Capítulo 2
Kurt estaba dormido entre los brazos de Blaine, éste estaba despierto, pensativo, habían pasado un par de días de su encuentro con Santana y Sebastián, y estaba intranquilo, no quería que Kurt lo notara, estaban con los preparativos de la boda, o al menos habían acordado que sería algo pequeño y en la mansión, pero su preocupación se acentuaba a medida que pasaba el tiempo, sentía que estaba perdiendo el control de las cosas, y en un mundo como el de la organización, no se puede perder el control.
Acaricio los cabellos de su novio, él era lo más importante, sonrió a recordar el momento en que le pidió matrimonio, la felicidad que ambos sentían, sería su esposo, esa era su mayor alegría y a la vez su mayor miedo, él era vulnerable junto a Kurt, no podía pensar en que algo pudiese sucederle a su novio, casi lo pierde una vez, y allí se dio cuenta que sus enemigos ya conocían su punto débil, y que Kurt sufriera no era una opción, por más que intentara protegerlo, su enemigo se acercaba demasiado, y sentía que no podía proteger a su amado, sus miedos lo cegaban, necesitaba ayuda, y ya no sabía a quién acudir.
Kurt se movió despertándose, él lo abrazo más y sintió la sonrisa de su novio en su pecho.
-Buen día.- saludo en un tono bajo Blaine.
-Hola.- dijo Kurt y bostezo, lo miro con una sonrisa medio dormido.
Blaine acaricio su rostro y deposito un beso en sus labios.
-Dormiste bien?.-
-Si, en el mejor lugar del mundo.- respondió Kurt sonriendo. -Tienes que salir temprano?.-
-Sí, tengo una reunión con unos accionistas?, quieres quedarte en la cama?.- pregunto Blaine.
-Mmmm...si no estás no, quiero desayunar contigo.- respondió Kurt mirándolo.
Blaine sonrió, y volvió a besarlo.
-Te amo hermoso.-
-Yo también te amo, y tu eres más hermoso.- Kurt sonrió y volvió a besarlo.
Se sentó en la cama y luego se levanto rumbo al baño, Blaine sonrió al verlo caminar desnudo.
-Vienes?.- pregunto desde la puerta del baño con una sonrisa.
-Por supuesto.- respondió Blaine levantándose.
...
Kurt estaba mirando su libreta, esperando al dueño del pequeño hotel de pie junto a la barra.
-Señor Hummel, que bueno es verlo de nuevo.- dijo el hombre .
-Buenas tardes...lamento haber tardado en responder su llamada.- dijo Kurt apenado.
-No se preocupe, pero creí que había encontrado mejores precios.- comento el hombre sonriendo.
-No, son muy buenos precios los suyos, y por eso vine, necesito dos habitaciones, para la semana que viene.-
-Bien...George!...- dijo el hombre hacia una habitación contigua. -Mi asistente nuevo.-
Un joven de tez blanca y cabellos negros, se acerco al dueño del hotel, parecía muy joven, de la misma edad que Kurt, tenía unos ojos color verdes grisáceos que llamaron la atención de Kurt.
-Buenos días.-
-Buenas tardes serán.- dijo Kurt sonriendo.
-Oh!, cierto, no vi la hora.- respondió el jóven mirando su reloj.
-Busca el libro y reserva dos habitaciones a nombre de Hummel...necesitas habitaciones clásicas?.- preguntó a Kurt el hombre.
-Sí, son para dos turistas, una muchacha francesa, y un joven italiano.- respondió Kurt.
-Cuanto tiempo se quedaran?.- preguntó el joven a Kurt.
-Emmm...-
-Los huéspedes que trae el señor Hummel no tiene fecha de salida, ves, anótalos allí.- dijo señalando una hoja del libro. -y cuando los turistas vienen, entregan sus papeles y dejas abierta la ficha, a veces se quedan una semana o quince días.-
-Ah!, ok...y el pago?.- preguntó en joven.
-Oh, aquí, está el cheque.- respondió Kurt sacando de su libreta un papel.
-Ves, una parte del alquiler, cuando los jóvenes se van, el señor Hummel paga la otra parte, así es el arreglo que tenemos...- le dijo el hombre a su empleado. -la semana que viene me voy de vacaciones, George se hará cargo, si surge algo él me llama, no hay problema.-
-Está bien.- dijo Kurt sonriéndole al jóven.
Éste le dio una media sonrisa, y siguió con su trabajo.
-Bien, entonces vuelvo la semana que viene.- dijo Kurt. -hasta luego.-
El hombre se despidió y el muchacho también, pero este quedo viéndolo con su corazón palpitando con fuerza.
Jeff estaba junto al auto, mirando sus uñas mientras esperaba a Kurt, ni bien lo vio salir del hotel, abrió la puerta trasera para que ingrese.
-No soy la reina de Inglaterra Jeff.- dijo con molestia Kurt.
-Yo hago mi trabajo, no quiero perder mi cabeza.- respondió Jeff.
Kurt subió al auto y Jeff también.
-Eres mi amigo, no?.-pregunto Kurt, le molestaba que Jeff actuara como un empleado.
-Sí, pero trabajo para tu novio, y si te sucede algo me matará.- respondió Jeff sin mirarlo.
Kurt dio un resoplido y volvió a abrir su agenda.
-Parecen mis hermanos peleando por una porción de pizza.- dijo Max mientras conducía el auto.
Circularon por la ciudad, en teoría tenían que ir hacia otro hotel, Kurt estaba concentrado con su agenda, pero Max se percató de un auto negro siguiéndolos, le hizo una seña a Jeff y este miro por el espejo retrovisor el auto, y aunque su vehículo tenia vidrios negros, por pedido de Blaine, no querían arriesgarse.
-Kurt tenemos que volver a la mansión, el auto no está funcionando bien.- mintió Jeff.
-Ok, de todas formas estoy agotado, me duele la cabeza.- dijo Kurt tirando su cabeza hacia atrás, descansando en el asiento.
Jeff guardo silencio al igual que Max, vigilaban el auto que los seguía, Jeff busco su arma esperando no tener que usarla, pero llegando a la mansión Max acelero el auto para ingresar y dejar atrás la amenaza. Kurt se movió en el auto, interrumpiendo su descanso pero no noto nada extraño.
-Voy a meterme a la cama y no saldré nunca de allí.- dijo Kurt antes de bajar del auto.
-Bien, si deseas comer algo avísame.- dijo Jeff mirando hacia la entrada de la mansión.
Kurt ingreso y se dirigió directamente a su habitación para darse una ducha y descansar, Jeff se dirigió a la cocina donde estaba si novio y otros muchachos.
-Nos siguieron.- dijo Jeff llamando por teléfono a Wes.
-Hasta aquí?.- pregunto Nick.
-Si.- respondió éste.
Nick y los demás hombres salieron de la cocina rumbo al exterior, Jeff esperó a que Wes atendiera y le informo lo sucedido, Max ingreso preocupado y fue directamente hacia donde tenían los monitores de las cámaras de seguridad.
...
Kurt se interno en la bañera con sales, se sentía un poco agobiado, le dolía la cabeza, necesitaba lentes para leer en la computadora, se relajo a tal punto que no escucho sonar su celular con insistencia.
Luego de unos veinte minutos, totalmente relajado, escucho la puerta del baño, Blaine estaba mirándolo y negando con la cabeza.
-Amor!.- dijo Kurt con una sonrisa.
-Hola.- saludo con una media sonrisa Blaine.
-Quieres un baño?.- preguntó coquetamente Kurt.
Blaine extendió su sonrisa y a pesar de su preocupación decidió acompañar a su novio en la bañera.
Kurt se le hizo espacio y Blaine se ubico detrás de él dejándolo entre sus piernas, Kurt se recostó sobre el torso de su novio dejándose abrazar por él.
-Como te fue hoy?.- pregunto Blaine.
-Bien, ya me queda menos trabajo pendiente, y a ti?, como te fue?.-
-Bien, cerré otro negocio con un nuevo accionista.- comento Blaine relajándose.
-Me alegro.-
-Te estuve llamando.- dijo Blaine.
-No escuche el teléfono, porque?, sucede algo?.- pregunto Kurt girándose para mirarlo.
-No, todo está bien, quería saber si estabas aquí.- dijo Blaine con una sonrisa.
Kurt beso sus labios y volvió a recostarse, mientras acariciaba los brazos de Blaine.
Este beso sus cabellos, su semblante volvió a la dureza, por más que lo intentara, desde que Wes le comunicó que estaban siguiendo a Kurt, no pudo volver a la tranquilidad. Comenzó a llamar a Kurt para que no saliera nuevamente de la mansión, pero no lo atendía, dejo por la mitad una reunión y salió disparado hacia la mansión, y recién volvió a respirar cuando entro al baño y vio a su novio relajándose en la bañadera, tal vez su paranoia lo estaba consumiendo, no quería preocupar a Kurt pero movilizo a toda la seguridad de su entorno y el de Kurt para reforzarlo y ubicar a quienes lo seguían, aunque él ya se imaginaba quien era.
-Quieres cenar afuera hoy?.- pregunto Kurt relajado.
-No...mejor cenemos aquí, podemos ver una película y descansar.- dijo Blaine.
-Me parece una buena idea.- Kurt sonrió.
Blaine lo abrazo más fuerte besando su cuello.
Debía actuar rápido, ya le había dado mucho espacio a su enemigo y ya era hora de jugar de igual a igual, mantendría a Kurt al margen, si era necesario lo encerraría en la habitación, lo protegería como fuese, aún con su propia vida.
