Capítulo V: Somos amigos por una razón
El viaje fue una pesadilla, el infierno mismo. Iyami constantemente reaccionaba ante las bromas que se mezclaban con la impaciencia de Chibita y gritos haciendo que Osomatsu se preguntara si decirles que le ayudaran había sido una buena idea. Nada de eso debería de haber pasado si hubiera escogido correr por doquier, incluso si eso hacía que se muriera. Tomar el tren hubiera sido más rápido, pero correr por todos lados era una pesadilla. Bien Dios, ¿nada iba a ser fácil? No obstante, estaba agradecido que Chibita no intentara atacarlo con un tazón gigante de Oden después de que le explicara la situación.
Después de explicar lo sucedido a los dos conocidos, Iyami condujo en silencio mientras Chibita decía algo interesante con palabras que eran acompañadas de suspiros. Su Osomatsu había sido una molestia una semana antes, el original, se hubiera levantado y empezaría a murmurar molesto. Osomatsu creyó que era solo un borracho, la otra versión, probablemente se tropezó en alguna parte mientras abandonaba el puesto de Oden mientras estaba borracho y se quejaba. "Es problemático, ese idiota" Murmuró Chibita. "Mencionó algo de lo solo que estaba, lo imperfecto que era. ¿Qué mierda? Ese idiota actuaba como un mocoso, más de lo que era. Maldición".
". . . No estoy seguro de que pensar". Habló Iyami, viendo al mayor de los Matsuno con duda. Osomatsu estaba, al principio, preocupado de que ellos no pudieran creerle y lo dejaran en la ciudad después de pensar que estaba jugándoles una broma cruel, ahora, estaba preocupado de que le creyeran, que no confiaran en el él. No era su Osomatsu. "El Osomatsu que está a lado de mi… No es el Osomatsu que conocí hace años. ¿Aun así debería de ayudarlo, Chibita? ¿Y la otra dimensión de la cual viene Osomatsu es un asesino? ¿Y si este es nuestro Osomatsu pero está drogado?"
Eso era lo que le asustaba. Que dudaran y no estuvieran de su parte. No debía perder detalle, porque si él quería su cooperación debía contestar las preguntas, tenía que ser honesto con ellos. Explicó que se levantó de un futon donde dormía una sola persona. Habló sobre la alarma plateada que su hermano compró y estaba limpia, sin signos de los rasguños de los gatos malvados o la dolorosa diamantina que la decoraba. Dijo que recibió una paquete una semana después que contenía objetos de sus hermanos menores, en especial el teléfono que podía mandar mensajes dimensionales. Mierda, incluso le mostró a chibita su conversación con Choromatsu, Chibita incluso le preguntó por qué mierda el nombre de Choromatsu era "Pajamatsu" o "Choropajaski".
Para su sorpresa, Chibita se encogió de hombros ante la sospecha de Iyami. "Idiota. Nuestro Osomatsu no es serio, no como este chico. ¿Y drogas? Por favor. Él no puede beber del buen sake, no fuma. Beber es lo único que sabe hacer bien, maldición. Nuestro Osomatsu era un solitario mocoso malcriado. Era violento cuando bebía o se metían con él" Murmuró. "Aun si no es nuestro Osomatsu, todavía es un Osomatsu, ¿No es así? Podría haber llamado a la otra dimensión si él no hubiera mostrado una prueba contundente, maldición. Los mensajes en el teléfono son aterradores. No pudo habérselos enviado a sí mismo".
"¿Por qué lo haría? Es solitario sin mis hermanos, pero no estoy solo". Río entre dientes débilmente. Habían estado conversando desde hace una hora. No estaba acostumbrado a tratar sus problemas completamente solo. A veces tenía a Choromatsu asegurándole que todo estaría bien. Karamatsu diciendo que creía en él. Todomatsu tratando de platicar de algo. Ichimatsu dándole una palmada en el hombro. Jyushimatsu abrazándolo del cuello con sus largas mangas. Todos sus hermanos estaban ahí en sus malos tiempos. Especialmente después de ese incidente. "¿Ustedes…todavía quieren ayudarme?" Preguntó.
Chibita suspiró. "¿Honestamente? No lo sé. Idiota, estás en un gran problema. No esperaba que no fueras nuestro Osomatsu". Al menos era honesto. "Pero dejarte ahí afuera en un mundo que conoces pero al mismo tiempo es diferente no es… ¿Qué rayos? La culpa me carcomerá por semanas si eso sucede, maldición. No sé Iyami pero me quedaré contigo hasta que encuentres el camino de regreso a casa. Además, si vas a reunir a tus hermanos y tu otro yo, podremos traer de regreso a casa a nuestro Osomatsu y cubrirlo. Estoy preocupado de donde termine ese idiota. Bebe mucho cuando lo dejamos, y su mamá dijo que colapsa tan pronto llega a casa".
Ah. Chibita lo ayudaría. Era un alivio. No sabía porque se estaba sintiendo ansioso. No estaba así esta mañana, ¿O sí? ¿Qué estaba mal con él el día de hoy? "Ya veo. Gracias. No estoy acostumbrado a enfrentar solo los problemas. Haha. A veces, arrastro a mis hermanos conmigo. Hombre, debería ser maduro como su Osomatsu".
"No".
Chibita y Osomatsu voltearon a ver a Iyami, parecía serio y menos seguro de sí mismo por primera vez en su vida. Osomatsu contuvo la respiración. Iyami no lo iba a ayudar, pensó. "Osomatsu, nuestro Osomatsu… Siempre creí que había algo malo con ese mocoso". Admitió. "Debajo de su amor por el alcohol, la flojera, lo molesto, y su mente brillante era un niño problema. De verdad que era flojo, problemático, pero a veces tenía problemas haciéndose amigo de las personas. Chibita fue uno de los niños a los que molestaba, pero incluso así, se volvieron buenos amigos".
Osomatsu vio a Chibita sudar. "A-ah. Sí. Ese idiota. Era muy burlón, sus padres a veces lo reprendían o lo regañaban, esperabas que él fuera un niño normal. Pero no es así. Nada en él era normal. Era un bravucón, ese idiota. No sé qué pasó antes de que lo conociera, pero era un niño problemático. A veces lo veía jugar con los gatos. Los amaba. Entonces eso gatos empezaron a desaparecer del vecindario tan pronto empezó a cuidarlos. También jugaba béisbol. Hasta que tuvo un accidente donde un bravucón lo envió al hospital mientras él practicaba los swings*".
"No lo sé, idiota. Nuestro Osomatsu a veces era terrorífico. Pero la mitad del tiempo era como tu: Un apostador, Nini, sin novia y aún virgen, probablemente estará gordo a los treinta y será un hombre asalariado por el resto de sus días". Chibita lo interrumpió. "Pero está solo. No sabe cómo hacer amigos. Lo conocí después de que Iyami interfiriera por él. Fue lo mismo con Totoko y Hatabou. Comparado con él tu eres alguien normal. Arrastrar a tus hermanos contigo dentro de los problemas es algo que haría nuestro Osomatsu si tuviera hermanos menores propios".
"Pero no es así. Creo que sé por qué está muy solo- ¿Sheh? Osomatsu, estás azul".
Osomatsu no se dio cuenta cuando dejó de respirar hasta que Iyami lo señaló. Tosió unas cuantas veces y retuvo el aire en el pecho. Golpeó el pecho apresuradamente cuando Iyami condujo por el solitario camino y gritó, Chibita saltó de su asiento y vio la ventana de enfrente esperando el impacto y de repente, se detuvo. En lugar de volar hacia la ventana, se golpeó contra el respaldo del asiento de Iyami con un grito ahogado, Iyami casi se ahorca con su propio cinturón de seguridad y casi choca contra el volante.
"¡Sheeeeeeeeh!"
"¡¿Qué mierda?! Iyami, ¡idiota!, ¡detente!" De alguna manera, Chibita agarró y levantó su cucharón favorito por encima de su cabeza y golpeó a Iyami furiosamente, causando que chocara contra la ventana sin hacerse ningún daño. "¿¡Estás intentando matarnos?! Estamos a unos minutos de la ciudad, maldición". Gritó irritado, antes de girarse a Osomatsu quien estaba agarrándose el pecho jadeando. "¡Y tú, Osomatsu! ¡¿Estás bien?! ¿Por qué mierda dejaste de respirar, maldición?!"
Osomatsu continuó tosiendo fuertemente hasta que sintió las palmadas en su espalda. Como pudo Chibita se metió en el centro de los asientos de enfrente, su baja estatura le permitía caber en el espacio y sentarse en el tablero con la cabeza agachada, haciendo a un lado la ropa de invierno de Osomatsu. Buscó en la maleta la cantimplora que Matsuyo empacó para Osomatsu y la abrió mientras Iyami continuaba golpeando la espalda de Osomatsu. Como lo hubiera hecho Choromatsu o Karamatsu si hubiera tenido un ataque de tos. Esos dos eran la mamá y el papá del grupo. "Estoy bien". Susurró.
No parecía convencer a ninguno con esa línea. "¡Sé que no lo estás!" Gritó Chibita, empujando la cantimplora al pecho de Osomatsu, el agua casi caía en su abrigo. "Bebe un poco de agua, maldición, unas cuantas millas lejos y decides que es el mejor momento para intentar matarte y dejar de respirar, maldición."
"¿Cómo le haces para ser problemático incluso cuando respiras? ¡No estás haciendo nada por nosotros y aun así causas problemas! ¡Tengo que admitir que me preocupé por ti por un segundo cuando tenías la cara azul!" Agregó Iyami irritado, su voz estaba llena de preocupación. "¡Sheeeh! Si vas a seguir haciéndolo durante tu búsqueda, ¡quién sabe cómo sobreviviremos! ¡Morirás por la falta de oxígeno a menos que te lo diga!"
Después de que Osomatsu bebió la mitad de agua de la cantimplora y tosiera por lo frío que era, observó a Iyami con sorpresa mezclada con alivio. "Tú … ¿me ayudarás?"
"¿Qué otra cosa parece? ¡Por supuesto que te ayudaré! Mierda, no tengo elección, ¡estamos cerca de nuestro destino! ¡Conducir de vuelta al pueblo es un fastidio!" Chibita golpeó en la cabeza a Osomatsu, no lo hizo tan fuerte para que no soltara la cantimplora. "Maldición, ¡¿así es como actúas en tu dimensión?! Estoy empezando a pensar que tú no eres un Osomatsu después de todo, idiota". Sacudió la cabeza, bajando el tablero y regresando al centro del coche, descansó en asiento cruzándose de brazos. "No importa. La primera parada es ese lujoso café Sutabaa, ¿cierto? Iyami. Llévanos. No quiero estar cansado en el primer día de la búsqueda, maldición".
"¿Eh? Creí que nos detendríamos primero en el hotel-"
"Acerca de eso". Interrumpió Osomatsu, su cerebro ya funcionaba apropiadamente, "Déjanos en el café. Te daré dinero para el cuarto y tú irás al hotel para dejar nuestras cosas. Después conduce de vuelta a Sutabaa para recogernos, para hacer el próximo plan. Creo que también necesitaré una taza de café. No tengo intenciones de dormir por un tiempo". Sugirió. "De esa manera, podemos ir al hotel tan pronto estemos cansados. Será fácil".
"Un plan preciso, Osomatsu. Pareces ser más inteligente que nuestro Osomatsu. ¿O es porque tienes hermanos que te esperan? Eso marca la diferencia en el por qué eres responsable". Murmuró Iyami, avanzando. "También, ¿Y si fue parte de su plan dejar de respirar hasta morir, forzándome a ir en el asiento trasero donde Chibita podía mantener la vista lejos de él? De todas formas, ¿por qué dejó de respirar?"
Osomatsu no contestó. Antes de que Iyami pudiera molestar con ello, Chibita paró de vuelta a Iyami a su asiento, señalándole por dónde debía de conducir. Osomatsu río entre dientes mentalmente ante la declaración de Iyami. ¿Responsable? ¿Él? Por favor. Choromatsu era el responsable. Él solo era el hermano mayor muy preocupado que no quería preocupar más a Karamatsu y Choromatsu. Ellos tenían a Ichimatsu, el sextillizo oscuro, del que preocuparse. Era muy peligroso cuando estaba molesto. También tenían que preocuparse por Todomatsu, el supuesto hermano mimado que era el único con trabajo y el único actualmente con sentido común y maduro. Especialmente tenían que preocuparse por Jyushimatsu, el hermano alegre, que estaba enfermo y probablemente deprimido.
Osomatsu quería regresar tan pronto como fuera posible. Tenía que tomar de vuelta la carga de ser el hermano mayor. Por el bien de sus hermanos. Sacó el celular y Chibita lo observó preocupado mientras murmuraba las palabras que escribía, sus pensamientos estaban puestos en sus hermanos. "Estamos cerca. Les he dicho todo. Aún me ayudarán, afortunadamente. ¿Cómo están las cosas allá, Pajamatsu?"
Como siempre, el mensaje llegó en menos de un minuto.
"Es bueno escucharlo, Osomatsu-niisan. Necesitas toda la ayuda que puedas tener. Como te decía, Sutabaa es lo primero. Si Todomatsu y Karamatsu trabajan ahí, es mejor intentar hablar con ellos antes. Si son como nuestros hermanos, Todomatsu podría ser fácil de asustar por lo que sucede y Karamatsu creería todo mientras empiezas a sollozar. Aún mejor, tu compartes la misma cara que ellos. Deben de creer en ti".
La ciudad era un sitio aterrador, le había dicho Jyushimatsu a Ichimatsu mientras compartían un parfait*. Osomatsu esperaba ver lo mismo, pero había más edificios de los usuales. También se dio cuenta de que parecía que la ciudad estaba más avanzada que en su dimensión. Primero, había más venta de aparatos, tiendas de aplicaciones, y tiendas de teléfonos celulares. Segundo, el lugar parecía tener más luces, lo que significaba tener más electricidad por esa razón. Era un poco diferente de la ciudad in su dimensión, lo que lo hacía sentir normal.
Envolviendo la bufanda de Karamatsu alrededor de su cuello y colocándose el gorro y los guantes, salió del coche y se estremeció en cuanto sintió el viento helado contra su mejilla. Cerró la puerta después de que Chibita lo siguiera con un abrigo e Iyami se despidiera, yendo lejos. "A Jyushimatsu le gusta el invierno por la nieve". Comentó Osomatsu mientras veía caer la nieve, Chibita lo observó. Les había dicho que tenía hermanos menores, que hacían lo que querían. "Hace rabieta en cuanto es expuesto al frío". Empezó a caminar. Sutabaa estaba a la esquina, y mientras caminaba, sus memorias de él y sus hermanos en situaciones extrañas venían a su mente, no sabían que Todomatsu trabajó en un pequeño café.
Chibita vio a Osomatsu sonreír tristemente. "Él es el quinto, ¿Si recuerdo bien?" Podía decir que Osomatsu tenía un instinto natural de hermano mayor, a pesar de la corta historia. Osomatsu había dicho que hace meses, había peleado con Choromatsu y Karamatsu, con Todomatsu que pretendió no conocerlo e Ichimatsu de alguna manera se convirtió en gato y se fue lejos. Eso lo confundió, pero ese Osomatsu, aunque no había sido su amigo de la infancia ni su rival, seguía siendo Osomatsu, era un humano con sentimientos que le importaban. Extrañaba demasiado a sus hermanos, era obvio.
"Sí. Como todos saben, él se parece a mí, aunque él siempre tiene una sonrisa enorme en el rostro. También le gusta llevar mangas largas por alguna razón. Estoy seguro que de todos nosotros, él es el más amigable. Heh. Siempre fue su debilidad. Nuestro Iyami podía engañarlo demasiado por ser muy fácil de manipular. Fue el por qué estuvimos en pares, a veces estaba con el chico calmado, Ichimatsu. Ya sabes. Alguien que pudiera calmarlo. Todomatsu siempre estaba con Karamatsu porque él creía que era cool. No sabe nada de eso, creo. Para mí, Choromatsu es mi compañero de pelea. Es un dolor de trasero, aun así es mi cómplice. Mierda, probablemente él sea el líder de esta operación. 'Operación; traer de vuelta a nuestro estúpido hermano mayor de la otra dimensión' es como la llamó".
"Suena divertido." Agregó Chibita. "Incluso cuando dices ser un mal hermano mayor, parece que ellos se preocupan por ti".
Osomatsu asintió, viendo su respiración. Ah, ¡Hacía demasiado frío! El invierno era divertido, pero como cualquier otra estación, tenía sus desventajas. "Sí. Pero espero que Choromatsu o Karamatsu no se estresen por todo esto. Esos tres. Karamatsu siente que debe actuar de forma madura por ellos cuatro, Choromatsu cree que debería ser un modelo a seguir por los tres menores, Ichimatsu siente que su deber como el mayor del trío de menores es cuidar de Jyushimatsu y Todomatsu, Jyushimatsu siente que ha fallado como hermano mayor para Todomatsu desde que el menor es más maduro que él y Jyushimatsu actúa como un niño, y a Todomatsu no le gusta que por ser el menor lo mantengan vigilado. Esos bastardos. Preocupándose por nada": Río débilmente. "Soy el mayor, es mi responsabilidad cuidar de ellos. Ellos no deben de tener nada de qué preocuparse".
Chibita escuchó a Osomatsu divagar. Su Osomatsu siempre quiso hermanos. Y ahí estaba, un Osomatsu que tenía hermanos, pero estaba separado de ellos. Chibita se preguntó cómo se sentía, que la cosa más importante en tu vida fuera arrebatada un día porque así lo querían. No estaba seguro del todo. "Vengo de otra dimensión" pensó, estaba seguro que no era su Osomatsu estando loco. Era un Osomatsu completamente diferente, y la prueba era que él transmitía un sentimiento cálido. De verdad era diferente, pensó Chibita.
Una vez que llegaron a Sutabaa, Osomatsu se detuvo en seco en el camino, temiendo que el miedo lo superara. Era eso. Ese sentimiento de semanas atrás, cuando se levantó y se dio cuenta de la ausencia de sus hermanos. Estaba ahí otra vez, y no sabía por qué. Sutabaa parecía la misma, Todomatsu probablemente estaría ahí, amaba a sus hermanos, así que, ¿por qué estaba asustado? Respiro agitadamente otra vez antes de empezar a hiperventilarse, sintió que algo lo empujó a un lado. Chibita.
Oh, sí. Chibita era bajito y no podía alcanzar sus hombros, recordó Osomatsu. "¿Qué mierda estás esperando, idiota? ¿Quieres ver de nuevo a tu hermano, cierto? Entonces levanta la cabeza, ¡maldición! Incluso si él no es hermano de nuestro Osomatsu, ¡él es tu hermano y es tu responsabilidad!"
Osomatsu quería decirle que el Todomatsu de esa dimensión no era exactamente su hermano, pero bueno. Exhaló profundamente y caminó cuidadosamente dentro del sitio, actuaría tan normal como pudiera en caso de que el sexto hermano trabajara allí. Se recordó no correr hacia él si lo encontraba, porque en esa dimensión, Todomatsu no era su hermano. Inspeccionó alrededor, no había signos de alguien que tuviera la misma cara o alguien el mismo corte de cabello con un cabello rebelde sobresaliendo. Pensó que era decepcionante, al menos no tenía que preocuparse por las lágrimas traicioneras que saldrían al ver a su hermano menor.
En su lugar, dos chicas familiares estaban en el mostrador, sonriendo brillantemente con una luz dorada envolviéndolas. "Bienvenidos, queridos clientes" Recibieron a Osomatsu y Chibita al unísono. Osomatsu peleaba internamente por recordar sus nombres mientras Chibita las saludaba y los conducía a una mesa cerca de la ventana.
Aida y Sachiko, ¿era así? No, no. Si empezaba a decir los nombres en su primera visita a Sutabaa, las chicas podían sospechar. Tenía que actuar casual. Tenía que actuar como un chico que llegaba de una ciudad cercana y era de ese mundo y no de otra dimensión. "Chibita". Murmuró al más bajo mientras se sentaban. "Tengo que ir a escribirle a Choromatsu. ¿Podrías ordenar algo, por favor? Solo asegúrate de que no parezcamos sospechosos". Le dejó a Chibita el monedero.
Él lo tomó, sabía que Osomatsu no debía contar con él para nada. Chibita pagó de su propia billetera, era raro que Osomatsu pagara las cosas propias. "Bien. Estoy molesto porque no tienen Oden en este pequeño y lujoso café, maldición. ¿qué quieres que haga? Pediré un parfait".
"Un café expreso, por favor".
Su amigo asintió y aprovechó que Osomatsu suspiraba, al parecer le gustaba el calor que provenía del café. Se preguntó si a su Todomatsu le agradaba café caliente. Sacó las otras cosas de su abrigo, como la notepad, el lapicero rojo, y el teléfono que podía enviar mensajes desde otra dimensión. Dejó a propósito la jeringa en su maleta, porque no podía correr el riesgo de que otra persona lo viera cargarla. Tal vez sería arrestado por llevar algo así. "Choromatsu". Murmuró para sí mismo, agradeciendo que no había nadie cerca a lado de él. Tenía un mal hábito que necesitaba ser cambiado. "Estamos en Sutabaa. Dos de las compañeras de Todomatsu están aquí, pero no veo a Todomatsu o Karamatsu".
Diez segundos, entonces el mensaje apareció.
"Ya está la investigación. El profesor Dekapan dice que él tiene conexiones con alguien relacionado con Todomatsu o con Karamatsu. No podemos decir específicamente dónde están, solo sabemos que están en la ciudad. Aida y Sachiko tienen conexiones con Todomatsu, incluso si él no trabaja ahí, ellas tienen una pequeña conexión. Amigos, ex compañeros, lo que sea. También deben saber de Karamatsu. Pregúntales sobre ellos, el dónde viven. Diles que eres un viejo amigo y los estás buscando. Eso funcionará".
"Gracias".
"No hay de qué, Osomatsu-niisan. Espero que los encuentres pronto. Todos te extrañamos y queremos que estés aquí para calmarnos. También, el profesor Dekapan está buscando a Ichimatsu, Jyushimatsu, y el otro Choromatsu. Dejaremos para el final al otro Osomatsu. Te diremos cuando encontremos algo de ellos. Escríbeme más tarde".
"Está bien". Cuando llevó de vuelta el teléfono a su abrigo a lado del lapicero y la notepad, se dio cuenta de que Chibita caminaba de regreso a la mesa, cartera y monedero en mano. Furioso, aventó el monedero a Osomatsu y se sentó haciendo una rabieta, cruzando las piernas. Volvió la mirada al mostrador, Aida y Sachiko estaban atendiendo torpemente, pedían disculpas con una sonrisa en su dirección, antes de regresar a la caja registradora y atendieran a los demás clientes. "¿Chibita?" Ladeó el rostro, picando suavemente el rostro adverso. "¿Qué sucedió aquí?"
El vendedor de Oden lo vio como si lo hubiera ofendido. "Esas chicas, maldición" Gritó frustrado, Osomatsu intentó calmarlo. "¡Estaba intentando tener su atención! Entonces me di cuenta que el mostrador era demasiado alto para que lo alcanzara y ¡fui ignorado en solo quince segundos! ¡Argh! ¡Ordena tú! No quiero estar cerca de ese mostrador tan alto de nuevo!"
Osomatsu no pudo evitar dejar escapar un resoplido. No pudo prevenir que Chibita sacara un cucharón de algún lado y lo golpeara con este.
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Lo terminé. Al fin, creo que lloverá. Aghn. Tenía -tengo- tantas cosas por hacer, la universidad me absorbe, y apenas si me queda tiempo para traducir este fanfic… Empezaré trabajar en el capítulo seis de inmediato, perdón por el atraso.
