Estaban tan cerca de eliminar la distancia cuando la señora salió del cubículo haciéndolas saltar y alejándose
-Lo siento, será mejor que regrese con mi familia – se alejó roja la rubia, la morena bufo frustrada
La bailarina regreso a los camerinos para cambiarse e ir al club
-¿Estaba lleno el baño? – le pregunto Camila
-No – dijo distraída – necesito un favor, necesito toda la información de una huésped – le pidió a su amiga
- Sabes que eso está prohibido – dijo sorprendía ante la petición de su amiga
-Lo sé, pero es necesario – le pidió nuevamente
-¿Para qué quieres esa información, si nunca sabes los nombre de tus conquistas? – le pregunto, sabía que su amiga ocultaba algo
-Eso no es verdad- se defendió
-Vale, ¿Cómo se llamaba la de ayer? – le pregunto cruzando los brazos
-Se llamaba...- pensó unos segundos – Kate – le dijo tratando de sonar segura
-¿Kate? –
-Sí, así se llaman todas las inglesas – contesto quitándole importancia
-Te conseguiré los datos pero necesito que me digas el porqué, la verdad Lea Michele – le explico
Al principio se negó la bailarina pero su amiga no daba el brazo a torcer por lo que termino aceptando, todo sea por saber más de la rubia que moría por besar.
La morena espero a su amiga antes de ingresar al club
-Bien, ¿qué encontraste?- preguntó ansiosa
-Solo que se llama Dianna Agron y su hermana Isabel, ambas se quedan en la habitación- le explico
-Con eso me basta- beso su mejilla
En esta ocasión le tocaba bailar del lado izquierdo del bar. Fue escoltada por un chico de seguridad. Subió al pequeño escenario y escaneo el lugar.
De primeras no la encontró, comenzó a moverse al ritmo de la música. Algunos borrachos le gritaban cosas indecorosas, pero ella tenía la vista puesta en la puerta. La esperaba.
-¿Segura que estás bien?- preguntó su hermano preocupado
-Te digo que si, la idiota solo me tiro su bebida- lo tomo del brazo para salir del área de los baños
Al entrar de nuevo a la sala se dio cuenta de la presencia de las bailarinas
-Si te vuelve a molestar alguien dime- dijo firme, saliendo su lado protector
-Vale- contestó buscando a la morena- si te quedas más tranquilo estaré allá- señaló donde estaba la bailarina- me puedo sentar detrás de la chica, cualquier problema está el de seguridad- trato de controlar su sonrisa
Su hermano acepto quedándose más tranquilo.
Comenzó a caminar hacia la morena, llevándose algunas personas de frente. Su vista estaba completamente sobre los movimientos de la chica.
Cuando subió las pequeñas escaleras para pasar detrás de ella y sentarse sus ojos se conectaron.
Ambas no pudieron ocultar la sonrisa.
Al pasar detrás de ella y sentarse pensó que era muy mala idea. La morena solo usaba unos pequeños short y una holgada camisa de tirantes dejando a la vista su sostén.
Tragó saliva ante los movimientos de la chica, si por adelante la dejaba sin aliento. Por la parte de atrás tenía mucho que admirar.
Está detenida en el culo de la morena cuando esta se giró agarrándola infraganti. La rubia tomo un color rojizo en su rostro, no sabía dónde meterse, era la segunda vez que la descubría.
Lea sonrió al descubrirla. En definitivo le encantaba ruborizada.
Una nueva canción comenzó, y deleitó un poco a la rubia. Pasaba sus manos desde su cuello hasta sus muslos.
Estaba disfrutando la mirada que la recorría y seguía todos sus movimientos. Antes de girarse le regalo un guiño a la rubia.
Dianna agradecía solo haberla visto bailando solo una canción, estaba segura que su corazón no resistiría más.
Al bajar del pequeño escenario la morena le dijo algunas palabras al guardia que solo asintió.
Subió hasta la rubia y sin decir nada la tomo de la mano. Dianna simplemente se dejó guiar.
Salieron por un lado del club, la tranquilidad inundó el ambiente.
-Pensé que no te vería- le confesó la morena
-Tuve un pequeño accidente- señaló su vestido que continuaba un poco húmedo
-No entiendo porque la gente se emborracha hasta perder la razón- exclamó molesta, Dianna la miró con una ceja levantada-¡Hey! Yo solo lo hago en mi casa donde no molesto a nadie- se defendió
-La verdad nunca he llegado a ese estado, ya viste con una margarita como me puse- dijo apenada
-¿Nunca has hecho alguna locura, Dianna Agron?- se acercó a ella
-¿Cómo sabes mi nombre?- preguntó sorprendida, no esperaba que descubriera su nombre completo
- Soy excelente haciendo locuras- Dianna la seguía mirando atenta mientras se acercaba a ella- por ejemplo le pedí a mi amiga que investigará tu nombre en recepción, cuando está prohibido- dijo con una sonrisa mientras sus ojos bajaban a los labios de la chica - o la locura de querer besarte y no hacerlo en el baño- dijo ya con las frentes pegadas- pero sería una locura que no me perdonaría sino lo hiciera- susurro
Espero alguna respuesta negativa de parte de la otra chica pero al no obtenerla cerró el espacio que las separaban.
El beso comenzó tímido, como si ambas tuvieran miedo. La morena tomo la iniciativa colocando sus manos en la cadera de la chica pidiendo permiso para ingresar.
El permiso no tardó en llegar. La rubia estaba sorprendida, nunca había sentido lo que ese beso le transmitía. No quería que terminara, por ella estaría toda su vida besando a la bailarina. Pero no fue posible el aire comenzó a faltarles y se separaron aún con los ojos cerrados.
El sonido del celular de Dianna las hizo alejarse
-Tengo que contestar- dijo con la voz entrecortada- Hola...si...no, estoy...- miro a la bailarina- bien, salí porque necesitaba aire...- la bailarina le regalo una sonrisa- no, ahora me voy al cuarto, tu diviértete, es la última noche- dijo mirando a la bailarina que al escucharlo cambio su rostro
Lea no escucho más la conversación. Solo repetía mentalmente "su última noche" ...después de esa noche difícilmente la volvería a ver.
-Lo siento, era mi hermano- le explico la rubia
-Me parece bien que cuide de ti- dijo sincera - hoy es tu última noche- dijo, la rubia asintió mirando al suelo- ¿qué te parece hacer una última locura?- le propuso
-No puedo, tengo novio- dijo ruborizada, se había olvidado completamente de su novio
-¿Qué?- preguntó confundida, entonces entendió- Nooo...no me refería a algo más- increíblemente se ruborizó- hablaba de hacer...-pensó unos segundos ante la atenta mirada de la rubia- ¿te has bañado desnuda en el mar?- la rubia negó- pues ahora lo harás-
La tomo de la mano arrastrándola hasta el otro lado del hotel donde se encontraba el mar
-Aquí es perfecto, tenemos luz pero no tanta-dijo mirando el lugar - bueno, es momento de quitar ese vestido sucio- dijo picara
-No estoy muy segura de esto- dijo mirando al mar
-Si te da miedo, puedo entrar contigo- dijo quitándose la camisa de tirantes
-¡No!- la detuvo- estaré bien- dijo más tranquila
Se quitó primero los zapatos. Después miro a la morena mientras levantaba su vestido.
-¿Puedes girarte?- le pidió en un susurro
La morena se quejó internamente, se moría de ganas por verla.
-Mejor iré a traerte una toalla- dijo alejándose
La rubia suspiro, rápidamente se quitó el resto de ropa antes de la chica regresará.
Lentamente se fue adentrado al mar, el hecho de que estuviera tibia el agua ayudo a que cuando regresó la morena ya estaba cubierta de agua
-La noche es el mejor momento para entrar al mar- dijo mirando a la rubia
-Es el peor momento, no sabes si algún animal está cerca- dijo mirando a su alrededor
-Si sientes algo solo tienes que salir corriendo - dijo burlona
-Para que me veas desnuda, ya claro- dijo sarcástica
-Solo me preocupo por ti bien, nada un poco, no hay mejor sensación que sentir el agua en la piel desnuda- dijo tomando asiento en la arena - prometo que estaré aquí-
La rubia hizo caso. El estar nadando de esa forma la hacía sentir tan libre. Le hubiera encantado que la chica se uniera pero para su mala suerte era muy consciente, demasiado para ese momento.
Después de un rato, decidió que era momento de salir. Pensó en salir y tomar la toalla, demostrando seguridad pero no lo hizo
-¡Lea!- le gritó a la chica caminando a la orilla cubriéndose su pecho con los brazos
-¿Necesitas algo?- preguntó levantándose, admirando el abdomen plano de la chica, pidió que la marea bajara y pudiera ver de la cintura para abajo, porque verle las tetas estaba descartado
-Necesito la toalla- la morena asintió, metiéndose al agua y entregándole la toalla- te mojarás- le dijo
-Créeme que ya estaba mojada desde antes- dijo mirando a la chica fijamente
Dianna se envolvió en la toalla en un solo movimiento. Ambas salieron del mar.
-Felicidades acabas de cometer una locura-
-Esta será la gran aventura que le contaré a mi amiga- dijo con gracia, la rubia negó divertida - será mejor que vaya a mi cuarto-
-Si es tarde- dijo queriendo alargar la despedida
-Muchas gracias por todo- dijo aferrando la toalla a su cuerpo -supongo que nos veremos después- beso su mejilla rápido y salió corriendo
-Gracias por regalarme una noche diferente- dijo tocándose la mejilla viendo a la chica irse
Al día siguiente no tuvieron la suerte de verse.
N/A: aprovechando quehe tenido tiempo de escribir, les dejo un nuevo capítulo
¿Qué pasara con las chicas ?
