Capítulo IV: A la cuidad


Osomatsu no podía salir de su casa por una semana completa, era natural que su único amigo y amigo de la infancia, Chibita, pudiera preocuparse. Totoko tal vez le importara una mierda el chico después de todo, y Hatabou no vivía más en su vecindario. Él estaba viviendo en la ciudad, haciendo quién sabe qué. Chibita pasó por la casa de Osomatsu para dejarle un mensaje, más solo contestó Matsuyo. Eso provocó que el vendedor de la tienda de oden se frustrara. "¡¿Qué mierda pasa con ese idiota?! Él vino aquí hace dos semanas y se emborrachó, ¿¡Y la semana pasada?! Apenas había dado un paso fuera de su casa, ¡Maldición! ¡Y cuando voy a visitarlo, su madre me dijo que se había encerrado en su cuarto y estaba deprimido! ¿¡Qué mierda pasa con él?! ¡Maldición!"

Iyami escuchaba mientras comía el oden preparado por Chibita. Podría hablar del singular sabor que tenía la comida, de lo afortunado que era por probarlo mientras aún vivía pero él no lo escucharía. "¿Osomatsu? ¿El chico problemático de color rojo? Ahora que lo pienso, ¡él no ha venido a molestar en una semana! Pensé que estaría molestándote en mi lugar. No lo he visto en las carreras de caballos o el pachinko como siempre. Él es un chico muy solitario, ¿no crees?" Iyami sorbió de la jarra de cerveza que había ordenado. Diferente de Osomatsu, él pagaría por sus comidas. Elevó la cabeza, señalando con el dedo algún lugar del horizonte. Estaba un poco ebrio, su dedo estaba temblando y dejaba salir el hipo. "¿Eh? ¿El de ahora no es Osomatsu?"

"¿¡Qué mierda?! ¿¡De verdad?! ¿Dónde-¡ ¡Ah! ¡Ese idiota!"

Iyami estaba en lo cierto, Osomatsu estaba corriendo a lo lejos, en dirección a donde se encontraba el puesto de oden de Chibita. El legendario idiota de rojo conocido desde la infancia tenía una gran maleta consigo, probablemente estaba cubierto de nieve. Osomatsu los vio, aliviado de encontrarlos juntos, corrió, quitando la nieve de sus hombros. Ellos podían ver su respiración desde lejos, lo que significaba que Osomatsu estaba cansado. Chibita preparó otra orden de oden, diciendo a Iyami que eso podría hacerle entrar en calor en cuanto se detuviera. "¡Iyami" Lo llamó, agitando sus manos frenéticamente. "¡Chibita!"

"¡Tú, idiota!" Fue el saludo de Chibita, levantando el cucharón por encima de su cabeza y agitarlo de un lago a otro. "¿¡Qué mierda estabas haciendo deprimido en tu cuarto?! ¿¡Y qué pasa con esa maleta?! No me digas que finalmente dejarás la casa de tus padres y tendrás un trabajo y una esposa, maldición!" Por supuesto, Chibita estaba bromeando. Pero con una mochila tan grande, todo era posible. "¿Qué mierda has estado haciendo, idiota? ¿¡Viajarás a alguna parte?! ¡Maldición! ¿¡No pudiste decirnos?! Tus padres están preocupados porque caíste en depresión y ¡¿decides ir a otra parte?! Idiota, todos hemos pasado por esa etapa de-"

"Iyami". Osomatsu intervino, sentándose a lado de él y aceptando el oden que Chibita había preparado. Para sorpresa de ambos, él había negado la jarra de cerveza. "Tengo un favor que pedirte"

"¿Eh?" Ambos voltearon el rostro en completa confusión.

Osomatsu tuvo suerte de encontrar a los dos en el mismo lugar. Necesitaba la ayuda de Iyami, sabiendo que él era el único con un carro. Pedirle favores no era nada fuera de lo normal para los sextillizo Matsuno, pero ahora, era solo Osomatsu y el teléfono que podía enviar mensajes desde diferentes dimensiones. Necesitaba tener a Iyami con él si quería regresar a casa. "Estoy enfrentando el dilema más grande de mi vida ahora mismo". Les dijo, viéndolos exactamente como meses atrás en la otra dimensión. "De verdad necesito tu ayuda ahora mismo. Mierda, creo que me quedaré en un hotel de la ciudad por un tiempo. Si no hago nada de esto, tal vez tenga que recorrer la ciudad sin rumbo fijo".

Chibita lo vio asombrado. "¿¡La ciudad!? ¿¡Qué mierda!? ¿¡Estoy escuchando cosas?!" Chibita no podía creer que su amigo de la infancia y rival de palabra fuera el mismo chico que robaba estuviera bien. "¿Lo dices enserio? ¡¿Finalmente buscarás un trabajo, idiota?! ¿¡Finalmente te graduarás de ser un Nini de mierda?!"

"Ah, no realmente. Perdón por decepcionarte, pero entre nos, tú tienes una mejor oportunidad en la sociedad que yo". Replicó tímidamente. Choromatsu le dijo que debería hacer un amigo para que lo llevara por la ciudad y otros lugares, se preguntó si Choromatsu le dejaría decirle a Iyami y Chibita. Pasaron exactamente veinte segundos antes de recibir otro mensaje de Choromatsu, decía que estaba bien, que solo personas cercanas podían saberlo. Además, ellos necesitaban creer en él si planeaba decirles. Ah, pero en ese mundo, era su Osomatsu. Tal vez no sabían que estaba mal con él, cuál era la diferencia. Ellos tenían que saberlo. "Bueno, es una larga historia. Pero no puedo decirles si no están dispuestos a ayudarme. Solo gastaría mi tiempo, y no tengo tiempo que perder".

"¿Hay algo que pueda hacer por ti?" Preguntó Iyami, serio. Era extraño ver a Osomatsu fuera de sí, así que estaba dispuesto a ayudarlo en lo que pudiera.

"Como decía, me quedaré en la ciudad por un tiempo. Yo… Necesito hacer algo importante. El problema es, que el tren bala es mi único medio de transportarme a la ciudad y correr por todas partes sería cansado. Un amigo me sugirió que alguien podría conducirme durante mi estadía". Se giró en torno a Iyami. "Iyami, tu eres la única persona que conozco con un coche. No tengo tiempo para las lecciones de manejo y estoy seguro de que no tengo dinero para gastar en un carro, o algo. Si no es mucho problema, ¿no te importaría acompañarme a la ciudad? De verdad es muy importante para mí, Iyami, ¡no te lo hubiera pedido a ti de toda las personas si no fuera tan importante!".

Un rato de silencio incómodo. Mierda. Actuó fuera de sí, probablemente no era como actuaba su Osomatsu después de todo.

Eso era, antes de que Chibita golpeara el cucharón contra el carro, ocasionando a sus clientes frecuentes retroceder. "¡Idiota! ¡Por supuesto que te ayudaremos! Siempre que no sea nada ilegal, podremos ayudarte, ¡maldición! ¡Iyami!" Sorprendentemente, se las arregló para sacar a Iyami de su estado de embriaguez gritándole. "¡Iremos a la ciudad con Osomatsu tan pronto como sea posible! ¡Buscaré un lugar para quedarnos, así que empaca, Iyami!" El pequeño vendedor de oden se preparó para empacar todo dentro del puesto mientras maldecía.

Osomatsu parpadeó. "¿De… de verdad me ayudarás? Ah, ¿Chibita? ¿También tú?"

"Obviamente, ¡idiota! ¡Maldición! ¿Cómo es que ya es tan tarde? Si es alguna misión secreta, ¡por supuesto que formaré parte! El viaje a la ciudad en tren dura una hora, ¿pero en carro? Tal vez podrías decirnos tu historia, maldición. ¿quiénes son los idiotas a los que tenemos que golpear? ¡Iyami! ¡Ve a empacar ahora mismo! ¡Te alcanzaré después con Osomatsu! Solo tengo que llevar el puesto a casa. No es como si tuviera algo mejor que hacer que llevar el puesto a rastras. Iyami tampoco tiene mejores cosas que hacer. ¡Y será mejor que nos digas que sucede, idiota!".

"¡Hey!" Iyami intentó discutir con Chibita, pero el más pequeño del trío ya había partido con el puesto de comida. De verdad era impresionante, viendo lo pequeño que era. Estaba seguro que dejaría fuego en la nieve, si eso fuera posible. "Tch. Está bien, Chibita. ¡Me estaba aburriendo de una ciudad tan pequeña y aburrida de todas formas! No hay nada interesante además del pachinko y las carreras de caballos, a diferencia de Francia y todos los sitios de entretenimiento. Hm, ¡además tengo un coche! Pero no te llevaré a todos los sitios que quieras si no me pagas apropiadamente-"

"Si estás esperando algo de mí, dímelo una vez que encuentre lo que estoy buscando. Dinero, trabajar en la fábrica negra para el resto de mi vida, ayudarte con tus planes de mierda. Lo que sea. Solo déjalo para después". Osomatsu lo interrumpió de nuevo, en esta ocasión, parecía que se le acababa el aire. Estaba serio. ¿Ese era Osomatsu?, se preguntó Iyami. ¿Quién más podría ser? "Siempre estaré en deuda contigo si me ayudas, Iyami, lo juro. Así que, ayúdame, por favor".

"De verdad que me pones nervioso algunas veces…" Murmuró Iyami entre dientes. "Ah, pero después tienes que decirme qué sucede. Iré a empacar ahora. Vendrás conmigo, ¿cierto? Yo tengo el coche y todo lo demás. Chibita probablemente esté empacando mientras nosotros hablamos".

"Definitivamente"

Claro que Iyami podría estar aburrido, pensó Osomatsu. En su dimensión, literalmente, tenía cinco copias de él mismo que a veces lideraban aventuras que resultaban en infortunios para Iyami. Ellos eran los muy conocidos Sextillizos Matsuno de la ciudad. "Paso dos, completado. Iyami y Chibita me ayudarán". Murmuró entre dientes de forma que Iyami no lo escuchara. Maldición, tenía el mal hábito de decir todo lo que escribía. Debía arreglar ese hábito pronto.

Otro mensaje llegó.

"Wow, ¿de verdad? Lo estás haciendo bien, Osomatsu-niisan. Es decisión tuya decirles. ¿Estás planeando hacerlo?"

No vaciló. Prometió hacerlo si ellos lo ayudaban, "Sí, como sea". Murmuró mientras escribía a Choromatsu. Otro mensaje llegó tan pronto envió el otro. Osomatsu tomó nota mental de preguntarle a Choromatsu acerca de la terrorífica aplicación de mensajes dimensionales tan pronto regresara. Y mandar a descansar a sus hermanos durante el resto de la semana.

"Está bien, es tiempo del paso tres".

.

.

.

Osomatsu decidió esperar dentro del carro de Iyami, era la misma camioneta a la que subieron hace meses, durante el incidente de la fábrica negra. Desde que la camioneta era tan espaciosa, dejó la maleta a sus pies y se sentó cómodamente en el asiento de los pasajeros. Colocó el cojín rojo detrás de su cabeza, se quitó los guantes, el gorro y la bufanda. Dado que Iyami seguía dentro de su casa, decidió continuar mensajeándose con Choromatsu. Hey, no había visto a ninguno de sus hermanos en una semana completa, podía justificar el hecho de molestar a Choromatsu.

"Iyami aún está empacando. Chibita está de camino. ¿Hay algo de vital importancia que necesites decirme? Ya sé, Sutabaa es nuestro primer destino, ¿cierto? Estoy seguro de que ellos querrían dejar sus pertenencias primero en el hotel". Tenía el mal hábito de decir todo lo que escribía. Debería pedirle ayuda a Choromatsu para arreglarlo. "Sutabaa … ¿Y después?".

"El profesor Dekapan dijo que el Todomatsu de ese universo estaba conectado con los empleados de Sutabaa. Sabemos que Todomatsu y Karamatsu están en la ciudad pero no sabemos dónde viven, sería mejor pregunta en los alrededores. La Aida y Sachicko de ese dimensión tal vez sean amigas de él, igual que en la nuestra. Quizá ellos sean amigos o algo parecido, el profesor Dekapan dijo que estaban conectados de alguna forma. Pregúntale a los empleados. Si Todomatsu está ahí, no saltes a abrazarlo. Él no te conoce en esa dimensión y probablemente te envíen a la cárcel por algo así. Lo mismo para Karamatsu y los otros tres. Solo actúa casual y empieza una pequeña platica. Pregúntales si pueden conocerse en privado, de ser posible, podrás explicarles todo. Necesitas que están cómodos alrededor tuyo, ganarte su confianza y consentir que uses la jeringa".

"¿Estás seguro de esto? Digo, ¿vengo de otra dimensión y necesito reunir a mis otros cinco hermanos y mi otro yo para invocar a un maldito dragón que concederá mi deseo?".

"Muy divertido, Osomatsu-niisan. Pero desde el punto de vista de las otras personas a veces nos confunden, nuestros padres lo hacían cuando éramos niños. Conocer a alguien con la misma cara, cumpleaños, altura, peso, mismo tipo de sangre y edad es algo escalofriante, escuchar que vienen de otra dimensión y su hermano gemelo mayor aparece de la nada, sabes a lo que me refiero".

Osomatsu pudo sentir el enojo de Choromatsu emitido desde el teléfono. Sonrió descaradamente. Ah, de verdad extrañaba molestar a sus hermanos. Especialmente al malhumorado, de poco temperamento, falto de sueño y estresado Choromatsu que probablemente tendría bolsas debajo de sus ojos. Sintió lástima por el tercer hermano, así que le empezó a escribir de vuelta. "¿Estás enojado? ¿Cuándo llegará Karamatsu? Puedo sentir tu desvelo desde el teléfono".

"Perdón por eso. Karamatsu a la mejor llega en una hora. No puedo conciliar el sueño si no cambio con alguien el teléfono, alguien tiene que darte instrucciones. Todomatsu está trabajando medio tiempo, así que cambiamos entre yo y Karamatsu-niisan. Si Ichimatsu se levanta, creo que también lo hará. Pero él está cuidando de Jyushimatsu hasta que se sienta mejor y no se ha apartado de su lado hasta que lo vea recuperado. Todomatsu no va soltar el teléfono una vez que esté funcionando, estará a cargo de él los fines de semana una vez que haya dormido adecuadamente".

Jyushimatsu estaba enfermo, recordó. Necesitaba regresar. Él no era tan cariñoso como Karamatsu cuando sus hermanos estaban enfermos, pero tan pronto volviera, se aseguraría de cuidar a cada uno. Les daría las gracias a Karamatsu y Choromatsu por cuidar de los tres menores. Llevaría a casa algunos gatos y unos juguetes para que Ichimatsu estuviera menos irritante. Le daría ropa linda nueva o lo que le gustara al menor. Jugaría con Jyushimatsu si se sintiera mejor pero aún estaba enfermo, Osomatsu cuidaría de él en lugar de Ichimatsu. Era el mayor, tenía la responsabilidad de cuidar a sus hermanos siempre que lo necesitaran.

A Choromatsu le gustaría algo relacionado con Nyaa-chan, tal vez. ¿Una almohada? Nah, conociendo al tercer hermano, tendría una escondida. A Karamatsu le gustaban las cosas dolorosas, perfumes baratos y supuestos artículos cool o ropa que pudiera usar. Ichimatsu adoraba los gatos, gatos callejeros y juguetes para los mismos. Todomatsu probablemente quisiera su celular de vuelta… ¿O uno nuevo? No lo sabía, Todomatsu era el hermano que más secretos tenía. Para Jyushimatsu, podía darle algo como un montón de pelotas de colores o algo colorido o destructivo. Recordó que todavía tenía dinero para regresar a casa. Quizás lo usara para darle algo bonito a su hermanos.

Tomó nota de lo que le llevaría a sus hermanos y después le mandó otro mensaje a Choromatsu "Bueno, cuida de ellos. Pero no te sobre exijas. Karamatsu y tu están a cargo de la casa y de nuestros tres hermanos menores por ahora, si ustedes dos terminan muertos por falta de sueño, los buscaré a ambos y los llevaré al cielo. Cuídense. Y asegúrate de que Jyushimatsu no haga nada estúpido. Pero estoy seguro de que Ichimatsu lo vigila como un águila. Es más molesto Jyushimatsu cuando está enfermo".

"¿Quiénes crees que somos? Él está en arresto domiciliario en este momento. No preguntes porqué, te diré todos los detalles una vez que regreses. En fin, escríbeme de nuevo una vez que estés en la ciudad. Depende si soy yo o Karamatsu-niisan el que contesta, él sabe qué hacer, no te preocupes. Está haciendo un buen trabajo como hermano mayor en tu lugar. Sutabaa es tu primer destino, reúne información de Karamatsu y Todomatsu, o interactúa con el mismo Todomatsu. Tienes que explicarle a Iyami y Chibita en el viaje. Cuídate, Osomatsu-niisan".

¿…Arresto domiciliario? Bien, la vida real era una mierda. Otra dimensión, podía encargarse. Perdido por un mes, cuando en realidad había sido una semana, era un dolor de cabeza. O tal vez se había perdido por un mes cuando él estuvo en otro mundo, no importaba más. Choromatsu tenía un montón de cosas por explicarle, y mantener encerrado a Jyushimatsu en la casa era una de ellas. ¿Qué daño podría hacer el segundo hermano cuando se enfermara? Devolvió el celular al bolsillo del abrigo y esperó pacientemente a que Iyami y Chibita subieran al coche. "Cómo es que estoy en este sitio, en primer lugar…" Murmuró para sí mismo. "Todomatsu y Karamatsu. El más joven y el segundo mayor respectivamente. Me pregunto si el profesor Dekapan puede localizar a Jyushimatsu, Ichimatsu y Choromatsu. Tal vez deba deshacerme del puente una vez que esté ahí…"

"¡Oi, Osomatsu!"

Osomatsu bajó el vidrio de la camioneta, sacó la cabeza y vio a Chibita correr a toda velocidad hacia la misma. El pequeño hombre llevaba una maleta tan grande como la de Osomatsu, excepto que era de color naranja. Podía ver algunas prendas salirse de la gran maleta. Chibita decidió usar ropas de invierno, incluyendo un suéter blanco, una bufanda anaranjada, un abrigo verde y botas cafés. No se molestó en llevar un gorro. "¡Idiota! Tomaré el asiento de atrás, ¡maldición! Tienes muchas cosas que explicarnos- ¿¡Iyami todavía no termina de empacar?! ¡maldición!" Abrió la puerta apresuradamente y arrojó sus cosas de golpe, marchando de vuelta a la casa de Iyami. "¡Iyami! ¡Idiota! ¿¡Aún no estás listo!? ¿¡Qué mierda!?"

Estaba asustado, impaciente y lleno de energía, se dijo a sí mismo. Al menos no había cambiado su relación con Iyami y Chibita, dos de los que conocía desde su infancia. "¿Cómo se los puedo explicar…?" Sobó su frente. "Si Chorofappyski* estuviera aquí, intentaría explicarlo lo más lógico posible. Karamatsu lo haría con líneas dolorosas y haría las cosas más complicadas de lo que son. Todomatsu ignoraría todo a su alrededor y vería su celular mientras dijera comentarios inútiles para llenar las pausas. Jyushimatsu tal vez haría algo raro con Ichimatsu e ignoraría lo demás. Que hermanos tan extraños…"

La puerta de repente se abrió, con Iyami hablando. "¡Estamos listos!" arrojó su maletín atrás donde estaba sentado Chibita. El estafador se colocó el cinturón de seguridad y echó a andar el coche. "Tenemos un largo viaje por delante. Osomatsu, es hora de que nos expliques todo. Me alegra ayudarte tanto como Chibita lo dijo pero, ¿qué pasa contigo? No puedes hacer un viaje de la nada, eres demasiado flojo para hacer algo así".

Osomatsu asintió mientras el coche avanzaba. Le dijo adiós en su mente al vecindario, sabiendo que no estaría de regreso hasta que encontrara el camino de regreso con sus hermanos. No se atrevió a ver a Iyami al rostro, o ver el espejo a un lado para ver a Chibita detrás de él con los brazos cruzados y una expresión impaciente. "¿Seguro que no reaccionarás violento a nada de lo que diga? Bueno, no hagas tu famosa muletilla aquí. Es peligroso, estamos en el coche, y tener un accidente de tránsito no es lo que quiero hacer". Murmuró.

Chibita se burló desde atrás. "Depende, idiota".

"¿Y tú no intentarás matarme?" Preguntó. Mejor prevenir que lamentar, se dijo. Agarró la tableta para dibujar algo. Maldición, se sentía ansioso. Decidió dibujar a un enojado Choromatsu, un doloroso Karamatsu para facilitarse las cosas. Si actuaba raro, podría preocupar a Iyami y Chibita y estaban en el coche. Tener un ataque de pánico en el auto no era la cosas más grata del mundo. De nuevo, tener un ataque de pánico en general era contagioso.

"¿Eh? ¿Por qué debería de hacer una cosa tan bárbara? Tal vez seas un mocoso molesto pero yo nunca te mataría" Dijo Iyami distraídamente. Estaban en el camino de alta velocidad. Más Osomatsu sabía que él vería el mismo signo por una hora o dos. "Tal vez podría pararme a pelear en un arbusto, Osomatsu. Tenemos un largo camino por delante, pero no escucharé o haré ninguna de tus demandas o inútiles favores si no entendemos qué pasa".

"Estoy de acuerdo con Iyami, idiota. ¿Qué rayos? ¿Crees que nosotros te mataremos? ¿Es algo ilegal lo que harás?" Chibita asintió en acuerdo, elevando una ceja. Sabía que Osomatsu no era el tipo de chico que haría algo ilegal, pero hey, todo podía suceder.

Osomatsu sudó por la falta de fe que Chibita tenía en él. Bueno, era el más normal ahí, a veces él y sus hermanos hacían una caminata. "No ilegal digo, solo… fuera de este mundo, ¿supongo?" No podía encontrar la palabra correcta.

"¿Eh?" Iyami lo vio, después regresó la vista al camino.

"¿Qué rayos significa eso, idiota?" Preguntó Chibita.

"Um, bueno… Uh…" No era vergüenza. Pero ¿cómo explicaba algo tan vago sin mencionar que despertó en otra dimensión y que estaba buscando a sus cinco hermanos menores?

"Dilo de una vez, maldición". Bufó el más pequeño. Tan bajo como era, lo era también su paciencia.

Iyami jadeó. Podía llevar a Osomatsu por donde había más tráfico. Sería siempre. "¿Crees que no confiamos en ti? ¡Hmph! ¡Soy lo suficientemente inteligente para saber que no vas a un lindo parque lejos de la ciudad!".

Tenía un punto. "Bien, bien. Bueno, yo soy Osomatsu-"

"Eso lo sabemos, idiota"

"N-no me interrumpas, Chibita. ¡Cierto, soy Osomatsu, es cierto! Ustedes lo saben, por supuesto".

"Sé que siempre fuiste un idiota". Recordó Iyami. Osomatsu recordó ese día. Conocieron a Iyami cuando intentó robarles, terminó golpeado por los sextillizos a los que les había tendido una trampa. Un infierno, pero divertido de recordar, Ah, esos días. Donde eran unos inocentes niños.

Osomatsu subió la ventana, impaciente. Sentía un hormigueó al saber que vería a Todomatsu y Karamatsu. "Lo sabes, obviamente. ¡Soy Osomatsu, pero al mismo tiempo, no lo soy!" Oh Dios, ¿Ahora…?

"¿…Sheh?" Iyami lo vio interrogante. Mierda, mierda, mierda. ¿qué mierda? ¿Por qué mierda Osomatsu pensó que era buena idea?

Incluso Chibita lo veía como si hubiera cometido un asesinato. Con una voz tan calmada como podía ser la de Ichimatsu, se escabulló al centro del asiento y se inclinó, su cabeza salía fuera de la línea de los asientos que lo separaban de Iyami. "¿Qué mierda acabas de decir?"

Se mordió la lengua. Estaba planeando empezar con la historia del cómo despertó hace una semana con un horrible presentimiento en su estómago y darse cuenta que estaba en otro mundo, en vez de decirle directamente que venía de otro universo, pero bueno…

Ah, mierda.

"No soy su Osomatsu".

De alguna forma, Osomatsu podía hacer peor la situación. Sería probablemente la única vez que vería a Chibita en estado de confusión con una mezcla de disgusto y sumisión, dio gracias a que pudo detener el coche. De otra forma, él, Iyami y Chibita podrían haber terminado el camino cuando el estafador decidiera expresar sus sentimientos. Venía su muletilla favorita.

"¿¡SHEH?!"


.

.

.

Yo no lo estoy escribiendo y aun así me tardo demasiado escribiendo, traduciendo. Ya me cansé. Este fue el capítulo más largo que traduje hasta el momento. No sé qué tan largos estén los demás… En fin. Me dio bastante risa.

Les adelanto el capítulo cinco, -solo el título.- "Somos amigos por una razón"

Y ya. Nos leemos~