La noche del baile

parte 2

La verdad Lily no sabía a donde iban, nunca había estado por ese lado del colegio, era un borde que tenía varias jardineras y estatuas pero no había puertas ni ventanas por ese pasillo y se impresionó mucho cunado Draco se dirigió a uno de los muros. Era falso, al menos por un metro de ancho y dos de alto era falso pues había una puerta disimulada por un hechizo glamour.

Draco giró el pomo algo nervioso pero respiró profundo y abrió la puerta.

No sabía si calificar el lugar de medieval o de oriental, todo estaba muy bien equilibrado. Era exótico y aun así era elegante.

Se giró para buscar a su profesor que estaba quitándose la pesada túnica cerúlea dejando ver una sencilla camisa blanca y pantalones negros muy pegados. Para ser un señor de edad madura tenía el cuerpo de un jovencito. Delgado y fibroso.

Bueno, recordó haber visto varias veces a Lucius Malfoy en King´s cross o en callejón Diagón y al parecer no envejecían nada mal los Malfoy.

Draco le sonrió dulcemente después de colocar su túnica en una silla de madera rustica medieval y fue directo a ella para abrazarla y para besarla. Trató de alzarla un poco para llevarla a la cama y cuando llegaron a esta se tiraron sin hacer muchos movimientos bruscos, Lily por fin obtendría lo que quería pero no quería parecer una loca ansiosa.

Disfrutó del amor en cámara lenta. Draco acariciaba sus muslos mientras le comía la boca, jamás había conocido a un hombre al que le gustara tanto tocar y besar como a él, como si no se cansara nunca. Después besó solo su labio inferior y luego su barbilla. Sus manos se movían debajo del vestido y Lily casi brincó de impresión cuando los largos y fríos dedos de su amante se posaron justo sobre sus bragas, entre las piernas rozando el punto donde estaba su clítoris, estaban tan frías esas manos que pudo sentir perfectamente las puntas de sus dedos frotar esa zona caliente haciendo que se levantara debido. Increíble, hacía que se calentara con las manos hechas hielo.

En ese momento Draco empezó a besar su cuello y con su mano libre empezó a acariciar la espalda de la pelirroja, buscando la manera de desabrochar el ganchillo superior para poder bajar el cierre, mientras ella acariciaba su espalda.

Cuando al fin lo logró no quitó el vestido de tirón, era ajustado, solo lo bajó un poco para poder sacar sus hermosos y lechosos pechos de su encierro. Draco casi babeaba, desatendió el área de abajo para poder tocar a gusto ambos pechos cuyos pezones no solo estaban duros sino lo que seguía, estaban erguidos que casi estaba seguro que median 1 cm y medio de alto, tenían un color rojizo tan apetecible como el de los labios de su dueña. Se dedicó a tocarlos mientras ella continuaba con el trabajo olvidado de Malfoy, tocándose por debajo del vestido. Abriendo muy bien las piernas.

Draco volvió a besarla en el cuello y continúo bajando con besos bastante húmedos hasta llegar hasta el pezón derecho el cual besó, lamió y mordió para después abandonarlo y seguir con el otro, Lily se retorcía.

Se sentía muy bien ¿Por qué ni Thomas ni Daniel lo habían hecho así? Ambos eran tan torpes. Acarició el cabello de Draco mientras este se divertía con sus pechos y sintió los dedos de este jalar el vestido, quería deshacerse de él.

— Merlín Bendito, Draco vas a romperlo. —Dijo ella cuando Draco se levantó para tirar del vestido con fuerza, como no pudo sólo le sonrió de manera maliciosa cojiendo el vestido del corpiño y abrió la tela como si tal cosa.

— Te compraré otro. —Soltó el rubio de repente y tomó entonces también las pequeñas bragas y se las sacó de un solo movimiento.

Lily se sintió algo tímida, tal vez si él la hubiese mirado menos no se hubiera sentido así, pero es que tenía ojos de depredador y eso la hizo ruborizar.

Él bajo y tomó uno de sus pequeños pies, él se preguntó de que número calzaría…22 cm tal vez. Dios era tan pequeñita…comenzó a besar su dedo, luego la planta, pasando por el arco donde se entretuvo, el talón, el tobillo. Subiendo beso a beso hasta las rodillas, cambio de pierna pero para ir directamente hacia la parte interna de los muslos. Subiendo, subiendo hasta que llegó a la preciosa flor roja que estaba brillante, húmeda, y aromática sólo para él.

Lily iba a detenerlo. No quería que él hiciera eso pero fue muy tarde cuando comenzó a pasar la lengua por los labios, ahí él sintió una pequeña alarma. Esos labios estaban pequeñitos, ella había dicho que había estado con dos chicos antes. No debería estar así. Luego tragó tratando de volver a lo que hacía. Separándole bien las piernas para que ella no las cerrara y dejara ver toda su anatomía. Sí, definitivamente ahí era pequeño.

Trató de tranquilizarse pensando en que se debía a que todo en ella estaba hecho a una escala más pequeña. No porque fuera una niña, Pansy no estaba así a los 15 años definitivamente.

Siguió lamiendo y chupando todo esa pequeña flor mientras Lily se retorcía acariciando sus pechos. Introdujo un dedo para tantear el espacio y de paso darle placer a su chica y entonces cuando metió el segundo la alarma definitivamente saltó, apenas podía meter dos dedos, estaba bien que él era de manos grades y todo eso ¿Pero cómo iba a penetrarla si era tan estrecha? Iba a reventarla. Presionó hacia abajo varias veces con los dedos para dar la sensación de penetración y estirar bien los músculos después giró su mano para que las yemas de los dedos miraran hacia arriba, curveándolos ligeramente. Ella balanceaba sus caderas frente a su cara y él se sentía extasiado de tenerla literalmente en la punta de la lengua.

Hizo todo lo que pudo para hacer de esa primera vez algo inolvidable dedicándose 100 por ciento a darle placer a ella, que ya había dejado de hablar coherentemente ya bastante tiempo atrás.

Sonrió cuando ella trató de apartarlo pero él lo evitó, no se movería de ahí hasta que ella no se corriera y así sucedió, al parecer era de las que huía de su propio placer. Casi podría jurar que estaba llorando cuando alcanzó el orgasmo.

No le dio tregua.

Apenas se corrió subió lentamente por el abdomen hasta su cuello. Tenía los ojos entrecerrados y brillantes. Draco se colocó sobre de ella y Lily pasó sus manos por los amplios hombros del rubio.

Eres muy hermosa Lily. Ella sonrió pasándose a marcar el pecho del rubio al tiempo que él se armaba de valor para hundirse en esa pequeña raja. Le iba a doler hasta él.

Acomodó la cabeza, respiró y luego introdujo los primeros centímetros sujetando firmemente las caderas de la pequeña.

— Ahh mierda. —Gimió mientras Lily se arqueaba.

— Merlín.

— Lily, Merlín me estás matando. — Dijo él mientras intentaba avanzar más sintiéndose terrible por el dolor que le estaba causando a Lily. Ni siquiera la metió toda, se quedó quieto al saber que si llegaba hasta el fondo de la vagina podría ser doloroso para ella. Era algo que ni siquiera Astoria soportaba.

Se inclinó para besarle mientras ella frotaba insistente su clítoris con la mano y moviendo ligeramente las caderas pidiéndole que se moviera.

Él seguía pensando que no era buena idea, pero no era de cartón, él también sentía urgencia. Apenas se movía y Lily gemía perdiendo la compostura, sus labios vaginales se apretaban sin querer al tronco que los invadía, puliéndolo, dejándolo brillante, ella sentía que todo le daba vueltas y que abajo punzaba. Era delicioso. Estaba tan grueso y curveado hacia arriba, sentía que iba a desmayarse.

Draco estaba haciendo una exhibición de un autocontrol envidiable pero no lo aguantaría mucho. Tenía que ir más rápido pero ya. Comenzó a moverse más rápido sin dejar de sujetar las caderas de Lily y besándola de vez en cuando.

Lily seguía masturbándose, lo estaba haciendo como nunca, quería otro, otro bendito orgasmo. Lo quería, no había nada parecido, quería más, más y más.

No hacían falta palabras, él sabía lo que ella quería. La besó tiernamente y después le dio la vuelta dejándola en cuatro para quedar cara a su culo, comenzó a besar los labios vaginales de Lily y tras una pequeña nalgada se introdujo en ella nuevamente viendo como su pene se perdía en la pequeña entrada de carne húmeda y caliente y comenzó a penetrarla con tanta fuerza que ella no se pudo sostener sobre sus brazos dejando sólo su trasero en alto.

Ambos gemían como animales agonizantes. Draco nunca había sentido algo como eso y ella tampoco. Prácticamente vieron luces.

El rubio se derramó dentro de ella y ella se cerró dejándolo atrapado en sus entrañas. Cuando Draco se liberó se dejó caer junto a Lily que seguía cara a la almohada. Ella se dejó caer completamente y le miró con una sonrisa enorme, los ojos brillantes, y toda la cara, cuello y hombros en rojo.

— Eso fue… ¿Por qué diablos tardaste tanto en dármelo Draco? Eres…Wow.

Draco se rio y con estiró su brazo para atraerla hacia él.

— Lo siento, me siento un idiota ahora. — Ella le abrazó.

— Draco…—Se miraron a los ojos y supieron que estaban perdidos, perdidos en ese amor y los dos sabían cuáles eran las consecuencias.

No digas nada Lily, lo sé. No necesitaba que se lo dijera, él sabía que ella le amaba, él la amaba también, desde el momento en que la llevó a esa habitación tomó la decisión. Ella le pertenecería aún si tuviera que pasar sobre la autoridad de Potter y el ministerio. Se rio de sí mismo. Hubo una época oscura para los Malfoy antes de llegar a Gran Bretaña, una época cuando incluso tenían que robar a sus mujeres, huir para poder amarlas.

¿En qué mierda se había metido? Su padre iba a matarlo en cuanto supiera quién sería su nueva nuera. Su madre iba a mirarlo con decepción, como si fuera un inmoral y como si fuera un idiota. Ni siquiera quería pensar en la que se le iba a armar con su hijo, durante vacaciones había coqueteado con una mujer en China porque era muy guapa y eso le enfureció.

Suspiró y miró al techo.

— Lily, sé que es horrible, pero creo que tendrás que irte, tus compañeras de casa te están esperando.

— Con esta ropa seguro. — Se aferró a él.

— Vamos, puedo repararla. — Lo importante era continuar con su relación debajo del agua.

Ambos se levantaron más por fuerza que por ganas, se vistieron y Draco la acompañó hasta la torre de Gryffindor. Dándole un beso de despedida antes de llegar pues la torre estaba repleta de cuadros además de la señora gorda y cualquiera podía hablar si le veían.


¿Y? Debo admitir que los lemon no se me dan, hice lo mejor que pude.

Jajaja Draco pensando en qué dirá su familia y la verdad me imagino a Lucius en plan Mu-shu, "Deshonor, deshonor sobre toda tu familia, deshonrar a tu vaca" I think it is funny cuz la opinión de Lucius y Narcissa sigue siendo muy importante para él, no me acuerdo en que capitulo fue pero recuerdo que puse algo de que Lucius le había hecho daño con sus expectativas y él intentando seguir superarlas.

Respuestas a review:

Sparcklecullen: Jajaja sí, Draco es un amor, yo lo amó tanto. No te preocupes ya te puse lo que te impacientaba (golosa) igual no soy muy buena en los lemon pero espero que sea decente.