Disclairmer: KnM no me pertenece. Es propiedad de kaishaku.


Pedir…

Pedir es una palabra bastante amplia de la cual hace mucho que no la usas. ¿Cuándo fue la última vez en que has pedido algo? O lo más importante ¿a quién? Los minutos corren sin parar y el sonido no sale de tus labios, quizás no te sientes con la voluntad suficiente para pedirle "eso" a ella. Después de todo no la has visto hace cinco años, ¿Cómo volver a hablar normalmente, si cuando la conociste era una verdadera hazaña el poder romper el tempano de hielo?

No sabías que hacer. Aun pasan los minutos y tú sabes que tienes otras cosas que hacer.

– ¿Le sucede algo, Russell-san?–preguntó tu socia.

Al conectar nuevamente la mirada con al de ella, pudiste vislumbrar la duda que la ha generado tus palabras. El observar ese mar azul que una vez te cautivó, te hizo perder la noción del espacio, pero poco duró, ya que te prometiste a ti misma el no volver a caer en ellos.

Por lo tanto dices lo primero que se te viene a la mente.

–no es nada importante…–finalmente no fuiste capaz de pedir "eso"–. Como soy nueva en los negocio, solo quería saber cuáles son los temas a tratar de manera frecuente en tu empresa. –finalizaste, no muy segura de lo que has dicho, ya que sabías cómo manejarte en ese ámbito.

–veamos…–Chikane parecía pensativa, como si tu pregunta no se la esperase–. Depende del caso, ya que no siempre nos enfrentamos a lo mismo. Cada instancia es diferente de la otra… ¿a qué viene su duda? Creí que dominaba el tema. –preguntó también más intrigada, pues se ve que no entendió del todo el mensaje.

Tú solo agachas la cabeza en señal de resignación. No pudiste decir lo que querías y en cambio tomaste un tema que no era relevante para las dos, ahora te encuentras a solas con ella con un silencio que parece no querer desaparecer. Por más que le dabas vuelta al asunto, definitivamente no se lo podías pedir, ya no confiabas en esa mujer.

–siento las molestias que te he causado–dijiste finalmente tras pararte y dirigirte a la puerta–. Simplemente no acostumbro a trabajar con socio. –como si necesitaras decir algo para justificar tu visita, soltaste lo primero que se te vino a la mente, para luego cruzar el umbral de la puerta.

Estabas a pocos pasos de irte de ahí, pero su voz te retuvo.

–Espera, Himeko…–mencionó tu nombre con cautela–. No sé lo que realmente quieres de mí, pero quiero que sepas que puedes decirme lo que quieras.

No sabías que cara tenía ella cuando te propuso eso y no estabas dispuesta a saberlo, ya que si volvían a conectar los ojos, era probable que ella leyera tu sorpresa por lo que te dijo. Así que solo saliste de ahí sin decir ni una sola palabra.

Ya en tu oficina personal, te dispones a hacer tus deberes.

Pero el tiempo es lo más relativo que hay, ya que éste avanza según lo que hagas, es decir, si trabajas de forma ardua, podrás ver que las horas pasan rápido. Pero, por el contrario, si te dejas llevar y no realizas tus deberes, el trascurso del tiempo puede ser bastante eterno. En cierta medida no te preocupa mucho eso, ya que tu eres la dueña de una gran empresa y como tal eres responsable de un sin número de quehaceres, así que sabes cómo manejar la situación.

O eso es lo que crees. Realmente no eres para esto, pero tu marido se encargó de enseñarte a desenvolverte en el mundo empresarial.

John. Piensas.

Han pasado cinco años desde que lo conociste y aun conservas aquel recuerdo que al principio no era del todo grato…

Ella había llegado a un lugar. Un país. Del cual no conoce nada, lo único que sabía era que fue el primer vuelo que encontró. No quería estar más en Japón, no cerca de ella…

Miró hacia todos lado, ninguna cara conocida. Nada de lo que ella pudiera reconocer y lo peor era el…idioma. ¿Por qué no pensó eso antes de salir de ahí? Ah. Verdad, salió sin mirar nada.

Entre más buscaba, más se perdía y sentía la soledad invadiendo su ser. Al recorrer el ancho del aeropuerto solo veía letras de origen inglés y nada más; nada a lo que se asemeje a su cultura o forma de escritura. Pronto las ganas de llorar se estaban apoderando de su ser y lentamente fluían las lágrimas.

No lloraba por miedo a lo desconocido, pese a que lo sentía, si no que más bien, de impotencia, ya que se dio cuenta de que era una persona dependiente de los demás y por lo tanto podrá decirse que no era capaz de manejar por si sola el conflicto que se había creado.

Tan absorta estaba en sus pensamientos y angustia, que no se percató de la presencia de alguien a su lado.

–hey. Are you okey?–no pudo responder de inmediato por que no estaba segura de lo que dijo–. Can I help you?

Ella lo miró por un instante, los cual le pareció eterno, ya que en su mente buscaba como responder de la forma más adecuada a las… ¿preguntas? que le había hecho aquel joven.

–l-lo siento, yo no sé hablar inglés –dijo tímidamente, ya que se sentía un poco…nerviosa por la mirada del chico–. Soy de origen japonés. –agregó al ver que él no decía nada.

– ¡oh, vaya! Lo siento, no me había percatado de eso–comentó el chico con el acento de su origen–a decir verdad, no pareces ser japonesa…–dijo más para él que para ella.

– ¿Usted lo cree?–dijo la rubia con cierta sorpresa–. No sabía que tenía esa particularidad–en sus expresiones se podía notar que ya se había relajado. Por lo que habló más animada– ¿y que más ve en mí?–no lo dijo en forma coqueta, pero si con curiosidad, ya que este joven le llamó mucho la atención–. Perdone mi comportamiento…–comentó algo apenada, pues se había percatado que la cercanía con el chico era mínima–. Es que es la primera persona con la que hablo, así que…–calló, pues no tenía nada que decir. Después de todo era un extraño.

– ¡No hay problema!–el muchacho esbozó una sonrisa–. Se nota que necesitas ayuda y yo quiero ofrecértela…–por un momento él se pauso un poco–. Y para demostrarte que puedes confiar en mí, me presentaré: mi nombre es John Russell, señorita…–alargó la "a" para esperar la respuesta de su compañera.

– ¡oh! Mi-mi nombre es Kurusugawa Himeko, el placer es mío. –le estrechó la mano que John le había tendido.

–y ya que nos conocemos, ¿te puedo preguntar algo?

–Ya has hecho tu pregunta. –comentó la chica sin poder evitar sentirse con ganas de hacer jugarretas.

– ¡hey, eso no es justo!–se quejó John de una manera un poco aniñada, pero también le siguió el juego–. Entonces te propongo algo–dijo con una expresión misteriosa a lo que Himeko le dio mala espina.

–Claro, dime…–se sintió un poco nerviosa, pues no sabía que era lo que causó el brusco cambio de actitud del chico.

– ¿Qué te parece si hacemos una ronda de preguntas? Así nos vamos conociendo mejor y con eso te puedo ayudar de una mejor manera, ¿Qué me dices?

–No suena mal…–trató de hacerse la difícil, pero se veía que el muchacho era buena persona–. Que comience el juego…

Y así ambos se encontraban en una lluvia de preguntas de carácter sencillo para evitar cualquier cosa que les dé más información de lo necesario. Pero pese que solo recibían información básica, las risas y caras de asombros no se hicieron esperar.

Himeko de pronto se sintió más a gusto, por lo que decidió comentarle el por qué se había ido de su país.

–Yo vine aquí escapando de alguien–no pudo evitar sacar un suspiro que tenía atorado–; ese alguien era mi novia–al observar al chico, se percató que él no había hecho comentario o gesto alguno, por lo que siguió con su historia–. Ella y yo nos conocíamos desde la primaria, pero no fue hasta que cursamos la preparatoria donde empezamos a salir: al principio todo fue un juego, la pasábamos bien, pero…–sin poder evitarlo, las lágrimas recorrían por sus mejillas sin parar– ¡ella cambió mucho cuando nos decidimos a vivir juntas! No sé en qué momento llegamos a un punto muerto en donde ninguna de las dos tenía la capacidad de sostener la relación…–no pudo seguir contando más, ya que su voz se volvió a quebrar y el llanto se apoderó de ella.

Himeko siguió llorando, pero al cabo de un momento, sintió como alguien la atraía hacia sí y la abrazaba.

–lamento el haber hecho recodar eso, no era mi intención–le dijo el chico mientras la acariñaba y le hacía sentir el confort que tanto necesitaba–. Prometo que nunca más hablaremos del tema. –agregó con seguridad, lo que hizo que la rubia confiara en él.

–lo siento por ser así, pero yo…–no pudo hablar por qué sintió un par de dedos posarse en sus labios.

–No hay nada que disculpar…–consoló John–. Es triste cuando una relación termina así, pero recuerda que siempre hay mejores pasar. Es difícil, lo sé, pero no hay nada que no tenga solución.

Desde aquel encuentro fortuito entre los dos, nada volvió a ser como antes, ya que se acompañaron y fueron el apoyo que tanto necesitaban.

–si tan solo hubiera llegado a…–no pudiste concretar el pensamiento, ya que unos golpes en la puerta de tu oficina te sacaron de ellos.

–Perdón si interrumpo algo señora Russell–era Himemiya–, pero se nos presentó una junta con todos los afiliados a mi empresa y ello propusieron el conocerle para saber quién es la otra jefa…– ¿Por qué será que siempre se calla en momentos como este? Es decir, que le costaba seguir informando de más cocas; cosas como ¿dónde es? ¿Quiénes son? etc.

En cambio lo único que hacía era quedarse ahí como idiota esperando a que dijeses algo. Eso era una de las tantas cosas que te irritaba de la "nueva Himemiya", ya que la anterior parece haber desaparecido. Por un lado eso te alivia, ya que lidiar con el carácter frívolo de ella no estaba en sus planes, pero… desde que regresaste has visto a Chikane como un ser vulnerable, quizás no mucho, pero había algo que había cambiado o se estaba haciendo la "niña buena" por el hecho de que tú tienes más poderío que ella…fuera lo que fuera estaba actuando extraño, muy extraño.

– ¿Señora Russell?–aquella pregunta te sacó del pequeño debate mental haciéndote que te sobresaltaras un poco.

–e-en seguida voy.–ella no dijo nada por tu actitud, en cambio se retiró sin decir más nada.


Pasaron varios minutos antes de entrar a la famosa sala de reuniones. En aquellos minutos pensabas en que deberías hacer una vez entrando ahí, no sabías que era lo que realmente quería Himemiya. Quizás quiera hacer algo para perjudicarte…

Sí, eso debe ser.

Después de todo fuiste tú la que asestó un golpe certero al orgullo. O eso es lo que crees, ya que desde ese encuentro ella parecía más distante…

Tras esperar unos minutos más, sentiste como se abría la puerta y con ello se dejó ver la silueta de una chica, quien no era más que la peli azul. No lo sabes con certeza, pero por alguna razón te desilusionó un poco el hecho de que te viera un instante para que después te hiciera una seña para que entraras, además de ese semblante frío que portaba, hacia bastante tiempo que no lo apreciabas…

¡No! Ya basta. Te quejas mentalmente. No debes caer en ese círculo de preocupación– desilusión, aquello no te llevará a ningún lado. Se supone que ella ya no significa nada para ti, además de que te ha dado más motivo para desconfiar que ceder a sus caprichos nuevamente.

Con una renovada convicción y semblante serio, entraste al salón para ver de qué se trataba todo esto de la cita empresarial. Y lo primero que notaste fue un gran ventanal que daba hacia al exterior de una gran ciudad y que se extendía hacia lo largo finamente unidos a la pared; la mesa era de un color negro brillante, posiblemente sea mármol u otro material resistente, a sus lados estaban una silla de cuero. A tu izquierda puedes ver una gran pantalla de lona y un proyector al frente de ésta.

Estaba demás decir que habría una exposición. La cuestión era de qué se trataba.

–bien. Ya que estamos todos presentes, podemos dar por iniciada la sesión. –lo que aconteció luego de las palabras de Himemiya fue que todos se sentaran en sus respectivos puestos.

– ¿De qué va todo esto?–preguntaste al ver que todos tomaban un lugar y al parecer el único libre es al lado de esa mujer.

–lo sabrás cuando acontezca. –fue todo lo que te mencionó antes de que un hombre se parara al frente y comenzara la charla.

Ese comentario lo veías venir, no porque se tratase de la jefa, sino por su porte de autoridad y de ética de trabajo… al menos eso reflejaba.

Conforme el sujeto va avanzando, ves que a veces busca tu mirada cuando comienza a hablar de balances numéricos o lecturas de gráficos. No le das mayor importancia, ya que para ti eso demuestra la poca confianza o la incapacidad de sobrellevar el orgullo por sobre lo profesional. Y esto lo supones porque desde que llegaste a pisar esta "tierra extraña", los ejecutivos comenzaron a hacerte preguntas en relación a tu empresa y de negocio; todo esto con el fin de ver qué nivel de preparación tienes y tú como buena conocedora del área has sabido desenvolverte sin mayores problemas, causando que los demás se sintieran desplazado.

Suspiras aburrida.

Definitivamente esto de los negocios no es lo tuyo, pero…

–presta atención, ya que luego vienes tú. –dijo Himemiya con seriedad.

Esto no lo viste venir. ¿Vienes tú? ¿A qué se debe eso? Se supones que eres una oyente, nada más. Miras a Chikane en busca de respuesta, pero lo único que obtienes es su silueta de perfil.

Y otra vez te sientes de brazos cruzados, pero como te has prometido: jamás dejarás que ella vuelva a hacer de las suyas para contigo. Por lo tanto, te preparas mentalmente para lo que se viene. No sabes de qué va todo esto, pero de lo que estás segura que lograrás salir ilesa de eso.

Por ello, cuando el hombre terminó su asunto, tomaste la iniciativa y vas en camino a la pantalla y al contemplar cada uno de los presente, te detuviste en una persona en especial, estaba demás de decir quién era, pero lo importante es que no lo hacías con amor…no, más bien lo hacías con confianza y algo de arrogancia, ya que con lo que dirás seguro dejará a más de alguno impactado, pues todos ellos esperan que cometas tan solo un error para poder revertir todo lo que hasta ahora está en su contra.

Primero cierras los ojos; inhala y luego exhalas y en el instante en que volviste a enfocar a tu "socia", esta vez lo hacías con total seguridad y preparada, como si fueras entrenada para ello.

–lo próximo a tratar será el siguiente tema…–con una pose derecha y firme, das por iniciada tu exposición.

Y cuando ves el primer recuadro de informaciones, sonríes internamente, ya que se trataba de información básica de la compañía Himemiya. Que ilusa es Chikane, cree que con eso logrará sacarte de juego, ya que supuestamente no posees el conocimiento de esa información.

Nuevamente piensas que ilusa…

Al sonreír triunfal, ves como la peli azul se ve ligeramente incomoda. ¿Será que descubrió el que tú conocieras a su empresa? Si es así, se lo harías notar.

Lentamente y pausado vas "desgranando" el tema inicial. Pero conforme vas adquiriendo nuevas palabras, das más profundidad a lo expuesto causando que los presentes quedaran en silencio y con una mirada que hasta a ti te pareció indescifrable. Nueva información aparece proyectada y nuevas explicaciones salen, parece como si fuera natural y preparado y mientras más avanzas más sorpresas das a la audiencia que aún permanece muda.

–…y con ello concluimos que la relación de este gráfico con el otro, anteriormente explicado, es estrechamente proporcional y da como resultado: ventas más ganancias de manera equitativa. Por lo tanto la empresa va en constante crecimiento económico…

Al terminar, hiciste una pequeña reverencia, para posteriormente esperar algún comentario. Al pasar los minutos sin observación alguna, sonríes de satisfacción y de nuevo conectas la mirada con la de Himemiya, esta vez de manera más desafiante.

Y en medio de la sala se produce una pequeña batalla entre ella y tú, con miradas desafiantes y algo de frialdad. Ambas no querían perder el duelo que se formó de manera silenciosa, pero al poco tiempo fue ella quien terminó por ceder y esto te llamó la atención, ya que usualmente la peli azul es quien controla mejor la situación y sale ganado, pero en esta oportunidad tú fuiste la ganadora indiscutible. Te gustó eso, pero…no te complació.

Quizás se deba a tu forma de ser, a fin de cuentas tu nunca fuiste de las personas que le gusta el confortamiento, más bien eres de esas que le gusta la paz y tranquilidad.

Pero eso lo tuviste que cambiar, ya que a lo largo de estos cinco años, la vida se encargó de hacerte dura como una piedra, perdiendo así tu verdadera naturaleza. No sabes si algún día vuelvas a ser la misma…quizás no. Pero la gran culpa la tiene esa persona que está al frente de ti. Todo por lo que has pasado se debió a esa mujer que ahora no es más que una extraña…

Al volver a recordar ciertos momentos con ella, sentiste que la sangre hervía cual olla de presión y que además el estómago se estrangulaba solo.

Sentías tanta impotencia por lo que has pasado, que no sabes cómo lidiar con tu presente y quizás futuro. Está claro que con Chikane no iras a ningún lado, pero pronto caíste en cuenta que estarás con ella más tiempo de lo que esperabas, por lo que también deberás de tratar de comportarte y no tratar de irte de malas con tu socia.

Sin darte cuenta un suspiro cargado de frustración se escapa, por lo que eso llamó la atención de los presente incluyendo a ella…

–Lo siento…–dices al percatarte de lo ocurrido–. Pero estoy un poco cansada, ¿sería mucho mi atrevimiento si me voy en este momento?–le lanzas una mirada a Himemiya, quien también se te quedó viendo por varios minutos antes de contestar.

–Adelante–dice finalmente con una expresión extraña–. Has logrado desenvolverte satisfactoriamente, por lo que no tenemos más que hacer nosotros también. –mira a los demás y le hace una seña para que se retiraran.

Todos salieron sin decir nada y las únicas que se quedaron fuero tú y ella sumidas en un largo silencio.

–Bien. Ya que todos han salido, me retiro también. –por alguna razón presientes que esta reunión era solo una excusa para estar a solas.

Caminas a paso lento para así no llamar la atención, ya de que de cierta forma te sientes un poco…turbada por su presencia, pero no le darás el lujo de ver tu estado emocional.

–Espera un poco…Himeko. –te detiene antes de que logres cruzar el umbral de la puerta.

– ¿Qué quieres?–tu impaciencia se ha hecho notar con tu pregunta, pero a ti ya no te importaba.

– ¿podemos hablar un momento? Prometo que será corto. –no puedes evitar sorprenderte un poco por la calma que demuestras Himemiya. Ella siempre ha sido impaciente y casi nunca le gusta los "no" de respuesta, pero su semblante demuestra que está dispuesta a ser paciente.

Y de pronto te sientes en una encrucijada en donde recuerdas que le debes pedir "ese" favor y está el hecho de que no quieres volver a ver su cara por el resto del día. Los minutos en esta oportunidad pasan más rápido de lo normal y sientes que se te agotan la ideas para salir de esto. Pero luego de analizar un poco la situación, te das cuenta de que ya no tienes opción, por lo que hablas con resignación.

–te veré en tu oficina. –y sales de ahí para tomar un poco de aire.


Pasan los segundos y ninguna de las dos ha comentado nada. Ambas habían llegado hacer un par de minutos a la oficina de Himemiya, pero no se ha dicho nada desde entonces.

– ¿Qué es lo que necesitas?–con renovado semblante y un tono de voz un poco más suave, has quebrado el silencio.

– ¿Cómo has estado?–esa pregunta te pilló desprevenida.

– ¿Qué?

– ¿Qué cómo has estado? Vamos Himeko. Han sido varios años sin saber de ti. Al menos déjame saber cómo estás.

Estabas a punto de pararte y salir de ahí. ¿De verdad se atrevió a preguntar eso? ¿Cuándo en su vida ha preguntado por alguien o sentido preocupación?

–El que esté bien o no, no es asunto tuyo –respondes secamente–. ¿Por qué no simplemente me dices lo que quieres y ya? Tú no eres ese tipo de personas que le gusta una charla antes de llegar al grano.

La expresión de Chikane era de desilusión, se le notaba en sus orbes. Claro que eso no es lo que te sorprendió, sino que más bien, cuando cerró los ojos y dio un largo suspiro y al abrirlos nuevamente comenzó de nuevo su hablar.

–Ha pasado tanto tiempo desde que no nos vemos… simplemente quería saber de ti, eso es todo–como ignorando tus anteriores palabras acidas, volvió a ocupar ese tono suave para contigo–. También quería felicitarte por tu desempeño en la charla y además de…–calló un instante, pues parecía pensar en que decir–. De ofrecerte mis más sinceras disculpas.

Pronto un nuevo silencio reinó el lugar.

– ¿Y eso?–realmente no sabías por que se disculpaba por lo que preguntaste con honestidad.

–yo no sabía de la reunión de hoy. Por eso no te hice comentario alguno, ya que desconocía el tema, pero me habían dicho que tú eras consciente de ello y también sabías que yo te daría una señal cuando fuera tu turno de exponer…

No podías creer lo que te ha dicho. En resumen lo que pasó ahora no era culpa de Himemiya, si no de su gente que trabaja para ella. Pero que gente. Piensas con fastidio. ¿Hasta dónde puede llegar la codicia humana? Y pensar que casi le dices un par de cosas sin saber de la historia completa.

Pronto se vuelve a quedar sin sonido el lugar y tú no sabes si tocar el tema del pedido o no y de tratar de… ser un poco más amable con ella, al menos para tratar los temas importantes.

–Himeko…–sale tu nombre de sus labios como si te estuviera anhelando–. En muchos aspectos me conoces, pero creo que aun te falta por ver más, ya que sé que tengo más para mostrar. Pero en fin. No era lo que realmente quería hablar contigo–suelta una risa nerviosa, algo que nunca pensaste en ver–. Sino que te traje aquí para hablar del famoso favor que querías hacerme–hizo una pequeña pausa solo para mírate a los ojos–. Y te aclaro que puedes pedirme lo que sea, ya que somos…socias…

No sabes por qué, pero te sentiste un poco culpable por la forma de expresarse de Himemiya o quizás no estás tan acostumbrada a ver a la peli azul tan…vulnerable. Fuera lo que realmente sientes, es…incomodo.

–no lo sé Chikane, yo…–sin poder terminar la frase completa ella te detiene.

–por favor, solo pídelo. Si está en mis manos créeme que lo haré.

La ver la característica mirada de perseverancia de Chikane, te diste cuenta de que no le podías rechazar la oferta, menos si ella te lo pide.

Con un gran suspiro, iniciaste el tema.

–veras, yo…–no puedes evitar titubear un poco, pero al final desechas toda duda que quedasen en tu cabeza–. Desde que llegué a Japón he estado viviendo en la residencia de la playa, pero me queda muy largo el camino para estar aquí y trabajar contigo…–vuelves a suspirar–. Por eso quería pedirte si me puedes arrendar el departamento que tienes cerca de aquí y no me digas que no tienes, ya que sé que lo compraste hace un par de años antes de mudarnos juntas…

Y un nuevo silencio se formó. No sabes bien si es por el favor o por recordar aquellos momentos en donde estabas al lado de esta mujer.

¡Basta! Te recriminas por rememorar aquel doloroso recuerdo.

–Yo…–ella trata de aclararse la garganta–. Lo vendí hacer un par de años…

Y llega ese momento en que un golpe llamado desilusión se apodera de ti. No tanto por la noticia de que lo vendió, si no por que tenías la esperanza der estar más cerca de ese lugar y así no tener inconvenientes con la empresa.

–Ya veo…– es todo lo que dices.

–siento no poder ayudarte…–como si compartiese tu desilusión, ella también parese estar apenada por el hecho. Pero en estos momentos es lo que menos te importa.

–siento las molestias causada, con permiso–sin esperar otro comentario más, te levantas y te diriges hacia la puerta.

Pero la voz de Himemiya te retuvo.

– ¡Espera, Himeko!–como si fuera un mecanismo, giraste levemente la cabeza para ver un poco la silueta de ella–. S-sé que en este minuto no confías en mí…pero yo quiero ayudarte y creo que si realmente necesitas un lugar para estar más cerca de…la empresa, puedo ofrecerte la mansión donde vivía antes con mis padres.

Esta vez la sorpresa que reflejaba tus ojos era totalmente visible. ¿Cómo imaginar que Himemiya llegara hasta esto para que estés cómoda? ¿Será que…? No. Eso era poco probable, pero aun así algo en tu interior te decía que te lo ofrecía con sinceridad.

–Prometo no interponerme en tus tiempos libres ahí. –dijo con insistencia.

Al apreciar esos orbes que billar con perseverancia, hablaste sin pensar.

–Si no hay problema con ello…–comenzaste a decir.

– ¡ninguno! Sabes que yo ya no vivo ahí.

– ¿Cómo que ya no vives ahí?–preguntaste incrédula, pues siempre pensaste que ella volvió a la mansión después de la separación.

–Yo no me he ido de nuestra casa…–confesó–. Simplemente no podría hacerlo.

Con tal afirmación tu solo dices lo necesario.

–muy bien. Entonces ya que no tienes problemas en dejar que esté en la mansión, me mudaré lo más pronto posible.

Y sin decir una palabra más, saliste sin mirar atrás.


¡Al fin! Al fin pude terminar este capítulo (no es que haya tenido problemas de inspiración), pero sí de otro tipo.

De hecho estas son las tres causales que me impidieron actualizar: universidad, universidad…y sí. Si adivinaron: universidad.

Lamento la demora. Pero aquí está, pero también les tengo una mala noticia: el próximo mes (octubre) no actualizaré, ya que se me acabó la libertad que tenía antes…

En verdad lo siento. Pero ¡hey! Esto no durará mucho... creo TnT

Lo olvidaba: les quiero pedir s opinión (nuevamente). Ya que estamos con dos puntos de vista en esta historia, he pensado que quizás el fic se tornaría mas aburrido si voy alternando una después de la otra. Por lo que he pensado en hacer dos o a lo sumo tres capítulos por punto de vista, pero me gustaría saber su opinión al respecto. ¿Qué dicen?

Notas Guest:

Guest 1: ¡te apoyo totalmente! Así que vamos a hacer sufrir a Chikane un largo tiempo :v

¡Saludos!

Kirom: ni yo sé en qué momento lo hice :v simplemente mis dedos se movieron por arte de magia jajaja

¡Saludos!

Blaa: siempre he creído que si uno no es fan suyo, entonces no habrá fic que sea bueno, ya que a uno le debe gusta su obra y de ahí publicar para que los demás la disfruten tanto como uno (al menos eso pienso yo)

P.D: que bueno que te haya gustado ;)

¡Saludos!

Guest 2: thank you for is the new chapter. Greetings! (sorry for my bad inglish, but I do not know speak/write very well TnT)

Guest 3: siento la demora, pero no es por falta de inspiración. Arriba expongo las causas de mi retraso.

¡Saludos!

Guest 3: ¿Cómo que se acabó el mes? Si aun queda un día para eso….

Okno XD

Realmente lamento la demora, pero por lo menos logre actualizar septiembre…espero que la espera haya valido la pena.

Nuevamente, siento la demora y espero que la noticia no decaiga los ánimos de leer este fic.

¡Saludos!