Capítulo 3

Wes abrió la puerta de la oficina del club dejando pasar a Sebastián quien miraba todo curiosamente.

-Buenas noches.- saludo Blaine poniéndose de pie y caminando hacia su invitado.

-Buenas noches, lamento molestarte pero me urgía hablar contigo.- dijo Sebastián con algo de coquetería en su tono, y dándole la mano en forma de saludo.

-No es molestia, deseas un Whisky?.- pregunto Blaine sonriendo amablemente, y devolviendo el saludo.

-Si, gracias. Te felicito por tu club, realmente es...increíble, muy sofisticado, en Washington no hay clubes tan importantes.-

Blaine se dirigió al pequeño minibar para preparar los tragos, había aceptado la visita programada de Sebastián con algo de recelo, y ahora estaban solos en su oficina.

-Esto fue una gran inversión nada mas.- respondió el alago Blaine con falsa modestia.

-Es el mejor club de todo New York, no es solo una inversión, es una tendencia, como tu marca de ropa, de hecho este traje es de tu autoría.- dijo Sebastián señalando su vestimenta.

Blaine sonrió de lado observándolo, cada vez que sus miradas cruzaban sentía cierta molestia dentro de él, intentaba disimular lo mas que podía, y concentrarse en lo importante.

-Que te trae a mi humilde club?.- pregunto con una sonrisa Blaine.

Sebastián sonrió con cierto deje de satisfacción, Blaine noto ésto y sonrió de lado.

-Verás, tengo una lista de comerciantes que trabajan en mi zona pero tienen sus comercios en tu zona.- dijo Sebastián.

-Ah, sí, es cierto, ellos trabajaban allí cuando manejaba todo el territorio...hagamos algo, que te paguen a ti, si surge alguna complicación, hablare con ellos y que decidan donde trabajaran.-

Sebastián lo observó atento, estudiándolo.

-De verdad perderás ganancias, porque lo heces?.-

-Ellos tienen sus comercios en mi zona, tarde o temprano volverán, además no me haré más pobre por un par de negociantes.- dijo Blaine mirándolo atento.

-Mmmmh...me entere que contraerás matrimonio... felicidades.- Sebastián no quitaba sus ojos de encima de Blaine.

-Sí, gracias, estoy con los preparativos, es extenuante.- dijo Blaine suspirando pesado.

-Me imagino, también supe lo que le sucedió a tu prometido, fue ...una desgracia con suerte.- comento Sebastián.

Blaine lo miro duramente, sus ojos se vaciaron de toda emoción, pero al instante desvío su mirada, controlándose.

-Sí, pero me encargue de eso, y no volverá a suceder.- dijo Blaine recomponiendo su postura ante la mirada atenta de Sebastián.

-Pues, Puckerman no podrá hacer nada mas.- comento Sebastián.

-Me hubiera gustado encargarme de él personalmente, pero arregle cuentas con mi empleado, él fue de más ayuda que Puck.- dijo Blaine mirando a su nuevo socio en la organización.

Sebastián no tenia gestualidad alguna, parecía concentrado en algo mas, levantó las cejas y miro hacia un lado.

-La traición se paga con sangre, tu empleado se lo merecía, y Puckerman también, era una rata sin códigos, él no comprendió nunca lo que significa serle fiel a la organización, llego a esto con otra cultura, nosotros lo llevamos en la sangre, por herencia y legado...mi padre siempre dice que cuando no se nace en esto, no se comprende la importancia de la lealtad.-

-Mi padre decía lo mismo.- dijo Blaine mirándolo.

-Bien, me retiro, no te quito más tiempo, pero si no te molesta, me gustaría tomar un café en algún momento, estoy seguro que ambos podemos llevar a New York a la cima, y una alianza entre nosotros puede beneficiar a la organización.- dijo Sebastián observándolo con una media sonrisa.

-Estoy convencido de eso, y será un placer volver a vernos.- Blaine le dio su mejor sonrisa.

-Adiós.-

-Hasta luego.-

Blaine lo acompañó hasta la puerta despidiéndolo, los hombres de seguridad de Sebastián que estaban esperando afuera de la oficina se retiraron junto a él, Wes ingreso a la oficina de Blaine mirándolo atento.

-Es muy controlador, y adulador por demás...quiere una alianza...- dijo Blaine y coloco el vaso en el que bebió Whisky Sebastián en una bolsa y se lo entregó a Wes.

-Accederás a eso?.- pregunto Wes tomando la bolsa.

-Necesito tenerlo cerca, muy cerca aunque...-

-Aunque qué?.- preguntó curioso Wes.

-No sé, me pone nervioso...-

-Está interesado en ti.- dijo Wes.

-Mmmh...no quiero que Kurt se entere de nada de ésto, yo los presentaré en su momento, cuando éste seguro de cómo manejarlo.-

-Ok, por cierto Jeff me dio el parte de hoy y todo está tranquilo.-

-Bien, mañana es la reunión con los diseñadores, acompañare a Kurt.- dijo Blaine buscando unos papeles en un cajón de su escritorio.

-Está bien, ya saben quién les hará los trajes para la boda?.- pregunto Wes curiosamente.

-No, Kurt quiere al diseñador egipcio, pero está muy ocupado, le ofrecí más dinero pero no puede viajar, mi madre esta intercediendo.- respondió Blaine entregándole unos papeles. -Toma, busca los comerciantes que le pagaran a Sebastián porque trabajan en su territorio, habla con ellos para que le paguen a él, y adviérteles que deben pagar el mínimo aquí también por mantener el comercio abierto, intentemos esa alianza a ver qué sucede.-

Wes asintió con la cabeza y comenzó a revisar los nombres. Blaine se dirigió hacia el gran vidrial mirando hacia el interior del local, la gente bailaba, y se divertía ajeno a la alianza que se estaba gestando, Blaine sabia que eran los pasos correctos pero sentía algo en su interior que jamás le había sucedido antes y temía por ese sentimiento, temía no poder hacer lo que debía correctamente si dejaba que sus sentimientos por Kurt intervinieran en su decisión.

...

-Hola.- dijo Kurt ingresando en el pequeño hotel.

-Hola.- respondió con entusiasmo George del otro lado del mostrador.

-Como estas?.- pregunto amablemente Kurt.

-Bien, muy bien y tú?.- pregunto George con su corazón saliendo de su pecho.

-Excelente. Vine porque tengo otro estudiante y quería saber si tenían otra habitación disponible.-

-Mmmh...- dijo el jóven buscando el libro de entradas y mirando si había alguna vacante. -Sí, pero hasta mañana...te sirve?.-

-Si, claro, la necesito para la semana que viene.- respondió Kurt.

-Bien, entonces la reservo.- dijo George con una sonrisa.

Kurt le entrego el cheque con una suma de dinero, el joven miro el papel pensativo.

-Puedo hacerte una pregunta?.-

-Si, claro.- respondió Kurt.

-Pues, tu eres el modelo?.- preguntó George mirándolo atento.

-Modelo?.- pregunto Kurt con una ceja alzada.

George indico con el dedo hacia el exterior del hotel, hacia un cartel de una firma de ropa muy conocida por Kurt.

-Ah!, eso. Si...emmm...hice eso hace poco...y sigo haciendo.- dijo un poco avergonzado Kurt.

-Vaya, déjame decirte que eres más lindo personalmente.- comento con entusiasmo George. -y...también te dedicas a hacer...buscarle alojamiento a estudiantes?.-

-Si, ese es mi trabajo...eso...- dijo Kurt señalando el cartel. -es por esta temporada nada más.-

-Pues podrías trabajar de eso tranquilamente, no te faltaran contratos.-

Kurt sonrió de lado.

-Pero esto es muy innovador, nunca supe de alguien que le buscará alojamiento a estudiantes, debes tener mucho trabajo verdad?.- pregunto mirándolo atento el joven.

-Si, ahora si, tu estudias?.- preguntó Kurt.

-No, no tengo tiempo, todo lo que gano aquí es para mi madre, tengo muchos hermanos y soy el único sustento.- respondió George.

Kurt lo miro conmovido.

-Y ganas bien aquí?.-

-No me quejo.- dijo haciendo un gesto con su rostro.

-Pues, si te animas puedo preguntar a algún diseñador para que hagas algo para algún catalogo, es fácil, y puedes organizar tus horarios, pagan muy bien también.-

-De verdad?, tu harías algo así?.- pregunto con asombro George.

-Si, por supuesto, dame tu número, hoy tengo que encontrarme con un diseñador y le preguntare.- respondió Kurt.

-Gracias...-

-No me agradezcas, yo sé lo que es buscar algo mejor y tener que conformarse.- respondió Kurt tomando el papel que le entrego George con su número telefónico. -además me caes bien.-

George sonrió, y se quedaron hablando unos minutos hasta que un huésped llego y Kurt decidió dejar al jóven trabajar, Jeff lo esperaba afuera junto a otro hombre de seguridad.

Ni bien Kurt salió guardó el papel en su agenda pero Jeff lo guió al auto mientras él bufaba por lo bajo.

-Tan exagerado Jeff.- dijo Kurt cuando ingreso al auto.

Jeff subió al asiento junto a él, y un hombre de seguridad en el asiento del acompañante, Kurt lo miro molesto, Blaine le pidió que lo acompañe pero no conocía bien al sujeto y le parecía muy reacio.

Kurt se quedo pensando en el joven, hablaría con el diseñador para que le diera algún trabajo, parecía un buen muchacho, tal vez podía ser su amigo. También tenía una lista de cosas para hacer, habían hablado con su novio y un diseñador de exteriores llegaría esa tarde a la mansión a hablar con ellos para ambientar el jardín de la mansión para la boda, luego estaba el otro diseñador, el que trabajaría en el interior de la mansión, y también estaba la comitiva de cocineros y chef que Pam recomendó para la cena y toda la fiesta, pero en ese instante se estaba dirigiendo al estudio de fotografía del diseñador que dirigía la campaña.

La llamada de su novio lo saco de sus pensamientos provocándole una sonrisa.

-Hola amor.- saludo Kurt.

-Hola hermoso, estas libre?.- pregunto Blaine.

-Si, al menos hasta llegar al estudio de fotografía.- respondió Kurt un poco agobiado.

Blaine río en la línea.

-El local de comida que tanto te gusta esta de camino, te estoy esperando aquí.- dijo Blaine.

-Ok, estaré allí en unos minutos...- Kurt alejo su celular para hablar con Max. -ve al local de comida, al que voy siempre, Blaine me espera allí.-

Volvió a poner su atención en su novio, y mantuvo una pequeña conversación hasta llegar al local. El auto ingreso al estacionamiento, se estaciono en la zona privada y Víctor estaba allí, en el auto de Blaine, Wes apareció por la puerta, saludándolo.

-Hola Wes.- dijo Kurt ni bien bajo del auto.

-Hola, Blaine te espera, y me dijo que te llevará al estudio.-

-Ok.- respondió Kurt y salió caminando junto al de seguridad hacia el interior del local.

Wes les dio indicaciones a Jeff y a Max y salió detrás de Kurt.

Ya era costumbre para Kurt ese manejo, no estaba solo nunca, siempre uno o dos hombres de seguridad, que Wes manejaba, iban con él a todos lados y esa no era la excepción, mientras subían por el ascensor, Wes hablaba con él, de manera amena y junto a él estaba un hombre que parecía jugador de rugby, en silencio. A Kurt lo intimidaba un poco, había quince como este hombre en la mansión, y otros dos lo acompañaban, de manera alternativa, junto a Jeff y a Max, Blaine tenía otros dos que lo acompañaban junto a Wes y a Víctor. Según su novio era por seguridad, obviamente, porque la noticia de la boda ya se había filtrado y podían ser objetivos de algún atentado, él creía que Blaine estaba un poco paranoico, nadie se animaría a acercarse a él nuevamente sabiendo lo que le sucedió a Puck.

Ni bien entraron al local, Blaine lo divisó desde la mesa y se puso de pie con una enorme sonrisa, Kurt sonrió más aún, se acerco a él y se dieron un beso en los labios.

-Hola.- saludo Blaine.

-Hola amor.- Kurt miro a las personas que estaban alrededor mirándolos de soslayo.

-Como te fue?.- pregunto Blaine mientras se sentaban, había notado la incomodidad de su novio por las miradas ajenas.

-Bien, conseguí la habitación y aún tengo dos más para dentro de unas semanas pero no confirmaron la fecha en la que llegaran a la ciudad.- dijo Kurt. -hablaste con tu mamá?, me envió varios mensajes.-

-Mi madre...si, la llame hoy y quiere viajar para ayudar, pero no se puede dejar a Cooper solo con una campaña en puerta, sería un suicidio, y la verdad no sé si es de tanta ayuda.-

-No seas malo, tu mamá es un amor, ella seria de ayuda, al menos podrá manejar a los cocineros porque yo no tengo la más mínima idea de cómo manejar eso.- confeso Kurt.

Blaine sonrió y tomo su mano para besarla.

-No hay nada que no puedas hacer amor.-

Kurt sonrió lleno de amor, Blaine tenía esa mirada que hacia su corazón saltar.

Blaine sonrió con orgullo, amaba mucho a Kurt y sabía que tenía mucha capacidad, solo debía descubrirla por sí solo.

Almorzaron juntos planificando la fiesta de bodas, Blaine quería que Kurt tuviera la boda perfecta, a su manera, por eso no quería que su madre impusiera ideas propias, aunque fueran con la mejor intención, ella tenía la idea de una gran boda a la altura de los Anderson, pero sabía bien que Kurt no se sentiría a gusto con tanta frivolidad.

Salieron rumbo al estudio de fotografía, el asistente de fotografía era una muchacha, Blaine había hablado muy cordialmente con el jefe de campaña para que no haya ningún asistente mano larga como sucedió en la campaña anterior, acompaño a Kurt las cuatro horas que duro la primera parte de la sesión, Kurt estaba agotado, era muy extenuante evidentemente, Blaine llamo al diseñador de exteriores y cambio la cita que tenían, luego le envió un mensaje a diseñador de interiores para cancelar la reunión.

Kurt estaba intentado ponerse un jean que obviamente era una talla mas chica, o haberse entregado al vicio del helado y los postres habían causado estragos en su cuerpo.

-No me entra...- susurro desesperado.

-Que?!.- pregunto la jefa de vestuario.

-Tengo problemas para que me entre.- dijo Kurt quitando el jean aun dentro del vestidor.

-Madre!...como puede no entrarte si es tu talla?.- preguntó la mujer enojada.

Kurt abrió la cortina ya con su jean puesto y le entrego el que debía ponerse.

-Lo siento, no me entra.- dijo apenado.

-Te cuidaste con tu dieta?, sabes lo importante que es esto, ahora tendré que buscar otro pero la estúpida asistente...- dijo ella mirando a una muchacha. -no trajo los cambios.-

Kurt miro a la mujer con miedo.

-Estas gordo, ese es el problema, si no fueras el "acomodado" tendría a mi Joe que sí es un modelo, pero no...tenias que ser tú.- dijo ella furiosa.

Kurt se sintió muy mal, esa palabra había descripto trágicamente su realidad.

-Y además...créeme que ni estilo tienes, es obvio que vienes de un suburbio.- dijo ella mirándolo con desprecio.

Kurt no tuvo tiempo de reaccionar cuando Blaine apareció detrás de la mujer mirándola fijo como si quisiera matarla.

-Disculpe?, que fue lo que dijo?.- preguntó en un tono tan frío que podía cortar el ambiente como un cuchillo.

-Ammm...pues...- dijo ella mirándolo nerviosa.

-Pregunte ...que fue lo que dijo?.- volvió a preguntar Blaine, en el mismo tono y acercándose a ella a paso lento.

-No es nada Blaine, está todo bien.- dijo Kurt con un leve temblor en su voz que se traslado a su cuerpo.

-Señora...le hice una pregunta.- dijo Blaine mirándola fijo ignorando a Kurt.

-Lo siento...estaba nerviosa, perdí los estribos...solo...le dije que su estilo es diferente al de alguien con clase como usted.-

-Esta diciéndole mal vestido a mi futuro esposo?.- pregunto apretando los dientes Blaine.

-La señora...- dijo Kurt olvidando su nombre. -está un poco nerviosa, yo subí de peso y no me entra la ropa, pero estoy seguro que no quiso decir lo que dijo, aunque no tenga tu mismo estilo, tengo el mío, y se supone que esta línea de ropa es para la gente que tiene mi estilo, y tal vez algún modelo pueda hacerlo mejor...pero quiero hacerlo yo.- dijo Kurt mirándola con decisión.

Blaine lo miro lleno de orgullo, por un momento se cegó, pero cuando su novio hablo, sintió un orgullo muy grande.

-Lo siento, no volverá a suceder, se lo aseguró.- dijo la mujer a Kurt.

Blaine no dijo nada, dejó que su novio manejara la situación.

-Bien, no creo perder peso en un día...- dijo Kurt.

-No se preocupe, mañana tendré todos los cambios.- dijo ella mirándolo.

-Bien, mañana seguimos entonces.- dijo Kurt y tomo sus cosas. -Hasta luego...-

-Ha...hasta mañana.- dijo ella.

-Vamos mi amor?.- preguntó Kurt a su novio.

Este lo miro con una sonrisa, tomo la mano de Kurt y salieron del estudio.

Kurt aun sentía el temblor en su cuerpo, la palabra "acomodado" resonaba en su mente, el silencio en el auto se acentuaba con el transcurrir de los minutos, miro a su novio y este lo observaba con una sonrisa.

-Que?.- preguntó Kurt.

-Te amo.- respondió Blaine.

Kurt negó con la cabeza desviando su mirada hacia su regazo.

-No sé porque.- susurro inconscientemente.

-No sabes por qué?...- pregunto Blaine mirándolo serio, noto el semblante decaído de su novio y su temblor. -Creí que ya te habías dado cuenta que estoy loco de amor desde el momento en que te vi, no quiero pecar de superficial, pero tú...eras exactamente eso un pecado...increíblemente sexy, y luego cuando te entregue mi corazón y tu el tuyo, me di cuenta que no importaba nada mas...-

-Si importa... no estaré nunca a tu altura.- dijo Kurt con pesar.

-No volvamos a eso...yo no estoy a tu altura...- dijo Blaine señalándose a si mismo. -jamás podre tener la dulzura y compasión que tú tienes...eres un ángel...que se casara con un demonio.-

-No digas eso, no eres un demonio.- Kurt lo miro lleno de amor.

-Para ti puede que así sea, pero créeme que eres el único que piensa así...- dijo Blaine mirándolo. -y eso es, efectivamente porque eres una hermosa persona, y tengo mucha suerte de que me ames.-

-No...yo tengo suerte, eres el príncipe que salvo al plebeyo de la muerte.-

-No digas eso.- Blaine cambio el tono de voz. -no soy un príncipe, ni tu plebeyo...somos dos personas que se aman, y me importa una mierda que esa mujer o cualquier otra persona crea que no tienes que estar conmigo, tal vez algún día puedan tener la suerte de conocer a alguien como tú y que mejore su vida, porque así, solo son unos miserables como lo era yo.-

Blaine miraba fijamente a Kurt, este se mordió el labio, y se acerco a él para besarlo, cuando se separaron se miraron y Blaine acaricio su rostro.

-Tú eres el príncipe...que lleno de razones mi vida...por eso voy a casarme contigo, sería un idiota si no lo hago.- dijo Blaine mirándolo a los ojos.

Kurt le dio una media sonrisa.

-Eres un rey...no un príncipe, y no eres malo Blaine, eres un amor de persona.-

Blaine suspiro.

-Te amo, y estoy orgulloso de ti...de quien eres y de lo que haces, porque a pesar de que quiero darte todo, tú decidiste trabajar y tener tu dinero, eres persistente, innovador, creativo, responsable...quieres hacer las cosas bien y no tomar el camino rápido, y eso me hace respetarte mas y admirarte.-

Se besaron por unos momentos hasta que llegaron a la mansión, salieron de auto con una sonrisa, tenían muchas cosas por hacer, pero lo primero era que Kurt se relajara, y Blaine se encargaría de eso felizmente.