Capítulo X: Terror Nocturno / Pesadillas


Osomatsu durmió en el mismo hotel que Chibita e Iyami. No es que le importara compartir habitación con sus dos compañeros, había camas individuales, después de todo. Iyami y Chibita tuvieron que compartir una cama, lo cual hizo molestar a ambos porque sabían que cualquiera de ellos robaría las cobijas en medio de la noche, pero decidieron que sería mejor para Osomatsu tener una cama para él solo para que tuviera una siesta decente, porque él solo había tenido pesadillas la semana anterior y ver a Kara lo había calmado lo suficiente para proporcionarle una noche de descanso. Aunque Chibita continúo sermoneando a Osomatsu por dormir en su brazo izquierdo, el cuál había sido el que se inyectó. Diferente a Kara, Osomatsu no podía detener el dolor que llegaba con la aguja, era doloroso.

Una vez que llegaron a su cuarto de hotel, se aseguraron de cerrar cuidadosamente el agujeron que había hecho la jeringa, y compartieron la comida que Chibita había hecho accidentalmente en la cocina de Kara. Osomatsu tomó un baño caliente y cayó rendido en la cama instantáneamente, usando su pijama azul acostumbrada. Durmió tan pronto como su cabeza tocó la almohada, así que Chibita e Iyami lo cubrieron con las sábanas blancas gruesas que encontraron en el ropero del hotel para evitar que se resfriara. No parecía que roncara, un rasgo que su Osomatsu tenía. Sin embargo, ellos no intentaron despertarlo, viendo que estaba tan cansado y probablemente necesitaba descansar y relajarse después de un día tan agitado.

Iyami estaba ocupado viendo las noticias a un lado de un aburrido Chibita, cuando escucharon de repente un grito ahogado y el sonido de las sábanas siendo agarradas freneticamente. Curioso y aburrido, Chibita se levantó de su sitio en el piso y corrió a la cama de Osomatsu, retirando la sábana y tirándola al piso. Como esperaban y temían, Osomatsu estaba teniendo una pesadilla y tiró la sábana de la cama, con un sudor en la frente, la cara arrugada del dolor y una de sus manos apretada en su pecho como si estuviera intentando arrancarlo. "¡Osomatsu, despierta!" Chibita levantó la voz, empujando a un lado a su amigo. "¡Iyami, tu, idiota! ¡¿Qué demonios haces ahí sentado!? ¡Tráeme un vaso de agua, maldición! ¡De el lavabo!"

"¿¡S-sheh?! ¡Voy!" El estafador se levantó de la cama y corrió al baño, el sonido del cristal resonó cantarín contra la porcelana del lavabo. Después llegó con un vaso lleno de agua, el cual manchó la alfombra del cuarto del hotel pero nadie se preocupó de eso en ese momento. La mano libre de Osomatsu se enrolló en la sábana de la cama cuando empezó a jadear pesadamente, casi como si él estuviera peleando con alguien. La mano de Iyami comenzó a temblar, dejando caer el agua a cantaros fuera del vaso, derramandola en las sabanas. "Chibita, ¿Crees que esto sea un efecto de esa inyección-"

"Probablemente sea únicamente el estrés y no la droga. La inyección no se supone que tenga que afectarle. Se supone que tiene que afectar a la persona que él inyectó primero así que él puede compartir algunas memorias con ellos." Chibita recalcó. Osomatsu le dijo los efectos de la droga en Suteba, cuando le mostró a Chibita secretamente la jeringa, y Osomatsu estaba teniendo probablemente una pesadilla por el hecho de que había dejado que un montón de mierda se juntara en su cabeza en un día, después de una semana de enfurruñarse y evitar cualquier contacto con sus amigos. Sin vacilación, Chibita le dejó a Iyami verter el agua directamente en el rostro de Osomatsu, casi metiendola a sus fosas nasales, causando que sus ojos se abrieran de repente y se sentara, tosiendo fuertemente el agua fuera.

Normalmente, Osomatsu le gritaría a Iyami y Chibita sobre lo que estaban haciendo. Pero después de esa pequeña pesadilla en la cual sentía como si estuviera lentamente, no podía. Solo no podía reunía la energía suficiente para enojarse en medio de la noche, incluso si ahora estaba completamente empapado por el agua de la llave y de su propio sudor. Se encogió en una bola y empezó a sollozar en silencio, odiando lo débil que se veía en ese momento. Por primera vez, estaba agradecido de que sus hermanos no estuvieran alrededor. No debería hacerlos preocuparse por pesadillas estúpidas, y Kara probablemente estaba sufriendo lo mismo. Excepto que Kara tenía una razón, y él no la tenía. Que egoísta hermano mayor, Osomatsu se reprendió a sí mismo.

Una mano se colocó sobre su hombro ligeramente. "Oi". Era Chibita. Una mirada de mala gana lo observaba, estaba aliviado de que Chibita no lo estuviera juzgando o levantado una ceja, o incluso peor; una sonrisa presumida viendo como el supuesto mejor peleador del vecindario estaba reducido a un saco de lágrimas. Osomatsu pensó que eso era lógico desde que Chibita era el rival de su niñez y él constantemente lo molestaba por ser más pequeño. En su lugar, su amigo lo observó sin entender y probablemente como un padre estricto viendo a su hijo irse de la casa un día de escuela con lodo en los zapatos y moretones adornando sus piernas. "Ve a limpiarte tu mismo., idiota. Tenemos que ir al cuarto de servicio a cambiar las sábanas."

"B-bien." Osomatsu jadeó cuando asintió frenéticamente, aún estaba intentando regular su respiración colocando su palma en el pecho para sentir su propio palpitar. Chibita fue lo suficientemente bueno para darle un poco de agua, algo bebible, y darle un poco de confort golpeando la espalda ligeramente. Iyami colocó el vaso en el escritorio y rebuscó en la bolsa de Osomatsu desordenadamente, tomando una pila de ropa y otras cosas necesarias. Iyami sacó una pijamas idénticas a las que estaba usando en ese momento, así como su toalla roja y se la dio. "Gracias…"

"Chibita y yo arreglaremos tu bolsa después. Deja tu ropa mojada en el lavabo o a un lado de la bañera." Iyami se quejó, obviamente infeliz de que él era prácticamente el niñero del mismo niño que había sido su espina durante un largo tiempo, el mismo niño que siempre había arruinado sus planes. Iyami se recordó a sí mismo; este no era él. Este no era su Osomatsu, ese niño extraño que tenía múltiples hobbies y era terriblemente solitario. Este era un niño que tenía el mismo nombre y la misma cara, pero diferentes características y un pasado diferente. Así como también diferentes problemas, aparentemente. No podía ayudar pero se sentía mal, porque no importaba que tan joven fuera Osomatsu, sus diez años en la ciudad no habían sido aburridos. "Por ahora, llamaré al cuarto de servicio para que cambien las sábanas y lavar tu pijama. Tal vez traiga un vaso de leche caliente también."

Chibita asintió. "Eso siempre ayuda a las personas a relajarse y dormir. Pagaremos cualquier tarifa extra respecto a las sábanas de la cama." Estuvo de acuerdo y observó a Iyami para ignorar su vacilación de pagar lo que sea. Osomatsu tenía lo suficiente para pagar la mitad de las tarifas del hotel, además, el pobre chico tenía demasiado estrés por un día que le daría un ataque al corazón. "Ve a tomar un baño rápido para quitarte ese sudor. No podrás dormir apropiadamente si te sientes como un paño sucio, idiota. Es medianoche y fuiste afortunado de que ambos estuviéramos despiertos para despertarte, maldición."

Mordió sus labios, mirando más allá de sus mejillas sonrojadas en un color rojo que lo hacía verse avergonzado y débil. En frente de las dos personas que usualmente molestaba. "Si. Gracias. Perdón por ser tan molesto." Murmuró. Mientras él planeaba hacer un sonido de indiferencia o incluso de ingratitud para no preocuparlos, Chibita lo observó con una mirada de reproche y que decía prácticamente que no mintiera. "Lo juro." Suspiró. "Estoy bien. No necesitas preocuparte por-."

"Sabes que te estamos ayudando por una razón." Chibita cruzó sus brazos. Sintiendo la atmósfera tensa, Iyami dejó rápidamente el cuarto clamando ir a ver el cuarto de servicio o algo así. Chibita no levantó su voz como en la mañana, porque temía que tal vez pisara una mina. Su Osomatsu nunca tuvo ansiedad antes, y este era diferente de ese. Sin embargo, él aún era Osomatsu. Un problemático que se había separado de lo que era importante para él y tenía que llevar la carga completamente solo. "No sé cómo te sientes, maldición. Además de que vienes de una dimensión completamente diferente, nunca tuve hermanos por los cuales preocuparme o por los cuales ser responsable. Me mudé de la casa de mis padres para vivir mi vida. No sé lo que se siente que te hayan arrebatado algo importante. Y no planeo sentirlo en un futuro cercano. Pero Osomatsu, nuestro Osomatsu, uno de mis amigos, está prácticamente desaparecido. Tú estás sufriendo enfrente de nosotros y estás actuando con frialdad y rechazando a ti mismo el dejarte llorar."

Osomatsu chasqueó la lengua con una expresión molesta que obviamente fue forzada. Si Chibita estaba en lo correcto, esas eran lágrimas. Este osomatsu tendía a llorar más que él, podía decirlo. "Tch. Me ayudaste a ir a la ciudad y a tratar con mi ansiedad cuando enfrenté a Kara. Mierda, tu e Iyami podían haberme dejado sin aire en el carro. Pero no lo hicieron. Dije que mantendría mis favores pequeños y simples, y escucha donde estoy, causando problemas simplemente por intentar alejarme de mis problemas." Osomatsu murmuró por lo bajo. "No necesitas preocuparte por basura como yo." Oh bien. Él estaba seguro de haberse convertido en Ichimatsu ahora; una basura pesimista que se llamaba a sí mismo desecho de la sociedad diariamente.

"Osomatsu. Deja de mentirte a ti mismo, maldición." Bien. Chibita podía ser como Choromatsu a veces, y esta era una de esas veces, él era como una copia exacta de Choromatsu. Excepto que mucho menos molesto pero más intimidante, además de pequeño. Osomatsu sabía que estaba en algún tipo de conferencia y se derrumbó en la parte sucia de la cama, con la toalla colgando en sus hombros y la pijama sobre su regazo. Pero en vez de ver a Chibita vio el cucharón que llevaba, se sentó a un lado, su voz se suavizó. "¿Es mi yo de tu universo una mierda? Como, ¿él te juzga si lloras?"

Osomatsu parpadeó, entonces lo vio con confusión. "No. Él es exactamente igual. Él es el único en la maldita ciudad con sentido común, además de mi papá. Él tiene sus… momentos." Definitivamente no se refería a la vez que Chibita había llamado Oden a su novia, pensó Osomatsu. Nope, no del todo. No había pensado en nada de eso. "Es honesto con nosotros. De verdad muy honesto. Él da buenos consejos." Observó abajo, en su propio regazo. "Escuché que consoló a Karamatsu cuando lloró porque nos comimos sus peras. Y él fue lo suficientemente honesto para regañarnos cuando Jyushimatsu empezó a llorar también. Él no juzga. Es alguien honesto. Estoy feliz de que alguien como él viva en nuestra ciudad, para ser honesto. Además de hacer el mejor Oden," Podía ver a Chibita gritar con alegría por el orgullo. "Creo que un vecino loco como el mío necesita a alguien con sentido común para tratar con seis personas problemáticas idénticas."

"Así que, somos iguales. Está bien." Chibita lo miró con una expresión seria. "Me alegro de escuchar que te guste mi oden a pesar de que vienes de otra dimensión. Pero ese no es el punto, maldición. Si él no juzga a tus hermanos cuando lloran, él probablemente no te juzgue si haces lo mismo, ¡tu idiota! ¡Así que no me dejes que te detenga si quieres inundar toda la ciudad con tus lágrimas! Aguantarte lo empeorará, y tu no quieres seguir alimentando esa ansiedad y problemas hasta un punto en el que pierdes la esperanza de volver a tu propia dimensión, ¿¡Cierto?! ¡Llorar te hará más fuerte para enfrentar a tus hermanos!" Sonrió descaradamente, algo raro en Chibita desde que había empezado a ser más serio. "Así que si no quieres que ese Kara-boy entre en pánico porque empiezas a llorar en su casa, ¡Solo llora ahora! ¡dejalo salir de tu sistema- !"

Y lo hizo. Lloró hasta que no pudo procesar lo que estaba pasando alrededor de él, además del hecho de que Chibita estaba palmeando su hombro. Lloró demasiado. Y para ser honestos, era relajante dejar ir todas esas lágrimas que no habían podido salir durante toda la semana. Una vez que se liberó de toda la frustración reprimida, se levantó temblorosamente de la cama y caminó directamente al baño, agradeciendo a Chibita. No importaba en qué dimensión estuviera, parecía que era el mismo Chibita que siempre lo había ayudado.

Cuando salió del baño después de tomar una ducha rápida y abotonar sus pijamas, encontró que las sábanas habían sido cambiadas e Iyami había regresado, sentandose en la cama compartida con Chibita. El más bajo le entregó un vaso con líquido blanco, el olor dulce indicaba que era solo leche. Osomatsu lo aceptó y lo bebió lentamente para asegurarse de que no se ahogara con la leche y derramarla en el lugar nuevamente. Una vez que lo hizo, Chibita tomó el vaso y lo colocó en el escritorio donde estaba el otro, el que Iyami había usado, y quién aún estaba sentado.

"¿Mejor?" Preguntó Chibita.

Osomatsu sonrió cansadamente, ojos caídos. Llorar lo había hecho sentir mareado y la leche le hacía sentir sueño. Además, estaba cansado. Esas tres cosas combinadas habían sido suficientes para que alguien cayera cansado. "Sí. Gracias por todo. Tú también, Iyami." Dejó salir un cansado bostezo, frotando sus ojos. "Si no les importa, me dormiré ahora. Tenemos un largo día por delante, y ustedes dos necesitan descansar también. Gracias por cuidarme." Murmuró, colapsando en la cama y apareciendo las cobijas calientes.

Iyami resopló, pero aún había una pequeña sonrisa en su rostro. "¡Hmph!, ¿De verdad piensas que te dejaré hacer lo que quieras? Me ofendes." Pero Osomatsu estaba ya bajo las cobijas, roncando silenciosamente. Los dos amigos le dieron una débil sonrisa. Incluso si él no era su Osomatsu, no podían negar que aún era uno. Él aún era su amigo, a pesar de que viniera de otro lugar.

…...

"Te lo seguiré diciendo, Chibita. Ese Ficus es absolutamente perturbador de ver. Quiero decir, tiene una bufanda." Osomatsu, Iyami y Chibita dejaron el hotel y condujeron al complejo de departamentos de Akatsuka para visitar a Kara. Osomatsu decidió no usar el gorro, saco y guantes durante el día, después de todo, no había sido tan frío como ayer. Además no estaba nevando, y solo había una cama de nieve que podía hacerte sentir el frío. Decidió usar su sudadera gris con una versión del símbolo de la familia en rojo, pantalones y botas de invierno. Aunque decidió usar la bufanda. Lo hacía sentir más seguro. Además, le había pedido a Iyami detenerse en una pequeña tienda de regalos que estaba unas cuadras más adelante de la construcción para comprarse una bolsa barata y pequeña para colgar. No costó demasiado y Osomatsu solo necesitaba una bolsa pequeña para poner el teléfono, su monedero, la jeringa, una botella de líquido desconocido, el block, el lapicero rojo y la llave que Kara le había dado.

Salieron del elevador, los tres suspiraron cuando vieron que el amado Ficus de Kara llamado Rosa aún estaba ahí. "¿Qué demonios? Esperaba que los eventos de ayer hicieran que el idiota se deshiciera de la planta." Chibita se quejó. "Y aún está aquí. Maldición."

Caminaron al departamento de Kara y Osomatsu sacó la llave para insertarla en la cerradura. Podía ver luz desde la parte baja de la puerta, significaba que Kara estaba probablemente despierto ahora. Aunque Osomatsu podría haber tocado, decidió poner la llave ya que no era algo malo usarla. Además, Kara podía sentirse cansado por haber sido inyectado el día de ayer y probablemente estaba procesando todos los recuerdos. Iyami y Chibita, como siempre, estaban detrás de él cuando abrió la puerta. Esperaban ver a Kara en el sillón, o solo escuchar una voz que estaba ocupada en la cocina o probablemente verlo de pie, barriendo furiosamente. Kara amaba hacer las labores del hogar, así que no era extraño verlo hacer esa clase de cosas.

Pero cuando Osomatsu abrió la puerta cuidadosamente y caminó dentro con Chibita e Iyami para entrar al cuarto, tan pronto como lo hicieron, casi fue golpeado por un plato de porcelana que había sido lanzado directamente a él. Afortunadamente para su suerte o sus reflejos, el plato había fallado y solo había logrado que los mechones de su cabello se movieran un poco, como si hubiera sido lanzado a Iyami en su lugar, causando que el hombre más alto fuera noqueado, Osomatsu y Chibita se giraron a verlo en shock. "¡Iyami!" Ambos chillaron cuando golpeó el piso.

Antes de que incluso Osomatsu pudiera girarse a ver de nuevo a Chibita o lo que estaba enfrente de él, una figura se movió rápidamente, levantando el pie para elevar la pierna, su zapato casi golpea la nariz de Osomatsu si no hubiera sido lo suficientemente rápido para reaccionar y curvar su espalda un poco para esquivar la patada. Osomatsu parpadeó rápidamente e intentó procesar la situación con su espalda doblada dolorosamente y un Chibita pidiendo ayuda para tratar a Iyami, el estafador fue rápidamente asegurado por ambos para asegurarse que estaba bien. Cuando Osomatsu dejó de parpadear y empezó a parpadear duramente en pánico, se dio cuenta que la persona que había intentado patearlo para atacarlo, era probablemente la misma persona que había lanzado el plato.

La única persona con una puntería lo suficientemente buena para tirar cosas como frisbees o dardos, con Osomatsu siendo el único con habilidades lo suficientemente buenas para esquivar sus ataques. Estaba seguro de que la única persona lo suficientemente flexible para patearlo con sus piernas sin sudar también era capaz de ver el alma de Osomatsu; los ojos negros de Osomatsu, los únicos que él y sus hermanos habían compartido, estaban mirando los ojos rosas que retenían furia, odio, pero sobre todo, sorpresa. El cabello rosado del otro se balanceaba con la brisa fría de la puerta que aún estaba abierta, y sus aretes brillaban con los rayos del sol que se reflejaban en ellos.

Esta persona, era sin dudas Katsuna Todo, quien tenía la pierna solo a unas pulgadas lejos del rostro de Osomatsu quién le había dado esa jeringa para inyectarla en el alma, sus ojos reflejaban la furia y prácticamente intentaba asesinar a Osomatsu con la mirada.


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Capítulo nuevo traducido como regalo de navidad / Año nuevo, jijiji.