Las diferentes caras de Draco Malfoy pt1
Su hermano estaba hecho pedazos y ella no sabía muy bien cómo actuar al respecto, no quería ayuda, no quería nada salvo que le dejaran en paz.
Las cosas entre él y Scorpius habían estado tensas durante todo enero, para cuando llegó febrero parecía que su hermano había perdido toda esperanza de recuperar a su amigo- Si durmiendo en la misma habitación no habían podido subsanar su relación, casi que le gustaba el hecho de que no hubieran hecho el motivo de la pelea de conocimiento popular (aunque eso le volvía loca), al menos entre las otras casas, porque su hermano llevaba la culpabilidad tatuada en la cara y los chicos de Slytherin eran demasiado cuidadosos frente a los demás con lo que decían desde la época de la guerra. Al parecer el ser repudiados automáticamente por los otros estudiantes habían dado un sentimiento de unión entre miembros de la misma casa que los Hufflepuffs envidiaban. Tenían la política de perro no come perro y nuestros secretos son nuestros secretos y sólo en casos donde el odio salía por debajo de la piel entonces simio podía matar a simio, pero sin compañía, eran así de justos. Había visto chicos que salían de duelos por los pasillos muy mal parados.
Miró a su novio, sentado junto a Flitwick, bebiendo lo que parecía una copa de vino, pero probablemente era jugo de calabaza, a Draco no le gustaba beber, decía que un hombre que dirigía un negocio tan grande como el suyo no podía estar ebrio nunca, ya que incluso en las fiestas podía sacar adelante uno que otro negocio…si supiera las borracheras que se metía Scorpius (porque a él sí que le gustaba un montón y siempre le andaba robando vino a Lucius) cuando estaba en la madriguera o Valle de Godric, y que como dormían en la misma cama, siempre lo encontraba empiernado y abrazado a su hermano al día siguiente de la fiesta.
Merlín ¿Qué había pasado entre esos dos?
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Draco había tratado de hablar con Scorpius pero su hijo se cerró en banda, como si lo que hubiera pasado fuera de lo más vergonzoso. Draco ya sabía del asunto, pero su hijo tenía que hablar de ello para aclarar su mente, cuando te comes tus palabras acababas ahogándote. Eso lo sabía él bien.
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Lily se levantó en puntillas para agregar ajenjo a un caldero del número diez. Draco vio que no podía así que le quitó el frasco de las manos y lo agregó.
— En serio que Potter no te heredó nada útil.
— ¿Qué?
— Te hizo bajita y miope. Por lo menos Albus sacó la altura de su madre, bendito sea Merlín.
— Eres un maldito. —Se rió ella.
Draco la miró apoyando un codo sobre la mesa.
— ¿Qué pasa? —Cuando Draco la miraba así se ponía nerviosa.
— Te quiero mucho. — Dijo sin más.
Lily se sonrojó.
— ¿Por qué eres tan cursi? — Ella volvió a mirar sus ingredientes buscando el jengibre. Él se rio.
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— No tienes nada que temer Draco. —Dijo ella hablándole al aire. Draco estaba ahí por supuesto pero su mente estaba viajando muy lejos mientras caminaban en el bosque oscuro recogiendo ingredientes.
— No tengo miedo…es sólo qué…los mortifagos mataron a muchos desertores que…intentaron huir por los bosques la noche de la batalla de Hogwarts.
— ¿Por qué piensas en esas cosas? — Él se sentó en la raíz de un árbol y miró sus pies con fingido interés.
— No es como si me despertara queriendo recordar todas las cosas horribles que viví. ¿Crees que es fácil? Tu padre vio a sus amigos morir, pero murieron como héroes, haciendo algo para crear un mundo mejor. A mí me obligaban a ver como torturaban a gente inocente que ni siquiera podía defenderse, los vi asesinarlos, con la magia oscura si mueres de un Avada Kedavra se considera una muerte misericordiosa. Sólo te mueres. Lo demás…es sólo depravación. Han pasado tantos años y aún siento que lo viví ayer, camino por los pasillos y recuerdo perfectamente quienes murieron. Dios, incluso el comedor de invierno de mi casa está lleno de recuerdos, pensar que tengo que tomar ahí tres comidas al día cuando estoy en casa me estremece.
— ¿Por qué lo haces si te trae malos recuerdos?
— Porque es nuestra casa…sino lo hiciéramos sería como si Voldemort nos hubiera quitado algo más. El ganaría de nuevo, aún muerto, seguiría viviendo ahí.
Lily acarició a Draco, porque le parecía triste, lo que había dicho tenía sentido, pero también sonaba a que los Malfoy eran demasiado orgullosos. Podrían vivir en cualquier lado, pero estaban en ese lugar, porque era suyo y no iban a ceder.
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Draco llevaba varios intentos fallidos para saber qué fue lo que había pasado entre los chicos, al final, el que se lo dijo fue Albus.
Estaban ambos sentados en la mesa de la bibliteca mirándose largamente en un rincón muy alejado de la señorita Pince.
— ¿Entonces?
— Bueno, él no quiere ni verme…no le voy a obligar.
— ¿Lo dejarás estar? Así como así.
— Él ya me dijo que no, mas bien no me ha dicho nada, pero está implícito. No me tolera y me trata horrible.
— Eso está muy mal Albus, quiero ayudarlos. Siento que mi hijo está siendo un idiota, es obvio que siente algo por ti. No entiendo por qué huye de sus sentimientos, no me quiere decir nada, no habla conmigo.
— Pero puede que no haya sido más que amistad. Tal vez todo el mundo veía lo que quería ver. Además no tiene caso hablar nada. Le han comprado esa casa…desbaratando todos los planes que teníamos y yo…yo no perteneceré a este mundo por mucho tiempo. Es decir, ni siquiera podría llevar amigos a casa porque estaría rodeado de muggles y él de magos. No, no vale la pena.
— ¿Le has dicho? ¿Le has dicho lo que piensas hacer?
— Tenía pensado hacerlo, pero no creo que le importe demasiado…como dije, él no me toma en cuenta para nada. Está todo el tiempo con Alex.
— No me gusta ese tipo. Es demasiado…vamos que yo era un cabrón de niño pero él es peor. Además de que me corta su acento venezolano.
Albus sonrió.
— Yo nunca me creo lo que la gente dice de usted. Usted no es malo.
— No soy malo, pero solía ser un cabrón, te lo digo en serio.
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Lily estaba disgustada por la situación de su hermano y de nada sirvió confrontar a Scorpius en un pasillo solitario porque él simplemente la miró fríamente, la barrió con la mirada y después se fue, como sí no le hubiese dicho nada. Ella intentó detenerlo cogiéndolo de una manga de la túnica y él sólo tiró más fuerte llevándola casi al suelo. Era el problema de ser talla petit.
¿Cómo unos ojos que siempre habían sido tan dulces de pronto se volvían dos cubos de hielo?
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— No creo que debamos intervenir Lily. —Dijo mezclando el polvo de espinas de tiburón en la poción color purpura.
— ¿Por qué? ¿No ves que se están haciendo daño?
— Porque no quieren ayuda. Scorpius no escucha y Albus no cree que valga la pena.
— ¿Por qué eres tan frio? ¿No te importa que Albus ande caminando por ahí con el corazón hecho pedazos? ¿Sabes lo que Torres anda diciendo por ahí? Le está llamando maricón a sus espaldas. Pareciera que tienes la sangre congelada.
— Lo es Lily, aunque la palabra suene horrible, lo es y mientras Albus no deje que lo hiera todo estará bien. Las palabras solo tienen poder sobre nosotros si las escuchamos.
— ¿Y tú lo sabes por?
— Porque soy un mortifago, hijo de mortifagos, la gente creía que yo estaba criando al vástago de Voldemot. Y eso no me hería, hería a mi hijo y a mi esposa por supuesto, pero a mí me criaron para que no me importe. Lo siento si te parezco frio pero si querías dramas debiste haberte quedado con tu novio Hufflepuff, los Slytherin no somos así a menos de que saquemos algo de ello.
— Eres imposible Draco.
— Hago lo que puedo.
Ella estaba muy enojada, se sonrojó de rabia y azotó la puerta del laboratorio al salir.
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— Le llamaste frio.
— No debí de hacerlo, lo sé.
— Le dijiste que tenía la sangre congelada.
— ¡Tom! Por favor ya no me lo repitas. — El chico Hufflepuff se rio y se sentó a su lado.
— ¿Sabes que es lo peor? Que ahora sabe que eres una niña inmadura que no puede mantener su nariz fuera de los asuntos de otros. —Ella miró a su amigo herida pero éste sólo le regresaba una sonrisa. — Claro que no puede esperar otra cosa de ti, eres una quinceañera, con un padre con fama de ser un imprudente, y con un orgullo del tamaño del Reino Unido. Él no te querrá ahora, porque ha pasado una semana y no te has disculpado. Ha visto lo peor de ti. —Dijo con saña, echándole más sal a la herida. —Ha visto que aunque seas guapa no vale la pena, él necesita a alguien de su edad, con una educación mejor de la que pueden proporcionar un huérfano criado por muggles y una pobretona traidora de la sangre.
Ella le miró indignada y le empujó con tanta fuerza como pudo pero apenas le movió un poquito porque él era muy alto y atlético.
— ¿Cómo te atreves? — Espetó y él le abrazó, ella parecía un pequeño perrito chihuahua, toda temblorosa y enojada.
— Sólo ve y pídele disculpas, cuando se ama el orgullo sólo causa distancia. También creo que deberías trabajar en esas inseguridades tuyas, te has enojado porque crees que es cierto…él tiene razón cuando dice que las palabras sólo te destruyen cuando dejas que lo hagan, te sientes insegura porque crees que eres inferior. He visto cómo te mira, él no cree nada de eso, te está tomando en serio a pesar de sus diferencias, deberías darle un poco más de mérito. Es un hombre gentil.
Ella abrazó a su amigo, el único que le quedaba y se puso a llorar. Tenía tanto miedo de que Draco le rechazara.
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— Lo siento. —Dijo ella una noche entrando en la habitación de Draco.
— ¿Ya me hablas? — Dijo él desde la cama hojeando un viejo libro de pasta roja.
— Por favor Draco, sé que me equivoqué, no debí insultarte de esa manera, tu indiferencia me duele porque es mi hermano y es muy triste verlo así, pero sé que tú haces lo que puedes y que no quieres interferir ni tener problemas con tu hijo. Lo siento de verdad.
— Eres tú la que no me ha hablado en una semana.
— Por eso me estoy disculpando.
Draco suspiró.
— Ustedes las mujeres son increíbles aun siendo culpables se hacen las victimas…— Dejó el libro de lado y la pelirroja se arrojó a sus brazos. Él acomodó la barbilla en el cabello de su pelirroja. — Hagamos un trato…No hay que discutir por lo que hagan o dejen de hacer ¿vale? No dejemos que estas cosas nos afecten.
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— Se ha ido esta tarde. —Dijo ella mezclando una poción desintoxicante color rojo ladrillo a base de veneno de cobra.
— ¿Le has ido a despedir? —Preguntó el profesor haciendo anotaciones a su lado.
— Sí, parecía haber llorado un poco pero estaba tranquilo, me dio un abrazo y me dijo que me portara bien. Mamá estaba ahí pero papá le verá después del trabajo.
— Vale.
— ¿Y Scorpius?
— Bueno él…—Dejó las anotaciones de lado. —Él ganará la copa, estoy seguro.
— Eso oí.
— No se veía distraído en el juego, quizá no se lo dijo.
— Es un idiota. Los dos son idiotas.
— Lo sé, y es triste pero uno no puede evitarles los tropiezos a los hijos aunque duela ver como se equivocan. Ellos tienen que tomar sus propias decisiones y aceptar las consecuencias.
— Ya…
— Lily…
— Hmm…—Ella le dio la espalda buscando su piel de salamandra cortada en tiras de dos cm. Le enojaba que él fuera tan frio con esas cosas pero habían acordado no discutir por culpa de Albus y Scorpius.
— No voy a regresar a Hogwarts después del verano.
Ella dejó lo que estaba haciendo. Él apagó el caldero con la varita. Tenían que tener una conversación importante y no podían estar cuidando pociones. Arruinarían cualquiera de las dos cosas.
— ¿Por qué? —Ella susurró.
— Bueno, Scorpius ya va a graduarse, sólo le pedí permiso a mi padre por un año porque quería facilitarle las cosas a mi hijo en su año de EXTASIS, prepararse para el examen de admisión no es fácil, por eso pedí el trabajo en primer lugar, además la profesora Taylor volverá de su expedición en Sudán y querrá su puesto de vuelta. No hay razones para quedarme.
— ¿Y yo qué? — Ella le miró ofendida incapaz de creer lo que acababa de escuchar.
— Razones lógicas, razones que mi padre entienda, quiero decir. Tenemos demasiados negocios y mi padre ya no está en edad de llevarlos todos, sólo me dio este año porque la educación de Scorpius siempre ha sido su prioridad. Lo mío es estar al frente de las fábricas de pociones farmacéuticas y cosméticas.
— ¿Y uno que otro negocio de dudosa legalidad no?
— Esos también pero…—Él le sonrió. — Estaremos bien, yo iré a verte a Hongsmeade los fines de semana. Podremos vernos durante el verano como durante las vacaciones de navidad.
Ella comenzó a llorar. Draco tampoco estaba muy feliz además de que le destrozaba ver a su pelirroja de esa manera así que le abrazó.
— Lo siento…si pudiera quedarme lo haría, pero no soy libre de hacer lo que quiera, no mientras mi apellido sea Malfoy, tengo obligaciones que no pueden esperar.
— Pero ahora no podremos vernos, y menos ahora que ellos se odian.
— Sólo será hasta que cumplas 17, después podrás hacer lo que quieras. Podremos ser novios en público…un completo escándalo, pero por lo menos sería legal. —Él se rio pero Lily no estaba feliz con eso. Cualquier cosa podría pasar en dos años, él podría encontrar a otra mujer allá afuera, una que fuera de su edad, que fuera más hermosa o rica.
Los Slytherin eran conocidos por buscar matrimonios arreglados incluso entre viudos de edad madura, todo se trataba de perpetuar, en esos tiempos si bien no la pureza de la sangre, la cantidad de oro en la cámara del banco.
Le aterró la idea de perderlo.
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Draco miraba a su hijo desde la mesa de profesores, atentamente. Le vio reír, le vio bromear con esa basura de Torres a quien en más de una ocasión le había pillado metiéndose con los niños de tercero para abajo, vio cómo su hijo fruncía el ceño levemente y luego sonreía, como si se hubiera dado cuenta de que fruncir el ceño no era socialmente aceptado.
Cuando se terminó el desayuno y la gente comenzó a levantarse él se acercó a su hijo y le puso una mano en el hombro atrasándolo. La bola de chicos Quidditch y sus admiradores los miraron expectantes pero Scorpius les hizo un gesto con la mano para que se fueran. Su padre tenía en la cara una sonrisa extraña.
— ¿Por qué te sientas junto a él si no le aguantas? — Dijo con reproche.
Su hijo se estremeció.
— No tiene que caerme bien, sólo tengo que acostumbrarme, a ustedes no les agradan los Lovegood y tú financiaste la expedición al Amazonas de los Scamander.
— Los Scamander son gente importante y los Lovegood queriéndolo o no también. Pero Torres es basura.
— La familia de Torres tiene una empresa de importación de ingredientes de Sudamérica.
— Son más importantes los Blackqueen en ese rubro. Ellos y los Mitenz abarcan América del norte también.
— ¿Y piensas casarte con Rebeca Blackqueen? —Dijo refiriéndose a la hermana mayor de Clarissa Blackqueen. Tenía 28 años y era guapa con bastantes sesos, sus padres le estaban buscando marido desde hace una década pero eran intentos fallidos pero lo que le sacaba de quicio era que desde que había muerto su madre los Blackqueen pensaran que su padre era una opción.
— ¡¿Qué?! No, es Lesbiana. —Dijo como si le hubiesen dicho algo ofensivo pero luego de ver como Scorpius frunció el ceño y abrió la boca para decir algo pero la cerró, supo que había metido la pata. — No es como si fuera malo ser homosexual Scorpius, no me malinterpretes, pero la gente debe casarse por amor, simplemente eso.
— ¿Y eso a mí que me interesa? — Dijo molesto quitándose la mano de encima de su padre y yéndose rápido a clase.
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— ¿Qué? ¿No estás feliz? —Preguntó Draco espolvoreando albaca en una poción nutrimental.
Scorpius a su lado miraba a su habilidoso padre desde el banquillo. Tenía un papel en las manos. Le habían aceptado en la facultad de derecho mágico y se le había otorgado una beca por excelencia académica.
— ¿Crees que me disculpe? —Draco volteó a verlo extrañado, estaban hablando de la facultad y su hijo le miró con unos ojos tan vulnerables que no pudo evitar pensar lo mejor era apagar el caldero. Hablaba de Albus, por supuesto que hablaba de Albus.
Draco se acercó para abrazar a su hijo quien empezó a llorar reclamando a su padre. Parecía un bebé.
— Tal vez puedas ir a verle a su casa cuando acaben las clases, ya casi te gradúas. No te preocupes, él te escuchará al menos. No es un muchacho cruel.
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Draco se introdujo en el carruaje para despedir a su novia, precisamente aprovechando que su hijo no había llegado, pero después de unos minutos se preocupó, su hijo no llegaba. Tuvo que dejar ir a su chica sola para ir a buscar a su atolondrado hijo. Le prometió a Lily que se verían durante el verano, que esperara su lechuza.
Definitivamente no se esperaba lo que se iba a encontrar en la habitación de su hijo.
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*Lo que le sucedió a Scorpius se menciona en la sig parte del cap, pero los hechos están en Loving Albus, por si se quieren pasear por ahí en el capítulo 6 pero no os lo recomiendo si no les gusta el tema del morbo.
