CAPITULO 7: "El Sacrificio de una Princesa"

Eran las seis de la tarde, Celestia y Luna se encontraban en la sala del trono revisando unos documentos importantes sobre la situación en Equestria.

De repente un pelotón de guardias entro rápidamente, el líder se acercó a las princesas con un rostro de preocupación y dijo:

-Princesas, hay que salir del Palacio inmediatamente.

- ¿Qué pasa? –pregunto confundida Celestia.

De manera sorpresiva otro pelotón encabezado por una grifo que Celestia conocía muy bien entro al salón del trono. La grifo dijo mientras apuntaba con una pistola a la monarca del sol:

-Princesas Celestia y Luna están detenidas.

El pelotón que había llegado primero disparo a la grifo en el pecho matándola y un combate entre ambos pelotones se suscitó.

El líder del pelotón junto con otros dos miembros de su equipo sacó a las hermanas alicornio por una puerta ubicada del lado izquierdo del salón mientras les decía:

-Muévanse al jardín.

Los cuatro ponis entraron a la puerta mientras el líder del pelotón caminaba frente a ambas llevando una pistola con el fin de protegerlas

-La guardia –dijo un miembro del pelotón que escoltaba a las princesas.

Otro pelotón de guardias los esperaba al otro lado de la puerta, pero uno de los miembros de este le disparo al líder que protegía a Celestia y Luna quien cayó en el suelo muerto ante la sorpresa de las hermanas.

Los ponis que escoltaban a las princesas iban a atacar al otro pelotón, pero uno de estos les grito:

- ¡NO DISPAREN!

De repente entre los miembros del pelotón apareció un unicornio naranja, melena y bigote amarillo vestido con casaca militar y gorra quepí color verde olivo.

-General Walker –dijo Celestia nerviosa.

-Quisiera decirle que estoy bajo sus órdenes majestad, pero no lo estoy –dijo con frialdad el unicornio.

-Es usted un traidor –dijo Celestia iluminando su cuerno con el fin de lanzar un hechizo al unicornio, pero un guardia unicornio del pelotón de traidores le coloco un dispositivo en su cuerno para bloquear su magia al igual que a Luna.

-Y usted una yegua muerta –dijo sonriendo malévolamente el general Walker.

Celestia y Luna comenzaron a temblar de miedo.

Los miembros del pelotón encadenaron a las princesas, a Luna le amarraron sus alas con una cuerda, luego el general hizo un movimiento con la cabeza, los guardias traidores asintieron y llevaron a las princesas para encerrarlas en una habitación de la planta alta del palacio real.

Los guardias comenzaron a adueñarse del palacio y muy pronto el lugar era recorrido por guardias armados, los criados del castillo fueron expulsados del palacio.

Un nuevo día había llegado, en el interior de la habitación donde estaban encerradas las princesas, Lighting Golden llego encadenado y con un dispositivo en su cuerno que le impedía usar su magia.

Las princesas sintieron pena por el militar, pero este en cambio les sonrió, pues se alegraba de ver que aún seguían con vida.

Los tres se sentaron y Lighting Golden les conto lo que había pasado:

-El general Moon Black me llamo con urgencia al cuartel –decía el unicornio –ahí me desarmaron, me encadenaron y luego me trajeron para acá. La guardia real nos ha dado la espalda majestad.

De repente la puerta de la habitación se abrió, los tres ponis voltearon y vieron que era el general Moon Black.

Los tres veían con ira y enojo al nocturno, especialmente la princesa Celestia, pues a ella le había afectado más la traición del general.

Moon Black camino hacia Celestia, quien estaba cabizbaja y le dijo:

-Su excelencia.

Celestia levanto la cabeza y dijo enojada:

-Así que todavía soy… excelencia para usted.

-He dado cuenta de lo hecho a los senadores, a los empresarios, al embajador de Griffonstone y todos aprueban mi conducta –le dijo Moon Black a Celestia.

-Y pensar que en el pasado fuiste llamado héroe del reino.

-Y lo sigo siendo –dijo el nocturno molesto –para muchos estoy salvando al reino del caos en que usted y sus revoltosos lo han metido.

-Los cambios no son caos general Moon Black. Son cambios inevitables que…

-El pueblo quiere orden –interrumpió el militar a Celestia –al pueblo no le importa quién lo gobierne, siempre y cuando haya orden.

-Que se puede esperar de un traidor –dijo Celestia.

Moon Black levanto su casco derecho con el fin de saludar a la princesa, pero esta no respondió al militar, al que solo le dirigía una mirada de indignación.

El nocturno camino en dirección a la puerta y antes de salir de la habitación volteo a ver a Celestia y le dijo:

-Que los fundadores la protejan princesa Celestia.

Moon Black salió de la habitación, mientras que Celestia volvió a agachar la cabeza.

En la embajada de Griffonstone, sir Henry Wilson y el general Baxter estaban reunidos. El grifo se encontraba frente a un tablero de ajedrez jugando con las piezas del mismo, mientras que Baxter se encontraba bebiendo una copa de vino.

- ¿Todo está marchando bien querido Baxter? –pregunto el grifo moviendo la pieza del caballo.

-Si –respondió el militar –aunque no pensamos que los combates fueran… a durar tanto tiempo. La ciudad está devastada.

-Bueno –dijo Wilson viendo a Baxter -como dicen los mexicanos, hay que ponerle sabor al caldo.

-Sabor al caldo, si ¡jajajajajaja! –rio el unicornio.

Un criado del embajador entro acompañado por un nocturno y le dijo al embajador:

-Sir, sir, the general Moon Black.

-Ah… nuestro héroe –dijo el embajador sonriendo al ver a Moon Black parado en la puerta. Luego acercándose a este lo saludo.

-General, es un gusto verlo –saludo Baxter.

-General, ¿un coñac? –pregunto el embajador al nocturno, el cual asintió y se sentó en una silla.

El criado del embajador llego después con una copa de coñac que le dio a Moon Black quien lo tomo con gusto.

El embajador se sentó a su lado y le pregunto al general Moon Black:

- ¿Cómo está el cuatro ojos?

-Debe estar de fiesta –respondió el nocturno, luego comenzó a reírse malévolamente.

-Well, salud –dijo el embajador chocando una copa con la copa de Moon Black.

Mientras tanto en el patio del Alcázar, Silver Gears era llevado por un grupo de guardias reales que lo arrastraban y golpeaban.

El unicornio no tenía sus lentes, tenía una cuerda alrededor de su cuello, un dispositivo bloqueaba su magia y su traje era un desastre, pues estaba rasgado.

-Uy… ya tenemos al cuatro ojos –dijo burlonamente un guardia.

En ese momento dos guardias se acercaron y golpearon al unicornio con las culatas de sus rifles y fusiles.

-A ver… ¿Quién te salva? –pregunto otro para después patear a Silver Gears.

-A ver… háblale a tus amiguitos –se burló un guardia pateando al unicornio haciendo que este cayera al suelo.

- ¿No que muy influyente? –pregunto otro guardia tomándolo de la melena.

Los guardias siguieron golpeando y pateando al unicornio, quien tenía moretones y sangraba de la nariz y la boca.

Los guardias agarraron al unicornio fuertemente, mientras que uno se acercó con un cuchillo:

-Sácale el ojo –propuso un guardia.

- ¡NO! ¡NO! –suplico el unicornio.

El guardia se acercó y luego coloco el cuchillo en el ojo derecho y sin compasión se lo saco a Silver Gears quien dio un alarido de dolor mientras observaba con miedo a aquellos guardias que lo torturaban sin compasión.

-Miren –dijo burlonamente el guardia mostrando el ojo que había sacado –no es de vidrio como decía el mito.

En la embajada de Griffonstone, Sir Henry Wilson siguió jugando con el ajedrez y mientras jugaba comenzó a explicar a los dos ponis el plan que tenían él y Moon Black.

-Lo que sigue es muy sencillo Baxter –dijo Wilson mientras Baxter miraba confundido al embajador.

-Acudiremos a mi buen amigo, el licenciado Lasseter –dijo Moon Black –senador por Trottingham. Él deberá obtener de Celestia y Luna sus renuncias al trono firmadas. Con las renuncias en sus cascos ira al senado, siendo candidato único al trono se convertirá en gobernante de Equestria y me nombrará su sucesor.

-El señor Lasseter deberá renunciar a su cargo –dijo sonriendo el grifo –y como el sucesor ya está definido, el cargo de gobernante de Equestria recae en el príncipe, mi querido y gran amigo general Moon Black y a eso lo llamo… –el grifo movió otra pieza del ajedrez y grito - ¡CHECK MATE! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

Baxter se quedó sin palabras ante el plan de ambos conspiradores, pues nunca pensó que el plan de Moon Black tuviera un tinte tan maquiavélico.

Dos horas pasaron, Celestia, Luna y Lighting Golden se encontraban encerrados en la habitación, Celestia seguía sin decir una palabra, mientras que Lighting y Luna estaban acostados el uno al otro con un rostro de haber perdido la esperanza.

-Nos van a matar, ¿verdad? –pregunto Luna a Golden mientras una lagrima corría por su mejilla.

-No –respondió el unicornio –ellos necesitan que estén vivas para levantar la luna y el sol. Yo… estoy dispuesto a morir por ustedes dos.

-Pero… ¿y tu hijo? –pregunto Celestia llorando y parándose frente al unicornio.

-Star Shine cuidara bien de él –dijo Lighting –lo bueno es que hace una hora me entere que ella ya está en el Imperio de Cristal a salvo, lejos de las garras de estos malditos traidores.

Celestia se secó las lágrimas, camino hacia la ventana de la habitación y viéndose en esta dijo:

-Como gobernante he cometido dos grandes errores. No escuchar a mis verdaderos amigos y querer tener contentos a todos. Una princesa que después de ser liberada de su cautiverio para volver a gobernar y ser derrocada después de cinco meses, no puede más que lamentarse y quejarse de sí misma.

-No seas tan dura contigo hermana –dijo Luna consolando a la alicornio –toda acción política conlleva a la posibilidad de error Tía.

-Pero… hay errores muy costosos Luna.

De repente la puerta se abrió y un unicornio negro claro, melena y bigote blanco con traje y sombrero de copa entro mientras levitaba unos documentos y un cojín de sellos.

-Buenas noches princesas –saludo el unicornio –soy el licenciado Lasseter, senador por Trottingham.

- ¿A qué se debe su visita? –pregunto Luna.

-Vengo a solicitar sus renuncias al trono –respondió el unicornio.

Luna y Celestia caminaron hacia una mesa de la habitación y comenzaron a leer el documento que tenía escrito lo siguiente:

Nosotras las princesas Celestia y Luna, ante la incapacidad e ineptitud para gobernar el reino de Equestria, renunciamos a los privilegios y al trono de Equestria por el bien de nuestros súbditos y del reino.

De ahora en adelante dejamos en claro que no queremos volver a ser parte de la realeza ni ser tratadas como tales, queremos ser simples sirvientes de nuestro pueblo.

Atentamente las Princesas Celestia y Luna.

-Estas renuncias –dijo Celestia a Lasseter –no serán entregadas al senado si antes no tenemos un salvoconducto firmado por el general Moon Black para nosotras y los ponis cercanos a nosotras.

-Naturalmente –dijo Lasseter despreocupado.

Luna y Celestia colocaron sus cascos en el cojín de sellos y pusieron su marca en el documento.

Lasseter levito el documento, lo guardo y comenzó a caminar en dirección a la puerta sin despedirse de las hermanas.

Treinta minutos después en el salón del senado, Lasseter entrego el documento y los senadores asintieron con la cabeza. El unicornio camino hacia el centro e hizo el juramento que había hecho Black Heart, luego sin moverse del centro dijo:

-Nombro como mi sucesor, al señor general Moon Black.

El nocturno entro al recinto y se colocó junto a Lasseter.

Cuarenta minutos pasaron y los senadores se volvieron a reunir en el salón del senado, Moon Black entrego la renuncia firmada por Lasseter donde declaraba que encomendaba a Moon Black la conducción del reino.

El líder del senado se acercó a Moon Black y coloco el medallón con la cutie mark de la princesa Celestia y dijo:

-Moon Black, juras solemnemente gobernar con justicia, rectitud, armonía, honestidad y lealtad al reino de Equestria.

-Lo juro –respondió el nocturno sonriendo.

-Juras proteger a tus súbditos y a todo el pueblo más allá de intereses personales y siempre buscando el bienestar de todos ellos siguiendo las enseñanzas que nuestra princesa Celestia heredo al mundo.

-Lo juro.

El líder del senado le coloco una capa de rey, luego la corona que había usado Black Heart y el cetro que se le había dado a este el día de su coronación.

- ¡VIVA EL REY MOON BLACK! –grito el líder del senado.

- ¡VIVA! –gritaron los senadores para después estallar en aplausos al nuevo monarca.

Una hora paso, Moon Black entro en la habitación de Celestia acompañado por Lightning Dust y el general Walker.

- ¿Qué vamos a hacer con las princesas general? –pregunto Walker.

Moon Black volteo a verlo enojado.

-Perdón, su majestad –dijo Walker sonriendo nerviosamente.

-El embajador de Mexicolt quiere enviarlas por tren a Manehattan, y de ahí a su país –dijo Lightning Dust a Moon Black.

-Ya prohibí que salga ese tren –dijo Moon Black.

- ¿No sería mejor exiliar a las hermanas alicornio majestad? –pregunto Walker –para que se mete en líos con el cuerpo diplomático.

-Los militares no comparte esa opinión general Walker –dijo Lightning Dust viendo molesta al militar –aquí lo que se necesita es casco duro.

-Sírvame un coñac señorita Dust, así en seco no se puede pensar con claridad –ordeno el monarca.

La pegaso obedeció y saco una botella que estaba en un mueble de la princesa Celestia, sirvió el licor en una copa y al dársela a Moon Black le dijo:

-Recuerde majestad, muerta esas perras se acaban los problemas.

Moon Black se quedó pensando y luego tomo su copa.

Mientras tanto en la habitación del palacio, Celestia, Luna y Lighting Golden se encontraban sentados mientras bebían unas tazas de café que les habían servido los guardias. Para esos momentos ya no se escuchaban detonaciones de cañones o disparos en la ciudad.

-Están cerrando el cerco –dijo Lighting Golden.

-Pero el embajador Shield Imagination vendrá a…

-Hermana –interrumpió Luna a Celestia –lo más que puede hacer el embajador mexicano es intentar salvaguardar nuestras vidas, solicitando la mediación del cuerpo diplomático.

-Tu… ¿los crees capaces de atentar contra nosotras? –pregunto Celestia preocupada.

-Usted no entiende la traición porque es incapaz de traicionar princesa Celestia –respondió Golden.

En el Alcázar, Silver Gears seguía siendo golpeado y torturado por los guardias reales que se habían rebelado contra Celestia y Luna.

El unicornio estaba agotado y ya no soportaba más golpes de los guardias, además de que la sangre manchaba su cuerpo.

- ¡SACALE EL OTRO OJO! –grito un guardia.

Silver Gears comenzó a temblar de miedo y a respirar rápidamente.

- ¡SOLDADOS! –grito el guardia que le había sacado el ojo derecho unas horas antes - ¿Quieren jugar a la gallinita ciega?

Los guardias comenzaron a reírse y después sujetaron fuertemente al unicornio.

-N-No… No… No… -murmuro suplicando Silver Gears.

El guardia se acercó con el cuchillo y luego lo clavo en el ojo izquierdo de Silver Gears quien lanzo un grito de dolor mientras el guardia se reía de él y miraba el ojo que le había arrancado.

Los guardias igualmente se reían al ver al unicornio gritando de dolor.

Silver Gears cayó en el suelo y trataba de levantarse para caminar tratando de guiarse con el sonido, ya que ahora estaba ciego, pero no dio más que tres pasos para después caer cerca de unas cajas con municiones mientras respiraba agitadamente.

En la oficina de la embajada de Griffonstone, la princesa Cadance se encontraba sentada frente al escritorio del embajador Sir Henry Wilson.

El grifo abrió la puerta, entro y luego sentándose en su lugar y viendo a Cadance sonriendo le dijo:

-Well madame, ¿Qué puedo hacer por usted?

-Usar su influencia para salvar la vida de mis tías y la del general Lighting Golden –respondió Cadance.

-Esa es una… responsabilidad que no me puedo echar encima –le dijo el embajador –ni en mi nombre, ni en el nombre de mío gobierno.

- ¿Considera usted una responsabilidad intentar salvar la vida de una yegua? –pregunto Cadance un poco molesta por las palabras del grifo –tendría responsabilidad por no salvarlo.

-Well, if you excuse me –dijo el grifo levantándose de su asiento.

-No me ha dado una respuesta embajador –dijo Cadance molesta.

-I am completely honest madame –dijo el grifo viendo seriamente a la alicornio rosa –seré completamente franco princesa Cadance. La caída de sus tías, se debe a que nunca quisieron consultarme.

Cadance tomo un respiro con resignación.

En ese mismo momento en el Alcázar, Silver Gears se encontraba en el suelo sin poder moverse debido a la ceguera que le habían provocado los guardias arrancándole los ojos.

Un guardia se acercó levitando una pistola mientras sus compañeros le decían que matara de una vez al unicornio debido a que no aguantaba más golpes y torturas.

El guardia apunto a la cabeza de Silver Gears quien respiraba agitadamente, luego disparo y el unicornio que había sido amigo de Light Star y asesor de Celestia murió finalmente rodeado por un charco de su propia sangre.

Un nuevo día había llegado, Cadance desde el Imperio de Cristal decidió encargarse de la labor de sus tías Luna y Celestia.

La alicornio rosa se había encargado de bajar el sol y elevar la luna el día anterior, ya que consideraba que era necesario mantener el equilibrio natural, incluso el nuevo rey Moon Black no protesto por esta acción de la princesa, incluso se alegró de que la alicornio le ahorrara el trabajo real por unos días.

Light Star y Twilight al enterarse de lo que estaba pasando habían intentado salir inmediatamente a Canterlot para rescatar a Celestia y a Luna, pero Cadance los detuvo y les dijo que no se preocuparan por ellas, ya que confiaba en que todo podría solucionarse pronto con la ayuda del embajador de Mexicolt, y que intentar sacarlas del palacio podría complicar las negociaciones.

En Canterlot, Star Shine llegaba a bordo de un carruaje tirado por ponis de tierra, ella llevaba puesto un vestido negro y observaba con tristeza como la capital se había convertido en un lugar de muerte.

Cadáveres de yeguas, potrillos, potrancas, civiles, guardias reales que eran llorados por familiares y amigos eran el paisaje de las calles de Canterlot.

La pegaso no podía creer que en tan solo unos días todo se hubiera convertido en un completo infierno para Equestria.

Star Shine bajo del carruaje y camino al interior del palacio para dirigirse a la habitación donde se encontraban Celestia, Luna y su esposo.

Al entrar, los prisioneros sonrieron, pues tenía tiempo que no veían un rostro familiar. Pero la pegaso no correspondió a esas sonrisas, en cambio se veía preocupada y triste.

-Star –dijo Golden abrazando a la pegaso para después llevarla a una silla para que se sentase.

- ¿Cómo estás? –pregunto triste Star Shine.

-Por mí no te preocupes –respondió Golden.

- ¿Cómo están Twilight y los demás? –pregunto Celestia acercándose a la pegaso.

-Ellos están bien –respondió Star Shine –Twilight Velvet, la madre de Twilight, tuvo que dejar su casa, se ha refugiado en la embajada de Potrillapon y mañana se reunirá con nosotros en el Imperio de Cristal.

- ¿Y Silver Gears? –pregunto Golden.

Star Shine agacho la cabeza y sus lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

- ¿Dónde está Gears? –pregunto cada vez más preocupado Golden - ¿Qué pasa con Silver?

Star Shine levanto la cabeza llorando y dijo:

-Lo… mataron…

Lighting Golden, Luna y Celestia comenzaron a llorar al escuchar la respuesta de la pegaso quien estallo en lágrimas.

El golpe fue duro para los cuatro.

Para Celestia quien no podía creer que su asesor hubiera sido asesinado, especialmente porque ella le había prometido a Light Star que cuidaría de su amigo de cualquier peligro. Ahora ella estaba enojada con ella misma, pues había roto su promesa, además de que Silver Gears fue de los que le habían advertido que no confiara en el traidor de Moon Black, pero ella fue una tonta al no hacerle caso.

Luna también lloraba llena de dolor, pues la ex princesa de la noche había convivido un poco más con el unicornio. La alicornio azul le ocultaba a su hermana un secreto que sin duda alguna habría sido un escándalo si ella siguiera siendo una princesa.

Luna y Silver Gears habían sido novios y todas las noches se veían en los jardines del castillo, y durante el tercer mes de gobierno de Celestia, ambos habían decidido demostrar su amor en la habitación de Luna.

El cuarto mes, Luna y Silver Gears fueron al Hospital de Canterlot donde recibieron una noticia que alegro a ambos, pues Luna estaba embarazada. Incluso Luna pretendía decírselo a su hermana el día de los corazones cálidos, pero ahora con este golpe de estado llevado a cabo por los militares ese plan se había venido abajo, y peor aún porque ahora el amor de su vida y padre de su bebé estaba muerto.

Lighting Golden y Star Shine eran amigos del finado, especialmente porque Silver Gears había sido su compañero de misiones cuando eran una organización secreta bajo las ordenes de Celestia, además de que fue el que más ayudo en el derrocamiento de Black Heart al interceptar los mensajes de la guardia real para conocer sus movimientos en las ciudades.

Luego de media hora, Star Shine se fue y se despidió de los prisioneros.

La noche llego, Cadance había elevado la luna y bajado el sol.

En Canterlot, las calles estaban llenas de carruajes provenientes del hospital de la ciudad que comenzaban a recoger los cadáveres que estaban en las calles.

En la habitación, Celestia se encontraba viendo unos papeles, mientras que Golden y Luna leían libros.

De repente un guardia entro a la habitación, levitando una charola con rebanadas de pastel de chocolate y tazas de té.

-Buenas noches –saludo el guardia.

-Buenas noches –saludo Celestia, quien fue la única que respondió al saludo.

El guardia dejo la charola en una mesa.

Celestia volteo a ver al guardia y le dijo:

-Gracias muchacho.

El guardia se veía preocupado, Celestia al notar esto le pregunto:

- ¿Qué pasa?

-Princesa Celestia tengo miedo –respondió el guardia –hace rato que se juntaron todos los senadores en el salón de gala para celebrar su renuncia.

El guardia salió de la habitación, mientras que Luna, Celestia y Golden estaban sorprendidos, pues no podían creer que el sector político más importante de Equestria les diera la espalda, y peor aún, celebrara el golpe que las había derrocado.

- ¿Cómo? –pregunto Golden viendo a Celestia - ¿Y los salvoconductos?

Celestia se quedó pensando durante unos minutos, camino hacia la ventana y viendo a través de esta dijo:

-No saldrá tren a ningún lado.

Luna y Golden agacharon la cabeza con resignación, su última esperanza de salir del Palacio se había ido al carajo, ahora estaban en cascos del destino.

Mientras tanto en la habitación de Celestia, Moon Black estaba jugando con una canica colocándola en el escritorio y haciendo que esta rodara, frente a él se encontraban Lightning Dust y el general Walker que solo lo observaban mientras un tocadiscos tocaba la versión en piano de la obra Moonlight Sonata de Beethoven.

Moon Black estaba evidentemente borracho, pues se movía de un lado al otro mientras jugaba con la canica. Luego vio a Lightning Dust y señalo el tocadiscos.

La pegaso asintió y apago el tocadiscos, después viendo al nocturno pregunto:

- ¿Cuál es su decisión majestad?

Moon Black dio un sorbo a su copa de coñac y luego viendo al general Walker le dijo:

-Sabía usted que los alicornios no son inmortales, general Walker.

- ¿Qué? –pregunto confundido el militar.

-Anduve husmeando en la sección prohibida de la biblioteca de Canterlot –dijo borracho el nocturno –y en un libro que escribió el viejito barbado cuyo nombre me da hueva recordar, decía que los alicornios son eternamente jóvenes e inmortales, pero pueden perder su inmortalidad si se les corta o rompe el cuerno y se le cortan las alas o morir si se les apuñala o hiere en el corazón –decía señalando su pecho el nocturno. Luego pregunto al militar –¿es cierto lo que se dice de usted general Walker?

-Sobre que majestad –respondió el general.

-Que cuando fue la guerra contra las cebras y usted era un potrillo, le dio la estocada final al rey Shaka zulú –explico el nocturno.

El general Walker se quedó pensando durante unos segundos, pues era una leyenda que se decía sobre él, pero del que no había registros de que fuera verdad. Pero para no decepcionar al rey respondió:

-Así es señor.

Moon Black aplaudió con sus cascos y viendo al militar dijo:

-Muy bien entonces no le va a costar ningún trabajo, hágalo. Y ya después el destino dirá que dice.

El general Walker hizo un saludo militar y se fue del salón.

Dust sonreía satisfecha, pues era la decisión que esperaba por parte del rey Moon Black, luego tomo una copa de coñac y comenzó a beber. El nocturno en cambio siguió jugando con la canica.

Una hora paso y en la habitación del Palacio, los tres prisioneros se encontraban acostados en el suelo durmiendo.

De repente la puerta se abrió, se prendieron las luces de la habitación y un unicornio vestido de policía rural acompañado por dos guardias armados con rifles los despertó diciendo:

-A ver flojos, levántense.

- ¿Qué es esto? –pregunto Lighting Golden.

- ¿Qué pasa? –pregunto Celestia tallándose los ojos.

- ¿Qué sucede? –pregunto Luna igualmente confundida.

-Los llevamos a la penitenciaria –respondió el unicornio, luego viendo a Luna y señalando a Celestia y a Golden dijo –a ellos nomas, a usted no Luna.

Los dos ponis se levantaron, Celestia se colocó en sus cascos los objetos que la identificaban como miembro de la realeza. Golden se colocó su casaca militar.

- ¿Quién es usted? –pregunto Golden al rural.

-Solo llámeme mayor Chains –respondió el unicornio –ahora apúrese.

-Su majestad, buena suerte –dijo Golden abrazando a Luna para después salir de la habitación.

-Hermana –dijo Celestia abrazando fuertemente a la alicornio azul, luego le dijo –nunca volveré a verte.

Celestia camino en dirección a la puerta mientras Luna ponía una cara de confusión, pero luego de unos minutos la alicornio azul comprendió las palabras de su hermana por lo que se sentó y comenzó a llorar.

Los prisioneros salieron a la entrada del Palacio Real donde los esperaban dos carruajes tirados por ponis de tierra, uno para cada prisionero.

En cuanto subieron los prisioneros, los carruajes avanzaron por la calle.

En el carruaje de Celestia iba el mayor Chains junto con la princesa Celestia, mientras que Golden era cuidado por otro guardia real.

Mientras iban rumbo a la penitenciaria Perseus, Celestia comenzó a hablar con el mayor Chains:

-Usted no tiene por qué obedecer ninguna orden que lo conduzca a la barbarie –le dijo Celestia mientras el unicornio ignoraba sus palabras –si otros han de perder su alma, no la pierda usted.

El mayor Chains volteo la cabeza para ignorar a la princesa Celestia.

Luego de unos minutos, la comitiva llego a la entrada de la penitenciaria.

El mayor Chains bajo del carruaje y camino a la entrada que era vigilada por dos guardias reales armados con fusiles. El unicornio les pregunto:

- ¿Instrucciones?

-Por la parte de atrás –respondió el guardia.

Celestia observaba la escena desde la ventana del carruaje, luego vio como el mayor Chains regresaba al carruaje y se sentaba a su lado.

- ¿A dónde vamos? –pregunto Celestia al mayor Chains.

-Vamos a entrar por la parte de atrás –respondió fríamente el unicornio.

-Por la parte de atrás… n-no hay puerta –le dijo nerviosa Celestia a Chains.

Los carruajes se dirigieron hacia la parte trasera de la penitenciaria.

Desde una de las torres de la penitenciaria, un guardia hizo un señalamiento con su casco izquierdo indicando que las luces ubicadas en la parte trasera del edificio debían apagarse.

Los carruajes llegaron a la parte trasera que estaba iluminada solo por la luz de la luna, los carruajes se detuvieron y Chains se bajó del carruaje y viendo a Celestia le grito:

- ¡BAJESE!

-N-No mayor Chains, no tengo porque bajarme –le dijo Celestia asustada.

-Bájese usted de una buena vez carajo –dijo enojado el unicornio sacando a Celestia del carruaje jalándole su melena y tirándola al suelo.

La alicornio intento levantarse, pero fue golpeada en el estómago por el mayor Chains quien la siguió golpeando.

-D-Deténgase… p-por favor… -suplico Celestia al unicornio que la seguía pateando.

Lighting Golden se bajó del carruaje que lo llevaba y grito:

- ¡DEJENLA! ¡ASESINOS! ¡ASESINOS!

De repente dos guardias reales que estaban en el techo de la penitenciaria apuntaron sus rifles y le dispararon al unicornio quien cayó muerto en el suelo rodeado por un charco de sangre.

Celestia comenzó a llorar al ver muerto a Golden.

Chains saco un martillo que había escondido bajo el asiento del carruaje y acercándose a Celestia comenzó a golpear el cuerno de la alicornio hasta hacerlo completamente añicos.

Celestia se sentía débil, una debilidad que no había experimentado nunca en su vida como princesa inmortal.

Chains dejo que Celestia se levantara del suelo.

La poni comenzó a caminar lentamente balanceándose de un lado a otro, pues estaba herida por los golpes que había recibido.

Celestia estaba consciente de que la matarían, volteo a ver al cielo y mientras miraba la luna y las estrellas comenzó a recordar todo lo que había vivido, desde sus momentos con Twilight, con su hermana, con su sobrina Cadance y hasta recordó a Light Star y a su hija Diamond Shimmer.

-Hija… p-pronto estaré… contigo… -murmuro la poni mientras una lagrima corría por su mejilla.

El mayor Chains sacó su pistola, apunto a la ex princesa y le disparo en el cuello haciendo que Celestia cayera en el suelo. Luego se acercó y al ver que estaba agonizando, apunto a la cabeza y disparo dándole el tiro de gracia.

Chains volvió a subirse al carruaje con el que había acompañado a Celestia. Después los carruajes se alejaron dejando los cadáveres en aquel lugar.

Una hora paso desde la muerte de Lighting Golden y Celestia, en la habitación de Celestia, Moon Black se encontraba completamente ebrio y fumando un puro, de repente tomo el tintero que usaba Celestia para escribir y lo lanzo al suelo.

De repente el general Walker entro a la habitación y luego de saludar militarmente al rey le dijo:

-Se han cumplido sus órdenes majestad –el nocturno asintió con la cabeza, luego Walker le dijo al rey –majestad, la viuda del general Lighting Golden pide permiso para ver el cadáver de su esposo y de Celestia. Ha llevado ropa para vestirlos.

-Quiere vestirlos de gala –dijo Moon Black riéndose, luego dijo –No, por supuesto que no, esa yegua y ese potro eran criminales. Murieron en un intento de fuga, que los entierren en la penitenciaria como lo que eran.

El general Walker asintió con la cabeza y se fue de la habitación mientras Moon Black lanzo un escupitajo al suelo.

Mientras tanto en el Hospital de Canterlot, Star Shine acompañada por Twilight Sparkle caminaron hacia la morgue. Ambas venían vestidas de negro en señal de luto mientras eran observadas por algunos guardias que custodiaban el lugar.

El encargado de la morgue levanto las mantas que cubrían los cadáveres de Lighting Golden y Celestia.

Twilight y Star Shine se quedaron sin palabras al ver muertos a los ponis más importantes de sus vidas.

Star Shine había perdido a su esposo y padre del bebé que esperaba, mientras que Twilight había perdido a su maestra y a la alicornio que considero casi una madre para ella.

Star Shine y Twilight lloraron sobre el cadáver de sus respectivos seres queridos.

Luego de unos minutos ambas se secaron las lágrimas, Star Shine beso a Lighting Golden mientras que Twilight le dio un último abrazo a Celestia.

Finalmente se fueron de ahí mientras en sus rostros se dibujaba una mirada llena de ira y odio. La pegaso y la unicornio se fueron a la estación de Canterlot para tomar el tren en dirección al Imperio de Cristal.

Para ambas había llegado la hora de levantarse y volver nuevamente a luchar contra un nuevo usurpador.

Bueno pues aqui les dejo el nuevo capitulo de este fanfic, no olviden dejar sus reviews que son el motor que me impulsa a escribir y continuar este fanfic. Recuerden que pueden buscarme en facebook como ShieldImagination97. Nos vemos en el proximo capitulo :D