Capítulo cuatro
Ino Yamanaka siempre le pareció increíblemente ruidosa, algo ignorante, mas nunca la catalogó como una persona estúpida. De hecho, resultó ser muy receptiva. Cuando ella llegó acompañada por Sai, su mirada azul se clavó en Naruto y luego en él. No dijo nada. Naruto la saludó en un mediocre intento de suavizar lo que pasaría, pero la rubia ignoró el gesto y por sí misma tomó asiento.
Entrelazó las manos sobre su regazo y una sonrisa rota se dibujó en ella.
— Kakashi-sensei mintió, ¿verdad? — apenas se escuchó su voz—. Sakura…, ella no está en una misión…, algo ha-… No, algo le ha pasado, ¿cierto?
Naruto se encuentra bajando la mirada, y Sai no es capaz de enterrar la poca esperanza que la chica pueda tener. Pero él no puede darse el lujo de decir las cosas con tacto, y menos si la ansiedad y desesperación comienzan a jugar con su mente.
— Sakura desapareció — confirma sin vacile alguno—. La última vez que la vieron fue cuando salió del hospital y no hay indicios que nos acerquen a camino alguno.
Nota que Ino comienza a temblar y enseguida Sai se sienta junto a ella para tranquilizarla. Ino Yamanaka siempre ha sido especial para Sakura y viceversa. Las mejores amigas, una queriendo superar a la otra en toda área posible, mas nunca traicionándose…
— Creen que sé algo y por eso me han traído —se adelanta Ino tras sopesar la situación—. Y quisiera que fuera así, pero no sé nada, Sakura no-
— A Sai le dijiste que Sakura salió con alguien al menos dos veces.
Ino lo mira como si otra cabeza le hubiera salido. Parpadea, desvía la mirada hacia Sai y luego de unos segundos su boca se abre aparentemente sorprendida. Perceptiva pero lenta la chica.
— ¡¿Y ustedes piensan que él tiene algo que ver?!
— Queremos asegurarnos de que no sea así — contesta Naruto, a sabiendas de lo impaciente que es Sasuke con lo que es obvio. Además, debían tratar el tema del "otro" con pinzas, o Kakashi tendría que evacuar Konoha y sus alrededores en los próximos minutos.
Afortunadamente, Ino dice todo lo que podría saber. Gracias a la complicidad entre chicas, Sakura le confesó que el dichoso comerciante insistió demasiado y a ella le costó rechazarlo tantas veces. Nunca dijo su nombre, pero sí que el joven le pidió una segunda cita, alegando que iría a otro pueblo para abastecerse de productos y que pediría residencia en la aldea de la Arena. Ya no se volverían a ver y por eso Sakura accedió.
— No lo vi, pero ese chico parecía admirarla demasiado. Sakura sólo no quiso decepcionarlo.
Las miradas cayeron en Sasuke. Parecía tranquilo y conforme con lo que escuchó, e incluso esa aura de amenaza se había difuminado ligeramente. Ahora eran libres de respirar cuanto quisieran, aunque no estaba de más ir con cuidado.
— ¿Ves, Sasuke? — Naruto le da un golpe en el hombro —. No tienes porqué preocuparte, Sakura-chan sólo era amable con un admirador.
No le encuentra la gracia. Admirador o no, la participación de aquel tipo seguía en juicio; nadie es inocente hasta demostrarlo, después de todo. Y si estuvo trabajando en Konoha, alguien debería ser capaz de recordarlo si se ha ido.
— Naruto, quiero que ustedes sigan preguntando por Sakura. Cualquier cosa que la involucre a ella, yo quiero saberla, ¿entiendes?
Naruto afirma sin dudar, pero enseguida luce curioso al ver al Uchiha dirigirse determinado hacia la salida. Le ha visto un brillo que no le gusta. Ese chico otra vez buscará problemas.
— ¿A dónde se supone que vas?
Sasuke se detiene en la puerta.
— Le diré a Kakashi que me consiga residencia en la aldea de la Arena. No he terminado con este sujeto.
Fuerte se escucha la puerta al cerrarse. Naruto y Sai intercambian miradas; no fueron invitados al viaje ni por asomo, y por el pedido de Sasuke a Naruto, era seguro que el chico pretendía ir solo. Él quería recuperar a Sakura por sí mismo, con su propia fuerza.
Además, Sasuke ya no confiaba en ellos.
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