CAPITULO 18: "La Imposición de Twilight"

Habían pasado tres semanas desde que el Primer Ministro Light Star fue asesinado en Hollow Shades sin compasión por parte de un grupo de asesinos identificados con la causa de Twilight Sparkle.

La noticia sembró opiniones divididas, algunos estaban felices con la muerte del unicornio que consideraban había traicionado sus ideales y pudo haberse convertido en un nuevo usurpador, mientras que una gran mayoría lo veía como un héroe y responsabilizaban a Twilight de ser la única autora intelectual de haber dado muerte al unicornio.

Los restos del unicornio y sus acompañantes fueron trasladados al pueblo de Bloomsburg, ubicado en el estado de Filly Delphia. Ahí, en una casa particular, se practicó la autopsia y se determinó que Light Star había recibido quince disparos en todo el cuerpo incluido el disparo en el corazón que le dio muerte. Terminada la autopsia, el cuerpo fue embalsamado y su corazón fue depositado en una urna de plata.

Fleur se dirigió con sus hijas a dicho pueblo para el homenaje y funeral que se le haría en honor a su esposo. La ex modelo lloro sobre el ataúd e incluso se pintó sus labios de rojo carmín y a la vista de los presentes beso el cadáver de su esposo en la boca dejando marcados sus labios, una escena que incluso hizo llorar a muchos.

Al día siguiente un grupo de guardias mandados por la princesa Luna llevaron un cañón a dicho pueblo, dieron veintiún cañonazos como señal de respeto al jefe de estado asesinado. Luego el cuerpo fue subido al tren y trasladado inmediatamente a Canterlot, donde al llegar fue recibido con aplausos y flores.

Fleur y sus hijas acompañaron al cuerpo hasta llegar al edificio del Parlamento que estaba en construcción y se dirigieron hacia una enorme cámara funeraria subterránea que estaba ubicada bajo la cúpula. Esta cámara era el Mausoleo de los Heroes y Heroínas de Equestria, el cual Light Star había ordenado construir para que en este descansaran los restos de sus amigos Lighting Golden, Star Shine, Music Belle y Silver Gears, además también de los restos de la Princesa Celestia, de su primer amor Diamond Shimmer, de Shining Armor (el hermano de Twilight), de Night Light (padre de Twilight), de Fluttershy, de Moon Feather y el resto del enorme espacio seria para los futuros ponis, pegasos y unicornios que fueran relevantes o contribuyeran de manera importante a la historia de Equestria.

Los monumentos funerarios ya estaban listos pero los cuerpos aún no habían sido trasladados. El lugar que ocuparían los restos de Light Star estaba adornado con flores, su monumento funerario estaba coronado por la estatua de un unicornio de oro. Fleur vio como el monumento era abierto y el cuerpo de su esposo era depositado en este.

Detrás de ella, una yegua purpura vestida de negro y con velo negro se acercó a Fleur quien lloraba acompañada de sus dos hijas.

-Yo… lo siento –dijo la yegua de velo negro poniendo su casco sobre Fleur.

- ¡NO ME TOQUES! –grito enojada Fleur quitando el casco de la yegua, luego con lágrimas en los ojos volteo a ver a la visitante y le grito - ¡ASESINA!

La yegua se descubrió el velo mostrando su rostro y dijo:

-F-Fleur… s-sé que un lo siento no es suficiente, pero…

- ¡CLARO QUE NO ES SUFICIENTE TWILIGHT! M-Mataste a mi esposo, al padre de mis hijas…

-Solo… quiero que sepas que yo no quería que esto pasara, pero te prometo que hare lo posible para…

De repente Twilight fue interrumpida, pues Fleur le dio una cachetada. Twilight se sobo y vio que Fleur la observaba con ojos de quererla matar.

- ¡Vete! ¡Vete de aquí! ¡No quiero volverte a ver Twilight Sparkle! ¡Vete!

Twilight volvió a ponerse el velo negro y con la mirada cabizbaja salió del recinto dejando a Fleur y a sus hijas que siguieron llorando por la muerte de Light Star.

La unicornio sabía que aquella cachetada fue consecuencia de haber escogido el peor momento para hablar con Fleur, especialmente porque esta había perdido a su esposo y lo peor, asesinado a traición y por un grupo de simpatizantes que se identificaban con ella.

-Creo que no fui muy sensible –pensó Twilight saliendo del recinto para caminar en dirección al Palacio Real, luego unas lágrimas rodaron por sus mejillas y dijo –no importa, solo espero que… ellas me perdonen… Oh Celestia pero que he hecho.

Twilight se sentía culpable de la muerte de Light Star, ya que, si bien no fue ella la que dio la orden, eso no la eximia de ser la motivación de los asesinos para hacerlo. Incluso Snow Flake le reprochó a Starlight un día después del asesinato que había sido un error matar al Primer Ministro a sabiendas de que este tenía una esposa, hijas y un bebé en camino. Sin embargo, Starlight justifico el asesinato diciéndole fríamente a Snow Flake las siguientes palabras:

-Era un usurpador en desarrollo, quería lastimar a Twilight, a mi mejor amiga. Se lo merecía.

Twilight siguió caminando hasta el Palacio Real, entro en una habitación que las princesas le dieron y ahí comenzó a llorar amargamente, especialmente porque se dio cuenta que la habitación que le asignaron era la misma en la que ella había sido encerrada para el día de su juicio y la misma en la que aquella noche fue liberada por Light Star y sus compañeros. ¿Coincidencia? No lo sabía, pero aun así ella tenía que seguir adelante, aunque sabía que la sombra de la muerte de Light Star no la dejaría en paz nunca.

Unos meses pasaron y la Fracción de la Armonía tenía el control del gobierno. Luna y Cadance regresaron a Canterlot para ocuparse de sus tareas y de sus hijos. Los miembros del Parlamento escogieron a Snow Flake como Primera Ministra Interina y esta a su vez convoco a elecciones. Al mismo tiempo, Rainbow Dash mando una carta a Snow Flake donde informaba su decisión de rendirse y ya no continuar con la guerrilla, noticia que la Primera Ministra Interina, las princesas y la misma Twilight Sparkle recibieron con gusto.

Snow Flake envió al capitán de la guardia Sunlight a negociar un documento llamado los Convenios de Tall Tale, llamados así por la ciudad donde se llevaría a cabo la reunión entre Dash y el capitán de la guardia.

El documento le daba una amnistía a todos los que habían formado parte del Ejército Revolucionario de Dash y a su generala. Así mismo Dash deponía las armas y se retiraba a la vida privada, para ello el gobierno de Equestria le otorgaba a la pegaso una hacienda llamada White Cloud que estaba ubicada cerca de un pueblo de Cloudsdale, además de una escolta que la protegería a ella y a su hermana Scootaloo.

Rainbow acepto y el convenio fue firmado, aunque la rendición de Dash y el regalarle una hacienda no le gusto para nada a algunos aristócratas y empresarios que seguían viendo a Dash no como una heroína, sino como una asesina y ladrona que merecía ser ejecutada.

En cambio, para muchos habitantes significaba que las cosas en el reino mejorarían y que el peligro de que hubiera otra rebelión era imposible. Los revolucionarios y Dash se habían rendido, los campesinos ya estaban en paz, y el grupo ganador tenía el poder.

Los meses pasaron y Twilight gano las elecciones con 95.8 % de los votos sobre el 4.0 % de los votos de Flam (quien sustituyó a su hermano como candidato del Partido Republicano) y 0.2 % de los votos del independiente Doctor Mind, quien después de esta elección se retiró de la política, aunque eso no impidió que el ex conspirador fuera repudiado por la mayoría de la sociedad hasta que unos meses después falleció por misteriosas causas que la Primera Ministra Snow Flake nunca quiso investigar.

Dos años pasaron y el gobierno de Twilight como Primera Ministra era exitoso, la yegua supo renegociar la deuda externa del reino, reconstruyo la infraestructura que había sido destruida durante la guerra y había mantenido la paz. Además, el edificio del Parlamento ya estaba a 95% de construcción, lo que daba a entender que solo un año más y el edificio estaría terminado para ser inaugurado.

Además, Twilight ordeno que los restos mortales de Celestia, Diamond Shimmer, Lighting Golden, Star Shine, Music Belle, Silver Gears, Fluttershy, Moon Feather, los de su hermano Shining Armor y su padre Night Light fueran trasladados al Mausoleo de los Heroes y Heroínas de Equestria. Aunque también pretendía trasladar los de su amiga Applejack, Apple Bloom le dijo que su hermana le pertenecía al pueblo campesino y no al gobierno. Para no meterse en problemas, Twilight no volvió a tocar el tema y dejo el cuerpo de Applejack en Appleloosa.

Pasaron tres meses y el reino vivía en un año tenso, pues el siguiente año serían las elecciones de Primer Ministro, sin embargo, las cosas dentro del grupo de Twilight eran problemáticas, pues la llamada en los periódicos como Heroína de Equestria y Madre de la Reconstrucción Nacional apoyaba las aspiraciones de Starlight Glimmer para ser su sucesora, lo cual hizo enojar a muchos generales que querían el puesto. A esto se sumaría que Snow Flake, quien era la ministra de economía de Twilight, estaba en contra del plan de Twilight de darle el petróleo a los grifos y extranjeros solo para obtener el reconocimiento a su gobierno por parte de estos.

Sin duda alguna el sentimiento nacionalista y patriótico entre los guardias reales y generales había surgido con mucha fuerza gracias a esta decisión, pero también una sorpresa por parte del destino llegaría a Twilight y a su grupo.

Era un nuevo día, en la entrada de la hacienda White Cloud ubicada en el pueblo New Pegasus que estaba debajo de Cloudsdale, un grupo de pegasos armados con rifles se encontraban vigilando, frente a estos en la calle se encontraba un automóvil color negro estacionado.

De repente, un unicornio gris que llevaba una alforja, lentes, vestido de traje negro, corbata roja y bombín café oscuro caminaba en dirección a la entrada. Luego le dijo a los pegasos quitándose el sombrero:

-Buenas tardes, mi nombre es Gary Coronet, s-soy reportero del periódico El Mundo y vengo a entrevistar a la generala Dash.

Los pegasos se vieron unos a otros con miradas que denotaban duda sobre las palabras del unicornio, y es que, durante las últimas semanas, Rainbow había sido amenazada de muerte por varios hacendados y empresarios de Cloudsdale y sus alrededores debido a que estos insistían en que Twilight debió castigar a su amiga por lo que ellos consideraban crímenes de guerra, sin embargo la Primera Ministra se negaba, especialmente porque después de ganar las elecciones su amiga Rainbow fue la primera en felicitarla.

- ¿Sucede algo? –pregunto una voz femenina.

Los pegasos voltearon y vieron a una joven pegaso naranja y melena magenta con traje de los wonderbolts que salía de la hacienda.

-Buenos días señorita Scootaloo –saludo uno de los pegasos –pues… aquí este que dice ser reportero y quiere entrevistar a su hermana.

Scootaloo camino hacia el unicornio y le pregunto:

- ¿Tiene usted una identificación?

-Si –respondió el reportero sacando una tarjeta de presentación para entregársela a la pegaso –aquí están mis datos.

-Muy bien –dijo Scootaloo regresándole la tarjeta al unicornio –sígame.

El unicornio entro a la propiedad y camino al lado de Scootaloo.

Mientras caminaba se dio cuenta de que la propiedad era extensa, pero lo que le sorprendió aún más fue ver como en una parte de la hacienda se estaba edificando un edificio.

-Disculpe señorita Scootaloo, ¿Qué están construyendo ahí? –pregunto el reportero señalando a la construcción.

-Eso es la futura escuela Capitana Spitfire –respondió Scootaloo –mi hermana tiene un proyecto distinto al del gobierno, para nosotras es importante que los potrillos y potrancas de la hacienda y los alrededores tengan estudios gratuitos. Es parte de un proyecto social enorme.

Scootaloo condujo al reportero hasta la casa grande, entraron y en el comedor se encontraba sentada Rainbow Dash quien estaba en silencio observando algunas fotografías.

-Um… Rainbow –dijo Scootaloo interrumpiendo a su hermana –este reportero quiere una entrevista.

Rainbow volteo a ver al unicornio y sin decir una palabra asintió con la cabeza aprobando que el reportero hiciera su trabajo. Scootaloo salió del lugar dejando solos al reportero y a la pegaso de melena arco iris.

Los minutos pasaron y el reportero había hecho la mitad de la entrevista, las respuestas de Rainbow eran hasta cierto punto interesantes, incluso podría decirse que la pegaso era más consciente que antes. Hablo de su papel en la rebelión, sobre su experiencia como fugitiva de los grifos, de que pensaba sobre sus amigas, de la opinión que tenia de la muerte de Light Star, sobre el proyecto social de su hacienda, entre otras cosas más. Sin embargo, había llegado el momento de que hablara sobre una opinión que podría generar polémica: Las elecciones.

-Entonces generala Dash, ¿Qué opina de los que se vislumbran como posibles candidatas a suceder a Twilight? –pregunto el reportero.

-A Starlight nadie la quiere –respondió Dash –y eso todo el mundo lo sabe mi estimado reportero. Sabe una cosa, yo vería con buenos ojos a Snow Flake, verá, se me figura que hasta sería buena Primera Ministra.

- ¿La apoyaría militarmente?

-A ver compañero –dijo Rainbow –vámonos tranquilos, yo solo dije que es una buena yegua, ella y las princesas me regalaron esta hacienda.

-Entonces, ¿podría decirse que usted ya esta retirada por completo?

- ¡EJEJEJEJEJEJEJEJE! –rio Dash levantándose de su asiento y caminando hacia una ventana del comedor dijo –la política no me interesa, esos burgueses y aristócratas de la ciudad y los gabinetes se robaron nuestra rebelión.

- ¿Cómo no entiendo? –pregunto confundido el reportero.

- ¿No entiende o se hace tonto? Usted nomas está queriendo meter aguja para sacar hilo.

-No… bueno es que yo…

-Bueno pues pregunte abiertamente. Si lo que quiere saber es si Rainbow Dash sigue siendo la misma de antes. Si, Rainbow Dash sigue siendo la misma de antes, es más, si se me da la gana, en este momento en menos de cuarenta minutos puedo levantar a cuarenta mil ponis y hacerlos marchar a donde yo mande, ¿Cómo la ve?

El reportero se quedó sin palabras después de escuchar la respuesta de Dash, quien había dicho todo eso de una manera segura y hasta como si se tratase de ser un proyecto o algo que estaba entre sus planes futuros.

Al final la entrevista acabo y el unicornio se fue de la hacienda. Al caer la noche, el unicornio llego a uno de los pueblos vecinos y entro corriendo a un establecimiento que tenía escrito en un letrero: "Telégrafos y Teléfonos de Equestria".

-Buenas noches señorita –saludo el unicornio a una pegaso que atendía el establecimiento –una llamada urgente a Canterlot, doce quince.

La pegaso marco los numero y luego dijo sonriendo al unicornio:

-Esta lista.

-Gracias –dijo el unicornio para dirigirse a un teléfono que estaba en una pared del establecimiento. Se acercó el auricular y dijo a través del aparato –Buenas noches jefe, ni se imagina la nota que me acaba de dar Rainbow Dash, que apoya a Snow Flake como candidata y que tiene un ejército listo de cuarenta mil ponis. Se lo juro me lo acaba de decir.

Mientras tanto en el salón de baile del Palacio Real, una fiesta de gala se estaba llevando a cabo. Rarity, Sassy Saddles, Sweetie Belle, Twilight y las princesas se encontraban luciendo unos hermosos vestidos y platicando con varios aristócratas y empresarios del reino. También en el lugar se encontraba un grupo de grifos que representaban a los dueños de las empresas petroleras y al gobierno de Griffonstone.

- ¿Entonces mando a la princesa Agnes a Europoni princesa Cadance? –pregunto una poni de tierra a la alicornio rosa.

-Sí, la mande a Suiza para ver si pueden lograr que tenga un hijo –respondió Cadance a la yegua –por mí no hay ningún problema que tengamos a un pequeño changeling por aquí.

-Es una lástima que la señorita Fleur y su familia hayan decidido dejar el Palacio Real princesa Luna –dijo un unicornio de forma elegante - ¿A dónde se habrán ido?

-Están viviendo actualmente en una casa de campo cerca de la cascada –respondió Luna al unicornio –ella me ha pedido que no la molesten ni a ella, ni a sus hijas.

-Por cierto, me entere que tiene tres hijas ¿Cómo se llama la tercera hija? –pregunto el unicornio –ya que solo conocí a dos cuando el señor Light Star, que en paz descanse, vivía.

-Se llama Rosalina –respondió Luna –y debo admitir que me recuerda mucho a Estela.

-La presentación de anoche fue fabulosa señorita Belle –dijo un pegaso con sombrero de copa –esperemos que pueda pronto ir a cantar a Manehattan.

-Sera todo un honor –respondió la joven unicornio –aunque primero tengo un compromiso en Ponyville. Pero le prometo que muy pronto estaré allá.

- ¿Cuándo estará el conjunto para el verano señorita Rarity? –pregunto una pegaso.

-Dentro de poco querida –respondió Rarity –solo un poco más y quedara listo.

-Primero quiero saber si el gobierno de Griffonstone va a reconocerme como Primera Ministra legitima –dijo Twilight a un grupo de grifos que estaba junto a ella.

-Primero es necesario definir que pasara con las propiedades de los ciudadanos grifos señorita –dijo un grifo –con el petróleo.

-Y dale con eso –dijo Twilight riéndose un poco, pues durante toda la fiesta la plática con los grifos solo trataba de ese tema, el cual ya la tenía un poco harta.

-Si un ciudadano grifo es dueño de un terreno –dijo otro grifo –todo lo que hay en ese terreno también le pertenece, ¿no es así?

-Please, do not insist –respondió Twilight –hay veremos.

Twilight dejo a los grifos y camino hacia un mesero que llevaba una charola con bocadillos, tomo uno con su magia, camino hacia donde se encontraba Snow Flake quien veía con seriedad y con cierto enojo a Twilight.

- ¿Qué paso Snow por qué tan seria? –pregunto Twilight sonriendo.

-Ahora resulta que están metidos hasta en el Palacio Twilight –dijo Snow Flake viendo a los grifos.

-Snow, estamos de fiesta no trabajando –dijo Twilight con un poco de enojo por las palabras de la unicornio –estamos festejando que Starlight es nuestra candidata a Primera Ministra –dijo Twilight viendo a Starlight que estaba conviviendo con los grifos que habían hablado con Twilight –quien la viera a la maestrita.

Snow Flake tomo un respiro, negó con la cabeza y puso una cara de desaprobación mientras veía a Starlight.

-Quita esa cara Snow –regaño Twilight –ni que estuvieras en tú clase de canto tratando de cantar La Traviata. Ellos son los que tienen el dinero, ya lo sabes. Quieren nuestro petróleo, que les cueste.

-No solo quieren el petróleo –dijo Snow Flake.

-Tampoco nos están invadiendo Snow Flake.

-Parece que no necesitan invadirnos para quedarse con todo, ¿o no señorita capitana nacional?

-Que pesada te pones Snow –dijo Twilight molesta –nos vemos en el despacho, ya me voy.

Twilight dejo a Snow Flake quien solo volteo a ver a Starlight que seguía conviviendo con los grifos.

A lo lejos, el capitán Sunlight y otros generales se encontraban discutiendo entre ellos mientras observaban a Starlight al lado de los grifos:

- ¿Qué no los ve capitán Sunlight? –pregunto un guardia pegaso –Son como buitres.

-General Blue Star –dijo Sunlight un poco molesto –sea más respetuoso por favor.

-Pero si se quieren quedar con el petróleo –dijo el general –quieren ser ellos los únicos que trabajen los terrenos, los pozos, hacer las excavaciones, y a cambio de eso, reconocer a Twilight Sparkle como Primera Ministra.

-No voy a hacer nada en contra de mi Primera Ministra Twilight Sparkle –dijo Sunlight viendo a los generales –nada.

-Pero no solo somos nosotros capitán.

-Nos apoyan los generales del Imperio de Cristal, de Cloudsdale, de Yanhoover –dijo otro general –no hay ningún oficial de alto rango que crea en la Primera Ministra y menos en Starlight que ni es militar y casi ni hizo nada durante la guerra contra los usurpadores. No la queremos como Primera Ministra.

- ¿Algún problema general Comet? –pregunto Snow Flake acercándose a los militares e interrumpiendo la conversación.

-No señorita –respondió el general Comet –estamos hablando nada más.

Snow Flake solo sonrió y se alejó, aunque ella sabía que algo no andaba bien, pues el general cambio su actitud y conversación. Sunlight en cambio también abandono la plática y se dirigió al despacho de Primer Ministro, aunque para no levantar sospechas de sus compañeros les dijo que iba al sanitario.

Al llegar al despacho hizo un saludo militar a Twilight quien estaba acompañada por Starlight Glimmer con quien andaba conversando, luego durante cinco minutos Sunlight le contó a Twilight lo que estaba pasando entre los militares. La unicornio estaba preocupada por la situación, pues esto era un augurio de que algo malo podría pasar.

- ¿Quiénes? –pregunto Twilight mientras atraía una copa de vino con su magia.

-Varios –respondió Sunlight –Light Comet, Blue Star, hace unos momentos.

-Son militares –dijo Starlight volteando a ver a Twilight con una cara de enojo –y están conspirando en contra de su Primera Ministra –luego volteo a ver a Sunlight y le dijo –eso es alta traición.

-Tranquila Starlight –dijo Twilight calmando los ánimos de su amiga.

-Señora Primera Ministra –dijo Sunlight preocupado –si estos ponis están en su contra, eso significa que toda la guardia está en su contra.

-Entiendo capitán –dijo Twilight con tranquilidad –pero yo no me preocuparía demasiado, ya se nos ocurrirá algo –Twilight dejo su copa en su escritorio y dijo –Bueno, estoy cansada. Le agradezco mucho capitán Sunlight, no me olvidare de esto.

Sunlight asintió con la cabeza, hizo un saludo militar y se fue del despacho dejando a Starlight y a Twilight solas.

-Habrá que detenerlos a todos –dijo Starlight a Twilight.

-No tienen ni idea de que estamos enteradas Starlight –dijo Twilight –aunque quizás…

-No Twilight –interrumpió Starlight –si piensas que negociando vas a lograr algo, pues déjame decirte que lamentablemente las cosas no funcionan así. Equestria ha cambiado Twilight, en esta nueva responsabilidad que tienes no puedes seguir creyendo que todos son amigos o que son amables contigo. Además, estos generales controlan la mayor parte de los estados del norte, tienen ejércitos.

-Entonces ya no serán generales Starlight.

- ¿Cómo? –pregunto confundida la unicornio.

-Yo me encargo –dijo Twilight.

-Como tú digas querida amiga –luego Starlight cambio su expresión y dijo –aunque mi preocupación es otra: Rainbow Dash.

Twilight volteo a ver confundida a su amiga, pues no entendía porque Starlight no quería a Dash. Ella sabía que Starlight y Rainbow habían tenido sus diferencias, pero le sorprendía que, a estas alturas de la paz, aun su amiga y sucesora le guardara rencor a Dash. Al final no le tomo importancia y salió del despacho en silencio.

Mientras tanto en las afueras del Palacio Real, Snow Flake estaba a punto de abordar su auto cuando el general Blue Star se acercó a ella y le dijo:

-Señorita Snow Flake, me tome la libertad.

- ¿Y usted que hace aquí? –pregunto la unicornio sorprendida por encontrarse con el militar.

-Es que es muy difícil hablar con usted –dijo el militar –siempre está junto a la Primera Ministra.

-Señor General –dijo Snow Flake con seriedad e ignorando al guardia –le suplico que por favor se retire.

-Nos preocupan los caminos por los que nos está llevando Twilight, las decisiones incorrectas que está tomando.

-Usted no es quien para juzgar a la Primera Ministra –dijo Snow Flake molesta –eso es como una traición.

- ¿Y qué me dice de lo que Twilight quiere hacer con el petróleo? –pregunto el militar al ver que Snow Flake estaba a punto de subirse al auto - ¿Quién traiciona a quién? Yo siempre he sido un fiel servidor de la Princesa Celestia y su amigo Light Star. Es más, si usted decidiera lanzarse como candidata a Primera Ministra, encabezando la fracción cooperativista, tendría mucho apoyo yo se lo garantizo.

-Yo solo soy la ministra de hacienda –dijo Snow Flake negando con la cabeza. Luego volteo a ver al militar y le dijo –yo pienso que…

-Pero ya fue Primera Ministra una vez.

-Sí, interina. ¿Tengo que recordárselo a usted? –Snow Flake se subió al asiento del chofer.

-Estoy hospedado en este hotel –dijo el guardia dándole una tarjeta a Snow Flake –por si cambia de opinión. Tal vez su buena amiga Rainbow Dash, solo espera una buena razón para regresar al ruedo, ¿o no? Con permiso.

El guardia se alejó caminando por la calle dejando sola a Snow Flake quien estaba pensando mientras leía la tarjeta. Ella no sabía que pensar, por un lado, coincidía que Twilight había cometido errores que iban en contra de la constitución y que hasta incluso demostraban que era una hipócrita al violar los artículos que ella misma propuso; y por el otro pensaba que ella no era una hambrienta de poder, ni siquiera le interesaba buscar el cargo de Primera Ministra, además de que no quería lastimar a Twilight y mucho menos traicionarla.

Un nuevo día llego, en el despacho de Primera Ministra, Twilight estaba reunida con Snow Flake y Starlight. La unicornio morada se encontraba leyendo el periódico El Mundo que tenía como nota principal una foto de su amiga Dash y de su hacienda junto con un título que decía: "Puedo movilizar 40 mil ponis en 40 minutos". Además de los subtítulos que tenían escrito cosas como: "Funcionamiento de la Hacienda", "Lo que no dije cuando entreviste a Rainbow Dash" y "Últimamente las prensas se han ocupado mucho de mi diciendo que quiero ser gobernadora de Cloudsdale".

-Ahí lo dice Snow –dijo Starlight a Snow Flake que estaba a su lado con un tono que demostraba enojo –que puede levantar a cuarenta mil ponis en cuarenta minutos.

-Así es Dash –dijo defendiéndose la ministra de hacienda –es una habladora.

-Dice directamente que te apoya a ti como candidata y que se alza con cuarenta mil ponis –dijo Starlight señalando el periódico que Twilight había colocado en el escritorio en cuanto comenzó a escuchar la discusión entre ambas yeguas. Y es que le noticia no le gusto para nada a Starlight.

-Bueno, pero eso que Starlight –dijo enojada Snow Flake por la forma en que Starlight le recriminaba - ¿te duele mucho que Dash me apoye? O lo que te duele es que haya alguien que no te apoye a ti.

-Snow –dijo Twilight tratando de calmar las cosas.

-Porque debes enterarte que no tienes todas las simpatías contigo unicornio de segunda.

-Mientras cuente con las simpatías de mi amiga Twilight –dijo Starlight señalando a Twilight –lo demás me vale…

-Pues da gracias por eso.

-Dije que ya se calmen las dos –les dijo Twilight viendo seriamente a ambas yeguas.

-Porque si no, ni la traición a la patria que están armando entre las dos te salvaría maldita comunista de mierda –dijo Snow. Luego volteo a ver a Twilight que tenía un rostro que denotaba sorpresa y enojo a la vez. Snow tomo un respiro y dijo –Discúlpame Twilight.

-Déjame hablar a solas con Starlight –pidió Twilight

-En serio Twilight perdona…

- ¡Snow! –grito Twilight molesta y golpeando el escritorio.

La yegua azul solo asintió con la cabeza, se levantó y salió del despacho dejando solas a Starlight y a Twilight.

Twilight tomo el periódico y después viendo a Starlight le pregunto con un tono de enojo:

-Traidora a la patria, ¿yo?

-Twilight –dijo Starlight tratando de tranquilizar a su amiga –Snow no quiso decir eso, la verdad es que yo la…

-Mírame donde estoy parada Starlight –dijo Twilight mirando con seriedad a su amiga –el problema es el mismo de siempre, el maldito dinero de los grifos. Primero para conseguirlo tengo que negociar el petróleo, traicionando a la patria. Luego, los grifos no me reconocen como Primera Ministra legitima que porque… dicen, yo mate a Light Star. Y ahora, todo lo que le pase a la hocicona de Dash, me lo van a cargar a mí también. Estoy jodida Starlight, ¡Jodida!

-Pues… yo pienso que la muerte de Dash sería lo mejor que…

-No digas estupideces Starlight –regaño Twilight interrumpiendo a la yegua –sabes muy bien que le prometí a las princesas que no le haría nada a ella. Celestia quiera que esto no le traiga problemas.

Mientras tanto en el pueblo Wondercolt City, que era un pueblo vecino ubicado a unos kilómetros de New Pegasus. Un grupo de unicornios con sombrero texano negro, paliacates en el cuello y armados con rifles se encontraban sentados bajo el árbol de una de las calles principales del pueblo.

- ¿Y si nos van a pagar? –pregunto uno.

-Te digo que si –respondió otro –el tal Weinstein nos pagara mucho por la muerte de esta zorra.

- ¿Y que tiene el tal Weinstein contra la pegaso?

-La maldita le expropio sus terrenos en nombre de su revolución, además nadie de los ricos la quiere. Lo que es una lástima para mí en lo personal, es que no podamos por lo menos darle su primera vez antes de morir.

-Pues eso quien sabe –dijo un tercer miembro del grupo –escuche que vino aquí porque un tal Star Hunter la invito a comer, aunque supongo que posiblemente hayan hecho algo más.

- ¿Y de su hermana la naranja que saben?

-Solo sé que tiene buen culo, pero no es fácil conquistar su corazón.

De repente un pegaso se acercó volando a los unicornios y les dijo:

-Ya no tarda en pasar, acomódense –los unicornios estaban a punto de obedecer cuando el pegaso les dijo –y recuerden, nadie se mueve hasta que dé la señal.

Los unicornios asintieron y se acomodaron en sus lugares.

Lejos de ahí, en el interior del cuarto de una casa, Dash se encontraba acostada y abrazando a un pegaso azul oscuro y melena color celeste grisáceo, ambos estaban sudando y por la forma en que se besaban daban a entender que estaban entregándose a los placeres carnales.

-Ah… si… no te detengas –decía Rainbow –oh… si…

-Sabes… nunca… pensé… que haría esto… con una… portadora… de los elementos de la armonía –dijo el pegaso.

-Yo… ah… si… tampoco…

Luego de unos minutos ambos ponis acabaron agotados y se quedaron acostados.

-Dash –dijo el pegaso - ¿Qué haremos hoy?

-Bueno –respondió la pegaso cansada –primero un baño y nos arreglamos.

- ¿Y eso?

-Una amiga de Scootaloo me invito a una boda en New Pegasus y me toco ser madrina. Pero quiero que seas mi acompañante.

-Está bien –dijo el pegaso.

Veinte minutos pasaron, Dash tenía puesto el vestido que Rarity le había hecho para la Gran Gala del Galope y el pegaso llevaba un traje café con corbata roja.

-Bueno Star Hunter –dijo Dash alegremente y viéndose al espejo –una boda nos espera y soy madrina ¡EJEJEJEJEJE! La madrina veinte por ciento más genial.

Rainbow y el pegaso salieron de la casa donde se encontraba un auto Dodge 1922 color negro.

-Vámonos chicos –dijo Dash a los miembros de su escolta que la esperaban afuera.

Dash se subió en el lugar del chofer, Star Hunter en el de copiloto y tres pegasos de la escolta se colocaron en los asientos de atrás.

-A ver si aprendí algo en las clases de manejar esta cosa –dijo Dash sonriendo y riendo junto con sus acompañantes para luego mover la palanca y comenzar a avanzar mientras giraba el volante.

Diez minutos pasaron y el auto iba por una de las calles principales donde por alguna extraña razón no había transeúntes. En los techos de las casas y tiendas ubicadas en dicha calle se encontraban los unicornios armados escondidos. Dentro de los edificios también estaban otros unicornios. El único que permanecía en la calle era un pegaso que tenía un sombrero texano café y que se encontraba parado al otro lado de la calle.

El auto de Dash se acercaba hacia el lugar donde se encontraban dichos unicornios, el pegaso que estaba parado en la banqueta corrió hacia el centro de la calle y grito frente al auto:

- ¡VIVA DASH! ¡VIVA DASH!

Rainbow detuvo el auto y sonrió al ver a aquel unicornio gritar su nombre, mientras que su escolta y Star Hunter tenían un rostro que denotaba confusión, pues para ellos la presencia de aquel pegaso les daba un mal presentimiento.

Dash cambio su expresión cuando vio que el pegaso se alejaba volando, sin darse cuenta los unicornios comenzaron a dispararle a ella y a sus acompañantes. Sus escoltas intentaron defenderse, pero fue en vano y cayeron muertos dentro del vehículo. Star Hunter intento hacer lo mismo, pero acabo muerto y su cuerpo cayo afuera del auto cubierto de un charco de sangre.

Rainbow en cambio intento salir volando, pero los disparos impactaron en sus alas, en su casco derecho y en su pecho. Dash levanto lentamente su cabeza para ver su cuerpo y vio horrorizada como su vestido estaba manchado con su propia sangre.

Un unicornio se acercó con una pistola y apunto a la cabeza de la portadora del elemento de la lealtad.

-P-Por favor… N-No hagan esto… -murmuro Dash agonizando –T-Tengo una hermana… N-No quiero… M-Morir…

-Pues a ver si así se te quita lo revolucionaria maldita asesina –le dijo el unicornio para después disparar y darle muerte a Rainbow.

El unicornio acompañado de sus cómplices se fue del lugar huyendo para desaparecer. Solo unos minutos después los pobladores que habían escuchado los disparos se dirigieron a la calle y al ver la escena llamaron a la guardia real, los cuales se llevaron el cuerpo de Dash y sus acompañantes para practicarles la autopsia.

Una hora después, Scootaloo recibió la noticia de la muerte de Dash y llego volando al pueblo. La pegaso naranja pidió ver el cuerpo de su hermana adoptiva, en cuanto entro a la morgue se puso a llorar por la perdida. Luego de una hora, ordeno que el cuerpo de su hermana fuera embalsamado y trasladado a la hacienda donde vivía.

La noticia del asesinato corrió como reguero de pólvora, los periodistas comenzaron a tener opiniones diferentes en cuanto al suceso. Los más conservadores decían que era bueno que alguien la hubiera matado, mientras que los más liberales consideraban que este crimen no debía quedar impune y que posiblemente todo el asesinato había sido una conspiración por parte del gobierno.

Twilight no podía creer que alguien hubiera asesinado a su amiga, la muerte de Dash fue un golpe duro para ella. Incluso unos días después del asesinato siempre se culpaba por ello.

Una noche Cadance vio a Twilight viéndose frente a un espejo mientras le decía a su reflejo:

- ¡Eres una estúpida! –se gritó llorando - ¿Por qué no la protegiste? ¡Estúpida! ¡Estúpida! ¡Estúpida!

Cadance entro a la habitación y abrazo a Twilight.

-Tranquila Twilight –dijo la alicornio rosa abrazando a la unicornio –tú no tienes la culpa.

-C-Claro que la tengo Cadance –dijo Twilight mientras sus lágrimas rodaban por sus mejillas –no la protegí… no hice nada por impedirlo…

-No puedes seguirte culpando toda la vida Twilight, sé que la muerte de Dash te afecto mucho. Pero tienes que ser fuerte.

Twilight se limpió las lágrimas, tomo un respiro y viendo a Cadance le dijo:

-Tienes razón, esto… solo es una lección de vida. A partir de ahora tendré que ser más dura para garantizar la paz de Equestria y la seguridad de mis amigas.

-De hecho, yo pensaba más bien en…

-No Cadance –interrumpió Twilight –no puedo seguir siendo una yegua conciliadora, ese error fue el que llevo a Dash a su muerte.

Twilight salió de la habitación dejando a Cadance sola.

La alicornio rosa estaba preocupada por las palabras de Twilight, pues sentía que la pequeña niña que había cuidado cuando era más joven estaba yendo por los pasos del fallecido Light Star al decir que sería más dura.

Tres semanas pasaron desde el asesinato de Dash, durante ese tiempo la actitud y forma de gobernar de Twilight comenzó a cambiar. Rarity y su familia eran vigiladas por los guardias reales las veinticuatro horas del día, las princesas también eran vigiladas sin descanso y no podían ir a ningún lado sin la autorización de Twilight.

Por otra parte, Snow Flake seguía criticando las decisiones de la unicornio, especialmente porque esta había firmado un documento llamado los Tratados de Kellogg, el cual desde el punto de vista de la última miembro de Los Defensores de Celestia era algo que traicionaba claramente los artículos que había propuesto Twilight en la constitución.

Un nuevo día había llegado, Snow Flake se encontraba en su casa en Canterlot leyendo un periódico donde estaba como noticia principal la firma de los Tratados. De repente una sirvienta se acercó a ella y le dijo:

-Señorita Snow Flake vinieron por usted la están esperando.

Snow Flake tenía una cara que demostraba enojo y decepción, ella tomo un papel y lo metió en un folder con su magia. La sirvienta al ver esto le pregunto:

- ¿Qué tiene señorita?

-Estos famosos Tratados de Kellogg no son otra cosa más que el sucio juego del poder por el dinero –respondió Snow Flake.

- ¿Y qué es eso? –pregunto la sirvienta señalando el folder.

-Mi renuncia –respondió la yegua para después salir de la casa.

Los minutos pasaron y Snow Flake entro al despacho de Twilight, quien se encontraba sentada revisando unos papeles. Sin saludarla le entrego el folder a la Primera Ministra, quien después de leer el documento que estaba adentro se levantó y dijo enojada:

- ¿Es en serio? ¿Renunciar? No seas ridícula Snow, ¿Por qué? –Twilight se colocó detrás de la unicornio azul y dijo –Mira, lo que me dijiste hace unos días ya queda perdonado.

-Twilight –dijo Snow Flake volteando a ver a Twilight con una mirada de enojo –yo no puedo aprobar los Tratados de Kellogg. Echar para atrás el artículo 27 que tú misma creaste es ir en contra de toda la constitución.

-Entonces, ¿Qué quieres? ¿Qué necesito hacer para que te quedes? –pregunto Twilight.

-Defender nuestra soberanía Sparkle, no permitir que vengan a nuestro reino a llevárselo todo.

-No están llevándoselo todo –dijo molesta Twilight –ya te pareces a esos generales que solo inventan chismes.

Mientras tanto en el comedor del Palacio Real, Starlight se encontraba sentada en la mesa reunida con varios grifos y unicornios que pertenecían a otras naciones, pero sobretodo representaban a las empresas petroleras extranjeras que se habían asentado con el consentimiento de Light Star. La discusión ya llevaba un rato y tenía un poco fastidiada a Starlight y a la mayoría de los presentes.

-Por última vez –dijo Starlight viendo a los presentes -estamos buscando una negociación equitativa.

-No, no, no, no, no –dijo un grifo negro también cansado de la discusión –excuse me Miss Glimmer.

-Los pozos de Trottingham –dijo un grifo café que estaba a lado del grifo negro –pertenecen a la Equestrian Petroleum Company.

-Y a la Sinclair Petroleum Corporation –dijo un unicornio negro llamando la atención de los presentes.

Starlight tomo un respiro y bebió un vaso de agua para tranquilizarse.

En el despacho, Twilight y Snow Flake continuaban discutiendo por el asunto de los tratados.

-Yo necesito ese reconocimiento Snow –dijo Twilight ya agotada a la yegua –sin eso no hay más dinero.

-Entonces mándame a Griffonstone para hablar con los grifos, los conozco muy bien e incluso llegue a trabajar para ellos. Están aprovechando la muerte del Primer Ministro Light Star para chantajearnos.

- ¿Si te mando a Griffonstone seguirás apoyándome? –pregunto Twilight.

-Si ya llevas gobernando dos años sin ese dichoso reconocimiento…

-Y con muy poco dinero en las arcas Snow –interrumpió Twilight enojada –esta guerra que iniciamos ya duro demasiado. Con el reconocimiento llegan los inversionistas, los préstamos y…

-Y el sometimiento con los grifos.

-Ah… que necia eres –dijo Twilight cansada, luego tomando un respiro le dijo a Snow –prométeme que lo vas a pensar.

Snow tomo un respiro y asintió con la cabeza para después salir del despacho.

Las horas pasaron y en la casa de Snow Flake, un unicornio bien vestido entraba en la sala. La sirvienta se acercó a este y le dijo:

-En un segundo baja la señorita Sea Swirl.

-Muchas gracias –dijo el unicornio –yo la espero con gusto.

El unicornio comenzó a caminar admirando los retratos de la casa, incluso se acercó a un piano que se encontraba en la sala y comenzó a tocarlo.

-Ah… que con esta yegua –dijo el unicornio viendo una foto donde Snow Flake besaba a una unicornio rosa pálido y melena color azul –si esto se supiera sería un mega escándalo.

El unicornio dejo la foto en su lugar y después camino hacia la mesa que se encontraba en el centro de la sala donde que tenía encima un papel que le había llamado la atención, pues era nada más y nada menos que una copia de la renuncia de Snow Flake a su puesto.

De repente comenzaron a escucharse unos pasos, el unicornio dejo el papel en su lugar y vio que era la unicornio de la foto que había visto unos minutos antes.

-Buenas tardes –saludo la yegua con un tono de seriedad.

-Gustave Sheffield para servirle señorita Sea Swirl –dijo el unicornio.

-A usted lo conozco muy bien señor Sheffield –dijo Sea Swirl –aunque no sé en calidad de que nos visita, si como el dueño del periódico o como el diputado independiente.

-Pues… creo que los dos –dijo Sheffield.

-Mi esposa no está –dijo la yegua –como bien sabe trabaja en el Palacio Real.

- ¿Quisiera hablar con ella en privado?

- ¡JEJEJEJEJE! Entonces nos visita el diputado independiente cooperativista, su interés es insistirle a Snow Flake de ser la candidata de su grupo.

-Quisiera hablar con ella de los Tratados de Kellogg.

-Pues ya le dije que no está –dijo Sea Swirl enojada, pues no le gustaban las visitas que estaban relacionadas con la política –pero con gusto le avisare de su visita don Gustave.

Las semanas pasaron y la situación política estaba empeorando, pero sobretodo porque Snow Flake al final acabo renunciando. La noticia causo un fuerte impacto en los habitantes del reino y especialmente en las princesas que ya no querían más peleas internas.

Starlight al leer la noticia en su habitación del Palacio Real lo rompió y dijo llena de odio:

-Maldita yegua idiota.

Snow Flake en cambio leyó la noticia en el interior de su auto y puso una cara de tristeza, pues a ella le había dolido aún más tomar la decisión de renunciar. Dejándola a ella como una mentirosa al no cumplir su palabra a Twilight.

Twilight se encontraba acompañada por el capitán Sunlight. La Primera Ministra estaba enojada bastante y sentía que Snow Flake con su renuncia solo dividía aún más al reino, incluso ya no la consideraba su amiga.

-Snow me traiciono capitán Sunlight –dijo Twilight dejando el periódico en su escritorio.

-Señora Primera Ministra…

-Dijo que estaría a mi lado y me mintió deliberadamente –dijo Twilight llena de odio –Traidora, y Starlight que solo está enfocada en ser Primera Ministra, Traidoras, traidoras todas y todos.

La noche llego y en el Imperio de Cristal, Snow Flake entro a una casa donde la esperaban los generales Light Comet, Blue Star y otros miembros políticos. Snow Flake había viajado ahí debido a que recibió un telegrama por parte de estos que la invitaban a unirse a una nueva rebelión.

-Buenas noches caballeros –saludo Snow Flake entrando a la casa.

-Buenas noches –respondieron los ponis al saludo.

Snow Flake entro y se colocó frente al general Blue Star, quien le sonrió, luego viendo a los presentes levito su copa y dijo:

-Señores, brindemos por la Jefa Suprema de la Rebelión –Blue Star bebió un poco de su copa, la dejo y por ultimo hizo un saludo militar frente a Snow Flake.

Mientras tanto en Canterlot, dentro del despacho, Twilight había llamado nuevamente a Sunlight, ella ya no quería más peleas y mucho menos quería un conflicto aun mayor, por lo que de forma seria y llena de odio le dijo al capitán de la guardia:

-Atáquela Sunlight, atáquela en los periódicos, diga lo que es, una traidora, una mentirosa, una… yegua lesbiana, una cantante frustrada, una incompetente.

-Pero, ¿Qué pensaran las princesas respecto a esto? –pregunto el capitán de la guardia.

-Ellas no comprenden que todo esto lo hago por el bien de todos –respondió Twilight –a mí también me duele tener que hacer esto, pero es la única solución y plan que tengo.

-Es curioso Primera Ministra, Light Star, Lighting Golden, Music Belle, Star Shine, Silver Gears y Snow Flake la defendieron y protegieron durante su injusto encarcelamiento, incluso la liberaron. Ahora usted se va en contra de la última de ellos, Snow Flake.

-Lo sé Sunlight, pero no tengo opción. Si en algo Light Star siempre tuvo razón, fue cuando decía que la política era sucia y que a veces en este juego debes mancharte los cascos. Solo espero que las princesas me perdonen por lo que hare.

Sunlight asintió con la cabeza y se fue del despacho dejando sola a Twilight.

Cinco meses pasaron y la rebelión de Snow Flake tenía tomados pueblos de la zona norte e incluso el Imperio de Cristal estaba bajo el control de los rebeldes. Los combates eran sangrientos y duros entre el bando de Snow Flake y la guardia real. Los guardias reales que eran derrotados se les daba la opción de unirse o ser fusilados, al final la mayoría se unía y pocos eran fusilados.

- ¡Que mueran todos los traidores a la patria! ¡Viva la Rebelión Nacionalista! –gritaba Light Comet cada vez que fusilaba a los guardias prisioneros para después hacer un saludo militar.

Los costos de esta guerra interna eran terribles para la población, incluso en algunas comunidades pequeñas las casas eran incendiadas tanto por rebeldes como por la guardia real debido a que los pobladores ayudaban dando de comer a ciertos bandos.

Un nuevo día había llegado, en el interior de un cuartel de la guardia real, ubicado en Ponyville, se encontraban varias cajas con armas, munición, balas de cañón, cañones y demás material bélico, Twilight caminaba acompañada de Starlight.

-Fusilaron a Blue Mirror –dijo Twilight viendo seriamente a su amiga. Luego mientras caminaba hacia unas cajas con armas le dijo –Starlight.

-Si Twilight –respondió la yegua.

-Quiero que uses todo esto para acabar con esos criminales –dijo Twilight mientras señalaba las cajas - ¡Quiero que los mates a todos! ¡Que arrases con ellos como bestias!

Twilight levito para examinar una pistola mientras que Starlight solo se quedó pensando por un momento pues no sabía que decir.

-Lamentablemente Primera Ministra –dijo Starlight –los ejércitos están muy parejos todavía, y esto, no es suficiente.

- ¡Entonces que es suficiente Starlight! –grito Twilight enojada al escuchar las palabras de la unicornio.

-Lo que ya sabemos amiga, aviones, ametralladoras, artillería.

-Mira –dijo Twilight mostrándole el arma a Starlight y apuntándole en la cabeza –maestrita de cuarta, quiero que me consigas el maldito reconocimiento y que agarres a esos hijos de… -en ese momento Twilight tomo un respiro para bajar su enojo –y si no, olvídate de ser Primera Ministra, olvídate de mi apoyo y olvídate de que existe Equestria.

Twilight dejo el arma sobre una caja y salió del lugar dejando a Starlight.

Mientras tanto en el interior de la casa de una hacienda cercana al Imperio de Cristal, Snow Flake (vestida con una armadura dorada) se encontraba discutiendo con el general Blue Star por el asunto del fusilamiento de Blue Mirror.

-Usted era amigo personal de la generala Blue Mirror general –dijo seriamente Snow Flake.

-Pero eso fue antes de que se convirtiera en comunista –dijo el general defendiéndose.

- ¿Y usted que es? O más bien ¿Qué era? –dijo Snow Flake enojada –un socialista.

-Yo soy un patriota.

- ¡Usted es un traidor! –grito Snow Flake –ha comenzado a traicionarse a sí mismo, y después me ha arrastrado a mí a esta locura.

-Señorita Snow Flake –dijo el general molesto por las palabras de la unicornio –yo podría haber cometido errores, traicionado si usted quiere. Pero de su ingenuidad, de su falta de carácter y de su incompetencia, de nada de eso soy responsable. Así que asuma las consecuencias de sus actos señorita lesbiana.

Terminadas estas palabras el general salió de la casa con una cara de enojo mientras que Snow Flake solo se sentó, luego atrajo una pequeña bolsa y de este saco una hoja doblada que era en realidad una fotografía de ella acompañada de sus amigos y especialmente de su hermano adoptivo Light Star.

-Hasta el final hermano –dijo Snow Flake acariciando la foto –Viva la Princesa Celestia.

Lejos de ahí, en el comedor del Palacio Real, Starlight estaba nuevamente reunida con los empresarios petroleros tanto de Griffonstone como de otras naciones. La unicornio cerro un folder negro que tenía un documento, se levantó y caminando alrededor de la mesa dijo:

-Quince millones de dólares, eso es lo que necesitamos.

-My dear friend Starlight –dijo un grifo asustado que por su aspecto daba a entender que era el embajador de Griffonstone –creo que mi gobierno ha sido muy claro en…

-No, no, no, no, no –dijo Starlight tratando de calmar al embajador –no es un préstamo solicitado al gobierno de Griffonstone –el embajador volteo a ver al grifo petrolero que estaba a su lado con una mirada que denotaba confusión por las palabras de Starlight quien continúo hablando diciendo –es un préstamo que estamos solicitando a empresarios particulares. Quince millones de dólares y los necesitamos ya.

-Well, well, well –dijo el grifo petrolero levantándose de su asiento y sonriendo –in that case, puedo adelantarle señorita Glimmer que la Equestrian Petroleum Company está dispuesta a aportar diez millones de dólares, como préstamo de una particular corp.

Starlight solo se limitó a sonreír, pues finalmente había logrado el acuerdo para lograr el reconocimiento y con ello lograr que la economía comenzara a crecer aún más, además de que esto garantizaba tener más recursos para terminar con la rebelión de Snow Flake.

Tres semanas pasaron y los rebeldes comenzaron a ser aniquilados al grado de que el Imperio de Cristal volvió a estar en cascos de la guardia real. Pero el combate final y más sangriento se dio en la misma hacienda donde Snow Flake y Blue Star habían discutido.

El combate fue desigual, pues mientras los rebeldes peleaban en tierra, un escuadrón de aviones los bombardeaba e incluso les disparaba con ametralladoras sin piedad matándolos a todos rápidamente.

Lejos de ahí, en el puerto de Yanhoover, Snow Flake y Sea Swirl se encontraban subiendo en un barco que se dirigía rumbo a Potrillapon. Ambas yeguas llevaban puestos unos vestidos elegantes.

Snow Flake había escapado un día antes del combate. Ella al ver las derrotas que sufría se fue de la hacienda sin avisarle a ninguno de los generales que la apoyaban.

Sea Swirl la había convencido (a través de un telegrama) de abandonar una lucha inútil y que no beneficiaba a nadie, incluso le dijo que los generales que la apoyaban solo buscaban el poder para beneficiarse y después hacerla a ella a un lado.

Al final Snow Flake decidió escapar de Equestria, pues sabía que Twilight no le perdonaría nunca el haber hecho esa guerra, aunque por dentro le dolía el no tener el mismo valor que Light Star, el cual nunca tuvo miedo a morir.

-Soy una cobarde –se dijo ella misma mientras el barco avanzaba y dejaba atrás el puerto.

-No –dijo Sea Swirl abrazándola –hiciste lo correcto mi amor, era una lucha inútil. Además, ¿Qué ganarías teniendo el poder? Nada, solo serias un títere de esos militares. Pero te prometo que en Potrillapon comenzaremos una nueva vida.

-Tienes razón –dijo Snow Flake tomando un respiro y resignándose a la realidad, luego beso a Sea Swirl en los labios y ambas se dirigieron a su camarote.

La lucha por la sucesión había vuelto a dividir al grupo gobernante, Twilight y Starlight lograron aplastar la rebelión nacionalista, aunque esto no agrado para nada a la princesa Luna y mucho menos a Cadance, quien reprobaba la forma en que ambas yeguas actuaron en contra de los rebeldes.

Con la derrota de la Rebelión de Snow Flake parecía ser el final del derramamiento de sangre, pero el destino aun tenia asuntos que atender con Twilight Sparkle, la última líder importante de los que iniciaron la rebelión.

Bueno mis seguidores, pues aquí está el nuevo capítulo. Espero con ansias sus reviews, ya que me motivan a escribir y continuar esta historia. No olviden que pueden buscarme como ShieldImagination97 en Facebook. Sin más nos vemos en el próximo capítulo. Adiós :D