Notas de Lacrimosa Azul:

Dios, tuve muchos problemas para subir este capítulo, fanfiction andaba con problemas y no me dejaba subir el archivo. ¡Pero lo he conseguido! Espero disfruten la actualización y si hay algún error pido disculpas de antemano.

Notas de Yumechou:

Disclaimer: ˹K˼ no es mío ... ¿Puedo pedirlo como mi regalo de Navidad?

¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a todos! Ugh ... Me estoy esforzando mucho para actualizar en Navidad, pero no es fácil, estando enferma y todo. De todos modos, gracias por los reviews~ Realmente aprecio a todos los que dan su tiempo y esfuerzo para comentar :D Gracias por el apoyo ~

¡Frozen es realmente una gran película! Sigo escuchando el OST mientras escribo esto, hohoho ~


Capítulo 2: Decisión

Publicación Original Diciembre 2013

"Todo hombre tiene sus penas secretas que el mundo no conoce. Por eso a veces acusamos de frialdad a un hombre que, en realidad, sólo es un hombre triste".

Henry Wadsworth Longfellow (1807 - 1882)


—Gracias, y lamento hacerte hacer el trabajo sucio, Munakata.

Munakata tuvo que agudizar su oído para escuchar ese leve y tembloroso susurro. El hombre en sus brazos, que alguna vez estuvo de pie poderoso y virtuoso con su fuego ardiente, estaba al final de su vida. El Rey Azul pudo sentir el irregular pulso de Suoh Mikoto debilitándose a través de su espada clavada en su corazón, tan débil y rápido como las alas temblorosas de un pajarito moribundo.

A pesar de su pobre vista sin sus lentes, a tan corta distancia pudo presenciar el último momento de la extinción del Rey Rojo. Para su resentimiento, Mikoto tenía en su rostro un aspecto pacífico y realizado. Cómo deseaba golpearlo y borrar esa expresión de su cara en lugar de haberlo apuñalado con su espada. Si lo hubiera golpeado hasta la muerte, sería capaz de sentir el dolor palpitante en su mano. Y con ese dolor, tal vez podría perdonarse un poco a sí mismo, como si hubiera sido castigado lo suficiente por matar a su viejo amigo, amante conveniente o lo que sea que solían ser antes de la muerte de Totsuka.

«No sabes cuánto quiero odiarte...».

Reisi permaneció en silencio. No iba a pasar por alto los últimos segundos de la orgullosa vida del Rey Rojo; el final que el otro había elegido. Sus sentidos registrarían todo este acontecimiento en detalles; el color bermellón de la sangre estallando en sus manos, el frío penetrante de los copos de nieve cayendo sobre sus mejillas, el ruido ensordecedor de la brisa de invierno y el calor del cuerpo de Suoh.

Por lo tanto, si los miembros del clan rojo alguna vez le preguntaban cómo había muerto su rey, él podría describirlo para ellos, en honor a Suoh Mikoto. Era su deber soportar el recuerdo, ser quien le dio el final al tercer rey con su espada. Pero por una vez en su vida, se olvidó de mantener su emoción bajo control, que se reflejó en su rostro, pero esto no lo preocupo.

Hasta el último momento, todavía no podía entender. No entendía por qué el Rey Rojo estaba tan decidido a abandonar su vida por esta venganza. Toda esta idea de vendetta estaba más allá de su lógica. Si él estuviera en los zapatos de Suoh, dudaba de haber elegido ese camino destructivo, mientras dejaba atrás a sus hombres sin protección, especialmente a Kushina Anna y Kusanagi Izumo. Buscaría retribución, sí, pero elegiría el camino con menos víctimas. Eran de hecho muy diferentes.

—Si lo lamentaras, ni siquiera me obligarías a hacer esto, Suoh Mikoto —dijo Reisi con voz tan penetrante como el hielo helado. Este hombre se lo merecía después de todo. Sin embargo, el pelirrojo sólo tosió más sangre y rió por lo bajo al escuchar ese comentario.

—Tienes razón... gracias, Munakata. Por favor, cuida del resto.

Y así, todo lo que pudo ver fue un resplandor rojo desvaneciéndose en el cielo ceniciento mientras la pálida nieve revoloteaba. Su mente gritó en un solitario silencio, pero ni una sola voz escapó de sus labios.


Reisi miró las apiladas hojas blancas que esperaban su sello de aprobación frente a él. Pero su mente se extravió en otro lugar que no era en el escritorio de su oficina privada, recordando su encuentro anterior con el autodenominado "viajero del tiempo" hace varias horas en la prisión subterránea.

¿Qué?

El Rey Azul parecía desconcertado, absolutamente incrédulo. No sólo ese supuesto poder era completamente inviable, nunca había escuchado tal absurdo. A Munakata le tomó un gran esfuerzo el no abandonar en ese instante a aquel hombre por decir tonterías. Pero los incidentes recientes indicaban que algo podría haber sucedido en el pasado que provocara que algunos cambios ocurrieran en la actualidad. Si tal poder realmente existiera, arriesgaría la estructura de la sociedad al manipular el futuro con un nuevo ajuste por la habilidad del usuario. Si este strain decía la verdad, era su obligación cerciorarse de que él ya no volviera a ver la luz del mundo exterior.

«Este Strain debe conocer el riesgo de ser encarcelado de por vida por esta conversación, sin embargo, decidió dejarse confinar».

El rey de cabello azul seguía reflexionando sobre el posible beneficio que el chico ganaría al ofrecerle tal trato. No tenía sentido si abruptamente un extraño le ofreciera ayuda de buena voluntad y sin obtener nada. Reisi miró a Akizuki, buscando algún indicio de engaño en sus ojos, pero los orbes azules brillaban claramente como un libro abierto, como si lo desafiaran a buscar mentiras dentro de su alma.

¿Qué piensas ganar con esta oferta? —Munakata se frotó su dolorida sien. Estaba agotado de tratar de resolver las cosas. La mayoría de las piezas del rompecabezas aún no se habían puesto delante de él y no podía descifrar el misterio todavía. Debes entender que, si fallas en tratar conmigo, haré que te encierren por el resto de tu vida, ¿verdad?

Akizuki cerró los ojos con actitud tranquila. No estaba preocupado en lo más mínimo por su amenaza. Al contrario, era Reisi el que estaba ansioso. Estar frente al chico era contemplar a un hombre preparado para el último campo de batalla, como si no tuviera arrepentimientos. Este tipo de personas eran su debilidad. Estaban en un grupo de irregularidades que él siempre fallaba en comprender. Su mejor ejemplo había sido Suoh Mikoto. Nunca pudo entender cómo funcionaba su mente, y el pelirrojo tendía a desequilibrarlo con su juicio irracional, dejándolo incapaz de anticipar el resultado. Después, ese rey irresponsable simplemente huiría para dejarlo lidiar con las consecuencias más adelante. Solo.

Su último pensamiento de Suoh refrescó su furia. Akizuki se hecho hacia atrás ligeramente cuando los fríos ojos amatista se posaron sobre los suyos. El cautivo sintió un amargo resentimiento que se filtraba desde el aura azul. No entendía por qué el Rey Azul se enfureció repentinamente cuando supo que Akizuki se había entregado a su destino. Podría estar relacionado con el difunto Rey Rojo, pero fue solamente su especulación.

Creo que has estado preparado para lo que viene. Te sugiero que empieces a pensar cómo pasarás el resto de tu vida en la instalación de strains. Te recuerdo que no serás capaz de usar tu habilidad para huir de aquí, así que disfrútalo. —Reisi se dio la vuelta y salió dando grandes zancadas de la cámara blanca sin mirar hacia atrás otra vez.

Akizuki parecía dividido entre llamar al capitán del Scepter 4 o dejarlo estar por un tiempo. Cuando aún intentaba decidir, el Rey Azul había salido hacía mucho tiempo por la puerta. Fushimi le dio al cautivo una breve mirada de sospecha antes de seguir a su rey.

El prisionero se sentó desplomándose, resignado a su destino en manos de Scepter 4. Mientras tanto, sacó el reloj de bolsillo dorado mirándolo con nostalgia y murmuró para sí mismo.

Haré las cosas bien esta vez ... para ti.


Una semana había pasado sin ningún incidente importante para el clan azul. Se podía decir que la gente de la ruidosa pero pacífica ciudad de Shizume entendía la reciente muerte de tres reyes. El Dresden Slate no había entronizado a ningún nuevo rey desde el año pasado y era algo por lo que Munakata estaba agradecido.

Él no había podido seguir adelante ya que aún necesitaba tiempo para olvidar, y estaba seguro de que no era el único que apreciaba el tiempo dado. Incluso después de la muerte de su rey, la mayoría de los hombres del clan rojo todavía se juntaban para recordar los momentos de su familia que se desvanecían y para honrar a Mikoto, HOMRA todavía luchaba contra las mafias que se atrevieran alterar la armonía de su querida ciudad, aunque en batallas a menor escala en comparación con las anteriores. La mayoría de las veces ya no era necesario que el Scepter 4 se desplegara en el conflicto para detener a los rojos.

El Rey Azul confiaba a menudo en Awashima y Fushimi para manejar los incidentes, teniendo en cuenta que al no haber ningún rey involucrado en el asunto su contribución no era necesaria. Además, existía un alto riesgo de que, si HOMRA viera su rostro, podría despertar la ira dormida de los sobrevivientes del clan rojo por asesinar a Suoh Mikoto.

Sin embargo, sin el poder del rey fluyendo entre ellos, los rojos comenzaron a perder sus territorios contra las prósperas mafias. Los informes recientes nombrando a algunos heridos en peleas previas lo preocupaban y Awashima se había quejado con él porque en la última misión un furioso Fushimi había infligido daño a la propiedad pública para vengar al herido Yata Misaki.

Incluso si HOMRA solía ser el antiguo archienemigo del Scepter 4, la última petición de Suoh para él era garantizar la seguridad de todos los miembros del clan rojo. También eran ciudadanos de la ciudad Shizume, por lo que no tenía objeciones y vería absolutamente cumplido su último deseo. Pero eso no significaba que ese deseo se cumpliera fácilmente. Los miembros de HOMRA eran demasiados orgullosos para permitirles protegerlos, especialmente porque él estuvo involucrado directamente en la muerte del Rey Rojo y Munakata todavía no había descubierto cómo abordar aquel asunto con HOMRA.


Mientras el Rey Azul meditaba su situación, Fushimi se encontraba a punto de corregir el errado reporte diario de Enomoto cuando vio a Seri caminando con prisa en dirección a la oficina del capitán. Sus subordinados se apresuraron a abrirle camino a lo largo del pasillo preguntándose cuál podría ser el motivo de su urgencia y Saruhiko no fue la excepción. Intrigado, dejó su escritorio y fue detrás de Seri hasta la puerta principal de la oficina del Rey Azul para espiar en silencio.

La rubia tocó fuertemente la puerta de caoba y entró abruptamente cuando escuchó "adelante" desde el interior y después de cerrar la puerta detrás de ella, hizo un breve gesto de saludo y habló con voz clara.

—Reporte de emergencia, capitán. La policía local acaba de reportar una explosión en la estación del metro —dijo Seri tratando de parecer calmada a pesar de la situación. —Hay veintitrés personas heridas reportadas y más personas están atrapadas dentro de la estación, algunas de ellas podrían ser de ... HOMRA.

Ella se notaba inquieta ya que después de escuchar las noticias, había estado enviando mensajes de texto a Izumo, pero no había recibido respuesta y éste ni siquiera se había puesto en contacto con ella. ¿Qué pasa si él estaba herido? Seri solamente podía rezar para que él estuviera en su bar en ese momento y que su nombre no estuviera en la lista de víctimas.

Munakata suspiró con frustración y se reclinó en su asiento, acomodando sus lentes sobre el puente de su nariz. Le prometió a Suoh que garantizaría la seguridad de su familia, pero hasta ahora, había fallado en cumplir esa única promesa. Los ex miembros del clan rojo lo rechazaban y él no iba a tener una conversación diplomática con ellos a corto plazo. Podía hacer cumplir la ley a aquellos hombres para protegerlos de una lucha innecesaria, pero eso significaría quitarles la libertad y estaba seguro de que Mikoto no le pidió que los protegiera poniéndolos bajo custodia.

«Si sólo tú estuvieras todavía aquí para protegerlos, yo no tendría que preocuparme así…».

Colocando su barbilla sobre sus dedos unidos, Reisi indicó en voz alta.

—Entra Fushimi-kun —los ojos de la mujer se abrieron con sorpresa mientras se giraba para mirar hacia la silenciosa puerta. Estaba segura de que no había escuchado ningún golpe, por lo que Fushimi debía estar siguiéndola antes. ¡Y escuchando!

Sólo transcurrió un segundo antes de que la puerta emitiera un chillido y el joven de lentes apareciera detrás de ella, luciendo irritado, chasqueado su lengua como de costumbre a su capitán, para irritación de Seri. Fushimi era talentoso y extremadamente capaz, pero su mala conducta e imprudencia para con el Rey Azul no serían toleradas.

El jefe del Scepter4 no prestó atención a tal audacia y continuó.

—Como habrás podido escuchar detrás de la puerta, Fushimi-kun —dijo Reisi cínicamente. —Les solicito a ambos que evalúen el incidente, que mantengan las victimas al mínimo y que me informen en detalle —Seri asintió con la cabeza mientras Fushimi parecía apático, aunque Munakata sabía que su mirada no era más que una fachada para su ansiedad y preocupación.

Ambos estaban a punto de irse de la oficina cuando el Rey Azul añadió:

—Y por favor, intenta no destruir la zona más de lo que ya debe estar, Fushimi-kun —el nombrado le lanzó una mirada desdeñosa con otro chasquido de lengua antes de cerrar la puerta. El Rey Azul no detendría a su tercer al mando de pelear con los responsables del incidente, siempre y cuando no causara inconvenientes al servicio público y hacerlo a él responsable ante el Rey Dorado. Fushimi era un niño difícil después de todo.

Descansó su cabeza en su escritorio sintiéndose perdido. Toda la situación era como si tuviera que terminar un rompecabezas mientras una pieza había desaparecido. Nunca sería completado y siempre tendrá fallas, sin embargo, el rompecabezas debía ser resuelto. La pieza faltante sería Suoh Mikoto. Sin él, nunca podría garantizar la seguridad de HOMRA, pero tenía que hacerlo.

«Tu gente es igual a tí. Rechazando cualquier mano que quiera ayudarlos incluso si están al borde de la aniquilación. Ninguno se da cuenta de los sentimientos de las personas que se preocupan por ustedes».

Munakata sonrió amargamente ante la idea. El tiempo para que él se preocupara por cierto rey pelirrojo había pasado hace mucho tiempo. Ahora, lo único que podía hacer era evitar a Awashima y Fushimi estos terribles sentimientos llamados culpa por no ser capaz de hacer algo por sus personas importantes y preocupación por la seguridad de aquellos que ni siquiera se molestarían en ocuparse por su propio bienestar. Era su deber hacer lo posible para mantener la paz, incluso para HOMRA.

Pero ¿cómo debería lograrlo?


El humo se alzaba hasta el cielo ayudando a que Fushimi pronto pudiera localizar la fuente de fuego. El sonido estridente de las sirenas era ruidoso y enloquecedor para sus oídos, tan ensordecedor como los latidos de su corazón

Había pasado una semana desde que encontró a Misaki trastrabillando con la ayuda de Bandou para mantenerse firme, con la pierna derecha sangrando producto de un disparo en una batalla entre HOMRA y un grupo de la mafia. Su ex-mejor amigo, que siempre estaba animado, lucía pálido por la pérdida de sangre. Fushimi odiaba esa mirada débil. Quería ver al Misaki habitual, que siempre lo despreciaba y discutía con él, intercambiando golpes mezclando el color azul y rojo que giraban en el aire entre ellos antes de la muerte de Suoh Mikoto.

Ante aquella situación y sin pensarlo, se encontró aquella vez en medio de la ciudad en ruinas, rodeado de los cuerpos maltratados e inconscientes de los enemigos del clan rojo producto de sus puños ensangrentados. Estuvo a punto de matar al criminal con furia ciega, si no fuera porque el Rey Azul lo interceptó formando una barrera azul entre sus cuchillos y el cuello de su víctima.

El capitán lo había mirado con preocupación antes de comenzar a hacerse cargo de la situación. Después de la misión, fue reprendido por lo sucedido y el rey del Scepter 4 le encargó la mayoría de los trabajos de oficina para mantenerlo ocupado, incluidos los informes de Seri para su molestia. Más allá de eso, Munakata no había dicho nada sobre su comportamiento, pero él sabía que el Rey Dorado lo había convocado, exigiendo que se hiciera responsable por el incidente. Le molestaba porque se sentía culpable, pero su capitán ni siquiera lo había considerado como tal y Fushimi despreciaba estar en deuda.

El tercer comandante del Scepter 4 chasqueó la lengua con impaciencia mientras la camioneta se dirigía al lugar del incidente. Miró a Seri que seguía observando su móvil con una mirada preocupada.

«Supongo que Kusanagi-san todavía no ha respondido...».

Cuando finalmente llegaron, Seri comenzó a trabajar profesionalmente, confirmando su autoridad a la policía local y asumiendo la tarea de asegurar el sitio de la explosión. Basándose en una rápida observación del lugar, definitivamente a la estación de metro le fue mucho mejor que a los edificios involucrados en el incidente de la semana pasada. Sin embargo, la colapsada estación ya no era segura, y tenían que comprobar que no hubiera ningún ciudadano atrapado dentro.

La estructura era actualmente bastante frágil y la zona afectada parecía que se derrumbaría incluso con el peso extra de un pie. Sería un difícil trabajo, pero el poder de los azules era bastante eficaz para erigir barreras y así ayudar con la evacuación en lugares peligrosos. Fushimi entrecerró los ojos para observar el interior del sucio túnel desde arriba, cuando Seri se le acercó.

—Han evacuado a la mayoría de los ciudadanos, pero tenemos bastantes víctimas —la comandante femenina murmuró. —Aunque el equipo de respuesta de emergencia se encuentra actualmente en el medio de la evacuación de dos posibles sobrevivientes. Según los testigos, dos personas de HOMRA estaban cerca cuando ocurrió la explosión y por la descripción, es probable que sean Yatagarasu y Kamamoto.

En un abrir y cerrar de ojos, Fushimi había corrido tan rápido como sus piernas se lo permitían. ¡Dios, aún estaba herido, pero no podía mantenerse fuera de problemas ni durante una semana! El cómo Misaki había sobrevivido hasta ahora era un misterio para él.


—Mierda, estamos atrapados —refunfuñó Misaki mientras trataba de alejar algunas piedras que obstruían el túnel.

El hombre con gafas de sol a su lado trataba de recuperar el aliento después del duro trabajo y jadeó.

—Yata-san, esperemos a que el equipo de rescate nos recoja desde el techo del túnel. La salida está totalmente bloqueada.

El pelirrojo estaba molesto. No le gustaba esperar un rescate como una damisela en apuros. Pero al ver su situación actual, parecía que realmente no había otra salida que ser rescatados desde el techo. Un rayo de sol atravesó el agujero en la azotea del túnel, pero parecía que su ubicación era muy remota desde el exterior. Podrían hacer algo, como un agujero más grande en el techo si todavía tuvieran sus auras para enviar mensaje de auxilio. Pero el pasado está en el pasado, su tiempo de gloria se fue junto con su rey. Al ver que no tenían más remedio que esperar por ayuda, Misaki se arrojó sobre el terreno despejado y usó sus brazos como almohada.

—Hombre, qué cobardes. Esos estúpidos criminales huyen y destruyen todo el lugar una vez que están acorralados y actúan tan altaneros sólo porque Mikoto-san no está aquí para detenerlos.

—Sí, todos lo extrañamos —Rikio le dio una sonrisa triste y comprensiva mientras se sentaba a su lado. Misaki volvió la cabeza para mirar a su amigo por un momento y su humor se tornó melancólico.

Estuvieron recostados allí en un cómodo silencio hasta que pudieron oír el estruendo continuo y ver el polvo brillante que caía de la grieta en el techo justo encima de ellos. Misaki se puso de pie rápidamente para alejarse del lugar y evitar ser aplastado por la roca que caía desde la parte superior. Rikio al ser más grande, se alejó con torpeza y presa del pánico cuando los escombros comenzaron a caer cerca de él y escapó por muy poco para salvar su vida.

El pelirrojo miró hacia arriba y casi gritó de alegría cuando vio la sombra de una persona por la grieta que ahora era mucho más grande que antes, pero su felicidad se esfumó cuando vio el rostro de su salvador.

—Oiii... Mi-sa-ki ¿todavía estás vivo? —Fushimi asomó la cabeza por el agujero mirándolo con una sonrisa burlona como si fuera un astuto felino. —Supongo que eres como una cucaracha. Me pregunto si algo puede matarte.

—Maldición ¿por qué estás aquí, mono?

Levantó el puño para desafiar al ex-miembro de HOMRA. Sólo mirar la cara de Fushimi lo enojaba, especialmente su uniforme. Scepter 4 se robó a su ex-mejor amigo, lo convirtió en un bicho raro y hace poco esa maldita organización asesinó a su rey provocando una atmósfera sombría en sus amigos y familia. Simplemente no podía perdonar a los azules por quitarle todo y ese rencor probablemente no se desvanecería con el tiempo. Sabía que la muerte de Mikoto era inevitable, y no estaba bien echarle la culpa al Scepter 4, que sólo trataban de limpiar el desastre, pero ahora necesitaba a alguien más a quien culpar hasta que pudiera olvidar el dolor de la pérdida.

—Tan chillón. Tal vez debería dejarte aquí para que te pudras —Fushimi se burló de él y chasqueó la lengua.

—¡No necesito a los malditos perros azules para salvarme!

—... o tal vez te mate aquí.

—Yata-san, no peleemos ahora —Misaki se giró y agarró a Rikio por el cuello de la camiseta con su puño.

—¡No! ¡no necesitamos a nuestro enemigo para salvarnos!

Antes de que el pelirrojo se diera cuenta, Fushimi saltó al interior del túnel, cayendo sobre el tren destrozado para después avanzar con gracia sobre las rocas. Se sacudió el polvo de su uniforme azul cuando se detuvo detrás de Misaki.

La vanguardia del clan rojo se volvió sorprendido hacia el recién llegado, lanzando a continuación un puñetazo en dirección a la cara de Fushimi, que contrarrestó fácilmente el ataque repentino con su mano, mirándolo sin inmutarse.

—Por mucho que quiera golpearte aquí, este lugar no es seguro y es demasiado estrecho y tampoco quiero escribir un informe de bajas porque son problemáticos, así que no hagas mi trabajo difícil.

—¡Tú!

—Fushimi ¿los has encontrado? —una segunda sombra apareció por la grieta y una hermosa mujer apareció. Su cabello dorado brillaba bajo la luz del sol, formando un halo alrededor de su cabeza.

—Sí, y están moviéndose como insectos —Fushimi se arregló las gafas y levantó la vista para informar.

Seri suspiró ante su sarcasmo y le dio una mirada fija al tercero al mando.

—No comiences una pelea, ¿de acuerdo? Llamaré al equipo de rescate para que vengan aquí —con eso, la rubia desapareció de la vista y sólo pudo oírse un ruido estático indeterminado.

Yata Misaki miró al hombre de cabello azul oscuro y el último hizo lo mismo. Rikio suspiró, esperando que la bella dama volviera pronto y lo salvara de estas bombas vivientes. Caminó hacia atrás para mantener cierta distancia entre los dos jóvenes antes de que su talón golpeara algo que rebotó y cayó al ferrocarril. Cuando observó mejor y descubrió lo que acababa de encontrar, corrió hacia ambos hombres para alejarlos y gritó nervioso:

—¡GRANADA!


—¿Cómo pudo pasar esto?

El Rey Azul levantó ligeramente su voz, apenas manteniendo su autocontrol. Su mano, que sostenía una pieza de rompecabezas en el aire tembló ligeramente. Awashima bajó la cabeza avergonzada.

—Me disculpo, capitán. Era mi responsabilidad —la mujer no podía levantar los ojos para mirar al hombre frente a ella.

Después de que se fuera para llamar desde su comunicador al equipo de rescate, pudo escuchar una nueva explosión a pequeña escala no muy lejos de la ubicación de Fushimi. Ella regresó presa del pánico ¿Cómo no pudo ordenar a Fushimi que investigara primero si no había otra bomba cerca? Debe haber sido un explosivo arrojado por las mafias anteriormente. La pequeña grieta era mucho más grande y lucía como un cráter. Los escombros y los cables cayeron encima de los trenes en el interior y las rocas aún seguían derrumbándose provocando que una niebla polvorienta inundará todo el túnel.

¡FUSHIMI! —gritó con todas sus fuerzas cuando llegó al borde del cráter. —¡Fushimi! ¿Puedes escucharme? —los segundos pasaron como horas antes de que el polvo desapareciera lentamente. Su corazón latía rápido como si hubiera corrido durante horas.

Otro grito de pánico resonó junto al suyo llamando el mismo nombre. Seri reconoció esa voz al instante; parecía que Yatagarasu estaba bien.


Misaki se había recuperado pronto, abriendo los ojos y gruñendo de dolor. Un fuerte sonido llenaba sus oídos y un escalofrío recorrió su espalda cuando vio sangre en su mano, pero su dolor no era lo suficientemente fuerte como para indicar que la herida fuera suya, por lo que sus ojos escanearon el área para ver de quién era la sangre. Cerca de él estaba Kamamoto que se levantaba del suelo sin ninguna herida y tosió. Así que el único que quedaba era... sí, allí estaba él, en medio de un charco de su sangre detrás de él.

—¡Saru! ¡Oi, mono estúpido! ¡Despierta! —Misaki gritó conteniendo un resoplido mientras sacudía el cuerpo de Fushimi.

Su archienemigo yacía inconsciente en sus brazos con sangre corriendo de la parte posterior de su cabeza y nariz. Sus lentes se resquebrajaron y algunos fragmentos de vidrio le arañaron la cara.

Cuando explotó la bomba, Fushimi rápidamente cubrió a Kamamoto y Misaki abrazando al último con su brazo izquierdo mientras que con la derecha sacó su espada y formó una barrera frente a ellos para protegerlos de la explosión, pero el impacto arrojó a los tres contra la pared, siendo Fushimi quien impactara con fuerza primero y su cuerpo se convirtió en un cojín para Misaki y Kamamoto cuando chocaron. Awashima jadeó con horror, mientras era testigo del cuerpo maltratado del joven.

¡Yatagarasu! ¡No lo muevas! ¡Quédate quieto, voy a pedir ayuda! —a Seri ni siquiera le importó controlar las emociones en su voz. Casi gritó por el comunicador para que el equipo médico entrara rápido.

«He fallado ... ¿Qué he hecho?».

Misaki estaba en estado de shock al ver como todo ante él ahora era de color bermellón. Su mano se estremeció cuando tocó la fría mejilla de Fushimi como si fuera electrocutado. Las lágrimas rebosaron sus ojos color ámbar, no importándole el mostrar debilidad. Abrazó a su mejor amigo, esperando compartir su calidez con el hombre frío en sus brazos.

—Oi, Saru... no te mueras todavía... ¡no así! —sintió que Rikio había puesto una mano en su hombro para consolarlo, pero su mente se quedó en blanco y no pudo recordar después de eso.


A Munakata le llevó casi tres horas convencer a su teniente de que había hecho un gran trabajo en el manejo de la misión y que lo ocurrido a Fushimi no había sido su culpa. Fue puramente accidental y probablemente inevitable. El joven también era un agente de la ley por lo que sabía y comprendía el riesgo de tal posición. Al menos, el médico dijo que el joven se había estabilizado y que podría ser dado de alta aproximadamente a fines de la próxima semana.

A los ojos de Munakata, si alguien tenía la culpa de lo ocurrido, ese era él. Si hubiera ido también al sitio, podría haber evitado que Awashima y Fushimi sufrieran daños físicos y psicológicos. Incluso si su presencia significaba aumentar la tensión entre el antiguo clan Rojo y el clan azul, valía la pena, siempre y cuando pudiera mantener a todos a salvo.

El Rey Azul cerró los ojos y se recostó en su silla. A pesar de este enorme poder otorgado por el Dresden Slate, aún era impotente. Después de la pérdida de Suoh Mikoto, se dio cuenta de cuánto había contribuido el Rey Rojo para mantener la paz en la ciudad de Shizume.

Suoh siempre pareció darle más problemas de lo que él valía, pero aparentemente había cumplido con su deber como rey en la sombra mientras Reisi disfrutaba de la luz. Se preguntaba cuándo todo comenzó a ir mal. Todo parecía ir bien cuando Suoh Mikoto estaba vivo, cuando Totsuka estaba vivo, a excepción de su relación con Suoh.

«Cuando Totsuka estaba vivo…».

Él no era alguien de arrepentimientos. Siempre avanzaba, sin importar que tan difícil era el futuro. Pero Munakata Reisi estaba en su límite. No pudo proteger al frágil HOMRA, porque cuando estaba ocupado tratando de poner al clan rojo a salvo sin quitarle su libertad, sus propios hombres fueron lastimados ¿Qué sentido tenía para él asumir el papel de rey, si ni siquiera podía cumplir con su deber adecuadamente? Caminando en el sendero solitario de un rey, comenzó a perder el rumbo y su equilibrio quedó completamente anulado.

¿Por qué estaba dudando? Después de todo, se le había ofrecido una salida fácil. Si bien podría ser una locura para él retroceder el tiempo, aquel trato era su mejor oportunidad para recuperar lo que había perdido.

«Cuando Totsuka estaba vivo…».

Ese pensamiento llenó su mente, arremolinándose como una tormenta de nieve. Sin darse cuenta, sus pies lo habían llevado a la puerta de la prisión de cierto strain dentro de la instalación. Los orbes de color aguamarina lo saludaron detrás del cristal con una simpática sonrisa. Podía leer la expresión en la cara de Reisi como un libro abierto.

—Dime, Rey Azul ¿Qué tan lejos te gustaría ir? ¿A cuánto puedes renunciar por ello?

Munakata Reisi vaciló por un momento antes de entrar a la prisión y quedarse quieto frente a Akizuki. Sus ojos violetas se endurecieron con determinación. Él estaba decidido.


Notas Finales de Yumechou:

De acuerdo, ahora estoy cansada. He hecho mi mejor esfuerzo para terminar este capítulo antes de que termine la Navidad ¡pero fanfiction simplemente no me permitía iniciar sesión! Así que, por favor tengan un atrasado regalo de Navidad, espero que les guste :D

Como prometí, este capítulo es bastante largo y también lo son los próximos. Así que por favor tengan paciencia con la actualización y tal vez puedan ayudarme con algunos reviews, lol ~

Creo que este capítulo es más para los fans del SaruMi en lugar de MikoRei. Bueno, Mikoto está actualmente fuera de escena, así que... solamente esperen un poco más para tener MikoRei ¡estará allí pronto!

Notas Finales de Lacrimosa Azul:

Me gusta mucho el SaruMi o el MiSaru, como lo prefieran, y la forma en que maneja la relación Yumechou me encanto, espero que a ustedes también les guste.