Para los que leén Loving Albus, la carta que le envía Al es antes de todo el drama de mini break que se dieron Al y Dennis, recuerden que eso fue a finales de diciembre y aquí Al está muy emocionado con su enamoramiento aunque le duela el corazón por la situación Scorpius.
¿Creen que deba volver al sistema de fechar ambos fics?
Normalmente tengo muchos errores y eso que le doy una o dos revisadas, ahora imagínense ahorita que no corregí nada. Literalmente esto va en crudo.
Capítulo 17: El orgullo de portar un apellido
La noche en que todo ocurrió Lily sólo pudo ver a su padre unos minutos, cuando lo sacaron de las celdas preventivas del ministerio su nariz sangraba y nadie sabía porqué, él no decía nada así que lo trasladaron a San Mungo. Su madre le pidió a Albus que le llevara a casa. James se fue con su madre y también fue la última vez que vio a su hermano mediano.
Sus padres y James llegaron en la madrugada y Lily había estado tan dormida que los gritos sólo la desorientaron durante unos momentos y después volvió a caer rendida. No se enteró de nada y ni siquiera pudo agradecerle a su hermano de haber sacado a su padre de prisión. Tampoco despedirse.
Al día siguiente todo el mundo desayunó en silencio y ella no se atrevió a preguntar por su hermano. Como al medio día descubrió que su madre lloraba mientras cocinaba.
A eso de las dos de la tarde, mientras Lily colgaba la ropa a secar en el patio trasero vio a seis estelas de humo negro en el cielo queiban a toda velocidad hacia la casa.
Sus padres y abuelos le habían contado tantas historias sobre mortifagos que Lily no pudo más que sentir pánico. Trató de entrar a la casa, pero tres pasos la separaban de la puerta cuando sintió que alguien le tapaba la boca.
— Será mejor que guarde silencio señorita Potter.— Escuchó una voz, ligera, devertida, joven y demasiado conocida. Ella frunció el entrecejo y volteó hacia arriba.
Gracias a Merlín una nube había cubierto el sol porque sino el reflejo de la piel blanca el cabello rubio de Draco la hubiesen cegado. Inmedatamente se giró y empezó a golpear a Draco en el pecho.
— ¡Tú! Maldito, casi muero del susto. — Draco se rió, abrazó a Lily muy fuerte y ella se lo devolvió, de alguna manera sintió como si hubiese podido respirar de nuevo. Desde que le confesó que estaba embarazada y él le dijo que la quería con todo y bebé Draco se había vuelto su aire.
— ¿Lily, con quién...— Ginny había salido al oir la voz de un hombre pero se quedó paralizada al ver a seis siluetas negras en el patio. Malos recuerdos le vinieron a la mente y se aterró cuando una de las siluetas volteó a verle.
— Ohhh vaya, pero si es la comadreja. — Uno de los hombres habló con una voz burlona.
— Dejala en paz Nott, es la madre de mi futura esposa y tiene aún más carácter que Granger, te partirá en dos. — Le dijo Draco a su amigo soltando un poco a Lily. — Buenos tardes Ginny. — Dijo bajando su capucha. Las demás siluetas hicieron lo mismo. Eran Draco Malfoy, Gregory Goyle, Theo Nott, Pansy Parkinson, Blaise Zabini y una mujer negra de cabellos blancos. Ginny supuso que era la mujer de la que le había hablado Harry, la que estaba muy cariñosa con Draco y la que venció a su marido con hechizos desconocidos.
— ¿Tan pronto? ¿Por qué?— Dijo en medio de un sollozo. — Te la puedes llevar cuando sea pero por qué tan pronto. Ni Harry, ni James, están aquí para poder despedirse de ella. — Lily sintió cómo Draco ponía algo de fuerza en su mano. No entendía bien lo que estaba pasando.
— ¿Y crees que eso sea prudente? La verdad Ginny, ya estuve a punto de morir varias veces en mi vida, me gustaría poder evitarlo si se puede. Además, suenas como si no se fueran a volver a ver y ella puede venir a verlos cuando sea, incluso pueden venir a verla a casa, ni mis padres, ni yo tenemos problemas con...— La cara de Ginny era un poema de vergüenza, roja y cabizbaja, Draco se detuvo, esa cara la había visto antes, sintió un Deja vu que le revolvió el estomago. Era la misma cara que había puesto Dhapne la última vez que la vió, aproximadamente 25 años atrás. — ¿De verdad Weasley? Después de todos estos años...
— Es Harry quién ha tomado esa decisión y para mi tampoco ha sido fácil.
— Es tu hija. — Esta vez Draco soltó completamente a Lily y se acercó de manera violenta a Ginny. — ¿Que no les duele? ¿Tienes alguna idea de lo que le dolerá?
— Mis padres también están de acuerdo.— Ginny se encogió un poco, Draco parecía tener toda la intensión de golpearle en la cara.
— Wow y yo que pensé que nuestras familias son las anticuadas— . Dijo Theo sentandose en la hierba.
— Y mirate. — Le interrumpió Pansy. — Diciendo Harry esto, mis padres lo otro...Tu nunca has valido para nada Ginevra Weasley, sin embargo pensé que ésta vez tendrías algo que decir, tu los pariste. — Ginny frunció el ceño. El tono de Pansy estaba cargado de burla y veneno.
— Pansy...— comenzó a decir Gregory Goyle alzando las manos en un gesto para hacer que su amiga se calmara.
— ¡NO!...¿Es que no lo entiendes? No se trata sólo sobre el poder legal Greg, está renegando de su propia hija. Sus lazos, su herencia, la magia familiar...ni siquiera la vieja Walburga desheredó a Sirius, tienes que ser un verdadero... cretino para hacer algo así.
Entonces Lily entendió. Su madre, su padre...le habían dado la espalda.
— Sea lo que sea no es nuestro asunto Pansy. — Le dijo el hombre de color acercandose a la mujer. — Es una decisión que ha tomado Potter por su familia y los demás debemos de respetar. — Pansy se cubrió el rostro y comenzó a llorar. Draco volteó a ver a su amiga y se sintió mal, nunca había sido bueno viendo a Pansy llorar. Incluso ver a Astoria llorar se le hacía más soportable que eso.
— Llevatela a casa Blaise, no quiero que se ponga mal a causa de todo esto.— Dijo caminando hacia su amiga, se acercó lo suficiente para abrazarla y le dijo algo en el oído. El moreno, un poco más calmado asintió y tomó a su esposa de la mano desapareciendo del lugar.
Entonces volvió la vista hacia Ginny.
— Si es tu decisión alejarte entonces no es mi problema que ellos no estén aquí, me la llevaré ahora. Se lo ahorraré a Lily. — La mujer pelirroja se recargó en la puerta y comenzó a llorar, Draco sin embargo abrazó a Lily y le hizo una seña a la mujer rubia que quedaba en el lugar, luego, tanto él como los otros dos hombres desaparecieron.
La mujer se acercó a Ginny y ésta se sintió terriblemente intimidada por su silueta, tan alta y feroz. Chimamanda sonrió. Tenía una sonrisa de depredador. A Ginny le recordó ligeramente la sonrisa de Lucius Malfoy.
— No tienes porqué temerme. Creeme, no soy peligrosa.— Dijo acercando su mano hacia el hombro de la peliroja. — Vine a decirte algo, no es de mi incumbencia claro, pero tengo el don de la videncia, Draco me dijo que quizá te gustaría saber sobre tu hijo.
Ginny le miró y se estremeció al ver, realmente ver, el contraste entre la piel negra y los ojos plateados, sin embargo frunció el ceño. No quería que le hablaran de Albus, estaba tan enfandada con él y Chimamanda lo notó, el rostro entero de Ginny gritaba "no te metas en lo que no te importa" La mujer negra suspiró.
— Por tu cara puedo ver que no quieres que lo mencione. Creo que tampoco tiene caso que te lo diga. Tu misma enterrarás el cuchillo más profundo de lo que piensas, ohh Ginebra Potter, tú y tu marido se arrepentirán tanto...— Chimamanda puso sus manos sobres sus hombros.— Sólo espero que cuando se den cuenta quede lo suficiente de Dennis en él para que les otorgue el perdón.
La mujer se separó de ella, dio la vuelta y tras unos pasos se apareció dejando a la pelirroja muy confundida.
¿Quién era Dennis?
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Draco sentó a Lily en la cama. Estaban en medio de una habitación muy lujosa y clasica, tenía una chimenea, la cama venía dosel y tanto la colcha como las cortinas combinaban sus estampados de flores.
— ¿Estás bien? — Le preguntó a la niña que parecía estar en una especie de mutismo desde que la sacó de su hogar.
— ¿Esto significa que ahora estoy sola? Es decir...mis padres...
Draco trató de sopesar un poco su respuesta y recargó su mentón en las rodillas de Lily.
— Me gustaría decirte que no Lily, que sólo es cuestión de tiempo, pero no estoy muy seguro de lo que pasa por la cabeza de tu padre, tengo entendido que tu hermano no salió bien parado de una discusión que tuvo con él.
Los labios de Lily temblaron.
— Mi hermano, él prometió que iba a estar siempre me apoyaría y yo le he metido en problemas con papá, lo sé, no estaba esta mañana y... Draco, no sabes cómo los adora, nunca lo dice, pero sé que lo siente...tengo miedo de que papá le haya dicho cosas que lo pudieran lastimar.
— Todos podemos retractarnos de nuestras palabras.
— Él no, es un tozudo, aunque se sienta mal por ello no pedirá disculpas, nunca lo hace.
— Él siempre cree que hace lo correcto...sí, lo sé. Pero Lily, aunque ellos no estén aquí, nosotros sí, y tendremos a nuestro bebé.
Lily trató de calmarse pero siguió llorando un rato más. Draco trató de consolarla. No era muy bueno en ello pero por lo menos no era tan terrible como ver a Pansy llorar.
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Blaise estaba teniendo problemas para calmar a los niños, Pansy se había desmayado justo frente a ellos, Blaise apenas pudo sostenerla a tiempo cuando se desmayó y ahora estaban llorando tanto que tuvo que encerrarlos en el corral y hacerles un silencio para no oír su llanto y poder pensar.
Poco después llegaron los otros, bueno, sólo Greg y Theo, al entrar Theo sintió compasión por los niños y cargó a Honoré mientras Greg hacía lo mismo con Friederich.
— Padre desnaturalizado, mira que callar a los niños con magia...— Empezó a decir Theo.
— El que esté libre de pecado arroje la primera piedra. — Dijo el moreno acomodando las almohadas de su esposa.
— ¿De dónde sacas esas mierdas?
— Los niños están mudos, no sordos. — Le dijo Greg. Theo lo miró con una expresión fruncida que incluía ojos, mejillas y boca como diciendo "Me importa un carajo Greg". Pero luego se volvió a Blaise.
— ¿Qué tiene cabecita de hilo?
— No lo sé, se ha estado sintiendo mal estos días.
— Ahora recuerdo, no quizo comer ostiones. Pansy ama hacer competencia para ver quién come más ostiones en menos tiempo. Dijo Greg. Theo lo miró, y luego miró a Zabini.
— Blaise ¿Cabecita de hilo no estará en cinta?
— Nos estamos cuidando Theo.
— A veces los métodos fallan. Mis hijos nacieron así. Es como si el único medio anticonceptivo 100% efectivo es no conejear...— Dijo recordando que llevaba a un niño muy parlanchín en las manos.— Y pues Pansy es de las que conejean. ¿O no Greg?
— ¿Por qué iba yo a saber eso?
— ¿En Hogwarts no eras tu el que...? — Greg negó rotundamente.
— No era yo...y estoy seguro de que Draco y Vince tampoco...— Dijo el gordinflón tratando de recordar.
— Pues no era Blaise y estoy seguro de que yo tampoco...eso nos deja con una gran incognita...
— Theo, te juro que no tengo ganas de saber con quién...conejeaba Pansy en Hogwarts.
— Yo sólo digo que es raro. A lo mejor y solita...
— ¡Theooo!
— Está bien, está bien. — Dijo riendose. — Nosotros nos llevaremos a los niños mientras tu revisas bien a cabecita de hilo. Vamos Greg, el doctor dice que estorbamos.
— Sólo tú estorbas. — Le respondió el grandulón yendo detrás de él.
Cuando ambos salieron de la habitación Blaise miró a su esposa y besó su mano, le haría la prueba pero sólo para descartar, de verdad, de cualquier cosa que pudiera causarle un desmayo era la que más prefería.
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A la hora de la cena todos bajaron menos Lily y Pansy, los padres de Draco no preguntaron por ellas, de Pansy sabían que estaba dormida todavía, pero Lucius Malfoy no pudo evitar levantar una ceja al notar la ausencia de la más joven.
Secretamente a Theo le gustaba ver la ceja levantada de Lucius, por lo que la notó y le hizo burla a Draco con un ligero "Ohh ohh" Draco le enterró el codo en la costilla y Greg se rió mientras que Blaise y Millicent, que había llegado con sus hijos Francesco y Darío justo antes de la cena, volteaban los ojos hacia arriba.
Después de una extensa sobre mesa los Goyle se fueron a su hogar y Draco se fue junto con Blaise al salón de juegos. Los niños habían sido dormidos por los elfos y ahora la casa estaba en silencio. Blaise se sirvió una copa y Draco le pidió a Azar que le trajera un Drapple de beber.
— ¿Cómo está cabecita de hilo?— Le preguntó Draco a Blaise. Blaise sonrió.
— Le he hecho la prueba justo antes de la cena. — Al parecer vamos a tener otro bebé. — No sé cómo le vamos a hacer para cuidar de un nuevo bebé y los gemelos.
— Rayos Blaise ¿Por qué no lo dijiste durante la cena? El mundo tiene que saberlo.
— No quería llevar la atención al tema de los bebés, tu padre ya parecía bastante disgustado con el hecho de que Lily no bajara a cenar con la familia ¿Has visto como ha levantado su ceja? Casi se sale de su frente. Creo que deberás explicarle que no puede hacer eso, que no puede faltar a las cenas familiares a menos de que esté terriblemente enferma.
— Ella no fue críada como nosotros. Si se siente mal no puedo obligarla a nada.
— Pero va a ser tu esposa, la madre un hijo tuyo, llevará tu apellido, tiene que aprender a que de ahora en adelante ella no es sólo a ella, sino que representa a tu familia. Tiene que aprender el orgullo y las responsabilidades que conlleva portar un apellido, de lo contrario los que le enseñarán serán las otras personas...las que no la conocen y que no la comprenden, y que sólo le juzgarán. Yo sé que tu intentaste...hacer sentir bien, consentir...a Astoria...y tus padres te dejaron, a regañadientes claro...pero lo hicieron, no quiero que Lily tenga que pasar por lo mismo. Tori fue criada por una familia parecida a la de Potter, mejor acomodada pero sin pretenciones y aprendió a la mala como comportarse como una dama. Recuerdo lo mucho que sufrió cuando la gente la criticaba a sus espaldas por ser una Malfoy y no saber cómo bailar correctamente o no vestir cómo debía, o hablar muy fuerte.
— ¿Y qué se supone que debo de hacer? No es cómo si tuviera todo el tiempo del mundo para enseñarle etiqueta basica Blaise, además a mi me gusta cómo es ella.
— Yo lo sé, siempre fuiste un hombre con gusto por las mujeres sencillas, y me alegra, de no ser así te habrías casado con Pansy pero creo que ahora estaría bien que dejaras que tus padres se hicieran cargo. — Draco se pasó la mano por la cara.
— ¿Estás jugando conmigo? Mi madre se la comerá viva, y mi padre va a aterrorizarla.
— Pero no hay nadie más que se preocupe por ti cómo lo hace ellos. Tratarán de tener paciencia.
— No lo sé Blaise, no la quiero dejar sola en una habitación con serpientes.
— Pues ya veremos entonces cómo le va el día de la boda de Chimamanda, no la quieres dejar con serpientes pero veamos que hace en un tanque con tiburones. — Draco miró a su amigo y luego miró hacia los jardines.
— Como te odio Blaise.— El moreno sonrió.
Yo también te quiero Draco.
o-o-o-o-o
Esa noche, después de que los elfos retiraran la cena Lily se metió a bañar. El baño era muy grande y tenía una tina enorme. El lugar tenía el mismo estilo que la habitación de Draco en Hogwarts, al parecer le gustaba mucho el estilo de oriente. Había muchos frascos junto a la bañera. Eran escencias especiadas para el baño. Abrió uno y le gustó su olor, era de ahí que Draco tomaba su olor. Abrió el agua de la ducha para dejar que la bañera se llenara y ella se desvistió. Cuando estaba a punto de meterse a la bañera la puerta del baño se abrió y ella pegó un brinco asustada.
Al ver su cara Draco ser rio.
— No te rias, tonto.
— Lo siento, sólo venía a ver cómo estabas. Los elfos me dijeron que comiste bien.
— Tus elfos cocinan bien. — Dijo ella caminando rapido hacia él para abrazarlo.
— Le diré a Louis, él es el jefe de cocina. — Dijo él antes de besarla. — Deberías acostarte inmediatamente después de bañarte. Mañana iremos a comprarte ropa y al medio día te llevaré al médico.
— ¿Qué? — Dijo ella confundida.
— Compras. Sólo tienes eso que traías puesto, quiero que...
— No, eso no...¿Acaso no dormirás conmigo? — Draco se calló y la miró con una sonrisa entre burlona y tierna.
— No amor, no puedo. La tradición dice que no puedo dormir contigo hasta que nos casemos. — Ella frunció el ceño.
— No me digas tonterías que estoy embarazada y no es cómo si me pudiera embarazar más.
Draco se rió y beso su frente.
— La diferencia radica en que ahora mi madre lo sabe y si falto a las reglas bajo su techo tendré que pagar las consecuencias.
— ¿Son tan horribles?
— Terribles. Hasta mi padre le tiene miedo a veces. — Dijo el rubio. — Pero no te preocupes, pronto serás la señora Malfoy. Igual que ella. — Lily arrugó el entrecejo.
— Merlín, seré una señora.
— Una señora muy joven...pero sí, una señora. MI señora, y la madre de nuestro hijo. — La pelirroja se recargó en el pecho del rubio y lo abrazó con fuerza.
— Un hijo...tengo miedo.
— Lo sé, son horribles, te bebean, te vomitan, te orinan cuando les estás cambiando el pañal. Merlín, ya quiero que nazca. Amo a los bebés. — Lily se rió.
— No te imagino cambiando un pañal.— Él se fingió ofendido.
— Scorpius tenía el intestino más fluído que he visto desde la tatarabuela Therese. — Ella intentó no reírse pero terminó carcajeandose. Draco la encaminó a la bañera y después, a sólo unos pasos comenzó a desvestirse.
— Pensé que no ibas a quedarte aquí.
— Prefiero enfrentarme a la furia de mi madre a dejarte sola Lily. Te convertirás en mi esposa, y yo lo único que deseo es covertirme en tu sombra, cuidar de ti y de mi niño.
— ¿Cómo sabes que es niño? — Draco arrojó su ropa interior a un lugar desconocido.
— El primogenito es siempre niño, es parte de la magia familiar.
— Pero tú ya tienes un hijo.
— Pero éste será tu primogenito. — Lily sonrió.
— ¿Eso significa que tendremos más?
— Los que quieras. — Dijo él antes de besarla y hacerla meter en la tina.
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Al día siguiente Lily se despertó con el ruido de unos puffs aquí y otros allá. También escuchaba voces, la voz de Draco y otra voz muy femenina. La pelirroja abrió los ojos intentando acostumbrarse a la luz.
¿Quién había abierto las cortinas? Puso atención en las voces. La voz de aquella mujer era completamente desconcida y estaba hablando en otro idioma, ruso probablemente.
Con la mirada buscó a Draco. Abrió grandes los ojos. Draco estaba desnudo, bueno, con una camisa pero desnudo, ella podía ver perfectamente como el sol dibujaba las formas de sus gluteos y piernas bajo la camisa. Él se giró un poco y entonces pudo ver su pene, estaba semi-erecto. Después vio a la mujer, era altisima y era blanca, tan blanca como Draco, con el cabello de un tono más oscuro que el de él pero igualmente rubia. Se le veían los ojos grandes y azules seductores.
La mujer llevaba unos papeles en las manos y él simplemente parecía disgustado. Estaban hablando en jodido ruso.
— Draco. — Le llamó ella cubriendose bien. Después Draco la miró y le sonrió.
— Buenos días querida, los elfos han traído ropa para ti, te la ha prestado Pansy para que vayamos de compras. — Ella todavía no se adaptaba a la realidad. La pelirroja mira a la mujer y recién el hombre caía en cuenta. — Ohh ella. Lily ella es Inna Katrinka Varlyskova, es mi asistente, Inna, ella es Lily Luna Potter mi prometida.— La mujer antes apenas con expresión sonrió y se acerca ella, Lily se encogió un poco porque estaba desnuda pero esa mujer se acerca sin miedo y luego me analiza.
— Sinceramente Draco, pensé que te gustaban las mujeres de tu edad. Pero es bonita y tiene un cuerpo bueno, es decir, es delgaducha pero tiene la cadera grande y los pechos llenos, no se le dificultará parir o hacer de nodriza, además no es muy alta, lo cual será bueno cuando el producto crezca, las mujeres altas sufren muchos dolores de espalda cuando están gestando. — Dijo con un marcado acento ruso.
— Sinceramente Inna. — Dijo con el mismo tono.— ¿Tienes que llamarle producto? — La mujer se rió y apuntó algo sobre unos papeles, extrañamente era un boligrafo muggle.
— ¿Te recuerdo todos los nombres que tuvo Scorpius antes de ser Scorpius? cigoto Malfoy, embrión Malfoy, feto Malfoy, bebé Malfoy.
— Era joven e inmaduro Inna, ahora ve a hacer lo que te pedí. — La mujer acarició a Draco en la cabeza.
— Lástima que sólo hayas envejecido Draco. Te veo a las dos y media en la oficina, tienes junta con los de la embotelladora para revisar los nuevos diseños para el Drapple. Y a las 3:30 la prueba de sabor con los del laboratorio para el Drawberry. A las cinco tu madre y tu prima te esperarán en la floristería Harper para elegir los arreglos. Y será mejor que las apresures porque a las 6:00 tu padre escalará las puertas del comedor debido al hambre. Sabes bien que no le gusta nada tener que esperarlos para cenar, y si cena solo, ambos sabemos cómo se pondrá tu madre.
— Toma aire Inna...¿Algo más?
— No. Después tienes libre pero mañana tus padres irán a su desayuno con los Andersen y por lo tanto tu tendrás que acudir a la subasta con Theo para revisar asuntos de seguridad. Creo que eso es todo, pero antes de que te vayas a la subasta vendré a dejarte tu nuevo horario.
— ¿Nuevo horario?
— Sí, tu padre ha insistido en saturarte de tareas ya que te irás de luna de miel, y al parecer cuando tu mujer de a luz va a darte tres meses de vacaciones, así que quiere que adelantes la mayor cantidad posible de trabajo para después sólo tener que ir a supervisar. De lo demás se encargarán Theo y Greg.
— Quiere matarme.
— Sí, quiere hacerlo, pero no puede cometer homicidio, no sabría que hacer con un bebé a su edad. Adelantar 3 meses de trabajo...Dios, ese hombre va a matarnos a ambos. Pero bueno, después de la subasta te veré en la oficina. Nos vemos hasta entonces Draco. — Luego miró a Lily. — Felicidades, has cerrado trato con el viudo más codiciado de Reino Unido. — Dijo la mujer acomodando sus papeles y sonriendoles a ambos para después meterse en la chimenea.
Las llamas verdes se la llevaron.
— La odio un poco. — Dijo Lily. Draco se sentó con ella en la cama.
— Todo el mundo la odia un poco, es tan...eficiente, guapa y perfecta. Mucho tiempo mi madre pensó que papá la engañaba con ella. Lily lo miró.
— ¿Era asistente de tu padre? — Draco asintió.— ¿Cuanto tiempo tiene trabajando para ustedes?
— Desde...doce años antes de que yo naciera.
Lily hizo una cara de no poderlo creer.
— ¿Qué edad tiene?
— En seis semanas cumple 87.
— ¿Qué? Pero ella...ella...
— Luce de 25, lo sé. Es hija de un vampiro y una bruja, ambos rusos. La bruja murió hace muchos años, pero su padre trabaja con mi amigo Greg en el bar. Tiene super oído así que es bueno recabando información para nosotros.
— No sabía que trabajaban con vampiros, es decir...no es sangre pura, no me creo que tu padre la tuviesea un lado sólo porque sí.
— Él sólo odiaba a los muggles y a los sangre sucia, no a los hibridos, no tanto al menos. — Dijo recostandola sobre la cama. — Pero ya no lo hace, especialmente porque yo sé lo mucho que quiere a Belle, y a sus hijos. Ellos hacen feliz a Theo y él es único hijo de su mejor amigo de la infancia así que...de la convivencia se hace el afecto.
— ¿Por qué les odiaba? — Draco beso su frente.
— Por que cuando él era un niño, un sangre sucia le arrebató a dos personas muy importantes para él. Dijo para después besar sus labios.
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Cuando Lily bajó a desayunar de la mano de su prometido (Merlín, que terror llamarlo así, esa palabra sonaba aún más fuerte que marido) estaba un poco incomoda. Empezando con la ropa, que le quedaba algo grande, las mangas eran largas y la falda del vestido que se supone debía mostrar de la mitad de la pantorrilla para abajo, arrastraba un poco, también era algo justo en la parte del pecho, y el talle era más largo además de que los zapatos le lastimaban un poco. No acostumbraba usar tacones, por lo cual esas zapatillas, aunque eran de su número y terriblemente hermosas, le parecían por de más incomodas.
Estaban por entrar al comerdor cuando empezó a sentir nervios. No conocía a la familia de Draco, sólo lo hacía por lo que los demás decían de ellos pero nada más. El abuelo decía que Lucius Malfoy era un mal bicho con aires de grandeza, su abuela decía que Narcissa era una mujer fría y vanidosa. Intentó recordar las cosas que su hermano dijo la primera vez que estuvo de vacaciones con los Malfoy.
Según Albus Narcissa era una mujer muy propia y hasta distante pero muy dulce con su marido y su hijo y que tiene una gran afición por peinar el cabello de su Lucius y comprar jarrones antiguos. El señor Lucius tenía un sentido del humor muy ácido y se la pasa leyendo tontas novela romantica. Le gustan los pavos reales albinos.
Escuchó risas antes de entrar. Oh Morgana. Ojalá sólo estuviesen los padres de Draco. Ahí había toda una comitiva. Estaban muertos de la risa y Narcissa parecía exasperada con su marido.
Draco se aclaró un poco la garganta al entrar para que todos los miraran. ¿Por qué había hecho aquello?
— Oh. — Dijo un hombre moreno.— Ya les dijimos a todos lo del bebé. — Draco sonrió.
— Eso es maravilloso, ahora sí que tendremos felicidad a montones. Familia. Les presento a Lily, mi prometida y por lo tanto parte de nuestra familia desde ahora.
Una risa tonta se asomó por los labios de un hombre de cabello entre castaño y negro, no identificaba el color, pero era muy guapo, a Lily le recordó un poco a Albus con su aire egocentrico y su sonrisa maliciosa.
— Quiero ver cómo le dices eso a Scorpius. — Le dijo el mismo hombre.
— Estoy haciendo mis cálculos. — Dijo Draco caminando hacia dos plazas en la mesa que no estaban ocupados. — Gracias por mostrar tu apoyo moral.
— Cuando quieras.
— Es muy bonita Draco. — Dijo una mujer a su lado. Era una mujer castaña de cabello largo, su piel era un poco más obscura que la de los demás, como su hubiese tenido alguna vez un antepasado árabe o portugués. Era muy guapa también, de una belleza equilibrada, no una que sobresale cómo una pepita de oro entre un montón de tierra, es el tipo de belleza que pasaba desapercibida, pero cuando le pones atención se va volviendo más bella a cada momento.
— Bueno, presentanos Draco, por que se servirá el desayuno en nada. — Dijo una mujer de cabello corto hasta los hombros, con el copete recto y las puntas ligeramente metidas hacia el cuello. Llevaba un elegante traje sastre color rosa pastel. Parecía una dama de los años 40.
Draco que se había sentado después de mover la silla para ella (justo como en Hogwarts) le miró y le hizo una mueca frunciendo los labios y los ojos, y todo en su cara.
— Ya voy cabecita de hilo. Espera a que me siente que esto será largo.
— Será mejor que nos presentes con todos nuestros titulos de nobleza o me enojaré. — Dijo ella. Draco suspiró. Luego le miró a la pelirroja.
— Lily, ellos son mis padres. — Dijo comenzando a señalar a las personas con su palma abierta para no ser grosero.— Lucius Abraxas Malfoy, mi padre, actual patriarca de nuestra familia y CEO de Malfoy Company UK, (Lily se estremeció con las palabras "nuestra familia"), Narcissa Malfoy, mi madre, dueña y señora de todo lo que desee ser dueña, ésta mujer es la razón de ser de mi padre y le debemos todo el respeto. Siguiendo con la familia. — Señaló a la única mujer de color que había en la mesa (la cual, para no romper los esquemas también era guapa ¿Que rayos pasaba con esa gente? ¿Es que todos tenían que ser atractivos?).— Aquí está mi prima Chimamanda Malfoy, CEO de Malfoy Company de Sudafrica, meastra de pociones y regente de Malfoy Dorp. Por otro lado, están estas desagradables personas a tu alrededor, ellos son Pansy Zabini, de soltera Parkinson, para no aburrirse, co-fundadora de la marca de vinos Park-Malf, mi mejor amiga, madre de dos maravillos hijos. — Señaló a dos niños, eran dos angelitos preciosos de color café con leche que vestían, uno a lo muggle y otro a lo mago. — Honoré y Friederich, futura madre de más maravillosos niños, es maestra en Artes Oscuras y en Defensa Contra las Artes Oscuras con especialidad en Rompimiento de Maldiciones y Barreras Mágicas; Blaise Zabini, heredero de la amplia y sorpresivamente aun en expansión herencia Zabini, es uno de los mejores medimagos a nivel mundial, su especialidad es en Maldiciones de Sangre y ha ganado cuatro veces el premio Ashton-Woolf por diversos descubrimientos y curas; Gregory Goyle, graduado en el Colegio de Artes Magicas Culinarias de Berlín. Actualmente es dueño de uno de los bares más exclusivos de Londres, al cual sólo puedes ingresar por invitación. Próximamente dueño del ya reconocido Slytherin House; Millicent Goyle, de soltera Bulstrode, su maravillosa esposa, estudió Diseño de Interiores Magicos en el Instituto Mágico de Artes, Diseño y Arquitectura de Londres. Actualmente se dedica a la restauración de viejas mansiones; sus dos hijos. — Señaló a un par de niños, sopresivamente delgados a comparación de sus padres. — Francesco, quién comenzará Hogwarts el septiembre que viene y Darío que el día de hoy cumple nueve años.— El pecho del niño se infló de orgullo. — Y éste, el más desagradable de todos, es Theodore Nott, estudió Negocios Internacionales en la Escuela Magica de Banca y Comercio, actualmente se dedica a un sin número de negocios en los que también está Grupo Malfoy a nivel internacional. Belle Mayer, su mujer, escritora de varias sagas exitosas de literatura juvenil muggle. Traducida a 23 idiomas. Ellos tienen dos hijos, ambos van a Hogwarts. No pongas esa cara Theo, ahora ella es familia, guardará el secreto. Sus nombres son Anna y Ferdinand Mayer.
— ¿Ana y Fer? ¡¿Ana y Fer Mayer?! — El hombre de cabellos oscuro asintió y tomó de su copa con la mirada abajo.
— Por Dios, pero si ellos son...son...
— Una Hufflepuff y un Gryffindor y que el cielo nos proteja a todos. — Dijo el castaño tratando de no atragantarse con el contenido de su copa.
— Theo...— Dijo la mujer preocupada.
— Lo siento, pero si supieras lo avergonazado que estaría mi padre al escucharlo. Que Salazar nos ampare. — Puso las manos sobre su cabeza y llevó la frente a la mesa.
Los demás chicos se rieon. Incluso en las comisuras de los padres de Draco se levantaron.
— Theo estuvo a punto de entregarse a la bebida cuando Anna fue a Hufflepuff. Cuando Fer quedó en Gryffindor quiso quitarse la vida.— Explicó el hombre de color.
La tal Chimamanda no se avergonzó de expulsar una gran carcajada.
— Lo bueno es que tu padre murió en prisión Theo. Te habría desheredado. — Dijo el señor Malfoy. La señora Malfoy acarició la mano de su marido y después le dirigió una sonrisa a Theo.
— Era de esperarse Theo, Ana siempre ha sido muy dulce y justa como su madre y Fer tiene ese complejo imprudente de querer mostrarse como según recuerdo es el señor Mayer. Unos niños encantadores, salieron completamente a su lado materno.
— Disculpa madrina, pero si son encantadores creo que se debe completamente a mi. — Su mujer le dirigió una mirada exhasperada y divertida.
— Ustedes son increíbles. — Dijo Belle.
Y Lily no podía estar más deacuerdo.
¿Qué pasaba con las personas maliciosas, serias y frías que siempre aparentaban ser?
Si lo pensaba bien...tenía mucho sentido que no fueran cómo ella creía. Cuando ella era niña y sus familias se encontraban miraba a Draco y él hombre parecía una piedra, siempre lo había visto como un hombre estirado sin sentido del humor, sin ningún tipo de pasión o sentimientos, aún cuando vio lo bien que había criado a Scorpius o lo feliz que regresaba Albus de sus vacaciones con los Malfoy y contaba todo tipo de historias increíbles sobre viajes a Paris o paisajes brillantes en las montañas.
Nadie miraba a los Slytherin, y cuando lo hacían sólo los veían siendo eso. Slytherin y nada más. Se sintió mal por eso. Se sintió mal por su hermano y por lo solo que debió haberse sentido, porque si ella que le amaba tanto había juzgado a los suyos, si James que le amaba tanto decía bromas hirientes al respecto, qué cosas no habrá escuchado Albus en Hogwarts.
Trató de sonreír al ver ambiente y quiso creer que esas personas a su alrededor ya no se sentían solas y que algún día su hermano tendría amistades como esas, con las cuales bromear alrededor de una mesa.
o-o-o-o-o
Ese día sin saberlo, a pesar de que había tenido un maravilloso desayuno en familia empezó un pequeño calvario personal.
Si antes creía que Draco era un amante de las compras es porque no lo había visto en compañia de Pansy Zabini. Aunque a sólas, o más bien ignorando completamente a Lily, él le llamaba Parkinson o cabeza de hilo, sólo cuando ésta hacía o decía cosas irritantes le llamaba Pansy, pero jamás Zabini. Al parecer tenían demasiados temas de conversación, desde cromos de ranas de chocolates hasta inversiones multimillonarias en otros países.
Draco parecía feliz.
Muy feliz con otra mujer.
Demasiado para el gusto de Lily.
Y no es que ella sea demasiado celosa. Es que Pansy se colgaba al cuello de Draco y decía chistes privados que sólo ellos entendían. Y a Draco no le importaba de nada.
Y luego estaban las compras en si, estaban comprando ropa para embarazadas las dos. Fueron hasta a tiendas muggles y al parecer Pansy era blanco de fotografías en el mundo muggle debido a la empresa Park-Malf.
La mujer parecía Diosa entre los maniquies, los empleados estaban detrás de ella como si se tratara de la salvadora del mundo y Draco parecía disfrutar verla comportandose como una niña caprichosa en una tienda de juguetes. Cuando una camiseta blanca de tirantes le gustó, miró la etiqueta e inmediatamente se quedó sin aliento.
359 libras esterlinas.
Por algo que casi ni tenía tela y la que tenía era demasiado delgada.
Morgana.
Cuando Draco se dio cuenta le quitó la camiseta y la admiró un poco girando la cabeza.
— Es bastante bonita. Si quieres te la puedes llevar en los dos colores. — Dijo señalando la negra.
— Cuesta 359 libras.
— ¿Y?
— Eso es mucho dinero.— DIjo en voz baja. Draco la miró casi con ternura.
— Cariño, tu no tienes que preocuparte por ese tipo de cosas ahora.
— Pero...
— Mira a Pansy, sigue su ejemplo...¿Acaso crees que a ella le preocupa?
La mujer estaba en el área de sombreros y los vendedores ya tenían varias cosas en brazos.
Parecía feliz y sofisticada.
Era una belleza y un torbellino. Lily no le notaba de la misma edad que Draco, se veía diez años más joven.
— Se ve lo mucho que la amas. — Dijo Lily. Draco le sonrió.
— Por supuesto que la amo, fue mi primer amor, por eso esperé tantos años para entregarsela a un hombre decente. — Lily puso una cara completamente contrariada, no se esperaba esa respuesta. — No te hagas ideas raras Lily, no tuve hermanos, ni hermanas. — Dijo tomando un sombrero rosa de bonbín y se lo puso a Lily en la cabeza. — Pero Crabbe, Goyle y Parkinson estuvieron ahí todos los días. Nuestros padres hacían negocios o jugaban a las cartas, tomaban vino por las noches o hacían desayunos cada tercer día. Ellos fueron mis hermanos, a los que más atesoro. La gente pensaba que no tenían cerebro, ninguno de los tres, Pansy siempre fue demasiado superficial y los otros dificilmente podían decir una frase completa debido a su timidez, pero todos cargabamos con ciertos traumas desde nuestros hogares, Pansy y yo siempre fuimos aplicados pero nuestros padres nunca estaban satisfechos, cuando llegamos a Hogwarts lo único que hacíamos era proyectar nuestra amargura personal siendo abusivos con los demás. Crabbe y Goyle eran más seguidores que lideres, además eran muy torpes socialmente hablando y cuando Crabbe quizo tomar decisiones por sí mismo terminó hecho cenizas por su propia maldición. Ahora sólo los tengo a ellos, y prometí cuidarles.
— ¿Te hubieses casado con ella sino estuviese el señor Zabini?
— No más de lo que te hubieses casado tú con Albus o James. Cuando te digo que somos casi hermanos no miento. Fue mi primera novia pero rompimos después de darnos nuestro primer beso de lengua, como pareja porque besos en los labios nos dimos muchos pero fue la cosa más rara, asquerosa y escalofríante que me haya sucedido en la vida. De verdad...sentí como si hubiese besado a mi madre...— Soltó una carcajada. — Cuando te pasa algo así con una chica guapa es porque algo no anda bien. Fingimos que nunca pasó y que nada de nuestro noviazgo pasó y hemos sido felices hasta ahora.
Lily vio la camiseta en sus manos y haciendo tripas corazón la tomó para irse a probar.
En los probadores ella salía a que Draco la viese, era extraño pero ya sentía como si su panza estuviese abultandose más ese día que en los anteriores meses, como si su bebé supiese que ya no tenía que esconderse de nadie. Pansy no salía, al parecer le bastaba verse en el espejo para saberse hermosa.
Lily salió con un par de bolsas en la mano mientras que la morena salió con seis. Después entraron a cuatro tiendas más, incluyendo una zapatería. Se sentía la peor persona del mundo porque aún cuando ella venía de una familia bien, lo que acababa de gastar lo gastaba su padre en todo un año para los tres. Que vamos que sí Albus o James tenían más de tres pares de zapatillas deportvas era demasiado y ella llevaba catorce pares por insistencia de la amiga de Draco. Al final el rubio tuvo que mandar tres taxis a las oficinas de Malfoy Company en Londres.
— ¿Tienes oficinas en Londres?
— Por supuesto.
— ¿En el Londres muggle?
— ¿Dónde más? Es un corporativo, una bonita construcción con los exteriores de cristal y tiene una placa afuera con el nombre.
— Tiene 116 pisos.— Dijo Pansy. — Ahi también están las oficinas de Park-Malf que se encargan de la distribución de vinos en Europa. — Dijo dando una amplia vuelta.— Vamos a conquistar el mundo. — Se acercó a Lily y se inclinó un poco. Más rápido de lo que Lily lo pudo ver venir Pansy la tomó de la cintura y besó su estomago. Ella se quedó paralizada. — Este pequeño de aquí conquistará el mundo, y Chimamanda me ha dicho que mi bebé será una niña. Ella será su reina, yo lo sé. — Entonces sintió algo calido llenar su estomago. Como si algo protector le envolviera.
— ¿Qué haces Pansy?
— Yo sé que no cometerás los mismos errores que con Scorpius. A ella no le esconderás como a Astoria y a tu hijo no le ocultarás del mundo para protegerlo. Él no será un escorpión temeroso de que le lastimen. Será un toro, sano y fuerte, necesita que alguién lo cuide. Ésta es una bendición le protegerá de todo mientras esté dentro del vientre de su madre. No tendrás que extremar precauciones cuando ella salga de la mansión.— Draco se acercó y besó la frente de Pansy.
— Gracias. — Dijo en voz baja y claramente conmovido.
Una barrera.
Una bendición.
Pansy había puesto una protección en su vientre para que su hijo no sufriera el menor mal.
Pansy formaba parte de ese grupo de personas con las que quizá jamás pensó que se relacionaría. Pero ahí lo vio. No sólo Draco amaba a Pansy, Pansy también le amaba a él, y así cómo Draco dijo que se la había entregado a un buen hombre, ella había decidido entregarle a Draco.
Era el mismo tipo de amor que le había profesado Albus a ella. Y sonrió para después abrazar a su futuro marido.
o-o-o-o-o
Los tres fueron al médico, en pleno San Mungo y con todos mirando. Le miraban a ella y no le importaba si le juzgaban por ir de la mano de Draco. Ahí se encontraron a Zabini, el hombre de color, marido de Pansy, ella le saltó en brazos y él un poco apenado le besó en los labios. Entraron al mismo consutorio y las revisó el mismo doctor, Pansy fue primero porque era la más ansiosa. También era la que menos tiempo tenía. El doctor le dijo que apenas tenía tres semanas y al parecer se trataba de sólo un bebé. Al parecer les alivió que no fueran dos esta vez.
Después le tocó a ella. El médico la revisó concienzudamente.
— Su cuerpo es muy pequeño.— Dijo. — Su caja es pequeña. — Miró a Draco. — Al parecer no es de salud fragíl pero su caja es muy pequeña, su ventaja es que las caderas son grandes pero debe tener cuidado con ella. Que no haga muchos esfuerzos físicos.
— ¿Es malo que sea de cuerpo pequeño?
— El hecho de ser tan joven ya es un riesgo, pero verá, los Malfoy tienen una genética muy fuerte y por lo general son bebés muy grandes. El más pequeño que se ha visto ha sido el joven Scorpius pero fue debido a la condición de su madre el que haya tenido que nacer tan prematuro y para entonces ya pesaba dos kilos setecientos gramos. Su marido aquí frente a usted tuvo que nacer en un parto adelantado pues su madre ya no podía sostenerse y digamos que la señora Malfoy no es precisamente una flor delicada. Un bebé de casi cuatro kilos y midiendo 61 cm, un gigante.
Lily sonrió. Era cierto, Draco a pesar de ser delgado era muy alto y de constitución fuerte.
— ¿Usted asisitió su parto? — El médico acarició el cabello de la pelirroja con un gesto paternal.
— Y a mi padre le tocó el de su padre. Bien...además de reposo y de una dieta balanceada no hay mucho que les pueda recetar, les daré algunas pociones vitamínicas para nutrirla bien a usted y a su bebé.
— ¿Cuando podré saber el sexo del bebé?
El hombre sonrió.
— Eso no será necesario, es varón, puede saberlo desde ahora, es magia familiar, los primogenitos de los Malfoy son siempre varones, además los Potter y los Weasley tampoco son de muchas niñas, pero tal vez, si se animan a tener más hijos puede que fueran niñas, la mezcla de sangres que tendrán sus hijos es algo inusual y los Black si que son de niñas. — El medimago tomó su mano entre las suyas. Y Lily se sintió realmente segura. — Lo importante es que tu bebé estará bien.
Cuando salieron del lugar se separaron del matrimonio Zabini, al parecer iban a tener una cita romantica. Lily y Draco caminaron un poco entre las bulliciosas calles de Londres. Draco parecía estar siempre alerta para evitar que alguien le empujara o golpeara.
— No cabe duda de que siempre seré un chico de pueblo. Detesto la masividad de muggles que hay, tal vez deba soltar alguna que otra plaga para disminuir la población...
— ¿Eres una especie de genio malvado que quiere destruir el mundo?
— Claro que no, si quisiera ya lo habría hecho, pero ya no ganaría tanto dinero. Lo unico bueno de la masividad es el consumo.
Lily se rió, pensando con amor que su Draco era terrible.
o-o-o-o-o
El mundo no podía ser miel sobre hojuelas.
Nunca.
El día siguiente todo parecía tan diferente. Draco no estaba, las sabanas estaban frías y el baño estaba seco, sino fuera por la toalla húmeda ella habría creído que ni siquiera había pasado la noche ahí.
Poco después una elfina llamada Mer le pidió que se arreglara para ir a tomar el desayuno. Se tomó una ducha rápida y cuando salió la elfina ya había elegido sus ropas. Aunque ella la había elegido le parecía ropa muy formal para usar dentro de la casa pero no dijo nada sólo se vestía. Por el reflejo del espejo podía ver a Mer mirandola fijamente.
— ¿Pasa algo Mer? — Le preguntó poniendose sus anteojos. La elfina negó.
— Hace mucho tiempo que un mestizo que no sean los hijos del señor Nott no se pasea por esta casa, es un poco raro pensar que el amo Malfoy deje a una mestiza vivir dentro de estos muros.
— ¿Draco? — La elfina negó.
— El señor Amo Lucius Abraxas Malfoy, él odia a los mestizos. — La chica miró a la elfina.
— Los tiempos han cambiado Mer. — Dijo con tono amable.
— Los tiempos no cambian, los muggles siempre son los mismos. Los hijos de muggles sólo han traído lágrimas a esta casa. — La elfina parecía estar a punto de llorar. — Si no fuera por ese mestizo...la señora Lucrecia y la señorita Lucy estaría viva.
Lily no comprendió de qué iba la elfina, se le hacía tan rara. Sus platicas eran tan logicas cómo las de Kreacher.
Bajó rápido a desayunar y se encontró sólo con sus suegros, el señor Zabini, sus hijos y Chimamanda, la prima de Draco.
— Buenos días, perdón por la tardanza. — Dijo sentandose en el mismo lugar que el día anterior. El desayuno ya estaba servido salvo para la gente que faltaba. Miró a todos a su alrededor y se sentía algo incomoda ya que sólo el señor Zabini le había regresado el saludo. Decidió hablarle. — Disculpe señor Zabini.
— ¿Sí?
— ¿Sabe dónde se encuentra Draco? — El hombre alzó una ceja en un acto no tan marcado como en los Malfoy.
— Tiene un asunto con Theo y Greg en las mazmorras, aparentemente también con mi esposa.
— Ohhh calla Blaise, no sé de qué te quejas, aunque te dijeran qué traman no querrías ayudarlos, ellos te hacen un bien al no decirte nada. — Dijo Chimamanda.
— No me preocupa que hagan locuras, me preocupa que las haga con mi esposa, ella está embarazada.
— Ella nunca haría nada que le perjudicara a su bebé. Es muy cuidadosa y sí lo estuviese haciendo haría una barrera de cinco estrellas para protegerse, es inteligente.
— Fácil para ti decirlo.
— Buenos días. Dijo entrando Scorpius. Llevaba ropa formal igual que todos, Lily no pudo evitar notar que Scorpius estaba bajo de peso, se le saltaban los pomulos de lo delgado que estaba. No lo había visto desde su graduación de Hogwarts. De hecho no lo había visto el día anterior.
El chico se acercó a sus abuelos, besó la mejilla de su abuela y la mano de su abuelo, estos regresaron el gesto y él se sentó junto a ellos, justo frente a su abuela.
— Buenos días Scorpius. — Dijo ella.
— Buenos días Lily. — Asintió él y tomó una copa de jugo de naranja. — ¿Dónde está padre?
— Jugando en su laboratorio. — Dijo su abuelo.
— Ultimamente pasa mucho tiempo ahí. Dijo Narcissa antes de tomar una galleta de una de las bandejas.
— Está experimentando pero yo no le preguntaré y tú tampoco. Lo que sea que Theo haya metido allá abajo no es asunto nuestro. — Replicó Lucius.
— Lo que tu abuelo quiere decir es que si los Aurores preguntan es mejor que no sepamos nada. Aunque siendo sinceros Lulu, no creo que esté bien dejarlos jugar con magia abominable otra vez. ¿Recuerdas el año pasado? LLenaron la mansión Nott de entes demoniacos.
— La mansión Nott ya estaba llena de entes demoniacos, incluso antes de la guerra. Muchos siguen ahí. Theo quiere sacarlos para que Fer y Ana puedan heredarla cuando estos cumplan la mayoría de edad pero no es tan fácil.
— Hay muchas otras casas que el tío Theo podría heredarles a sus hijos ¿Por qué quiere darles aquella? A mi me da escalofríos verla de lejos. No sé porqué a papá le gusta ir a visitar allá al tío Theo.
— Es porque tu eres muy sensible. — Dijo Zabini. — Los Greengrass tienen una habilidad enorme al poder ver la magia, pero es tanto una debilidad como una fortaleza. Puedes ver las intensiones de ésta, por ejemplo, una imperdonable, para que funcionen tienes que sentirlas y desearlas de verdad, para usar una cruciatus tienes que desear hacer daño, para hacer una Avada Kedavra tienes que desear asesinar, eso se queda impregnado en la magia. Al pasar por un lugar donde se realizaron todas estas maldiciones llenas de malas intensiones te pone enfermo.
— Tu padre está más acostumbrado a las malas energías. — Le dijo su abuelo. — En tiempos de Voldemort ibamos ahí a realizar las ejecuciones de la gente nada importante y yo tenía que realizar aquellas maldiciones por lo menos diez o quince veces al día. Tu padre se volvió muy buena en todas ellas, aunque el Avada sólo lo practicó con animales. Siempre ha sido muy suave. No le gusta dañar a otros al punto de que no sea reversible.
— ¿Por qué lo dices cómo si fuera algo malo Lucius? — Le regañó su mujer.
— No lo digo cómo algo malo...fue una bendición de hecho. Gracias a eso no fue a prisión más que unos meses. Ahh mira. Ahi vienen. — Dijo señalando a los cuatro que llegaban.
Los cuatro venían impecables pero se notaban cansados.
— Apurate hijo. Tienes que ir a la oficina a las nueve, sin excepciones.
— Lo sé, lo sé.— Dijo Draco para después besar a su madre y la mano de su padre. Después se sentó junto a su esposa y le dio un beso en la frente. — Hola cariño.
— Hola. — Eso había sido tan raro.
— ¿Irás a las oficinas? — Preguntó Scorpius sirviendose jugo de naranja en un vaso. Los platos de todos habían aparecido cuando los faltantes entraron al comedor.
— Sí, compromisos ¿Quieres venir?
— Seguro. No tengo nada que hacer. No sé cómo el abuelo aguanta el retiro.
— Libros, libros, muchos libros. Trabajé toda mi vida para poder darme ese lujo Scorpius. Ahora eres joven pero espera llegar a los sesenta.
— Yo nací cansado.— Dijo Theo haciendo reir a toda la mesa. Lily no lo sabía pero Theo era adicto al trabajo. Lo que Draco hacía por obligación Theo lo hacía por gusto.
Durante el desayuno la familia no se comportó como el día anterior, donde todo era alegría y charlas ligeras. Hablaban de política y negocios, incluso Scorpius se aventaba unas puntadas con comentarios que sonaban muy inteligentes pero a los que Lily no sabía nada. En esa mañana Lily supo más de polítiica de lo que se hablaba en su casa y eso que su padre como parte del tribunal del Wizegamot por ser el Jefe de Aurores estaba hasta las cejas de temas políticos y de seguridad.
Aunque bueno, tenían un enfoque bastante peculiar...
No hablaban de como hacer nuevas leyes para proteger a la sociedad, sino de los vacíos legales de estas para hacer más dinero. Engañar, evadir, atacar.
Serpientes.
Después de casi cincuenta minutos los rubios de la casa, exceptuando claro al señor Malfoy se levantaron de la mesa, Draco le dijo que tenía que irse pero que la dejaba en buenas manos y se esfumó por medio de la chimenea junto a su hijo.
Lo que siguió fue una sobre mesa silenciosa.
— Espero que las cosas hayan salido bien allá abajo. — Comentó Narcissa.
— Sí, bueno, lo fue. — Comentó Theo.— Mañana estaré en casa de Belle ¿Se te antoja algo del mundo muggle madrina?
— Madrina...wow. — Pensó Lily, no se imaginaba a Narcissa como madrina de alguien.
— Bueno, quizá un sombrero. — El castaño asintió.
— Te lo mandaré vía lechuza.
Lily tenía pensado levantarse de la mesa pero entonces Narcissa hizo un gesto que indicaba que tenía que quedarse sentada.
— Lily cariño, tenemos que discutir algunas cosas.
— ¿Como cuales señora?
— Como el hecho de que tienes que empezar tus clases particulares pronto. No puedes estar todo el día en casa sin hacer nada y es importante terminar aunque sea la educación básica de un mago.
— Entiendo...
— Y también están tus clases de etiqueta ¿Sabes tocar algún instrumento?
— No, nunca...
— Oh bien ¿Qué instrumento te gustaría aprender? Te conseguiremos un maestro.
— Creo que también debería contratar a un maestro de danza madrina. — Dijo Theo Nott.
— Tienes razón Theo, gracias. Lo conseguiremos para la próxima semana.
— Y uno que otro profesor de idiomas. Recordemos que ahora más que nunca los negocios para la familia Malfoy son importantes. — La mujer de piel oscura se estiró sobre su silla.
— Francés, español, italiano, portugues, ruso, japonés, chino...supongo que puede comenzar con esos. — Dijo Pansy sin interes pero Gregory Goyle asintió efusivamente.
Lucius no decía nada pero la miraba intensamente mientras bebía una taza de té con leche.
Lily inmediatamente, y por toda una hora, se sintió un poco intimidada por la forma en que Narcissa planeaba sus horarios y decía el nombre de personas que ella no conocía para enseñarle cosas que ella no estaba del todo emocionada por aprender.
Después de eso todo el mundo comenzó a levantarse de la mesa. Narcissa fue seguida por las mujeres y Lucius por los hombres ella se quedó ahí sentada hasta que los elfos comenzaron a limpiar la mesa.
Estaba sentada pensando en el tipo de vida que viviría cuando escuchó la risa de una niña. Miró hacia el otro extremo de la habitación y pudo ver el fantasma de una pequeña sentada en donde se sentaba la señora Narcissa.
Se sintió confundida, tenía la risa de una niña pero vestía de varón. Y era como ver a Scorpius de pequeño, como la primera vez que fue a casa a visitar a Albus a casa.
— Hola. — Le dijo sentandose apropiadamente y la fantasma le sonrió.
— Hola. — Le respondió con una voz delicada que quería parecer más ruda, parecía forzada, quería hacerse pasar por masculina.
— ¿Quién eres pequeña? — La niña alzó una ceja y sonrió de un modo que había visto incontables veces en Draco.
— Lucy.
— ¿Lucy?
— Lady Ana Lucía Malfoy.
Lily alzó una ceja.
— Así que tu eres mi nueva sobrina politica. Es interesante. Tienes un carácter fuerte pero te sientes intimidada. Sin embargo puedo ver que estás llegando a tus limites. Eso me gusta. A mi hermano también. El carácter de Narcissa fue lo que se ganó el corazón de mi hermano, la falta de él es el porque no quería nada a Astoria.
— ¿Tu hermano? — Se subió las gafas que se habían resbalado por el puente de su nariz.
— Mi hermano Lucius. Somos gemelos.
— ¿Gemelos?— Lily abrió bien grande los ojos.
— Sí, supongo que ya no nos parecemos mucho porque él envejeció y todo eso. Pero no importa, yo estaré aquí hasta que él lo esté, entonces podremos ir con madre y padre. La niña puso sus manos en la cadera. De qualquier modo Lily, es una tristeza que no seas sangre pura por tu abuela pero los otros 3/4 de tu sangre están bien. Tienes buenos genes magicos exceptuando los Potter que simplemente no pueden estar literalmente más ciegos, pero podemos manejarlos.
La niña sonrió.
— Lily, tienes que hacer a mi sobrino feliz. Ese es tu único deber ahora.
o-o-o-o-o
Los días y las semanas pasaron.
Fueron momentos duros de muchas, muchas lágrimas.
De cartas sin contestar, lecciones de etiqueta y de tardes solitarias.
Y para diciembre Lily dificilmente podía bailar algo de manera apropiada,se sentía decepcionada de sí misma aunque Draco le decía que estaba bien. Que no era su obligación bailar bien pero podía ver el reproche en el rostro de los otros Malfoy.
— Creo que vas a morir sin aprender a bailar de una manera decente. — Le dijo la voz gruesa de una mujer que ella ya había aprendido a temer. Volteó y se encontró con el rostro de Chimamanda. — Espero que seas consciente de que no quiero errores el día de mi boda, al menos trata de que no se vean tan obvios. — Dijo caminando hasta ella en el gran salón de baile y despidiendo con la mano al profesor de Lily. — Eres una vergüenza.
— Lo siento.
— No te disculpes conmigo, no soy yo quién quedará en vergüenza, disculpate con Draco por avergonzarlo frente a varios de sus socios.
— Lo siento. — Volvió a decir.
— Ahhh mira, ahí está mi precioso primo. — Dijo Chimamanda sonriendo a Draco quién iba entrando con Theo y Greg.
— Hola hermosas. — Dijo caminando hacia ellas. Los otros le siguieron.
— Avisaré a la tía que has llegado. ¿Has llegado caminando por los jardines?¿Por qué no llegaste por chimenea?
— Tenía ganas de aparecerme aunque fuera hasta la entrada. Los magos nos hemos vuelto perezosos debido a los polvos flú. Ha permitido que los magos ya no se preocupen por desarrollar la habilidad de aparecerse.
— Tienes razón. Los magos deben comportarse como magos. Me voy querido. — Dijo la mujer negra despidiendose de su primo con un beso en la mejilla. — Nos vemos en la cena chicos.
— Los otros dos asintieron. — Draco alzó la ceja al ver el semblante de Lily.
— ¿Estás bien cariño?
— Sí.
— No te ves bien, necesitas alguna de tus medicinas o algo.
— No, sólo...dame un abrazo ¿sí? — Draco la miró largamente pero luego la tomó entre sus brazos.
— Te amo. No sé porqué estás triste Lily. De verdad que lo único que quiero es hacerte feliz pero no puedo si no me dices qué es lo que tienes, qué es lo qe te falta. Puedo hacerlo todo por ti, pero tienes que hablar conmigo para yo saber sí estoy haciendo algo mal.
— Me siento muy sola...— Dijo ella. — Tú...nunca estás en casa y extraño a mis padres, a mis hermanos y Thomas.
Draco la miró y suspiró. Pensó en Astoria y en como ella tomó la decisión de irse con él sabiendo que sus padres jamás lo aprobarían. Pero Lily no lo había previsto, había previsto que se enojarían con ella pero no que la cortarían de su vida de la forma en lo hicieron.
— Yo lo siento Lily, hay cosas que no están a mi alcance, puedo estar más tiempo en casa si tu quieres. Pero si ellos no responden a tus cartas...¿Has tratado de hablar con Albus?— La niña negó con la cabeza.
— Tengo miedo de que me odie. En los periodicos de la semana pasada salió una nota que decía que papá había renegado oficialmente de él, de nosotros, debe odiarme.
— No, no linda, él no te odia. Te ama, por esos estás aquí conmigo, porque él sabía que yo te cuidaría y que nuestros sentimientos eran verdaderos. Escribe, escribele amor y verás que te enviará una carta de regreso, te ama demasiado para no hacerlo. Escribe a tus tíos también, alguno debe de tener la cabeza más clara y menos caliente, alguno te hará caso y tal vez te ayude a llegar a tu padre. Y en cuanto al joven Heffer, tú sabes que siempre puedes invitarlo a pasar tiempo contigo, estarán de vacaciones pronto en Hogwarts, aprovecha.
Lily asintió y con una sonrisa triste volvió a abrazar a su prometido.
o-o-o-o-o
Su hermano y su tío Percy enviaron cartas de regreso, abrió primero la de su hermano, por ansiedad y por miedo, no quería que su tío la regañara vía textual, pero al menos no le había enviado un bociferador, sonrió al ver que con las palabras dulces de su hermano también venían dos fotos. En una estaba Albus con un grupo de personas, se veía el cielo nocturno y todos llevaban un vaso de color rojo en la mano. Era una fiesta. En la segunda venía la foto de un chico. Estaba todo desparramado en la cama y estaba durmiendo, la foto se movía, era una foto magica y podía ver la tranquila respiración del chico.
Hola Lily.
No te preocupes, no estoy enfadado contigo y estoy muy feliz de que te vayas a casar y claro que estaré ahí, aunque estoy preocupado por lo que me cuentas sobre los Malfoy, tu eres muy sensible para estar en esa casa.
Creo que yo nunca me sentí así porque la hostilidad es nuestro lenguaje y nos entendemos, pero creeme cuando te digo que detrás de sus regaños hay mucho afecto. Es sólo que no saben bien como mostrarlo sin sentirse vulnerables ellos mismos. Todo lo que tu estás pasando es algo por lo que Scorpius tuvo que pasar cuando era pequeño. Creeme, yo lo sé, recuerdo sus cartas interminables sobre lo dificil que era aprender todas las reglas sociales que debía seguir para ser un buen Malfoy.
Pero todo irá mejorando. Creeme, todo siempre mejora en algún punto.
En cuanto a mi, bueno, estoy teniendo algunas turbulencias économicas pero nada que no pueda manejar, soy demasiado orgulloso para dejarme derrumbar, aunque sea sólo para cerrarle la boca a la gente.
Por cierto, hay alguien...mas bien, algunos en mi vida que me han hecho muy feliz aquí en Londres, no me siento tan solo, te anexo fotos y te explico quienes son. Tengo un nuevo mejor amigo, se llama Sam, es un chico de color super buena persona, es amable, inteligente y paciente a partes iguales. Tiene una novia un poco loca, se llama Victoria y no me creerás pero creo que ella es bruja también. Quiero decir, una vez me metí en su cabeza y vi recuerdos de ella haciendo magia pero creo que nunca fue a Hogwarts. No sé, no me atrevo a preguntarle él porqué.
Ella tiene más amigos que son super buenos también, Tristán, que creo él sabe sobre los poderes pero tampoco puedo ir por el mundo preguntando "Oye ¿no sabes si tu amiga es bruja?" Ya soy lo suficientemente raro para ellos sólo porque no sé usar un bendita computadora; él tiene dos novias, sí, DOS, son novios los tres juntos. Ellas se llaman Tabatha (la peliazul) y Yael (la rubia), son super talentosas y dedicadas en lo que hacen, los tres lo son, creo que por eso es tan juntos, no sé si es más su amor o su admiración hacia el trabajo de los otros. Son geniales todos.
Y adivina qué, hay alguien más importante aún. Es decir, por el momento él es la persona más importante. Esto es personal Lily, no vayas a andar contandolo por ahí.
Se llama Dennis Munro.
Es guapisimo. Lily tu no entenderías lo guapo que es por eso tuve que anexarte la foto, para que vieras ¿No es mono? No sabe que le tomé esa foto por obvias razones, y de todos modos no me gustaría que lo supiera porque "no estaba arreglado" y se enojaría pero no me importa porque me gusta igual con gabardina que con shorts y calcetines.
Creo que él es el indicado.
Me pone nervioso pensarlo porque todavía no salgo muy bien de la situación con Scorpius, yo sé que lo sabes, no vamos a pretender que no es verdad, y al principio dolía un poco, pero entre más pasa el tiempo más convencido estoy, más se gana mi corazón.
Es dulce, y atento, se preocupa más por mi que yo mismo y siempre cruzamos la calle tomados de la mano.
¿Lo has hecho con Draco? Tomarse de las manos en publico, verdadero publico, en el callejón Diagon o Hongsmeade. Dios Lily, no sabes lo bien que se siente y aunque no a todos les guste, tomar de la mano de alguien, sujetarla y cruzar una calle y sentir que aunque las miradas de la gente intenten clavarse en tu piel se te resbala, por que te sientes feliz y orgulloso.
Creo que es lo que más me ha hecho feliz.
Ser yo mismo y tomar de su mano.
Los demás desaparecen y sólo serán ustedes dos.
Sino lo has hecho intentanlo.
Te amo hermana. Por favor sigue escribiendo para que estemos en contacto.
Cuidate y resiste, pronto harás cayo para soportar a los Malfoy.
Lily sonrió vio las fotografías. El chico era realmente guapo, tenía algo así como un perfil griego pero la dulzura de sus pestañas, labios y cejas eran sin duda una convinación entre rasgos celtas de diferentes regiones britanas. Su cabello era increíble, parecían rizos de oro.
Y bueno, el chico estaba a medio vestir en una de las fotos, así que pudo ver su cuerpo. Era un cuerpo bonito. Alguien naturalmente delgado pero que no por ello se mantiene sin hacer nada. En la foto grupal se ve bien, tiene la mirada amable, una sonrisa bonita y coqueta. Lily podia ver perfectamente porque Albus se había fijado en él.
Sonrió al pensar que su hermano se aceptaba de manera plena y eso era bueno en cualquier sentido que le buscara.
Después, esperando lo mejor se puso a leer la carta de su tío Percy.
Querida Lily
Las cosas han estado un poco complicadas aquí en la madriguera, estoy tratando de convencer a mamá de visitarte pero no da lugar. Piensa erroneamente que los Malfoy y la gente que les rodea tuvieron la culpa de la muerte de tu tío Fred y puede que en parte sea cierto, pero uno tiene que aprender a perdonar y Draco Malfoy nunca mató a nadie.
Ella se culpa por no haberlo podido proteger pero en una guerra nadie estuvo a salvo. Yo vi a mi hermano menor morir después de meses de no poder verle, por cobarde y por muchas otras razones que ahora no vale la pena mencionar porque de nada sirve traer el pasado a la luz. Basta con decir que me arrepiento, pero no voy a hablar de los hubiera, porque prefiero los serán.
Lily, tienes mi completo apoyo, puede que yo no pueda asistir a tu boda pequeña, recientemente me han asignado a un nuevo puesto de vital importancia y tendré que marchar al extranjero por esas fechas pero tu tía sí que irá, y tus primas tambien.
Lily tienes que ser fuerte, porque tu eres portadora de la sangre de tres grandes familias, los Potter, los Weasley y los Prewett y ahora llevas en tu interior, aunque se me pudra la mano al escribirlo, el heredero de una familia importante y de grandes tradiciones.
Debes ser una buena esposa sin dejar de ser una gran mujer, y a una gran mujer no sólo la hacen la gloria de sus propios actos sino también su orgullo al portar su apellido, nunca te avergüences de caminar junto a tu marido, ni de amar a tus hijos más que a nada.
En cuanto a tus preocupaciones por los Malfoy...yo estuve ahí en el momento en que los Malfoy fueron juzgados y sentenciados y nunca vi a una mujer más imponente que Narcissa Malfoy, tan derecha y orgullosa. Ella sacó a su marido y a su hijo del lodo, creo que puede parecerles aterrorizante a algunos, a mi me lo pareció, sé que te lo parece ahora, pero sé que tu sabrás hacerte de un pedacito de su corazón, después de todo te casarás con su hijo y le darás un nieto.
Mis bendiciones sobrina, espero tus padres pronto abran los ojos.
Te quiere tu tío Percy.
o-o-o-o-o
Era 12 de diciembre y se casaba Chimamanda, la prima de Draco, los elfos de Mansión Malfoy se habían pasado días armando los arreglos del gran salón de invierno para la ocasión especial. Era hermoso y con decoración que se le antojó de cuentos de princesas y hadas.
Todos corrían de un lado a otro y Lily conoció a al prometido de Chimamanda, no le parecía guapo, pero tenía una bonita voz y le pareció que tenía el carácter muy suave para una mujer como Chimamanda pero al mismo tiempo vio como ella se acoplaba a su prometido, hablaba más suave y no parecía malhumorada o descarada como lo hacía con todos los demás que no fueran sus tíos o su primo. Era como si se apasiguara.
Lily iba vestida como una princesa, los elfos la habían vestido en silencio y con delicadeza aplicaron maquillaje que la hacía lucir como una muñeca. Trenzaron su cabello y este, de alguna manera inexplicable había tomado forma de un tocado de flores. Cuando llegó la hora Draco entró a la habitación, ya vestido y peinado y Lily casi se derretía.
Draco lucía como un principe. Su cabello estaba brillante y elegantemente peinado en una ola suave que iba hacia atras y sus ojos grises brillaban más que nunca.
Se quedaron unos momentos viendose el uno al otro.
— Luces guapisimo. — Dijo ella de pronto dejando salir un suspiro. Había dejado de respirar sin darse cuenta. Draco sonrió y pareció sonrojarse un poco.
— Yo debí haber dicho eso primero...pero creo que me dejaste sin palabras.— Lily caminó hacia él y le abrazó.
Draco amaba sentir ese cariño y ese contacto. Los abrazos y los besos eran lo que más extrañaba del matrimonio y pensó que nunca lo iba a volver a sentir.
Ambos caminaron fuera de la habitación y bajaron las escaleras para después dirigirse a un carruaje que los llevaría hasta el interior del bosque donde estaba la cueva en la cual Chimamanda estaba a punto de contraer matrimonio.
Cuando llegaron ahí se encontraron con un montón de gente y Lily se sintió nerviosa pero tragó en seco para después tomar fuerte de la mano de su marido y empezar a caminar hacia el frente.
Draco al principio se sorprendió un poco ante la iniciativa, pero sonrió recordandose que su prometida era una leona orgullosa y ya hacía tiempo que no veía esa actitud en ella.
Lily tenía la decisión pintada en la cara y aún cuando odiaba a Chimamanda, la etiqueta y a la gente frivola que rodeaba a su futuro marido (incluyendo al estupido de Scorpius que ya se estaba burlando de ella por no saber caminar en tacones) estaba dispuesta a hacer lo mejor posible para se digna de Draco.
Ella dejaría de ser una Potter y en cosa de nada iba a convertirse en una Malfoy.
Más le valía aprender a llevar orgullosa su nuevo apellido.
Reviews
Darkwytes
Ohhh muchas gracias wytes. Es super bello que escribas aunque sea una vez. Yo también estoy ansiosa, lo siento mucho por no haber actualizado a tiempo. Muchas gracias por leerlo. Si te apetece volver a comentar hazlo, sin presiones ;)
Laura
Jajaja lo que pasa es que Draco tuvo una falla de calculo, pensó que como Scorp y él ya no se hablaban ya no iba a afectar nada si algo le pasaba a él. Lo tomó cómo victima de daños colaterales, chivo expiatorio y nada más.
No te enfades con él. Lo siento. Con Harry sí, pero con mi Draquito no. En cuanto a las tradiciones...tienes que entender que aún con Astoria él obedeció muchas normas establecidas porque así fueron educados los dos, no conoce nada nuevo ni nada menor, no es que él quiera forzarla, pero te prometo que al menos está tratando.
Lily es algo básica pero además de eso estaba muy emocional, sin embargo estar en Malfoy Manor va a endurecerla bastante.
Sobre Albus ya hablaremos en Loving Albus.
Y buen sí, los Sly son el diablo, pero el diablo también ama a sus hijos.
Yo también amo a Blaise y a Theo, son como polos opuestos.
Christine C
Guardo los reviews para contestarlos en el mismo texto del archivo así que aunque se borró aún lo tengo y dime ¿Prefieries que te llame Christine C o por el de Cristine Malfoy?
Y espero te guste este capítulo.
