Capítulo III: El primer paso
Matsuyo colocó el tazón de golosinas en el escritorio de Osomatsu y vio cómo su hijo buscaba en el armario para sacar una maleta roja para viajar. Él no la usaba mucho pero parecía que ahora estaba dispuesto a usarla. Aunque ella no preguntó el contenido, vio preocupada como Osomatsu colocaba algunas prendas y demás cosas dentro de la maleta. "¿Estás planeando ir a alguna parte, Osomatsu?" Decidió preguntar. Osomatsu no pudo haber usado esa semana para pensar acerca de dejar y tener un trabajo. Por supuesto, él estaba en sus veintes, pero con su actitud relajada y una mente difícil de leer, no iba a sobrevivir por cuenta propia. Podría también vivir en casa de sus padres mientras pudiera y conseguir un trabajo. Era probable.
Asintió distraídamente. "Regresaré, mamá. No te preocupes. Solo iré a buscar algo importante para mí. Y no es un trabajo o una esposa, perdona por decepcionarte". Estaba confundido del por qué ella suspiró tranquilamente cuando habló. Huh. En esta dimensión, siendo hijo único pudo haber preocupado a Matsuyo. De la dimensión que venía, ella probablemente estaba cansada de haber criado a los veinti-algo añeros que eventualmente crecieron con sus problemáticas personalidades. "Tal vez esté lejos por unos días. Una semana. Quién sabe. Depende, pero regresaré".
"¿Cuándo planeas irte?" Preguntó.
Osomatsu empujó una caja a lado de él, Matsuyo supuso que era la caja de esa mañana. "Tan pronto como sea posible. No tengo tiempo que perder. El mal humor fue un buen camino para cambiarme a mí mismo. Solo comeré las golosinas, tomaré un baño y estaré listo". Le dijo antes de girar la cabeza hacia su madre. "Te prometo que estaré bien. Uh, ¿No te importaría darme algo de dinero? Tal vez necesite tomar unas botellas de champú y cajas de jabón del baño, tal vez necesites comprar para ti y para papá. El kit de emergencias y el de coser también… y veré si en el refrigerador hay algunas golosinas-"
Se estremeció cuando ella golpeó el escritorio, provocando que el plato de las golosinas y la taza de té chocara contra el escritorio. "¡Por supuesto que no me importa!" Matsuyo casi llora. "¡Eres mi hijo, Osomatsu! Si vas a un viaje para descubrirte a ti mismo, ¡para mi está bien! Yo soy tu madre, respetaré tus decisiones incluso si decides ser un asesino serial travestido, ¡Y no me importaría darte algo de dinero si eso te ayuda! Si lo que necesitas está en casa, ¡Tómalo! ¡Tu padre diría lo mismo!"
Osomatsu parpadeó por unos instantes, asegurándose de esconder el teléfono rosa de su vista para que no preguntara. Sonriendo por primera vez en la semana, frotó su nariz con el dedo índice. Estaba perplejo del porqué creía su mamá que él se convertiría en un genocida mientras usaba una linda falda. Era probablemente el trabajo de Todomatsu, no el suyo. "Muchas gracias, mamá. Creo que podrías llamarlo un autodescubrimiento".
Pese a que era un trabajo de encontrar a sus hermanos dispersados por Japón, Choromatsu le aseguró que no podrían estar fuera del continente. A excepción del otro Osomatsu. Choromatsu le dijo que el profesor Dekapan estaba trabajando en encontrar el otro Osomatsu mientras él reunía a los demás. Osomatsu se mensajeó con Choromatsu por treinta minutos antes de que le dijera que empacara y empezara a buscar a los hermanos que podrían estar llegando a casa. Osomatsu también le dijo que necesitaba dormir al menos una vez, a lo que el hermano Matsuno que usaba el color verde rechazó. Necesitaba quedarse despierto hasta que Todomatsu regresara de trabajar y Karamatsu del laboratorio. Tenía en el teléfono al segundo hermano mayor y cabeza de la casa que cuidaba de un enfermo Jyushimatsu y el depresivo durmiente Ichimatsu mientras Todomatsu continuaba trabajando en Sutabaa. Socializar tal vez ayudaría a Todomatsu a volverse menos temperamental y estresado, le había dicho.
"Tengo la ropa. Tres de mis sudaderas rojas, dos grises, cuatro pares de pantalones, mi pijama, tres shorts, dos pares de zapatos, un par de botas de invierno, un par de botas para la lluvia, cuatro pares de calcetines y mi ropa formal". Contó. Llevaba su playera azul y pantalones en caso de usarlos. Choromatsu le dijo que todo podía suceder en la otra dimensión. Era mejor estar preparado.
"Lleva los guantes y el abrigo contigo. Es invierno y es muy frío". Le dijo Matsuyo y dejó el cuarto para preparar las cosas que Osomatsu necesitaba, dinero suficiente para dos semanas, unas golosinas para ir comiendo y los utensilios de baño. "Prepararé el baño con agua caliente. Una vez que termines de empacar y tomar un baño, ven a la sala. Le explicaré todo a tu padre". Cerró la puerta y salió del cuarto para dirigirse a otro.
Tan pronto como se fue, Osomatsu abrió la caja que recibió de parte de sus hermanos. Sabía para que servía el teléfono, el cojín había sido colocado por Choromatsu porque él sabía que el mayor adoraba dormir en él, alegando que en vez de soñar tendría pesadillas de ansiedad por la seguridad de sus hermanos. La tableta y el lapicero, porque Jyushimatsu quería que Osomatsu anotara o garabateara todo lo que sucedía en la dimensión alterna, así como el anotar sus frustraciones cuando lo necesitara. La bufanda fue tejida por Karamatsu mientras estaba despierto, la envió a Osomatsu con amor, para mantener al mayor cálido y sintiendo la presencia de sus hermanos a su lado. Lindo y doloroso, Osomatsu tenía que admitirlo, pero lo apreciaba. Al final, había una jeringa y una botella de líquido desconocido. Choromatsu le dijo que solo podía usar la jeringa cuando encontrara a alguno de sus hermanos, una vez que lo hiciera, él tenía que inyectarlos con el extraño líquido así como inyectarse todas las veces que inyectara a uno de ellos.
¿No sería arrestado por apuñalar a alguien con una inyección? Preguntó. El tercer hermano le contestó que eso no se suponía que fueran repentinas tan pronto los viera, más bien, pedirles permiso o hacerse amigos de ser necesario. Lo cual, en opinión de Osomatsu, era malo. Pero Choromatsu le dijo que tenía que reunirlos a todos, lo que probablemente incluía hacerse amigos y conocerse el uno al otro. Osomatsu podría cruzar el puente cuando sucediera, colocó la botella al fondo de la pila de ropa con el cojín. Metió la jeringa junto con el líquido en la bolsa delantera de la maleta. Metió el celular en el escritorio junto a la bufanda, la tableta y la pluma de color.
Solo por una vez, no le importó comer todos los pastelillos. Se prometió que compraría pasteles para sus hermanos menores tan pronto como regresara a casa.
Después de terminarse las golosinas y tomar un baño caliente, decidió vestirse. Desde que empezó invierno, tuvo que ponerse un montón de playeras para no tener frío. A veces deseaba que Jyushimatsu aún tuviera sentido común, el quinto hermano siempre usaba shorts.
Decidió usar una playera blanca con el símbolo de la familia debajo de su usual sudadera roja, y una chamarra negra para que no tuviera frío. No era de cuero, y estaba agradecido, porque no había forma de que él usara algo que estaba reservado solo para Karamatsu. También encontró un gorro café, parecido al de Todomatsu, en su armario. Decidió usarlo. Finalmente, un gorro café que había sido hecho por su mamá.
Metió el móvil en el abrigo en caso de que Choromatsu le enviara un mensaje de nuevo. Envolvió la bufanda alrededor de su cuello sintiéndola embriagante una vez que reconoció el olor. Maldito Mierdamatsu; ¡la había rociado con el supuesto perfume varonil! No usaría algo tan doloroso como eso ahora. La tableta y la pluma de color también estaban en el abrigo, no eran demasiado pesados y tal vez los necesitaría para tomar notas.
Cuando bajó a la sala, encontró otras cosas que necesitaría en la mesa. Mentalmente dio las gracias a su mamá y las metió a la maleta. Dos botellas de Champú, tres cajas de jabón, cuatro rollos de papel, una pasta dental, su cepillo de dientes y un vaso rojo. Había utensilios de baño. A lado, cuatro sándwiches, dos cajas de almuerzo, una botella de agua y dos cajas de pocky. Golosinas y dos cajas de comida. Al último había otras cosas. Un monedero rojo que parecía pesado porque estaba lleno con monedas y billetes, además, había una pequeña sombrilla roja.
Tan rápido como empacó, Matsuyo fue a lado de su esposo. "Bueno… ¿Te marcharás por dos semanas, verdad?" Preguntó su padre. Afortunadamente, Matsuzo no esperaba nada grande de Osomatsu. El Matsuno Mayor no era bueno con la idea de lo que significaba vivir, tener un trabajo y casarse con alguna chica. Deseaba que él y sus hermanos estuvieran juntos como siempre. "¿Estarás bien por tu cuenta, hijo? Ya sabes, tú no tienes teléfono. Escribe cartas de ser posible".
"No te preocupes, regresaré en una pieza". Mintió. Tenía un teléfono pero no era suyo. Además, ese teléfono solo podía mandar mensajes de dimensión a dimensión, no a otras personas en el mismo universo.
No le dio tiempo de responder cuando de repente ambos lo abrazaron. Los abrazó débilmente de regreso y se sintió mal porque no regresaría, no del todo. Necesitaba regresar a casa, con sus verdaderos padres y sus hermanos. Además, estaba seguro que su hijo, el otro Osomatsu, probablemente no estaría agradecido si Osomatsu tomaba su lugar como hijo único de la familia Matsuno. Se preguntaba dónde estaba el otro Osomatsu, o lo que estaba haciendo ahora, pero como Choromatsu había dicho; reunir a sus hermanos era la prioridad. Tenía que encontrar al otro Osomatsu, el verdadero hijo del matrimonio Matsuno en esa dimensión.
Alejándose del abrazo y viéndolos con orgullo a Matsuyo y Matsuzo, deseó estar con sus verdaderos padres. Se preguntaba si ellos se preocuparían por su supuesta desaparición. ¿Estarían preocupados por los cambios en sus hijos? Choromatsu y Karamatsu tenían que hacerse cargo de la casa, con la ausencia del hermano mayor causando estragos en ellos. Ichimatsu siendo temperamental no era nada nuevo, pero un fastidioso* Todomatsu era algo para tener en cuenta. Jyushimatsu podría haberles facilitado las cosas y sonreír como era habitual, pero Choromatsu le había dicho que Jyushimatsu estaba deprimido y enfermo. Una mala combinación.
"Bueno, nos vemos".
Salió de la casa de los Matsuno y la vio cuando dio unos pasos lejos de ella. No había cambiado mucho pero adentro era increíblemente espaciosa por la ausencia de los cinco adultos. Cierto. El primer paso, dejar la casa y prepararse para la búsqueda había sido completado. Ahora, la segunda etapa. Sacó el teléfono del bolsillo y abrió la terrorífica aplicación de mensajes dimensionales, murmuró las palabras mientras escribía y se preparó para enviar el mensaje. "He dejado la casa. Tal vez vaya con Chibita, pero, ¿cuál es el siguiente paso? Tengo todo preparado, la jeringa y lo demás".
Otra vez. Tan pronto envió el mensaje, esperó unos instantes para la respuesta. Parecía que Karamatsu todavía no llegaba. Se preguntó qué hora era en su dimensión.
"Buenas noticias. El profesor Dekapan encontró al Karamatsu y Todomatsu en esa dimensión. Le tomó cinco días localizarlos, agradece una vez que traigas tu culo acá. Aparentemente, aún si no te relacionas con ellos, se pueden conocer los unos a los otros, incluso ser hermanos. El problema es que están en la ciudad. Puede llegar en tren, estoy seguro que teniendo alguien que te conduzca sería mejor. Es fácil, ya que hay cambios, es probable que los demás estén en la ciudad y caminar por todas partes es complicado. De cualquier forma, ve y encuentra a alguien que te pueda dirigir en la ciudad por unos días. Sobórnalos o haz algo, eres buenos haciéndolo. Te diré los detalles después pero detente primero en la Sutabaa de esa dimensión. Aún existe ahí, no te preocupes".
Osomatsu tembló con emoción cuando leyó el mensaje de Choromatsu. ¡Dos de sus hermanos menores! ¡Los vería pronto de nuevo! Pero, ¿alguien con un carro? Podría asegurarle a Choromatsu que él podría correr por todas partes, incluso con esa determinación no ayudaba unas piernas adoloridas para encontrar al resto de ellos. Incluso si Karamatsu y Todomatsu no eran sus verdaderos hermanos, le provocaba emoción. Dios, ¿no haber escuchado nada de la existencia de sus hermanos por una semana le hacía bien? Terminaría como Karamatsu si se quedaba en esa dimensión más tiempo.
El auto era un problema que debía resolver. ¿Dónde tenía un amigo que tuviera un coche? ¿Podría haber una posibilidad de que-?
Oh.
Por supuesto.
Había alguien, mejor que sus hermanos, en el que podía confiar.
Aún si estaba en otra dimensión, sabía que esos dos individuos estaban familiarizados con él y el otro. No sabía si ellos estarían de acuerdo en ayudarle, pero no podía dejar su casa por una semana después de todo. Le ayudarían aun si resultaba una molestia, lo sabía. No era el líder de los problemáticos sextillizos Matsuno por nada.
Acomodando su maleta y estirando los brazos, empezó a correr en dirección al puesto de Oden de Chibita.
.
.
.
Actualizaré en cuatro o cinco días, de tener el capítulo antes lo subiré.
En una parte le puse a Todomatsu siendo fastidioso. Lo que pasa es que no sabía qué significaba la palabra y no la encontraba en internet… Lo adecué lo mejor que pude. No lo leí dos veces, así que si encuentran errores gramaticales … Ya lo corregiré para la próxima. Pronto entro de nuevo a la universidad así que espero seguir con un ritmo adecuado para no retrasar los capítulos.
Nos vemos.
Oh, me estuve leyendo un poco de los otros capítulos, FGHJK… Me encantaron. Karamatsu duele. Duele mucho. (?)
