recordaba, suave y cálida, llegue a su sostén y se lo retire dejándome ver sus pechos más grandes que antes. No la mire con morbo si no con adoración, aun no podía creer que ella estaba aquí. Busque una de mis camisas y cuando se la iba a poner ella me detuvo.
- quiero dormir así – ella dijo – en las noches me da mucho calor – asentí con la cabeza y deseché la camisa, la metí bajo las sabanas y ella cerro sus ojos, pensé que ella estaba dormida por lo cual me iba a retirar, pero cuando estaba por hacerlo ella tomo mi mano.
- no te vayas – ella dijo con voz baja – Quédate conmigo – me llene de dicha, ¡Dios! eso era lo único que quería hacer. Por eso me deshice de mi ropa y me quedé solo en mi bóxer y me acosté a su lado, ella se acurro poniendo su cabeza en mi pecho. Por fin me sentía completo. Mi amor había vuelto a su casa. Katniss se quedó en silencio y pensé que esta vez ya se había quedado dormida de nuevo, pero nuevamente me sorprendió cuando hablo.
- ¿qué haremos? – ella pregunto con voz baja, medite por un momento y cuando encontré la respuesta se la di.
- ser felices – la sentí sonreír contra mi pecho.
- ¿significa que viviremos en pecado de por vida?
- ¿Qué quieres decir?
- sí, tu y yo no estamos casados – ella dijo con tristeza, yo sobe su cabello para darle un poco de comodidad, la cual fue eficaz.
No dije nada, solamente me estire y de mi mesa de noche saque un sobre de manila y se lo entregue, ella lo tomo con una sola mano y lo miro, no estando muy segura de que estaba dentro de el – ábrelo – ordene en voz baja, ella se sentó y llevo la sabana cubriendo sus perfectos pechos, ella abrió el sobre y lo leyó detenidamente.
- no entiendo, son los documentos de nuestro divorcio, ¿Qué pasa con ellos? – ella dijo frunciendo el ceño, me senté en la cama y tome los papeles en mis manos y se los explique.
- ¿cuántas firmas ves? – ella miro y su cejo se frunció.
- una, la mía – dijo.
- exacto eso quiere decir…- me detuve para dejarla procesar mis palabras, cuando entendió lo que quería decir su boca se abrió y comenzó tartamudear.
- significa… que…. Que aún estamos… - ella se detuvo no siendo capaz de terminar la idea por lo cual le ayude.
- si Katniss - toma una de sus manos y le dije - yo jamás firme los papales, eso significa que aun eres mi esposa ... para Siempre.
