Dirty Little Secret, Dirty Little Lies

Su madre siempre le había dicho que las dos decisiones más difíciles en su vida habían sido la de casarse con su padre y al tener a James.

Lo primero fue porque era el chico que vivió. A causa de la guerra ambos habían vivido rápido, crecido deprisa. La angustia de no saber si vivirían al día siguiente había hecho meollos en ellos y de repente ser libres les hizo difícil ver las cosas con claridad.

¿Y si iban muy a prisa?

¿Y sí él sólo estaba confundiendo el amor fraternal con el romántico?

¿Y si eran muy jóvenes?

¿Y si no duraba para siempre?

Esas preguntas que su madre se había hecho porque el modelo familiar que ella tenia era muy estable e incluso romántico pues los abuelos Weasley eran un matrimonio encantador de esos que durarían hasta la muerte de alguno de los dos, pero él no era igual.

Harry, su padre, era un chico que no tenía familia alguna, nada que perder y ningún pensamiento para el futuro pues ni siquiera había pensando en que sobreviviría a la guerra. Y al terminarla se convirtió en un héroe obligado al que todo tipo de mujeres se le acercaban.

Un héroe joven, rico y buen mozo pudo haber elegido a cualquiera y sin embargo la había elegido a ella. A Ginny Weasley.

Había dejado que pasaran un par de años, que Ginny se graduara y después la hizo su esposa aunque no vivían juntos y se le sumaba el que casi no se veían a causa de la academia de Aurores y los entrenamientos con las Harpías de Hollyhead en otra ciudad, equipo que la fichó saliendo del colegio.

Había sido un accidente, igual que el suyo. No habían planeado, ni siquiera platicado sobre tener hijos. Su padre estaba empezando desde abajo en el departamento de Aurores y su madre estaba en su mejor momento, llevaba dos años siendo titular y había ganado un torneo muy importante pero el quidditch no era el mejor deporte para practicar durante el embarazo.

Pronto se vio en la forzada situación de tomar una decisión.

Tener a su hijo o ser una profesional.

No necesitaba trabajar, Harry se lo daba todo, y él quería al niño. Quería una familia.

¿Pero y donde quedaba ella? ¿Dónde quedaba Ginebra Weasley? Ganadora del premio a la mejor cazadora y jugadora revelación. ¿Dónde quedaban sus sueños de ser capitana? Era el destino, su nombre empezaba con G, como el de todas las anteriores capitanas ¿Dónde quedaban sus sueños de ser fichada para el equipo nacional? ¿Y él mundial? ¿Y todo su esfuerzo? ¿Dónde iban a quedar la sangre, el sudor, el tiempo y las lágrimas que había invertido en su carrera?

Antes sólo se lo había figurado ¿Qué hubiera sentido yo si me hubiera pasado?

Y ahora que lo sentía realmente Lily no supo cómo su madre pudo soportarlo. Cómo tuvo el valor de renunciar a tantas cosas por amor. Por amor a su padre, a James y a su familia.

Lo había descubierto hacía ya cuatro días y ella había dejado de asistir a clases alegando que estaba enferma. Los maestros se habían preocupado y la habían enviado a la enfermería pero ella prefirió encerrarse a pensar.

Ella quería a ese bebé, pero no sabía si sería capaz de dejarlo todo por él, y es que nunca se había visto algo así antes, una embarazada en Hogwarts. No sólo era una vergüenza, era que los bebés no podían permanecer en ese lugar, sólo los niños que han cumplido once años. Así que no podría terminar los estudios, no se imaginaba dejando a su bebé con sus padres (en dado caso que ellos quisieran saber algo de ese bebé) mientras ella seguía haciendo felizmente su vida de internado. Y si Draco se hacía cargo del niño eso significaría que tendrían que casarse y eso implicaría que ella no podría hacer una profesión. Las esposas de los hombres sangre pura de dinero no trabajaban, eso estaba mal visto.

¿Y si abortaba a ese bebé?

Todo sería mucho más fácil y sólo Tom lo sabría.

¿Pero y si se arrepentía?

Ahora era un problema ¿Pero si ella quería al bebé más de lo que pensaba y deshacía de él?

Ya no podría recuperarlo.

Sería matar a un bebé.

A su bebé.

Al bebé de Draco…

Si Draco no la amaba lo suficiente, si para él, que era un hombre maduro que ya había hecho su vida una vez no la amaba lo suficiente para quedarse con ella…aún así ella podría tener algo de él para siempre.

Era estúpida y lo sabía.

Draco era su primer amor. Y dejando de lado las historias de amor de su familia (apresuradas por la guerra) la realidad era que los primeros amores no duraban. Puede que ella fantaseara y deseara que Draco estuviese con ella toda la vida, pero sabía que las posibilidades eran bajas.

Podía ser estúpida pero no idiota.

Por qué él es un adulto.

Él tiene una familia hecha.

Tiene una imagen que cuidar.

Tiene un honor familiar que proteger.

Tiene que evitar meterse en Azkaban, maldita sea.

Lily comenzó a comerse las uñas.

o-o-o-o-o

— Tu brazo está perfecto. — Dijo Draco revisando el brazo de Theo. Tenía toda su cara nerd que tanto le daba risa a Theo. Estaban a punto de salir a buscar el embarque que traía a su pegaso.

— La peor parte fue el crecimiento de los huesos ¿sabes? Creí que como son la estructura se formarían primero.

— ¿Y tener huesos sin piel ni nada...? Eso sería imposible o derivaría en por lo menos 10 infecciones que yo sepa, además los huesos producen la sangre…es imposible. Primero se forma el exterior, es como si fueras un bebé. Así se forman los bebés. Primero la bolsa y luego todo lo demás.

Theo se rió.

— Olvidé que hablaba con un medimago frustrado.

— Podría sacarme la carrera si tuviera más tiempo.

— ¿Otra?

— Me gusta estudiar. —Dijo sonriendo. —Me mantiene ocupado mientras mi dinero se hace más dinero.

Theo volteó los ojos.

— Olvidé que hablaba con el rey Midas.

—Últimamente olvidas muchas cosas y estoy seguro de que no te corté parte del cerebro. —Dijo guardando su varita.— Vamos a ver a mi bebé pegaso.— Theo sonrió.

— Te va a encantar. Cuando crezca va a poder subirse hasta Greg. Por cierto ¿Ya les mandaste una lechuza a Pansy y a Blaise? Sobre lo de Chima…

— Fue lo primero que hice…llegan en unos días, apenas la noche antes de que llegué ella de Sudáfrica. Sólo se quedará un par de semanas mientras se pone de acuerdo con la organizadora y la familia de su marido. Pero no creo que tenga ni voz ni voto. Ya sabes como es…

— Esa parte tan Malfoy de hacer lo que quiere…hace a tu prima sexy.

— Calla. —Dijo caminado hacia la entrada de la mansión Nott. La solitaria y oscura mansión Nott.

— Tu mamá no sabe que con ella te diste tus primeros besos ¿Verdad?

— No puedes amenazarme con eso. Tengo mucho en mi defensa. Éramos unos mocosos, estábamos bebidos y no hice nada que un Malfoy nunca hubiese hecho con alguna de sus primas. —Dijo Draco entre risas. — De hecho soy de los pocos Malfoy y de los pocos Black que no ha tenido descendientes con sus primos hermanos.

— En parte creo que es porque eres el ultimo descendiente de las dos dinastías. Por lo menos de la parte Black, esa dinastía morirá en cuanto lo hagan tu madre, tu tía y tú mismo. La pureza en la sangre de Scorpius no es tanta como la tuya.

Draco miró a Theo.

—Theo…De amigo a amigo ¿Te arrepientes de que tus hijos no sean sangre pura?

Theo miró de vuelta a Draco.

—No lo sé…es decir…Esa parte está ahí, siempre lo estará, así me educó mi padre pero…no los odio…amo a su madre y los amo a ellos…no sé, pude haber tenido hijos con alguna bruja…sólo para mantener mi apellido y posición, pero dudo que me hubiese...esa bruja no sería Belle…y mis niños no serían Ana y Fer…tal vez los amaría supongo, no lo sé…Es difícil arrepentirse cuando les amas, pero también es difícil saber…que ayudaste a derrumbar todo en lo que tu familia creía.

— Yo a veces…me gustaría haber tenido a Scorpius con otra mujer…

Theo lo miró extrañado.

— No me malinterpretes, le quiero como es y también amé a su madre con locura…pero su nacimiento fue una moneda echada al aire…pudo haber nacido diferente…como ya sabes, retrasado o enfermizo y condenarlo a una muerte prematura. La sangre de los Greengrass es problemática, es decir, la sangre Black es bastante problemática por sí sola, muchos nacían con locura debido a la endogamia, pero la sangre de Astoria está llena de enfermedades y debilidades genéticas por sí misma. Si él tiene hijos algún día puede que pase estas debilidades a sus descendientes y ver a un hijo enfermo no es algo que le desee a nadie.

—Bien mirado creo que esa es una de las cosas por las que podemos estar agradecidos, tal vez tu esposa no tenía la sangre adecuada y puede que Belle no sea una bruja…pero ellos están sanos. Eso es lo único que importa…ahora, vamos a ver a tu maldita cría de pegaso, ya quiero ver tu cara.

o-o-o-o-o

Lily no podía permanecer más tiempo encerrada. Sabía que estaba en la cuerda floja. Tom le había dicho que McGonagall estaba a nada de llamar a sus padres pero es que si antes de resultaba difícil levantarse ahora lo hacía sólo para pasar un buen rato vomitando en el retrete.

Dejó definitivamente el servicio en pociones. Y Tom le ayudaba a recoger ingredientes en el bosque o a robarlos para hacer pociones para las nauseas matutinas.

Había decidido tener al niño.

Lo que no sabía era cuando decírselo a sus padres.

Tenía claro que a Draco se lo tenía que decir el día de la excursión a Hongsmeade. Aún si Draco no lo quería ella sí, pero necesitaba hablar con sus padres, necesitaba decirles que había cometido un error, y que los necesitaba.

Gracias a Tom no le faltaban apuntes así que sus clases, después de ciertas miradas incomodas por parte de compañeros y profesores todo continuó con normalidad, pues iba estudiada.

o-o-o-o-o

Fin de semana.

Pansy jugaba con sus gemelos y la hermosa y blanca cría de pegaso. La llamaron Tami.

Blaise estaba tomando vino rosado "Geraldine" (llamado así por la madre de Pansy) con Theo en el balcón mientras hablaban de política internacional.

Los hijos de Greg estaban correteando con los de Theo y las madres de ambos pares de niños estaban platicando sobre jardinería sentadas en un juego de jardín.

Draco y Greg por su parte hacían capitulación de los eventos sociales a los que debían asistir ese mes y además de agendar la revisión de contabilidad del trimestre. Greg no tenía mucho por sí solo, después de la guerra todo se reducía a su bar pero los negocios de la familia Bulstrode eran abundantes y tenía que manejarlos bien para evitar problemas con su esposa y sus suegros. Era curioso pero los negocios de todos estaban entremezclados.

Greg tenía invertido en la imprenta de Theo, donde Blaise y Draco publicaban textos especializados de medimagia experimental y magia negra respectivamente, además parte de la fortuna Bulstrode se utilizaba para garantizar la distribución (dícese de hacer los sobornos a la gente adecuada) de los objetos diversos con los que traficaba el castaño dejándole un buen margen de ganancias al grandulón.

Después estaba grupo Malfoy, que tenía las narices en todo. Desde subastas millonarias de objetos oscuros y antiguos (cosa de la que últimamente se ocupaba Lucius), y además consumían ingredientes (igual que lo anterior, traficado por Theo) para hacer pociones prohibidas fabricadas en las más oscuras sombras y que por lo tanto valían una fortuna.

Pero no todo era oscuro, también estaban sus negocios legales, los muggles por supuesto donde no paraban de ganar dinero gracias a una compañía cervecera Belga que había adquirido la familia en los años 50, una fábrica de chocolates suizos llamados "Lucy" y sus acciones en coca-cola un veneno legalizado más poderoso que cualquier otra adicción muggle, la más difícil de dejar; en el lado mágico estaban las boticas, las fábricas de pociones, los bienes raíces, el turismo, y la embotelladora de jugos naturales que también producía Drapple para ambos mundos, un producto estrella y por supuesto, la distribucíon mundial del vino producido en los viñedos ParkMalf.

Disfrutaron esa tarde como nunca.

Al día siguiente llegó Chimamanda y todo fue un caos.

Un caos del bueno.

Empezando porque su prima casi tumba a su padre tratando de saludarlo.

Los Malfoy de sudafrica, al contrario que los Malfoy ingleses y los sudafricanos en general eran muy afectuosos. Tenían una estirpe joven, Chimamanda (y por lo tanto Draco también) tenía muchos primos pero ella era la heredera de la rama principal Sudafricana y por lo tanto del lugar más importante en el consejo de Malfoy Dorp, una ciudadela en lo profundo de las montañas sudafricanas oculta con hechizos de todo tipo a la que sólo pueden acceder magos, ni siquiera los squibs pueden entrar.

No era como en Gran Bretaña en la que él podía quitar las defensas de Malfoy Manor para dejar entrar muggles como Belle, a Malfoy Dorp ni siquiera podrían verla, era un fidelius de la magnitud del que tenía Hogwarts.

Malfoy Dorp había sido construida por el matrimonio de dos primos hermanos Malfoy, el hombre, Jacob Malfoy había nacido en Reino Unido, fue el tercer Malfoy en nacer en territorio Británico y Angelique Malfoy la hermana mayor de Alice Malfoy, la ultima suicida de la familia.

Ambos habían viajado porque Angelique había escuchado de la exótica fauna del país, además del bajo costo de esclavos humanos negros.

No era un lugar que ha Jacob le gustara mucho, pero lo cierto es que lo barato de los esclavos, de la tierra y del fácil acceso a minas de diamantes le atrajeron lo suficiente. Comenzó la construcción de una finca y todo iba como la seda hasta que se dio cuenta de que uno de sus esclavos muggles era en realidad mago. Y no solo un mago, hablando con él supo que venía de una larga familia de magos. Le habían atrapado mientras recolectaba comida y Jacob, escandalizado por el hecho de que unos muggles hubiesen esclavizado un mago comenzó la construcción de casas que actualmente la gente denominaría departamentos para que viviesen sólo magos. Él protegería a todos los magos de sudafrica de los esclavistas, pasaron 31 años antes de que la ciudadela estuviese terminada.

Llena de altos edificios, dos colegios, un plaza principal, tres plazas pequeñas, dos mercados, oficinas de gobierno y unas cuantas casas palaciegas, se levantó una muralla de 3 metros de espesor con una altura de 30 metros y así quedó oficialmente terminada Malfoy Dorp.

Su población era de en ese entonces era de 200 magos, en la actualidad tenía alrededor de 5000 magos con una graciosa gama de colores de piel, pues solo algunos eran blancos, otros eran negros, pero la mayoría eran de un color chocolate claro debido al mestizaje, incluso tenían cinco por ciento de población albina.

Chimamanda era una estrella de rock en Malfoy Dorp, o al menos lo era en el campo de las pociones, no sólo portaba el apellido de los fundadores sino que había hecho crecer la industria de la importación y exportación de ingredientes y pociones terminadas, de ahí que ambas familias tuvieran más contacto que con las del resto de Malfoys de mundo que se dedicaban a cosas como bienes raíces y mueblerías.

Chima era muy diferente a él físicamente. Tenía la piel color chocolate claro, era delgada y muy alta, con los labios gruesos, ojos grandes y pómulos alzados, cosas heredadas de sus ancestros negros, pero al igual que el 80 % de los Malfoy del mundo, tenía dos sellos distintivos genéticos. El liso cabello rubio casi blanco y los ojos grises. Eso la hacía muy exótica y de adolescentes había llamado la atención de Draco y de todos sus amiguitos. Draco estaba seguro de que por lo menos Theo y Blaise se la habían jalado pensando en ella y lo cierto es que a la edad de 13 años le había pedido a sus padres que lo comprometieran con ella.

No era algo extraordinario, que fueran primos no importaba mucho, a fin de cuentas eran primos lejanos (y no es como si a Narcissa le importara mucho el asunto del incesto) pero Lucius le dijo que eso no era posible ya que ambos heredarían el liderazgo de su familia en sus respectivos países, sí se casaran alguno de los dos tendría que dejar su país de origen para irse a vivir con el otro y eso no era posible porque dejarían sin heredero a la otra rama de la familia.

De hecho, Chimamanda se iba a casar con su pareja desde hacía ya 11 años porque él había cedido en renunciar a su apellido, fue más bien que no había tenido opción, Chimamanda quería tener hijos y como Malfoy, no podía tener hijos fuera del matrimonio, sí él no cedía a renunciar a su apellido ella buscaría a un hombre que sí lo hiciera.

Chima llenó a su tío de besos y después casi rompe a Narcissa a la mitad con un abrazo de oso levantándola incluso. Sin embargo su madre no se quejó, ella quería mucho a Chima, sino fuera por el asunto de cabezas de familia a Narcissa le hubiese encantado tenerla por nuera.

Fuerte, sana, vivaz, inteligente y heredera de un puesto importante.

Era perfecta.

La invitaron a ella y a toda su comitiva de doncellas de compañía a la mesa y la muy loca se la pasó coqueteando con Theo para disgusto de Belle, a quién Chimamanda no le dirigió la palabra. Si los Malfoy ingleses eran considerados supremacistas es porque no habían conocido a los Malfoy sudafricanos. Pero al menos se comportó y no la mandó ejecutar por entrar a Malfoy Manor, había estudiado en Suiza con Blaise, y estuvo presente en "el ablandamiento" obligado de las creencias familiares de los Malfoy ingleses. Por lo menos les respetaba y no les llamaba traidores de la sangre como sí lo habían hecho sus contrapartes Suecas.

Cuando las festividades cesaron y la familia de Theo y de Greg regresaron a casa Draco fue a ducharse, le escribió una carta a Lily y se fue botella de Drapple en mano a buscar a Blaise y a Pansy, quienes se quedaban de nuevo en Malfoy Manor.

Los encontró en uno de los balcones de la ala este. Estaban mirando las estrellas, con telescopio incluido, eso quería decir que estaban revisando la oportunidades de negocios. Pansy quería abrir un nuevo viñedo en Chile y quería estar segura de sus inversiones.

Abrazó a Pansy por detrás dándole un beso en la mejilla haciendo que Blaise volteara los ojos.

—Ha sido un buen día. —Dijo para besar nuevamente la mejilla de su mejor amiga.

—Creo que Chima no podía creer que estaba sentada en la misma mesa que Belle. —Se rió Pansy.

—Bueno, ella ya sabía que Belle estaba aquí, me ha parecido que lo manejó bien, por lo menos mejor de lo que lo manejamos nosotros al principio. Es una chica educada, seguro cuando la conozca más hasta le cae bien.— Zabini puso su mejor tono de voz de la razón.

—Eso espero Blaise.— Dijo Draco.

Entonces él y Pansy entraron en una acalorada discusión sobre si abrir el viñedo en Chile o en Francia, dónde él tendría que tomar la responsabilidad.

— Según las estrellas, en Chile produciríamos más pero en Francia tendríamos más prestigio. — Le dijo Pansy.

Blaise se fue temprano a dormir y ellos discutieron negocios hasta eso de la una y media de la mañana. Cuando terminaron Draco la acompañó a su habitación y se dirigía a la suya misma recordó que había olvidado renovar el hechizo de cocción del "Asunto Theo" así que se dirigió a las antiguas mazmorras, cuando vio a Chima parada frente a su laboratorio se le paró el corazón.

—Chima...—Se le escapó de los labios haciendo que la mujer, en bata le mirara.

—¿Me dejarás entrar a ver? Nunca había sentido algo cómo esto. ¿Qué es lo que estás haciendo ahí adentro? Has reforzado las barreras para que él ministerio no pueda detectar la actividad mágica del lugar, algo parecido a las cajas Ugandesas, y desde dentro la puerta del laboratorio resuma de magia negra e interdimensional. ¿Quieres traer a algún demonio a la tierra?

—Nada de eso...es un favor para Theo. Voy a traer de vuelta a su madre. — Dijo caminando hacia ella y sacando las llaves para abrir la puerta de las mazmorras. Dejó pasar a Chima y fueron directo al caldero que ya tenía las flamas un poco bajas. Draco renovó el hechizo del caldero y su prima revisó el contenido.

Estaba lleno de un liquido negro y parecía tener varias plantas dentro. Olía como a canela, manzanilla y anís.

— Huele bien. — Chima sonrió. — Huele a algo que me comería. — Draco se rió, era justo lo que había dicho Greg.

— Originalmente la poción lleva hierbabuena, clavos, pimienta y flores nocturnas. Conforme pasa el tiempo el agua se va evaporando y el caldero se rellena gradualmente con otros ingredientes, en esta etapa de la poción lleva manzanilla, canela y anís, eso es lo que debes estar oliendo.

— Pero también hay un olor como amargo y ferroso.

— Es el olor de la carne y la sangre, se están generando.

— ¿En cuanto tiempo estará lista?

— Poco más de dos meses. —Le dijo.

—Draco..—.Su prima lo miró a la cara. — ¿Has pensado en documentar esto?

— Lo he hecho, serán cinco copias, una se quedará aquí en Malfoy Manor, otra en Nott Manor, la tercera se la llevarán Parkinson a California, la cuarta en Mansión Goyle y la otra en Gringots. — Chimamanda asintió.

— Me imagino que Parkinson se la llevará a espaldas de Zabini.— Draco asintió.

— Aunque técnicamente todavía no le digo.

— Se dará cuenta, si yo pude sentirlo ella lo hará, ella es la experta en barreras. Bien, esto definitivamente lo escribiré en "El Libro".

"El Libro" eran en realidad varios tomos de libros.

Chimamanda había asumido la cabeza de su familia cinco años atrás y un nuevo libro le fue entregado, en cada libro se escribían los grandes secretos de la familia, secretos que sólo las cabezas de familia debían saber, los libros se ponían al ojo publico (es decir en las bibliotecas de las mansiones Malfoy) 50 años después de la muerte del autor. Tenían inventario completo de transacciones que tuvieran que ver con objetos mágicos y propiedades, también poseían los nombres de todos los hijos, nietos o bisnietos que el autor llegara a conocer, los libros tenían también hechizos y pociones o referencias a libros de texto que tuvieran hechizos y pociones que la familia pudiera utilizar en el futuro, para defenderse, matar o morir. Si Chima le preguntaba por copias era para documentarlo en su libro, sí alguna vez se ofrecía, cualquier Malfoy sudafricano podría solicitar al Malfoy inglés en turno revisar los textos originales de la biblioteca de la Malfoy Manor para estudiarlo. Si se llegara el caso de que la mansión fuese destruida po razón, aún quedarían las otras y al ser Malfoy el autor y Malfoy el solicitante, las familias guardianas del texto no tendrán de otra que obedecer al honor familiar y prestarlos, eso sí, bajo excesiva supervisión.

Draco, al ser de carácter estudioso había comenzado a redactar una lista de cosas que incluir en su libro, pues había creado infinidad de hechizos y pociones durante el tiempo en que intentó salvar a Astoria de la muerte, pero aún así no había obtenido su propio libro y no lo quería para nada, de verdad, porque para eso su padre tendría que morir y mejor así. A él le gustaba que su padre se enterara de las cosas por su boca.

Unas cuantas explicaciones más y ambos partieron a las plantas superiores para, por fin, echarse a dormir.

o-o-o-o-o

Después de una tensa cena en Malfoy Manor, Theo cedió y dejó que Belle pusiera una pelicula en la habitación. Diario de una pasión. El título le dio repelús. No le gustaban las cosas de romance, pero bueno, después de que la descarada de Chima se le insinuara durante la cena no tenía opción. A mitad de la película ella también pareció aburrida así que mejor decidió meter la mano en la pijama de su esposo.

— Oye...espera, estoy viendo la película. — Dijo él riéndose. Pero Belle le desabrochó los botones la parte superior de la pijama.

— Cierra la boca Theo, porque Pansy y la tal Chima te tocaron más durante la cena que yo toda la semana. — Entonces se la quitó, la camisa de la pijama y no pudo evitar reparar en una línea rosada en su hombro, que de hecho, daba la la vuelta completa, como si hubiesen intentado cortarle el brazo o algo así.

— ¿Y eso? — Dijo ya sin ganas de hacer el amor.— ¿Qué te pasó Theo?

— ¿Qué? — Theo vio su hombro. — Ahh sí. Lo siento, un experimento de Draco. No te preocupes, estoy bien, no duele sólo que le falta curar del todo, pronto la cicatriz no se verá.

— ¿Por qué te hizo eso?

— Ya te dije que no es nada.

— ¿De verdad Draco hizo esto? No te estarás metiendo en problemas otra vez. — Estaba asustada, ella sabía que los negocios de Theo no eran precisamente legales, pero años atrás le habían encarcelado unos meses por tener un artefacto del señor Malfoy en sus manos, algo en lo que Draco y Theo habían estado trabajando, ni siquiera era un versión terminada, era un prototipo y le llevaron preso. Draco, quién tenía el aparato terminado y hecho de oro, quién además, tenía los planos, no fue a la cárcel, pero al menos tuvo la decencia de sacar a Theo de prisión.

Ella no había podido hacer nada. Su hija se había enterado por medio de los periódicos que les llegaban a sus compañeritos en la escuela y estaba completamente aterrorizada. Decía que su padre se iba a morir ahí, en sus cartas le hablaba de la prisión de los magos. Una fría construcción de piedra en medio del mar que la tecnología muggle no podía detectar. Una enorme prisión donde muchos magos se habían suicidado, muerto de enfermedad o asesinados, un lugar donde se habían vuelto locos muchos magos. Durante ese tiempo Fer se preguntaba una y otra vez porque papá ya no venía a verlo los fines de semana y ella no sabía que decirle.

Seis meses después Theo salió de prisión, en los huesos, herido en una pierna y con el aspecto más horrible que pudiese haber tenido jamás, sucio, con el cabello pegándose no sólo por el sudor sino por el lodo. La barba la tenía muy larga considerando que Theo no se dejaba ni el bigote.

Ella le preguntó sobre la herida en la pierna y él sólo recargó su frente en la de ella.

— Ahí adentro hay viejos amigos de mi padrino.— Theo sonrió, parecía que hablaba más para sí que para ella.— Traidores a la sangre, nos llaman traidores a la sangre, los descendientes de cinco familias de los sagrados 28 ahora somos llamados traidores a la sangre. — Se carcajeó. — Si supieran los hijos que tengo, si supieran que son sólo mestizos. Pero no, no te asustes, nunca lo sabrán, morirán antes de que nuestra hija cumpla la mayoría de edad, te lo prometo, no habrá nadie que pueda levantar la varita en contra de ella. Los mataré a todos y Ana y Fer podrán tomar su apellido, su mansión y su herencia sin que nadie esté ahí para hacerles daño. Te lo prometo. Te lo prometo.

Al principio pensó que eran los delirios de un loco. Que Theo había quedado mal de estar en aquella prisión. Pero luego se dio una ducha y volvió a ser el de siempre.

Tres semanas después su hija le había mandado una carta. Ella leía sus cartas en el desayuno. Estaba agradecida con Dios o con Merlín de que su padre hubiese salido de ahí a tiempo.

En los periódicos había salido una noticia.

Alguien había viciado el aire de Azkaban con veneno por la noche, los reos de 4 pisos murieron, en total 73 reclusos envenenados con una poción entre cuyos ingredientes había por lo menos 10 prohibidos dentro del Reino Unido. Había 3 Aurores desaparecidos, y bajo investigación de busca y captura, porque habían desaparecido con todo y familia. Claramente culpables. Claramente sobornados.

Ella había bajado la carta para mirar a Theo, que en ese momento leía el periódico muggle con una sonrisa en la cara.

Después llegó Ferdinand, entonces de casi nueve años. Se le colgó a su padre del cuello y éste besó a su hijo en cabeza para después decirle que desayunara, que él le llevaría a la escuela.

Y sus palabras le vinieron rápidamente a la cabeza.

"Morirán antes de que nuestra hija cumpla la mayoría de edad, te lo prometo, no habrá nadie que pueda levantar la varita en contra de ella. Los mataré a todos y así Ana y Fer podrán tomar su apellido, su mansión y su herencia sin que nadie esté ahí para hacerles daño."

"Te lo prometo."

"Te lo prometo."

o-o-o-o-o

El fin de semana marcado en la agenda había llegado. Draco se duchó, se perfumó y trató de vestirse con algo que no lo hiciera ver mayor de lo que ya era. Pero vamos, a quién engañaba, mientras Lily no cumpliera 20, él iba a parecer siempre un abusador de menores.

o-o-o-o-o

Narcissa también se preparaba para salir. Lucius estaba en el balcón de siempre leyendo alguna historia de amor. Narcissa sonrió, Lucius era así desde niño. El chico perfecto y tranquilo, se preguntó cómo fue que terminó llenándose de tanto odio que terminó tomando tan malas decisiones, luego pensaba en Lucy y se le pasaba. Cuando Lucy murió también lo hizo una parte de Lucius.

Vestida muy elegante y muggle, con un hermoso abrigo color beige y una pañoleta verde salió de la casa en cuanto sintió que su hijo se marchaba. Le daría unos minutos de ventaja, después de todo quería agarrarlo con la manos en la masa.

Dio instrucciones a los elfos de alimentar a su marido y veinte minutos después caminó hasta la verja de la entrada para poder aparecerse.

En menos de un segundo se encontró en el pasillo del último piso del llamado "Hotel Delfín".

Pensó que escucharía a Draco teniendo relaciones con alguien, estaba preparada mentalmente para llegar y hacer que toda la Santa Inquisición cayera sobre los hombros de su hijo por no controlar su libido cuando su nieto se encontraba encerrado en una clínica de rehabilitación.

En cambio escuchó el llanto de una chica.

— Lo siento...Lo siento de verdad. — Más llanto. Era un llanto incontrolable y Draco al parecer no decía nada.

Narcissa frunció el ceño. ¿Acaso Draco se había atrevido a dañar a alguna mujer?

Alzó su varita y utilizó un hechizo para volver, de su lado, la puerta invisible, así ella podría saber lo que estaba ocurriendo.

Pudo ver a su hijo, sentado en el reposadero de un sillón color crema mirar hacia el suelo con la expresión perdida.

— ¿Qué es lo que quieres hacer? — Preguntó con voz queda.

Ver no era suficiente. La mujer rubia se volvió así misma invisible y usó la aparición para estar dentro de la habitación a sólo unos metros de Draco. Vio a la chica frente a él y sintió como si hubiese tomado un vaso de agua helada. Retortijones en el estomago, la bilis subió hasta su garganta.

Se trataba de la hermanita de Albus.

La hija de Harry Potter.

— Es lo que no sé, estoy muy asustada Draco. Soy muy joven, pero quiero tenerlo...no sé qué hacer Draco, te necesito. — Draco pareció barajar las opciones en su mente. Mientras tanto Narcissa se preguntaba: ¿Tenerlo? ¿Tener qué?

—¿Tu padre lo sabe?

—No, sólo lo sabe Thomas.

Draco asintió con la mirada perdida, luego se pasó una mano por el cabello.

— Merlín, te juro que hace años que no se me antojaba tanto una copa. Después se cruzó de brazos y miró a la niña. — Lily, necesito que tomes una decisión porque sino no puedo hacer nada.

— ¿No lo quieres?

— No es eso, me refiero a que tienes 16 años, y...es tu cuerpo y tu vida la que vas a tener que sacrificar, soy un hombre, claro que me voy a hacer cargo, pero por mucho que yo quiera tener ese hijo no puedo obligarte a nada, es una decisión que tienes que tomar.— A Narcissa se le erizaron todos los vellitos de la nuca. ¿Un hijo?

— ¿Entonces lo quieres? Draco es lo único que yo necesito saber, lo único.

El rubio le miró y extendió su mano que fue tomada por la chica. Él la trajó hacia sí y la abrazó.

— Lily, tu ya sabes que te amo, ¿Cómo no iba a quererlo? Es sólo que no es el momento más adecuado para que se sepa, estoy pensando que tal vez puedas usar un encantamiento glamour para cuando comience a notarse tu embarazo. Pero si quieres tenerlo tendrás que dejar la escuela durante las vacaciones de Navidad, no es saludable ni física, ni moralmente que sigas en Hogwarts. Creo que es necesario decírselo hasta entonces a tu padre, para darme tiempo a conseguir un abogado que pueda hacerse cargo.

Lily asintió.

Draco lo quería. Quería a su bebé. Siguió llorando en sus brazos y Narcissa supo que no debía interrumpir, se apareció otra vez frente a la mansión Malfoy y la verja se abrió para ella aún siendo invisible. Se fue haciendo visible conforme caminaba en por los jardines, no había estado fuera ni diez minutos así que tendría que dar instrucciones a los elfos para cocinar para una persona más.

Cerca de una fuente Honoré y Friederich, los hijos de Pansy, jugando con las tortugas de la fuente, a lo lejos pudo ver a los padres tomando el sol en la piscina junto a Chimamanda. Las chicas parecían estar platicando mucho mientras Blaise leía un grueso libro que seguramente hablaba sobre medimagia.

Entró a la casa sin que se dieran cuenta. En medio del recibidor se encontraba Lucy, jugando con unos viejos juguetes de madera que pertenecían a Lucius.

— Lucía ¿Por qué estas jugando en la entrada?

— ¿Te molesta? — Preguntó inflando sus mejillas con un claro gesto de descontento.

— No...—se cubrió la cara con una mano, tenía jaqueca. — Lucy...¿Tú sabes que van a ocurrir cosas en el futuro de mi hijo verdad?

La fantasma sonrió.

— Claro, pero esa información no pertenece a los vivos. Lo sabes.

Narcissa se acuclilló frente al fantasma de esa niña de cabello corto y ropa de hombre.

— A Lucius le encantaría saber una que otra cosa del futuro. Anda ¿Lo harías por él?— La niña miró a Narcissa y estuvo a punto de escupirse un montón de insultos pero no lo hizo. Suspiró.

— Si te estás preguntando por el bebé. Sí, nacerá. Llevará el nombre de una constelación como lo dictan las tradiciones de tu familia—. Narcissa se tapó la boca de la impresión. No sólo le sorprendía que le dijera lo que ya temía, sino que esa era demasiada información comparada con la que les solía dar.

En tiempos de guerra Narcissa le había pedido consejo y el fantasma se limitó a tomarla de la mano y decirle "Tú podrás". Estaba claro que sabía que iban a sobrevivir y que por sus "buenas acciones" se iban a librar de Azkaban pero no quería decirles, los muertos no pueden interferir en el destino de los vivos.

— Y no sólo eso...—Dijo la niña. — Nuestra familia se hará grande, dentro de siete generaciones seremos capaces de llenar la mitad de todas nuestras habitaciones. Draco hará muy feliz a Lulu. Habrá Malfoys para dar y regalar.

Narcissa abrió la boca sorprendida e incrédula, esa niña debía estar jugando con ella. Pero si había cientos de habitaciones en Malfoy Manor ¿Cómo es que se iba a llenar la mitad de la mansión?

—¿Me estás tomando el pelo? —La niña dejó de sonreír.

— ¿Por qué habría de hacer eso? — Se enojó. —Allá tú si no me quieres creer, no me importa.— Dijo para después marcharse flotando hacia la parte de arriba.

Al poco tiempo Lucius, quién se metía del balcón para darse una ducha antes de la hora de la comida. Se sorprendió de ver a Narcissa de rodillas en el suelo. Se acercó lentamente, no quería exaltarla pero aun así su mujer parecía tener el corazón en la garganta cuando le llamó por su nombre.

Narcissa miró a su esposo y se levantó dándose cuenta de que estaba en el suelo, eso no era digno. No se arrodilló ni para Voldemort. Sacudió su fina ropa y encaró a su marido.

— Tenemos que hablar Lucius, y tenemos que llamar a un abogado

o-o-o-o-o

Draco llegó a casa horas después, se sentía nervioso, tenía que ver la forma de decirle a sus padres la verdad sin que le arrancaran la cabeza. Una cosa era que les agradara la esposa de Theo, pero Theo no era su hijo y si con Astoria había tenido problemas, no quería imaginar los que tendría cuando se enteraran de Lily.

Cuando llegó a la puerta principal exhaló una gran cantidad de aire, ni se había dado cuenta de que lo estaba sosteniendo en los pulmones.

Las puertas se abrieron para él y antes de dirigirse a su propia habitación a esperar la hora de la cena pasó por el salón de juegos. Ahí se encontraba Pansy, estaba jugando con Honoré. Eran unas ternuritas sus gemelos, estaban por cumplir los cinco años y Pansy le había dicho que pensaba meterlos en una escuela muggle pues Blaise ya se había hecho de una reputación en California como medimago y ella estaba muy ocupada con el viñedo y todo lo que conllevaba.

— ¿Y Friederich?— Le preguntó, aunque eran gemelos, para no confundirlos y para desarrollar individualidad personal Pansy le dejaba a Friederich el cabello más largo, lo cual era gracioso porque un bebé con afro era algo gracioso de ver, también lo vestía más a lo muggle. Honoré se vestía más a lo mago y tenía el cabello corto como Blaise.

— Está con Blaise, tenía sueño y Blaise lo ha llevado a acostar. Honoré todavía no tiene sueño y sólo pone inquieto a Friederich.

— Dicen que aún entre gemelos hay pequeñas diferencias y que el menor suele tener un comportamiento más activo e imprudente.

Pansy se rió.

— Sí, eso suena bastante a Honoré. — Dijo acariciando el cabello de su hijo.

—Pansy...¿Que dirías si yo fuera a tener otro hijo?— Pansy le miró y frunció el ceño.

—¿Estás pensando en casarte de nuevo? ¿O es que acaso embarazaste a una muggle? —Draco bajó la mirada.

— DRACO LUCIUS MALFOY ¿TE ATREVISTE A EMBARAZAR A UNA MUGGLE? —Gritó asustando al pobre de Honoré.

— No es una muggle...

—¿EMBARAZASTE A ALGUIEN?

— Sí, es una bruja, es guapa y muy linda. Llevamos juntos cerca de un año y bueno, los accidente pasan. El único problema es que es menor que yo, por muchos años... — Pansy tenía la cara roja y la boca abierta en una gran O.

—¿Qué tan menor? —Preguntó intentando calmar su voz.

—Es...va en sexto año. Era estudiante mía. Es la hermana de Albus...—Ante esto último Pansy se tapó la cara.

—Espero que tengas todo a nombre de tu hijo porque te vas a pudrir en el puto hoyo.

— Es...lindo ver como me apoyas.

— No me juzgues por no apoyarte en la pendejez más grande que has hecho, si hubiese sido cualquier otra chica, una Blackqueen o una Andersen, incluso la chica Quebec, todo se hubiese arreglado con un matrimonio express, a nadie le hubiese sorprendido que te casases con una jovencita sí ésta fuera de tu clase, ahora parecerás un tonto embaucado, un pedofilo o peor, un...necesitado de cariño. Joder, Draco, no sé dónde tienes la cabeza.

—Mamá ha dicho una grosería. — Dijo el pequeño Honoré quién estaba atento a la conversación.

— Mamá le dará una galleta a Honoré si Honoré no le dice a papá. —Le dijo la mujer dulcemente a su hijo. Honoré asintió y luego ambos, madre e hijo, miraron a Draco. —Por lo que veo ha decidido tenerlo, sino no me lo estarías contando...En caso de que Potter no te encierre en Azkaban, lo que es poco factible ¿Vas a hacerla tu esposa? ¿Le has dicho a tus padres? ¿A Scorpius?...ohh Merlín, pobre Scorpius, él no está para que le hagas éstas cosas.

— Lo sé, no sé cómo voy a decírselo, no lo he visto en semanas. Al principio porque Elizabeth dijo que no habían comenzado el tratamiento, después porque necesitaba estabilizarse. Y ahora...voy a llegar a decirle que va a tener un hermano.

— No sé si lo más sano sea decirle.

— Se va a enterar en algún momento y lo más sano es lo más honesto.

— Por eso tienes una barrera de magia impermeable en las mazmorras.

— ¿Chima te dijo algo?

— No en realidad, soy especialista en barreras mágicas Draco. Una barrera nivel siete que no permite el paso a personas desautorizadas o a sangres no involucradas en el hechizo, por lo tanto, tus padres y tu hijo serían los únicos en pasar. Bueno y Chima, pero eso no importa, el punto es que todos los que pudieran saber nunca te delatarían. Inteligente ¿Qué es lo que guardas?

— ¿Recuerdas que hace años comencé a investigar la magia interdimensional?

—Inter...interdi...menCIONAL...— empezó a decir Honoré pero Pansy lo ignoraba.

— ¿POR QUÉ EN EL INFIERNO HARÍAS ESO?

— Estaba devastado, tú lo sabes Pans...la amaba y quería traerla de vuelta, pero entre más investigaba y experimentaba más...buscaba su descanso, la amaba pero no quería traerla de vuelta sino podía ser ella misma y hace poco vino Theo y me pidió algo, terminar los experimentos y crear el ritual completo para traer a la vida a su madre...retomarlo no me costó trabajo y terminé un mes después, eso es lo que se está cocinando abajo.

— ¿Lo estás documentando?

— Claro, todo está por escrito y pensaba en darte una de las copias a tu regreso a California.

Pansy se cruzó de brazos e hizo unos mofletes.

— Bueno, al menos te dignaste a hacer una copia para mi familia. No sé en que clase de circunstancia nos pueda resultar útil, Blaise y yo somos de la idea de que lo muerto, muerto debe permanecer, gracias a Merlín, pero no está de más tenerlo.

— La información es poder.

— Efectivamente y yo soy una orgullosa Parkinson, así que debo tener toda la información. Claro que Blaise no sabrá de esto, tiene mucha más fibra moral que yo.

Draco sonrió.

— En eso estaba pensando. Bueno, tengo que irme, quiero decirle a mis padres ¿Los has visto?

— Sí, después de la comida se retiraron a sus habitaciones.

— Ok...nos vemos a la hora de la cena...si mis padres no me asesinan.

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Lucius estaba disgustado, no había estado tan disgustado desde que Harry Potter liberó a su sirviente. Tanto que se había quedado en silencio; no gritaba, ni hablaba. Luego de hablar con Narcissa se fue a duchar y luego bajó a comer con Chima, sus damas de compañía y los Zabini. Después se fue a su habitación con la intensión de no salir del mutismo, pero la llegada imprudente de su hijo cambió sus planes.

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Draco entró de un portazo invertido, estaba tan nervioso que no medía sus fuerzas, estando frente a ellos, su padre en la cama con un libro abierto y su madre cepillando su cabello rente al espejo, obviamente no fue el mejor momento para entrar. No se veían contentos.

Concéntrate, no tienes cinco años. Se dijo a sí mismo, sin embargo así se sentía.

— Papá, mamá...—comenzó a decir.

—Lo sabemos, lo de tu bebé con esa chica. —Dijo Narcissa, sabía lo que su hijo tenía que decirles, pero no quería escucharlo todavía. — Lo sabemos Draco, pero por favor, no digas nada. Te veremos en la cena.

—¿Me estabas espiando?— Su madre, enojada, le arrojó el cepillo de marfil a la cara.

—¡Te dije que te veremos en la cena! ¡Vete!

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Lily hizo todo lo que Draco le pidió y por más dos meses estuvo ocultando a su bebé, pero no podía ocultar lo síntomas, sobre todo porque compartía habitación con otras cuatro chicas.

Thomas no se separaba de ella, él no sabía mucho de embarazos pero había escuchado a su madre decir que se había desmayado varias veces cuando estaba embarazada de él y tenía miedo de que a Lily le fuera a pasar lo mismo en alguna escalera y terminara rompiéndose el cuello.

La primera que se dio cuenta de que algo no andaba bien fue Maleene, ella, menos orgullosa que Nelly había mirado más de dos veces el rostro mañanero de Lily, pálido y hasta verdoso a veces, extrañada por los calores nocturnos, por las demañandas, por Heffer siempre estando a su lado, como una especie de rémora.

No fue hasta que un día, en que ella también levantó temprano para ir al baño que escuchó a Lily vomitar como si la vida se le fuera en ello que se planteó que podía estar pasando con ella. Se lo contó a Nelly, más enojada que ella por haberlas abandonado habló de más en los baños de chicas que estaban cerca de los invernaderos aunque nadie sabía que podían significar las nauseas matutinas, al parecer todas las chicas pensaban que se trataba de alguna enfermedad grave hasta que una sangremuggle de Hufflepuff se rió de ellas y dijo que seguro estaba embarazada del tal Heffer.

Por primera vez Nelly vio el alcance de sus propias palabras, en el baño había ocho chicas, cinco de Hufflepuff y 3 de Gryffindor, se dio una bofetada mental, eran las casas donde más se corrían los chismes.

En cuestión de días ya lo comentaba todo el colegio y todos lo sabían menos Lily y Heffer, Tom nunca prestaba atención a las cosas que no tuvieran que ver con la escuela o con el Quidditch y Lily...bueno, ella sólo hablaba con Tom.

Los rumores pronto llegaron hasta madame Pomfrey y ahí fue cuando se desató el infierno.

Minerva la mandó a llamar a su oficina y la confrontó.

Una chica normal, libre de culpas se hubiese sacudido los rumores, incluso una culpable lo hubiese hecho, pero ella se sentía rota por dentro, cansada de de ocultarlo, y ni todas las palabras dulces que le decía Draco en sus cartas, ni todas las caricias que le dedicaba cuando se veían podían darle tranquilidad.

Quería que todo terminara.

Entonces se puso a llorar dándole la razón a la señora Pomfrey. Minerva le miró con pena, las dos mujeres lo hicieron, y le dijeron que tenían que llamar a sus padres porque ella ya no podía estudiar en Hogwarts. Pomfrey se machó al ministerio para buscar a Harry mientras la directora trataba de calmara.

Tom que se preocupó de que la hubiesen mandado llamar porque no había asistido a la mitad de las clases y fue a buscarla.

Entró en mal momento, justo cuando a Harry le habían dado la noticia, estaba furioso. Así que lo primero que vio al supuesto novio de su hija y se abalanzó hacia él para partirle la cara.

Lily gritó, gritó mucho para intentar detenerlo hasta que por fin lo dijo.

— Él no es el papá, él es mi mejor amigo.— Lloriqueaba mientas intentaba ayudar a Tom. —Por favor detente. Mi hijo es de Draco, Draco Malfoy. Deja a Tom en paz.

Fue como si el mundo se detuviera para Minerva, casi se cae de la impresión y Harry, ohh qué decir de Harry, miró a su hija con una furia inmensa y sin preguntar nada se fue por la chimenea por donde entró y salió a la cacería, mataría a ese bastardo.

No tuvo que buscar mucho, el primer lugar al que se apareció fue a su oficina, los secretarios, al saber que los hijos de ambos eran amigos le dijeron que había salido al callejón Diagón a comer con sus amigos. Pensaron que tal vez los dos chiquillos habían hecho algo o desaparecido y por eso Harry Potter hablaba de forma tan brusca y amenazante.

El siguiente sitio por lo tanto fue el callejón Diagón, específicamente Slytherin House, un restaurant bar familiar, al cual, cómo su nombre decía, iban básicamente puros Slytherin y a dónde solía ir su hijo cuando salía con los Malfoy. Harry, tan Gryffindor cómo era, no entendía porque necesitaban un restaurante para ellos solos.

Cosa del destino fue ver a Malfoy de la mano de una hermosa mujer negra. Salían del lugar muy risueños, contándose chistes al oído, las carcajadas de la mujer eran estruendosas. Detrás de ellos iban los Goyle, los Zabini y Theo Nott.

No le importó, lanzó un crucio en dirección al rubio y al verlo caer todos sacaron sus varitas para plantar cara pero al verlo el único que la sostuvo fue Nott, el castaño trató de desarmarlo pero Harry se defendió con un protego y lanzó el mismo hechizo contra Nott, tumbándolo varios metros dentro del restaurante, Zabini intervino justo cuando un segundo crucio impactó en Draco, pero siguió el mismo destino que Nott, entonces se echó sobre Draco, quién no se podía mover del dolor y comenzó a golpearlo en la cara, tan duro que creyó que le rompería el cráneo, ésta vez fue la mujer negra, quién, no sacó una varita, sino más bien un bastón de madera y a forma de cetro lo utilizó para conjurar una extraña tormenta de arena que lo dejó ciego. Después, sin poder ver nada sintió como si lo estuviesen electrocutando no era un crucio, el crucio dolía más pero era parecido. También sentía que la arena de aquél conjuro anterior se pegaba en su piel y en sus pulmones. Le faltaba el aire.

—No lo mates Chima, por favor.— Escuchó la voz de Pansy.

—Déjalo ahí, nos meterás en problemas.— Ésta vez fue la esposa de Goyle quién habló.

Casi inmediatamente sintió cómo si la arena se cayera y sus pulmones estuvieran limpios de nuevo, pero esta mejoría le duró poco. Casi inmediatamente le golpearon con algo en la cara. Intentó levantarse y defenderse hasta que un nuevo golpe lo dejó en el suelo inconsciente.

o-o-o-o-o

Era de noche.

Albus se apareció en las puertas de San Mungo, el lugar estaba oculto de los muggles bajo la facha de unos almacenes viejos llamados "Purge y Dowse S.A" que están "cerrados por reformas" increíble que nadie se de cuenta de que han estado en reformas por años. Albus suspiró. Cruzó el umbral de los almacenes y atravesó por un camino lleno de maniquíes hasta llegar a uno que está tras una ventanilla.

— He venido a ver a un paciente, el señor Draco Lucius Malfoy. — El maniquí se hizo a un lado y Albus atravesó el cristal, sintió como si le lanzaran un balde de agua fría, pero del otro lado sintió calorcito.

Calmado cómo si nada hubiese ocurrido, caminó hasta la recepción. Ahí había una bruja de edad madura en el típico uniforme de enfermera pero ella no le prestaba atención alguna a su llegada.

— Disculpe ¿En qué habitación se encuentra el señor Malfoy? — La mujer ni siquiera lo miró, estaba ocupada viendo fichas. Revisó unos papeles y le dijo, nuevamente sin mirarlo, que se encontraba en la cuarta planta, habitación 410, Daños provocados por hechizos.

Se subió a un elevador que se encontraba doblando a la derecha y echó el aire por la boca, casa vez que se acercaba al mundo mágico se le hacía más difícil, cómo si ya no fuera su mundo.

Pensó que iba a ser más fácil porque conocía al señor Draco y sabía que no iba a estar enojado, pero aún así le daba algo de vergüenza. Se sonrojó. Tenía miedo de ver a Scorpius ahí, porque seguro estaba con su padre pegado a la cama. Enojado por lo de Lily pero al pendiente de su padre.

Sacudió la cabeza. Tenía que dejar de pensar en Scorpius, ahora, aunque no pudiera serle fiel tenía a Dennis y eso le bastaba aunque fuera para pasar el rato.

Tocó la puerta.

— Adelante. — Escuchó la voz del señor Malfoy fuerte y clara.

Se sintió intimidado cuando entró. Esperó sólo ver a los Malfoy, a ellos los conocía bien y sabía la forma en que debía pedirles las cosas pero ahí no se encontraban los señores, sino Gregory Goyle y Theo Nott. El primero parado junto a la cama del rubio y el segundo acostado en un sillón cerca de la puerta.

Con Greg no tenía mucho problema, era un hombre un poco tonto y que casi no hablaba por lo mismo, pero Theo Nott era diferente, intimidante, demasiado inteligente y con cierta malicia. Por mirar sus ojos, resplandecientes de cierto tipo de maldad no notó que el señor Goyle tenía la varita alzada apuntándolo.

— Baja la varita Greg, no hace falta. — Le escuchó decir al rubio, entonces Albus se enfocó en él.

— Señor Malfoy. —Hizo una reverencia con la cabeza.

— ¿Has venido a partirme la cara por el honor de tu hermana?— Albus negó.

— A menos de que la haya forzado no soy quién para juzgar con quién se acuesta mi hermana. No tengo lo que se dice la autoridad moral para decir algo al respecto.— Dijo pensando en su noche pasional con su propio profesor noches atrás.— Vine por mi padre, a suplicarle que por favor retire los cargos.

— Lamentablemente, aunque se lo supliques a tu padre, él no hará lo mismo, y si yo voy a ir a Azkaban él se venir conmigo. Es el único lugar donde tiene la misma o incluso mayor cantidad de enemigos que yo. —Theo se rió. —Cierto Theo, yo ya no tengo tantos...

Albus pasó saliva, precisamente por eso estaba ahí, no quería que a su padre le sucediera nada.

— Yo...Scorpius tenía la última edición del código penal mágico de Gran Bretaña, yo lo tomaba a veces por curiosidad, quizá...podríamos usar la medida de poder legal sobre el menor. — Los adultos miraron al chico.— Hasta hace doscientos años las familias sangre pura solían casar a sus hijos desde antes de la mayoría de edad, por lo cual para evitar el delito del estupro se concedía la oportunidad de negociar el poder legal sobre un menor. Quisiera proponerle que si usted retira los cargos a mi padre, él firmará un poder legal sobre mi hermana y se la cederá.

Escuchó una risa. Era la del señor Nott.

— ¿Y tu crees que tu padre firmará algo como eso? Se ve que no lo conoces de nada.

Draco alzó la mano para callar a su amigo castaño.

— ¿Crees ser capaz de hacer que lo firme? Albus yo no quiero problemas y lo que más quiero evitar es ir a Azkaban, duré ahí solo unos meses pero créeme que no se me antoja regresar. Además yo amo a tu hermana y quiero hacerme cargo de ese bebé.

— Lo sé...

— ¿Lo sabes?

— Mi hermana es una Gryffindor...y sacó las mismas defensas mentales que mi padre.

— ¿Lo has sabido todo este tiempo?

— Sí, yo...ella no sabe que yo lo sé, pero le prometí que siempre estaría ahí para ella. Usted es un buen hombre. Cuidará de ella, pero mi padre...no puedo permitir que mi padre vaya a la cárcel, eso destrozaría a mamá, a mi familia entera. Un trato como este es lo mejor.

Draco asintió.

— Greg, escritorio portátil, papel, pluma y tinta. — El hombrezote asintió y con su varita conjuró lo que el rubio había pedido. Albus desvió ligeramente la mirada hacia el castaño, no tenía cara de buenos amigos. El señor Malfoy comenzó entonces a redactar un escrito. Quince minutos después terminó. — Aquí está...tu padre sólo tendrá que firmarla, y deberás llevárselo a mis padres que están en el ministerio, ellos lo entregarán a quién corresponda y los dos seremos libres de nuestros cargos. Te deseo suerte.— Luego miró a uno de sus amigos.— Theo, acompáñalo, en cuanto Potter firme ve y diles a mis padres que pueden retirar los cargos.— El castaño asintió y luego se levantó.— Albus, toma esta pluma y tinta, debe hacerlo con la misma pluma y tinta que ofrecen el trato. — El chico tomó las cosas y se las guardó en los bolsillos de la chaqueta.

Estaba saliendo ya en el pasillo cuando Draco llamó la atención de Theo. Draco le pidió algo a Greg y éste le hizo aparecer. Era una cajita metalica con una gema. Se la lanzó a su amigo castaño.

— Somos Slytherin. — Le dijo el rubio. El otro hombre sonrió con sorna y repitió.

— Somos Slytherin.

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Theo y Albus aparecieron frente a la entrada de visitantes del ministerio, una vieja caseta telefónica, introdujeron una moneda muggle y el teléfono les preguntó a que se debía la visita.

El mayor se adelantó.

— Venimos a lo referente al caso Malfoy-Potter, venimos con noticias de San Mungo.

La maquina trabajó. Se escuchaban ruidos en su interior.

— Por Favor entreguen sus varitas.— Ellos lo hicieron, las introdujeron en un pequeña cajita que había saltado de la cabina. De nuevo el sonido del trabajo de la máquina.

— Bienvenidos, Theodore Nott y Albus Potter. — Dijo la maquina y entonces se bajó la caseta, rápidamente hasta llevaros a las zonas permitidas del edificio.

Al salir, Albus estuvo a punto de ir directo hacia el departamento de Aurores dónde seguramente se encontraban su madre y sus hermanos, si es que Lily estaba con ellos pero algo lo detuvo. Theo Nott lo estaba sujetando del brazo.

Albus lo miró con el ceño fruncido, de verdad que en ese momento no estaba para que alguien lo tocara.

— ¿Necesita algo?

Theo sonrió y se tanteó las bolsas. Sacó una pequeña cajita plateada de su abrigo. Era del tamaño de una cajita para anillos, de metal, con decoración barroca y una gema amarilla en el centro.

— Eres muy bueno en la magia sin varita ¿No es así?— Albus abrió mucho los ojos.

— No te preocupes, no te he leído la mente, entrar en la mente de otras personas es el don de Draco, lo tuyo lo sé porque a Scorpius se le salió hace un par de años en una comida familiar, dijo que lo había utilizado como conejillo de indias, practicabas con él, el imperius, ni más, ni menos, debía confiar mucho en ti, pocos magos se prestan para que otro los manipule, sin embargo dijo que no le hiciste hacer nada raro, cosas como obligarlo a sentarse en una silla. — Albus se sonrojó.— No te sientas mal, en realidad es un motivo de orgullo, además yo también soy bueno en la magia sin varita, y con las imperdonables por supuesto. — Le sonrió, era una bonita sonrisa pero por alguna razón a Albus no le gustaba.— Ten, deberías llevarte esto. Puede que necesites usar...otros métodos para convencerlo, está cajita es una especie de barrera mágica, sólo tienes que presionar la gema y podrás hacer los hechizos y maldiciones que quieras sin preocuparte porque lo vayan a detectar, absorbe los residuos. — Le dejó la cajita en la mano y dio una última mirada.— Es una lástima que hayas decidido tomar un camino diferente al de tu padre. Me hubiese divertido mucho teniéndote como oponente. — Después de decir esto el señor Nott se marchó rumbo al departamento de aplicación de ley mágica.

Albus frunció el ceño y miró la cajita. Sus labios se volvieron una línea y la guardó en su chaqueta de cuero junto con la pluma, la tinta y el pergamino.

Tenía razón. Su padre se la pondría difícil.

Suspiró.

Su padre era un cabezota.

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Lily estaba sentada entre James y su madre, los Aurores estaban de aquí para allá, el hecho de que su jefe se encontrara en una celda rompía el equilibrio de todo.

Lily sabía que su padre estaba bien, un médico había bajado a las celdas para revisarlo y les había dicho que estaba bien, que sólo tenía una herida en la nariz y que ya la había arreglado, y entonces se dio tiempo para pensar en Draco.

Su padre había cruciado a Draco. Ocultó su cara entre las manos. ¿Cómo estaría? No se atrevía a preguntar porque temía que su madre y su hermano se molestaran con ella. Su madre ni siquiera le dirigía la palabra y James no tenía ganas de hablar mucho tan poco. Cuando Albus llegó caminando con las manos en los jeans y en cuanto se vieron a los ojos Lily se levantó y corrió hacia su hermano quién la abrazó muy fuerte.

— ¿Estás bien Lily? — La chica asintió todavía clavada en el pecho de su hermano pero inmediatamente se separó y miró a su hermano a los ojos.

— Papá está bien, pero Draco ¿Cómo está? ¿Le viste? James dijo que fuiste a verle. — Lily pensó que tal vez su hermano le miraría raro o se molestaría como su madre, pero Albus sólo la abrazó de nuevo, besó su frente y al volverse a separar le miró directo a los ojos.

— Él está bien.

— Papá ha puesto una denuncia. Albus, tienes que hablar con él, en cuanto le den de alta de San Mungo los Aurores irán a por él. No pueden...

— Lo sé, lo sé, a eso vine. Tengo que hablar con los Aurores y con el fiscal del caso para que me dejen ver a papá.— Entonces hizo a Lily ligeramente a un lado y fue a abrazar a su madre. Se veía destrozada.— No te preocupes mamá, todo va a salir bien. — Le dijo al oído. — Ahora tengo que irme. — Le hizo un gesto a James con la cabeza e inmediatamente después fue a preguntarle a unos Aurores por el fiscal, explicándoles la situación del trato del poder legal sobre Lily, ni siquiera se lo dijo a su madre o a sus hermanos, lo importante era terminar con ese asunto antes de que se abriera un juicio que Harry Potter tenía todas las de perder.

Algunos Aurores se sintieron aliviados pero la mayoría no tanto. Conocían bien a Harry y creían que lo más probable es que Harry prefiriera pasar el resto de su vida en prisión a entregarle su hija a Draco Malfoy por sólo su libertad...además de que sentían cierta repugnancia hacia el rubio, casi todos los Aurores tenían hijos de la edad y no se querían ni imaginar lo que estaría pasando Harry.

Tenían la estúpida idea de que el señor Malfoy había engatusado y abusado de su hermana.

Los Aurores le llevaron con la fiscal del caso, Amanda Moore y ella autorizó a que fuera él quién le ofreciera el trato, al creer que así sería más fácil hacer que aceptara.

Fue acompañado por un Auror hasta un elevador y éste descendió 10 pisos. Llegaron a un lugar que a Albus le recordaba el mismísimo Gringots, las celdas no eran celdas, eran cámaras con solo una ventanilla del tamaño de una regla, sólo para permitir a los Aurores ver hacia el prisionero quién permanecía sentado en el suelo pero con las manos estiradas por grilletes que estaban sujetos a la pared.

Así se encontró Albus a su padre.

El guardia saludó a su jefe con una ligera inclinación de cabeza y Harry Potter bajó la mirada, sentía que no merecía ese trato por parte de los guardias, él había faltado a la ley como cualquier otro, no le debían respeto.

El hombre le dejó la llave del grillete de la mano derecha y se fue.

Albus sintió compasión por la bondad natural de su padre y se puso de cuclillas junto a él tomando su rostro y levantándolo. Harry vio el rostro serio de su hijo pero al poco tiempo, cuando el guardia se hubo marchado prometiendole quince minutos de intimidad Albus trató de comunicarle algo con la mirada, su más intenso amor.

Después procedió a liberar su mano derecha.

— Papá...necesito que me escuches por favor, no me interrumpas hasta que termine de hablar.— Harry asintió extrañado por la petición de su hijo.— Fui a ver al señor Malfoy a San Mungo...—Harry frunció el ceño pero no dijo nada. —Papá hiciste una barbaridad y va a ser difícil arreglarlo, conoces las leyes, tía Hermione y tu han escrito varias, la has atado de manos y no puede hacer nada por ti. Por eso necesito que me escuches bien, fui e hice un trato con el señor Malfoy, él, en un caso común de estupro pasaría tres años en Azkaban pero si tú le das un poder legal sobre Lily para que pueda casarse con ella, él está dispuesto a retirar los cargos por usar la imperdonable sobre él.

Harry tenía los ojos bien abiertos, y negaba ligeramente con la cabeza, se pegó lo más que pudo a la pared y miró a su hijo como si fuera un desconocido.

— Papá, tienes que hacerlo, por nosotros, ¿Te imaginas como se sentiría mamá si fueras a Azkaban? se quedaría destrozada, por favor papá. Hazlo por nosotros. — Intentó usar su tono de voz más afectuoso, más desesperado, pero su padre seguía viéndolo como si no pudiese creer que algo así se le hubiese ocurrido.

— Jamás.— Dijo de pronto. — Vete de aquí, prefiero enfrentarme a Azkaban a dejar que eso ocurra.— Dijo volviendo a bajar la cabeza.

— Papá ¿Estás loco? te asesinaran en cuanto entres a ese lugar y Lily. A Lily no la obligaron, a ella le gustaba el señor Malfoy desde que empezó a dar clases.

Harry alzó la cabeza rápidamente.

— ¿Tú lo sabías? —Albus iba a negarlo pero ya había abierto la boca.

— Ese no es el punto ahora.

—¿Qué no es el punto? ¿Qué se supone que estabas haciendo en Hogwarts que no la detuviste? Tu deber era cuidarla ¿Se puede saber en que parte de tu cabeza está bien que un profesor se meta con un alumno? Eso no es sólo inmoral, es asqueroso. Ella es sólo una niña. — Albus abrió la boca como un pez y después la cerró tratando de no delatarse.

— Es un buen hombre, y con una posición económica importante, es inteligente y buen padre, creo que no puede haber un mejor hombre para ella.

— Estás muy mal si de verdad creíste que firmaría algo como eso. Ni siquiera puedo verte a la cara, vete de aquí, esperaré mi juicio cómo los demás.

— No me voy a ir de aquí hasta que firmes.

— Puedes quedarte aquí hasta el juicio, como gustes.

Albus sintió una llamarada de frustración ¿Por qué su padre tenía que ser tan cabezota?

— Cómo dije antes, no me voy a ir de aquí hasta que firmes.

— Y yo también te lo dije, primero me muero en Azkaban antes que dejar que tu hermana se case con ese hombre.— Estaba haciéndose el digno y Albus se estaban quedando sin tiempo, habían pasado cerca de diez minutos, en cualquier momento el guardia regresaría. Albus sacó las cosas de su chaqueta rápidamente, dispersándolas por el suelo y tomó la cajita presionándola frente a los ojos de su padre.

Ambos sintieron una pequeña onda expansiva, una extraña luz ambarina cubrió la celda.

— ¿De dónde sacaste eso? — Dijo reconociendo el objeto, Albus lo ignoraba pero en las manos tenía un objeto oscuro de grandes poderes. Volvía indetectable la magia negra. Sólo poderosos magos oscuros tenían una para evitar que el ministerio estuviera detrás de sus talones. Los hombres que le habían capturado tiempo atrás y que habían asesinado a su Auror Guarda tenían de esas esparcidas por toda la propiedad donde lo tenían oculto.

— ¿Acaso importa?

— ¿DE DÓNDE LO SACASTE ALBUS? ¿EN QUÉ CLASE DE MIERDAS ESTÁS METIDO? — Esta vez Harry se veía furioso, su magia comenzó a salirse de su cuerpo pero ésta se encausó a la mente de su hijo quién, a penas lo sintió tratando de entrar a sus pensamientos, lo bloqueó.

Albus no quiso decirlo así, pero lo salió del alma. Su naturaleza bocona, arrogante y burlona.

— Que patético.— Dijo refiriéndose a aquél tonto intento de Legeremancia. Y su padre se sorprendió cuando comprendió que Albus no sólo había bloqueado su mente sino que estaba contraatacando y esa ultima frase de verdad lo dejó frío.

Pudo sentir la magia de Albus enredarse a la suya cómo si fuera un serpiente, ondulada y reptante, constrictora, se sintió asqueado sobre todo cuando ésta se coló en su cerebro, como si le arrojaran un vaso de agua fría directamente en el cerebro.

Era como si estuviesen violando su mente, su alma.

Era un imperius.

Un jodido imperius sin varita. Y su hijo había sido tan maquiavelico que había traído una caja ugandesa. Trató de resistirse pero Harry nunca había tenido las habilidades necesarias para resistir un ataque, sólo había funcionado una vez con Voldemort y porque había estado a punto de morir.

Sintió su mano temblar. Apretó los dientes, no quería moverla. Su hijo incluso se dio el lujo de retirarle la mirada para tomar el papel y mojar la pluma en la tinta.

— No te atrevas Albus...no te...atrevas o...te juró que no volveré a...dirigirte la palabra...en la vida...

Harry vio como su hijo lloraba. No era un llanto abundante, eran pequeñas lágrimas traicioneras.

— Prefiero verte enojado a saberte en prisión. Perdóname. — Dijo cerrando los ojos para concentrarse, de pronto Harry vio a su propia mano tomar la pluma y firmar el papel que flotaba en el aire.

La tinta negra de repente brilló dorada. El pergamino se cerró por sí solo. Era un contrato inquebrantable. Un poder legal sobre su hija. Un permiso que rebajaba a su hija a ser un objeto. Se sintió terrible. La magia de Albus pareció retraerse y alejarse de él.

— Lo siento...papá. —Albus trató de tocarlo pero Harry obviamente esquivó su mano.

— NO ME TOQUES. ERES UN ASQUEROSO.

— Papá, tienes que entender, lo hice por nosotros, por nuestra familia, porque te quiero, sin ti...

— ¡CALLATE ALBUS! De todos los karmas que pudiste recibir de tus nombres obtuviste los peores, mentiroso, manipulador...— Gritó con la cabeza gacha, pero entonces levantó su rostro. — Eres malvado Albus...tu magia es repulsiva, tiene que serlo para que puedas utilizar imperdonables con tanta facilidad...más aún sin varita. ¿Las practicas a diario? ¿Son tu hobbie? No puedo creer que yo quisiera que fueras Auror...das vergüenza.

— Papá...—Albus se asustó, su padre parecía estar luchando por mantenerse consciente y de repente comenzó a salirle sangre de la nariz.

— Nunca pensé...que entendería al señor Barty Crouch...— Sonrió con locura. —Ahora lo entiendo...preferir ver a un hijo muerto que echado a perder...así es cómo se siente...Vete. No quiero verte, ni para navidades, ni para otra cosa. Quédate en el mundo muggle, como mago no eres más que un peligro innecesario.

Albus siempre se había sentido orgulloso de su habilidad de sacudirse los insultos y desprecios de la gente, pero nunca pudo hacerlo con su padre...Siempre era él quién le rompía el corazón.

— Lo sé...siempre lo he sabido. ¿Es esta tu patética excusa para deshacerte de mi? Está bien, lo acepto.

Esta vez las lágrimas llegaron más abundantes pero apenas dejó que su padre las viera. Tomó la tinta, la pluma y el documento. Por último intentó usar su magia para aliviar la jaqueca que su padre estaba teniendo pero éste se negó a recibir ayuda.

Recogió la cajita del suelo y la desactivó justo cuando comenzaron a escuchar los pasos del Auror que lo había acompañado.

Era hora de ir a entregar el documento en las manos adecuadas.

o-o-o-o-o

Caminaba con dirección al elevador, el auror, un poco más lento que él le platicaba algo sobre las plagas de gnomos de jardín que había llegado a casa de su madre pero a él no le importaba, sólo quería irse y desaparecer. Estando a punto de llegar sintió algo fuerte taladrándole la cabeza.

o-o-o-o-o

Draco se estaba vistiendo, Greg estaba sujetando su corbata. Era hora de irse a casa y quería cenar con sus padres y ver a Pansy, Chimamanda, que se casaba la próxima semana y Zabini se había quedado con ella en casa porque se había desvanecido tras el ataque de Potter.

De repente, a su espalda se apareció un hombre de rostro desconocido. Draco sólo lo miró unos segundos, después siguió acomodándose la camisa.

— ¿Le has obliveteado?

— Por supuesto, todo según el plan. Sólo recuerda que imperió a su padre y que éste lo odia. No recuerda nada de la caja.

— ¿Viste lo que ocurrió?

— Sí, Potter intentó sacárselo, pero no pudo, extrañamente Albus tiene las defensas mentales mucho más fuertes que su padre.

— Lo sacó de la madre. Carrow me hizo usar Legeremancia con ella una vez y fue como tratar de leer a través una bóveda blindada.

El hombre empezó a cambiar de forma, dejando ver a un atractivo castaño.

— Confiabas en que no podría sacárselo.— Sonrió. — Has roto una familia Draco.— Y lo dijo con gusto.

Draco lo miró con obviedad.

— Nadie usa un crucio sobre mi y se va tan campante...— Su mirada se oscureció.— Y lo siento por Albus, sin embargo era más sencillo que Albus lo hiciera, podía acercarse a él sin levantar sospechas, además, él se ofreció y un Slytherin...

— Siempre hace lo necesario. — Repitieron los otros dos con tono de niños chiquitos. Draco vio que le estaban tomando el pelo y trató de pegarles a ambos con su saco sacandole una risa infantil a Theo y a Gregory.


Fuck, tardé pero escribí mucho...

Laura

Uyyy y eso que ni empiezan. Después de un periodo de adaptación se la van a pasar conejeando.

Y lo de los revoltijos, ni que lo digas, mi mamá tiene una sobrina que es mi tía porque se casó con el hermano de mi papá. Y sus hijos no sé que son de mi.

Espero que te guste éste capítulo. Gracias por tu review.

Christine C

Draco jamás irá a prisión. Jamás!