Capítulo 4: Cercanía
Cuando Lily termino el repelente de babosas carnívoras se dio cuenta de que era una chica increíble, era muy inteligente y decidida, sentía…era indescriptible. Como maestro era lo mejor de su día, ahora entendía a Snape cuando decía que deseaba algún día tener un alumno que sobresaliera más que los demás cabezas de chorlito, alguien decidido y enfocado al éxito. El repelente de babosas carnívoras era tan difícil de hacer como el felix felixis y un poco bastante oscuro en su producción, por eso la mayoría de los magos preferían comprarlo embotellado en el callejón nocturno, si Lily algún día cambiaba de opinión y decidía dedicarse a las pociones él mismo le daría trabajo en una de sus fábricas (sí, tenía fábricas de pociones, 12 en Reino Unido y sí, el repelente era uno de sus productos estrella).
La felicitó con un silencioso gesto aprobatorio con la cabeza y una sonrisa ladeada, aun así ella siempre invadía su espacio personal y le abrazó, siempre lo abrazaba cuando una poción le salía a la primera.
A veces no sabía cómo sentirse con eso, sabía que los Potter eran muy afectuosos porque Scorpius se había contagiado de eso tras lo de Delphi pero él sentía un calorcito extraño y especial provenir de Lily, era muy parecido a cuando Astoria le abrazaba. Inmediatamente se sintió triste y terminó devolviendo el abrazo de Lily quedándose así un par de minutos.
Tras la muerte de Astoria había momentos en los que se sentía terriblemente solo y frio, y sentía como si el resto de su vida fuera a ser de esa manera pero Lily le daba calor humano y eso le hacía sentir mejor, como si le diera una pequeña esperanza de que su vida fuera a estar bien de nuevo.
Mientras limpiaban el laboratorio de pociones Lily soltó un bufido de disgusto, algo no muy normal en ella.
— ¿Pasa algo?
— Es sólo qué faltan dos semanas para el baile y todavía no tengo que ponerme, no he encontrado nada que me quede bien en Hongsmeade y Thomas me está presionando porque quiere saber de qué color debe comprar los ramilletes.
— Ohhh…bueno porque no le mandas una lechuza a tu madre y que ella te busque un vestido. — Dijo no creyendo que de verdad no encuentre algo que le quede bien, era muy joven pero tenía mucho más cuerpo del que tiene su madre después de tres hijos, vamos que tres Ginny Potter apenas podrían hacer una teta copa B decente (su varita tenía más curvas sinceramente) y Lily era bueno…tenía lo suyo, no era que se fijara en esas cosas, no era de los que miraba a las alumnas, pero a pesar de su talla pequeña (Lily era terriblemente pequeña y delgada, le llegaba a la mitad del pecho y no debía pasar de los 43 o 45 kilos) tenía lo que los hombres denominaban cuerpo de instrumento musical, busto prominente, cintura pequeña, caderas anchas y trasero de durazno…Bien, tal vez su mirada se había desviado un poco a dónde no debía...¡Pero no era a propósito!
— Está en Peru haciendo cobertura de la copa latinoamericana de quidditch y papá aunque supiera elegir ropa decente, que no lo hace, está muy ocupado en el trabajo. —Draco la miró un poco.
— El sábado que viene llevaré a Scorpius y a Albus con mi sastre para que les hagan un traje para el baile, ¿Por qué no vienes con nosotros?
— ¿Ha conseguido hacer que asistan este año? — Preguntó ella con una sonrisa extraña, como si no acabara de creérselo.
— Les he sobornado. —Lily se rio.
— ¿Con qué?
— Les he dicho que les regalare un cromo de Merlín, edición especial.
— ¿El de borde de plata o el dorado?
— Tornasol, con autentico polvo de concha nácar.
— ¿La edición de 1737?
— Ajá. —Le sonrió al ver que incluso se sabía la fecha. Ella se llevó las manos a la cara para cubrir su mueca de sorpresa y envidia.
— No lo puedo creer, vale una fortuna. 35 doblones de oro por pieza. Sólo hay 16 en el mundo ¿Cómo es que usted tenía dos? — Ella estaba alucinada, cada doblón de oro valía 100 galeones.
— Por favor, yo gano cien doblones de oro por hora. En realidad, tenía los 16, pero el de Scorpius se quedará en casa, así que tendré 15 cuando le entregue el suyo a Albus. Y sí se casan, que es probable, el cromo volverá a la fortuna familiar.
— No me creo que los tenga todos, y nadie puede ganar tanto dinero solo por existir. —Draco soltó una carcajada, de hecho sí, sí podían.
— Pero es cierto.
— ¿Cómo los consiguió de todos modos?
— Mi tatarabuelo los coleccionaba, no era un mago muy gentil así que dudo que los hubiera obtenido de manera legal, pero los 16 cuentan con su certificado de autenticidad. Y sí, te lo creas o no, mi padre como actual cabeza de la familia gana 500 doblones de oro por hora, sólo por respirar e ir a partidos de Golf.
— ¿Partidos de Golf? ¿Ese Golf, el deporte de muggles?
— Claro, Lily, en verdad debes leer la historia de los Malfoy, sabrías que los Malfoy sacamos más de la mitad de nuestro dinero de negocios muggle.
Ella no sabía si creerle, pero aceptó ir a buscar el vestido con su hermano y los Malfoy. El profesor se acercó con uno de sus famosos libros de pociones prohibidas y se sentó a su lado para que lo ojearan juntos y así poder elegir la siguiente.
Mientras lo ojeaban Lily le echó una mirada a su profesor. No le gustaba hacerlo porque sentía que se quedaría embobada, era inevitable hacerlo. Draco Malfoy era muy expresivo, uno podía notar fácilmente cuando estaba tenso o cuando estaba alegre. Fruncía mucho el entrecejo y su amplia frente se había quedado marcada por ello, también tenía pequeñitas arrugas en las mejillas, como sí sonriera mucho, como en ese momento.
Las pociones de verdad le apasionaban, sus brillantes ojos grises tenían una chispa de diversión que ella no terminaba de creerse. Ella no pudo evitar sonreír sin venir a cuento, es que era imposible no hacerlo sí él se veía tan feliz y ella estaba feliz sólo por eso, aunque también se sentía cansada. Quería irse, darse un baño y acostarse sin cenar, habían estado ahí desde las cinco de la tarde y ya eran las 11 de la noche. Quizá se veían sólo tres veces a la semana y aunque oficialmente debían estar en el laboratorio 3 horas como máximo terminaban haciendo dos pociones diferentes o una poción muy complicada. Lo bueno era que Thomas estaba en el equipo de Quidditch y se mataba mucho haciendo deberes porque si no estaría siempre enojado de que ella le pusiera tanta atención a su servicio.
Bostezó y se recargó sin pensarlo en su profesor, quién al principio no lo notó, estaba demasiado encantado hablando de la poción de nochebuenas doradas, una poción alucinógena muy poderosa que daba visiones terribles, era dorada claro, pero al mezclase con la comida se camuflajeaba y podía dársela de comer a cualquiera sin que se diera cuenta. Inventada por una bruja sangre pura del siglo XV que buscaba vengarse de las infidelidades de su marido.
Al poco rato, Draco se dio cuenta de que había un peso extra en su brazo derecho y volteó a ver a Lily. Estaba dormida. Se fijó en su reloj y en este se veía que pasaban de las once, la chica debía estar frita de estar seis horas frente al caldero.
Pensó en moverla para despertarla pero en cuanto lo decidió se retractó sólo de ver su carita.
Todo en ella a excepción de sus enormes ojos verdes era pequeño, su nariz era diminuta y sus labios eran como pinceladas rosas con forma de corazón. Se rascó la cabeza, algo no muy Malfoy, ni muy maduro.
Debía buscarse una novia, porque se había dado cuenta de Lily era muy guapa, y podía hacer una larga lista de razones de porque no debía encontrarla guapa, no era normal, no para él, él no solía fijarse en el atractivo de las mujeres, no desde Astoria. Habían pasado ya algunos años, pero aún pensaba que era pronto, quizá nada serio, a ser posible con una muggle porque además de que una bruja jamás lo aceptaría con su pasado, podría poner esa barrera, así sabría dónde debía estar el límite, sabía que jamás se podría enamorar de una muggle, su padre le mataría además de que a él mismo le daba repelús la idea, y así tampoco tendría que presentársela a su hijo, pero estaba claro que era mejor buscarse a alguien para satisfacerse y mantener los ojos fuera de las alumnas, especialmente de Lily.
Movió un poco su hombro para despertarla pero ella sólo frotó su nariz en la túnica de Draco, como si buscara acomodarse.
— Lily…Señorita Potter. —Dijo fuerte con su mejor voz de profesor. Ella se sobresaltó y Draco se rio un poco.
— Señorita, debería irse a descasar, es de noche y pronto habrá toque de queda.
— ¿Qué? Sí, sí. —Volvió a bostezar. —Creo que dejaré el baño para mañana. Estoy cansadísima.
— Se nota. Vaya con cuidado, yo limpiaré todo esto.
— Gracias profesor.
Lily se acostó en la cama después de darse la ducha, al parecer la caminata de las mazmorras a la torre de Gryffindor le despejó bastante. Se mordió los labios mientras miraba hacia el techo.
La fascinación que tenía Lily por su profesor iba creciendo. Las reacciones se estaban haciendo más fuertes, cuando estaban juntos las rodillas le temblaban, las manos le sudaban y no podía dejar de mirarlo, aunque fuera sólo para mirar su bella, arrogante, ladeada y atroz sonrisa. Scorpius podía ser su vivo retrato pero no había heredado la sonrisa Malfoy, patentada seguramente para hacer que las mujeres cayeran a sus pies (Scorpius tenía a Albus, quizá por eso no la tenía, no la necesitaba).
Se decía a sí misma, constantemente, antes y después de sus clases o de sus servicios cosas como: Es demasiado mayor, podría ser tu padre, jamás funcionaría, eres demasiado inmadura, él ya pasó por mucho, amaba demasiado a su esposa, incluso su hijo es mayor que tú, te ves como un bebé. Es DRACO MALFOY.
Pero entonces le veía y él era amable, tan inteligente y tenía sonrisa fácil además de un humor negro muy acido, lo cual le encantaba, era lo que regularmente le gustaba de los Slytherin. Si no tan mayor, si no fuera un Malfoy, ESE Malfoy especialmente y si no estuviera total y absolutamente segura de que su profesor llevaba consigo toneladas de traumas de la guerra quizá tal vez no sería TAN raro...
Le lastimaba verlo así, solo, indefenso y ella quería protegerlo y eso hacía que se encariñara más con él. Eran cosas tan pequeñas que casi nadie notaba, incluso dudaba que Scorpius alguna vez se hubiera dado cuenta.
Durante ese corto periodo de tiempo en que estaba en servicio lo había encontrado completamente abstraído cerca de la cabaña de Hagrid, miraba hacia el bosque prohibido tanto que no se daba cuenta de que ella le espiaba. Su padre, que le había contado sobre la guerra años atrás, le dijo que era ahí por donde Draco y Snape huyeron con los demás mortifagos tras la muerte de Dumbledore.
Una tarde en la que habían quedado para recolectar hongos de capucha roja que necesitaban para una poción él tenía otra vez la mirada perdida en un punto, siempre el mismo. Cuando le puso la mano en el hombro él de un rápido movimiento le puso la varita en la garganta, sino supiera que Draco Malfoy era incapaz de herir a una mosca quizá se hubiera espantado, pero no pasó de una leve sorpresa compartida.
— Lo siento. Había dicho él. No sabía que eras tú.
— No hay problema. —Le respondió mostrando una cesta frente a él. —Fue mi culpa por no hacer ruido. Hora de la recolección de ingredientes. — Ella le tomó del brazo y él la siguió con una sonrisa tenue. Cada vez se hacían más íntimos.
Su profesor no se molestaba al ser tocado por ella así que Lily aprovechaba al máximo los derechos de su cercanía. Tomo la costumbre de que siempre que una poción le saliera bien a la primera ella le abrazaba, los primeros segundos se ponía rígido como un palo, pero después se ablandaba, y ella se dedicaba a oler su extraño aroma entre madera, manzana y lima. Esencias que graciosamente lo identificaba. A veces también olía a clavo, jengibre, canela y pimienta. Delicioso. Rígido, dulce, amargo y sobrio.
Sus mejillas se sonrojaron, su vientre se tornó cálido y ella cubrió su rostro con la almohada para ahogar un grito de emoción.
Wand: Jajaja la verdad es que a mi me dio felicidad de que Tessa se haya quedado con Jem, aunque tuvieran que pasar muchos, muchos años. No sé porqué pero los Herondale me irritan. Por otro lado me encanta Alec, Julian y Simon, son los mejores Parabatai del mundo. Sus compañeros pro otro lado son algo irritantes para mi.
Tienes razón, Scorbus es amor.
Y en cuanto a Lily y Draco, tienen su quimica, lo que pasa es que nacieron muy lejos uno de otro.
Tsuruga Lia1412:
No te preocupes por cosas que no han sucedido, lo unico que te puedo decir es que nadie se entera de lo de las pociones. XD
En cuanto a si tienen un crush, si lo tienen, la verdad es que cuando leí la obra de teatro fue así como...ok pasan cinco horas (que es mas o menos lo que dura la obra) construyendo una relación y al final tienen esa conversación estúpida sobre Rose y es que NO HAY NADA. No sé que tiene Scorpius pero no hay nada, la chica ni siquiera es agradable con él, es cruel y grosera y cada vez que él se acerca ella se va. Una cosa es tener un amor no correspondido y otro es ver cosas dónde no las hay. Puede que en el canon ellos sean heterosexuales con un lazo muy fuerte de brothers y así, pero definitivamente Scorpius y Rose no.
Crreo que serán aproximadamente 20 capítulos.
Christine C: Gracias por escribir. Espero que el siguiente capitulo te guste también.
