Capítulo XIII: Cielos grises y el Sol.


El jefe le iba a dar una paliza otra vez, Todo lo sabía. Y también iba a tener otra discusión con Kara, lo que podía terminar con él haciendo un berrinche y encerrándose en su habitación como una jovencita, y al final Kara se sentiría culpable en el proceso, siempre lo hacían, y regresaban al punto de partida. Especialmente después de que Todo atacara a uno de sus invitados, uno que decía ser su hermano y era ridículamente fuerte para tumbarlo. Se burló. Mierda. ¿Y qué pasaba con ese chico flaco y de dientes largos? Se preguntó.

Tch, como sea. No es que importe demasiado.

Sintió entonces que algo vibraba en su bolsillo. Tomando su celular rosa, uno que Kara le había ayudado guardando dinero suficiente para comprarlo, desbloqueó la pantalla y encontró un mensaje de texto. Frunció el ceño, no esperando ser molestado después de que había dejado su casa, asustar a la luz del día a los invitados de su amigo, casi matar a uno de ellos, y destruir lentamente su amistad con Kara. Incluso así, si no quería terminar perdiendo un diente o con sangre cubriendo sus ropas de nuevo, al menos debía pretender que le importaba una mierda.

¿De… Dayon? Mordió su labio. Dayon era uno de sus dos únicos amigos, el otro era Kara. Seguro, el chico era un poco excéntrico y era un poco demasiado amigable de tal forma que lo era Todo con Kara, pero este chico tenía sus límites. Cuando llegaba la hora de la verdad, este chico era peligroso. Muchas personas encontraron inquietante estar alrededor de él, pero como a Todo no le importaba del todo, de algún modo se convirtió en su amigo. No es que le importara que Dayon a veces fuera directamente a su departamento con preocupación si Todo se tardaba más de treinta minutos, era divertido tenerlo alrededor.

"¡Llegas tarde, Todo! ¡El jefe dejó a Atsushi a cargo, ya que está ocupado como siempre! ¡Pero Atsushi está muy enojado porque vienes tarde así que está planeando golpearte con los otros chicos! ¡Me ofrecí como voluntario, así que no tienes que preocuparte por ningún castigo hoy! ¡Si no estoy ahí para la reunión o cualquier actividad, probablemente significa que estoy curándome o muerto! ¡Ten un buen día, Todo!"

Detuvo sus pasos en seco, con la mirada perdida en la pantalla. Este hombre podía ser morbido con su humor a veces, pero el hecho de que se ofreciera como voluntario por el supuesto castigo de Todo le había llamado la atención. Siempre hacía eso cuando Todo era castigado por desobedecer o llegar tarde. Apretó su teléfono en su mano temblorosa, intentando no molestarse demasiado. Su mente estaba perdida en otras cosa, viendo a Kara lucir la noche pasada muy mal, viendo un doppelganger decir que era de otra dimensión en la que eran hermanos, ser vencido por dicho doppelganger y tomar represalias cuando el otro estaba demasiado ocupado pensando en algo más.

No estaba poniendo atención a dónde estaba caminando, así que terminó chocando con un extraño. "¡Oof!" Aunque él tropezó y tiró su teléfono, no fue necesariamente algo doloroso o hacer alguna rabieta, a diferencia de la mayoría de los delincuentes que lo hacían cuando se atrevían a tocarlos. El extraño que chocó con él dejó caer el bastón y aterrizó sobre su trasero, chillando. Todo rápidamente tomó su teléfono y ofreció una mano al extraño con el que había chocado accidentalmente. "A-ah. Perdón. No estaba viendo-"

"¡Está bien! ¡Solo fue un accidente, eso fue todo!" El otro replicó con un tono feliz, atrapando a Todo con la guardia baja por lo ruidoso que era. Tan ruidoso que algunas personas se detuvieron a verlos. "¡Pero me vendría bien un poco de ayuda! ¡Mis piernas son un poco frágiles y no puedo levantarme por mi cuenta! ¡Y si me siento todo el día en la banqueta, mi hermano mayor va a estar muy preocupado! ¡Tal vez no me deje salir de nuevo por mi cuenta, especialmente porque la silla de ruedas sigue en reparación! ¡Algunos de mis amigos la rompieron y mi hermano estaba muy enojado!"

¿Piernas frágiles? ¿Silla de ruedas? Ah, así que este chico tenía dificultades para caminar. Todo podía ver que este hombre no era más viejo que él, ni tampoco más joven. Probablemente tenía la misma edad que él. Dejó que el otro sostuviera su mano y lo ayudó a levantarse sobre sus piernas temblorosas. Todo rápidamente se arrodilló para sostener el bastón y dársela al otro. "Aquí tienes. ¿Crees que puedes caminar por ti mismo ahora?" Preguntó cuidadosamente. Estaba sorprendido por el hecho de que este chico no reaccionaba como los demás cuando chocaban con él. Estaba vestido como un delincuente, las personas le temían. ¿Pero él? No tenía miedo en lo absoluto.

Entonces el chico lo vio con una sonrisa alegre. Todo tomó nota de cómo se veía. Cabello negro, con un mechón que se mantenía inmovil como una antena, aún de pie. Usaba un polo blanco de botones, tirantes negros, un chaleco amarillo, un pantalón amarillo corto a cuadros, tobilleras y unas botas amarillas de invierno. El amarillo parecía quedarle, ya que sus ojos eran como un amarillo soleado, resplandecientes de felicidad. Además, su sonrisa y sus ojos parecían brillar como el sol mismo. Alrededor de su cuello había una bufanda amarilla a cuadros. Todo también se dio cuenta de que el polo tenía las mangas ridículamente largas que escondían las manos. Además de eso, también llevaba una bolsa amarilla escondida con una huella impresa como parche.

Pero una cosa que pudo notar Todo, con un ligero miedo en su corazón, fue que él y el extraño se parecían.

¿¡Otro?! Bien Dios, ¿¡Cuántos doppelgangers míos y de Kara hay en este planeta?!

El otro inclinó su cabeza cuando Todo se dio cuenta de que lucían similares, pero el extraño no parecía darse cuenta de lo obvio. "¿Estás bien, Señor? ¡Parece como si hubieras visto a un fantasma!" Chirrió felizmente, sin darse cuenta del hecho de que Todo parecía compartir el mismo rostro de él. Todo regresó a la realidad una vez que el extraño dijo eso con una voz que parecía un grito natural. "¡Ah! ¡No te distraigas así! ¡Podrías haber chocado con cualquiera en la calle si lo haces, hehe!" Él se rió, usando una de sus mangas para cubrir su boca.

Todo parpadeó. ¿Qué demonios? ¿¡Este chico no se había dado cuenta de que compartían los mismos rasgos faciales?! Aunque Todo quería interrumpir al chico con su oración, el otro lo veía genuinamente feliz por alguna extraña razón que Todo no podía saber ni quería arruinar su diversión. Eso fue hasta que el otro estornudó de una forma que casi fue como un gatito. "¿Estás bien?" Preguntó. Se dio cuenta que aún estaba sosteniendo la otra mano, que casi estaba fría. Entonces se dio cuenta Todo; este extraño, este doppelganger de aquí, estaba usando pantalones cortos en primavera y probablemente no llevaba nada debajo del polo. "¿Dónde está tu chaqueta? Tal vez no está nevando, pero aún hace frío."

El otro pensó por un tiempo, su manga aún cubría su boca. Segundos después, se animó, ondeando su brazo como loco mientras el otro sostenía el bastón para que no se cayera. "¡Ah! ¡Lo olvidé! ¡Y nii-san me recordó dónde estaba la chaqueta, exactamente cuatro veces!" Dijo animado, antes de que se calmara un poco repentinamente. "Oh no…. Si me enfermo, nii-san nunca me dejará salir de nuevo…"

Todo frunció el ceño. Hermano mayor, ¿Huh? ¿Este chico era el hermano menor de alguien? Tenía sentido que él tuviera un hermano cariñoso, porque solo, no podría incluso caminar apropiadamente y necesitaría una silla de ruedas y un bastón para caminar. Dios, el chico probablemente aún era un niño mentalmente. ¿Quién en su sano juicio dejaría a un niño así por su cuenta? De nuevo, Todo conocía el sentimiento de no ser capaz de moverse libremente porque lo adoraban y probablemente nunca tendría espacio suficiente para su privacidad. Kara lo hizo una vez, y Todo estuvo a punto de mandarlo a la mierda desde entonces. A veces tenía un ojo negro, pero fue cuidadoso de no romperse las piernas. Además, sus piernas eran la fuente de sus movimientos, siempre atacaba con patadas de escorpión.

"¿A dónde vas?" Preguntó.

"¡A un café llamado Sutoba! Quiero ayudar a mi guardian incluso si intenta restringirme a quedarme en la cama y decirme que él tiene asistentes para hacerlo por él, ¡Aún así insistiré! ¡Quiero conseguirle una taza de tofé! ¡Me he perdido un poco y he estado vagando alrededor de la ciudad casi por dos horas! Afortunadamente, no me he caído, y cuando lo hice, ¡Me ayudaste!" Balanceó una de sus mangas alrededor.

"¿Sutabaa?" Todo recordó su viejo lugar de trabajo. El otro parecía haber cometido un error en el nombre de la locación, así como el nombre del producto que quería. "Quieres conseguir una taza de café, ¿cierto?"

El otro asintió animadamente. Tan pronto como Todo quería una excusa para no ir a la reunión haría lo que sea para ayudar al pobre chico que se encontró en el camino, Todo estaba vetado de poner un pie cerca de Suteba incluso cuando se incendió. Frunció el ceño. Este chico no estaba cerca de ninguna calle cerca de donde estaba Suteba, y había estado por dos horas completas, caminar ya era difícil para este chico. ¿Cómo lo estaba ayudando? Este chico olvidó ponerse una chaqueta que le habían dicho cuatro veces que usara, ¡Este chico probablemente había olvidado el nombre de la calle!

Como si el destino estuviera al fin de su lado, solo una vez, una voz detrás de él lo llamó. "¿Todo?"

Se giró, ¿Aida? Estaba vistiendo un polo con botones, pantalones negros, y unos zapatos negros con un cardigan azul sobre su atuendo. Estaba de camino a su trabajo, parecía. "¿Aida?"

Aida no estaba planeando encontrarse con el mismo delincuente que antes era su compañero, su viejo amigo, así como tampoco con el chico llamado Matsuno-san que antes la había buscado. Pero al darse cuenta que del otro lado de la calle estaba platicando casualmente y parecía preocupado por una persona inválida, ella pensó en decir Hola al menos. "¿Qué estás haciendo aquí, Todo?" Preguntó. Le puso nerviosa ver al supuesto chico amable de hace tres semanas lucir como una persona completamente distinta, como un chico en el pináculo de su juventud pasar por su fase rebelde y vestirse de colores oscuros, pero aún no había perdido su amabilidad si era lo suficientemente bueno para ayudar a una persona que tenía dificultades para caminar.

Todo tuvo una idea. Mentalmente agradeció a Dios el tiempo perfecto. "Espera." Se giró en dirección al hombre infantil, quién aún lo veía con una amplia sonrisa. "Mi amiga trabaja en Sutabaa. Creo que ella puede ayudarte a llegar ahí, ¿No es así, Aida?"

"¿¡Eh?! Um…" Todo estaba viéndola con una expresión de súplica. ¿Estaba realmente preocupado? Ella se mordió el labio. Todo era violento y podría darle un hombro frío* o hacerle algo horrible en el que hablara, pero aquí estaba, aún preocupandose por un extraño que acababa de conocer. "Creo. Estará bien."

Todo suspiró aliviado. "Gracias…" Estaba sorprendido de que Aida estuviera de acuerdo con esto, ya que se había enojado con Sachiko y el gerente cuando reaccionó violentamente hace tres semanas. Él sabía que ella aún sospechaba de él, pero ella era lo suficientemente buena para ayudar a este chico a llegar a su destino. Se giró al otro. "Solo sigue a Aida hasta ahí y estarás bien. La próxima vez, dile a alguien que te acompañe a la ciudad, ¿Bien? Quiero decir…" Desvió la mirada. "Es peligroso por las noches, con todos estos matones alrededor." Sintió que Aida le envió una mirada juzgandolo. Por supuesto. Él era un matón. Que hipócrita, se dijo a sí mismo.

"¡Oh, no estoy asustado por eso!" Él sonrió. "Digo, tú eres uno, ¿No es así? ¡Y de verdad eres bueno!"

Parecía que la presencia de Todo era como la de una flor en el desierto. ¿Este chico sabía? ¿Y no había estado asustado? Antes de que pudiera decir cualquier cosa, el otro estornudó de nuevo, una manga cubrió su mano que parecía sostener el bastón. Todo no dudó en quitarse la chaqueta y ponerla alrededor de los hombros del otro. "Aquí. Tú necesitas esto más que yo."

"Pero como…"

"Estaré bien." Lo interrumpió. "Solo no te pierdas ni confíes en nadie más que vista como yo. No todos son buenos. No te preocupes por la chaqueta."

El otro asintió. "¡Muy bien, muy bien! Espera, ¡Tengo algo para ti!" Bajó el cierre de la bolsa que llevaba, tomando lo que parecía ser una tarjeta de presentación agarrandola con la mano cubierta por la manga. "No puedo agradecerte apropiadamente, pero cuando tengas tiempo libre, ¡Por favor visitanos para que pueda hacerlo!" Todo tomó la tarjeta y no se molestó en mirarla, diciéndose a sí mismo que lo haría después.

Aida sonrió un poco. Todo aún era amable. Tal vez Matsuno-san estaba poniéndolo en el camino correcto después de todo. Ella entonces vio su reloj. "Voy tarde…" Murmuró para sí. "Todo, me tengo que ir ahora. Me aseguraré de que llegue seguro, así que no te preocupes."

"¡Yay!" El otro se animó, provocando que más personas los vieran con confusión. Aida sudó mientras Todo sonreía con diversión. Este chico era divertido, incluso aunque no pudiera hablar apropiadamente, "¡Gracias, Aida-san! Oh, sí, ¿Cómo te llamas?" Se giró en dirección a Todo, aún sonriendo. Todo se preguntó si había algo que pudiera molestarlo. Entonces concluyó que nunca quería ver a un chico tan brillante como él así con el ceño fruncido. Eso no parecía estar bien.

"Mi nombre es Todo. Katsuna Todo." No entendía el punto de las presentaciones, viendo cómo probablemente nunca vería de nuevo a este chico por el resto de su vida. Pero el otro parecía feliz, así que no podía ignorarlo así. "¿Y tú?"

Parecía que su sonrisa brillaba más. "¡Qué buen nombre! ¡Todo! ¡Buen nombre, buen nombre! ¡Mi nombre es Hyushi!¡Suuji Jyushi!"

"Bien, Suuji-san." Aida al fin se unió. "Tenemos que irnos ahora, Todo." Ella le sonrió. "Cuidate, ¿Si?" Conociendo a las personas con las que se estaba asociando Todo recientemente, él no iba a dejar ir la mejor etapa de su vida. Aún. Esperaba que Matsuno-san pudiera cambiarlo a lo que solía ser. Con una inclinación de Aida, ella asistió a Jyushi para caminar con ella a Suteba, Jyushi animadamente le platicó cómo se había perdido y cómo su hermano mayor le había dicho cuatro veces que se pusiera la chaqueta.

Todo caminó en la dirección contraria, esperando que el día terminara. No pudo ayudar pero se sentía un poco orgulloso por haber ayudado a Jyushi, no iba a negarlo. Sin embargo, la culpabilidad de casi atacar a Kara aún permanecía, su mejor amigo y compañero de cuarto, aún tenía que comer con él. Checó su teléfono al mismo tiempo que chasqueaba la lengua cuando vio la hora. Iba una hora tarde. Mierda. Dayon iba a recibir de verdad muchas heridas graves en las que Todo no quería pensar. Algo más en lo qué pensar estaba bien.

Tomó la carta que le dio Jyushi, preguntandose en qué tipo de negocios trabajaría Jyushi. Pero tan pronto como vio el nombre de la compañía detuvo en seco sus pasos.

Corporación Bandera.


*La expresión hombro frío quiere decir que la podía tratar con frialdad.

Amigos, no puedo con Jyushi malito, me estaba partiendo el corazón, mi solecito ):