Capítulo 6

Era la cuarta vez que Sebastián lo llamaba para reunirse con él en una cafetería, asistió con su mejor semblante, Wes había planificado cada palabra, cada gesto, cada mirada que debía darle a su nuevo socio en la organización, debía ser cauto en cada pisada, no conocía sus estrategias, sabía que era bueno en los negocio y la organización esperaba que llevaran a la ciudad al lugar más alto de la jerarquía, Blaine era un empleado de la organización, debía hacer lo que le pidiesen, aun en contra sus deseos, pero su padre decía, a las personas que integran la organización trátalos como amigos, como familia, siempre y cuando no tengan que disputarse el territorio, ya que los amigos se convierten en rivales, y posibles enemigos y no hay peor enemigo que el que fue tu amigo, ya que te conoce mejor que nadie, y sabe donde golpear.

La realidad es que su padre solo confiaba en un puñado de personas, las que trabajaban con él por respeto, aquellos que se retiraron cuando él murió o los que siguieron acompañándolo en su legado.

Él sabía que en unos pocos se podía confiar, solo los que eran fieles por respeto y no por obligación, y Sebastián no era de confiar, ya que no sabía dónde estaba su fidelidad.

Se sentó en la mesa de siempre y aparentó estar a gusto, aunque en su interior se preguntaba hasta donde podía llegar Sebastián para conseguir lo que quería.

-La gente ésta no sé de donde salió, realmente son ratas, espero que escarmienten con el mensaje.- dijo Sebastián bebiendo el café.

Blaine asintió con la cabeza, preguntándose si esa conversación llevaba a algún lado.

-No dejes que te invadan el lugar, así sucedió con Puckerman.- comento Blaine.

Sebastián lo miro atento, y luego sonrió nervioso.

-Mi trabajo será memorable.- dijo Sebastián bebiendo café y mirando a Blaine con una sonrisa.

Blaine sonrió.

-Debo irme...gracias por el café, tienes las puertas de mi club abiertas.- dijo amablemente Blaine.

-Gracias a ti, espero podamos ser amigos.- comento Sebastián mirándolo a los ojos.

-Por supuesto.- Blaine estiro la mano y se despido de Sebastián.

Salió de la cafetería por el estacionamiento como siempre, Wes estaba en la puerta, había observado la escena, y esperaba las nuevas de su jefe, Blaine tenía esa mueca de molestia, sabía que no estaba conforme con nada.

Durante el viaje en el auto, Blaine y Wes afinaron los detalles e hicieron un balance de cómo iban las cosas, Blaine necesitaba concentrarse mas es esto, los preparativos de la boda estaban consumiéndole todo el tiempo y él debía estar preparado para los eventos futuros.

Pasaron varios días, Kurt estaba alistándose porque quería visitar a su novio en el club, se habían visto poco ese día, y lo extrañaba.

Junto a Max, a Jeff y otro hombre de seguridad llegaron al club, entro por la puerta principal porque quería ver los nuevos arreglos que habían hecho en el interior hacia unas semanas.

Blaine estaba un tanto nervioso, Sebastián había llegado de improvisto, y aunque era para hablar de negocios, no le agradaba mucho que lo interrumpiera.

-Bien, ya ocupe mucho de tu tiempo.- dijo Sebastián con una sonrisa.

-No te preocupes.- comento Blaine sonriendo también.

Ambos se pusieron de pie, pero Sebastián tenía ese aire de coqueto que a Blaine lo intranquilizaba.

-Tendrás unos minutos esta semana para almorzar juntos, veras, es que realmente me encuentro un poco solo en esta ciudad, y mis empleados no son muy habladores.- dijo Sebastián muy cerca del rostro de Blaine.

Este solo sonrió e intento ser amable, pero la puerta se abrió dejando ver a un contrariado Kurt.

-A...Kurt...- dijo Blaine alejándose de Sebastián y dirigiéndose hacia su novio.

-Interrumpo?.- pregunto Kurt mirando a Sebastián. Había notado una energía extraña entre este sujeto y su novio.

-No, claro que no.- dijo Blaine.

Sebastián miraba a Kurt en silencio, repasándolo con juzgamiento, de arriba a abajo.

-Lo siento, ya me iba, soy Sebastián Smythe, tú debes ser el prometido de Blaine, verdad?.- pregunto Sebastián con la sonrisa mas falsa de la tierra.

-Sí, soy yo.- dijo Kurt con la misma sonrisa.

-Oh, es un placer conocerte...- dijo Sebastián a Kurt y luego miro a Blaine. -nos vemos otro día.-

-Si por supuesto.- respondió Blaine sonriendo pero algo tenso.

-Adiós.- saludo Sebastián con sus ojos clavados en los de Kurt.

Blaine acompaño a Sebastián a la puerta de la oficina, allí afuera estaban sus hombres esperándolo, ni bien giro pudo ver la mirada molesta de su novio.

-Que linda sorpresa.- dijo Blaine intentando apaciguar el clima tenso que se había generado.

-Mmmmh...interrumpí verdad?.- pregunto con cierto enojo e ironía Kurt.

-No, no fue así.- respondió Blaine sentándose en un sillón frente a su novio.

Este se acerco, pero no se sentó, solo se quedo mirando a su alrededor.

-Y quién es?, otro empresario multimillonario aburrido de su vida?.- pregunto Kurt sin mirar a Blaine.

-Sí y no. Es un empresario multimillonario, y trabaja para la organización, esta ocupando el lugar de Puck.-

Kurt lo observo atento.

-Él...entiendo.- dijo Kurt un pensativo.

-Ven.- pidió Blaine en tono suave.

Kurt camino hacia él y Blaine tomo su mano tirando levemente, lo hizo sentar en su regazo y acarició su rostro.

-Me encanta que estés aquí, te extrañaba.-

Kurt suspiro pesado.

-Quería darte una sorpresa.- dijo Kurt un poco apagado.

-Y me la diste, estoy muy feliz de verte.- dijo acariciando su rostro.

-Siempre vas a amarme?.- pregunto Kurt mirándolo a los ojos.

-Siempre.- dijo Blaine besando sus labios.

Se dio cuenta que Kurt estaba inquieto por la presencia de Sebastián, no era su idea de presentación pero ya estaba hecho, suponía lo que estaba pensando y no quería que sacara conclusiones erróneas, lo último que necesitaba era un mal entendido entre él y su novio.

-Quieres que vayamos a la mansión?.- pregunto Blaine.

-No, no salgo nunca de allí a no ser por mi trabajo, porque no bajamos, me muestras las reformas, y no sé...tomamos un trago.- dijo Kurt mas animado.

-Claro mi amor.- respondió Blaine besando sus labios.

Se pusieron de pie y salieron hacia la pista de baile, Kurt no tenía mucho en mente pero quería quitarse esa sensación extraña que le dejo la imagen de Blaine con Sebastián, tan cerca y con tanta familiaridad.

Recorrieron el salón entre las personas, Blaine le mostró los arreglos que había hecho y las modificaciones en el bar y la despensa, luego se sentaron en la barra y bebieron unos tragos antes de volver a la mansión, allí hicieron el amor y el mal momento quedo olvidado, al menos eso parecía.

...

Tocaron la puerta de la habitación de Kurt y este la abrió dejando entrar a Jeff con unas cajas en sus brazos.

-Las trajo el asistente de la diseñadora.- dijo Jeff dejándolas sobre la cama.

Kurt abrió una y saco el jean de la nueva colección.

-Wow!, se ve genial!.- dijo Jeff mirando el jean.

-Te gusta?.- pregunto Kurt.

Jeff asintió mirando jean.

-Te lo regalo.- dijo Kurt.

-En serio?, no tendrás problemas por esto?.- preguntó Jeff mirándolo.

-No, tienes mi talla, o la que tenía porque estoy seguro que esas masas me hicieron subir un kilo mas, tú lo usaras mas...yo ...- dijo Kurt abriendo otra caja y sacando el mismo jean dos tallas más grandes. -es una desgraciada.-

-Creo que te está llamando gordo.- dijo Jeff escondiendo una sonrisa.

-Aquí hay otro, me envió uno de cada talla, este me entrara.- dijo Kurt.

-Gracias.- dijo Jeff y tomo la prenda saliendo de la habitación.

Kurt sonrió, él tenía docena de jeans, no necesitaba otro, aunque si sabía que debía usarlo para el lanzamiento de la temporada, era parte del contrato que había firmado, pero decidió esa noche usar otro jean.

Blaine entro a la habitación observando a su novio guardar las prendas en las cajas.

-Que es eso?.- pregunto Blaine curioso.

-Un regalo de la marca Anderson, la conoces?.- pregunto con una sonrisa Kurt.

-Ah, sí, la he oído por ahí.- comento con una sonrisa Blaine mientras buscaba un abrigo en el armario.

-Te gusta?.- pregunto Kurt.

Blaine lo observo de arriba a abajo con una ceja alzada.

-Están muy ajustados esos pantalones.- dijo Blaine.

-Sí, pero son mis preferidos, aunque no sé si salir así.- dijo y se giro para buscar una chaqueta.

Blaine fijo sus ojos en sus glúteos y se acerco a él, y lo abrazo por detrás.

-Está muy bien este jean.- dijo Blaine apretando los glúteos de su novio.

Kurt rio con picardía.

-Sabia que te gustaría.- dijo Kurt y se giro para abrazarlo y besarlo.

-Te amo.- susurro Blaine en los labios de su novio.

-Yo también te amo.- dijo Kurt entre besos.

-Y si nos quedamos mmmm?...- preguntó Blaine, caminado lentamente hacia la cama, llevando a Kurt con él.

-No, dijimos que íbamos a cenar afuera.- respondió Kurt alejándose de él y buscando su chaqueta.

-Bien...pero luego te quito ese jean.- dijo Blaine con una media sonrisa.

-Veremos.-

Kurt salió de la habitación con una sonrisa. Blaine tomo un abrigo y salió detrás de su novio sonriendo.

El viaje en auto fue entre arrumacos, decidieron cenar en un local nuevo, habían sido invitados por el empresario que inauguraba el local y Kurt estaba decidido a salir con Blaine.

El lugar era muy elegante, pero no por demás, a Kurt le agrado desde que entro, habían apartados privados y luego estaba el gran salón, obviamente Blaine quería el privado.

El menú variado fue algo que agradeció Kurt, realmente odiaba esos lugares donde en el menú solo habían comidas extravagantes y el tenia que experimentar todo tipo de sensaciones no gratas al comerlas, Blaine se adaptaba a todo, y normalmente si a él no le gustaba el lugar, no regresaban.

-Está linda la decoración, muy discreta.- dijo Blaine mirando el lugar.

-Es lindo, sencillo.- dijo Kurt con una sonrisa.

-Te gusta verdad?, entonces estará en la lista de los aprobados.- comento sonriente Blaine.

Kurt le sonrió con amor.

Cenaron entre sonrisas, disfrutando de ese momento, Kurt se sentía a gusto y Blaine también, al terminar la cena, el dueño se acerco a su mesa a agradecerles su visita.

-Porque no caminamos un rato?.- pidió Kurt antes de salir del local.

-No mi amor, es peligroso.- dijo Blaine.

Kurt hizo un gesto con su rostro en una súplica silenciosa pero Blaine beso sus labios y lo llevo de la cintura hasta el auto.

-Cuando podremos camina tranquilos por las calles?.-

-Cuando no estemos en New York...bebé, tengo que pasar por el club, quieres venir?.-

-Sí, claro.- respondió Kurt.

Blaine lo beso en los labios y le sonrió.

Llegaron al club y entraron por la puerta privada, ni bien llegaron a la oficina, Wes parecía estar preocupado, Blaine ingreso y firmo los papeles que debía.

Kurt se quedó de pie mirando la gente bailar, y vio a Blaine y a Wes hablar entre ellos en voz baja, entonces entendió que algo no andaba bien y por curiosidad se acerco a ellos para oír mejor.

-Llego temprano, quería esperarte pero, le dije que estabas ocupado y no vendrías al club.- susurro Wes.

-No puede llamar antes?.- pregunto molesto Blaine. -entrega esto a los proveedores y luego pídele a Tom que investigue, con cautela, por su zona.-

-Ok.- dijo Wes guardado los papeles en una carpeta.

-Vamos amor...ya termine.- dijo Blaine mirando a su novio.

Kurt asintió poniendo su mejor cara, pero dentro de él tenía una duda, no quería pensar pero el nombre de Sebastián aparecía en su mente una y otra vez.

Esa noche hicieron el amor, pero la duda asaltaba los pensamientos de Kurt una y otra vez mientras descansaba en los brazos de su amado, ese hombre con clase y del mismo ambiente de Blaine se estaba convirtiendo en su tormento.