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RECONSTRUCCIÓN
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Habían pasado dos semanas desde que el jefe, Estoick "El Vasto", falleció; la gran aldea de Berk se encontraba sumergida en la reconstrucción y en el proceso de adaptarse a los nuevos dragones, así como al recién nombrado jefe. Él era una persona joven, próximo a cumplir 21 años de vida, su cabello castaño, un poco enmarañado y dos pequeñas trenzas que sobresalían a su costados inspiraban valentía; en su rostro aún había un poco de señales de aquel niño de ojos verdes pero su pronunciado mentón y una nariz más alargada indicaban su proceso de madurez.
Hiccup era un joven que disfrutaba de su soledad, la mayor parte de su vida había sido así, incluso después de ser aceptado por su pueblo; sin embargo, ahora era un jefe y aquella vida había cambiado. En los escasos días que llevaba de mandato, ya estaban priorizadas las actividades, los puertos fueron los primeros en levantarse, la pesca y el comercio eran las actividades de mayor importancia, luego vino la reparación de corrales y recuperación de ganado; el nuevo jefe de vestimentas rojizas había adaptado el gran salón como refugio para las personas que habían perdido su casa, por suerte no fueron tantos ya que Drago y su gigante aliado solo causaron destrucción en las cabañas aledañas a los acantilados que atacó directamente; lo demás fue causado por los dragones al acudir al llamado del alfa.
Los jinetes, guerreros y demás Vikingos ponían todo de su parte para que Berk volviera a brillar, el hielo del Bewilderbeast se iría después de un mes, según lo informado por Valka, por lo que no sería impedimento para reparar las estructuras a su alrededor.
Aquel día, dentro del mencionado gran salón, se llevaba a cabo la reunión vespertina diaria con una gran multitud de pie alrededor de una mesa, Hiccup había seguido el consejo de su madre, era mejor escuchar los avances, quejas y sugerencias al alba, después de haber verdadero avance en el trabajo. La anciana, Gothi, había pedido la palabra, o mejor dicho, la escritura; Gobber servía como intérprete y comunicador.
-"El trabajo del jefe es muy bueno hasta ahora, pero no puede manejar todo por su cuenta…- Decía el robusto hombre con bigote de largas trenzas rubias-…debe ser ejecutado"
-Espera ¿¡Qué!? -se alarmó el mencionado al centro de la muchedumbre.
-¡Aunch!, lo siento, leí mal, "debe ser ayudado" – corrigió luego de un golpe con un bastón de madera.
-¿A que te refieres?
-"Debes seleccionar nuevos miembros para el concejo" -prosiguió ante el constante chirrido de las maderas del bastón y el suelo- "Es tradición que el jefe nombre a tres personas de su confianza para nivelar el estatus que nos rige"
El sistema político de Berk era sencillo, a pesar de que quién tenía la última palabra era el jefe tribal, siempre era bueno escuchar la opinión de las personas y está era llevada, en la mayoría de los casos, por los concejales. Los miembros que no podían faltar eran la misma Gothi, pues como curandera y más anciana de la isla su lugar estaba asegurado; también estaban Spitelout, orgulloso líder del segundo clan más poderoso, y Gobber, quién se había ganado ese lugar por sus acciones como guerrero y por qué Mildew había dejado vacante aquel lugar.
-Bueno, si… pero mi padre nunca eligió a alguien ¿O si?, Desde que tengo memoria siempre habían sido tres…
-Te equivocas, Hiccup. Cuando un nuevo jefe asciende, los antiguos concejales le enseñan a los nuevos el trabajo por hacer hasta que estos se retiran o mueren. En mi caso sabes que Mildew me "cedió" su lugar pero yo siempre estuve con tu padre y ya tenía conocimiento del trabajo, Gothi fue elegida por Estoick porque, por ese tiempo, ya se sabía que se convertiría en la curandera y tu tío tiene poder entre las personas de su clan por lo que le convenía mantenerlo cerca -indicó el hombre con pata y garfio postizos, aunque lo último lo dijo en tono de voz casi inaudible pues muy cerca estaba el mencionado Jorgenson- En resumen, debes tener amigos que te ayuden en la toma de decisiones para que no te desvíes de lo importante.
-Comprendo -resoplo- ¿Cuánto tiempo tengo?
-"Hasta mañana a esta hora" -leyó en el piso.
El joven jefe asintió ante las instrucciones de la anciana, ya tenía en mente a sus candidatos, pero aún tenía que pensar algunas cosas. La reunión prosiguió.
-¿Cómo vamos con la reconstrucción de los puertos? -le pregunto a Mulch, un Vikingo algo bajo, de melena alborotada y que, al igual que Gobber, tenía prótesis en mano y pie.
-Tenemos prácticamente terminados los muelles principales, ya estamos comenzando con "tu pedido", si seguimos así acabaremos en otra semana más. Los barcos ya han zarpado para pescar y los mercaderes pasaron hace tres días. -reportó.
-Esas son buenas noticias. ¿Los establos? -esta vez su atención paso a Sven, el hombre calvo pero de gran bigote.
-Todos los corrales están listos, los demás pastores y yo hemos localizado a casi todos los yaks y ovejas que escaparon, hemos sobrevolado la isla y ya tenemos idea de en dónde están los animales que faltan -añadió con un acento que marcaba la "r" y recordando las gallinas pérdidas, todo mirando con cierto recelo a Tuffnut.
El jefe noto a lo que Sven se refería -Muy bien, hazme saber cuándo las "recuperes"- también miro al gemelo entre la multitud quién solo pudo mirar con nerviosismo a su hermana. Tuffnut sabía que sus planes de tener un circo de gallinas se habían arruinado, a lo que Tuffnut solo le dio palmaditas de consuelo en su espalda…
Los temas seguían pasando sobre la mesa y las soluciones también, no por nada Hiccup era reconocido por su intelecto, aunque algunas veces los temas eran ciertamente muy burdos, el castaño siempre los atendía de buena manera, tal y como lo habría hecho su padre.
La tarde dio paso a la noche y el gran salón se vaciaba poco a poco, las personas que ahí dormían comenzaron a tomar su lugar y los demás se retiraron a sus aposentos; los últimos en salir siempre eran el jefe y Gobber pero este último casi siempre abandonaba a su aprendiz en la entrada con la excusa de "adelantar trabajo de la herrería"…
Como ya era rutina en esas dos semanas, la prometida del jefe lo esperaba recargada en una roca cerca del acceso. Se suponía que debía estar junto a él en las reuniones, pero ahora, más que nunca, necesitaban reforzar la seguridad en la isla y Astrid Hofferson era la mejor en ese tema, por lo que ningún vikingo cuestionaba su ausencia en el gran salón.
-Tu padre estaría orgulloso- dijo sonriendo y viéndolo acercarse. La rubia agradecía el gesto "discreto" de Gobber para dejarlos solos, además de que el anciano siempre la mantenía al tanto de la información que se daba dentro del inmueble, más que nada, de las reacciones de su futuro esposo.
-Señorita Hofferson, se ve hermosa está noche- la rubia siempre reía nerviosamente ante esas palabras. Hiccup por su parte, las decía con verdadero amor.
En esa roca donde ella se recargaba, la luz de la luna daba directamente al rostro precioso de su prometida, el azul de sus ojos brillantes y el reflejo con su blanca piel y cabellera rubia la hacían parecer la más hermosa Valkiria al servicio de los dioses; la chica portaba su armadura conformada por hombreras metálicas cubiertas de cuero y suave pelaje, usaba una de sus muchas blusas marrones elaborada con tela de primera calidad al igual que unos pantalones térmicos ajustados cuyas piernas estaban protegidas por una falda de cuero armada y adornada con picos de hierro para su protección y ataque, todo sumado a unas gruesas botas de cuero y afelpadas con el mismo pelaje que sus hombreras; para su prometido, esa chica era perfecta y aquella vista con luz azul de luna aumentaba su hermosura.
El castaño llego hasta su novia y la abrazo por su cintura para plantarle un tierno beso en los labios; el roce de su piel los hizo estremecer de felicidad. Cuando terminaron de saludarse, Hiccup volteó a ver la escultura de su padre, aún en construcción, en la montaña a espaldas del gran salón y solo separándose de su abrazo para preguntar- ¿De verdad crees que este orgulloso?
-Por supuesto que sí, yo estoy orgullosa de ti, tu madre también, todo el pueblo lo está… -le respondió a la vez que ella también miraba aquella magnífica obra en la montaña-… Lo que tú has logrado en unos pocos días le llevaría siglos a alguien más.
Se mantuvieron un momento en silencio, Astrid sabía que muchas ideas y preguntas pasaban por la cabeza de su novio, pero el tiempo no estaba de su parte aquella noche y la chica quería aprovechar al máximo el estar con él, aunque solo fueran unos minutos. Ella se acercó para abrazar al chico por la espalda mientras la mano derecha del castaño se entrelazaba con las de la fémina a la altura de su pecho; Astrid solo hundió su rostro en la espalda de la persona que amaba, aspirando su olor. En el pasado aquella posición podría haber sido muy incomoda para ambos, pero los años de amistad y el otro par de años de noviazgo habían alimentado la confianza entre la pareja.
-Aunque no lo creas, eres un líder nato y eres muy bueno dando solución a los problemas que aquejan a las personas.
-Eso es porque tengo personas que también me apoyan, mi madre, mis amigos y por supuesto, tú, "mi lady" -eso último tuvo como recompensa que ella lo obligará a voltear y así poder darle otro pequeño beso. Le encantaba ser llamada así. -… eso me recuerda, Gothi quiere que elija un grupo de personas para que sean mis concejeros.
-¿Y ya pensaste en alguien?
-Por supuesto, ¿Qué mejor persona para aconsejarme que mi futura esposa?
La sonrisa de Astrid se hizo más amplia mientras lo miraba directamente- ¡Oh! No lo sé, suena a mucho trabajo- soltó con sarcasmo girando sus ojos.
-ja-ja, muy graciosa- contestó riéndose por las ocurrencias de su novia.
-Bueno, está bien, acepto el trabajo… -lo último lo sello, no con un apretón de manos, sino con otro beso.
Unos momentos después, el abrazo se había terminado, la pareja caminaba de la mano bajando la escalinata que daba al salón, Hiccup acostumbraba a acompañar a su novia hasta su casa, no es como si hubiera algún peligro o que ella no supiera defenderse, pero esos pocos momentos con ella los quería aprovechar al máximo, después de todo, desde que había asumido su puesto de jefe, era difícil tener tiempo libre.
Siempre caminaban hablando de su día, Astrid Hofferson era la encargada de entrenar a las próximas generaciones de jinetes de dragones, la pareja temía un próximo ataque de Drago "Mano dura" así que los entrenamientos no se hicieron esperar. El "vuelo a ciegas" era lo más entrenado en estos últimos días, no se podían a arriesgar a que el Bewilderbeast del conquistador manipulara de nuevo a los dragones.
-...Eret es el que más progreso lleva, de verdad que se complementa muy bien con Skullcrusher… - Platicaba la rubia.
-Me alegro de saber que no se puso triste por la perdida de mi padre.
-Si, al parecer él se queda despierto en las noches y le cuenta historias de sus viajes antes de ser cazadragones para que se conozcan más.
-Espero que no sean como las historias de Gobber o el pobre dragón morirá de aburrimiento… -ambos soltaron una carcajada. De verdad eran muy buenos esos momentos, Astrid e Hiccup amaban estar juntos.
-Por cierto ¿Cómo va la construcción del refugio? -El proyecto de reconstrucción del jefe contemplaba el levantamiento de una gran fortaleza dentro de la montaña más grande de Berk, Astrid había pensado en principio que solo era una pérdida de tiempo, pero luego de meditarlo unos días, decidió que era mejor eso a perder miembros de la tribu.
-Vamos bien, el acceso del puerto ya se está construyendo según lo que me dijo Mulch, Fishlegs bajó ayer a las cuevas y con los mapas que me trajo ya tengo una idea de que hacer para interconectar cámaras y pasillos, seguramente ya viene de regreso de su misión en las afueras del archipiélago, así podemos comenzar a excavar... Aún no decido el número de entradas o salidas pero tengo tiempo para eso, hay muy buenos lugares para que no sean visibles pero también son de difícil acceso y muchos de los pobladores ya no son tan jóvenes ¿Sabes? Además hay muchas mujeres con bebés o personas que no caminan muy bien como Gobber, aunque eso no es mucho problema para los Vikingos testarudos del pueblo -expreso el castaño.
Astrid adoraba esa parte de su novio, no dejaba a nadie atrás, todos eran igual de importantes a la vista del nuevo jefe, su padre había tenido razón, él se había convertido en un digno heredero. Continuaron caminando por Berk, la pareja era saludada con mucho ánimo cada que encontraban a algún poblador entre las calles iluminadas por antorchas, era ya muy común que incluso algunos les dieran presentes, desde comida, frutos recién cortados, pieles, ropas e incluso joyas, después de todo Hiccup era un héroe, un jefe y el primer jinete de dragones y Astrid la mejor guerrera jamás vista entre las islas cercanas, la prometida del jefe y actual entrenadora de la nueva guardia de Berk. Ellos eran las personas más queridas entre su gente.
Luego de unos minutos, la pareja ya se encontraba a escasos metros del hogar de la rubia y Stormfly no tardó en detectar el olor de ambos, la dragona de color azul y tonos amarillos se levantó del establo donde dormía plácidamente y recibió a la pareja con un notable y alegre aleteo; Hiccup la saludo acariciando el cuerno sobre su nariz, no podía evitar recordar cómo esa Nadder había provocado el primer acercamiento entre el y Astrid, claro que aquella vez había sido mala suerte, pues encontrarse en una arena con un dragón estresado por el encierro y una chica obsesionada con ser la mejor asesina no era buena combinación. La joven también recordaba con vergüenza aquella etapa inmadura de su vida.
Por su parte, el mortífero reptil de pecho blanco, se alegraba porque ambos humanos se encontrarán felices, no sabía a qué se debía, pero desde que se encontró con el humano de pequeñas trenzas marrones, su vida había mejorado, ya no dormía en el frío suelo dentro de una jaula, ahora era consentida con paja tibia en una construcción apropiada para ella, sencilla de tres paredes y un techo, pero muy cómoda, "establo" le llamaban los pobladores; tenía comida a su disposición, su favorita eran las piernas de pollo o pavo, aunque los peces no estaban tan mal; hablando de comida, recordó que su hora de cenar estaba cerca, por lo que comenzó a embestir delicadamente a su humana pero con mucha insistencia.
-Ya, ya, tranquila chica, ahora mismo voy por tu cena- dijo Astrid de forma divertida y cariñosa comprendiendo el comportamiento de su amiga.
Hiccup supo que la noche en compañía de su amada había terminado, se despidieron con otro beso, aunque esta vez algo más duradero y apasionado que los anteriores -Que tengas buena noche, mi lady- fueron las palabras de despedida al tiempo que hacía una reverencia elegante para emprender el regreso a su hogar. La rubia sonrió y agradeció con un leve -Bueno noches.
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El regreso a casa del jefe fue tranquilo, ya casi todas las casa tenían sus antorchas apagadas, pero aún así había otros que seguían paseándose por ahí, ya fuera ebrios por beber tanto hidromiel o regresando a su hogar después de una dura jornada de reconstrucción. Hiccup caminaba haciendo un poco de ruido con el rechinar de su pie de metal, algo normal para él a estas alturas de la vida; en su mano llevaba una manzana, o ese era el nombre que le habían dado en tierras lejanas de donde provenía, que le había regalado un anciano cuando lo vio pasar, esa fruta era exquisita y una de las favoritas del joven, pero decidió guardarla para su madre.
Faltaban pocas casas para llegar al lugar que alguna vez compartió con su padre, siempre atesoraría esos momentos que, aunque muy pocos, fueron los mejores de su corta vida y esperaba que así lo hubieran sido para Stoick.
Comenzó a subir el camino de piedras hasta la colina donde se localizaba su gran cabaña pero… en ese momento, un frío erizó los pelos de su nuca… miro hacia atrás a mitad de camino al detenerse súbitamente… no había nada; ni siquiera las banderas que adornaban las grandes antorchas del centro se movían, nunca había sentido algo así, era una mezcla de incertidumbre y ¿Muerte?, como aquella vez que visitó la tierra protegida por dragones centinela, el Vanaheim, pero está vez no había tanta paz en el ambiente, más bien se sentía miedo... Quizás fue solo su imaginación… No pudo seguir ensimismado, una masa lo había derribado y ahora se revolvían en el césped aledaño a la escalinata.
-¡Toothless!- río - ¡Basta, amigo!, sabes que eso no se quita… -se carcajeaba mientras el dragón negro seguía lanzando grandes lengüetazos al rostro de su humano. El Night Fury no estaba usando su silla de montar, usualmente no la necesitaba en casa, así que andaba libre de peso en su lomo. En la entrada de la casa, una figura femenina los miraba con brazos y pies cruzados mientras se recargaba en el marco de la puerta.
-¡Oigan, entren o la cena se enfriará!- Valka había resultado ser una cocinera formidable, Hiccup comprendió de donde había heredado esas cualidades, contrario al horrible guiso de su padre; era por eso que el castaño había comido la mayor parte de su vida en el gran salón.
La madre del jefe siempre usaba ropa ligera en su hogar, solo una blusa de manga larga elaborada con tela sencilla de color verdosa, unos pantalones algo holgados de piel de yak y unas botas del mismo cuero pero más reforzado para evitar el frío al que ella se había acostumbrado. Su hijo descubrió que la trenza que adornaba su peinado también la conservaba cuando dormía; quién sabe, quizás precauciones después de veinte años de proteger dragones.
Lo dos machos observaron a la mujer que también los miraba divertida, que su hijo y un dragón se llevarán tan bien era algo que nunca pensó ver, mucho menos admirarlo también en su difunto esposo, aunque solo habían sido unas horas. Valka ocupó el cuarto que había compartido con Stoick años atrás, el aroma del antiguo jefe aún seguía en el ambiente, ella lo adoraba y no se había atrevido a modificar aquella habitación; de hecho, notó que su esposo tampoco la había tocado, su antigua ropa, vestidos, faldas y armaduras seguían en su lugar… sin polvo… Hiccup recogió la manzana del césped, pues está se le había caído cuando su dragón lo derribó; iba a entrar en su casa no sin antes dar otro vistazo al horizonte desde donde había sentido ese helado y tétrico "aire" con el sentimiento de duda en su cabeza.
Una vez dentro de su hogar, el dragón con prótesis en la cola tomo su lugar en una esquina dentro del comedor, Cloudjumper se encontraba en dicho espacio y tan pronto lo vio entrar le hizo una reverencia, después de todo era el dragón alfa, aún así, Toothless se acomodo a su lado pues lejos de sentirse un líder, se consideraba un amigo; el dragón de ojos negros y pronunciadas escamas sobre estos lo recibió con amabilidad y orgullo.
Hiccup y su mamá entraron detrás, él venía platicando su día, casi lo mismo que había charlado con Astrid unos minutos atrás. Valka charlaba de como iba acomodando a los dragones de su antiguo nido, así como los que Drago había dejado cuando escapó; le contaba como algunos bosques aledaños a la villa serían buen lugar para construir algunas chozas para los bebés, puesto que estos seguían causando travesuras en Berk. El castaño estaba maravillado con cada palabra que su madre decía, ni siquiera con su padre había podido hablar tanto como lo había hecho con ella en solo dos semanas; la sangre llamaba, de eso no había duda.
La cena era un buen estofado de pescado con algunos vegetales frescos, Valka ocupaba su tiempo en acomodar a los dragones, ver qué estos tuvieran techo, comida, agua y cuidados necesarios, básicamente se había convertido en la veterinaria del pueblo, así como Gobber era el dentista; el tiempo que le quedaba libre lo ocupaba en pasar y recuperar el tiempo perdido con Hiccup, aunque este sólo fuera en la noche pues su hijo ahora tenía ocupaciones de jefe; el comprar los ingredientes para cocinar, el mezclarlos, sazonarlos y por supuesto servirlos una vez preparados, le recordaban a la mujer la época en que lo hacía para Stoick "El vasto" y eso la hacía feliz. Ambos comieron animados como cada noche, los dragones también tenían su dotación de pescado fresco, así podían comer en familia, definitivamente la vida en Berk era maravillosa en esa época de paz.
-Mamá, quiero pedirte un consejo… en realidad, más concejos además de los que ya me das- habló rascándose la nuca. Los platos ya estaban vacíos pero aún estaban sentados a la mesa charlando y disfrutando de la manzana que le habían regalado.
-Sabes que puedes decirme o preguntarme lo que sea -inquirió con ternura.
La verdad es que en principio era extraño comunicarse con su madre, no difícil, pero si raro al haber estado separados tantos años y obviamente sin hablar, sin embargo, ambos estaban empeñados en recuperar el tiempo perdido así que el chico volvió a tomar la palabra.
-Bueno, es sobre Astrid y yo… ya sabes que, bueno... estamos comprometidos y bueno, cuando comenzamos a salir papá me dijo que aún no era tiempo de casarme que esperara un poco para madurar -la palabra "bueno" era sinónimo de nervios.
-Bien, hijo… creo que ya se a donde quieres llegar con esto… Quieres pedirle matrimonio ¿No es verdad?
El joven se sonrojo y apeno un poco, solo asintió.
-¿Sabes? Cuando tú padre me preguntó si quería casarme, te juro que él no podía articular palabra alguna, la verdad es que fue algo confuso, creí que se había vuelto loco… claro está que llevábamos solo unos meses de compromiso, aunque yo ya sabía que ese cabeza dura era el vikingo de mi vida. El caso es que terminó armándose de valor y al final soltó la pregunta. Los detalles no importan mucho -recordando como ella estuvo a punto de vomitar por la emoción- lo importante es que sepas que estás listo, que sepas que puedes hacer feliz a la mujer que amas y que ella te haga feliz… -luego su semblante se entristeció- aunque, no creo ser la más indicada para decir eso…
-Mamá, estoy seguro que papá te sigue amando, no había día en el que no notará su mirada triste y además… esa mirada se fue cuando te encontró de nuevo… fue ahí que comprendí porque era tan sobreprotector conmigo.
-Si, pero eso no elimina el hecho de que estuvimos veinte años separados… -trato de relajarse para proseguir- en fin, si tú crees que estás listo para el matrimonio, entonces no esperes más y hazlo, hijo, yo te apoyare y sabes que tu padre también lo hace desde la Valhalla.
-Si, de eso yo también estoy seguro -espeto con la misma sonrisa melancólica que su madre.
Fue así que el castaño contó sus planes para soltar la gran pregunta, cada detalle ya estaba en su mente, como acostumbraba a siempre tener un plan. Para Valka, el ver a su hijo convertido en hombre, era motivo de orgullo pero también de tristeza, nunca estuvo ahí para disfrutar de su hijo cuando más lo necesitaba, su culpa aumentaba más al saber, en palabras de su amigo herrero, como había sido la infancia de Hiccup "el inútil". Solo le quedaba esperar a que Odín le diera vida suficiente para disfrutar de sus nietos…
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La noche había avanzado, Berk estaba silencioso… pero en el recién reconstruido puerto se podía apreciar una sombra inspeccionando cada rincón del lugar, cada embarcación, cada herramienta dejada… subió por la rampa de madera fijada a la pared de roca, llego al pueblo y también tocó, saboreo y hasta rompió alguna que otra cosa… pudo apreciar unos cuantos reptiles alados que tanto abundaban en las islas y tierras de ese lugar… uno de esos pequeños dragones paso cerca buscando otro lugar donde dormir, el corral de yaks no había sido buena elección; aquella figura lo observó y lo atrapó entre sus garras… si, eran garras, justo como las que tenía aquella criatura que había capturado... a pesar de la fuerza del pequeño alado, no pudo librarse de ese agarre que lo volteaba una y otra vez sin apartar la vista, el pequeño solo pudo apreciar unos ojos violetas entre lo que parecía ser una capucha.
El ser que estaba en el callejón entre dos cabañas pareció aburrirse de inspeccionar al dragón, pero no lo dejo ir, la presión en sus garras aumentó… el Terrible Terror sentía como le faltaba oxígeno… más y más fuerte era la presión hasta que pasó lo inevitable… hacía unos pocos segundos la víctima había dejado de respirar y su cuerpo ya no sentía ni dolor ni miedo… pero su asesino no se iba a detener, pronto aquella garra de solo tres puntiagudas uñas se mancho con la sangre de su víctima; la presencia, de pie entre la oscuridad, estuvo satisfecho solo hasta que sintió el calor de la sangre entre sus escamosas palmas… había sido suficiente… por ahora… regreso al puerto y su figura se fue perdiendo entre el vasto mar, como si flotara… ningún guardia vio algo esa noche, las cosas seguían en paz.
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Ahora si, este es el capitulo 1, como ven vamos lento pues quiero plantear todo el contexto de este mundo ficticio, así que sean pacientes y disfruten lo que viene.
como les dije antes, espero sus comentarios. Muchas gracias Sandy97 por atreverte a curiosear xD espero que disfrutaras el capitulo, igualmente con los followers, y los que leen anonimamente.
Saludos :D
